[Pasado/FIC] La Familia Blackmore
#1
[Informe de Marina. 452-S. Código Delta]

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Casius Blackmore es un hombre mayor con un gran bigote poblado de tono blanco y calvo y hasta algo fibroso, pero con una presencia arrolladora. Viste en traje simple oscuro con un sombrero fedora de color castaño claro. Nada se escapa de su mirada sibilina de ojos castaños, pues tiene una habilidad para descolocar a la gente que asusta y para ponerlo contra las cuerdas y saber lo que quieren. Le comentaré.

Me reuní con él tras seguir el protocolo que me comentaron en la base, y llegué a entrar a la Hacienda Blackmore, una gran área de varias hectáreas que incluye varias minas y un gran bosque y un gigantesco edificio fabricado con una arquitectura neoclásica.
Nada más conocerle, él mismo fue a recibirme a la verja de su propiedad, casi como si se tratara de un terrateniente retirado, dándome una visita guiada por su hogar, no sin ser desprovisto de todas las armas como método de seguridad, claro está.

Lo que vi allí me impresionó, pues tienen fabricado todo un sistema vertical de trata de personas a las que seducen mediante el miedo y cuyos árbitros son los propios reclusos que han llegado a un nivel de condicionamiento pavloviano tan preciso que actúan como perros de caza.
No he llegado a conocer sus métodos, pero incluso estuve a solas con uno de sus esclavos de confianza, Pangol, un hombre de la tribu brazos-largos de gran altura.
Él no respondía más de lo necesario, no gesticulaba apenas, pues si había un hombre ahí dentro hace tiempo que dejó paso a una máquina.  No mostraba ni un ápice de esperanza en sus ojos endurecidos, y ni tan siquiera ansiaba una libertad. 
Tal era la fe ciega que Casius tenía en su metodología que, incluso, le ofreció un cuchillo al esclavo sin que este tuviera el valor siquiera de tomárselo de sus huesudas manos.

Tras aquel extraño evento, el agradable hombre, pues no había ningún tipo de cariz maligno aparente en su forma de hablar, me invitó a una merienda de té con pastas en un gran salón dónde todo el mobiliario estaba fabricado en una caoba de extraordinaria calidad.
La habitación estaba orientada hacia una gran cristalera que dejaba pasar los rayos del sol de manera agradable y permitía una sensación de libertad y espacio que contrastaba mucho con lo que allí se hacía, pero cumplía la doble función de desalentar a los esclavos con la sensación de que eran observados siempre y, la comparativa de sus ruinosas vidas en contraposición con la de sus señores. La elección del lugar fue claramente premeditada, pues pude tener el dudoso placer de ver un aleccionamiento con vistas privilegiadas en el cual una mujer era azotada hasta casi el desvanecimiento mientras su piel se cuarteaba mediante azotes de un bastón por parte de otro del propio Pangol. Así también me estaban enviando un mensaje: no se hace perder el tiempo de los Blackmore.

La estancia central en la que nos citamos estaba presidida por numerosas pinturas sobre lienzo de lo que supuse eran miembros de dicha familia, pues recuerdo preguntar por el cuadro de Augustus Blackmore, un caballero de estética antigua con camisola de chorreras y tabardo, con un pelo ondeante al viento mientras se apoyaba con una espada contra el suelo y agarraba a su caballo; a lo que Casius amablemente contestó conque ese era su primogénito, que actualmente se encontraba por zonas del Paraíso.

He sido invitado a pasar aquí unos días, en lo que nuestro acuerdo se lleva a cabo y de paso poder ver cómo lo hacen los esclavos que supuestamente voy a comprar. No he podido declinar pese a mi reticencia y repugnancia, así que entiendo por qué me ha enviado aquí a mí.  Le envío esta carta por medio de Pixie, mi paloma mensajera. Jamás pensé que mis conocimientos en cetrería sirvieran en virtud de la Justicia.

Le haré llegar más información conforme vaya conociéndola y podamos desenmascarar a esta familia de monstruos.


