[PR-Entrenamiento] Hora de los mamporros
#1
Atributos Personaje

Otro día más, otra patrulla más. Como cada día en esta isla, el crimen no descansaba, y mucho menos lo haría una justiciera como yo. Hoy había sido un día tranquilo, nada fuera de los típicos críos pintando sus grafitis o robándole unos bollos al panadero. Pero no por eso debía bajar la guardia. Al parecer, en unas pocas horas comenzaría a anochecer, y es ahí cuando las cosas normalmente se ponen interesantes. Las bandas y pandilleros comienzan a hacer de las suyas, molestando y dándole un muy mal rato a los pobres ciudadanos que solo quieren seguir con sus vidas.


Siendo ese el caso, es normal que os preguntéis: “Centella, en ese caso ¿Por qué no patrullas solo por las noches?”. Y esa es una duda más que razonable. No todo el mundo tiene una comprensión situacional justiciera como la mía; gajes de ser la emisaria de la justicia. Pero lo cierto es que, haciendo eso, no solo estaría dejando de ofrecer mi ayuda a las queridas personas de esta ciudad durante su día a día, también, si miras bien por las callejuelas sobre estas horas, puedes llegar a toparte alguna que otra sorpresita. Como, por ejemplo, malhechores comenzando a preparar sus malévolos planes nocturnos antes de tiempo.


Y eso me encuentro haciendo ahora mismo. Aprovechando que el fuerte sol veraniego ya había comenzado a descender a estas horas de la tarde, decidí cambiar mi habitual patrulla entre los tejados por una patrulla exprés entre las distintas callejuelas y callejones de la ciudad. Era tontería estar tostándome al sol pudiendo estar aquí abajo, cubierta por la refrescante sombra que generaban las viejas y desgastadas paredes de piedra a mis lados. Y quién sabe, tal vez me podría llevar una grata sorpresa y encontrar algún maleante al que impartir justicia.


Pero, por el momento, seguiré paseando con mis sentido alerta en busca de criminales.

Tras la capa
[Imagen: bpP6EeU.png]
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#2
Atributos Personaje


1 de Otoño del año 18
Comercios de Pinion

— Te apuesto un berry a que con esto podríamos robar un banco ¿eh? — le dije a Grigori mientras me ponía aquella capa con capucha, de color negro como la noche. El cuervo estaba sobre un barril frente a mi, que estaba al lado del puesto del tendero que estaba vendiendo estas ropas. Quería un manto para pasar a resguardo las noches de travesía entre ciudades, para que el frío del yermo no me abrasara la piel... pero esto más que abrigar parecía ceremonial — ¡Dámelo todo o te rajo-hmm! — le dije a Grigori alzando la voz y levantando los brazos tratando de asustarle — ¡¡Wajajajaja!! — reí mientras el cuervo graznaba, y bajé las manos para recolocarme mi anillo, sonriendo aun y pasando a conversar con el tendero.

Era un hombre anciano y amigable, ya lo conocía de otras veces de caminar por aquí, y alguna que otra vez le había comprado algo de ropa para distintos viajes o necesidades. Era razonable, justo y bastante experimentado en el negocio tanto en lo textil como en la venta, pero siempre conseguía que me regatease cuatro o cinco monedas gordas para abajo. Era un tipo simpático.
Sin quitarme la capa ni la capucha, empecé a rebuscar en mi cinturón tratando de sacar las monedas que me estaba indicando pero no conseguía dar con el nudo entre tanta tela, haciendo que comenzase a realizar distintos movimientos extraños y sospechosos como si tratase de sacar algo de mi cinturón — Te vas a cagar — dije, refiriéndome al cinturón claramente, tirando con fuerza — ¡¡Te voy a partir en dos si hace falta para obtener lo que quiero!! — grité zarandeando mi propia cintura — ¡¡DAME EL DINERO YA!! — le ordené a ese objeto inanimado, que no tenía más culpa que mi propia desconfianza haciendo un triple nudo con tirabuzón cuántico y trenzado de los alpes pirenáicos precolombinos para evitar que se me cayese o me lo robasen. Pero lo acabaría por sacar de ahí

Info
[Imagen: ZO5XKaj.png]
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