[Presente Absoluto - Aventura Tier 7] - Aquel que odia la música
#11
Esto… era común en la vida de Maki. Al punto que lo disfrutaba, o al menos, creía que lo disfrutaba. Atacar, ser golpeada, vencer y ser derrotada, era todo un conjunto de cosas. No podías ser siempre la que se alzaba con la victoria. Para ganar tenias que perder. Para vencer tenias que ser herida. Tenias que sangrar y hacer sangrar. Eso lo entendía perfectamente la iguana. Pero… no. jamás podría entenderlo en otra persona. Cada golpe, cada quejido y suspiro para ella era una melodía desquiciante y cargada de sensaciones únicas. Sensaciones que le llevaban al clímax, al borde de la excitación. Como una danza macabra a un dios pagano.

Su espada. Cor vibro en su mano. Se movió nuevamente a una posición dispuesta a dejar caer las gotas de sangre en el suelo. Cada gota, cada pieza dental, cada miembro cercenado era ahora propiedad de alguien más. Entonces las flechas de Miyo volaron raudas y sin piedad. O si? si… ella era un ángel, era otra cosa diferente, construida desde el amor y seguro desde una casa con aquella calidez que Maki extrañaba. Solo un segundo. Uno. Pensó en su padre. En su madre y bueno… en Maki. —ESCUCHEN BIEN!! LOS QUE PUEDAN IRSE… LARGUENSE. AYUDEN A SUS AMIGOS PERO NO PUEDEN LLEVARSE DIENTES, MANOS NI DEDOS… SON MIOS AHORA!!! SON MI OFRENDA A LA PAZ DE ESTA JODIDA CIUDAD… ES… cu… charon… … … — Los ojos de Miyori… creyó que estarían emocionados. Felices. Pero… no. eran ojos llenos y marcados por la decepción. Maki cambio su postura. Parecía como si su entrenador le hubiera dado con un palo en el lomo a un perro… ella… era el perro. Guardo la espada, inmensa, reluciente y traqueteante en su espalda acompaño a la otra, Chea.

—Miyori… yo… yo jamás… te haría daño. Lo sabes verdad?— Su voz, baja, aminorada aun sentía el dolor del golpe del palo en el lomo. Apretó los dientes y la saliva comenzó a acumularse en su boca. Mierda… siempre había salivado tanto? Desde… cuando… trago saliva, se limpio la cara con el dorso de la mano. Tenia mucha sangre. Podrida. Negra y maldita. De hecho, sentía que esa sangre poco a poco comenzaba a reptar por su garganta, a asfixiarla, a dominarla a convertirla en el despreciable ser que por allá en Samba solo quería matar a aquellos bastardos que habían atentado contra la sangre de su sangre.

Entonces ella hablo. Parecía. Afectada, pero. Demonios. Era una filosofía completamente ajena a Maki. Ella. en su mente tenia por creencia que quien le dañaba tenia el derecho de responder con la máxima fuerza posible. —Yo… lo… lo intentare. Pero. No dejare que nadie les toque. Son lo más valioso, lo más sagrado para mí. No dejare que un nuevo Ashveil se les acerque. No dejare que un nuevo Gigante me sorprenda. No… no dejare que nadie los mire ni les insinúe el mal… Claro que te acepto. Eres… lo mas puro que he conocido en toda mi vida. Pero… … …— Maki cerro la boca con fuerza… miro alrededor. Su mentón se alzo en toda su altura. Su rostro ahora trasmitía seguridad y dureza. Casi como con una mueca de asco. —SI ES NECESARIO IRÉ AL MALDITO INFIERNO, ME BAÑARE EN LA SANGRE DE TODOS LOS DEMONIOS DEL INFRAMUNDO SI CON ELLO PUEDO MANTENERLAS A SALVO. A TI… AL PESCADO Y A HYAKINTHOS. Déjame protegerte… por favor. Pero... ... ... Claro, claro que respeto tu camino. Haré todo lo posible por que no te sientas más así. Después de todo. No somos jueces, como se llaman? Shinigamis?... si Shinigamis. Y no quiero que en algún momento te digas a ti misma… estoy rodeada de asesinos.— Al final Maki se agacho frente a ella para recoger una ultima flecha y dársela delicadamente. Como si fuera una promesa. Se levanto, se rasco la cabellera que al fin se había alzado después de una temporada alopécica.

Ahora. Mierda… ¿Había más plazas? ¿Quizás… deberían buscar más indicaciones?... Nah!, seguro encontrarían algo más allá. Limpiándose un poco la ropa, Maki quiso seguir tocando, pero… seria prudente? Si. seria insensible. Pero claro, la música era potente en ella. por lo que no pudo evitar caminar con las manos en los bolsillos mientras tarareaba una canción de cuna. Una que cantaba su abuela a su madre y ella a su vez se la cantaba a Maki. Todo se interrumpió… —Huh?...— Maki detuvo a Miyori poniendo su mano frente a la chica. A un par de milímetros de sus enormes…. … gigantescos y nunca bien ponderados. Vuelos de su camisa. Eran hermosos. Y a Miki le encantaban. Ella llevaba algo similar, pero ni en pedo se le veían tan genial como a ella. —Escuchaste eso Naranjitas?... esa mujer… esos… cabeza de meados… saben dónde es el pedo del concierto, ven… encontremos ese lugar… quiero, quiero saber cómo se escucha la música aquí… seguro tocan Trash Metal… jajaja lo pillas? Jajaja Lo pillas?— Continuo la marcha hacia las dos personas, pero se detuvo. Quizás era hora de que Miyori resalte sus dotes sociales, era tierna, sana y una persona con un alma pura… Maki se detuvo a un par de metros de los dos. Adelanto la mano hacia el par. Para que la talentosa contratación de los Valar hiciera lo suyo.

Camino desde la salida del callejón para interceptarlos, para desplazarse hacia la izquierda del callejón. Quizás era hacia allá donde debían ir.

Play Me!
[Imagen: Maki_NNM.gif]
[Imagen: mikiocheja.png]
  Responder
Cambios en estadísticas
Vitalidad: 6615 + 0 = 6615
Energia: 5734 + 54 = 5788
Espiritu: 1774 + 0 = 1774
#12
Me quedé en silencio mientras escuchaba sus palabras, por un momento no supe qué responder, la intensidad con la que Maki hablaba sobre protegernos era algo que me era difícil determinar sus condiciones, pero… no podía decir que no entendiera lo que había detrás de su promesa, ella no hablaba de odio ni resentimiento, hablaba desde el miedo, del miedo a perder a las personas que consideraba importantes.

Bajé la mirada hacia la flecha que acababa de entregarme y la sostuve con ambas manos, después levanté nuevamente los ojos hacia ella, demostrandole una pequeña sonrisa cargada de amor. — Maki, no tienes que disculparte por protegerme — negué suavemente con la cabeza — Quizás nunca llegue a estar de acuerdo con tu manera de hacer las cosas, y quizás tú tampoco llegues a pensar como yo, pero eso no significa que quiera que cambies, te acepto tal como eres. — Levanté mi diestra para limpiar la sangre en su mejilla pues no era digno de su hermoso rostro.

