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Careless Whisper| Social | P.R - Kagura - 26-09-2026 Capitulo 31: Careless whisper Lugar: Reino de roshwan Fecha: 83 de verano, año 18 Hora: 1:00 AM Tras un día entero cumpliendo obligaciones y moviéndome de un lado a otro, finalmente me encontraba sentada en la recepción del cuartel. Afuera, el estruendo de una tormenta helada azotaba los muros del edificio, haciendo vibrar los ventanales bajo la fuerza del viento, el sonido no lograba agobiarme para nada pero aun asi no estaba acostumbrada a este clima tan gelido. Me levanté un momento para acercarme a la chimenea y arrojar otro leño al fuego para mantener un ambiente calido, dejando que las llamas recuperaran algo de fuerza antes de regresar al sofá que permanecía libre por el momento. No dude en volver a cubrirme con la manta y sosteniendo entre ambas manos la taza de café que me habia preparado despues de la cena, ahora estaba buscando un poco de alivio y de calor genuino. Di un pequeño sorbo al líquido amargo sin hacer gesto alguno, me gustaba este tipo de sabores simples y fuertes, deje salir un suspiro mientras miraba fijamente el fuego de la chimenea, Era tarde, probablemente pasada la medianoche, el frío se había vuelto mucho más intenso y hasta me hacía temblar debajo del cobertor —Maldición… ya me quiero largar de esta isla…— Murmuré con frustración, tomando otro sorbo mientras contemplaba el fuego. No podía dormir tranquila debido a esos pensamientos que me torturan cada noche. Tambien estaba preocupaba por mis compañeros, las chicas se encontraban resguardadas en la habitación de los militares al igual que Jesse, mientras que Arceo permanecía dentro de una inmensa bodega. Me preocupaba que estuviera bien, pero con semejante tormenta azotando el exterior, salir para comprobarlo habría sido una completa locura.
Mientras escuchaba el crujir de la leña, mi cabeza se desvió hacia la mesita que estaba a un costado del sofá, donde descansaba el periódico que alguien había dejado allí. Recordé que hace unos días, había visto una publicidad que me había parecido bastante curiosa, quizas porque el rostro me parecio familiar. Tomando aquellas piezas de papel, mis dedos comenzaron a buscar entre las hojas, esperando encontrar nuevamente aquel anuncio que tanto había llamado mi atención—Aquí está… —musité al encontrarlo. Mis ojos se fijaron en aquel rostro familiar, cuya sonrisa parecía irradiar más que cualquier letra decorativa que lo rodeara. Observé detenidamente sus facciones como si quisiera grabarlo en mi memoria, aquella sonrisa perfecta y esos ojos que parecían transmitir un sentimiento extrañamente puro—Garnet Matlock… —susurré al leer nuevamente su nombre, el cual me parecía extravagante. El anuncio ofrecía un servicio bastante amplio, pero mi atención terminó fijándose en dos palabras concretas: Línea caliente. ¿Acaso vendía comida este sujeto? ¿O a qué se refería exactamente con caliente? Pestañeé un par de veces, acercando un poco más el periódico para leer los detalles. No recordaba de dónde había visto antes aquel rostro, aunque, de alguna manera, me resultaba bastante familiar. Realmente tenía cierta curiosidad por entablar una conversación con aquel tipo. ¿Por qué? Bueno… estaba temblando de frío y su servicio, según el anuncio, ofrecía precisamente aquello que necesitaba en estos momentos. ¿Calor? ¿Con qué?… Quién sabe. (Yo sí lo sabía.) Sacando de entre mis bolsillos lo que parecia ser mi denden mushi dormido. Golpee levemente su cabeza para intentar despertarle, ver como comenzaba a levantar sus ojitos, dejando una sonrisa y listo para usarse, simplemente solte lo primero que se me vino a la cabeza –Que cosa tan fea…– susurre tras comenzar a digitar los numeros que aparecia en el cartel, al terminar de digitar el numero me quede del otro lado de la linea esperando que alguien respondiera, ¿que debia decir? ¿que debia preguntar?, no es como si estuviera nerviosa, pero algo me decia que seria una llamada muy importante, asi que…no dude en tomar un sorbo grande a mi cafe, no si antes escupirlo debido a que me queme la lengua dejando a un lado mi denden y con ello dar un fuerte gemido. ¡AHHHHA…AH..MIERDA…!
