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El favor [T2| Vex |PA] - Bai Mudan - 13-08-2026 Día 88 Primavera, Año 18 Pueblo de Baquella, Isla Baterilla, South Blue Introducción Estás en medio de una pequeña plaza de la ciudad de Baquella, donde el aire está cargado de salitre, un tenue olor a madera húmeda y a comida recién hecha. Si miras a tu alrededor, podrás observar un conjunto de casas bajas de paredes encaladas que se apiñan unas con otras. Entre ellas, apenas hay espacio suficiente para que las calles empedradas se abran paso y, sin embargo, pese a la sinuosidad de estas, desde el tranquilo rincón en el que estás, puedes ver cómo la calle que va hacia el norte desciende, abriéndose poco a poco hasta mostrar la imagen lejana de la playa. También, si las miras con mayor detenimiento, observarás que de alguna de ellas cuelgan redes de pesca puestas a secar, mientras que en otras se pueden ver pequeños balcones de madera adornados con ropa tendida que se mueve suavemente al compás de la brisa marina. De fondo se escucha el graznido ocasional de alguna gaviota, solamente roto por el murmullo de varias voces agudas, ligeramente infantiles por el tono, que parecen acercarse poco a poco. No les prestarás mayor atención. Sin embargo, como una jauría de felinos, de un momento a otro estos muchachos se acercarán a ti y te sobresaltarás cuando un grupo de jóvenes, cuya edad comprende de los diez a los catorce años, entable una conversación contigo, pues todos están completamente prendados de tu arco. Mas no es hasta que uno de ellos se encuentra lo suficientemente cerca, que alargará el cuello para observarlo mejor y dirá: —¿Es de verdad? Cuando la pregunta apenas salga de sus labios, otro le dará un pequeño empujón para que deje de preguntar tonterías. Es entonces cuando, al observarlos mejor, podrás identificar inmediatamente a uno de ellos por la similitud con un hombre al que ayudaste semanas atrás. Sí, se trata de su hijo. Y quizás por simpatía hacia él, o simplemente por tu necesidad casi compulsiva de escuchar historias, algo te impide despacharlos sin más y terminas prestándoles atención. No obstante, lo que al principio son pequeñas preguntas sobre tu arco y tus habilidades terminará convirtiéndose en un aluvión de información sobre una muchacha que está de paso por Baterilla. —Cassandra Vale es la más mejor que podrá ver nunca, señorita —dirá la niña más pequeña, con chiribitas en los ojos. —Dicen que es tan rápida como el sol —seguirá otro. —¡Y que puede romper una piedra de un puñetazo! —¡Pues mi primo dice que una vez le pegó a un árbol y casi lo tira! —¡Fua, fua, fua! —intervendrá un tercero, acompañando sus palabras con una sucesión de movimientos de brazos que recuerdan más a alguien intentando espantar una mosca particularmente persistente que a una técnica de artes marciales. Los niños continuaran hablándote de un montón de rumores y, por decirlo de alguna manera, mitos sobre ella. Ninguno cierto, por supuesto, pues sabes que es imposible que alguien sea tan impresionante con sus técnicas marciales como para proyectar dragones místicos del espacio al ejecutarlas. Imagen mental de Cassandra.
Sin embargo, quizás por la imagen que te proyectan, o quizás simplemente porque te apetecía, continuarás escuchando hasta que, de repente, tras intercambiar varias miradas entre ellos, los pequeños llegarán a una conclusión que, por algún motivo, parecen considerar irrefutable: llevas un arco, por lo tanto, eres cazadora. Y si eres cazadora, evidentemente, debes ser capaz de encontrar personas. La lógica infantil en ellos es, cuanto menos, sorprendentemente eficiente. A cambio solo quieren una cosa: que encuentres a Cassandra Vale y, si puedes, que consigas convencerla de que les enseñe a pelear. Aceptar quedándote con el dinero de ellos, o hacerlo por pura bondad, solo puedes decidirlo tú. El favor Es posible que no quieras rebatirles nada a esos jóvenes entusiasmados pero, hasta donde has podido escuchar, la mayoría de información que te han dado para que vayas a por esa muchacha es ínfima y sin sentido. De hecho, tras todas esas historias, lo único que tienes claro es que Cassandra está de paso por Baterilla, es buena con las artes marciales y que esos niños la adoran. Si alguien dijo haberla visto cerca del puerto, o asegura que la vio comprar comida, no tiene relevancia. Y, por supuesto, menos cuando lo dijo el primo del amigo de alguien que aseguró haberla visto entrenando mientras partía una roca en dos. Así que, confiando en tu intuición, en lo poco que sabes y en que, al fin y al cabo, a la gente le gusta tanto o más hablar de lo que a ti cotillear, tras tu investigación, descubrirás que se la ha visto en una zona apartada de la costa entrenando.
