![]() |
|
Sandalo y Cedro [PR][UBBE] - Versión para impresión +- Nakama no Mi - Foro Rol de One Piece (https://nakamanomi.com) +-- Foro: Mundo (https://nakamanomi.com/forumdisplay.php?fid=3) +--- Foro: Zona Especial (https://nakamanomi.com/forumdisplay.php?fid=273) +---- Foro: Skypiea (https://nakamanomi.com/forumdisplay.php?fid=274) +---- Tema: Sandalo y Cedro [PR][UBBE] (/showthread.php?tid=4133) |
Sandalo y Cedro [PR][UBBE] - Maki D. Zen'in - 22-08-2026 En la mañana había reparado un barco por petición de un asistente a los eventos que habían pasado recientemente solo una reparación superficial, pero se sentía agotadísima. Le dolían las manos un poco por el incesante martilleo y el esfuerzo de doblar maderas a mano donde debía. Suspiro ante sus responsabilidades. Había dejado a su hermana en la habitación. Y los días habían denotado que la ciudad era bastante segura. Por ello solía tener algunos raspones y manos rasposas en mayor o menor medida. Aún le faltaba mucho por aprender de carpintería y sobre todo de barcos. Ella No solo quería repararlos quería darles un alma una verdad y que fuesen capaces incluso de cumplir el sueño de conquistar los mates. No por el sueño de sus tripulantes. Sino que deseaba que sus propias construcciones tuvieran sueños y alma. Se encontraba junto a sus compañeras recorriendo un hostal. Una típica y pintoresca con el aroma de los cielos, nubes pero tenía algo extraño, un cierto ambiente que Maki sentía era lo suyo. Guitarras, fotografías antiguas y algunos wanteds en la pared pegados con orgullo. Podía ver algunos marines incluso sentados en las sombras conversando con sus estúpidos mamelucos de niños buenos. Bebía una especie de leche de whisky muy dulce y algo embriagador. Le gustaba llevaba cuatro tragos ya. El lugar era tan bueno y tan malo como pocas veces se había visto. Había gente que arrugaba la nariz frente a algún tipo de brebaje nuevo o misterioso, sobre todo cuando estos eran licores de tierras tan desconocidas como una ciudad en las nubes fundada sobre oro sólido. Ella iba vestida con lo usual, su chaqueta de cuero, una falda, aunque ahora no portaba su capucha, aquella que usaba para ocultar sus horrendas marcas de quemaduras y obviamente portaba un interminable al hijo de armas corto punzantes más que nada porque siempre tenía que estar preparada. No las tenia encima, pero si en la entrada en una especie de alijo del bar. Si bien era una ciudad santuario sabía que había situaciones particulares y en cualquier momento podía llegar su hora. No era un demonio, pero tampoco un ángel y si bien no conservaba muchas cosas de su familia si recordaba consejos, su padre cuando pequeña le dio una lección y ella lo aprendió muy bien. “Hija siempre lleva un cuchillo para cortar cerdo porque no sabes cuándo el hambre te ataque a ti o a los puercos. Pero también su madre tenía consejos. “Hija. No te comas cualquier Cerdo, algunos se revuelvan en el fango.” Y esta ciudad poco a poco se comenzaba a llenar de bastantes cerdos. Cerdos azules. Le dio un trago más y comió aceitunas, queso pan, una comida bastante austera para estar en un festival deportivo en el que incluso hubo un espacio para un recital con los famosísimos The Cupids. Un trago más y la sonrisa comenzó a aflorar un poco más. La gente entraba y les seguía, todos ataviados con vestimentas bastante hermosas, bastantes colores fríos, la ropa ancha, blanca y color crema, todos ellos con muchas alas, plumas y pieles morenas, plumas elegantes, plumas por todos lados Se metió la mano en el bolsillo para buscar un par de berries para pagar una nueva ronda, mierda que sed tenía. Y entonces encontró en él una cinta de tela verde. Su cinta para el cabello, parte de la ropa de ella… Comenzó a extraerla lentamente y con cada centímetro de ella comenzó una espiral de recuerdos como un torrente que inundaba su mente rompiéndose como un cristal. La vista fija, sus ojos dorados, su mente cuarteándose pensando en a quién pertenecía. Cuando la sacó del todo bajó su cabeza calva y se apegó la palma con ella apretada. El aroma a ella todavía le pertenecía pero de pronto otro aroma más como a... … … Sándalo? ¿Cedro?... un aroma lechoso y seco… pero que era, de donde, ¿qué es lo que era? no podía identificarlo hasta que con ambas manos tomó la tela y hundió su nariz en ella para tratar de identificar qué es lo que era ese aroma extraño. No recordaba y de pronto un flechazo en el corazón le llegó, recordó el evento, recordó lo bien que lo pasó junto con mandarinotas, caramelo y el pescado y las demás personas que participaron junto con ella. Su equipo, unos imbéciles salvo el tipo alto y galante, los