De pronto una rara cancion comenzo a sonar en ese ambiente tan lúgubre, gelido y sobre todo curioso. RE: Careless Whisper| Social | P.R - Garnet D. Matlock - 26-09-2026 La luna, acercándose a su fase de plenitud, brillaba en lo más alto de la oscura pero estrellada noche, bañando al Solar Karma con su tenue pero cálida luz. Aquel manto de estrellas, que hacía de bóveda celestial, era una de las mayores musas para la inspiración de Garnet cuando o no podía dormir o, buenamente, sentía que aún era demasiado pronto como para dar por finalizado el día.- Cada vez queda menos para el gran día... - musitó el pelirrojo, pensando en los grandes avances que estaba sufriendo la isla en cuánto a términos de reconstrucción. Sus palabras se perdieron en la quietud de la noche pues, sus amigos ya hacía rato que se habían ido a dormir. La suave brisa de la agradable noche de verano mecía los cabellos rojizos del skypiean, quién se hallaba tumbado en una hamaca de la cubierta del galeón, admirando aquel paisaje nocturno mientras trastocaba algunos acordes con su Sabertones. Justamente, aquel día de hoy, Jolyne se aventuró a hacer la imitación de un vecino suyo que tuvo cuando aún vivía en isla Gecko. Un hombre la mar de campechano - y algo tartamudo - que hablaba algo más "basto" de lo normal, quedándose grabada en la mente de Garnet una expresión que, por alguna razón, encontró inspiradora.- Pu-pu-pueh... ¡Pueh jí! - repitió aquellas palabras, intentando imitar el mismo acento que su amiga pelirrosa hizo, deteniéndose seguidamente a reírse nasalmente mientras negaba con la cabeza.- Puejeje, hay que joderse, esta tía es la monda, ¿es o no es? - alabó las ocurrencias de la tiradora de los Alas Negras cuando, de forma repentina, su Den Den Mushi comenzó a sonar. ~Pere pere pere~
Los ojos de Garnet se abrieron de par en par, irguiendo inmediatamente el tronco superior de su cuerpo de la tumbona.- ¿Una llamada? ¿A estas horas? - preguntaba, mientras soltaba su guitarra eléctrica sobre la tumbona de al lado, esbozando una pícara sonrisa.- Pueje puejeje, ¿será alguna pibita necesitada de cariño?... - se preguntaba cuando, al momento, aquella muestra perfecta de sus impoluta dentadura se desvaneció.- Nanai... También podría ser otra llamada como la de maromo-chan... - puso las cartas sobre la mesa, y es que gente necesitaba y degenerados los había repartidos por todo el mundo.- ¿Cómo estará maromo-chan? - alzó su vista en el cielo, recordando aquel inolvidable momento de hombría que había compartido con ese hombre de rudeza extrema. Pero el Den Den Mushi seguía sonando y alguien debía atender la llamada.- Ah sí, coño, la llamada, ¿es o no es? - volvió a bajar su mirada, fijándola en su paquete - más concretamente en su tanga de color rosa con estampados de fresa - . Introdujo su diestra en el interior y, tras estar rebuscando en su interior, retiro la susodicha mano con todo lo que necesitaba. - ¡Remix loco-mixto de Den Den Mushi antistalker! - exclamó a viva voz, sin importar la hora que era, con el brazo derecho alzado hacia el cielo, con los dos Den Den Mushi agarrados por esa misma mano, cómo si le estuviera mostrando un invento del siglo XXI a un niño zafio necesitado de afecto. No tenían cara los pobres moluscos de haber estado cómodos en las profundidades del averno que suponía el interior del tanga de Garnet..- Ahora sí... - dejó apoyados los dos caracolófonos sobre la hamaca dónde quedaba apoyada Sabertones.- Hmmm... Con qué frase debería el menda abrir hoy el tinglao, ¿huh?... - se preguntaba mientras el pelirrojo interconectaba los dos caracoles para asegurar la privacidad de la llamada. Había mucho marrano suelto por ahí. Sea como fuere, con los preparativos ya listos, Garnet agarró con su zurda el receptor del molusco y descolgó la llamada. Gotcha
Cuando estuvo a punto de soltar su frase célebre, lejos de lo que podía caber en los planes del pelirrojo, lo primero que pudo escuchar fue el fuerte gemido, mientras soltaba un improperio vete a saber tú porque razón. Por su voz, no cabía duda de que era una mujer. Era ligeramente aguda y femenina, pero al mismo tiempo tenía cierto aire áspero que le dotaba de una personalidad indistinguible. El tono, quizás acompañado por esa palabra malsonante, reflejaba cierto poderío que a Garnet le pareció cuanto menos atractivo. No sé si fue esto mismo, o el propio gemido, pero una corriente eléctrica azotó los sentidos del pelirrojo, haciendo que su vello se erizara por completo y que sus mejillas se sonrojaran. Por si fuera poco debido a la sensualidad que estaba empezando a sentir Garnet en el aire, una melodía seductora, compuesta por un saxofón comenzó a sonar en la cabeza del pelirrojo. - Oye oye... ¿Pero es qué han empezado la fiesta sin el menda o de qué va esto? - se preguntaba a sí mismo, con una mueca un tanto incómoda, y con las cejas arqueadas. Honestamente, le habían desarmado desde el minuto uno. Pero él no debía darse por vencido. - ¡Nada de cagarse las patas abajo Garnet! ¡¡Eres un pro en esto!! ¡¡¡ EL GRAN GARNET-SAMA!!! ¿Es o no es? - se animaba internamente para mantener todo el temple que podía dentro de la situación en la que se encontraba. Era hora de desatar todo su poder. Estando sentado en el lateral de la tumbona, Garnet carraspeó la voz - posicionando su puño derecho frente a su boca - y tras ello y con una voz seductora dijo.- ¿Quieres una noche de vicio? ¿Garrrrnet Matlock a su serrrvicio? - El pelirrojo arrastró la lengua para pronunciar algunas "erres", imitando una especie de ronroneo pseudo-erótico. Se quedó un par de segundos callado, con una sonrisa llena de picardía, mirando fijamente los Den Den Mushi.- ¿Una noche vicio? ¿En serio, Garnet? ¡Eso engloba muchas cosas, pedazo de tolai, como una noche de apuestas! - exhaló un suspiro. Aquello de los eslogan no se le daba demasiado bien.- P-perdona por eso, neko-chan, aún está el menda trabajando en el eslogan puejeje... - se disculpó como buenamente pudo por adelantado. Prácticamente era la misma situación que había experimentado en todas las llamadas que tenía por el momento.- Aunque tiene pinta de qué tú estás pasando un buen rato, ¿es o no es? - declaró en referencia al gemido.- Dime, neko-chan... ¿Qué necesita una chica como tú a estas horas de la noche de un tipo como el menda? - giró ligeramente, su cabeza hacia el cielo, mirando de reojo la hermosa luna en lo alto, con una sonrisa discreta en su rostro. Sí, era sencillamente hermosa.- La noche es joven y aún tengo el cuerpo para algo de marcha, así que estaré para lo que necesites. - Volvió a fijar sus ojos de esmeralda en el Den Den Mushi. Con suerte, el gemido era indicativo de que la clienta quería algo de morbo en su vida. Y si quería simplemente hablar mientras hacía... Lo que estuviera haciendo, Garnet lo aceptaría gratamente.