Faisán
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#2
[Informe de Marina. 454-S. Código Delta]
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Sigo en la hacienda de los Blackmore, preocupado cada vez más, pues aunque me han alojado en una de las muchísimas habitaciones de la mansión, no dejo de sentirme vastamente observado.
¿Quizá tienen las paredes ojos y oídos? Aún no lo sé, pero oculto este mensaje con la excusa de escribir la contabilidad de mis negocios.
Es una familia ciertamente extraña, pues tienen democratizado algunos de los aspectos más ruines de la humanidad, como una falta total de empatía, o una forma de pensar que se acerca mucho más a una especie de darwinismo social exacerbado. 
He podido conocer, aunque no de primera mano, a algunos otros miembros de esta..."ilustre" familia, como por ejemplo a Hilda Blackmore, una dama, protocolariamente hablando, pero un auténtico engendro en el espectro emocional. Sus vaivenes son terribles y a más de un pobre esclavo le ha costado la vida simplemente por cruzar la mirada con la de ella.

Esta mujer, ya situada en la treintena, es baja, aproximadamente un metro cincuenta, y tiene tirabuzones castaños, cayéndole por sendos laterales de la cabeza, en forma de melena, y viste con vestidos nada recatados y totalmente decorados con más adornos de los que debería, como volantes, joyería y telas absurdamente caras.


WORK IN PROGRESS
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#3
[Informe de Marina. 458-S. Código Delta]
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Las cosas se están saliendo de control, pues en la Hacienda Blackmore ya no noto ningún tipo de ápice de humanidad.
Los gestos protocolarios y que guardaban la compostura frente de mí, se están viendo contrarrestados por la dureza con la que tratan a lo que ellos denominan "mano de obra".
No han sido pocos los lectivos castigos que han otorgado impunemente tratando de demostrar una crueldad sin precedentes conocidos por el hombre, y hay ocasiones en la que los cadáveres son todo lo que los hambrientos esclavos pueden llevarse a la boca. Todo un acto de demostración de "si no trabajas, puedes ser convertido en alimento de los que sí lo hacen", algo que además fomenta la desconfianza de los subyugados en arras de desmotivar cualquier tipo de revuelta.
Inteligente, mórbidamente inteligente.


WIP
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#4
[Informe de Marina. 458-S. Código Delta]
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Tengo que salir de aquí.

Esta misión está siendo más dura de lo que parece, pues el servicio parece escudriñarme constantemente y me siento tanto vigilado por él como por las numerosas obras de arte que hay, como si tuvieran vida propia.

Cada día he de soportar las miradas de cientos de almas en pena que luchan por tener una vida miserable y se apuñalan solo para poder sobrevivir un día más en la Hacienda Blackmore, sin éxito, y mi sentido de la Justicia me impele a salvarlos a todos, pero no puedo si he de cumplir la misión.

Trato de verlos como esta demoniaca familia hace, como a animales para intentar que no me afecte, pero esto está acabando con mi cordura. No puedo resistir más esta monstruosidad, esta ruptura de derechos, este parque de atracciones de la pesadilla humana tornada realidad.

Me intento convencer, mirándome en el espejo de mi habitación, luchando contra mis impulsos y trantando de impedirlos por el bienestar de toda esta gente cuando desarticulemos este lugar, pero los días pasan y hasta yo comienzo a perder la esperanza.

Los Blackmore no dejan en absoluto nada al azar y funcionan casi con una precisión de relojero de cara a encubrir sus hechos mediante la prestidigitación de los contactos con los que trabajan, y de los chantajes que manejan. Ciertamente no he visto nada igual, y me proporciona un profundo sentimiento de ira que apenas puedo acallar cuando veo los mezquinos ojos de cada uno de sus miembros.

Por favor, haz que esto pare Capitán, no puedo aguantarlo más. Venga con refuerzos y acabemos con el sufrimiento de estas personas que merecen una libertad.
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