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[Pasado] - Ego de superestrellas - Garnet D. Matlock - 26-08-2026 Día 45 del año 18, Primavera - 17:32 a.m.
Punk Hazard. Solar Karma. Aún no se podían creer que Yojimbo y Aspros hubieran regresado después de estar más de tres años separados de los Alas Negras. Aquellos cuarenta y tantos días que habían vivido seguramente habían sido los más felices y salvajes de todas sus vidas, no parando prácticamente de celebrar de la manera más grande que podían el aclamado regreso de sus dos amigos. Y desde luego, que junto al capitán y navegante mocatriz de los Alas Negras, hubieran llegado más de medio millar de bocas que alimentar, no ayudaba a descansar de la buena vida festera. De manera extraña e incomprensible, Garnet había encontrado un pequeño momento de paz y para sí mismo en el Solar Karma. Los expresidiarios debían estar al pie de la isla, haciendo lo propio de un expresidiario - seguramente no hacer nada -, mientras que el resto de sus compañeros parecían estar cada uno a lo suyo. El pelirrojo, que llevaba un tanga con estampado de cebra, estaba en ese momento en su camarote, observando fijamente a su instrumento, Sabertones. Esbozó una sonrisa ladeada.- Al menda le apetece tocar algo de música tranquilito, ¿es o no es? - comentó a la nada, agarrando a su mayor tesoro, para colgárselo acto seguido a la espalda, comenzando a salir de su habitación. Comenzó a caminar hasta la cubierta la cuál, para su sorpresa y fortuna, parecía estar completamente vacía.- Algo de paz... Que Garnet Matlock diga esto... Pueje. - expresó el músico ante la calma que se respiraba en el galeón después de tanto día movidito, continuando su paso hasta llegar al escenario, el que era su santuario dentro del propio barco. Una vez allí, pegó un saltó, que le hizo subirse al borde del escenario para, a continuación, sentarse en él. Se quitó su guitarra eléctrica de sus espaldas, para posicionarla frente a su torso, agarrando el mástil del instrumento con su zurda, mientras que el cuerpo lo tenía sujeto con su diestra. Antes de tocar, el skypiean alzó su cabeza, observando con anhelo el cielo. Hacía un día increíble de primavera, un cielo completamente despejado, con un radiante color azul que invitaba a salir al exterior. El astro rey, por su parte, se encontraba algo alejado de su punto cénit, acercándose cada vez al horizonte por el oeste, pero aún brindando de una luz natural y calor que resultaba reconfortante, no sólo por el propio clima tropical de la isla, sino también por la época en la que se encontraban. La suave y fresca brisa del mar era el culmen de la satisfacción, sintiendo como el vello de Garnet se erizaba con cada soplo de viento que su cuerpo recibía encantado. Ante todo este estímulo de sensaciones positivas, el pelirrojo suspiró. - Esto es vida... - expresó, bajando su mirada, ahora sí, a Sabertones, y comenzando a tocar una serie de acordes, componiendo lo que quizás podría ser un futuro tema de su carrera musical. RE: [Pasado] - Ego de superestrellas - Aspros - 28-08-2026 Lo que al principio había sido un dulce reencuentro con los Alas Negras se había ido convirtiendo, a lo largo de las semanas, en un auténtico calvario. Y es que, tras un festejo inicial donde pudimos ponernos al día, compartir historias a la luz de la fogata y brindar por un futuro brillante, los días se sucedían y a la gente no se le acababan las ganas de marcha. Pero, ¿acaso podíamos culpar a aquellos piratas que habían estado encerrados en semejante infierno durante tantas lunas?
—Pues sí, claro que puedo culparlos —sentencié para mis adentros, maldiciendo el constante escándalo y la peste a pestilente borrachera que gobernaba la costa.
Hamaca en mano, ansiaba encontrar un pequeño remanso de paz lejos del bullicio y de aquellos comportamientos tan poco fit. Ese santuario terminó siendo el Solar Karma. Ligeramente apartada del gentío y aparentemente desierta, la cubierta se me antojaba idílica; el lugar perfecto para tumbarme a absorber la vitamina D que tanto merecía.