demás… no parecía que comprendían donde y en qué lugar estaban, en fin, los marines no eran de su tipo como tampoco los chicos buenos. Bebió otra vez. y se enrollo la cinta sobre el brazo derecho ![]() RE: Sandalo y Cedro [PR][UBBE] - Ubbe - 24-08-2026 Los Juegos del Soberano habían quedado atrás hacía ya varios días. La ciudad seguía llena de visitantes que aprovechaban sus últimos momentos en Skypiea antes de regresar al Mar Azul, y aunque la emoción de los combates se había disipado, Shandora seguía rebosando vida. Mercados abarrotados, tabernas llenas hasta los topes y viajeros contando historias que seguramente se volverían más exageradas con cada cerveza. Ubbe había dedicado aquellos días a conocer la ciudad, o al menos, esa era la versión oficial, porque la realidad era bastante distinta. - Te digo que estaba por aquí, baby. Odiseo ni siquiera se molestó en mirarlo. - Llevas tres días diciendo eso. - Porque es true. - Llevas tres días buscando a una mujer entre miles de personas. Ubbe se encogió de hombros. - La encontraré. El Buccaner dejó escapar un suspiro cansado, aquella conversación la habían tenido varias veces ya, quizá demasiadas. - General... te dio un Den Den Mushi. - Ya... - Entonces llámala. - Ubbe hizo una mueca inmediata. - ¡No! - ¿Por qué? - Porque no es cool llamarla y que quedemos. Odiseo se detuvo en mitad de la calle para mirarlo directamente. - ¿Pero no es esa la finalidad del den den mushi? - But si me la encuentro... - Una sonrisa apareció en el rostro del buccaneer - That's the destiny, baby - Odiseo permaneció varios segundos observándolo antes de negar lentamente con la cabeza. - A veces olvido que mi general es medio estúpido. - ¡Y aun así me sigues! - Porque alguien tiene que asegurarse de que no te ahogues cuando llueve. - GAHAHAHAHAHA, ¡POR ESO ME CAES TAN BIEN, MOTHERFUCKER! La carcajada grave de Ubbe resonó por la calle mientras ambos continuaban avanzando, al final acabaron entrando en una taberna que varios marineros les habían recomendado aquella misma mañana, y nada más cruzar la puerta, una mezcla de música, conversaciones y olor a comida caliente los envolvió de golpe. El local estaba lleno de gente de toda clase; piratas, comerciantes, habitantes de las islas celestes e incluso algún marine perdido que parecía haberse olvidado durante unas horas de sus obligaciones. Ubbe recorrió el lugar con la mirada mientras avanzaban hacia una mesa libre. Y fue entonces cuando la vio. No de inmediato; primero vio la chaqueta, luego la figura, y después aquella cabeza completamente rapada que destacaba incluso entre la multitud, y por último la cinta verde anudada alrededor de su brazo. Había peleado contra hombres capaces de cosas extraordinarias y jamás se le había acelerado el pulso por ello. Sin embargo, verla sentada al otro lado del local consiguió exactamente eso. Si aquello era una pelea, empezaba a sospechar que no le importaría perderla, y una sonrisa lenta apareció en su rostro, mientras se colocaba bien las gafas con un dedo. Odiseo siguió la dirección de su mirada y cerró los ojos durante un instante. - No me jodas... - Ody, go with Sigurd, it's the destiny, hemos acabado la misión... Porque, por primera vez en tres días, había encontrado exactamente lo que estaba buscando. Y ella ni siquiera se había dado cuenta todavía. Se pasó una mano por el cabello rubio, recolocando bien algunos mechones rebeldes que se habían escapado de su peinado, antes de tirar suavemente de las solapas de su chaleco como si aquello pudiera hacerlo parecer un poco más presentable de lo habitual. Ubbe comenzó a abrirse paso entre las mesas de la taberna, su enorme figura obligaba a más de uno a apartarse para dejarle pasar, pero él apenas prestaba atención a nada de aquello. Sus ojos permanecían fijos en la mujer de la barra. Cuando llegó a su altura, apoyó un brazo sobre la madera, inclinándose apenas lo justo para acercarse a ella con una sonrisa confiada. - ¡Hey, baby! - dijo chasqueando los dedos señalando hacia ella - Al fin te encuentro, Bald Girl... ![]() RE: Sandalo y Cedro [PR][UBBE] - Maki D. Zen'in - 25-08-2026 El ambiente comenzaba a volverse más tenue e íntimo, con las luces del bar casi como bajando su tonalidad e iluminación. Encendió un cigarrillo y sentada en la barra lo fumo con delicadeza, como si este fuera a quebrarse bajo sus labios. Estaba sola por ahora, pero era muy probable que sus Nakamas aparecieran por ahí medio borrachas, medio enloquecidas. Estos días parecía que sus hormonas estaban alborotadas. Bueno las de ella también. Todo el día había sido una locura, en la madrugada anterior y en la noche mas parte de la