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[FIC] Let it all out - Kagura - 14-10-2026 Capitulo especial: Let it all out Lugar: Baterilla, Baquella Fecha: 02 de otoño, año 6 ¡Kagura baja a comer!
mmm…— observando fijamente a un pequeño gecko que se había colado por la tela de la ventana, aquel pequeño reptil capto por completo mi atención, con la lengua prensada entre mis labios, permanecía completamente concentrada en aquel diminuto animal cuya cara parecía estar pensando y al mismo tiempo ¿sonriendo?. Absorta al ruido de afuera y distraída por aquel animal, incliné ligeramente la cabeza, siguiendo cada uno de sus movimientos, aunque para mi sorpresa...no parecía tener intención alguna de moverse, ¿Tendria miedo? ¿Acaso se murio?. Con esas ideas mi mano comenzó a acercarse lentamente hacia él, con cuidado, procurando no asustarlo ni provocar que huyera antes de que pudiera siquiera rozar su pequeña piel escamosa. Sin embargo, el gecko permanecía inmóvil, con sus ojitos oscuros fijos en mí, como si estuviera analizándome con la misma curiosidad con la que yo lo observaba, ¿un encuentro curioso no?, Entrecerré ligeramente los ojos, intentando descifrar aquella expresión tan peculiar, mientras mi dedo índice avanzaba poco a poco, reduciendo la distancia entre nosotros. Era curioso cómo un animal tan pequeño podía despertar tanta fascinación en mí, al punto de hacerme olvidar todo lo que sucedía a mi alrededor. El silencio se volvió casi absoluto y hasta el más mínimo movimiento parecía tener una importancia extraordinaria, debia ser cuidadosa. El suspenso era palpable...dos latidos diferentes que, poco a poco, perdían el ritmo, como si ambos estuviéramos esperando que alguno de los dos se atreviera a dar el siguiente paso. Sin esperar ni un segundo mas, con un movimiento brusco y preciso, intenté sujetar su cola para atraparlo, pero para mi sorpresa en cuanto ejercí presión sobre la misma, esta cola se desprendió del pequeño animal el cual no tardó ni un segundo en salir corriendo hacia la parte trasera de la cómoda de mi habitación, ocultándose de mí y de cualquier otra cosa que pudiera poner en peligro su supervivencia —Cobarde… — murmuré con una expresión totalmente fría, observando cómo la pequeña cola caía sobre la palma de mi mano sin ocasionarme repulsión alguna. Mi expresión cambió en cuanto noté que esta comenzaba a retorcerse entre mis dedos, moviéndose de un lado a otro con pequeñas contracciones que parecían no tener sentido alguno para mi, ¿Como era posible?...yo queria saberlo, fruncí el ceño debido a la curiosidad que crecio de pronto, acercándola un poco más a mi rostro para ver cada detalle, ¿Por qué se movía? Ya ni siquiera estaba conectada al cuerpo del que provenía, entonces, ¿cómo era posible que continuara agitándose de aquella manera tan viva? , examinándola desde distintos ángulos como si en algún momento fuera a encontrar una respuesta -- Qué criatura tan peculiar…-- mencione tras recordar a ese reptil sin sentido, ese pequeño animal había dejado una parte de sí mismo como si se tratara de una estrategia perfectamente calculada. ¡KAGURA GABRIELA MARIA BAJA A COMER!
