Nakama no Mi - Foro Rol de One Piece
Un reencuentro en el cielo | Pasado | Miyori y Uker - Versión para impresión

+- Nakama no Mi - Foro Rol de One Piece (https://nakamanomi.com)
+-- Foro: Mundo (https://nakamanomi.com/forumdisplay.php?fid=3)
+--- Foro: Zona Especial (https://nakamanomi.com/forumdisplay.php?fid=273)
+---- Foro: Skypiea (https://nakamanomi.com/forumdisplay.php?fid=274)
+---- Tema: Un reencuentro en el cielo | Pasado | Miyori y Uker (/showthread.php?tid=4163)



Un reencuentro en el cielo | Pasado | Miyori y Uker - Nyra Kuroshiro - 26-08-2026

7 de Primavera
19:43 p.m.
Plaza de Shandora, junto a la campana


Ropa de Nyra


Aún seguía algo cansada del día anterior. Aquello del calendario fue toda una sorpresa… Bastante interesante, sí, pero inesperada y agotadora en varios sentidos.

Ahora había salido a dar una vuelta con una de las ropas que había comprado con Akira hacía unos días. Después de todo, era lógico que no tuviera nada de ropa femenina, y yo por supuesto aproveché. Siempre compro vestimenta local de cada isla que visito, en parte como recuerdo y en parte porque nunca se sabe cuándo se puede necesitar.

Obviamente, en este caso no podría jamás hacerme pasar con alguien de por aquí, ya que no pertenezco a ninguna de las tres razas aladas de la isla, pero me hace sentirme un poquito más cerca de su cultura y estilo de vida.

Con las manos enlazadas en la espalda, avanzo hacia la inmensa campana que refleja la anaranjada luz del atardecer, casi como si se tratara de un segundo sol. Estaba deslumbrante… Claramente, las alas deben de serles muy útiles para las labores de limpieza. Al menos, a los lunarian, y quizás a los birkanianos. Los skypean las tienen muy pequeñitas como para volar con ellas, creo…

Una vez vista más de cerca la gran campana, volví mis aguamarinas a la plaza, donde unos niños aprovechaban todo lo posible el último rato de luz y de juego antes de que llegue la oscuridad y tengan que volver a sus casas. Usaban un saquito de tela con algún tipo de relleno y del que salían plumas de colores, y la idea era golpearlo y no dejarlo caer al suelo. ¡Parecía divertido!

En una de esas, el juguete acabó a unos pocos pasos de mí, por lo que me levanté par poder cogerlo y devolvérselo.

―¡Láncelo, señorita! ―gritó el más cercano de los chicos, aún a cierta distancia.

Mi cola se movió sola ante la posibilidad de poder hacer al menos un pase.

―¡Vale, atentos! Una…, doooos…

Y el tres fue directamente un golpe que, si bien no era perfecto, fue recibido por una de las chicas más habilidosas del grupo, volviendo a poner así en marcha el juego.


RE: Un reencuentro en el cielo | Pasado | Miyori y Uker - Rackham Uker - 31-08-2026

Quien diría que aprender el haki podría ser tan complicado.

Tal vez era porque el propio cocinero no era una persona muy inteligente, necesitaba chocarse con las paredes antes de descubrir las formas de evadirlas. Algunos podrían mencionar eso y decir que simplemente es “alguien que crece mejor con la práctica que con la teoría” pero para muchos otros podría no ser más que un idiota.

Fuera de esos desvaríos, se había enfocado tanto en el entrenamiento de esta nueva habilidad que su tiempo en la isla no se usaba para recorrer las calles de la gran ciudad, o para conocer la cultura local. Se había presentado en el palacio del emperador en cuanto fue solicitado para pedir su deseo, pero el resto de mañanas las había pasado en el bosque, recibiendo golpes tanto de conejos como de las mismas plantas a las que aún no podía acostumbrarse. Fue Miyori quien llegó a visitarlo, con una propuesta que de alguna forma terminó por aceptar.

