Trasladando bobis [PA - Navegación]
#1
Día 4 de Otoño, Año 18

Los Hijos de la Libertad patente pendiente tenían un objetivo claro en esa mañana soleada, se podía sentir la brisa marina en el aire y la sonrisa en el rostro del Lunarian con el mono sobre el hombro dejaba en claro que a medida que se habría paso entre la gente valiéndose de sus alas tenía un objetivo en mente. De tanto en tanto se paraba a escuchar conversaciones ajenas tomando algunos segundos para ello antes de seguir avanzando en dirección al barco crucero que se encargaría de llevarlos a destino. La ubicación en mente: Kutsukku. Tenían que encontrarse con Mika y Pucca allí después de todo, y él había cumplido su parte al reclutar a dos nuevas promesas para sus filas. Al ser igual de boca flojas que ellos, Road podía asumir que todo estaría bien.

— ¡Bien cachos mierda, che! ¡Todos arriba del barco, y en orden! Ratatouille y Puchero donde pueda verlos, que como alguien los quiera tirar a la bodega de carga les rompo la mandarina en gajos

Exclamó el autoproclamado primer oficial de la tripulación, parándose frente al acceso al barco comercial para sacar su billetera y comenzar a desembolsar los berries para cada uno de ellos. 12.000 berries para Eele, 12.000 berries para Vesper, 24.000 para él y 48.000 para Hanma.

Suspiró a medida que iba pagando antes de rascar su nuca, pues le había salido cara la jodita por el espacio que iban a ocupar en el barco ¡Pero es trabajo del primer oficial ocuparse de que este tipo de situaciones estuviesen cubiertas! Un poco mas pobre e igual de orgulloso suspiró tirando su flequillo hacia un lado para entonces dirigirse nuevamente hacia el grupo que lo acompañaba.

— Como soy un tipazo ya está todo pago ¡Pueden agradecerme luego con una sonata y una buena comida cachos mierda! Nyehehehehe ¡Andando que el tiempo apremia y no me vuelvo más joven a cada segundo!

Aplaudió haciendo que una galleta flotase apareciese en el aire, y Puchero se subió en la misma flotando a su lado mientras él volaba por encima de la cubierta para abordar antes que nadie el barco comercial.

Destino: La aventura.

¡Dame unas palmas!
#2
Vesper no tardó en dibujar una sonrisa burlona en el rostro al escuchar las órdenes del primer oficial. Se acomodó el sombrero, lanzó una mirada al barco y después a los berries que Road acababa de desembolsar.
-¡Pero mirá vos, che! //Dijo imitando a Road// ¡Resulta que nuestro querido pajarito tiene corazón de benefactor! ¿Quién lo diría? Nyejejejeje, ¡Si hasta dan ganas de dedicarte una canción mi estimado amigo emplumado!-
Soltó una carcajada mientras se llevaba una mano al pecho, fingiendo una profunda emoción. Puchero, acomodado sobre su hombro, pareció imitarlo con un chillido que el músico interpretó como una ovación. 
Posteriormente, sin demasiada prisa, comenzó a caminar hacia el barco, haciendo girar entre sus dedos una moneda que había sacado de su bolsillo.
-Aunque, ahora que lo pienso, doce mil berries por llevarme de paseo... ¡Carajo, Road! ¡Por ese precio espero que el capitán nos sirva hasta el desayuno en la cama y que sirvan vodka del fino!-
Subió a la cubierta con aire despreocupado y, antes de alejarse, se volvió hacia el Lunarian, alzando su instrumento a modo de brindis.
-¡Pero no te preocupes, mi emplumado amigo! Tendrás tu sonata, tu banquete y, si el viento nos sonríe, hasta una serenata para que no llores por los berries perdidos... ¡Eso sí, la propina corre por tu cuenta!-
Soltó otra carcajada y se encaminó hacia la cubierta, dispuesto a encontrar un lugar desde donde pudiera disfrutar del viaje. Al fin y al cabo, si algo había aprendido en sus travesías, era que ninguna aventura comenzaba realmente hasta que alguien se metía en problemas.
Por lo que comenzando a armar arguende como era fiel de su estilo Vesper alzó su laúd y con un rasgueo comenzó a tocar una melodía en honor a Road, parecía buen tipo, así que sería una buena tonada, por lo que con su aire heróico dijo a sus compañeros sorprendiendose por ver a lo lejos a un Gyojin que parecía anguila eléctrica... seguro era el compañero que decía Road con anterioridad:
-¡HANMA, ROAD, RATATOUILLE, PUCHERO Y TÚ ANGUILA DE LA CUAL NO RECUERDO EL NOMBRE!, Si saben el ritmo de la canción acompañen con palmas, dudo que no sepan marcar el tempo... así que primero empiezo yo y después me siguen en los coros, que este sea un crucero musical, ¡VAMOS A LA AVENTURA!-
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Fue así como el músico trovador comenzó a tocar a la espera de que se unieran sus comañeros a su concierto improvisado...
CONTINUARÁ...