Ataviado únicamente con un pareo de estampado floral hawaiano y unas gafas de sol blancas de montura gruesa, me disponía a acomodarme cuando, por el rabillo del ojo, vi pasar a Garnet en dirección a la zona del escenario escenario. Al principio pensé en ignorarlo y seguir tostándome al sol, pero el espectáculo visual era demasiado estrafalario como para dejarlo pasar: el pelirrojo caminaba henchido de orgullo luciendo, única y exclusivamente, un tanga con estampado de cebra. ¿Estaba sorprendido por aquello? Lo peor era que no.
A mi llegada, Tobias y Garnet me habían hablado maravillas del Solar Karma y de la cantidad de mejoras de las que disponía el navío, pero hasta ahora no había tenido la oportunidad de comprobarlo con mis propios ojos. Y, desde luego, aquel escenario pedía a gritos ser pisado por una verdadera superestrella como yo. Segundos después, unos acordes rompiendo el silencio de la tarde me sacaron de mis pensamientos. No sonaba nada mal, debía admitirlo, pero la paz duraría poco si dejaba a ese chiflado a su aire. Me deslicé fuera de la hamaca con parsimonia, reajustándome el pareo con un ademán grácil, y caminé descalzo hacia donde se había marchado.
—Vaya, vaya... Así que hasta el ser más ruidoso del planeta necesita calma de vez en cuando, —me detuve a un par de metros del escenario, cruzándome de brazos y ladeando la cabeza con una mueca cargada de sorna— ¿Es verdad o no es verdad, marichocho? O lo que sea que sueles decir.
RE: [Pasado] - Ego de superestrellas - Garnet D. Matlock - 29-08-2026 Conforme Garnet comenzaba a tocar los primeros acordes de su querida guitarra, por el rabillo del ojo, el pelirrojo pudo observar como la silueta de alguien se aproximaba hacia su lugar.- ¿Hm? - Dejó de tocar su instrumento, para levantar propiamente su cabeza, para poder identificar quién era la persona que se le estaba acercando en esos precisos momentos. Era nada más y nada menos que Aspros, que iban tan divino como siempre con un pareo floral y hawaiano y unas gafas de sol de montura blanca. Se podría poner una bolsa de basura encima, que seguiría sacándole el máximo provecho sin lugar a dudas.- ¡Hombre, colegui! ¡Ni te había olido! - saludó, sin moverse del sitio, extrañándose de como había podido pasar tan desapercibido una presencia tan llamativa como la de la reina Okama. Con cierta sorna, comentó que incluso alguien que amaba tanto el ruido y la juerga como Garnet, necesitaba sus momentos de calma, haciendo alusión a lo que debía ser la muletilla del skypiean.- ¡Eh! ¡Para el carro! El menda no dice nada de eso, ¿es o no es? - reprochó de morritos, frunciendo ligeramente el ceño, y haciendo especial énfasis en su muletilla. Seguidamente, alzó su cabeza para volver mirar al gran azul.- Hasta una superestrella como el menda necesita un poco de calma que vengan las musas, pueje. - respondió, volviendo a dejar caer tanto su cabeza como su mirada, posándose en los ojos de esmeralda del timonel de los Alas Negras.- ¡Pero ni te rayes! Me viene bien cierta compañía, así que te puedes quedar por aquí si quieres, ¿es o no es? - declaró con una sonrisa llena de picardía, apartando su diestra del cuerpo de su guitarra, para comenzar a aporrear el borde del escenario que estaba junto a él, como si le estuviera ofreciéndole que se sentara. Seguidamente, volvió a sujetar con esa misma mano el cuerpo de Sabertones, volviendo a deslizar todos sus dedos y alma a través de cada una de las cuerdas del instrumento. Una melodía apacible y tranquila comenzaba a salir de las virtuosas manos de Garnet, en un volumen lo suficientemente bajo como para que sólo pudiera ser escuchada por Aspros y el propio pelirrojo. El pelirrojo había escuchado y conocía sobre la faceta artística que poseía su amigo así que estaba seguro de que alguien tan ligado al arte, sería capaz de apreciar mejor aquel momento. Y justamente fue que, pensando en el arte y las hazañas de Aspros, fue que se acordó de una noticia que circuló el mundo hace ya años, cuando la mayor diva de los Alas Negras ya no figuraba entre ellos.- Oye, oye. - llamó la atención de Aspros, sobrepasando su voz el volumen de la música que seguía tocando con su guitarra.- Bicheamos hace tiempo que crujiste en una batalla de lipsync a la antigua reina de Kamabakka... - sacó el tema, mirando de soslayo a Aspros. - ¿Cómo fue aquello, huh? ¿Te lo puso chungo la anterior reinona o qué? - Ciertamente, le interesaba de sobremanera las batallitas que pudo haber vivido la mocatriz, prestando suma atención a todo lo que tuviera que decir.
