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La Piña | P.R. | Social - Miyori Hoshino - 24-08-2026 Día 8 Primavera, Año 18
Ciudad de Shandora Hora: 07:00 am Isla Skypiea, Zona en los cielos Vestimenta Un disparo. La luz sobre los cielos parecía no ser intermitente aquella espléndida mañana, no hacía mucho que los juegos de Skypiea habían terminado, y quizás algo de mi espíritu competitivo había vuelto a salir a flote, sin darme cuenta, terminé practicando un poco de puntería en aquel espacio abierto, aparentemente destinado al entrenamiento del tiro al blanco. Algo muy conveniente a decir verdad. Dos disparos. Mis brazos se alzaron, adoptando la posición adecuada mientras tensaba el arco y acomodaba de nuevo otra flecha, mi mirada permaneció fija en aquel blanco, un cilindro de paja coronado por un cartel en que se dibujaban varios círculos concéntricos, el del centro, que era de un color amarillo intenso, era mi objetivo. Llevaba buena parte de la mañana entrenando, repitiendo una y otra vez el mismo movimiento, buscando perfeccionar la precisión de cada flecha y hacer de mi puntería algo cada vez más certero. Tres disparos. Claramente, mi cuerpo comenzaba a resentir el esfuerzo físico, me dolían los hombros, la espalda y hasta las manos que a pesar de estar protegidas por las muñequeras para evitar las ampollas, empezaban a sentirse cada vez más tensas, por el momento, vestía de una camisa blanca de tirantes, un pantalón de mezclilla azul y unos botines color café terracota. Prefería dejar de lado los vestidos y sombreros cuando prácticaba con el arco, resultaban mucho más incómodos y podía entorpecer mis movimientos durante el entrenamiento, necesitaba tener la mayor movilidad posible. Cuatro disparos, y este último salió de su órbita debido a mi distracción. — ¡Ahhhh! — grité sin querer al ver que aquella flecha había pasado de largo el cilindro de paja, perdiéndose casi por completo entre la frondosa vegetación que rodeaba aquella espaciosa zona de entrenamiento, preocupada, bajé el arco y caminé a zanjadas largas en dirección a los arbustos con la intención de recuperar la flecha, sin embargo, más que encontrarla, lo que realmente me inquietaba era otra cosa, preocupada por que aquel disparo hubiera alcanzado accidentalmente a alguien. RE: La Piña | P.R. | Social - Ubbe - 24-08-2026 Los Juegos de Skypiea habían terminado hacía ya algunos días, pero para Ubbe la sensación de movimiento constante que había dominado aquellas jornadas seguía presente en su cabeza. Mientras muchos participantes dedicaban aquellas horas a celebrar, descansar o aprovechar la estancia en la isla para conocer mejor a las personas con las que habían compartido aquel extraño torneo, el gigantesco bucanero se había alejado de todo aquello para perderse entre los alrededores de Shandora, buscando algo que ni él mismo terminaba de comprender; quizás tranquilidad, quizás respuestas, o quizás simplemente un lugar donde pensar sin que nadie intentara medir fuerzas con él. ¿Qué necesitaba hacer para seguir creciendo?
¿Qué era exactamente aquello que separaba a alguien fuerte de alguien verdaderamente extraordinario?
¿Era suficiente entrenar más?
¿Era suficiente pelear más?
¿O existía algo que todavía no comprendía?