— Así que… tú intenta protegernos, hazlo a tu manera aunque yo no esté de acuerdo, respeto la integridad de todas las personas pero tampoco me considero una héroe. — mi sonrisa se volvió un poco más cálida — Yo intentaré siempre brindarte mi apoyo, me convertiré en alguien que pueda cargar con el bienestar de ustedes sin tener que cubrir mis manos de sangre en el proceso. — ¿Era algo posible eso?, considero que de alguna forma puedo demostrar mi fuerza sin tener que arrebatar vidas a punta de mis flechas, no quiero nunca más repetir mi incidencia en Matsuri, no quiero nunca más repetir ese día.

— Esa puede ser nuestra promesa, Maki… Tú protégenos… y yo siempre intentaré salvarte de pasar por ese infierno al cuál estás dispuesta a caminar.

Tras ese momento solemne de juramentos, comenzamos a retomar el camino lejos de ese lugar de masacre y sangre, notando que algunas partes de mi ropa estaban teñidas con sangre salpicada, no me lo podría poner de nuevo ese traje nunca más. La espadachina de las Valar tarareaba una hermosa canción de cuna, y yo solo pude quedarme muy atenta a su melodía, era preciosa, y nunca la había escuchado nunca.

Cuando Maki se detuvo y me dejó el espacio para acercarme, entendí en seguida lo que quería que hiciera, respiré hondo y me acomodé un poco el cabello antes de caminar hacia aquellas dos personas, incluso sostuve una sonrisa gentil hacia el pequeño niño y su madre, no quería interrumpirles de manera brusca, así que cuando estuve lo suficientemente cerca, que fue a un metro de distancia, levanté una mano para llamar su atención desde el lateral izquierdo.

— Disculpen… – dije con suavidad — ¿podrían ayudarnos?, estamos buscando el lugar donde se está realizando un evento creo que músical. — Miré un instante hacia Maki y después volví a centrarme en ellos.
— Nos dijeron que quizás estaba por aquí pero no estamos muy seguras de qué camino tomar… y… — mis ojos se iluminaron un poco — realmente nos gustaría escuchar la música de este lugar, las dos somos artistas.

Me quedé solo unos minutos a la espera de una respuesta mientras parecía que Maki parecía estar muy atenta alrededor y a las bifurcaciones de los callejones, quizás era para evitar más emboscadas de otras pandillas.



Amphitrite Toca la Canción
[Imagen: miyoocheja.png]
Cita Diálogo / Habla / *Piensa*
[Imagen: file-000000008bfc822faef83e223001f3f5.png]
  Responder
Cambios en estadísticas
Vitalidad: 3276 + 0 = 3276
Energia: 2908 + 146 = 3054
Espiritu: 1390 + 0 = 1390
#13
Promesas cargadas de honestidad y sentimiento fluían en la callejuela de la ciudad subterránea de isla Chika entre la sanguinaria capitana de las piratas Valar y la pura melómana pirata de rosados - y tintados - cabellos. Y es que, no era necesario que dos personas, dos almas, fueran idénticas para poder entablar una bonita y duradera relación. Simple y llanamente, lo esencial era entender los sentimientos, pensamientos y emociones de la otra persona, entenderlos y, ante todo, respetarlos.

Aún en la búsqueda de la música de Chika, el desarrollado sentido del oído de Maki consigue detectar una conversación que, justamente, les venía al pelo. Un niño, junto a lo que tenía pinta de ser su madre, entablaban una conversación sobre aquel concierto del que habían oído hablar. Con este conocimiento en su haber - y tras un chascarrillo muy bien traído por parte de Maki -, aquel dúo de artistas que se echaron a la mar por circunstancias de la vida, se dirigieron hacia los dos civiles, siendo Miyori la que se encargaría de hablar con ellos gracias a sus dotes sociales.

Con una sonrisa gentil en su rostro y su característica delicadeza, y suavidad, Miyori
interrumpió el paseo de la madre y el hijo con una disculpa. Los dos civiles se detuvieron al momento, viendo ante sus ojos lo que podría ser una aparición divina.- Buenas tardes, encanto. - respondió la madre, posando sus ojos sobre el gentil rostro de Miyori, mientras su hijo - sin soltarle de la mano - se escondía avergonzado tras ella.- No te preocupes, cariño, mi hijo es algo tímido. - explicó ante el comportamiento de su retoño. La mujer escuchó la pregunta que le hizo la pirata de pelo color fantasía, viendo como su entusiasmo crecía y sus ojos se iluminaban ante el amor que profesaba hacia la música.- Hablan del concuerto, mami. - le indicaba el niño con dulzura, dándole pequeños tirones en el brazo de su progenitora. Con una sonrisa en sus ojos, la madre rodó sus pupilas. No pensaba volver a corregirlo, de momento.- Eso parece, tesoro. - ancló su mirada por un momento en los de su primogénito, para desviarlos a continuación hacia Miyori.- No se lo tengas en cuenta, es algo tímido. - le explicó a la pirata, haciendo alusión al comportamiento avergonzado de su chiquitín.

- Veo que no sois de aquí, así que os diré. - se fijó también en Maki, quién esperaba a dos metros de distancia respecto a ellos.- Desafortunadamente, aquí música… Hay poca, de hecho, quiénes dan el concierto son personas de fuera. - dijo con cierta pena pues, eran contadas ocasiones en la que habían podido disfrutar de ese arte. - En cuanto al lugar del concierto mirad... - señalaba con su mano libre a lo largo de la avenida.- Tendréis que seguir caminando por la avenida, como si fuerais al final, hasta que os encontréis con el cartel de una taberna que rece "Cocodrilo Saltarín". - dejó de indicar con su mano la dirección en la que se tenían que mover.- Es un cartel bien iluminado y con un cocodrilo de color azul y bípedo dando un brinco, no tiene mucha pérdida. - explicó la fémina.- Una vez pasado ese local, os encontraréis a mano derecha la entrada a otra calle. Seguid recto por allí y, eventualmente llegaréis a la plaza vertedero dónde se dará el concierto, tesoro. - finalizó, mientras el niño miraba fijamente el cuerpo de Miyori, con cara de asombro.- Iríamos con vosotras para indicaros el camino, pero necesito hacer algo urgente antes - aclaró la madre, momento tras lo cuál, empujado por un chute de valentía, el niño se acercaría a la pirata.- Onee-san… - intentó llamar la atención de la bella joven, señalando con su mano libre su cuerpo.- ¿Te has manchado comiendo macarrones con tomate? - preguntó, haciendo alusión a las pequeñas manchas de sangre que había esparcidas por su cuerpo, haciendo que la madre se percatara de esto.- ¡Vaya! ¡Pero qué tarde se ha hecho! ¡Nos tenemos que ir, pitando, cielo! - exclamó con nerviosismo, comenzando a andar y alejarse lo más rápido posible de Miyori, tirando de su hijo a rastas, quién se despedía en silencio agitando su manita.

Con las indicaciones obtenidas, si el dúo protagónico de esta aventura las seguían al pie de la letra, después de andar por la avenida cerca de 10 minutos - y encontrarse todo tipo de locales como peluquería, tiendas de ropa, ferretería etc… -, acabarían encontrando el local con el cartel luminoso del que le había hablado la madre. Asimismo, si pasado el edificio, se introducían por la siguiente calle perpendicular y a mano derecha, se encontrarían con un tramo algo más ancho - de unos 4 metros - que la callejuela en la que se habían encontrado los pandilleros. Sin embargo, la suciedad, basura y deshechos era más notoria en esa misma calle que en la anteriormente mencionada. De hecho, por cada paso que daban, parecía que la contaminación se iba congregando más y más, acumulándose un hedor y un pestazo a putrefacción y basura que haría vomitar incluso al menos pudoroso. ¿Lo único que podía motivarlas a continuar? Que conforme más avanzaban, mejor podían apreciar el sonido correspondiente a un canto de sirena, junto a la melodía producida por lo que debía ser un violín.