NOTICIA REFERENTE (6 OTOÑO, AÑO 14)
RE: [Pasado] - Ego de superestrellas - Aspros - 29-08-2026 — Sí que es, sí que es —respondí con sorna mientras me acercaba al borde del escenario.
Como aceptando la invitación de Garnet, me aupé con las manos en el borde del escenario para sentarme en el sitio que me había indicado con su mano dando suaves toques. Fue entonces cuando volvió a rasgar las cuerdas. Era una melodía suave pero llena de contrastes y profundidad, al volumen perfecto para crear una atmósfera relajante, una burbuja ajena al caos exterior donde solo existíamos nosotros dos; su habilidad con el instrumento era envidiable.
— Normalmente me haría el duro y te diría que fue un paseo de rosas el hacerme con la corona, pero no —admití, alzando la mirada hacia el cielo, como si aquel gesto me ayudase a evocar los recuerdos más fácilmente—. La antigua reina era una feroz contrincante, tal vez un poco chapada a la antigua, si me preguntas. Si la reté a ese duelo de lipsync no fue solo porque ansiara la corona —que también, no nos engañemos—, sino porque estaba convencido de que el reino necesitaba una renovación urgente para afrontar los nuevos tiempos. Y bueno... también porque sabía perfectamente lo divina que me iba a quedar esa corona.
Solté una risita teatral, contenida falsamente, antes de dejar ir un largo suspiro y bajar la vista hacia mis pies, que meciéndose en el aire acariciaban el vacío. ¿Había logrado realmente impulsar todos los cambios que me propuse al asumir el título? ¿O me había limitado a acomodarme en el trono viendo los días pasar?
— Reconozco que, a medida que pasaba el tiempo, me sentía cada vez más asfixiado por las expectativas ajenas, olvidando que la única opinión que realmente importa es la mía —musité, desviando la mirada hacia las manos de Garnet, cuyos dedos se deslizaban ágilmente por las cuerdas, acariciándolas para que escupiesen aquellas notas tan relajantes—. Y también que os…cof…echaba…cof…de menos…cof. Pero en fin, logré catapultar la fama de los okama a lo más alto, engrandecer nuestro nombre y convertir la isla en un lugar infinitamente mejor gracias a mi impactante belleza.
Alcé mi mano derecha para quitarme las gafas que hasta entonces cubrían mis ojos y las coloqué sobre mi cabeza, a modo de diadema. Me acomodé el pareo y me giré para encarar al pelirrojo.
— He intentado seguir vuestras andanzas desde que nos separamos, y desde luego que no os ha ido nada mal —concluí, alzando la zurda para abarcar con un gesto dramático la inmensidad del barco y la imponente isla que nos rodeaba.
RE: [Pasado] - Ego de superestrellas - Garnet D. Matlock - 30-08-2026 Aspros, con su natural elegancia aceptó en su quietud la invitación de Garnet, comenzando a sentarse junto a él, en el bordillo del escenario. Con la melodía sonando de fondo en la cubierta del Solar Karma, la reina Okama comenzó a responder a las cuestiones del músico quién admitió que, su duelo con la anterior soberana del reino Kamabakka era mucho más dura de lo que podía llegar a parecer. Resultaba que el timonel de los Alas Negras, no ansiaba en sí el trono del reino rosado, sino que lo necesitaba era ver una renovación en los estándares de aquella isla - aunque luego alegara que el verse divino con la corona puesta era algo que le llamaba en demasía -. Ciertamente, como artista, Garnet entendía a la perfección la motivación del hombre de cabellos sedosos y verdosos. Quedarse estancado en un único estilo, y en una única idea, era lo peor que podría pasarle a un artista. El arte se trataba de conocerse a sí mismo, al mundo, tus emociones, y buscar la manera de expresarlas de una forma única y distinguida. Y ante un mundo en pleno cambio, al igual que las emociones e incluso lo que piensa uno mismo, es inevitable que el mismo concepto del arte cambiara igualmente. Ante ese pensamiento, el pelirrojo se dedicó a mirarle sonriente, con cierto orgullo, por el motivo y razón que había detrás de su ascenso al trono.