Las preguntas se acumulaban unas sobre otras mientras caminaba, tan inmerso en ellas que apenas prestaba atención a cuanto ocurría a su alrededor, y por eso no escuchó el silbido, y por eso el impacto le llegó sin previo aviso. El proyectil se clavó contra su pecho con un golpe seco que lo arrancó de golpe de sus pensamientos, obligándolo a detenerse en mitad del sendero mientras una expresión de absoluta incredulidad aparecía en su rostro. Durante unos segundos permaneció inmóvil, observando la flecha que sobresalía de su cuerpo como si estuviera intentando comprender qué acababa de suceder. Porque no era dolor lo que sentía, hacía falta mucho más para eso, era molestia, pura y simple molestia. Después de varios días dándole vueltas a la cabeza, intentando ordenar todo lo que había experimentado durante los Juegos, alguien acababa de dispararle una flecha. Una flecha. A él. - ¿Are you kidding me...? ¿Una arrow en mi chest? Por la face... -murmuró para sí mismo mientras sujetaba el asta entre los dedos. El proyectil salió con un tirón seco, acompañado por un ligero gesto de fastidio que tenía mucho más que ver con su estado de ánimo que con la herida en sí. La observó durante unos instantes, girándola entre los dedos mientras intentaba determinar de dónde había venido exactamente, y cuanto más pensaba en ello, más se arrugaba su ceño. Y aunque una parte racional de él entendía que probablemente se tratara de un accidente, otra parte, alimentada por la frustración que llevaba arrastrando desde las semifinales, decidió que tenía todo el derecho del mundo a encontrar al responsable y reventarle la cabeza si era necesario. Con esa idea en mente, cambió de dirección y comenzó a avanzar hacia la zona desde la que parecía haber llegado el disparo. A diferencia de una persona normal, sin embargo, la forma que tenía Ubbe de atravesar un bosque resultaba bastante discutible; las ramas se apartaban a su paso, los arbustos desaparecían bajo sus piernas, las plantas más bajas simplemente dejaban de existir cuando sus enormes botas las aplastaban sin contemplaciones. Era difícil moverse con discreción cuando uno medía más de cuatro metros, y tampoco parecía especialmente interesado en intentarlo. El sonido de la vegetación agitándose comenzó a intensificarse a medida que avanzaba, hasta que finalmente distinguió movimiento al otro lado de unos arbustos particularmente densos, y sin reducir el paso, terminó de atravesarlos y emergió entre las hojas como si una pequeña montaña hubiera decidido salir a caminar por su cuenta. La diferencia de tamaño era tan absurda que durante unos segundos la escena resultó casi cómica. Ubbe sujetaba todavía la flecha entre los dedos mientras observaba a la figura que tenía delante, preparado para exigir explicaciones por aquel disparo, pero las palabras murieron antes siquiera de llegar a su boca. Porque reconoció aquel cabello naranja. Y reconoció aquel rostro. La irritación desapareció tan rápido como había llegado. Su expresión pasó de molesta a confundida en apenas un instante. - ...¿Orange Girl? RE: La Piña | P.R. | Social - Miyori Hoshino - 27-08-2026 Avancé entre las ramas, arbustos y hojas, sintiendo cómo algunas se iban enganchando en mi cabello, decidí entonces adentrarme un poco más pero me detuve de inmediato al notar que frente a mí algunas ramas se agitaban entre sí, acompañadas por el crujir de unos pasos que por su peso parecían pertenecer a algo sumamente grande. Con rapidez comencé a palparme el cuerpo en busca de mi arco y flechas, temiendo que aquello que se aproximaba desde el otro lado se tratara de alguna bestia de Skypiea, hasta el momento, ni siquiera me había detenido a observar con atención la fauna de esta isla del cielo, ¿habrían bestias cerca de la ciudad?, no tenía la menor idea de qué clase de criatura podía estar esperándome entre los arbustos. — ¿Qué hago? — murmuré para mí misma al recordar que había dejado mis implementos en la vereda del campo de entrenamiento, sin perder más tiempo, busqué a mi alrededor alguna forma de ponerme a salvo, lo primero que encontré fueron los altos árboles que se alzaban a mi alrededor, así que me acerqué al más próximo con la intención de escalarlo, apenas apoyé las botas sobre la corteza cuando estas resbalaron debido al lodo que la cubría, o más bien creo que era moho silvestre. Definitivamente había escogido el árbol equivocado. — ¡¿En serio me pasa esto ahora?! El sonido del crujir de las ramas se hacía cada vez más cercano, mi corazón latía con fuerza mientras mis manos se aferraban a la rama sin atreverse a soltarla, y mis pies por más que intentaban encontrar apoyo sobre el tronco solo conseguían que mis movimientos se volvieran cada vez más torpes e inseguros. Algo se acerca…Algo está a punto de llegar…¡¿QUÉ HAGO?! Era demasiado tarde para correr y más cuando algo comenzaba a abrirse paso entre las copas altas de los árboles, bastó con verlo para comprender que se trataba de algo enorme, gigantesco, lo que ahora hacía barrido de la naturaleza, llegó y no había escapatoria. Cerré los ojos con fuerza, resignándome a lo que parecía ser mi inevitable destino… Ser devorada por alguna criatura en medio del bosque. ¡¡¡¡¡ AAAAAAAAAAAHHHH….hhhaahhhhAHHHhahhh!!!