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RE: Careless Whisper| Social | P.R - Kagura - 27-09-2026 ¿Quieres una noche de vicio? ¿Garrrrnet Matlock a su serrrvicio?
Mientras me quejaba por el ardor que había dejado el café en mi lengua, escuché con claridad las palabras que provenían del Denden Mushi. Pestañeé levemente y me reincorporé en el asiento, dejando la taza sobre la mesa antes de tomar entre mis manos aquel extraño ¿caracol?, No estaba segura de cómo llamarlo quizas…Gura Snail…o Gary, en fin poco importaba en ese momento. Entre disculpas, apodos cariñosos y cierto nerviosismo que se filtraba entre sus palabras, aquella voz melosa, grave y sobre todo carismática consiguió captar por completo mi atención. Había algo extraño en la forma en que hablaba, algo que no terminaba de comprender del todo. Pues por alguna rara razón, sentí como si aquella voz atravesará el frío de la habitación y me envolvia en una manta de calor, brindándome un abrazo silencioso e inesperado, era como dos nudos que se atan desde extremos diferentes y sin importar cuánto intentes separarlos, terminan encontrándose en el centro.
Ante su afirmación de que la noche era larga, me quedé pensativa durante unos instantes, casi en silencio. Técnicamente había sido yo quien lo había llamado por simple curiosidad o aburrimiento, así que ahora me correspondía encontrar alguna manera de mantener aquella conversación, asi que solte un simple: Pueh… ji… — murmuré todavía con la lengua ardiendo por el café, A pesar de ello, no pude evitar mirar el Denden Mushi el cual me observaba con una sonrisa bastante estúpida que de cierta forma me dio escalofrio, Sacudiendo ligeramente la cabeza me volví a centrar en la llamada, buscando algo interesante que decir —Veamos… primero… ¿Hola, qué tal?— ¿Qué frase tan vulgar…? Apenas terminé de pronunciar aquellas palabras, mi expresión se quedó completamente seria pues fue un absoluto cliché ambiguo. Esta vez volví a sacudir la cabeza de manera mas violenta como queriendo quitarme la pereza o la verguenza, realmente me sentí un poco ridícula. No sabía exactamente qué decir, pero quizá ese era precisamente el problema. Tal vez solo debía… dejarme llevar. Bueno, señor Garnet… vamos a poner a prueba sus dotes masculinas —mencioné tras cruzar las piernas, mientras el cobertor descendía lentamente por mis hombros hasta quedar sobre mi cintura, dejando mi escote semi desnudo al descubierto. ¿En qué momento mi uniforme había abandonado mi cuerpo? Bueno, aquello tampoco era precisamente una novedad para mí pero no dejaba de sorprenderme. Pero en ese instante quería demostrar mi determinación y mi orgullo de mujer, así que estaba dispuesta a seguirle el juego a aquel desconocido. Pues poco a poco comenzaba a comprender de qué se trataba todo aquello y aunque todavía no sabía si sería capaz de ganarle en su oficio, de pronto una sonrisa desafiante apareció en mi rostro, me senti como un felino cuando tenia por delante a su presa. Después de todo…estaba aburrida, asi que pensaba utilizar mis mejores recursos. Ahora mismo, ¿cómo haría para entrar en calor? ¿Qué me dirá? ¿Que me dara? —mencioné con un tono meloso, seductor, casi jugando entre la linea pues manipular los impulsos masculinos era casi sencillo, tomando nuevamente la taza de café para beber un pequeño sorbo antes de dirigir mi atención al Denden Mushi, esperando escuchar cada una de sus palabras. Una sonrisa juguetona apareció en mi rostro mientras apoyaba la taza sobre la mesa —¿Acaso debo decir algo para motivar a un hombre? Qué lamentable… —añadí con cierta burla antes de que pudiera responderme con algo totalmente vulgar, asi que deje escapar una pequeña risa mientras ladeaba la cabeza hacia otra parte. Sonreí de lado, casi de manera siniestra, disfrutando de aquella provocación. ¿Quién se calentaría simplemente mediante una llamada? Bueno… quizá habría miles de mujeres capaces de hacerlo, pero yo no me veía siendo cautivada por un método tan peculiar. —¿Qué pasa, gatito? ¿Se quedó mudo? —pregunté finalmente entre risas, mientras las llamas de la chimenea danzaban suavemente, proyectando sombras temblorosas sobre el muro.
