Nakama no Mi - Foro Rol de One Piece
[FIC-Presente Relativo] El despertar del gigante dormido - Versión para impresión

+- Nakama no Mi - Foro Rol de One Piece (https://nakamanomi.com)
+-- Foro: Mundo (https://nakamanomi.com/forumdisplay.php?fid=3)
+--- Foro: Grand Line Paraíso (https://nakamanomi.com/forumdisplay.php?fid=227)
+---- Foro: Corriente Daiya (https://nakamanomi.com/forumdisplay.php?fid=184)
+----- Foro: Isla Chisi [Octava isla] (https://nakamanomi.com/forumdisplay.php?fid=219)
+----- Tema: [FIC-Presente Relativo] El despertar del gigante dormido (/showthread.php?tid=4560)



[FIC-Presente Relativo] El despertar del gigante dormido - Sigurd Haakon - 21-10-2026

Día 42 de Otoño, Año 18
Una tarde de Chisi

¿Cuántos días llevamos aquí? No los cuento ya, aunque alguien va a pagar las consecuencias de nuestra ausencia... Eso lo tengo claro.

Los rayos de sol se filtran a través de las hojas de la inmensa palmera en la que me estoy refugiando para echar una siesta. Estoy completamente tumbado, con la espalda ligeramente arqueada sobre la base del tronco y los brazos flexionados, recostados en la nuca. Trato de mantener los ojos cerrados para conciliar el sueño, pero, con el vaivén del suave viento del oeste, las puñeteras pencas dejan pasar la luz y me van cegando los ojos en una danza similar a la de un crío toca huevos que juega encendiendo y apagando un interruptor.
Por si fuera poco, un intruso se acerca. No es que sea precisamente sigiloso o trate de arremeter con un ataque sorpresa. -ZzZzzZz- zumba hacia mí la mala bestia, que soy incapaz de determinar porque me niego a abrir los ojos y perder el rato de descanso. Pero mi adversario no se rinde. -ZzzZZZzZ- Resoplo con molestia e indignación, soltando un pequeño chorro de humo por los orificios nasales. -Quita, coño.- escupo de mala gana mientras me veo obligado a romper mi postura cómoda para zarandear violentamente la mano izquierda a la altura de mi cara y mis orejas. Consigo deshacerme del animal de un manotazo, con tanto éxito como mala suerte: golpeo el árbol con tal violencia que me cae un coco en la cabeza.
-¡¡¡ME CAGO EN MI PUTA EXISTENCIA!!!-

Con las horas pasadas y muertas, me acerco al campamento. Mis hombres parecen agotados y tienen la peor pinta que he visto nunca. Piratas sanguinarios, famélicos y plagados de enfermedades, carentes de sentido sin aventura ni matanzas a la vista. Estamos todos igual. Nos hemos quedado varados en esta isla desde que bajamos del cielo y no hemos hecho más que perder el tiempo persiguiendo sombras. Es momento de actuar. Es momento de encender la llama que alberga nuestra alma o nos pudriremos aquí sin llegar a desafiar a los mismos dioses.
-¡Hijos del Ragnarok!- grito a pleno pulmón, aunque sin esos aires de grandeza que me caracterizan. Tanto tiempo en la oscuridad del recuerdo ha empolvado mi garganta. -¡Nos estamos muriendo de pena y aburrimiento! ¡Y no hay más responsable que yo mismo!- Asiento con culpa y una mano en el pecho. -¡Sois libres de marchar, así como de enfrentarme si me consideráis un mal líder!- advierto. Están en su derecho. Aun así, no pienso quedarme de brazos cruzados. -¡Pero aquellos que seáis capaces de perdonar mi ausencia y confiéis en mi palabra, os prometo un mundo en llamas al amanecer del nuevo día!- alzo el puño, orgulloso y plagado de determinación. -¡Encended los hornos, recoged vuestras armas y arreglad las provisiones! ¡El Ragnarok vuelve a zarpar!-
Un rugido hermanado nace y se expande a lo largo de la costa de Chisi. Los que se habían despertado como espíritus en desgracia han renacido como lo que son: carniceros y criminales llegados desde todos los rincones del mundo conocido, preparados para infundir terror.

¿Dónde están mis comandantes? También se habrán perdido por ahí. Debo reunirme con ellos de inmediato, con Dharma, Odiseo y Ubbe. Sobre todo él, mi hermano. Antes de zarpar, he de sacarle brillo a esos músculos y, por encima de todo, asegurarme de que la tripulación estará bien dirigida en caso de que me ausente. También quiero enseñarle el poder místico que aprendí en el cielo. Iré a mi camarote, recogeré a Yggdrasil y, de paso, veré cómo está Patroclo.
Se acabó la esperanza de los pueblos libres. Hemos vuelto, y que todo aquel que sea testigo de mi regreso sepa que el mar volverá a temblar bajo nuestro acero. Nuestro nombre quedará grabado en la memoria de aquellos con quienes nos crucemos y los periódicos narrarán nuestras masacres allá por donde vayamos. Siguiente objetivo: destruir la isla más cercana en nuestra corriente.

Off