Grité con todas mis fuerzas mientras me aferraba al árbol con desesperación, abrazándolo como un koala, no sé cuánto tiempo permanecí así pero después de unos instantes de silencio, escuché una voz curiosamente familiar junto al reconocimiento de un sobrenombre con el que un luchador me había bautizado durante los juegos. La curiosidad me hizo abrir los ojos lentamente para que mi mirada se encontrará con la presencia de aquel hombre rubio de cuatro metros de altura, piel morena y cuerpo fornido, y por supuesto… esos inconfundibles lentes de sol… — Ah… — parpadeé varias veces mientras lo observaba de pies a cabeza, aún permanecía aferrada al árbol en completo silencio ante aquella inesperada situación —- Eres el chico de las papitas… – dije finalmente, dibujando una sonrisa de lado a lado acto seguido que bajé los pies del tronco y, con algo más de confianza, me acerqué a él con un saludo ameno que no duró demasiado por qué me percaté que en sus manos traía consigo la flecha que había perdido. — ¡¿TE HE LASTIMADO?! RE: La Piña | P.R. | Social - Ubbe - 02-09-2026 Durante unos segundos, Ubbe permaneció inmóvil observando la escena que tenía delante: la gigantesca figura del bucanero sobresalía entre la maleza destrozada mientras intentaba procesar lo que acababa de encontrarse al otro lado de los arbustos. Miyori seguía aferrada al tronco como si su vida dependiera de ello, con una expresión que dejaba bastante claro que durante unos instantes había estado completamente convencida de que iba a convertirse en el desayuno de alguna criatura salvaje de Skypiea. Cuanto más contemplaba la situación, más evidente se volvía que probablemente él mismo era el responsable de aquel malentendido, después de todo, había atravesado medio bosque siguiendo el origen de la flecha sin preocuparse demasiado por el ruido que hacía a su paso, como era ya normal en el. Con más de cuatro metros de altura, un peso absurdo y la sutileza de una estampida, era difícil culpar a nadie por imaginar que algo enorme se estaba abriendo camino entre los árboles. Una sonrisa algo avergonzada terminó apareciendo en su rostro mientras se llevaba una mano a la nuca. - Baby... i'm sorry, creo que he contribuido un poco al pánico general, no te voy a comer GAHAHAHAH La mención al "chico de las papitas" consiguió arrancarle una risa sincera. De todas las formas posibles en las que alguien podía recordarlo después de los Juegos, aquella no era precisamente la que habría esperado. Había luchado contra participantes de primer nivel, había llegado hasta las semifinales y había compartido escenario con algunos de los combatientes más impresionantes que había visto jamás, pero al parecer su legado iba a quedar reducido a una bolsa de patatas fritas, y siendo completamente honesto, tampoco le parecía tan mala forma de ser recordado. - ¿El chico de las papitas? -repitió entre risas- GAHAHA, la verdad es que estaban muy ricas, ¡thank you again baby! La conversación, sin embargo, cambió de dirección en cuanto Miyori reparó en la flecha que seguía sosteniendo entre los dedos. La preocupación apareció en su rostro de manera tan inmediata y genuina que Ubbe no pudo evitar sentirse un poco culpable por haber irrumpido allí con aquella expresión de pocos amigos, y cuando ella preguntó si le habia hecho daño, el bucanero observó el proyectil durante un instante antes de levantarlo ligeramente. - ¿This? Baby, si una flecha como esta hubiera conseguido hacerme algo, ¡Sigurd me habría expulsado del Ragnarok! Acompañó la broma señalando su hombro, donde apenas quedaba rastro del impacto. La pequeña herida ya casi había desaparecido y únicamente una leve marca rojiza indicaba dónde había golpeado la flecha. - La verdad es que me sorprendió más de lo que me dolió, estaba tan metido en mis cosas que ni siquiera la vi venir Con un gesto tranquilo le devolvió la flecha, aunque durante unos segundos permaneció observándola en silencio. Había algo extrañamente agradable en aquella conversación. Durante los últimos días había pasado demasiado tiempo encerrado en sus propios pensamientos, repasando una y otra vez los combates, la derrota contra Jin y todas las preguntas que aquella experiencia había dejado flotando en su cabeza. Encontrarse de repente hablando con Miyori resultaba mucho más refrescante de lo que estaba dispuesto a admitir. - Aunque reconozco que venía preparado para echar una bronca bastante seria al responsable -admitió finalmente con una sonrisa ladeada- Luego he visto que eras tú y el discurso se me ha venido abajo bastante rápido. Su mirada se desvió entonces hacia la zona de entrenamiento que había alcanzado a ver entre los árboles. El arco, las dianas y las numerosas marcas de disparos dejaban bastante claro que no se trataba de unos pocos intentos improvisados. - Debes de llevar aquí un buen rato... Volvió a mirarla con curiosidad- ¿quieres que te ayude a entrenar? - Ubbe chasqueó