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RE: El favor [T2| Vex |PA] - Vex - 15-08-2026 Baquella era un pueblo tranquilo y a la vez lleno de vida, las calles solían ser transitadas y el puerto era de los lugares con mas actividad, por eso la mínima alteración siempre era algo que destacaba. Estaba acabando de guardar mis cosas cuando comencé a escuchar un pequeño murmullo que no tardo en llamar mi atención, un grupo de niños apareció por las calles y acabo acercándose donde me encontraba.
Aun así no me moví ni me fui al escuchar la pregunta, baje la mirada a mi arco y volví a elevarla para verle – No, es una decoración. Me gusta llevarlo porque combina con mi ropa – Explique completamente seria haciendo además una pequeña pausa que acabo formándose en una sonrisa para que supieran que no hablaba en serio. Escuchaba sus preguntas y cada vez tenia más claro que no parecía que fueran a marcharse así que simplemente me quede escuchándolos como hablaban de aquella tal Cassandra.
Por un momento pensé que debía de ser alguien conocida de Baquella, pero cuando mas hablaban mas dudaba que siquiera ellos mismos la conocieran o supieran que parte de esas historias era de verdad. Rápida como el sol, podía romper piedras con los puños, golpear un árbol con tal fuerza como para derribarlo… pero sobre todo tuve que esforzarme por contener la risa al ver como intentaba imitar alguna de sus técnicas. Lo cierto es que no tenía ni idea de quién era, pero si tenía claro que aquellos niños la admiraban.
- Entonces es una mujer capaz de derrotar a un ejército entero ella sola – Comente finalmente mientras los observaba. No dije nada mas, había escuchado muchas historias absurdas en mis viajes y las afirmaciones de los niños eran claramente exageradas, aun así había algo que llamaba mi atención. No era la fuerza de Cassandra, si no por el motivo por el que todos parecían conocerla… alguien capaz de despertar tanta admiración debía tener una historia interesante y yo era débil a ellas.
Entonces como si mi propia curiosidad se hubiera mezclado con las intenciones de aquellos niños comprendí que querían encontrarla y que consiguiera convencerla de enseñarles a pelear. Durante un momento no pude evitar mirar al hijo de la familia Delapore - ¿Y cuánto pensáis pagarme por encontrarla? – Pregunte mirándoles mientras cruzaba mis brazos y al poco vi como sacaban unas pocas monedas por lo que suspire – Creo que me haría más rica aceptando comida que esas monedas – Hable negando ligeramente la cabeza.
Por un momento pareció que se desanimaban pero no tardaron en volver a hablar de ella y donde en teoría estaba según lo que habían escuchado, aunque no era demasiada información – Bueno… Lo intentare – Acabe diciendo y me despedí de ellos, no sabía si conseguiría encontrarla y aun menos convencerla de que les enseñara, eso era algo que dependía de Cassandra.
Mientras caminaba comencé a pensar en lo que me habían contado, probablemente más de la mitad de las cosas fueran mentira, aunque eso no significaba que quisiera comprobarlo. El camino hacia el faro fue tranquilo y no era muy complicado, a medida que me alejaba el ruido del pueblo era sustituido por el sonido de las olas y el viento mientras sentía como el collar en mi cuello se balanceaba suavemente por este. No tarde mucho en ver el faro a lo lejos y aun así no me detuve, continúe avanzando hasta el. No tenía ni idea de donde se encontraba Cassandra o si realmente estaría allí, ni siquiera si todo lo que me habían dicho era real… pero aun así quería conocerla y con un poco de suerte tendría una historia más que añadir a mi lista.