¿¡Y ESA QUIÉN ES?! —grité en respuesta intentando comprender a quién se refería mi madre. Ciertamente a veces soltaba nombres sin sentido para llamar mi atención, como si esperara que yo supiera de quién hablaba, Quizás la ausencia de nombres y apellidos en mi identidad la había vuelto más creativa a la hora de llamarme. Espera...No… ¿Yo sí tenía un apellido?, si recuerdo algo pero mi memoria era difusa, para ser sincera no recordaba absolutamente con respecto a ello. Asi que sacudí ligeramente la cabeza...decidiendo que aquel era un problema para mi yo del futuro, Asi que continué bajando las escaleras hasta que sentí una mano posarse sobre mi cabeza, revolviéndome todo el cabello hasta convertirlo en un completo desastre, un nido de pajaros. Evidentemente ese gesto brusco me lleno de ira por lo que al Alzar la mirada, me encontre con mi hermano mayor, quien parecía disfrutar demasiado de su pequeña muestra de afecto —Date prisa, enana… —mencionó con una sonrisa burlona antes de deslizarse por el barandal de la escalera, con una sonrisa totalmente burlona al llegar al final, dio un pequeño salto y aterrizó con una facilidad que me parecio irritante, colocando ambas manos detrás de la nuca como si acabara de ejecutar la maniobra más impresionante del mundo, desaparecio tan pronto entro al comedor. Por mi parte, me quedé mirándolo con una expresión de absoluto disgusto, descargando varias patadas contra el escalón —¡NO SOY ENANA! ¡SOY DE ESTATURA PROMEDIO! —grité, señalándolo acusadoramente mientras él soltaba una carcajada que se perdia en el salon. Sin esperar a escuchar alguna otra provocación, me apresure hacia el comedor, donde seguramente mi familia ya me esperaba. Al cruzar el umbral del comedor, me encontré con una mesa repleta de delicias, mis platillos favoritos servidos en porciones grandes, golosinas de todos los colores y un pastel de café decorado con cerezas y chocolate, Un hermoso mural adornado con flores de camelias que resaltaban la escena, pero lo que más llamó mi atención fue mi familia reunida en el fondo, quienes no tardaron ni un segundo en exclamar al unísono —¡FELIZ CUMPLEAÑOS!— Por un instante, sentí una calidez inexplicable florecer en lo más profundo de mi pecho como un fuego que crecia sin parar, La alegría inundó mis sentidos, envolviéndome en una sensación tan dulce que apenas podía contenerla. A mis ocho años, aquella sorpresa se convirtió en uno de los recuerdos más maravillosos de mi infancia —¡SÍ! —grité emocionada al saber que comeria un sin fin de golosinas, dando un pequeño saltito mientras me disponía a correr hacia ellos, de pronto me detuve de golpe al recordar lo que todavía sostenía en la palma de mi mano, si…La cola de aquel gecko. ¿Qué pasa, cariño? —preguntó mi padre curioso al darse cuenta de que me había detenido de golpe, con una expresión de confusión dibujada en el rostro, no tarde en levantar mi mano derecha y la extendí frente a todos, mostrándoles con orgullo lo que descansaba sobre mi palma, aquella cola que habia dejado de moverse, la reacción de desagrado fue inmediata, mi hermano mayor retrocedió con una mueca de absoluto disgusto y los demás hicieron aquel gesto de asco que tan bien conocía. Era la misma expresión de siempre, esa que aparecía cada vez que se me ocurría alguna de mis pequeñas travesuras. Los observé en silencio... alternando la mirada entre sus rostros y la diminuta cola que aun descansaba sobre mi piel —¿Qué? —pregunté, ladeando la cabeza con genuina confusión —¡Es interesante! — Ante mis palabras mi hermano soltó un suspiro, llevándose una mano a la frente de absoluta resignación, mientras mi padre intentaba conservar la compostura...seguramente deseaba tener una hija...menos salvaje. En cambio, por mi parte no entendía por qué todos reaccionaban de aquella manera tan exagerada. Después de todo, solo había descubierto algo fascinante de la naturaleza. ¿Acaso no era eso lo que hacían los científicos? Aunque, pensándolo bien, probablemente los científicos no llevaban colas de gecko a sus fiestas de cumpleaños. Bueno, siempre había una primera vez para todo. De pronto, sentí