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Llegaron los bobis [P.A. Tema de llegada] - Vesper Nero - 05-10-2026 A medida que el barco se acercaba a la costa, Vesper dejó de tocar.
Frente a ellos no había una isla particularmente hermosa que celebrar. Kutsukku se alzaba entre una espesa capa de niebla, silenciosa y gris, con un paisaje que parecía haber olvidado hacía mucho tiempo lo que significaba estar vivo.
Vesper entrecerró los ojos detrás de sus lentes.
-...Vaya... Puchero a ¿donde carajos nos trajo tu mascota? Aquí ni siquiera hay cosas vivas que nuestro amable amigo gigante y su experta rata puedan matar para poder mangiar agusto... Con razón decías que comían restos de basura...- Exclamó el músico ante el desolador paisaje ya que era precisamente la bienvenida que esperaba.
Cuando finalmente pudieron desembarcar, saltó a tierra y hundió ligeramente las botas entre la arena húmeda. Frente a él, la niebla se extendía hacia el interior de la isla, ocultando cualquier rastro claro de lo que pudiera encontrarse más adelante.
-Nyejeje... //soltó, aunque esta vez con más entusiasmo// -Definitivamente alguien olvidó decirnos que veníamos a la tierra de los sepultureros... Esto es digno de una novela de terror o un buen Trhiller... Aunque ahora que lo pienso... dicen que nos vamos a reunir con sus amigas, ¿no? Maestre Anguila //Dijo volteando a ver a Eelec Trick//
Avanzó unos pasos y encontró los primeros restos de chatarra entre la tierra. Una vieja arma oxidada. Después otra. Más adelante, algo que prefería no identificar.
Vesper silbó suavemente.
-Bueno, supongo que ésta es nuestra bienvenida... No se separen demasiado, con este panorama, hasta un montón de huesos parece capaz de levantarse y cobrarte una o invitarte una si es que esta isla tenía mejor aspecto en el pasado...-
Una carcajada breve rompió el silencio mientras Vesper miró hacia atrás, esperando al resto de la tripulación.
-NYEJEJEJE, ¡Vamos muevan el culo que Kutsukku no se va a explorar sola!-
RE: Llegaron los bobis [P.A. Tema de llegada] - Hanma - 06-10-2026 El crucero fondeó mar adentro y bajó los botes. Hanma se metió en el primero, despacio, y aun así el casco se hundió cuatro dedos en el agua en cuanto puso encima todo su peso. Ratatouille iba en su hombro, tiesa como un clavo, con el hocico alto y las orejas barriendo el vaho. Cuando saltó a la arena esta se le tragó los tobillos y le dejó dos agujeros del tamaño de un pozo. Se quedó quieto un momento, mirando la orilla. No se fiaba. El agua estaba a diez pasos y él no sabe nadar, por lo que sea; dos veces en la vida había caído al mar y las dos le había sacado otro. Delante no había nada que rascar. Ni humo, ni gaviotas, ni un perro flaco de los que rondan los muelles. Solo niebla, chatarra y un silencio que le daba la razón a Vesper sin que Vesper tuviera que decir una palabra más. Se agachó, cogió un hierro que asomaba entre la arena y lo sopesó. Un cuchillo de desollar, filo comido, mango podrido. A un lado había media cota de malla y algo que a Hanma le pareció una quijada, y no preguntó de quién. Recorrió la playa con la vista: ni una huella fresca, ni un tallo verde, ni un bicho de los que se esconden bajo las piedras. La isla estaba limpia y sucia como una olla. Tiró el hierro al montón y se rascó la base del cuerno con el nudillo. -Trovador. Un cocinero de verdad saca un plato de cualquier cosa que respire. El problema no es que aquí no haya nada vivo. El problema es que aquí no huele a nada. Esto no es una isla muerta, es una isla saqueada, y al que se lleva hasta las raíces siempre le queda algo por volver a buscar.- Ratatouille bajó por el brazo, se plantó en una piedra plana y se estiró con las patas delanteras, como si el sitio le importara un pimiento. Le enseñó los dientes a la neblina y ahí se quedó, de guardia. Hanma enderezó la espalda y el vaho le llegó al pecho, tres metros por encima de las cabezas de los demás. Delante tenía al lunarian con Puchero y al trovador tres pasos más allá, esperando a que el resto se decidiera a moverse. El gran oni se sacudió la arena de las suelas contra una viga podrida. -Canario. Llevo desde el crucero esperando una respuesta. ¿Quién es Mika y quién es Pucca? No me vale lo de "sus amigas": si son las que mandan en esta banda, quiero saber si nos esperan o si les caemos aquí de sorpresa.- Bajó la voz un punto, sin apartar la vista del alado. -Y avisa a quien haya que avisar. Mi parte del pasaje la pago con el fogón, pero esta isla no me ha dado ni una raspa que llevarme a la olla. En dos horas o hay algo que cocinar o me toca inventar, y con hambre invento mal.- El gyojin, eso el gyojin. Hanma lo señaló con la barbilla. -Anguila. Tú eres el navegante, así que esto es tuyo. ¿Esta costa te suena de algo? ¿Sabes qué come esta gente, de qué vive, qué pesca? Y lo otro sigue en pie: lo de los puños lo comprobaremos, pero hoy el estómago va antes. Un hombre que no ha desayunado pega flojo, y yo quiero verte la mano a gusto.- El oni echó los codos atrás y juntó los omóplatos hasta que la espalda le crujió como una tabla. Miró el pasillo gris que se metía tierra adentro y se comía las siluetas a los pocos metros, y escupió a un lado. -A ver. Vosotros decidís. Tiramos hacia dentro por la niebla o nos quedamos aquí plantados a que vengan a recogernos. Pero decidid de una vez, que con este vaho no distingo ni por dónde se camina. ¿Alguna idea, o encendemos un fuego y esperamos a que vengan a vernos?- |