Karmas
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RE: Careless Whisper| Social | P.R - Garnet D. Matlock - 27-09-2026 La incertidumbre por saber como respondería o reaccionaría la mujer al otro lado de la línea, mantenía en alerta la atención del pelirrojo. ¿Sería la primera clienta que aceptaría los términos de una llamada caliente propiamente dicha? ¿O sería todo fruto de un malentendido? Quizás incluso se trataba de una clase de broma caracolofónica de esas, raro sería que no hubiera por ahí algún graciosillo o graciosilla con ganas de burlarse del pirata. Sin embargo, sus labios solamente pronunciaron dos palabras, dos palabras que causó que el skypiean abriera los ojos de par en par, pestañeando perplejo ante la confusión generada de lo que estaba atendiendo. - Para el carro... - cerrando los ojos, se llevó los dedos índice y pulgar de su mano derecha al puente de la nariz.- ¿Estoy hablando justamente con el colgado al que imitó Jolyne hoy? - abrió los ojos seguidamente, apoyando ahora su diestra por encima de su boca, adoptando una expresión pensativa.- Nanai... - negaba con la cabeza, intentando convencerse de aquello era una casualidad fortuita.- Por la voz... Esta claro que la clienta es una mujer... - declaraba en su cabeza, alzando ligeramente su brazo derecho, posicionando justamente el antebrazo frente a sus ojos. Su vello corporal seguía como escarpias, y la piel de gallina.- Es imposible... Sí... - No había mayor confirmación para Garnet. Sólo una voz procedente de una fémina podía generarle el chispazo que había sentido hasta hace unos momentos y que siguiera remanente en su ser. Cortando de raíz todo el trance del músico de los Alas Negras, la voz de sirena procedente del otro lado de la línea terminó por saludarlo, preguntándole como estaba. ¿Acaso sólo querría conocer a Garnet? ¿Querría intentar cambiar sólo un poquito de su suerte? Quién sabía pero bueno, era de mala educación no responder a una mera pregunta, y aún más si te estaban pagando por ello. Viendo que parecía que la conversación había comenzado, el skypiean se dispuso a ponerse cómodo, tumbándose lentamente en la hamaca sin soltar con su zurda el receptor del aparato de comunicaciones, recostando su cabeza sobre su mano derecha.- Pues estaba admirando la luna y la noche, pero ahora el menda prefiere admirar tu voz, neko-chan, ¿y tú qué, cómo vas? - dijo, de forma genuina, y con una sonrisa ladeada. No obstante, lejos de proseguir con una respuesta clásica como un "estoy bien", la mujer prefirió que era el momento de jugar con fuego, proponiéndole al pirata que mostrara sus dotes masculinas. Garnet se estremeció ante las palabras de su compañera de llamada, arqueando la ceja izquierda con una mueca desencajada en su rostro.- ¿Huh? Neko-chan... ¡Pero cómo que señor! ¡El menda sólo tiene treinta años! ¿Es o no es? - le increpó ese exceso de modales hacia el pelirrojo, irguiendo su espalda ligeramente del respaldo de la tumbona. Tras pensar que igual había sido una reacción exagerada la suya, suspiró y volvió a tumbarse. En esa ocasión, su expresión se tornó algo más nervioso, volviendo a sentir como sus mejillas ardían y quemaban. - ¿Y-y cómo es que quieres muestre mi hombría, huh? - No pudo ocultar su nerviosismo, titubeando en una primera instancia pues, por mucho que el pelirrojo fuera un marrano, de todas las llamadas que había tenido, esta era la primera que cumplía el verdadero propósito de Garnet: ser un marrano. Pero sí había una gran debilidad que palidecía el hombre del tanga, aquello eran las mujeres con iniciativa y carácter. Aquellas que fueran dominantes y que emanaran una sensación de poderío. La respuesta de la misteriosa entidad no tardó en llegar, con una voz que si ya le había cautivado en un primer momento, ahora se cargaba con pura seducción, empezando a tomar por completo la iniciativa de la llamada. Encima preguntando, de forma muy sugerente, que era lo que haría para hacerla entrar en calor. Si en un principio, lo que sintió Garnet fue un chispazo que recorrió su médula espinal, lo que sintió en aquel momento fue lo mismo que si le hubieran metido una descarga de 20.000.000 voltios. El corazón del pelirrojo latía con fuerza, amenazando en cualquier momento con salir de su musculado y trabajado pecho mientras que, el rubor dibujado en las mejillas del skypiean, se extendió hasta toda la cara de Garnet, camuflándose a la perfección casi que con su color cabello. Las pupilas esmeraldas del pirata, se contraían y dilataban de manera arrítmica, ante todo lo que estaba sintiendo. - Y una polla como una olla... - Si antes podía estar desarmado, ahora sentía como si le estuvieran apuntando con una cañón a quemarropa. La mirada del pelirrojo descendió hacia su entrepierna, viendo como la tela de su tanga comenzaba a entrar en cierta tensión, procedente de sus impulsos más primitivos y masculinos. En ese momento, soltó el receptor de su Den Den Mushi, irguió su espalda, y se abofeteó las mejillas con ambas manos.