Cinco minutos después de esa hedionda travesía - que se les podría haber hecho eterno, perfectamente - finalmente llegarían a un recinto circular - de unos 100 metros de diámetro -, limitado por los edificios y viviendas de la zona, así como por las propias paredes cavernarias que custodiaban la ciudad. La basura que se habían estado encontrando por la anterior calle se seguía extendiendo por el suelo de la plaza, aumentando la distribución y volumen de los desechos conforme más se aproximaba uno al centro del lugar. De esta forma, en el epicentro de la plaza, resaltaría un pequeño montículo de basura, que se alzaría unos pocos metros por encima del nivel del suelo. Y casualmente, la música que se escuchaba parecía proceder de allí. Sin embargo, varios habitantes se reunían alrededor de la fuente de aquella preciosa melodía, cautivados como un oso en busca de su deliciosa miel. Deberían abrirse paso entre la multitud si es que querían participar o, atender en primera fila, a aquel suceso musical que estaban presenciando.
Contenido Oculto

Contenido Oculto


INFO
[Imagen: Tb4Z3O3.png]
  Responder
#14

Perder a cualquiera de sus Nakamas era efectivamente perder todo en esta vida. No… no deseaba tener que lidiar algún día con ello. Aunque comprendía que este efectivamente, era un lugar donde la muerte esta a la orden del día, se mantenía atenta y con la guardia alta, usando aquel poderoso secreto, el haki de observación, no quería volver a ser sorprendida y estaba segura que si lo usaba más y más, se acostumbraría, sería una gran ventaja táctica sin duda. Era muy dulce, comprensiva y una chica bastante pura. Miyori era clave en la tripulación. Hyak era un carnicero despiadado, sin compasión. A pesar de su rostro hermoso y facciones endiosadas. Solo amaba el dinero. El mar y a si mismo. Merlot era al diferente a cualquier otra persona, solo amaba a otros, sobre todo a los uniformados, y poco a sí misma. Era descuidada con sus acciones, se metía en conversaciones sin asunto, no tenía tanta estima por las cosas con lógica, no se bañaba ni se cambiaba la ropa interior. Era lamentable. Poco más que un animal. Maki por su parte estaba dominada por sus deseos más inmediatos era impulsiva y le costaba controlarse. Podría ser ella aquella que podría mantener a esta panda de inútiles a su humanidad? Podría ser la voz de la razón, la basa que mide el sentido y la mesura? Podría ser.

Devoro los pensamientos y las palabras de la chica y quizás mas adelante comentaría algo al respecto. Pero por ahora. Tenia razón. No había por que tener tanto fuego y veneno en la sangre. No por ahora.

No quería que se preocupara la verdad. —No te preocupes… entiendo… pero que sepas que yo cargare con todo ese peso… cargare con todos vuestros pecados. Los tuyos… los de Hyak y quizás con los del Atún.— Volvieron al camino y la canción se alzo primero tarareando, después. Cantándola suavemente. Amaba la música, amaba las tonadas las rimas y acompañarlas de todo lo que el ingenio de la prosa invadía el sendero de sus recuerdos. Como suponía. La muchacha tenia talento para las relaciones públicas. Pero de pronto, con una excusa de mierda la mujer y el niño escaparon como almas que se las lleva el viento… Maki explotó en furia a pesar de su reciente promesa… —A DONDE VAS LA PUTA MADRE SOLO ERA UNA PREGUNTA HIJA DE…. HAAAA…— Se agacho, buscando algo, una piedra… si, si, si, sus ojos enloquecidos… podría atinarle en la cabeza si lo quería… que se cree… pero… en su lugar… agito el puño en el aire con la piedra que había recogido, no la siguió… se enfrió rápidamente… se miró a sí misma… claro su rostro no tenia rastros de su violencia, pero sus ropas si… miro a Miyori y se golpeó la frente, claro… asustaría a cualquiera llevaban sangre encima. —Tendremos que buscar a alguno más valiente si queremos guía corazón… pero creo que nos las apañaremos con lo que nos ha dicho que crees?— Mencionó intentando limpiarse las ropas. Al menos les había dado indicaciones claras… afortunadamente Maki no era una de las desorientadas. Como sus compañeros de tripulación.

¿Cocodrilo saltarían?… un nombre excelente para un primo… se masajeo la barbilla Maki. Parecía una señal, un encuentro con el destino. Las indicaciones fueron bastante claras, simples y fáciles de entender. Se dio cuenta bastante tarde de la situación y bueno ya nada se podía hacer… Miro a Miyori con la mandíbula apretada y se encogió de hombros mientras saco la lengua. Apenas un centímetro.

Una vez avanzaron por la calle, encontraron algo más de vida. Negocios mucho más comunes, pero, aun así. Esto último, el encuentro la puso aun mas alerta. Su kenbunshoku quiso volver a escudriñar. A localizar algo… algo mas alegre, sensaciones… colores, sonidos con emociones volcadas en la alegría y la pasión. Las calles eran todas tan llenas de basura. Tan llenas de suciedad que comenzó a pensar horriblemente de los habitantes. Pero mejor se sacudió la idea de la cabeza. Estaba a punto de retroceder, el aroma era nauseabundo. Demasiado intenso. Maki dejo de cantar su canción… se acomodó la guitarra un poco mejor sobre su espalda. Mientras Cor y Chea se adaptaron a su caminar ahora mas inse… gu… ra… que?

Una nota le erizo los bellos de la nuca.

Una tonada, encendió su sed.

Un rio que se hacía más grande, más amplio y difícil de ignorar, sus oídos inundados del color del sonido que le agradaba. Era un violín igual que el de Miyori, pero sería tan hábil como ella para interpretarlo?. Maki sentía que si bien se había dedicado a tocar. Su habilidad mas reconocible era la voz. Su voz esmeralda. —Escuchas eso bombón?... parece un violín.— Acelero un poco el paso, apretando la marcha. Y en la garganta comenzó a emerger una mezcolanza de emoción y alegría.

El lugar al cual llegaron era una especie de anfiteatro de basura. Amplio y abovedado por un eterno cielo oscuro sobre ellas, adornado con luces artificiales ocultas, tenues, al frente o más bien al centro de dicha plaza parecía comenzar la música, el núcleo de las infinitas partituras desfilando frente a los oídos de Maki… quiso… correr y apartar a la gente de en medio, de sacarlos a todos, pero… decidió mejor con mucho cuidado analizar a cada persona, a cada alma ahí con su habilidad y mirando a Miyo… —Parece que a pesar de todo… lo hemos conseguido— Le sonrió tan ampliamente que sus ojos parecieron desaparecer bajo su intensidad. Avanzo entonces entre la gente, teniendo cuidado de ahora no molestar ni empujar demasiado a nadie. Aunque ella deseaba dar un par de coscorrones para despejar la zona no lo haría, menos aun con la promesa fresca de Miyori en su corazón.