los dedos señalandola, como hacia de costumbre. RE: La Piña | P.R. | Social - Miyori Hoshino - 14-09-2026 Dejé escapar un pequeño suspiro de alivio al comprobar que la flecha apenas había conseguido lastimarlo, la preocupación se transformó poco a poco en una sonrisa amable, especialmente al verlo tomarse la situación con tanta tranquilidad, inclusive hasta bromear al respecto. — Ah… me alegra que no te haya hecho daño… — comenté con sinceridad, relajándome finalmente para finalmente notar detalles en la manera en como se expresaba, solía tener muletillas algo curiosas. Cuando me ofreció ayudarme a entrenar en ese momento mi cabeza se inclinó con algo de confusión al comprender a qué se refería asentí ligeramente la cabeza con algo de duda, pero tomé mi arco de nuevo y caminé junto a él hacia la zona de entrenamiento — ¿Estás seguro?, ¿no te quito tiempo? Sin embargo, después de unos pasos la curiosidad me hizo darme cuenta de algo por lo que elevé mi mirada hacia él — pero… ¿sabes usar arcos? — pregunté con interés puesto recuerdo que su combate en la arena, incluso sus habilidades, no hacían uso de armas. — ¿O cómo planeas entrenar conmigo? — Aunque ahora que lo pienso… tú puedes convertirte en dinosaurio, ¿verdad? — me detuve en medio de aquel espacio abierto, colocando mi diestra sobre mi mentón al mismo tiempo que observaba el cielo, haciendo recordatorio de aquella apariencia que observé en los juegos del cielo — ¿Puedes hacerlo cuando quieras?, ¿o necesitas hacer algo especial para transformarte?, ¿Eres poseedor de una akuma? RE: La Piña | P.R. | Social - Ubbe - 15-09-2026 Ubbe acompañó a Miyori de regreso hacia la zona de entrenamiento caminando a un ritmo mucho más lento del habitual, procurando no dejar un rastro de destrucción a su paso como había hecho durante los minutos anteriores. Aun así, la diferencia de tamaño entre ambos seguía siendo tan exagerada que resultaba imposible ignorarla; mientras la pelinaranja avanzaba entre la vegetación siguiendo senderos naturales, el bucanero tenía que ir esquivando ramas que prácticamente le golpeaban a la altura del pecho. La pregunta sobre los arcos consiguió arrancarle una sonrisa divertida. - Not really, baby. De hecho estoy seguro que si intentara usar uno acabaría rompiéndolo GAHAHAHA Mientras hablaba levantó una de sus enormes manos, separando los dedos para enfatizar el tamaño de estas. - Look! Las flechas normales parecen palillos cuando las sujeto, no creo que ningún arquero in the world quiera prestarme su equipo GAHAHAHAHA Su risa grave resonó entre los árboles antes de que continuaran avanzando unos metros más. - Lo que sí puedo hacer es ayudarte a practicar, quiza es mas interesante si el objetivo corre, salta, se esconde o intenta golpearte mientras apuntas, no? Aquello lo había aprendido a base de experiencia, los enemigos rara vez se quedaban quietos esperando recibir un golpe, la conversación, sin embargo, terminó desviándose hacia un tema que parecía despertar bastante más curiosidad en Miyori. La transformación, la fruta, el monstruo, y Ubbe se llevó una mano a la nuca mientras soltaba una pequeña carcajada. - Yeah, me puedo transformar en una especie de bestia prehistorica increible. Su expresión se iluminó ligeramente al hablar de ello, pues pocas cosas le gustaban tanto como aquella habilidad. - No necesito hacer nada especial para transformarme. Es más parecido a mover un brazo o cerrar un puño. Solo pienso en ello y ocurre. Mientras hablaba comenzó a cambiar, primero aparecieron escamas sobre parte de su piel, después su cuerpo empezó a expandirse todavía más; Los músculos crecieron, y la cola comenzó a formarse detrás de él, y durante unos instantes la figura humana del bucanero se mezcló con los rasgos del gigantesco animal prehistórico hasta alcanzar su forma híbrida. La transformación era tan natural para él que apenas parecía requerir esfuerzo. - Like this, baby! La enorme cola acorazada se movió lentamente detrás de su espalda. - La primera vez fue bastante rara, no voy a mentirte. Wake up una mañana y descubrir que puedes convertirte en un dinosaurio es una experiencia difícil de explicar. Su risa volvió a resonar entre los árboles, y ntonces la observó durante unos segundos. - But wait, hay más! - Y Ubbe empezó a cambiar de nuevo. Cuando la transformación terminó, donde antes había estado Ubbe ahora se encontraba un inmenso anquilosaurio de ocho metros de largo y tres de ancho, una auténtica fortaleza viviente de seis toneladas cuya silueta dominaba por completo aquella zona del claro. Resultaba difícil imaginar que una criatura tan enorme pudiera moverse con la naturalidad con la que él lo hacía, y más difícil todavía tomarla completamente en serio cuando, sobre aquel rostro reptiliano cubierto de placas óseas, seguían descansando las mismas gafas de sol de siempre. - Asi que dime, baby, quieres entrenar, ¿o quieres que te de un paseo dinosaurico? |