- Todo digno de una superestrella, ¿es o no es? - comentó de forma concisa ante la proeza que había logrado su amigo, quién se rió de una manera algo dramática para, a continuación, quedarse cabizbajo. Parecía que había algo que le rondaba por la cabeza, algo que no terminó de exteriorizar, declarando que, conforme más tiempo pasaba allí reinando Kamabakka, más presionado se sentía por las expectativas que tenía su gente sobre él. Garnet puso su boca en forma de morritos, pensativo.- Heavy is the crown... ¿Huh? - se dijo a sí mismo. Seguidamente, Aspros añadió que otro de los motivos por los que terminó por abandonar fue porque - por mucho que le costara reconocerlo - les echaba de menos. Además, con sus logros, sentía que dejaba al reino lo más preparado posible a pesar de su ausencia. Garnet miró de soslayo a la diva del pareo hawaiano, con una mirada que denotaba cierta picardía.- Así que el increíble e inigualable Aspros echándonos de menos, ¿huh? - expresó, con sorna para, seguidamente, alzar su vista hacia el cielo.- Por aquí también se te ha echado en falta, colegui, ¡sobre todo Triana! ¿Con quién iba marujear y chismosear sin ti? Ni sabía que era bollera hasta poco PUAJAJAJAJA - Soltó una carcajada, mientras Aspros se recolocaba sus gafas para ponerse sobre su cabeza, haciéndola parecer una verdadera reina. Desde luego que cualquier cosa que se pusiera, y como lo hiciera, le sentaba de escándalo. Era la viva imagen y reflejo de lo que suponía ser un ídolo de la moda. La ex-reina, tras encarar a Garnet, finalizó por hacerle saber al marrano que había estado siguiendo sus pasos gracias al periódico.- Eso parece sí... - afirmó, de forma más reflexiva, recordando por lo que habían pasado desde la separación de Aspros en Momoiro. Desde luego que habían vivido un montón de aventuras.- No se puede decir que no nos lo hayamos currado hasta llegar aquí, pero aún queda un largo trecho hasta cumplir nuestras metas, ¿es o no es? - sonrió con determinación, pasando a mirar fijamente al artista.- Si queremos que Yoji sea el Rey de los Piratas, tenemos que ser más fuertes y ser los mejores. - Y en ese momento, el skypiean cesó de tocar su instrumento. Se giró hacia su izquierda, apoyando tanto su mano como su pie izquierdo en la superficie del escenario, para terminar de subirse sobre este y ponerse de pie.- Por eso el menda... - Empezó a caminar hacia el centro del escenario, pasando a imaginarse en ese entonces como los focos le iluminaban y el rugido de los vítores y aplausos le envolvían en un onírico ambiente. Situándose allí, y girándose para encarar a Aspros, alzó de manera súbita su brazo derecho hacia el cielo, con los dedos índice y meñique extendidos. - ¡¡Será la mayor superestrella que jamás haya existido!! - exclamó eufórico, sin apartar la mirada de la criatura más bella de la faz de la tierra, esbozando una sonrisa llena de picardía.- Aunque eso signifique superarte, Aspros, pueje - Le declaró a su amigo, sabiendo que él tenía un espíritu de artista que brillaba como el mismísimo sol. Por mucho que él no quisiera ostentar aquel título, no tenía sentido que Garnet se alzara con él si no era la estrella que más brillaba en todo el firmamento. - - RE: [Pasado] - Ego de superestrellas - Aspros - 31-08-2026 —Una superestrella, sí... —reflexioné en silencio mientras el rasgueo del Sabertones envolvía el ambiente y Garnet continuaba con su cháchara. Sus palabras tenían un punto. El arte —al igual que el espíritu— debía evolucionar; si se estancaba, terminaba por pudrirse. Quizás ese había sido el origen de mi asfixia en el trono: necesitaba evolucionar, expandir mis horizontes y volver a luchar por esa libertad que los Alas Negras llevaban por bandera.
Habían pasado años desde nuestro último encuentro. El pelirrojo había crecido, pero su energía seguía intacta, alimentada por unas ganas desmedidas de comerse el mundo que parecían aumentar en proporción inversa a la cantidad de tela que llevaba encima. Me fascinaba actuar como si me escandalizase su actitud, pero, en el fondo, envidiaba esa desfachatez y lo ridículamente claras que tenía las cosas.