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Vesper_Nero
#3
La pasarela del crucero la remataba con una alfombrita de bienvenida con las esquinas mordidas. Hanma salió del muelle con el sol reventándole en la nuca y se agachó para no empalarse en el marco. El tablado se le dobló bajo los zapatos como una galleta recién horneada. El mocoso del cabrestante, que no pasaba de los quince años, se quedó con la mano en la manivela y la boca abierta mirando los tres palmos de techo que le sobraban al coloso. Ratatouille asomó el hocico sobre la mata de pelo rojo cobrizo y le enseñó dos dientes, más por educación que por aviso. -Suelta esa manivela, crío, que como se me arranque la pasarela por debajo me toca salir nadando y yo no nado. Hazle caso al bicho y no mires arriba, que el techo está más cerca de lo que te parece.-

La cubierta olía a brea, a pintura fresca y a colonia de perfumes. Vesper estaba en lo suyo: dando vueltas alrededor de la chimenea de proa con el laúd al hombro y soltando los nombres de la tripulación de uno en uno. El de Road, el del mono, el de la rata y el suyo, que salió el primero y con la voz más alta. Ratatouille se le erizó el lomo al oír su apodo y Hanma, sin apartar la vista de proa, respondió con la parsimonia de quien ya sabe todo de aquel muchacho. -Trovador. No creo que sea buena idea ir diciendo nuestros nombres asi-

Luego giró la cabeza hacia el otro lado de la cubierta, donde el lunarian llevaba la cuenta de los billetes y su mono tití le lamía las cejas desde la barandilla. -Canario. Gracias, pero la proxima vez pregunta no me gusta deber nada a nadie.- Lo soltó sin levantar el tono, echó los codos atrás y juntó los omóplatos hasta que la espalda le crujió como tabla verde. Bajó después los tres escalones de la toldilla hasta quedar a la altura del gyojin sentado en un rollo de cabo, con los nudillos apoyados en las rodillas.

El pez tenía los brazos del color del agua sucia, la aleta dorsal levantada y las manos vendadas en cuero engrasado. Entre los guantes le salía un rumor azul, la electricidad que lleva en la sangre, y olía a cobre quemado. Ratatouille se bajó del hombro del oni de un salto y se plantó a medio metro de la bota del gyojin, enseñando el hocico y la cola hecha un ovillo. Un pez así se traga una rata de un bocado, pero aquel ni se movió. Hanma le pasó un nudillo por el lomo. -Siéntate, que todavía no te toca.-