- ¿Quién diría que habría una isla así sobre las nubes? -. Preguntó, mientras ambos caminaban por la ciudad luego de haber estado un buen rato paseando. Uker cargaba en su brazo una bolsa, repleta de cosas útiles para la cocina o libros de recetas que encontró por ahí. En su mano derecha, llevaba un vaso con un líquido frío, lo más parecido a un jugo refrescante que vieron, que acompañaba de maravilla esa temperatura que empezaba a ser creciente. Como siempre, y acompañando a su falta de seguridad, trajo consigo sus dos katanas, las cuales colgaban del lado derecho de su cintura gracias a una soga atada a su cuerpo.

El paseo los llevó a visitar lo más cerca posible la campana. Interesante, Uker se preguntó para qué fue usada en la antigüedad para siquiera existir, pues no era difícil crear un sistema de campanas entre calles para notificar de ciertos eventos, esto debía servir a otro propósito. Solo eran pensamientos sueltos, el pirata no era un interesado en las cultura e historia de civilizaciones antiguas como lo era su compañero de tripulación mink.

Dio un sorbo a la bebida que llevaba, acabando su contenido, por lo que giró la cabeza hacia varios lados para encontrar algún basurero. Fue en ese momento que la vio, su cabello rubio podría ser confundible, pero esos ojos azules y esa actitud tan alegre solo podían pertenecer a una persona. Nyra.

[Imagen: CVInSX2.jpeg]

Se dio la vuelta, como si el hecho de no verla hiciese que ella tampoco pudiese notar su presencia, pero siendo tan evidente que la pelinaranja que lo acompañaba podría deducir lo que pasaba con facilidad. Hace años que no veía a Nyra, tantos que su vida dio un gran giro desde que se hablaron por última vez. Seguramente la de ella también, recordaba con claridad haberla visto en los juegos, portando el uniforme de la marina, solo de pensarlo sus dientes se presionaron con fuerza y comenzaron a chirriar.

Nunca le había hablado de su pasado, había contado mentiras como las que contó cuando conoció a Bai, y aún así le molestaba bastante saber el camino que ella eligió para su vida. ¿Marine? No podía ser otra cosa, ¿verdad? Convertirse en uno de esos imbéciles que asesinó a su familia…


RE: Un reencuentro en el cielo | Pasado | Miyori y Uker - Miyori Hoshino - 07-09-2026

Con una bebida enlatada y refrescante entre mis manos, continué caminando por la tranquila vereda de las calles de Shandora en aquella magnífica tarde, acompañada por el cocinero perteneciente a los Sepultura, con quien ahora sabía que compartíamos un mismo linaje familiar.

— El mundo es un misterio, sin duda… — respondí a Uker quien hacía mención sobre lo curioso que resultaba caminar por una isla habitada en los cielos, sobre las propias nubes, sin embargo, después de unos instantes reflexioné sobre mis propias palabras — Hmmm… aunque creo que estamos fuera del mundo, entonces sería… ¿El cielo es un misterio?

Mis ojos se iluminaron con infinita curiosidad cuando, a lo lejos pude divisar una enorme campana dorada situada en una zona elevada, parecía ser visitada constantemente por turistas como nosotros y, a decir verdad, lo que más captaba mi atención era precisamente su posible sonido, después de todo, las campanas también era consideradas instrumentos musicales.

Una vez frente a ella, quedé completamente distraída observando su composición, el material del cual estaba hecha, o al menos sobre lo que puedo deducir está creada, y sobre todo, preguntándome cómo sería su resonancia con tan solo hacer mover el péndulo interior, quería conocer cada vez más sobre su historia, la razón y el motivo por el cual aquella enorme campana permanecía anclada en ese lugar.

— ¿No te parece hermosa? — pregunté sin apartar la mirada de la campana mientras daba otro sorbo a mi bebida de sabor a melocotón, al no recibir respuesta pronto me percaté de que estaba hablando sola. — ¿Eh? — murmuré, dirigiendo mi mirada en todas direcciones hasta encontrarlo cerca de un contenedor de basura.