- Relaja la raja, Garnet... Eres tú el que parte el bacalao... El amo del cotarro... No puedes caer tan fácilmente ante una clienta, ¿es o no es? - inspiró profundamente, para seguidamente exhalar aire de forma más paulatina y relajada. Debía mantenerse lo más calmado y sereno posible. Para su desgracia, la fémina de la llamada no se lo ponía fácil en lo más mínimo. Primero porque, habló sobre lo lamentable que resultaba motivar a un hombre, dándole ese aire de superioridad y dominancia que Garnet tanto temía de las mujeres, pero no por terror, sino por lo que le generaba en su interior. Encima seguido de aquella risa, tímida pero socarrona, que hizo sentir otra descarga por todo el cuerpo del pelirrojo. - Su risa... Es demasiado bonita... ¡Joder! - Se llevó ambas manos a la cabeza, comenzando a alborotarse el pelo de la demencia que estaba experimentando ahora mismo. - Tienes que ser fuerte, tolai... No te dejes... Dominar... - Seguía luchando internamente, manifestándose esa trifulca en la manera en la que la tela de su tanga seguía tensándos. Pero para más inri, para bien o para mal, su clienta terminó de hablar al preguntarle si se había quedado mudo, llamándole por un mote que prefería olvidar que alguna vez existió. - Gatito... - musitaba Garnet, al mismo tiempo que sus manos cesaban de revolver sus rojizos cabellos. La mente del pelirrojo viajó, en ese momento, a un lugar, ya casi onírico, en el que reinaba un mundo de falsas promesas, un falso amor y un futuro lleno de falsas esperanzas- Tch... Ikirami... - rechistó en su cabeza, cortando de lleno toda la red de lujuria y depravación que estaba sintiendo en aquel momento, como si le acabara de caer un jarro de agua fría. Ella no lo sabía, pero su clienta había cometido un craso error, si lo que quería era llevar a Garnet al borde del colapso. Ya no sentía que su tanga fuera a ser partido en miles pedazos de tela por una inminente erección. Exhaló un profundo suspiro. Ahora lo único que debía hacer, era cumplir su deber como gigoló profesional. Con el temple recuperado, ladeó su cuerpo para volver a agarrar el receptor del Den Den Mushi, acercándoselo a su boca hasta que permaneció a escasos centímetros de esta. - ¿Qué que haría para darte calor? - preguntó de forma retórica, esbozando una sonrisa llena de picardía. Si bien lo fácil para el pelirrojo era soltar cualquiera marranada que se le cruzara la mente, desde que ingresó en el Distrito del Placer, las enseñanzas de Ting Lao - su maestra ex cortesana -, le había hecho ver el mundo con otros ojos, desde otro punto de vista. Lo que necesitaba Garnet mostrarle a la misteriosa mujer no eran sus dotes masculinas en la cama... No... Sólo necesitaba hacer que viviera una experiencia inolvidable y es que, ¿acaso no había mayor calor que el hecho de sentirse querido por alguien? ¿Sentirse que de verdad hay alguien a la que le importas con todo tu ser? Con eso en mente, la respuesta del pelirrojo comenzaba a tomar forma. - Lo que haría primero sería mostrarte algún lugar nuevo que te quitara el hipo, dar un paseo por alguna tierra que jamás se te fuera de tu cabeza, neko-chan. - comenzó a enunciar, con una voz seductora y áspera, buscando cumplir la posible fantasía de su clienta, ofreciendo satisfacer su sentido de la vista, con las maravillas que le podía ofrecer aquel vasto mundo. Pensó incluso en la opción de servirse a modo de montura gracias a su forma completa de dientes de sable... Aunque prefirió guardarse esa información de momento. - Después del paseo, te llevaría a un lugar dónde no nos molestara nadie, íntimo y privado y, allí te cocinaría el plato que más ganas tuvieras de catar en el momento. - Y es que, una de las formas de conquistar a alguien era a través del estómago y, justamente, gracias a los dotes culinarios, Garnet era capaz de obnubilar los sentidos del gusto así como del olfato de la oyente.- ¿Pero sabes? No hay nada que dé más calor que la música, ¿es o no es? - declaró risueño, desviando sus ojos hacia su izquierda, hasta que sus orbes de esmeralda se pararon en su guitarra eléctrica.- Así que mientras tomaras tu papeo, la futura mayor superestrella del mundo, Garnet Matlock, te estaría dando el concierto privado más cojonudo de la historia puejeje. - añadió, anclando sus ojos ahora hacia el manto estrellado, pensando en que de esa manera, sería capaz de estimular su sentido del oído. Pensando en lo siguiente que haría, no pudo evitar que sus mejillas volvieran a tornarse de color rojo.- Y si con eso tu cuerpo sigue pidiendo marcha, aprovechando la intimidad del momento... - Se tomó una pausa. Sentía que el ritmo del latido de su corazón comenzaba a acelerarse.- Con nuestros cuerpos en bolingas, exploraría cada parte del tuyo, al igual que dejaría que exploraras cada parte del mío. - Intentaba imaginarse el cuerpo de su clienta pero, lo único que podía admirar era una figura en negro, una incógnita en la que ahora, Garnet, sentía la necesidad de conocer. ¿De que color era su pelo? ¿Cómo eran aquellas joyas que tenía por ojos? ¿Sería alta? ¿Baja? ¿Tendría un superculao? Todas aquellas preguntas y más circulaban la depravada mente del pelirrojo.- Haríamos el delicioso hasta que nuestros músculos no pudieran dar más de así, o hasta que nuestras voces se quebraran de gritar nuestros nombres. - Y con eso último, sería el sentido del tacto el que entraría en ebullición. Ciertamente, de sólo pensarlo, su sonrisa le temblaba en esos precisos momentos, al igual que lo la temperatura en su rostro iba en aumento. - Dime, neko-chan, ¿estarías dispuesta a que te hiciera vivir una experiencia así? - terminó de poner todas las cartas sobre la mesa, de cargar con todo su arsenal para que su clienta supiera que, Garnet Matlock, no andaba a medias tintas. - ¿Te parece buen plan o lo mejorarías de alguna manera? Esto... - Iba a llamarla de nuevo "neko-chan", pero después de todo lo que le había soltado, veía procedente conocer como mínimo el nombre de la mujer con la que estaba hablando por llamada.- ¿Oye, cuál es tu nombre, neko-chan? - Ciertamente, los intentos de seducción casi exitosos, junto con la armoniosa voz que sonaba al otro lado del Den Den Mushi, habían captado el interés de Garnet lo suficiente como para no poder aguantar más tiempo sin saber como se llamaba la persona al otro lado de la línea.