mañana había sepultado a 49 hombres… tontos desconocidos que para ella eran solo muerte sin sentido. Y después reparar un barco, lo que le recordó que ellas también debían reparar el suyo. Golpeteo el cigarrillo en el cenicero y cayo la ceniza como una lluvia sobre el cielo estrellado. Alzo el licor y miro a través del cristal de el para ver todo el bar dorado… mirando a través de el se dio la vuelta para mirar a cada uno de los presentes como si fuera un mosaico bañado en oro para después de volver al mismo lugar, beber un trago más. Era hermoso… todo esto era hermoso tomo un bocado uno solo con ese trago. Una aceituna con la cual jugueteo para arrebatarle la carne poco a poco y después lanzar el cuesco certeramente en el mismo cenicero donde había depositado la ceniza de su cigarrillo. Bebió otro poco del delicioso licor y fue suficiente como para sentir el calor en sus mejillas creciendo y subiendo por su cuello. Con su mente en blanco solo pensaba en pasar un rato agradable, en quizás beber otro poco y acostarse borracha o quizás buscar compañía. Llamo la atención del camarero y le pidió otro trago más. quería sentirse en las nUBEs al menos mientras estuviera en los cielos, sentía el cansancio del aire adelgazado y aunque poco a poco se acostumbraba mejor a las dificultades características de la ciudad. Sentía que no era suficiente aún. Una especie de sexto sentido hizo que se le erizara la piel, como si vaticinara un encuentro mortal. Ese instinto le hizo llevar su mano a su cinto, quiso activar su nueva habilidad. Aquella que le mostraba las intenciones, aunque algo vagas, de quienes le rodeaban. Se giro apenas… primero. Lista para defenderse. Pero… vio… lo vio, a su enorme barra de chocolate. Ahí de pie apoyándose sobre la resonante madera que se quejó bajo su enorme peso El chasqueo de sus dedos, apuntándole, eligiéndola, hizo que se medió ruborizara. ¿Por qué no le había llamado? ¿No deseaba verla y como ella estaba ahí era mejor saludarla?... la mente insegura de Maki comenzó a idear mil y un planes. Todos ellos boicoteando absolutamente todos sus puntos buenos. Muchos escenarios donde todos apuntaban a lo mismo. Era una antipática y horrenda mujer. Bebió un poco, antes de nada. —Hey!!... eres tu… la barra de chocolate… como… como te ha ido… pensé que se habían marchado de la ciudad. Tu y tus hermanos. Creo.— Le devolvió el saludo con una sonrisa. Era un tipo enorme… mucho mas que cualquiera que hubiera tratado antes. Con una musculatura también enorme y definida. Maki se volvió hacia el y con el licor en la mano recordó que le beso suavemente en las gradas de los juegos. —Que haces qui primor?... te has perdido? Vienes con tu banda o estas solo?— Pregunto algo insegura buscando a los demás con la vista, a ese otro enorme o a los otros mas bajos que le acompañaron durante los juegos. —El combate… ese donde peleaste con el tonto de barro… lo hiciste genial, jamás vi a alguien usando su cuerpo de esa manera… y ese otro cocinero tonto te golpeo con su espada… estas bien verdad?— Pero claro que estaba bien… estaba fenomenal, estaba de puta madre, la mente juguetona de Maki obligo a que sus ojos le recorrieran de pies a cabeza, deteniéndose en las partes importantes. Sus brazos, su pecho su entrepierna y su abdomen. Todo cincelado como los dioses. Enorme, hermoso y suculento. Cambio el cruce de su pierna y llamo al camarero alzando dos dedos y moviéndolos para atraerlo con un hechizo nervioso. —Dele a mi chocolatoso amigo. lo que desee. Yo invito.— Menciono con una amplia sonrisa. RE: Sandalo y Cedro [PR][UBBE] - Ubbe - 01-09-2026 La sonrisa de Ubbe se ensanchó un poco más al verla girarse hacia él. Durante tres días había estado convencido de que terminarían cruzándose otra vez y, ahora que por fin la tenía delante, le parecía hasta ridículo haber dudado, aunque lo primero que llamó su atención no fue el licor, ni la cinta verde enredada alrededor de su brazo. Fue el olor a cigarrillo. Frunció el ceño de forma inmediata. - Baby, fumar es una shit -señaló el cigarro ya apagado con un dedo acusador mientras negaba lentamente con la cabeza -No seas stupid. Eres demasiado pretty para ir estropeándote así. La verdad era que nunca le había gustado aquello. Había conocido a demasiada gente que acababa dependiendo de pequeñas cosas para sentirse mejor, como si necesitaran humo, alcohol o cualquier otra tontería para seguir adelante. A Ubbe siempre le había parecido una forma triste de vivir, si algo merecía la pena, debía afrontarse de frente. Y sin embargo... Sus ojos descendieron de nuevo hasta ella, la chaqueta de cuero, las cicatrices que recorrían su piel, esa forma