Play Me!
[Imagen: Maki_NNM.gif]
[Imagen: mikiocheja.png]
  Responder
Cambios en estadísticas
Vitalidad: 6615 + 0 = 6615
Energia: 5788 + 5 = 5793
Espiritu: 1774 + 0 = 1774
#15
Asentí con la cabeza tras el cordial saludo de la señora y sonreí amablemente al niño cuando noté que se escondía tras la falda de su madre, aquel comportamiento me recordó un poco a mis sobrinas en Baterilla, específicamente a la más pequeña que de hecho solía esconderse detrás de mí cuando algún extraño nos saludaba en el puerto, supongo que era algo bastante normal entre los niños.

— No se preocupe, a esa edad es normal, jeje — expresé con suavidad cuando intentó justificar la timidez de su hijo.

Presté mucha atención a las indicaciones de la señora, tratando de visualizar la calle que nos señalaba para continuar nuestro camino, incluso me parecía un poco triste que en aquella isla apenas se escuchara la música, era triste porque, de cierta manera, la música puede animar cualquier corazón ansioso, y en un lugar donde parecía que la miseria se acumulaba entre la basura, ciertamente pensaba que debería haber mucha más música… eso creo.

¿Pensaría Maki lo mismo que yo?, estoy segura de que sí.

— Cocodrilo saltarín — volví a pronunciar mientras escuchaba la descripción del logotipo de aquella taberna, un pequeño cocodrilo azul dando saltos, no sabía por qué, pero inmediatamente imaginé a aquel cocodrilo muy feliz, y en lugar de saltar pensé que quizás estaba bailando, la idea incluso consiguió una pequeña sonrisa ante mi propia imaginación — Suena lindo.

— Le agradezco mucho por las indicaciones — dije después de escuchar su excusa de no poder acompañarnos, incliné la cabeza en señal de agradecimiento, sin embargo, antes de que pudiéramos continuar, el pequeño niño aprovechó el momento para abordarme con su curiosidad, aparentemente interesado en las manchas de mis vestiduras, aquella pregunta hizo que me pusiera nerviosa de inmediato, porque no era salsa de tomate, NO ERA SALSA DE TOMATE.

Rápidamente coloqué mi diestra sobre la mancha de mi manga izquierda — N-no… verás… — ¿Qué hago ahora? nunca había sido una persona que mintiera, ¿podía distraerlo con otra conversación?, ¿cambiar de tema?, sus ojos mostraban un interés genuino por recibir una respuesta, pero, por suerte su madre tenía más prisa por marcharse que por permitir que su hijo continuara hablando conmigo, al menos eso consiguió darme alivio, que buena suerte… ¿no?

Maki por su parte pareció bastante ofendida por la manera en que la señora se marchó con su hijo, incluso hizo el gesto de querer lanzarles una piedra, y tan pronto como la ví hacer eso, intenté en apresurarme a tomarla de los hombros — C-calma, calma… — La espadachina de labios oscuros simplemente se limitó a agitar el puño en el aire antes de tranquilizarse, entonces comprendí gracias a sus palabras que aquella reacción de la madre probablemente se debía a que nos había visto cubiertas de sangre. — Sí… supongo que cualquiera se asustaría al vernos así.

Finalmente me aparté de Maki y traté de igual manera, quitarme las manchas de sangre, aunque sobre ropa blanca o clara, parecía una tarea completamente imposible, no, recalco, es imposible.

Tras caminar unos diez minutos por aquella avenida, algunos locales comenzaron a aparecer con sus respectivos letreros, entre ellos distinguí una tienda de ropa… — Ah, espera un minuto, Maki… vuelvo pronto …. — crucé la calle tan rápido como pude y, al entrar en la tienda, busqué rápidamente un par de abrigos o capas que pudieran ayudarnos a cubrir nuestra apariencia sangrienta, me coloqué el abrigo sobre mi cuerpo antes de pagar, y aproveché el ala de mi sombrero para cubrir un poco mi rostro intentando no ser reconocida por mi wanted, intenté hacer la compra lo más rápido posible, no queriendo llamar la atención para nada, le hice saber al vendedor lo que me llevaría, incluso la prenda que estaba ya usando. Una vez pagadas las prendas, retomé el camino junto a mi capitana y, por supuesto, le entregué una de las prendas para que pudiera cubrir parte sus manchas, aunque su vestimenta era mucho más oscura que la mía nunca estaba de más ser precavidas, no quería que asustarámos más niños ni otras personas, y mucho menos ahora que nos dirigíamos a un lugar donde según parecía habría bastante gente.

Continuamos avanzando hasta encontrar aquel local del cartel luminoso, seguíamos por la calle que nos habían indicado, girando precisamente a la derecha aunque pronto descubriremos que lo que había delante de nosotras era una callejuela de aspecto desagradable y de peor aroma, había residuos acumulados por todas partes, y algunos ya en pleno estado de putrefacción, sin duda, aquello parecía una irresponsabilidad por parte de los habitantes, se suponía que, estando bajo tierra debería ser todavía más cuidadosos con la limpieza para evitar llevar la contaminación del exterior hacia el interior, instintivamente me cubrí la nariz mientras hacía algunas arcadas de asco, aún así, continuamos por aquella ruta, y cuánto más no adentrábamos algo inesperado llegó hasta nuestros oídos, un tesoro hecho música, el sonido de un violín.

Me quedé incluso completamente paralizada, ¿un violín?, ¿aquí?

— ¡Sí, eso parece, ¿verdad?! — respondí animado en cuanto Maki hizo aquella mención, con eso estaba completamente segura de que no eran imaginaciones mías, incluso sonreí ampliamente olvidándome por un instante del hedor que nos rodeaba, hasta que inhalé profundamente y me arrepentí de inmediato, el aroma volvió a entrar por mi nariz, haciendo que comenzara a toser con fuerza — Salgamos de aquí primero.

Ambas comenzamos a caminar con pasos apresurados, buscando salir de aquel rincón lo antes posible, Maki iba a la cabeza, guiándonos por aquel laberinto de basura acumulada, hasta que encontramos el lugar donde se daría dicho evento, claro, como en todas partes, se notaba los montículo de basura esparcido alrededor de aquel redondel, donde la música podía escucharse tenuemente, el recinto estaba custodiado por las paredes de la cueva, elevándose hasta alcanzar su punto más alto. Me quedé expectante, observándolo todo como si intentara estudiar aquel escenario, las luces, las personas, los desechos… y por supuesto, mi corazón buscaba ansiosamente el origen de aquella melodía del violín, que a pesar de ser de la misma clase que mi amado Amphitrite, su bendición me resultaba muy diferente en sus acordes sonoros, y por eso quería escucharlo más de cerca.

— ¡Sí, lo hemos logrado!… — respondí a Maki con una sonrisa, finalmente habíamos encontrado el lugar que estábamos buscando, y con cuidado, intentamos abrirnos paso entre las personas reunidas, aquella situación me recordó un poco a Skypiea, cuando después del concierto caminamos entre la multitud de Shandora.

Solo que esta vez había algo que hacía que mi corazón estuviera especialmente atento, quería encontrar al violinista que ha decidido dar música a este lugar.