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RE: Careless Whisper| Social | P.R - Kagura - 02-10-2026 Su voz, suave y ronca, resonaba al otro lado de la llamada, siguiendo mis preguntas como el ritmo de una danza que apenas comenzaba a proyectarse. Sus subidas y bajadas eran apenas perceptibles en aquella conversación furtiva, pero bastaban para romper el silencio que me envolvía. La soledad de aquella sala fría parecía disiparse poco a poco mientras escuchaba, a través de la ventana, el murmullo del océano y la brisa marina, que se mecía como una canción de cuna.Sentí una extraña armonía recorrer mi cuerpo, acompañada de una calidez que me resultaba familiar. Aquella melodía natural me hacía recordar mis noches cerca del puerto, cuando el sonido de las olas era mi única compañía. Cuando me sentía sola y abrumada, aquella sinfonía que me había acompañado durante tantos días era lo único capaz de devolverme la calma. Y ahora, entre su voz y el murmullo distante del mar, volvía a sentir aquella misma tranquilidad, como si por un instante la soledad no pesara tanto.
Tenía un extraño dialecto que no lograba comprender a primeras —¿Menda?... O sea... ¿te meas? —susurré lo primero que se me vino a la mente, despreocupada volvía a tomar un pequeño sorbo de mi café, mientras le escuchaba hablar sin interrumpirle...parecia ser...¿atrevido?. Ciertamente ante mi reto había ciertas objeciones respecto a su avanzada edad, realmente estaba madurito y sabroso...bueno...eso creia, por otra parte, él también parecía estar intrigado por mis palabras. Sin embargo, apenas utilicé aquel apodo cariñoso cuando una vibra semihostil pareció opacar la línea roja, Sonreí levemente ante dicha oportunidad, ¿Acaso había tocado una fibra delicada? El reto y la trampa habían sido colocados con un único propósito...el cual era ganarle. Después de todo, estaba aburrida en estas paredes oscuras. Retomando mis palabras, aquel hombre asumió su papel de todo un don Juan. Con una voz completamente ronca y melosa, era semejante al rugido de un gran felino que estaba a punto de coronar, rei por bajo esperando el tan esperando festin, Garnet comenzó a plantear lo que sería un día entero a su lado, La manera en que lo describía me arrancaba una sonrisa leve; cada lugar que mencionaba parecía cubrir poco a poco mi imaginación sin dejarme tiempo para objetar, construyendo escenarios que casi podía sentir al alcance de mis manos y porque no...mi corazón. Sonreí al imaginarlo cocinando aun sin saber como era fisicamente. En ese instantes pequeños recuerdos regresaron a mi mente, evocando aquella noche que había compartido con cierto felino que me ayudo alcanzar la gloria con sus platillos...de carne dudosa. Sin embargo, aquellos recuerdos no opacarian a Garnet; por el contrario, me resultaba intrigante la forma en que había decidido plantear su día de galan fiestero. Después de un exquisito banquete, todo parecía culminar con un concierto destinado a complacerme todavía más. Una serenata, quizás...¿entonaria bien?. Sonreí levemente mientras me limitaba a escucharle, dejando que sus palabras construyeran por sí solas aquel perfecto plan que parecía haber preparado para mí, de una forma instantanea. Entonces, tocando la segunda fibra de aquella conversación tan amena, comenzó a hablar sobre nuestros cuerpos en “bolinga”. Pestañeé varias veces, intentando descifrar qué demonios quería decir, nunca habia escuchado esa palabra...o quizas un ¿derivado?—¿Bolingas?... O sea... ¿Tú me quieres cubrir de albóndigas? —pregunté para mi misma casi en un susurro, completamente confundida pero a la vez sorprendida. En ese instante, mi imaginación hizo lo suyo como siempre... Me vi sobre un plato enorme de espagueti, convertida en una gigantesca albóndiga a su lado, como si aquella fuera la interpretación más lógica de sus palabras, quizas lo estaba tomando literal. ¿Acaso se refería a eso? La incredulidad comenzaba a convertirse en mi mayor enemiga, pues, por más que lo intentaba, de verdad no conseguía comprender sus palabras extravagantes. Asi que solo me limite a quedarme allí, pestañeando y tratando de encontrarle algún sentido a aquella extraña expresión. ![]() Pero aquel sujeto no se detuvo. Prosiguió hablando y hablando, soltando nombres, mencionando aquello de hacer el delicioso con nuestros cuerpos músculos y quién sabe cuántas cosas más, a este punto creo que tenia una idea de lo que se referia, sin embargo, estaba completamente confundida ante su manera de describirlo, Mi mente seguía atrapada en el escenario anterior, imaginándonos como dos enormes albóndigas sobre un plato de espagueti que se mezclaban entre si.