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[FIC] Un pequeño encargo - Tozawa Parres - 22-01-2024 Un día corriente, Tozawa recibió la orden de acompañar a un grupo de marines que iban a explorar una isla cercana que no aparecía en los mapas. Según los informes, la isla era pequeña y deshabitada, y solo tenía una peculiaridad: estaba compuesta de gran cantidad de bosque. Tozawa no estaba muy entusiasmado con la misión, pero no le quedó más remedio que obedecer. El viaje en barco fue corto y tranquilo. Al llegar a la isla, los marines desembarcaron y se dividieron en grupos para inspeccionar el lugar. Tozawa se unió al equipo del capitán, que era el encargado de liderar la expedición. El capitán era un hombre serio y estricto, que no toleraba la indisciplina ni la pereza. Tozawa lo respetaba, pero no lo admiraba, como era lo normal por su parte hacia el resto de marines. El grupo del capitán se adentró en el bosque, siguiendo un sendero que parecía haber sido trazado por algún animal. Los árboles eran tan altos que apenas dejaban pasar la luz del sol, creando una atmósfera sombría y silenciosa. Tozawa se sentía incómodo y aburrido, y deseaba volver al barco cuanto antes. De repente, escuchó un rugido que hizo temblar el suelo. Se giró y vio a una enorme criatura que se abalanzaba sobre ellos desde las copas de los árboles. Era un león gigante, con una melena imponente y unos colmillos afilados. El león se lanzó sobre el capitán, que apenas tuvo tiempo de reaccionar. Tozawa, por instinto, sacó su espada y se interpuso entre el león y el capitán, bloqueando el ataque con su hoja. El león retrocedió y rugió de nuevo, furioso. Tozawa sintió un escalofrío de miedo, pero también de adrenalina. Era la primera vez que se enfrentaba a un enemigo tan poderoso, y algo en su interior se despertó. Sin pensarlo dos veces, activó su fruta del diablo y se transformó en su forma híbrida de elefante, aumentando su tamaño y su fuerza. Con un grito de guerra, cargó contra el león, dispuesto a proteger a su capitán y a sus compañeros, que estaban sin palabras ya que algunos desconocían que tuviera dicho poder. Los demás marines se quedaron atónitos, sin saber qué hacer. El capitán, que se había recuperado del susto, les ordenó que se mantuvieran alejados y que dejaran que Tozawa se encargara del león. El capitán observó con asombro y respeto cómo Tozawa luchaba con valentía y habilidad, usando su espada y sus colmillos para golpear al león. La pelea duró varios minutos, y ninguno de los dos contendientes cedía terreno. El león era más rápido y ágil, pero el elefante era más fuerte y resistente. Finalmente, Tozawa estaba muy cansado como para seguir dicho combate, y se apartó del león, dándole una oportunidad a sus compañeros marines de intervenir. Exhausto, volvió a su forma humana y se desplomó junto al capitán. Él y algunos marines se acercaron a él, preocupados. El capitán le tomó el pulso y comprobó que estaba vivo, aunque inconsciente. Le vendó las heridas y le dio las gracias por haberle salvado la vida. El resto de marines consiguió vencer al León, débil gracias a la ayuda de Tozawa. El grupo del capitán decidió regresar al barco, llevando a Tozawa como bien pudieron. No habían encontrado nada más interesante en la isla, y el león era el único habitante que habían visto. Tozawa se recuperó de sus heridas en el barco, y despertó al cabo de unos días. El capitán le comunicó la noticia de su reconocimiento, y le dijo que había demostrado ser un gran marine y un gran espadachín. Tozawa se sintió feliz y honrado, pero también confundido. No sabía si quería seguir siendo un marine de bajo rango, o si quería aspirar a algo más. Igual era momento de volver a salir del bucle y avanzar. |