-Anguila. El trovador no se acuerda de cómo te llamas y yo no voy a preguntártelo dos veces, así que eres eso. El canario ha pagado doce mil de su bolsillo y dice que vas a ser los puños de la banda. Veamos si el discurso se sostiene. Cuando llegue el momento quiero comprobar eso.- Lo dijo con las manos abiertas y los brazos caídos, sin enseñar los dientes ni alzar la voz. Se giraria de nuevo a Road -Dime de una vez qué son Mika y Pucca, canario. Si van a ser los que nos reciben, quiero saberlo antes de entrar en Kutsukku, no después.-
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#4
Los días en aquella isla llegaban a su fin. Eele sabía que aún le quedaba mucho por aprender de los luchadores del lugar. Sin embargo, parecía que su misión en aquel lugar había llegado a su fin. Una parte de él también tenía ganas de volver junto a sus compañeras. Al parecer, la tripulación ya estaba lista para emprender su aventura, y el camino hacia la libertad era algo que él gyojin ansiaba por emprender. Deseaba agarrar el timón y guiar a sus amigos hacia lo que el destino les tuviese preparado.

No obstante, Eele no tenía ningún timón que agarrar. La banda no poseía ningún barco por el momento, por lo que aquel día tuvieron que apañárselas de otra manera. Habían ido hasta el puerto para tomar un crucero. El viaje no era barato, pero Road se había ofrecido a pagarlo. Al gyojin no le gustaba sentirse en deuda con alguien, su orgullo no se lo permitía. Sin embargo, cuando se trataba de sus amigos era distinto. ¿Qué importa deberle algo de dinero a alguien que estaría dispuesto a dar la vida por ti?, se repetía una y otra vez, ya fuese él el que debía o el que prestaba. Pasó saltando a una comba imaginaria junto al chico que guardaba el acceso y lo miró de arriba a abajo.

—¿Se puede saber qué miras, idiota?

Siguió a su amigo junto con su par nuevo de tripulantes. Eele no era un gyojin de los que hacen amistades con facilidad, ya sea por su tosco aspecto o su aún más tosca actitud. Sin embargo, aquel par de tipos no se lo estaban poniendo nada fácil.

—¿Anguila? ¿A quién llamas tú anguila-ring? —apretó un puño frente a su cara—. Yo no canto. Y ni se te ocurra pedirme que baile si no quieres probar mis puños.

El trovador no había comenzado con buen pie con Eele, sin embargo, el otro hombre, el gigante de los cuernos, parecía ser alguien con quien podría encajar más. Al menos eso es lo que pensó Eele cuando escuchó sus palabras acerca de deberle algo a alguien. Además, viajaba acompañando por una rata. Si había algo que compartían los hijos de la libertad, era su amor por los animales. La mascota se acercó a él con actitud agresiva, aunque Eele no reaccionó, supuso que se sentía amenazada por su gran presencia. Todo parecía ir mejor hasta que el oni abrió la boca 

—No soy Anguila. Me llamó Eele Trick. Señor Eele Trick para vosotros-ring —dijo mostrando los dientes—. Me podéis llamar gran Eele. O en todo caso, maestro anguila —una sonrisa se dibujó en su cara tras haber escuchado lo que para Eele fue un reto. Mostró su bíceps y lo besó —. Eso es. Yo soy los puños y cuando llegue el momento, podrás comprobarlo de primera mano jabjabjabjab.

Tras ese encuentro, se dió media vuelta y se alejó buscando a Road. Le había prometido a su amigo no montar ningún alboroto. Por eso no había retado al oni a luchar allí mismo. El gyojin había tomado sus palabras como si lo hubiese desafiado, por lo que se había jurado a sí mismo que lucharía contra él. Al fin y al cabo, ¿quién no querría medirse con alguien que te dobla en altura?

—¡Ey, Road! ¿De dónde sacaste a estos idiotas? Esos tipos son... —resopló y una sonrisa se dibujó en su rostro—. Parece que nuestro viaje va a ser bastante entretenido.



Esquina de Eele
#5
✓
Viaje iniciado con éxito
COSTE:

— Billete crucero para Road: -12,000 x 3 = -36,000 Berries.

— Billete crucero para Vesper: -12,000 Berries.

— Billete crucero para Hanma: -12,000 x 4 = -48,000 Berries.

— Billete crucero para Eele: -12,000 Berries.

— Total: -108,000 Berries, descontados a Road.

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