Me acerqué a mi familiar con pasos tranquilos, depositando como él, la lata de refresco dentro del basurero antes de volver mi atención hacia él. — ¿Estás bien…? — pregunté con cierta preocupación al verlo prácticamente encogido sobre sí mismo y con un semblante que parece estar incómodo. – ¿Te duele el estómago? ¿Te hizo daño la bebida? — Mis ojos permanecieron atentos a sus acciones mientras posaba una mano sobre su brazo derecho, tratando de mostrarle que estaba pendiente de él si me necesitaba.

Sin embargo, poco después mis ojos azules se desviaron al ladear ligeramente la cabeza, había percibido algunas voces de niños, y también la voz de alguien que conocía muy bien, una querida amiga, y tan pronto como distinguir sus facciones de humana mink, mi sonrisa se ensanchó de lado a lado, sin pensarlo demasiado, avancé hacia ella con toda la confianza del mundo.

— ¡¡Nyra, cuánto tiempo!!


RE: Un reencuentro en el cielo | Pasado | Miyori y Uker - Nyra Kuroshiro - 14-09-2026

Los niños continuaron jugando y mi mirada quedó cautivada por ellos.

Fue entonces cuando escuché de nuevo una voz que me aceleró el corazón. La voz de una amiga secreta que me había resignado a no volver a ver cuando nos desperdigaron por la isla.

Cuando mis aguamarinas alcanzaron su rostro enmarcado por el característico cabello anaranjado, no pude evitar una gran sonrisa.

El destino hizo que nos conociéramos en las peores circunstancias bajo tierra y, por alguna razón, nos había reunido de nuevo en el lugar más pacífico sobre los cielos.

―¡¡Miyori!!

Apenas agité un par de veces el brazo lo más alto que pude antes de echar a correr hacia ella riendo.

―¡Miyoriiiiiiiiiiii! ―la abrazo con fuerza al llegar junto a ella―. ¡Me alegro tantísimo de haber visto que estabas bien! ¡¿Cómo te ha ido tras Kutsukku?! ¡¿Cómo te encuentras de haberte quitado la fruta?! Mi compañero se recuperó superrápido, es superfuerte, ¿¿tú estás bien?? ¡Ay, no me puedo creer que estemos hablando de nuevo! ¡No podemos dejar que esto vuelva a ocurrir! ―exclamo entre saltitos el último par de frases, tomándola de las manos antes de detenerme y mirarla con intensidad, aún sin soltarla―. ¡Oye! ¡¿Y si intercambiamos nuestros números de Mushi Mushi?! ¡Puedo agregarte con otro nombre y así nadie sabrá que podemos hablarnos! ¿Te gustaría? ¿Qué nombre elegirías? A mí podrías agregarme comooooo… Mmmm… ¡Lidia!

Reí de nuevo, aún agitando la cola con alegría, pero la imagen de alguien conocido se hizo evidente al borde de mi mirada y mi corazón se saltó un latido.
Uker.

La sorpresa se hizo visible en mi rostro de inmediato, y mi instinto me llevó a esconderme con las orejas gachas un poquito detrás de Miyori, ya que había visto en el coliseo que ella confiaba en él. No podía evitar analizarlo, parecía algo incómodo… Eso debía de significar que me recordaba, y yo no terminaba de decidir si eso era bueno o no…

Finalmente, aun preocupada, me atreví a sonreír un poquito.

―Hola, Uker… Cuánto tiempo ―saludé con las orejas aún hacia atrás, pero ligeramente más alzadas―. No sabía si me recordarías… ―Aparté la mirada con esas últimas palabras, llevando mi zurda inconscientemente al colgante de mis padres, buscando calmarme. Aún sin atreverme a mirarlo nuevamente a los ojos, terminé pronunciando con dificultad la pregunta que llevaba días quemándome el pecho―. ¿Estás… enfadado…?