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[FIC] ¿Qué más me podría pasar? - Tozawa Parres - 17-12-2023 Tozawa se encontraba un día más despertándose al amanecer, preguntándose por qué seguía obligándose a hacer este trabajo. ¿Era un tema de la costumbre? ¿Era incapaz de pasar página? Cada día se hacía más pesado que el anterior y en las épocas con menor pesca los días se hacían eternos. No obstante si que había algo interesante por llegar, una fiesta de la aldea. A veces se celebraba una fiesta en la aldea en la que todo el mundo estaba más que encantado en participar. Los taberneros sacaban sus mejores licores, los carniceros su mejor carne, y como era de esperar, los pescadores debían también conseguir llevar el mejor género posible. Esto último a Tozawa le daba más igual, el solo quería pasarlo bien, beber y comer para intentar olvidarse un día más de la rutina en la que él mismo se había visto envuelto. Día tras día, sin esforzarse demasiado en sus tareas, el preciado día de descanso se acercaba. Tozawa reparó en que apenas tenía ninguna presa importante que llevar, pero tampoco parecía importarle en exceso. Llevaría lo que pudiera y si a alguien le parecía mal, que se fastidie pensaba. Llevaba un buen tiempo ahorrando, ya que quería poder permitirse un licor especial, un licor de melocotón de la cosecha nº 42, parecía que aquel licor estaba hecho para él. Lamentablemente, era escaso y de un precio muy muy alto. Un par de días más y por fin podría probarlo. Por fin llegó el día, la aldea entera estaba festejando. Las calles se llenaron de gente, los niños corrían y jugaban y los adultos bebían, no había que trabajar y la gente parecía muy feliz. Lo primero que hizo Tozawa fue ir a por su preciado licor. El dueño le atendió como si supiera lo que iba a pedir y le puso la botella al lado. Era lo mejor que había probado nunca. La botella duró menos de lo esperado pero cuando se quiso dar cuenta ya era la hora de comer. No habiendo calculado bien el dinero se dió cuenta de que ¡no tenía dinero para comer! Con todo el alcohol en el cuerpo y sin mucho dudar, le echó el ojo a un puesto de fruta callejero que había cerca, le llamó la atención una fruta que estaba en una cajita, como en el centro del puesto. Sin pensárselo dos veces y en su mejor intento de pasar desapercibido, le echó el guante a la fruta y una vez a salvo de las miradas de la gente, se la comió a escondidas. La verdad es que comparado con el sabor del licor, la fruta tenía un sabor regular, pero valía para llenar el estómago. Pasó la fiesta y al día siguiente Tozawa se puso en marcha (con una resaca bastante importante) al embarcadero, como siempre. Justo antes de subir al embarcadero, sus pies encontraron en contacto con el agua, y de repente pudo sentir algo que nunca había sentido antes, su cuerpo dejaba de responderle y se encontraba totalmente débil. Como podía ser esto se preguntó. Había nadado y salido a pescar más veces de las que podía contar. Ese día, temiendo poder ahogarse después de aquello, se dirigió al pueblo, y (sin darse a conocer como el que había robado aquella extraña fruta) intentó recaudar información de lo que le pasaba, sin mucho éxito. Unos días más tarde, habiendo intentado salir al mar en varias ocasiones sin mucho éxito, se enfadó tanto por haber comido aquella fruta que durante unos instantes pareciera que una bestia emergiera de él. Como si de algo natural se tratara, la parte superior de su cuerpo adquirió una forma bastante extraña, unas orejas enormes, un par de colmillos que dejarían a los de un tigre a la altura del betún y una piel grisácea bastante gruesa aparecieron como si siempre hubieran estado ahí. |