Amphitrite Toca la Canción
[Imagen: miyoocheja.png]
Cita Diálogo / Habla / *Piensa*
[Imagen: file-000000008bfc822faef83e223001f3f5.png]
  Responder
Cambios en estadísticas
Vitalidad: 3276 + 0 = 3276
Energia: 3054 + 44 = 3098
Espiritu: 1390 + 0 = 1390
#16
Tras el desafortunado desenlace en la que se tornó la conversación con la mujer - que huyó despavorida junto a su retoño ante las visibles marcas de sangre que se encontraba sobre las prendas de la pelirrosa -, las dos piratas comenzaron a transitar por la avenida de la zona de viviendas siguiendo las indicaciones de la madre. Durante el trayecto, Miyori pudo otear una serie de locales, de entre las cuáles, no pudo evitar focalizarse en una tienda de ropa pues, visto lo que acababa de suceder, era mejor ocultar aquellas rojizas manchas.

Para su desgracia, aquella tienda de ropa era más lujosa de lo que podía haber parecido en una primera instancia y es que, si aunabas la calidad de sus ropajes, junto a lo raro que era poder encontrar un buen material textil en una isla tan muerta y contaminada como aquella, estaba claro que la ley de la oferta y la demanda hacía de las suyas para encarecer el producto. En total los dos abrigos de la marca Lior que se había agenciado la melómana, ascendía a un precio de casi 35.000 berries. Era lo último en cuanto a moda Sevenesca.

Tras eso, y sin más contratiempos, las intrépidas amantes de la música consiguieron llegar finalmente hasta el lugar que habían estado buscando desde que escucharon aquella conversación en la taberna. Por ironías de la vida, en un lugar dónde la basura se concentraba a raudales como ocurría en la plaza vertedero, el ambiente se sentía más limpio, puro e idílico gracias al poder y magia que surgía de la música. El violín danzaba con armonía, junto a una voz femenina, impoluta, limpia y vibrante que reverberaba por los confines de la plaza, haciendo que una multitud de personas se vieran atraídas por tan delicioso manjar auditivo. Por su parte, el dúo de piratas artistas, siendo también atraídas como polillas hacia la luz, no dudaron en acercarse y ver, de primera mano, quiénes eran los artífices de tan preciosa melodía.


Para ello, Maki - siendo seguida con sumo cuidado por Miyori -, se abría paso - con una delicadeza asombrosa para la capitana de las Valar - entre la muchedumbre de hombres y mujeres que escuchaban atentamente al recital, esquivando hombros, caderas y codos como una alérgica a los gatos evadiendo a toda costa el contacto con cualquier clase de felino. Con montones de basura arremolinándose bajo sus pies, tras varios minutos de lo que podría haber desembocado en una considerable ansiedad social, las dos chicas consiguieron arribar hasta lo que se podía catalogar como "primera fila" del concierto, pudiendo ver con mayor claridad, y a unos cinco metros de distancia, a la fuente de tan bella canción.

Se trataban de dos mujeres que, a pesar de la suciedad y contaminación que les rodeaba, se veían la mar de pulcras y limpias. Las dos llevaban un vestido de seda, ambos siendo de manga corta y presentando grosso modo los mismos elementos decorativos - consistentes en volantes en la zona de los hombros y cintura del vestido -. Siendo uno de los vestidos de color rosa pastel y el otro de un azul turquesa, sobre cada uno de los vestidos reposaba una capa con capucha - del mismo color azul que uno de los vestidos que llevaba una de las dos féminas -, que se ataban alrededor de la parte baja de los cuellos de las artistas mientras que, a la altura de lo que sería la parte de la nuez, ambas tenían un collar del mismo color que sus vestidos. Sobre sus cabezas una contaba con una llamativa pero discreta corona dorada, mientras que la otra con una diadema de flores de diversos colores. En cuánto a las mujeres en sí, ambas poseían la tez morena, tono de piel que contrastaba a la perfección con el color de pelos de ambas, siendo peliblanca la que portaba el vestido rosa, y peliazul la que portaba el vestido azul turquesa. Sus rasgos eran sumamente similares, poseyendo tanto la misma longitud y corte de pelo, así como unas facciones faciales idénticas, sobresaltando sus grandes ojos, y una nariz y boca angulosa, siempre con una expresión que irradiaba vida. Daba igual cuántas veces se las mirara, estaba claro que eran gemelas.

En ese momento, la mujer peliblanca cesó de tocar su violín mientras que, la peliazul, terminó de cantar, comenzando esta última a hablar entre aplausos y vítores propiciados por el público de la ciudad subterránea.- ¡Gracias, muchas gracias querido público! ¡Esperamos de todo corazón que os haya gustado esta canción que versionamos de la gran estrella de Risky Red, Milka! - exclamaba la mujer de pelo celeste, mientras lanzaba besos al aire a diestro y siniestro.- Nuestra próxima canción será ya la última y...- Mientras la violinista procedía a guardar en un estuche su instrumento para sacar de otro estuche más grande, seguidamente, un bajo, los ojos de la cantante recorrieron la primera fila deteniéndose por completo en las mujeres de pelo verde y rosado, quedándose perpleja ante lo que estaba viendo. Si bien ambas habían cambiado su look desde la última vez que las vieron, era imposible no distinguirlas sólo por eso.- ¿Miyori? ¿Maki? - interrumpió su discurso, preguntando a viva voz por el nombre de las dos mujeres, causando que la peliblanca también desviara su atención, primero hacia su hermana.- Espera, ¿has dicho Maki? - se quería cerciorar de que había escuchado bien las palabras de la peliazul, desviando su mirada hacia el lugar dónde se dirigía la de la cantante, observando ahí a la capitana de las piratas Valar que hace tanto tiempo había conocido.- ¡Maki! - nombró con alegría la mujer de inmaculados cabellos, dando un pequeño salto de felicidad. Ambas se quedaron calladas durante dos segundos, tras lo cuál, se miraron la una a la otra, esbozando una amplia sonrisa las dos. Entre hermanas gemelas, había veces que no había necesidad de decir ninguna palabra para saber en que estaban pensando.

- Muy bien, querido público, ¡habrá un cambio de planes! - habló a viva voz la cantante, dejando un par de segundos de expectación por parte de los residentes.- ¡Recibid con un fuerte aplauso a Maki y Miyori! ¡Dos increíbles y talentosas artistas que tocarán junto a nosotras para cerrar por todo lo alto este concierto! - anunciaba la mujer de vestido turquesa, mientras extendía su mano derecha hacia dónde estaban Maki y Miyori, invitándolas a participar en el recital que habían montado en ese mismo montículo de basura. El público, que no se esperaba este giro de los acontecimientos, rompió a gritar y aclamar los nombres tanto de las dos piratas, como de las dos artistas que habían organizado aquel evento musical.

Eran dos mujeres que, al igual que ambas conocían a Maki - y sólo una de ellas a Miyori -, las dos piratas también debían saber su identidad - por más que la capitana de las Valar tuviera ciertos problemas de memoria -. Se trataban de aquellas dos hermanas que, hace no mucho tiempo, se encontraron de forma separada en distintos puntos del Grand Line. La historia de dos hermanas, amantes de la música, que habían prometido encontrarse tras un desafortunado devenir de los acontecimientos. Dos hermanas que, finalmente, y después de los sucesos de Skypiea, lograron encontrarse recientemente saliendo de la isla de Momoiro.

Con ustedes: ¡Mara y Dona!