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RE: El favor [T2| Vex |PA] - Bai Mudan - 15-08-2026 Cassandra Vale era una joven cuya reputación, en realidad, no le hacía justicia. No porque fuera mejor de lo que realmente decían, sino por todo lo contrario. Era una joven como cualquier otra, salvo, quizás, por una particularidad: su verdadero poder había sido enamorar a un joven al que le gustaba contar historias. Historias que, a su vez, él había edulcorado y exagerado hasta convertirla en una especie de superheroína en un mundo donde la gente, de vez en cuando, necesitaba creer en algo. Sin embargo, tampoco se podía decir que no fuera nadie, pues, en su diminuto dojo, era la mejor. De esta forma, juntando el hecho de que en su dojo, lleno de mediocres, era la mejor —pues ¿no dicen que en el reino de los ciegos el tuerto es el rey?— con el hecho de que aquel joven enamorado se dedicaba a embellecer su historia, había nacido una pequeña leyenda local, conocida únicamente por quienes querían creer que, más allá de la Marina, la justicia también existía. También hay que decir que la muchacha era terca y decidida y que el hecho de entrenar cada día contribuía a que quienes conocían su vida terminasen creyendo que era algo muy superior a lo que realmente era. Pero entrenaba. Y entrenaba todos los días. Y quizás por eso era fácil creer en todas aquellas fantásticas historias contadas por niños. Ese día, no era iba a ser una excepción. Así que cargada con su mochila, algo de provisiones y sus armas, salió a pasear por la costa hasta encontrar un lugar donde entrenar. ***
El lugar donde Cassandra entrena es lo que antaño debió de ser un pequeño muelle de madera, aunque ahora poco queda de aquel lugar salvo una estructura vencida por los años y el abandono. Las tablas, de aproximadamente diez metros de largo por uno de ancho, se extienden sobre el agua formando una plataforma irregular que cruje bajo cualquier movimiento, no tanto por el peso como por la podredumbre que ha ido devorando la madera y la oxidación de los clavos que todavía mantienen algunas de las piezas en su sitio. El suelo está visiblemente abombado en varios puntos, con algunas tablas ligeramente levantadas y otras hundidas, y resulta casi sorprendente que todavía sea capaz de soportar el peso de la muchacha sin ceder bajo sus pies. A ambos lados del muelle se alzan gruesos pilares de madera que, a pesar de haber sido castigados durante años por el salitre, el agua y el viento, todavía conservan una solidez considerable. Sobresalen un par de metros por encima de los tablones y se hunden varios más bajo la superficie del mar, donde el agua los golpea constantemente con un vaivén que parece empeñado en terminar de arrancarlos de su sitio. Alrededor de algunos de ellos todavía permanecen sujetas las viejas cuerdas que en otro tiempo debieron de servir como protección para evitar que alguien terminara cayendo al agua. Sin embargo, ahora cuelgan como lianas envejecidas, deshilachadas y cubiertas de salitre, con varios tramos completamente rotos que se mecen al ritmo de la brisa. Incluso bajo la estructura puede apreciarse hasta qué punto el paso del tiempo ha dejado su huella. A ambos lados, justo en los extremos del muelle, permanecen unas grandes ruedas de caucho que antaño funcionaron como algún tipo de defensa para amortiguar los golpes de las embarcaciones contra la madera. Pero, ahora están parcialmente hundidas en el agua y cubiertas de algas, dejando entrever apenas su forma redondeada cada vez que una ola se retira. Mientras tanto, unas pocas permanecen clavadas en los propios pilares, balanceándose ligeramente cuando el mar golpea contra ellas. En medio de toda esa decadencia, Cassandra parece no reparar en nada mientras fluye al son del mar moviéndose por el muelle pues, la muchacha, se pasea dibujando movimientos en el aire con una fluidez que contrasta con la precariedad del lugar. Ora traza un arco en el suelo con los pies, ora retira los brazos tomando una posición defensiva. Y mientras tanto, a su espalda, las olas rompen contra los pilares con fuerza, levantando pequeñas salpicaduras que, de vez en cuando, alcanzan los tablones y dejan sobre ellos una fina película de agua salada que brilla durante unos instantes antes de desaparecer entre la separación de los tablones. Junto a uno de los pilares, apartado del centro del muelle, descansa una pequeña caja de madera que parece haber sido abandonada allí. Encima de esta, al resguardo del mar, está la mochila de Cassandra. Para llegar hasta ella, un estrecho paseo de madera conecta la estructura con la costa. También este ha conocido tiempos mejores. Pero es normal pues, cuando repares en él, podrás adivinar que cuando crece la marea queda completamente hundido aislando el olvidado muelle de la costa. Cuando empieces a acercarte, Cassandra estará de espalda en el centro de la plataforma. Su sombra proyectará en el suelo la imagen de su pie delantero, avanzando bruscamente para golpear el suelo con el talón de forma seca. El movimiento la hará avanzar un metro hacia la caja al tiempo que su cuerpo cae quedando en una postura semi girada y las piernas prácticamente paralelas al suelo. Si prestas atención, la escucharás canturrear: —¿Quién le dio sentido a nuestro amor? No fui yo, fue nuestro corazón... Junto al final de la frase, el brazo delantero de la rubia se doblará por completo, cerrando al máximo el ángulo de la articulación para que la punta del codo quede expuesta como una lanza en paralelo al suelo a la altura del pecho del imaginario adversario. —Quien tiene respuestas no soy yo — mientras canturrea, la mano del otro brazo se abrirá hasta colocarse plana —Dejad que él me vea como soy—, Y, apoyando, la palma directamente sobre el puño del brazo delantero, golpeará al aire. —¡Ay, mierda, joder! Pensé que estaba sola.