de sentarse como si el mundo entero pudiera irse al infierno y ella simplemente fuera a pedir otra copa. Seguía pensando que fumar era una mierda, pero también empezaba a sospechar que Maki era una de esas excepciones que hacían tambalearse las reglas más simples, y eso le resultaba peligrosamente interesante. La reprimenda duró exactamente dos segundos antes de que una sonrisa divertida volviera a aparecer en su rostro. Apoyó el antebrazo sobre la barra, inclinándose un poco hacia ella. - Y claro que no me he ido, llevo days buscándote, baby -confesó sin el menor ápice de vergüenza- Toda esta ciudad llena de people y resulta que la única persona que quería encontrar estaba escondida en una taberna. La pregunta sobre el combate arrancó una carcajada grave de su pecho. - GAHAHAHA. Estoy perfect ¡Hace falta algo más que un cocinero enfadado para romperme! -dijo mientras se daba un par de golpes en el pecho con los nudillos- Aunque no voy a lie... escuchar que te gustó el combate me hace sentir bastante badass. Cuando el camarero se acercó por la llamada de Maki, Ubbe levantó una mano. - Una Cola Zero. El hombre parpadeó confundido. -...¿Solo eso? - No necesito alcohol para ser charming, dude! Y después de decir semejante estupidez con total convicción, volvió a mirar a Maki con una sonrisa descaradamente satisfecha. - Ahora cuéntame tú, Bald Girl. ¿Qué has estado haciendo todos estos días además de fumar cosas raras y desaparecer sin dejarte encontrar? RE: Sandalo y Cedro [PR][UBBE] - Maki D. Zen'in - 08-09-2026 La cara del bombón de chocolate era lo único que deseaba ver, le encendía el espíritu, le movía aquella figura tan poderosa, esculpida en puro poder físico y su forma animal… una especie de criatura acorazada aun mas fuerte y poderosa que cualquier cosa que hubiera visto antes. Dios… Maki sentía el calor subiendo por su garganta, por su pecho, por su mente. Se mojo los labios cuando estuvo cerca, apoyando un codo para realzar su figura. Sus caderas su busto, aunque pequeño, era algo sensual. —Vaya… así que eres de esos bebes llorones que solo se dedican a cuidar sus cuerpos como un templo? He?... me encanta… por que esos templos, lugares de dioses y de santos… son los que me gusta torcer bajo mis deseos.— Le tomo la mano para obligarlo a sentarse con ella a su lado. Su mano danzo entre sus dedos, después subió por su brazo… duro como una roca, formado y con el dedo recorriendo cada surco de su musculo llego hasta la articulación del brazo. Su mano. Pequeñísima en comparación. Alzo la vista contra la de él. Desafiante. Sin amedrentamientos. Como si ella supiera que si por algún motivo se desatara una pelea a muerte. No moriría. Vencería. Altiva, valiente. Y serena. Cuando él se acercó, ella lo hizo aún más… cruzando la pierna una sobre la otra, de tal forma que su talón quedo a milímetros de la pierna del enorme hombre. Lo quería cerca, claro, lo quería tan cerca que le arrancase los suspiros, los sueños y las esperanzas de zarpar. —Escondiéndome ni desaparecida... para… para que me buscabas?... yo no me he escondido… es más… también, debo confesar. Estaba ansiosa de verte. De ver al gran hombre que por primera vez…— Su talón se poso sobre la rodilla del hombre para que el pudiera si lo deseaba posar su mano sobre su pie. —… No me ve como un maldito monstruo… se que de lejos parecen tatuajes. Pero no. son quemaduras… quemaduras reales y dolorosas.— Dijo mirando a un costado y abriendo un poco su chaqueta para mostrarle sus cicatrices mas profundas. —Quieres… tocarlas?— Menciono sin apartar esta vez la mirada del rostro del enorme buccaner. Deseaba adivinar con precisión cada pensamiento. Tratando de leer cada musculo facial o cada movimiento de su cuerpo para darle una idea aproximada de que era lo que buscaba en una mujer tan horrenda y simple como ella. Tomo la mano, la enorme mano y la guio primero por las cicatrices de su rostro… su cabeza, calva y bajo nuevamente por el costado detrás de su oído, su mejilla y bajo lentamente por el cuello mientras ella alzo el mentón y continuo… bajando por su pecho… sobre… su pecho izquierdo… Maki le miro… certeramente a los ojos como una bestia hambrienta. —Como… se sienten… es doloroso recorrer las cicatrices?... son producto de mi amor. De mi estupidez y de todo lo malo que hice es un precio bajo.