un pedacito de tela rozar con cuidado la palma de mi pequeña mano, limpiando los restos de aquella curiosa travesura, una sensacion totalmente amorosa. Levanté la mirada y me encontré con un perfil que conocía demasiado bien y que amaba con todo mi ser; mi madre, cuyos ojos siempre parecían guardar una dulzura especial cuando se posaban sobre mí por no decr paciencia... Con delicadeza, sostuvo mi manita entre las suyas, limpiándola sin mostrar el menor disgusto, como si aquella fuera simplemente otra de mis ocurrencias habituales...de las cuales ya estaba acostumbrada a ver y escuchar —Es interesante, sí… —mencionó con un tono completamente calmado, observándome con una ternura que me hizo sonreír inconscientemente. Después, el paño se deslizó hasta una de mis mejillas, limpiando una pequeña mancha de polvo que ni siquiera había notado —Pero ahora debes disfrutar de tu fiesta, ¿sí, cariño?...despues...puedes explorar el mundo todo lo que quieras. —añadió mientras me dedicaba una cálida sonrisa. Una vez terminó de asearme, se incorporó y señaló la silla que me correspondía, invitándome a ocupar mi lugar. No necesité que me lo repitiera. Con una amplia sonrisa dibujada en el rostro, corrí hacia mi asiento, sintiendo cómo la emoción volvía a revolotear dentro de mi pecho. ¡Mi cumpleaños! ¡Mi pastel! ¡Mis golosinas! ¡Y toda mi familia reunida para mí! ¿Acaso podía existir algo mejor? Me acomodé en la silla, moviendo los pies por debajo de la mesa mientras contemplaba todas aquellas maravillas con los ojos brillantes de ilusión. Definitivamente, aquel iba a ser un día inolvidable. Kagura, pide un deseo —mencionó mi padre mientras terminaba de encender las velas de aquel hermoso pastel, cuyas pequeñas llamas danzaban suavemente, iluminando mi rostro con un resplandor cálido, abriendo el mundo de los sueños para mi...mis ojos brillaron de emoción al contemplar aquella maravilla, aunque mi momento de ensueño no tardó en ser interrumpido por una voz que conocía demasiado bien —Pide ser más alta, enana —escuché el comentario burlón de mi hermano mayor, quien, por supuesto, parecía incapaz de dejar pasar una sola oportunidad para molestarme. Antes de que pudiera responderle, mi madre le pellizcó una de sus mejillas, reprendiéndolo con una mirada que decía mucho más que cualquier palabra. Aquello me hizo soltar una pequeña risita, olvidándome momentáneamente de mi deseo de protestar contra él —Pide un deseo, cariño… —susurró mi madre, devolviendo mi atención al pastel. Juntando mis pequeñas manos frente a mi pecho y cerrando los ojos con fuerza. En aquel instante, un deseo cautivo se apoderó de mis pensamientos; una plegaria infantil, inocente y sincera que probablemente terminaría perdiéndose entre los recuerdos borrosos de mi infancia. No sabía si los deseos realmente se cumplían al soplar las velas, pero, por alguna razón, quise creer que sí. Asi que tomé una pequeña bocanada de aire y con toda la fuerza de mis pulmones, soplé sobre las velas. Las llamas desaparecieron una tras otra dejando tras de sí un tenue hilo de humo que ascendió lentamente hacia el techo, una plegaria al cielo…. Los aplausos y las felicitaciones de mi familia llenaron la habitación, mientras una cálida sensación me envolvía por completo. Y así, entre sonrisas, abrazos y el dulce aroma del pastel, aquel instante quedó grabado en mi pequeño corazón como un recuerdo mágico, uno de esos que...incluso cuando el tiempo comienza a borrar sus detalles, permanecen vivos en algún rincón del alma. Kagura