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RE: El favor [T2| Vex |PA] - Vex - 16-08-2026 No esperaba encontrarla tan rápido, por las descripciones parecía ser ella y se encontraba entrenando en aquel muelle. Me tome unos segundos para evaluarla quedando sobre el estrecho paseo de madera que conectaba la costa con el muelle. Observe sus movimientos aunque no los entendía demasiado, las artes marciales nunca habían sido lo mío como para decidir si sus movimientos eran buenos o malos. Pero aunque no los entendiera del todo había algo que si podía ver, su equilibrio, como distribuía el peso y como se desplazaba sin movimientos innecesarios… claramente no entrenaba por simple diversión, aquella disciplina me recordaba a cuando me entrenaron a mi junto al resto de las chicas.
Aquello me hizo recordar como los chicos hablaban de ella, como si fuera una leyenda viviente pero lo que tenía delante no se parecía a esas historias, solo era una mujer entrenando en un muelle que parecía que se hundiría en cualquier momento. Me quede callada al darme cuenta que parecía estar cantando según entrenaba, eso no era muy normal o al menos no era a lo que yo acostumbraba, continúe observándola hasta que acabo de moverse y sus palabras provocaron una pequeña sonrisa en mis labios de forma breve – Tranquila, discúlpame si te he interrumpido – Dije avanzando un poco por la pasarela hasta llegar a la plataforma situándome en el centro de esta a unos cinco metros del inicio de la misma. Al pisar el muelle la madera me pareció bastante más vieja de lo que me había parecido en un primer momento por lo que intente tener cuidado por donde pisaba para no acabar en el agua – Me han hablado mucho de ti –Hice una pequeña pausa – Dicen que eres capaz de romper piedras con las manos, derribar árboles de un golpe y derrotar a un ejército entero… incluso llegaron a decirme que eras tan rápida como el sol – Comente mientras la miraba, no sabía cómo los niños habían llegado a esas conclusiones y su mente solía ser imaginativa por lo que tampoco acababa siendo algo descabellado que todo fueran simples historias – Aunque supongo que ya sabes cómo funcionan los rumores. Pero reconozco que después de verte creo que algunas cosas si pueden ser verdad – Dije mirándola tranquila aunque no me refería a las piedras ni a los ejércitos, no sabía hasta donde llegaba su habilidad, pero si era buena. - Soy Vex, unos niños en Baquella me han pedido que te encuentre… Quieren que les enseñes a pelear – Hice una pequeña pausa recordando a los niños y sobre todo sus rostros. En ellos no parecía haber ninguna duda de que Cassandra aceptaría, pero claro… una cosa eran las ilusiones y otra la realidad – Pero todo queda en ti si aceptar o no enseñarles – Dije mientras la miraba sin intentar convencerla. No era porque no quisiera ayudar a los niños, si no porque Cassandra era quien tenía la última palabra. - Aunque personalmente tengo que admitir que tenia curiosidad por conocerte… No todos los días te llegan un grupo de niños a contarte historias sobre una leyenda viva y tenia curiosidad por saber hasta qué punto eran ciertas sus historias – Mientras hablaba mi mirada se desviaba al muelle hasta volver a ella. Definitivamente no sabía si aceptaría a o no, pero averiguarlo sería algo que me encantaría.