— Menciono… su voz hace rato se volvió melosa, dulce y apacible… se hecho un poco atrás. Movió su pie desde donde se había apoyado y se volvió a la barra nuevamente mientras bebía otro sorbo del dichoso elixir que ya le tenia la cabeza flotando entre nubes skypeanas. —En realidad no he hecho mucho desde que llegué… enterré a unos hombres muertos… 49… si, eran 49…— Bebió un largo sorbo. —49 almas que solo deseaban ser grandes promesas… muertas en un barranco de manera estúpida. Aunque valiente claro. Para morir se requiere valentía. Y para dar un salto de fe. Aún más. También reparé un barco y aprendí un par de técnicas algo locas…. Que locas, loquísimas… … … y tu muchachon que has hecho? Te has portado mal? Has roto muchos corazones en esta isla?— Termino diciendo mientras enumeraba sus peripecias en la isla del cielo. RE: Sandalo y Cedro [PR][UBBE] - Ubbe - 15-09-2026 La carcajada que estuvo a punto de soltar murió antes siquiera de salir de su garganta, Maki acababa de llamarlo llorón, cuestionar toda su filosofía sobre el tabaco y, de alguna manera, convertirlo en algo parecido a un cumplido. De hecho, Ubbe ni siquiera intentó responder, se limitó a sonreír mientras negaba lentamente con la cabeza, entonces cuando ella le tomó la mano para obligarlo a sentarse a su lado, no opuso la menor resistencia. De hecho, el ya tenia intenciones de acercarse mas hacia ella, tirase de su mano o no. Cuando se sentó, el banco protestó bajo el peso del buccaneer mientras ocupaba el asiento junto a ella, quizá demasiado cerca para algunos, pero no lo bastante para él. Había algo en aquella mujer que seguía atrapando su atención una y otra vez, no era su aspecto, ni sus cicatrices, ni siquiera aquel fue los animos que le mandó en los juegos lo que le llamaba la atención; quizá fuera su actitud. Maki lo miraba exactamente igual que habría mirado a Zaratsuki, a los marines, a los participantes de los juegos y probablemente al propio mundo entero: sin bajar la cabeza ante nada. La diferencia de tamaño entre ambos era absurda, Ubbe incluso podía levantarla con una sola mano y, aun así, ella seguía observándolo como si aquello no significara absolutamente nada, como si, llegado el momento, estuviera convencida de que podría partirle la cara igualmente, y joder baby, eso le encantaba. - Baby... -murmuró apoyando un codo sobre la barra mientras la observaba con una sonrisa divertida- creo que eres una very dangerous woman. Ubbe permaneció inmóvil cuando ella cruzó la pierna y dejó el talón apoyado contra él, apenas unos centímetros de distancia que, de repente, parecieron reducir todavía más el espacio entre ambos, y cuando confesó que había estado deseando volver a verlo, algo parecido a una sonrisa satisfecha apareció en el rostro del buccaneer, porque aquella era exactamente la respuesta que esperaba, no por arrogancia, pero sobre todo porque él también había pasado tres días buscándola entre miles de personas y saber que era reciproco, le dio un chute de alegría al gigante de chocolate, que no podia esconder. La sonrisa de Ubbe desapareció poco a poco cuando Maki abrió ligeramente la chaqueta, y sus ojos descendieron siguiendo el movimiento de la tela hasta detenerse sobre las marcas que recorrían su piel, el hombretón no apartó la mirada, no fingió no verlas, o mostrar lástima, solo se quedó observanco, con cierta curiosidad incluso. El la habia esuchado, y pese que esa mujer le hacia sentir cosas que aun no sabia ni describir, tuvo que interrumpirla. - ¿Monstruo? - Negó lentamente con la cabeza - Baby... si tú eres un monster, entonces yo debo ser algo peor. Extendió ligeramente uno de sus brazos, dejando que el tamaño absurdo de su cuerpo hablara por sí solo. - Look. Mido más de cuatro metros, puedo partir barcos con las manos, la mayoría de people cruza la calle cuando me ve venir, y por no hablar de cuando me transformo. Una sonrisa torcida apareció en su rostro. - Si el mundo decide que somos monstruos por nuestras cicatrices, por nuestras heridas o simplemente porque somos diferentes... - Su voz descendió ligeramente - Entonces el problema nunca fuimos nosotros Sus dedos se cerraron suavemente alrededor de la mano de Maki cuando esta la agarró - Es el mundo es el que está mal. Cuando ella le preguntó si quería tocarlas, Ubbe asintió sin vacilar, permitió que guiara su enorme mano por el contorno de su rostro. Al principio Ubbe se dejó llevar, pero poco a poco sus dedos comenzaron a moverse por voluntad propia: El pulgar recorrió con suavidad una de las cicatrices de su mejilla, después descendió junto a su oído, más abajo por su cuello, no era una exploración torpe ni curiosa, era una caricia, como si estuviera intentando aprenderse de memoria cada una de aquellas marcas. El pulgar de Ubbe recorrió lentamente una de las cicatrices mientras la observaba sin apartar la mirada- No veo ningun monstruo ni nigun animal, veo a una guerrera - Una pequeña sonrisa apareció en su rostro. - Todo warrior lleva