INFO
[Imagen: Tb4Z3O3.png]
  Responder
#17
No podía olvidar la tontería de la madre con el hijo, Maki era una persona que olvidaba muy lentamente las cosas, sobre todo aquellas que le parecían a ella sin justificación. Pero cualquiera en su sano juicio se alejaría de un per de mujeres de apariencia exótica llenas de sangre. Pero… rondaba en su mente algún tipo de venganza. Hasta que otra cosa ocupara ese espacio tan grande de su mente. Algún atolondrado que le mirase mal, algún vendedor puerta a puerta o simplemente alguien que se tropezase con ella o con los suyos por accidente.

Gracias a los dioses que Miyori estaba presente, su actitud y sonrisa siempre tan destellante hizo que rápidamente se calmara que no buscase quizás tantos problemas. Que no fuera… bueno… tan Maki. Con las indicaciones ya dispuestas y ambas no siendo unas completas lerdas en cuanto a orientación. Simplemente continuaron con su travesía. Solo… un momento. Maki miro hacia atrás. El sendero recorrido, las calles por donde habían pasado ya. Esperaba volver pronto para recoger a Rochallor y Kazzu Di Ella. La gallina y el pato. Ambas monturas que por extrañas circunstancias ahora estaban bajo su cargo. —Ok ok… lo siento, es que…— Hizo el ademan nuevamente de querer lanzarles una piedra… aun estaban a tiro… pero mejor… mejor perderse en los profundos ojos de Miyori. No quería ver la expresión de “Decepción” de antes de la muchacha.

Cuando Naranjotas se separó de ella, Aprovecho de sacar un cigarrillo… dios cuanto le desestresaba fumar, pero no le gustaba que se le impregnara tanto en la ropa. No demoro tanto, Maki aprovecho de afinar un poco su guitarra, de moverla por sus fantasías haciendo que se volcaran en su memoria inmediata. Quería cantar, quería gozar, la ansiedad de llegar al sitio le mordía y atenazaba la melancolía de un recuerdo que no pasaba aún. Deseos sin contemplar y palabras sin cumplir junto con promesas juradas a dioses que no escuchaban ni se dejaban venerar. Fumo tranquilamente, sin perder vista de donde estaba su compañera de aventuras ni el destino que les esperaba.

Miyori le dio una prenda, algo para cubrir su ropa con sangre. Maki le miro… —Mmm… nunca he tenido buen gusto para la ropa, pero gracias… procurare cuidarla.— Se cubrió con ella, era una especie de abrigo con mangas larguísimas. No hacia frio, ni tampoco un calor abrumador, pero sin duda no se lo pondría, se lo calzo como una especie de capa con las mangas sueltas cubriendo casi toda su ropa con sangre ajena.

El callejón de mierda tenía un aroma tan repulsivo y vomitivo que solo quería escapar, para su fortuna en poco tiempo ese impase ocurrió relativamente rápido. Atentamente Maki miraba a la muchacha como se iluminaba con cada paso hacia el violín y sus acordes. A su historia y su sazón metiéndose en su espíritu. Ella seguía con su habilidad activa y casi que podía saborear la felicidad de la hermosa joven y sin cansarse de ello se alimentaba de ello. Esto… esto era por lo que luchaba, por las sonrisas de sus Nakamas. Si había personas capaces de salvar al mundo por ver sonreír a sus seres amados. Maki estaba dispuesta a destruirlo por ellos.

La canción se le hacía conocida… ¿Dónde la había escuchado? ¿Será que recientemente? ¿En dónde?... no había escuchado demasiado, solo a Miyori y… Skypea, Momoiro… no tenía demasiados recuerdos. Casi nulos y si hubiera sido un violín se acordaría. La música era algo importante para ella. tanto o más que su propia vida.Las ansias de llegar al núcleo musical eran pronto insoportables, casi que se le salía el corazón. La música era fenomenal, cada nota tocada con maestría y cada acorde en su propio lugar. Reconocía la tonada, quizás no ponía una cara en ella, pero sí que le era muy, pero muy familiar, casi tanto como un timbre de voz, el estilo en que se toca un instrumento suele ser muy característico entre persona y persona. La música del violín provocaba un efecto adverso o contradictorio, mejor dicho. La basura desaparecía de su campo de visión. Similar a una especie de hechizo la chica quemada podía solo sentir aquello que vibraba y hacia enardecer su corazón y espíritu. Esto era dulce y embriagador. Maki aun así se sacudió la cabeza, atenta a cualquiera emoción o acción en su contra o con su protegida. Dos apariciones angelicales, difíciles de mostrar como seres humanos. Casi como diosas. Diosas gemelas. Como todas las que tenían la dicha de ser gemelas. Incluso… Mai y Maki.

¿He que pedo? Maki sintió que le daban una estocada le conocían?... mierda era probable y desde hace mucho tiempo tenia una regla… no partirle la cara a quienes le llamaban primero por su nombre, por que si bien tenia una muy buena memoria para la música, no así para los rostros. Por ello tenia claro que quien le llamaba le conocía. Solo había que averiguar bajo que términos. —Eeee…. Si… claro… soy… yo… Maki yeeeyy…— Menciono con voz nerviosa y cara visiblemente contrariada. Si bien la música era su vida y el son que dictaba sus pasos. Seguro que a quien le reconocía era otra artista. Y una que había visto pocas veces y aun no se gravaban en su atolondrada mente.

Aunque no les recordara claramente, algo de nación tenía… pero no basto demasiado para que Maki entonces sonriera con el calor de su propia sonrisa. Alta y enérgica. ¿Tocar juntos? Era genial compartir este furor. Su guitarra voló desde su espalda a sus manos en un giro casi demencial, sus cuerdas relampaguearon con gran fuerza y mirando a su compañera musical. Maki comenzó a tocar la guitarra con tanta fuerza que sentía que comenzaba ascender un calor, demasiado, sera el gas metano que se colaba en sus poros? Será al fin que la enfermedad de la locura le inundaba completamente?. No importaba. Era esto para lo que vivía, era esto para lo que se preparaba cada mañana, cada amanecer. La música lo era todo para ella y sin duda vivía para esto. Tocar, cantar y danzar. —Vamos cariño, mostremos lo que sabemos hacer!!— Dijo lanzando un riff cargado de emocion.


No solo se mantenía en un lugar tocando, Maki caminaba de un lado a otro, con ritmo, pasión y fervor, como un fuego secreto que le consumía deseaba vivir este momento para siempre, rondar en los sueños de todos los que le escuchaban En otras circunstancias se habría negado a participar, no sin un arreglo en dinero, pero sentía una pequeña euforia que poco a poco aumentaba. Quizás el efecto de su compañera. su... Amiga?... si,. era mas que eso. era un motor fuera de su propio cuerpo que le impulsaba a seguir adelante. casi como... como... sus Nakamas mas antiguos. esta... esta chica. ya era parte de su vida y no dejaría que sufra ni camine nunca mas por valle de sombras. La amaba... tanto o mas que a todos... que a Merlot, Hyak, Thrym, Jensen, Owen, Kiyoshi... incluso el idiota de Uker. todos parte de su vida en el mar en algún momento.

Play Me!
[Imagen: Maki_NNM.gif]
[Imagen: mikiocheja.png]
  Responder
#18
La guitarra sonó con una gran carga eléctrica, rasgando el compás con un tempo firme y decidido, cada acorde tenía su propio peso mientras una de sus manos marcaba el ritmo y la otra daba forma a la melodía con precisión que sin duda evidenciaba por qué era considerada una verdadera artista de la guitarra, no tenía miedo de mostrarse, ni de dejar que cada nota hablara por ella, era ella, la mujer a la que admiraba ver sobre el escenario.