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RE: El favor [T2| Vex |PA] - Bai Mudan - 16-08-2026 Tras el susto inicial, y aún con una mano sobre el pecho, Cassandra comienza a respirar profundamente exagerando, en un intento por calmar el ritmo acelerado de su corazón. Y es que este, desbocado por tu repentina presencia, por un instante, amenazó a la rubia con detenerse; o, al menos, eso es lo que juraría haber sentido. Sin embargo, Cassandra es una mujer joven, llena de energía y, por suerte para ella, parece recuperarse con la misma rapidez con la que se ha sobresaltado. Así que, tan pronto como consigue recuperar el aliento, una sonrisa termina dibujándose en su rostro. —¿De mí? —pregunta, llevándose una mano al cuello en un gesto mecánico y nervioso—. Pero si yo no he hecho nada... —confiesa inclinando la cabeza con cierta vergüenza en el gesto —Solo soy una chica normal. Y entonces, ante la nueva explicsción de Vex, estalla en carcajadas. —¡KIA, KIA, KIA, KIA, KIA! Con una mano sobre el abdomen, Cassandra se inclina hacia delante, doblándose sobre sí misma mientras las lágrimas comienzan a escapársele de los ojos. —¡No puede ser! —Exclama intentando recomponerse —Será capullo –añade todavía entre carcajadas mientras empieza a acercarse hasta la caja donde descansa su mochila y termina apoyando una mano sobre ella para recuperar el aliento. Durante unos segundos parece incapaz de contenerse, hasta que finalmente consigue reunir el suficiente aire como para volver a hablar. —Perdona, perdona... —consigue decir entre risas, intentando contenerse mientras una mueca de fastidio cruza su rostro, como si hasta reír empezara a dolerle—. No pienses que me río de ti... Es por el estúpido de Daimon. Seguro que ha sido él quien ha estado contando tonterías sobre mí. Tras decir aquello, y sin dejar de murmurar entre dientes, Cassandra se inclina hacia su mochila. La abre, rebusca en su interior durante unos instantes y finalmente extrae una cantimplora bastante vieja, cuya superficie abollada te indica que no ha sido muy bien tratada. —Daimon y sus estupideces... —la escuchas murmurar todavía de espaldas—. En fin. Un placer, Vex. En ese momento, la rubia se da la vuelta y, con una sonrisa mucho más tranquila, termina de presentarse. —Soy Cassandra Vale... Aunque eso ya lo sabías. Si no, no estarías aquí. Abre la cantimplora, da un trago al agua y la vuelve a cerrarla con parsimonia manteniéndola en la mano. Después, ya con algo más de calma, continúa escuchándote hasta que terminas de explicarle el motivo de tu visita. Al terminar, Cassandra permanece unos instantes pensativa, removiendo el agua del interior de la cantimplora mientras traza pequeños círculos en el aire con el culo de esta. Al mismo tiempo, con la derecha se acaricia distraídamente el mentón, como si estuviera intentando decidir qué hacer con aquella extraña propuesta. —¿Niños, eh? —murmura finalmente—. La verdad es que no soy maestra de nada... Hay mejores entrenadores en Isla Karate. Aunque, claro, siendo niños tampoco tienen muchas posibilidades de ir hasta allí. Por un instante vuelve a sumirse en el silencio, todavía con la mirada perdida y la cantimplora entre las manos. Parece que va a continuar pensando en ello, pero, de repente, da un pequeño saltito y se acerca un poco más hacia ti. —Está bien, está bien. Aceptaré tu oferta. Cassandra comienza a caminar hacia Vex hasta recuperar prácticamente la misma distancia que mantenía al principio, quedándose a apenas un metro de ella. Entonces se detiene y, mientras una sonrisa ligeramente traviesa comienza a aparecer en su rostro, añade: —Pero solo si me haces un pequeño favor. Extiende la mano derecha mientras inclina ligeramente la cabeza. —Tendrás que pelear conmigo, cazadora. Y, tras decirlo, eleva un poco más la mano hasta situarla a la altura del pecho de Vex para luego cerrar el ojo derecho. La postura te recordará, de una manera exageradamente infantil, a la de alguien apuntando con una pistola. —Pero solo si me ganas les enseñaré todo lo que sé —añade para luego imitar de forma deliberadamente burda el sonido de una bala al tiempo que, exageradamente cerca de ellas, el agua parece golpear rítmicamenta como si estuviera amenazando con hacer algo. Paralelamente, junto al sonido de su boca, las olas chocan contra el camino que te llevó hasta muelle para deborarlo.
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RE: El favor [T2| Vex |PA] - Vex - 22-08-2026 No pude evitar sonreír al verla reír de aquella forma, tras todo lo que había escuchado en Baquella de ella, esperaba que fuera mucho más seria e incluso que se tomara mucho mas enserio la imagen que los niños creaban de ella, pero al parecer estaba errada y era completamente lo contrario – Daimon… tendré que recordar el nombre si parece ser el causante de esos rumores – comente mientras la observaba beber. No conocía a ese tal Daimon, pero parecía tener mucha imaginación si era el creador de tantas historias, aunque no dudaba que muchas de ellas hubieran ido cambiando por el boca a boca.