—No quiero ni saber cómo te has enterado de lo de Triana —interrumpí de golpe, cortando el aire con un gesto seco de la mano ante su comentario sobre los gustos de la segunda al mando. Conociendo al pelirrojo, seguramente hubiese recibido una negativa poco pacífica por parte de la segunda al mando, harta del constante bombardeo sexual del artista salidorro.
Fue entonces cuando soltó esa provocación sobre "superarme".
—¡AH! ¡Excusez-moi, marichocho! —apoyé la palma de la mano sobre el pecho y me llevé la otra a la mejilla, abriendo la boca en gesto compungido, como si sus palabras me hubiesen ofendido profundamente—. ¿Superarme? ¿A mí?
De igual forma a como lo había hecho Garnet, giré sobre mí mismo y me levante para situarme encima del escenario y plantarme frente a él, que blandía esa estúpida pose de estrella venida a más. Con los brazos en la cintura, arqueé mi espalda hacia atrás en un arco imposible, para dejar mis piernas en un ángulo de 90 grados respecto a mi torso y el restro mirando hacia el cielo, momento en el cual extendí mi zurda y señalé al pelirrojo con un índice acusador.
—Tú a mí solo me puedes ganar en dos cosas, bonita: ¡en hedor corporal y en un pulso! Porque cualquiera te gana a fuerza bruta con ese par de jamones que tienes por brazos... ¡HUUUJUJUJUJU!
RE: [Pasado] - Ego de superestrellas - Garnet D. Matlock - 31-08-2026 Aspros expresó de forma seca y abrupta no querer saber cómo se enteró Garnet sobre la orientación sexual de la vicecapitana. En ese momento, y durante algunos segundos, el pelirrojo se quedó reflexivo, ¿cómo era que se enteró en primer lugar de que Triana era lesbiana? Estuvo rememorando pero, desafortunadamente, no se acordaba en lo más absoluto. Una vez que Garnet se subió al escenario y, declaró a los cuatro vientos y con el puño en alto, que llegaría a superar a Aspros para convertirse en la mayor superestrella, le reina Okama pareció mostrarse algo indignada, preguntando de forma retórica que que era aquello de querer superarle.- ¿Huh? - pronunció de forma escueta el pelirrojo, arqueando su ceja derecha mientras seguía esbozando esa sonrisa socarrona, que simbolizaba como el skypiean se veía capaz de lograr cualquier cosa. Tras eso, el timonel mocatriz, imitó al músico, girándose sobre sí mismo para subirse al escenario, dirigiéndose hacia la sensación del Distrito del Placer hasta quedar frente a él, señalándole de la forma más altiva que su amigo y rival conocía. El adonis del pelo verde, afirmó que alguien como Garnet solamente sería capaz de superarle en hedor corporal y en un pulso de brazos. - ¿¡HUUUH!? ¡El menda! ¿¿Oler mal?? - Se ofendió de más girando su cuello hacia su derecha, posicionando su cabeza en un punto próximo a su axila derecha, empezando a olisquear en ese momento esa delicada zona de su cuerpo.- snif snif - Concentró sus sentidos olfativos en cada extracto de esencia de su cuerpo, apartando su nariz de aquel oscuro lugar, volviendo a encarar al, probablemente, hombre más divino sobre la faz de la tierra.- ¡Y una mierda huelo mal! ¿Es o no es? - Respondió con cierta frustración, pasando a señalar con su índice derecho a la antigua soberana de Kamabakka.- Y sí hay algo en lo que tú me superes en todo caso será... - dejó de señalar a Aspros, para llevar su mano derecha hacia su peludo mentón, mostrándose pensativo. Después de que se le viniera una ocurrencia a la cabeza, chasqueó los dedos de su diestra.- ¡Eso es! ¡Sólo serías capaz de superar al menda en ser un dramas total y en tener un estilazo de dioses! ¿Qué me dices a eso? ¿Huh? Pueje - comenzó a reír como un condenado, mostrando aún esa sonrisa ladeada y picarona. - Aún así, hagamos lo siguiente... - Cerró los ojos, mientras llevaba su mano derecha hacia su cintura, dando un par de segundo de dramatismo, un dramatismo que podía ser digno de estar frente a alguien del calibre de Aspros.- ¡El menda te reta a un duelo de artistas! ¡Aquí y ahora mismo, Aspros! - exclamó, abriendo los ojos de golpe y volviendo a señalar al okama, pero con la diferencia de que esta vez su dedo índice presionó el pectoral derecho del timonel de los Alas Negras.- Veamos quién de los dos está más cerca de ser una superestrella, ¿es o no es? - - - RE: [Pasado] - Ego de superestrellas - Aspros - 01-09-2026 La respuesta de Garnet rozó el descaro al insinuar que era una dramática —¡YO, DRAMÁTICA!—, pero justo cuando estaba a punto de concederle el beneficio de la duda por su repentino y acertado halago sobre mi estilo divino, el pelirrojo cometió el mayor pecado capital posible: usó su dedo índice para presionar directamente mi pectoral derecho.