Una simple invitación bastó para darme la seguridad de seguir su tempo, sonreí, ansiosa y emocionada, al notas que ambas estábamos en la misma sintonía, mis manos se aferraron a la madera que enmarcaba mi instrumento más preciado, aquel que me acompañaba desde pequeña, Amphitrite había despertado para convertirse en la contraparte de aquella guitarra que, para mí, era como una perla negra perdida en medio del océano, una joya dificil de encontrar.

Con cada arpegio ascendente hice más lento y deslizante el movimiento del arco sobre las cuerdas del violín, dejando que el fraseo de Amphitrite acompañara la progresión de su guitarra, cuando la melodía parecía que descendía yo respondía manteniendo la dinámica, procurando que la intensidad no perdiera ni siquiera durante las cadencia, no competíamos por llevar la melodía, nuestras notas se buscaban, se respondían y terminaban encontrando la armonía sonora.

Era una melodía ferviente, más que animada, un crescendo constante que parecía convertirse en una proclamación de libertad.

Y yo quería más… mucho más de esto, de ella, de mí, del escenario.

Continué, deslicé el arco y bailé entre los espacios que ella iba dejando, entrando y saliendo de su ritmo, jugando con los silencios y aprovechando cada cambio de tempo que aparecían, el escenario se había convertido en nuestro desfile de notas, ella era mi musa y yo la suya, como lo había sido en Skypiea hacia ya algunos días, cuando tuvimos la oportunidad de brindar un concierto juntas.

Tras la última nota de nuestra melodía, el silencio que siguió al acorde final me dejó quieta durante un segundo, una sonrisa satisfecha se dibujó en mi rostro mientras mi pecho subía y bajaba con fuerza, todavía agitado por la adrenalina de aquella interpretación, entonces miré a Maki con gran emoción, feliz de haber podido compartir una presentación como esa. Después dirigí nuevamente la mirada hacia las hermanas que protagonizaban aquel evento, en cuanto nos había visto entre la multitud, nos reconocieron y nos brindaron la oportunidad de subir al escenario, yo conocía a Dona aunque no a su hermana, de ella solo había escuchado historias que me había contado aquella doncella de The Cupids, ¿Que habrá pasado con ellos?

Asentí con una sonrisa amplia, agradecida por volver a encontrarlas. — Me alegra mucho verlas, ¿Cómo han estado…? ¿Cuándo llegaron a Chika? — Luego miré a Maki quien parecía no reconocerlas, claro, Maki era un poco como Hyál en ese aspecto, a ambos les costaba recordar a las personas — Conocimos a Dona en el concierto de Skypiea, ¿recuerdas?, la banda de aquel entonces eran The Cupids.



Amphitrite Toca la Canción
[Imagen: miyoocheja.png]
Cita Diálogo / Habla / *Piensa*
[Imagen: file-000000008bfc822faef83e223001f3f5.png]
  Responder
Cambios en estadísticas
Vitalidad: 3276 + 0 = 3276
Energia: 3098 + 44 = 3142
Espiritu: 1390 + 0 = 1390
#19
A pesar de la aparente incredulidad que se dibujaron tanto en los rostros de Mara y Dona al contemplar cómo Maki parecía no recordarlas con demasiada claridad, cuando la música estaba de por medio, todos los males y problemas parecían extinguirse de manera abrupta y momentánea ante la magia que ofrecía uno de los mayores artes y bienes que poseía la humanidad. Y es que, con una determinación que tanto caracterizaba a las dos artistas de las Valar cuando el asunto tenía que ver con la música, tanto Maki como Miyori se aproximaron hacia lo más alto del montículo de basura, junto a las intrépidas gemelas para unirse a lo que debía ser la última canción de ese improvisado recital.

Tomando la iniciativa en una primera instancia la rugiente guitarra eléctrica de Maki, seguida por la armoniosa melodía del violín de Miyori, tanto Mara como Dona no decidieron quedarse atrás en cuánto a mostrar todo su despliegue artístico. Siguiendo e improvisando el compás de la canción, la mujer de cabellos puros e inmaculados comenzó a rasgar las pocas cuerdas de su bajo, emitiendo notas graves y profundas que ayudaban a acentuar el ritmo de la canción tocada por las dos piratas, añadiéndole una capa de profundidad extra a la pieza que le dotaba de una tridimensionalidad exquisita. Por su parte, Dona, tras carraspear su garganta, comenzó a proyectar su voz con un tono agudo pero con tanta intensidad que parecía que hasta las paredes de las cavidades vibraban y se sacudían ante la resonancia de su canto. Siguiendo con su voz las improvisadas melodías de su hermana, Maki y Miyori, la mujer de cabello celesta aparentaba ser toda una "prima donna". Mientras tanto, el público aplaudía, bailaba, saltaba y tarareaba al son de la música que envolvía esa plaza rodeada e infestada de basura por doquier.

Después de varios minutos en los que el amor y la pasión por la música no hacía más que florecer en el corazón de los residentes - haciéndoles olvidar incluso en las condiciones deplorables e insalubres que muchos de ellos -, la última nota salió despedida de los distintos instrumentos o cuerdas vocales de las protagonistas del concierto causando que, en un primer momento, la plaza se quedara en un perpetuo silencio, silencio en el que sólo era posible escuchar los jadeos y respiraciones de toda la muchedumbre acumulada en el área. Sin embargo, pocos segundos después, tras el espectáculo que acababan de presenciar todas aquellas almas desdichadas, la plaza estalló de júbilo y alegría, colmando a las cuatro bellezas de toda clase de piropos, aplausos y vítores.

Mara y Dona, en primer lugar, hicieron una silenciosa reverencia, inclinando sus cuerpos hacia delante en señal de respeto y agradecimiento por su estimado público. Tras aquello, Dona tomó la voz cantante.- ¡Muchas gracias, estimado público! ¡Sois lo más gente de Chika! - exclamó a pleno pulmón la mujer del vestido turquesa, mientras se escuchaba algunas voces de fondo implorando tener un hijo con Maki o con Miyori.- ¡Jamás os olvidaremos! ¡Lo habéis dado todo en el concierto! ¡Esperamos volver a veros pronto! - añadió su hermana, colocando sus manos alrededor de su boca para proyectar aún más lejos la voz, para así cerciorarse de que nadie se quedaba sin escuchar su mensaje tras lo cuál, la gente que había alrededor de la plaza, atendiendo a las cuatro deslumbrantes mujeres, comenzaron a seguir con su vida pero con una sonrisa dibujada en su rostro.