scars, algunas son más visibles que otras, pero todas cuentan algo. Una pelea, una decisión, un error o una victoria, al final son la prueba de que seguimos aquí. La mano continuó descendiendo guiada por ella y, cuando alcanzó su pecho, el corazón del buccaneer pareció acelerarse durante un instante. No retiró la mano, aunque una sonrisa algo más nerviosa apareció en su rostro. - Baby... estás haciendo this very difficult.. La carcajada que siguió fue suave, casi avergonzada, aunque no sacó del todo a Ubbe de su momento de intimidad - ¿Son dolorosas? - La pregunta fue sincera, y no hablaba de la piel, sino de los recuerdos, y de todo por lo que habria pasado la chica calva. - No sé qué hiciste ni qué pasó para que terminaras con ellas, pero si nuestras decisiones acaban escritas sobre nuestro cuerpo, entonces no creo que haya nada de lo que avergonzarse. Sus dedos recorrieron una de las marcas una última vez, quizá acariciando de más la piel de la muchacha. - Y si me preguntas a mí... te hacen incluso más beautiful de lo que ya eras, baby. La conversación cambió tan deprisa que durante unos segundos Ubbe tardó en reaccionar, de hecho cuando Maki se apartó ligeramente para volver a la barra, llevándose consigo el calor de aquella cercanía que había existido entre ambos durante los últimos minutos, una parte de él llegó a preguntarse si había hablado demasiado, quizá se había dejado llevar, quizá había cruzado alguna línea invisible de esas que nunca terminaba de entender. Pero entonces ella siguió hablando, y realmente todo lo demás dejó de importar: Cuarenta y nueve hombres. La sonrisa desapareció lentamente de su rostro mientras su mirada descendía hasta el vaso de Cola Zero, el bullicio de la taberna pareció alejarse poco a poco, convirtiéndose en un ruido lejano incapaz de atravesar los recuerdos que acababan de regresar a su cabeza. Cuarenta y nueve. Ni siquiera necesitaba cerrar los ojos para recordar sus caras, no las recordaba todas, pero aun asi eran sus hombres. Ya había hablado de aquello con Sigurd, había intentado convencerse de que todos habían elegido saltar por voluntad propia, de que sabían perfectamente el riesgo que estaban asumiendo, de que ninguno había dudado ni un segundo cuando llegó el momento de lanzarse hacia lo desconocido. Pero nunca había conseguido librarse de aquella sensación, porque para Ubbe no habían muerto cuarenta y nueve hombres. Habían muerto cuarenta y nueve Hijos del Ragnarok, hombres que habían seguido sus convicciones hasta el final, hombres que habían apostado su vida por aquello en lo que creían, hombres lo bastante valientes como para lanzarse al vacío sonriendo. Y él era su general, su comandante, el hombre que debía haberlos llevado hasta el otro lado. Los dedos se cerraron un poco más alrededor del vaso, estaba aflijido, se le notaba en la mirada. No, la culpa no era de ellos, nunca lo había sido, ellos habían cumplido, quien había fallado era él, fue entonces cuando algo terminó de encajar en su cabeza, sus ojos volvieron a alzarse hacia Maki. - ¿Los enterraste tú?... La pregunta salió casi sin pensarlo, recordó a los skypeans explicándole que los muertos recibirian un entierro digno, uno propio del Mar Azul, recordó el alivio que sintió al escuchar aquello, recordó incluso haber ido hasta allí convencido de que había sido obra de los habitantes de la isla. Jamás imaginó que hubiera sido ella. Durante varios segundos permaneció observándola en silencio, pensando en aquellos cuerpos, pensando en aquellas tumbas, pensando en el tiempo que alguien había dedicado a despedir a hombres que ni siquiera conocía. La dureza que había aparecido en su expresión fue desapareciendo poco a poco. - Quería hacerlo yo, eran mis hombres... ellos no fueron estupuidos... solo tuvieron la desgracia de tener un lider que no estaba a la altura. - Su voz era más baja ahora - Cuando me dijeron que habían recibido un funeral pensé que había sido cosa de los skypeans. Nunca imaginé que habías sido tú quien les dio some rest. Ubbe guardó silencio unos instantes más, y por primera vez desde que se había sentado a su lado, no hubo bromas, ni sonrisas, ni comentarios juguetones, solo sinceridad. - Gracias, baby. Las palabras fueron sencillas, pero el peso que llevaban detrás era inmenso. RE: Sandalo y Cedro [PR][UBBE] - Maki D. Zen'in - 21-09-2026 Parecía de aquellas personas que necesitaba demostrar un punto. Quizás salud, quizás sabor o lo que fuera. Maki… a Maki no le importaba sus creencias, solo estaba interesada en vivir lo mejor que pudiera el máximo que pudiera. De hecho. Era una de las que vivía mas intensamente de todo el mundo. No le