El tiempo pareció detenerse en la cubierta del Solar Karma.
Miré lentamente hacia mi pecho, luego hacia su dedo y, finalmente, clavé una mirada de absoluto horror sobre el hediondo sujeto en tanga de cebra, como si me hubiese clavado en la piel un trozo de carbón encendido, insultado a mi abuela o peor aún: criticado mi lip combo.
Con dos dedos en forma de pinza y una mueca de profundo asco, agarré su mano por la muñeca y se la aparté de un golpe seco, como quien espanta a una mosca pesada.
—¡Aparta esa morcilla de mí, marichocho insensato! —exclamé dando un paso atrás con dramatismo, una actuación digna de la gran pantalla, pasándome la mano por el pectoral para "limpiar" la zona mancillada—. ¡Está muy feo señalar a alguien! Siempre que no sea yo, claro.
Giré sobre mis talones, haciendo ondear el pareo de flores hawaianas mientras me llevaba la mano al mentón, reflexionando sobre el desafío. Un duelo de artistas. Aquí y ahora. Una sonrisa victoriosa y cargada de suficiencia empezó a dibujarse en mi rostro. Ladeé la cabeza y me acomodé las gafas de sol blancas sobre el cabello con un ademán elegante.
—¿Un duelo de estilos, dices? UUUUHUHUHU... ¡Pero qué atrevida es la ignorancia, marichocho! —solté una risotada teatral que resonó en toda la cubierta vacía—. Se ve que te perdiste mi actuación estelar en los oscuros y deprimentes pasillos de Impel Dawn. Mientras salvábamos al capitán de las garras del Gobierno, yo estaba ocupado dando una lección magistral de clase, presencia y glamour en mitad de aquel agujero infecto. Salí victorioso de un enfrentamiento de estilos contra la mismísima vicealcaide, ¿pretendes que me asuste de ti?
Me crucé de brazos, me erguí en la postura más vanidosa jamás adoptada por el ser humano y le dediqué a mi nakama una mirada intensa.
—Acepto tu desafío, Garnet. Prepárate para presenciar lo que es una verdadera superestrella... pero si pierdes, vas a tener que vestirte de cuerpo entero durante una semana entera. ¿Es o no es?
RE: [Pasado] - Ego de superestrellas - Garnet D. Matlock - 02-09-2026 Y el dramatismo de la reina okama salió a la luz, no sólo ante la respuesta de Garnet, sino también ante el gesto que tuvo el pelirrojo al incidir su dedo índice sobre el pectoral, bien trabajado, de Aspros. Con una mirada que podría asustar hasta al más aguerrido de los luchadores, y agarrando la muñeca del pelirrojo para apartarla con un movimiento seco y arisco, pidiéndola al músico que apartara su dedo. El skypiean arqueó su ceja izquierda, dedicándole casi que una mirada desafiante ante el acto de la diva.- Relaja la raja, colegui, no es como si el menda te hubiera puesto encima la verdadera morcilla, ¿es o no es? - respondió, sin deshacer su sonrisa socarrona, mientras agitaba la mano con la que había tocado al adonis del Nuevo Mundo.- Tch, buen agarre. - pensó el pelirrojo, sintiendo aún la pinza que le había ejecutado su ahora rival Aspros. Cuando la futura superestrella propuso un duelo artístico, para ver quién estaba más cerca de alcanzar dicho título, Aspros halagó abiertamente la ignorancia de Garnet.- ¿Huh? - Se limitó a berrear, no dejando de escuchar las palabras de la soberana de Kamabakka. Seguidamente, declaró haber tenido una intensa y épica actuación en los confines del infierno contra, nada más y nada menos, que con la Vicealcaide. Aquello sonaba realmente serio.- ¡Eso suena de locura, colegui! ¡Habría estado cojonudo verlo! - hablaba completamente en serio el pelirrojo, mostrando cierto orgullo por la hazaña de su nakama.- Pero, puejeje... - Comenzó a hinchar su pecho de orgullo, como si fuera a soltar una proeza aún más increíble que la que Aspros acababa de relatar.