Kagura… ¡¡KAGURA!! Lugar: Rumbo a Isla Kutsukku Fecha: 02 de otoño, año 18 Desperté de golpe, incorporándome sobre el sofá mientras llevaba una mano hacia mi rostro por inercia, cubriéndome los ojos en un intento de acostumbrarme a la realidad que me golpeaba de pronto. La brisa marina acariciaba mi piel con una suavidad casi reconfortante que tranquilizaba mis sentidos, aunque el frío de la madrugada no tardó en hacerse presente, erizándome ligeramente los brazos por el cambio del clima. El sonido de las olas fue lo primero que escuché al comenzar a levantar la cabeza, un murmullo constante que se mezclaba con el crujido de la madera y el suave vaivén de nuestro barco que seguia una sola ruta. Frente a mí, una pequeña fogata crepitaba lentamente, sus llamas danzando con delicadeza mientras proyectaban sombras sobre la cubierta del Leviathan. Parpadeé un par de veces todavía estaba aturdida por aquel despertar tan repentino, ¿Que estaba soñando?...sentia mi cuerpo pesado, asi que me tomé unos segundos para reconocer mi entorno. Era de noche, o más bien, la madrugada, si mis cálculos no estaban demasiado equivocados. Todo permanecía en una tranquilidad y en un silencio absurdo; mis compañeros dormían plácidamente, ajenos al mundo que se extendía más allá de aquellas aguas oscuras. Todos, excepto Arceo, quien continuaba al timón, encargado de guiar nuestro navío a través de la inmensidad de aquel océano. Asi que volví a recostarme ligeramente contra el respaldo del sofá sintiendo cómo los recuerdos de aquel sueño comenzaban a recuperar su nitidez en mi memoria. Cerré los ojos durante unos instantes y, finalmente alcé la mirada hacia el cielo estrellado, dejando escapar un suspiro cargado de emociones que ni siquiera yo misma sabía cómo nombrar. No era la primera vez que despertaba con el corazón tan pesado después de soñar recuerdos del ayer, no importa cuantos años podrian pasar...todavía conseguían estremecer una parte de mí que creía haber olvidado...fortalecido...ignorado. Estaba segura de que aquella voz que había escuchado en mis sueños era un reclamo de mi madre. ¿Estaría enojada conmigo? ¿Preocupada...quizás? El camino que había escogido seguramente le provocaría más de un dolor de cabeza y no podía culparla por ello. Después de todo, no era precisamente la clase de hija que seguía las reglas ni la que permanecía demasiado tiempo en un mismo lugar. Aun así, me gustaba pensar que en alguna parte del cielo, estaría observándome junto a mi padre quien estaria orgulloso por seguir sus pasos, ambos seguramente estarian cuidando de mí como solían hacerlo. Realmetne...era lo que quería creer. Me levanté lentamente del sofá y caminé hacia uno de los laterales del barco, apoyando ambas manos sobre la barandilla mientras contemplaba la inmensidad del océano, la figura de mi hermano bailaba en medo de esa oscuridad, La oscuridad que se extendía hasta donde alcanzaba la vista, envolviendo aquellas aguas que, bajo la luz tenue de la luna parecían esconder un sinfín de secretos, *¿Donde estaras?...¿Estas huyendo como yo?*, cuestione en lo mas profundo de mi mente, Una suave corriente de viento golpeó mi rostro, revolviendo algunos mechones de mi cabello mientras permanecía sumida en mis pensamientos. Aquel sueño todavía seguía presente en mi memoria y por algún motivo había conseguido arrancarme una pequeña sonrisa, pues...sabia que fecha era hoy... Era extraño, mi mentalidad ya no era la misma de antes y mis recuerdos tampoco conservaban aquella claridad con la que solía revivirlos. Algunos rostros comenzaban a desdibujarse con el paso de los años, mientras que ciertas voces se convertían en ecos lejanos, difíciles de distinguir entre la realidad y la memoria. Sin embargo...el sentimiento permanecía intacto... No había más lágrimas que derramar ni lamentaciones que pronunciar, tampoco podia maldecir...asi que...Simplemente alcé la mirada hacia el cielo contemplando la luna en todo su esplendor, y permití que aquel silencio me acompañara por unos instantes más, Quizás... después de todo ...algunas cosas nunca desaparecían realmente; solo aprendíamos a llevarlas con nosotros de una manera diferente. Feliz cumpleaños…a mi…
![]() Susurré aquellas palabras en medio de mi soledad, contemplando un futuro que cada vez parecía alejarme más de mi pasado, proteger aquellos que me acompañaban en este viaje, Nysara,Arceo,Jesse y Seraphim, eran ahora mi nueva familia... pero...si pudiera regresar, aunque fuera por unos breves instantes, volvería a aquella mesa y me sentaría junto a mis seres queridos, escuchando sus risas y disfrutando de su compañía. Volveria...a esa pequeña pero cálida casa.
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