Seguidamente, Miyori, con su característica luz, se dirigiría hacia las hermanas, comenzando a preguntarles sobre su estado además del momento en el que llegaron a la isla, además de aclararle a Maki sobre la identidad de las gemelas. Dona y Mara se miraron fijamente ante ese momento.- ¿No se acuerda Maki de nosotras? - se preguntaba mentalmente Mara, tras lo cuál Dona suspiró.- Eso parece, Mara... Eso parece... - respondió en su cabeza, como si estuvieran hablando por una especie de telepatía. Acto seguido, Dona volvió a focalizar su atención en la joven de cabellos rosados.- Pues después de que nos viéramos en Skypiea, descendimos de nuevo al mar azul, aterrizando justamente en la isla de Momoiro. - comenzó a explicar la mujer celeste.- Fue allí dónde justamente nos volvimos a encontrar, hace cosa de dos semanas... - prosiguió Mara, con una expresión seria hasta que se le iluminaron los ojos y dirigió la mirada hacia Maki.- Ah, ¿te acuerdas de los niños que dejaste a mi cuidado? Conseguimos dejarlos en una casa de acogida en Alubarna... Me quedé con ellos unos días para vigilar que estaban bien, ¡pero se les veía felices! - informó, terminando por esbozar una dulce sonrisa. - El caso es que, después de encontrarnos en Momoiro, llegamos aquí hace cosa de una semana... - comentó Dona, siendo interrumpida por Mara.- Fue entonces que al fin encontramos eso que estábamos busc... - Y en ese momento, Dona le agarró del brazo izquierdo, haciendo que no la bella princesa del pelo blanco no pudiera responder. - ¡Vamos, hermana! Podemos confiar en ellas y contárselo, ¿verdad? ¡La música nos ha unido y no miente" - intentó disuadir a la chica del vestido turquesa, quién exhalo un profundo suspiro.- Está bien... Pero aquí no podemos hablar... - le dijo a su hermana, dirigiendo su atención nuevamente hacia las dos protagonistas.- Lo cierto es que compartir nuestra música y tocar en diversos lugares... No es la única razón por la que nos hizo salir de viaje por el mundo... - Miró hacia sus alrededores, cerciorándose de que no hubiera ningún chismoso por allí.- Pero si queréis que os cuente... Acompañadnos a dónde nos estamos hospedando, ¿qué me decís, Maki, Miyori..? ¿Queréis conocer nuestra verdadera historia y ayudarnos? - Y tras aquellas palabras, Dona abría la veda a que pudieran conocer más acerca de las hermanas, además de hacerles una clase de favor que, sin lugar a dudas, podrían cambiar para siempre su destino. ¿Qué harían las valientes guerreras de las Valar?

INFO
[Imagen: Tb4Z3O3.png]
  Responder
#20
La música se movió en sueños entre ambas complementándose, fundiéndose con sus deseos de ser libres. No habían practicado, pero eran tan hábiles que podían intuir e incluso predecir las notas que tocarían, jugándosela por una nota u otra y finalmente compaginando de tal forma que seguro parecía magia. Una magia crepuscular que recordaba el valor de la vida y de la muerte. La canción, aunque instrumental denotaba esa dualidad entre la alegría de encontrar un tesoro, pero también el dolor de llegar al final de una aventura emocionante y llena de vida. La protectora de los Valar no podía pedir mas que esto. Se sentía plena y tan rebosante de música placer y ritmo que pronto olvido que estaban varadas en medio de un montón de basura, que había encontrado a uno de los marines corruptos que pertenecían a la organización de mierda que mato a su hermana. Olvido también que habían acabado matando y hiriendo a un centenar de malvivientes. También que habían asustado a un par de personas y seguro a unos cuantos mas que ella misma no se dio cuenta.

La emoción era evidente en Miyori, pero Maki se quedó inmóvil con la cabeza baja, con unos pocos mechones sobre su rostro cayendo, ocultando sus marcas de quemaduras, el castigo de profanar la hermandad y pecar atentando contra su propia sangre. Respiro la música, danzo con su mente al unísono con el ultimo retazo de las melodías que se dispersaban en pedazos para dar paso a un silencio sepulcral.

No les conocía o al menos no las recordaba. Pero diablos que tocaban bien el dúo. Miyori y Maki podrían si se dedicaran llegar a igualarlas. Sin duda. Pero tenían otros problemas. Adicción a la aventura, la piratería, el viajar y conocer otros lugares. Maki por su lado tenia un temperamento que tenia que dedicar sin lugar a dudas. Tiempo a entrenarse en el uso de las armas pues no servía de nada ser una hija de puta sin poder defenderse.

Cuando menciono lo del concierto… sí. algo recordaba. También había tocado con Mandarinotas. Y poco a poco comenzó a refrescarse la memoria. Recordaba los… los… si… joder como no las había reconocido. Los instrumentos. Las notas que lanzaban, como se quejaban bajo la diestra ejecución de sus dueñas. Pero… no… sus rostros y nombres. No podía asociarlos unos a otros. Ahora mismo no.

El público parecía haberse regocijado bastante y solo una cosa inundo la mente de la quemada. Deseaba que esto. Como un fuego se expandiera por todo el mundo. Que todos le escucharan que todos se deleitaran en su habilidad. Y ella en cambio. Practicaría, mejoraría y decidiría ser mejor cada día más para nunca defraudar. Nunca fallar y nunca más ser una espectadora impotente sin poder de cambiar las cosas.  —Esto… solo es posible por ustedes ciudadanos de bien… esparzan el rumor… Las Valar y The Cupids están en la ciudad— Dijo finalmente alzando la vista y mostrando que el esfuerzo y la gran potencia le había medio cobrado factura, respirando con dificultad y emoción evidente en su rostro.

Maki se toco la barbilla, con el pulgar y rosando sus labios con la falange del dedo índice… su cabeza baja denotaba que intentaba pensar intensamente. Algo en su mente recordaba, pero no como creían los demás. —Mmm…— Creía… creía que… que sí, pero… no?... mierda que complicado era el recordar facciones, rostros, colores. No. Esa mierda no era para Maki, ella era mas de sensaciones, si alguien era capaz de superar esa barrera, si alguien la quería como ella podía querer. Claro que le recordaría. Y para siempre. No antes. Tampoco ella misma era alguien importante, solo era una lacaya de los Vala. Encogió los hombros, alzo las palmas y movió la cabeza denotando un rotundo no.

—Mmm… si, de esos fastidiosos si que me recuerdo, tres en especial, se llamaban… se… llamaban… espera… no me digas… Gan, Saru y Gala la chica...— Invento la tramposa nombres al azar. —Al menos esos eran los nombres claves de Guerrero, entre guerreros del mar nos llamamos por nuestros seudónimos. Asi nuestros enemigos no nos encontraran tan fácilmente… ellos son nuestros Istari.— Invento nuevamente una especie de rango para no quedar como una soquete.

Ellas parecían ocultar algo. Como una especie de secreto. Maki se intereso inmediatamente en ello. Era una chismosa. Miro a Miyori, claro… claro que ayudarían… por que no. —En realidad… creo que hemos causado muchos estragos en este sitio… No me gustaría que me busquen tan activamente si eso implica causar más problemas.— Interpuso la palma entre ella y las gemelas. —Pero… si gustan podemos escucharlas y ver en que podemos ayudar sin llamar tanto la atención. Somos… ya saben. Mas artistas que soldados.— Trato de exponer, pero. Sin duda le hervía la sangre después de la poca acción que había tenido más la excitación y la emoción de tocar nuevamente ante mas gente. se arrebujo en la prenda que le había dado Miyori y comenzaría a seguir a las muchacha siempre manteniendo aquella útil habilidad, aquella que ahora le parecía primordial. casi como tener los ojos abiertos en todo campo de batalla... intento centrarse en los corazones, en la musica que emitían las gemelas. ya...

Ya no confiaba en nadie. Demasiado la habían traicionado como para confiar. Confiar era de hymbesiles.

Play Me!
[Imagen: Maki_NNM.gif]
[Imagen: mikiocheja.png]
  Responder


Salto de foro:


Usuarios navegando en este tema: 3 invitado(s)