importaba dañarse a si misma para llegar a las metas que se autoimponía. Además. No tenia la vida comprada. Para nada valía privarse de ciertos placeres cuando la muerte le rondaba cerca. Pero… no… no le daría la chapa a nadie con eso. Por ello solo apago el cigarrillo. La altivez con la que miraba Maki al buccaner era digna de una reina. De aquellas no que merecían lealtad, sino de aquellas que al no ser dominadas por fuerza espadas o besos, comenzaban a ser seguidas. Eso paso en parte con las Valar, sus compañeros de viaje. Ante la pérdida de su capitán a manos de ellas mismas al asesinarlo. Decidieron por unanimidad que ella podría llevar la tripulación adelante. Este hombre causaba algo de misterio en su corazón. Aunque parecía volverse algo voluble con el alcohol, ahora mismo se sentía en completo y total control, sabia lo que quería. Lo que buscaba y generalmente nada se interponía en sus deseos. Sus deseos mas carnales y afectivos. —Peligrosa?... nadie con vida considera eso cariño… es decir… que peligro podría haber si no me tocan las narices… por otro lado… tu… tu parece que si eres un peligro andante… te vi ahí.— Bebió nuevamente largo y con lentitud, como si el tiempo pudiera detenerse y que el apreciara como el líquido caía por su garganta. Ella con la vista afilada y sin parpadear mantenía su vista sobre él. Como una pantera al acecho. Esperando que se moviera para atacarle. —Bastante bueno aquello de poder lidiar con esos tontos que se vuelven… bueno elementos. Fue una pena que declararan empate el ultimo combate. Nuestro campeón debió ganar.— Bebió esta vez un sorbo más corto. El deseo parecía emerger de la figura oscura del hombre que, aunque era oscuro, hacia que su cabellera rubia y dorada resaltase como un faro. Era un hombre intrigante. Tanto que Maki comenzaba a imaginar otros escenarios. Escenarios donde el pudor de estar en un lugar publico no le impedía comportarse. A fantasear con su piel sudada, su cuerpo jadeante. Sus espíritus unidos en un baile demencial ajeno a la cordura. Mierda… cuanto había bebido? eran tres copas. Quizás cinco. El problema no era el licor, era que ya había perdido la cuenta. Cuando le menciono que era un monstruo también, ella sonrió. Si era verdad o mentira, daba igual, en este mundo poco a poco comenzaba a aprender que las acciones eran lo que en verdad valía. Hace poco tiempo había amado. Amado con intensidad y ese mismo amor rompió en la nada. Así que ahora con su corazón cerrado a entregarse solo se disponía a pasar el rato, vivir el momento y esperar solo lo mejor. Hasta que su corazón de verdad rugiera por el palpitar desinteresado del otro. Cuando el furor de sus almas sintiera que le arrancara todo de su pecho. Solo en ese momento diría que estaba nuevamente abierta a que sus labios declarasen el amor por otro. Sentía que este hombre le había estado buscando, Qué bonito que alguien la busque. ¿Por qué demonios alguien me buscaría a mí? Miro furtivamente a todos lados buscando a alguien que estuviera lista para dispararle por la espalda o quizás para aprehenderla, pero recordó que en skypea había una especie de santuario. Cuando escucho lo de partir barcos le causo gracia… este si que era un chico malo, otro podría decir que evitaría que un barco naufrague, que sostendría un edificio de huérfanos. Todo para intentar encantarle, si es que era verdad que las cicatrices de quemaduras de su piel no le espantaban. Este… este era un chico autentico. Pero malvado. Tal como le gustaban a ella. —HAHAHAHAHAhahahaha, que dices… porque… por que partirías un barco a la mitad. ¿Eso no sería demasiado cruel? Que dices de los pobres tripulantes.— Quiso escuchar de su propia boca su respuesta mientras el vaso de su bebida se restregaba por sus labios como queriendo masajearlos, prepararlos para algo inminente. Su rostro ahora parecía divertido, no sensual ni seductor, había captado cada segundo de su atención. Con su declaración respecto al mundo, la sonrisa de Maki se volvió tan grande que quiso esconderla detrás del cristal del licor. Y su risa como un murmullo atosigado quiso darle la razón. El tacto de sus manos era especial, cálido, como resonando a la misma frecuencia, Maki lo sintió por un momento. Era una persona real? Como era que era la primera persona en todo el ancho mar la buscaba tan incesantemente?... mierda era tan irreal. El miedo… no pudo evitar sentir algo de temor al sentir como sus dedos recorrían esas horribles cicatrices de quemaduras. Aquellas, aquellas cicatrices se las había ganado por ser una de las personas mas horrendas del mundo pero también las amaba, y las mantenía a la vista por amor. Amor a su