Continúe escuchándola tranquila, no parecía alguien orgullosa o prepotente, ni siquiera parecía considerarse especialmente buena, simplemente parecía tener una visión realista de sus capacidades aunque en las historias pudiera parecer mas una heroína que una simple chica que era buena en sus entrenamientos, y esa forma de hablar de sí misma era precisamente lo que me parecía más interesante. - No creo que necesiten al mejor entrenador de Isla Karate, probablemente les baste con alguien que tenga ganas de enseñarles y a quien admiren como a ti – Dije finalmente aunque antes de que pudiera continuar intentando convencerla pareció aceptar. La observe acercarse hasta quedar prácticamente frente am i mientras explicaba su condición provocando que mi mirada se quedara en ella. Pelear…Si ganaba les enseñaría a los niños y sinceramente me parecía más interesante que lo que pensaba que encontraría cuando salí de Baquella. Mi mirada se desvió un momento a la mano que parecía imitar una pistola y después volví a mirarla a los ojos sonriendo suavemente - ¿Una pelea? – No me preocupaba la idea, sino todo lo contrario, había ido allí por curiosidad y Cassandra me estaba ofreciendo la oportunidad perfecta para descubrir cuanto había de verdad en aquellas historias. Aun así no acepte de inmediato, mire a mi alrededor, la plataforma no era especialmente grande y no estaba tampoco en las mejores condiciones. Las tablas crujían y algunas parecían menos resistentes que otras. Desvié mi mirada hacia el camino el cual el agua parecía estar tragándoselo y volver por ahí no era una opción, por ultimo volví mi mirada a Cassandra que estaba aproximadamente a un metro de mi, era demasiado cerca. No tenia miedo de enfrentarme a ella, pero estaba claro que nuestras formas de pelear eran muy dispares, a esa distancia mi arco no me ofrecía precisamente la mejor situación. Definitivamente no lo tenía fácil, yo no era de enfrentamientos directos, como ella había dicho me asemejaba mas a una cazadora que una luchadora – Esta bien – Dije tranquilamente sin hacer ningún movimiento brusco ni intentar sacar mi arco pues a aquella distancia no tenia ningún sentido y prefería no regalarle una oportunidad para acercarse todavía mas mientras me preparaba. Por lo que en lugar de eso di un paso hacia atrás para aumentar ligeramente la distancia entre ambas – Pero tengo una pregunta – Hice una pequeña pausa – Si yo gano les enseñaras a los niños ¿no?... ¿Qué ganas tu si consigues vencerme? – Lo cierto es que quería conocer todas las opciones. Mientras esperaba que me respondiera volví a desviar mi mirada al camino, el agua continuaba golpeando la estructura y no parecía que fuéramos a disponer de demasiado tiempo allí, aunque eso tampoco era algo malo. Si Cassandra quería pelear al menos no tendría que preocuparme de que alguien nos interrumpiera, por lo que volví a mirarla mientras movía mi mano hacia el arco sin sacarlo
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RE: El favor [T2| Vex |PA] - Bai Mudan - 23-08-2026 Tan pronto como la cantimplora sale disparada hacia el rostro de Vex, ambas manos de Cassandra quedan libres de cualquier objeto. Es entonces cuando, aprovechando que sus manos no son tan ágiles como el resto de su cuerpo, desenfunda con la diestra la daga que cuelga de su cinturón. Paralelamente, la pirata ya ha comenzado a desplazarse hacia atrás con un movimiento ligero, de apenas medio metro, lo suficiente para modificar ligeramente su posición sin llegar a convertirse en un obstáculo para el proyectil en forma de cantimplora que ya ha salido disparado. Así, cuando termina su pequeño retroceso, la cantimplora alcanza su mandíbula apenas unos instantes después de que Cassandra haya detenido por completo su propio movimiento. Aprovechando el desconcierto provocado por el impacto, flexiona las rodillas con toda la rapidez que le es posible hasta agacharse y situarse por debajo del pecho de Vex. Entonces, de un salto, avanza hacia ella con la daga en mano y por delante al tiempo que lanza un corte en forma de arco descendente que parte desde el pecho y se dirige hacia las costillas. Sin embargo, cuando el filo alcanza esa altura, la muñeca derecha realiza un pequeño giro que modifica ligeramente la trayectoria del arma y convierte el movimiento que había iniciado como un tajo en un golpe cruzado bajo, buscando clavar el puño derecho directamente contra las costillas izquierdas de Vex, justo en la zona donde se encuentra el hígado. —Nunca le des al enemigo espacio para atacar —comenta mientras salta hacia el sureste, alejándose tres metros de Vex; o, lo que es lo mismo, desplazándose tres metros hacia su derecha. Cassandra no se detiene ahí. En lugar de limitarse a retroceder, comienza a trazar un arco sin dejar de observar las manos de la muchacha, rodeando poco a poco a Vex mientras continúa alejándose. Finalmente, tras recorrer otros tres metros hacia el sur, termina situada justo frente a una de las viejas ruedas de caucho que permanecen sujetas a los pilares del antiguo muelle. —Aunque me parece que me superas por mucho en capacidad —añade, adoptando de nuevo una postura de combate mientras mantiene la mirada fija sobre ambas manos.