- Tendrías que haber visto al menda seduciendo con su música y cuerpo a un gorila robot de 40 toneladas, creado por el psicópata de Utakata, ¿es o no es? - Y tras relatar una anécdota que en su cabeza sonaba espectacularmente épica, exhaló aire a presión por su nariz. Tras eso, con la postura y mirada más altiva que Aspros podía ser capaz de dedicarle a un ser humano, aceptó el desafío de Garnet, pero no sin antes apostar que si perdía, debería pasar una semana entera vistiendo de cuerpo entero.- ¿HUUUUH? ¡¿Y que esta peñita se pierda poder ver este cuerpazo de escándalo?! - comentó alterado, para acto seguido zarandear su cabeza hacia los lados.- ¡Cómo si fueras a perder, Garnet! - se decía a sí mismo, parando de agitar su cabeza para mirar con intensidad y superioridad a Aspros. - ¡Donete! Pero más te vale prepararte para que te maquille Jolyne durante una semana entera... ¡Seguro que se hace la picha un lío y pilla un montón de paja en vez la brocha PUAJAJAJAJAJA! - Soltó una carcajada, que resonaría por todo el Solar Karma prácticamente.- Si te hacen los términos... ¿Empezamos el duelo, colegui? - preguntó a Aspros, terminando por guiñarle el ojo derecho. No podía dejar de imaginarse los distintos maquillajes que le haría la princesa del pueblo. RE: [Pasado] - Ego de superestrellas - Aspros - 04-09-2026 Mi gesto se contorsionó en una mueca de auténtica repugnancia al escuchar su comentario sobre la verdadera «morcilla» — ¡No gracias, no queremos carne en mal estado! —. Arrugué la nariz como si me hubieran puesto delante una de las sandalias de Kenzo, dándole un par de palmetadas al aire en su dirección para alejar semejante ordinariez, como si sus palabras se hubiesen tornado sólidas y se dirigieran hacia mi.
—¡Por dios, marichocho! ¡Se me va a cortar la digestión! —protesté, pasándome la mano por la frente para secar una gota de sudor frío.
Escuché su disparatada historia del gorila robot de cuarenta toneladas con la ceja tan levantada que llegaba a rozar el marco de mis gafas de sol. Si bien era algo totalmente verosimil, puesto que yo mismo había sido testigo de las criaturas más extrañas y caricaturescas durante el rescate del capitán, no podía hablar en serio si pretendía poner esa historia a la altura de la mía.
—Un... ¿gorila robot? —repetí, mirándolo de arriba abajo con una mezcla de lástima y sincera perplejidad—. Francamente, esa historia me parece una absoluta aberración. No puedes comparar eso con la elegancia que desplegué en Impel Dawn; es un insulto al arte. Además, seamos honestos: lo único que pesa cuarenta toneladas en ese barco es el culo de Triana.
Sin embargo, lo que realmente hizo que la sangre se me congelara en las venas fue su retorcida propuesta. ¿Dejar que Jolyne me maquillase? Me llevé ambas manos a las mejillas, abriendo los ojos de par en par mientras la sola imagen mental me provocaba un escalofrío de puro terror. ¿Esa paleta de pueblo poniendo sus rudas y callosas manos de estibadora de puerto sobre mi rostro de porcelana? ¡Seguro que usaría estiércol pensando que es base de cobertura media y me pintaría los labios con jugo de remolacha!
—Qué horror, seguro que cree que el "Gloss" es una herramienta del campo o algo así—musité para mis adentros con puro espanto.
Tras unos segundos de puro colapso dramático, respiré hondo, recuperé la postura y me reajusté el pareo con toda la dignidad con la que fui capaz: una verdadera superestrella no se amedrenta ante las amenazas de un ordinario.
—Acepto tus términos —sentencié con una sonrisa de suficiencia absoluta—. Aunque te sugiero que vayas buscándote un pantalón y una camisa de vestir, chéri, porque esa campesina no rozará este cutis divino jamás. Vamos, es que antes vuelvo a Impel Dawn.
Me crucé de brazos y me erguí en mitad del escenario, sosteniéndole la mirada con la máxima altivez de la que era capaz.
—¡Sorpréndeme!
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