hermana. Estas cicatrices que ahora el hombre recorría eran pruebas de amor por su hermana. Y también eran la eterna promesa de venganza que poco a poco completaría. Doce armas. Doce víctimas. Una promesa, una hermana. Y por sobre todo. Una deuda. A estas alturas creía que habían renovado el personal de aquellos bastardos que tenia que cazar. Pronto… pronto retomaría la caza. Sus palabras le llenaron de valor, un valor que guardaba siempre dentro y pocas veces sacaba. Casi siempre cuando se volvía esa desgraciada adicta a la muerte de iguana. Aquello que era ya parte importante de su vida. Cuando se convertía en ella parecía que otra persona se apoderaba de sus decisiones. Una codiciosa, violenta y mezquina. Aunque ella misma lo era. Al sacar sus escamas, estos defectos se multiplicaban varias veces. —Difícil?... … … jajajaj veo que eres un chico tímido… dolorosas… no, ya no duelen. Al menos no en mi piel… quizás si… en mis recuerdos que se yo… si eso es verdadero dolor, supongo que a medida que fueron enfriándose dolían más en el interior.— Explico algo que para ella era obvio, pero no quiso mencionar a su hermana. Era un tema de lo más aburrido, al menos para alguien a quien acababa de conocer. De hecho, era la primera persona que preguntaba por ellas. Ni siquiera sus tripulaciones lo habían hecho antes. ¿Que? ¿A nadie le importaba? Claro que importa una estúpida que se quemó. Podría ser un incendio, una mala manipulación de gasolina o quizás un castigo merecido de un esposo celoso. Nada de eso le importaba a quienes rondaba, su mirada… se volvió algo triste. Vacía… melancólica. Mierda… ahora le dolía más. —… … …— Apenas salió de su boca una respuesta cuando el pregunto por los cuarenta y nueve entonces… … … … Maki bebe más rápido, como queriendo tomarse todo de una vez, sus ojos comenzaron a enloquecer, dejando de mirar directamente al hombre a su lado. Comenzó a tocar la cicatriz que tenía en su corazón inconscientemente. Finalmente se quedó mirando el vaso, aprisionado por su zarpa… enfureciendo poco a poco. Quería calmarse, pero no podía, pues no se daba cuenta de que ya no sabía cuánto ha bebido. Cambiar de tema… no… no podía ni siquiera intentar cambiar de tema, le quemaba. … … … Así que eran de él. Hombres de él. Él había sido uno de los que habían dirigido hasta su muerte a tantas personas… … … Cuarenta y nueve… Los cuarenta y nueve… Aquellos… su cabeza en un segundo se volvió un caos y comenzó a pensar. ☼ Él es el responsable de todas esas almas que enterré?... por qué… por que los abandono…. Por qué carajo!!… tan fácil es abandonar a un muerto?... y… y si hubieran estado vivos pero heridos?... ☼ Cuando los sepulto tuvo un millón de sentimientos encontrados, no los conocía de nada, pero el solo hecho de sepultarlos le revelo mucha información. Tantas cosas que parecía que enterraba a un par de hermanos… entonces comenzó a apretar el vaso entre sus dedos. Con furia. Con dolor. Con… Mierda. No sabía. Maki se levantó de su asiento con furia, el taburete cayo hacia atrás golpeando el suelo. Parecía que sus ojos se habían incendiado en un ascuas que parecía carcomerse su espíritu. No podía controlarse… sucedería otra vez una vez más estallaría y de pronto ya no podía soportarlo maldición. El vaso reventó por la rabia en su mano y la sangre mano por ella con algunos cortes que parecían superficiales pero la sangre no paraba. —Y SI ERAN TUS AMADOS HOMBRES, SI TENIAS TANTA PENA Y TANTO DOLOR POR QUE LOS ABANDONASTE A QUE LAS AVES Y OTRAS CRIATURA SE ALIMENTARAN DE ELLOS!! POR QUE? POR QUE LOS ABANDONASTE UNA VEZ YA NO TE FUERON DE UTILIDAD? Eres… eres como todos los demás… solo queriendo ir por cosas sin importancia cuando lo… lo verdaderamente importante esta ahí. Al alcance de sus dedos y lo… lo dejan… ir… maldición… así que… … … nada de gracias.— El pecho de Maki se alzaba con ira, con fragor, y con una furia… mierda quería romper algo… quería… quería golpear a este tipo ahora, pero… no sabía. No sabía que quizás tenia sus motivos. quizás eran malos tripulantes. Mierda. No sabia nada… las lagrimas comenzaron a brotar sin control y Maki entonces cayo de rodillas al suelo devastada. El alcohol le pego rápidamente, como si todo lo que había bebido se lo vertieran nuevamente encima. Ella puede sentirse atraída por alguien peligroso, cruel, incluso malvado… pero no soporta la indiferencia hacia los muertos, eso define muchísimo su moral, puede aceptar la crueldad. Puede aceptar la violencia. Puede aceptar matar. E incluso… robar y entender que otros sean monstruos. Pero no necesariamente acepta abandonar a alguien cuando ya no sirve para nada incluso muerto.
Play Me!
|