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RE: El favor [T2| Vex |PA] - Vex - 30-08-2026 Ni siquiera fui capaz de acabar de moverme para sacar mi arco cuando Cassandra lanzo la cantimplora directamente a mi rostro. Por un momento me sorprendió mas el hecho de que quisiera atacarme mientras estábamos hablando que el propio lanzamiento, pero no tuve demasiado tiempo para pensar en ello. Seguí con la mirada el movimiento del objeto y rápidamente ladee la cabeza mientras me movía hacia el lado levemente dejando que la cantimplora pasara junto a mi sin llegar a golpearme mientras este acto provocaba una pequeña sonrisa
- Vaya… - Comencé a hablar mientras volvía a mirarla pero la sonrisa desapareció justo en ese momento al ver a Cassandra moverse hacia mí. Lo cierto es que no tenía ninguna duda de que con aquel movimiento la pelea ya había comenzado. Su movimiento me obligo a retroceder mientras intentaba mantener la distancia que necesitaba mientras buscaba apartarme de su trayectoria pero no conseguí evitar completamente que se acercara lo suficiente como para alcanzarme. Mi cuerpo se tenso ante la fuerza del impacto y cuando llego el segundo intente bloquearlo pero aun así me obligo a retroceder mas sobre las viejas tablas del muelle. El corte de la daga hizo que mi expresión cambiara por un momento mientras sentía la madera crujir bajo mis pies y observaba como Cassandra volvía a separarse.
Ahora comenzaba a entender lo que los niños querían decir. Si, quizás habían exagerado con lo que era capaz de hacer hasta convertirla en una leyenda, pero desde luego a aquella chica no se la podía tomar a la ligera – Supongo que comenzamos – Dije finalmente mientras llevaba mi mano hacia mi arco pues ya tendría tiempo después para ver los daños causados, pues ahora mismo me preocupaba mas no volver a cometer el mismo error dos veces.
Aproveche la distancia que Cassandra había creado para terminar de sacar mi arco. Éramos opuestas, eso estaba claro, por lo que tendría que obligarla a mantenerse bajo mis condiciones. No quería acabar con ella, aquello no dejaban de ser una simple pelea para ver si enseñaría o no a los niños. Rápidamente coloque una de mis flechar sobre la cuerda y tense el arco mientras mantenía la mirada fija en ella. Mi respiración se fue haciendo más lenta hasta contenerla durante un breve instante tratando de eliminar cualquier movimiento innecesario de mi cuerpo. Mis dedos se mantuvieron firmes mientras seguía sus movimientos buscando darla en la pierna o el costado para hacerla retroceder sin poner en riesgo su vida, pues aquello no era algo de vida o muerte ¿no?
Mantuve la cuerda tensa durante aquel breve instante y solté, la flecha salió disparada hacia Cassandra dirigida hacia su muslo pues no buscaba una zona vital, solo quería alcanzarla para evitar que se volviera a acercar. Inmediatamente después del disparo comencé a moverme lateralmente sobre el muelle, tratando de no permanecer en el mismo lugar mientras volvía a colocar otra flecha en mi arco.