¿Qué clase de fetiche era ese? —¿Y… a ti te prende eso?... —cuestioné abiertamente sin importar como sonara para él. Me levanté ligeramente del sofá, todavía con el Den Den Mushi en la mano, y me acerqué nuevamente a la chimenea para arrojar otro leño al fuego pues el fuego comenzaba a consumirse de una manera mas rápido. y mientras lo hacía, musité para mí misma — Turu, turu, turu… cortos comerciales… —canturreé suavemente como una pequeña cuando hace una actividad random. Tras lograr mi cometido regresé a mi asiento acomodándome una vez más, mientras me cubría del frío con aquel corberto, debiamos continuar con esta charla interesante y divertida. Fue entonces cuando el sujeto finalmente preguntó mi nombre, por unos segundos me quedé pensativa, debatiendo si debia darle esa información...o si debia reservarmela. ¿Sería correcto darle mi nombre? Lo medité durante unos instantes hasta que finalmente deje salir un suspiro pesado que seguramente Garnet escucharia. No se me ocurría ningún nombre que pudiera utilizar y para ser franca nunca me había gustado mentir, así que terminé soltándolo sin más —Mi nombre es Kagura… nací en Baterilla y tengo diecinueve años -- acomodandome contra el respaldar, utilice mi brazo como almohada dejando mis piernas al desnudos...las cuales colgaban del otro extremo del sofa. Sintiendome un poco mas comoda, relajada...ahora era yo quien tenía curiosidad —Y dime… ¿Garnet es realmente tu nombre o es tu nombre secreto? , tú pareces de cuarenta… ¿cuál es tu edad? — pregunté con una sonrisa burlesca pues sabia perfectamente que le incomodaba ese pequeño chiste, pero...¿porque su nombre se me hacia tan familiar?, sabia que era un nombre iconico pero ¿donde?...¿donde lo he escuchado o leido?
Karma
RE: Careless Whisper| Social | P.R - Garnet D. Matlock - 04-10-2026 Todo el calentón que podía recorrer cada parte del cuerpo del pelirrojo se disipó cuando por su cabeza apareció la imagen y figura de la innombrable. Parecía que escribir y dedicarle una canción de puro despecho no era lo suficiente para borrar todos los recuerdos y vivencias, agrias y dulces que habían experimentado los dos. Para su fortuna, aquellas memorias amargas dolían de por sí por lo que eran... Pero todos aquellos recuerdos alegres y felices, eran los verdaderamente problemáticos, los que de verdad afligían a uno por dentro. Pues cuando una persona se ausentaba de tu vida - y más de la manera en la que ella lo hizo -, era fácil que esos recuerdos felices se te clavaran de manera reiterada como un puñal en el corazón y en la boca del estómago, desgarrándote por dentro hasta que el propio dolor te dejaba incapaz de sentir nada. Sólo las ganas de llorarle a una jarra de cristal que, hasta hace unos segundos, estaba a rebosar de alguna bebida rica en alcohol. Para fortuna de Garnet, ese duelo lo había pasado hace un tiempo, quedando ahora solamente ligeras brasas de aquello. El caso era que, aquel calentón, se había transformado en unas indudables ganas de hacer entrar en calor a su clienta solamente con el uso de su palabra. Se había sentido altamente desafiado en su propio terreno por lo que, aquella situación, se había convertido en una batalla personal para el skypiean. Una batalla que pensaba ganar a toda costa. Con aquello en mente - y mientras escuchaba algún que otro murmuro por parte de la chica desde el otro lado de la línea -, Garnet le mostró a la mujer de seductora voz lo que se podría resumir como una cita idílica de principio a fin, terminando por supuesto con un acto sexual que el skypiean estaba más que seguro que nunca sería capaz de olvidar la chica. El pelirrojo se hallaba sonriente y confiado, pensando en que ya la tenía en el bote y que había ganado aquella batalla hasta que, para su sorpresa, el resultado fue completamente distinto a lo que uno se podía imaginar. Con una total impertinencia y sin ninguna clase de tapujos, la joven le preguntó si aquello de verdad le prendía, como si diera a entender que todo ese plan le parecía una completa bazofia. Al escuchar aquellas palabras, los ojos de Garnet empezaban a salirse de manera exagerada de sus cuencas, al mismo tiempo que su boca se abría de par en par, hasta el punto de casi desencajarse. - ¡¿HUUUUUUUUUUUUUUUH?! -
Emitió como una guacamayo, completamente alterado ante la inesperada respuesta de la chica, sintiendo como su cara se ponía roja como un tomate. Pero en esta ocasión, de la vergüenza. ¿Sería posible que alguien tuviera tanta cara y desfachatez como para soltarle esa clase de comentario? ¿Se trataría de una clase de broma caracolofónica? - Mi plan era la pollísima... ¿Qué cojones le ha podido parecer tan mierdero como para soltar algo así, huh? - El músico rechinaba los dientes, llevándose su diestra hacia el rostro, mientras miraba fijamente hacia el Den Den Mushi, al mismo tiempo que el sonrojo de su faz se desvanecía.- Tch, será posible lo de esta piba - pensó, apartando la mano derecha de su cara.- Será... - repitió una vez más, sintiendo como sus mejillas se llenaban de aire.- Será... - Y una última vez, en la que contenía el aire en su boca, sin que pudiera aguantar más, soltando todo el aire de golpe de la forma más inesperada posible. - ¡PUAJAJAJAJAJAJA! -
Aquella impertinencia natural de la chica, le había arrancado una sonora carcajada, haciendo que Garnet en ese momento, se comenzara a recostar sobre la tumbona, con sus dos manos sobre su estómago. En parte, era el típico comentario que podía esperar de alguien como Kenzo pero, por alguna extraña razón, viniendo de aquella misteriosa chica era imposible que pudiera ignorarlo. - El desparpajo de esta tía es la monda... Pueje. - se dijo a sí mismo, sintiendo que por esa razón debía conocer el nombre de aquella muchacha, preguntándoselo de manera completamente directa y sin tapujos. Durante un corto periodo de tiempo, el silencio reinó en la cubierta del Solar Karma, llegando a pensar Garnet si su clienta seguía ahí o había tenido la osadía de abandonar la llamada.- Oe oe... ¿Sigues por ahí o qué? - se decía a si mismo el pelirrojo, incorporándose para darle suaves toquecitos a su caracol con su índice derecho, como si esperara a que pudiera reaccionar en base a aquel fortuito estímulo. Tal y como esa acción hubiera surtido efecto - realmente no era el caso -, la voz de la fémina no tardó en escucharse en el galeón, presentándose - tras un notable suspiro - como Kagura, oriunda de Baterilla y con una edad que rozaba casi la veintena.- Kagura, huh... Bonito nombre, sí. - volvió a tumbarse en la hamaca, sonriente para, seguidamente, llevar su diestra hacia su barbilla.- 19 añitos que tiene la criatura... - intentó imaginarse a una jovencita, con una cara de absoluta perversión ante los pensamientos que se le dibujaban en la mente.- Puejejeje... - rió internamente, pensando en ese momento en el lugar de procedencia que había mencionado la chica, entrecerrando los ojos y adoptando una postura más seria.- Baterilla... ¿De qué cojones me suena eso? - comenzó a preguntarse, intentando hacer memoria pero, debido a que no poseía un intelecto tan logrado como podía poseer su hermano de otra madre Tobías, desistió.- Bah, da igual pueje. - Se encogió de hombros para, seguidamente, esbozar una amplia sonrisa y apoyar su cabeza sobre sus dos manos.- ¡Encantronio de conocerte, Gura-chan! - declaró, mientras fijaba sus ojos en la luna rodeada del manto estrellado. Ya le había asociado un apodo. Pero la desfachatez de la mocosa no conocía límites y es que, con un tono burlesco, que parecía buscarle las cosquillas al músico, preguntó sobre si Garnet era su verdadero nombre, alegando además que parecía tener 40 años. Ante este comentario, el pelirrojo arqueó su ceja izquierda, adoptando con su boca además una mueca un tanto agresiva.- ¿HUUUH? ¿¡Cómo que cuarenta, Gura-chan!? - se reclinó sobresaltado de su asiento, irguiendo solamente el tren superior de su cuerpo, para encarar al Den Den Mushi.- Tengo treinta años, ¡treinta! - Se puso de morritos aunque, nuevamente, el descaro de Kagura, en cierta medida, le parecía divertido, por lo que no tardó demasiado en que en su cara se dibujara una sonrisa ladeada.- Y estate al loro, Gura-chan, ¡estás hablando con Garnet Matlock! ¡La que será la mayor superestrella musical de todos los tiempos! - De un ímpetu, el pelirrojo se puso de pie sobre su tumbona, mientras alzaba su brazo izquierdo hacia el cielo, con una pose ridícula que afortunadamente nadie estaba viendo. Por pura inercia, ante la posibilidad de que alguien le estuviera observando, volvió a tumbarse rápidamente en la hamaca, no sin antes mirar a su alrededor por si había algún fisgón. No había monos en la costa, exhalando un profundo suspiro de alivio. Tras eso, risueño, volvió a enfocar su atención en el caracol.- ¿Sabes? Me gusta tu rollo y descaro, ¡me caes bien! ¡Me gusta la peña con agallas y un buen par de cojones! Puejeje - confesó de manera genuina, mientras se rascaba el cuello con su diestra.- Así que dime, Gura-chan, yo te acabo de soltar mi sueño así que, ¿cuál es el tuyo? ¿Vives tu vida persiguiendo un meta? - preguntó, mirando hacia el Den Den Mushi, desviando sus pupilas nuevamente hacia el cielo nocturno.- Obviamente, si no te sientes cómoda contándole algo tan íntimo a un desconocido, ni te rayes, nunca obligo a mis clientes a hacer algo que no quieren... Aunque habrás llamado por alguna razón, ¿es o no es? - concluyó, dejando en parte que fuera Kagura la que decidiera que rumbo debía tomar la llamada.
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