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RE: El favor [T2| Vex |PA] - Bai Mudan - 04-09-2026 De pronto, Cassandra sinte un fuego repentino y helado a la vez, una sensación extraña que le atraviesa el muslo y le obliga a bajar la mirada y observar cómo el proyectil le ha impactado de lleno. Y es que, la flecha ha sido certera. La punta de hierro ha perforado la carne hasta hundirse profundamente, rozando el hueso y abriendo un boquete del que pronto comienza a brotar una sangre oscura y espesa. Entonces, su mueca se tuerce al instante, deformada por el dolor. Y, aunque ella no pueda saberlo, la sensación se parece alarmantemente a la de haber sido marcado con un hierro al rojo vivo; se siente como un quemazón profundo que se extiende lentamente por todo el músculo mientras el salitre de la costa se cuela en la herida abierta. En conscuencia, en un gesto reflejo, Cassandra apreta la mandíbula y sus manos comienzan a temblar. La daga vacila entre sus dedos, amenazando con caer, y aunque para su suerte Vex todavía se encuentra dentro de su rango y en mismo sitio que la ha dejado, le zumban demasiado los oídos como para pensar con claridad. Así que, apretando los dientes hasta hacerlos crujir, Cassandra se lleva una mano a la herida. Sus dedos se hunden en torno al asta, buscando el punto exacto donde la flecha había desaparecido bajo su carne y, sin detenerse, con los dedos manchados de sangre, cierra la mano alrededor tira hasta sacar la flecha de un solo golpe. Durante un instante, el muslo parece abrirse todavía más, escupiendo un gorgoteo húmedo que le arranca un jadeo ahogado. —Buen tiro... —responde sintiéndo como una especie de febricula se instala en ella. Y a continuación, con la respiración aún entrecortada, la dobla hasta partirla. —Te había juzgado mal... La frase apenas ha terminado cuando Cassandra corre en diagonal hacia Vex. Le habría gustado avanzar con la misma agilidad de la que hacía apenas unos instantes atrás, pero la herida del muslo se lo impide. En consecuencia, el dolor le arranca un leve renqueo y, antes de que su pierna termine por traicionarla, se ve obligada a interrumpir la carrera e iniciar un salto con tal de acercarse a ella de un solo impacto. Sin embargo, en un gesto mecánico, levanta ambas manos y aferra el cuchillo con fuerza entre la izquierda y la derecha, elevándolo por encima de su cabeza. Su cuerpo desciende bruscamente y, aprovechando el impulso de la caída, deja caer el arma en un tajo prácticamente vertical, dirigido de arriba hacia abajo. Luego, nada más tocar el suelo, sus rodillas crujen bajo el impacto y Cassandra queda agazapada frente a Vex. Ahí, se toma un segundo. Respira profundamente y, sin perder un instante, suelta el mango con la mano derecha mientras mantiene el cuchillo sujeto con la izquierda para luego lanzar un puñetazo directo hacia la parte baja de su estómago.
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RE: El favor [T2| Vex |PA] - Vex - 05-09-2026 Incluso aun viendo como la flecha había acertado no pude apartar la mirada de ella. Verla como se arrancaba la flecha de la pierna me hizo fruncir el ceño al ver como la sangre comenzaba a brotar de su pierna, no esperaba que hiciera eso, por un momento pensaba que con eso se quedaría conforme pero no fue así, aunque no pude pensar demasiado en ello.
Al verla como comenzaba a correr hacia mi pude anticiparme mejor a lo que se venía, no iba a volver a cometer el mismo error dos veces. Se notaba que la herida en la pierna la afectaba pero aun así seguía siendo rápida. Cuando inicio el salto me moví hacia un lado aprovechando el espacio que todavía había en el muelle viendo como el filo de la daga descendió donde yo había estado hacia apenas un segundo, sinceramente no quise ni siquiera imaginar que habría pasado si me hubiera golpeado o la herida que me habría provocado. Por un momento pensé que eso sería todo pero no, volvió a intentar golpearme provocando que diera unos pasos hacia atrás escuchando la madera crujir bajo mis pies mientras ganaba algo más de distancia. Sabía que no podía tomarme demasiado tiempo, mi mano apretó el arco y por un momento hice el amago de volver a tomar otra flecha colocándola en el arco pero me detuve antes de tensarlo. Tenía la pierna herida y seguir disparando no tenía demasiado sentido si solo estábamos decidiendo que ella enseñara a los niños -Ya esta – Dije con un tono tranquilo pero serio – Creo que con esto hemos demostrado suficiente ¿no? – Baje levemente el arco aunque sin quitar la flecha - Te he acertado un disparo y tú has conseguido golpearme varias veces. Podríamos seguir hasta que una de las dos no pueda continuar, pero entonces no vas a poder enseñarles nada a esos niños – Hice una pequeña pausa bajando mi mirada a su pierna herida antes de volver a verla a ella - Y dudo que ellos quisieran que te quedes sin poder caminar solo para demostrar quién de las dos puede aguantar más… Por otro lado no he venido a hacerte daño, solo quería saber si las historias que me contaron eran ciertas y conseguir que les enseñaras – Una suave mueca se dibujo en mis labios – Así que podemos continuar con esto y hacernos más daño o volver a Baquella, curarte la herida y buscar a los niños… Tú decides Cassandra-
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