[PR] Asadito de chill en Skypiea
#21
¡¿Qué tan perceptivo se ha vuelto Barald?! Hay cosas a las que Runin debe empezar a prestar más atención dentro de la tripulación, como las nuevas poses del espadachín o su mente afilada. La idea le resulta graciosa, en especial al verlo recostarse sobre Tezca. ”Quién lo diría.”

¿Tontaperra delgobierno?

Runin debe hacer el intento abrumador de no regar el vino sobre la mesa ante el intento de nombre que Eros le da a Akira. La carcajada es contenida después del primer “fu” que sale de su boca; incluso tose un poco antes de volver a beber y probar el trozo de carne que ha quedado sobre su plato. Lo demás se lo ha ofrecido con anterioridad a la marine. Incluso Eros parece hacer un llamado a la calma hacia los Sepulturas para seguido acercarse y dar parte de sus alimentos a la fémina de mirada azulada. La amazona no puede evitar sonreír ante ello. Tiene razón.

Es, quizá, una de las cosas que más hacen los mahana, buscar aquello que les genera felicidad. La intervención de Barald si que le roba una risotada a la amazona. ¿Está encendido o qué le sucede?


—Fufufufu, qué te da, cariño. ¿Para qué vamos a querer marines secuestrados? ¡Son más bocas que alimentar y más de tu tesoro que gastar! —Trata de abrir la mente del azabache a las más que seguras consecuencias.

Los brindis se dan y las palabras del castaño generan una ligera sonrisa en los labios de la morena. —Fufufu, salud por ello, cariño. Prometemos correr más que nadie. —Pero no para huir sino para encontrarlos. Puede que el porte relajado de la tripulación indique incorrectas ideas a los demás, no permitirían que nadie les hiciera daño, es más que seguro.

—En serio cocinas delicioso, Uker. ¿No me quieres dejar algunas de tus recetas? No sé cocinar, pero podría servir, fufu. —Cuestiona al bajar los cubiertos. La verdad el estómago le ruge de formas horribles y siente el pecho pesado, como si le costase respirar; pero eso jamás significaría dejar de comer. ¡Menos desperdiciar tan buenos platillos! Excepto la sopa sospechosa que volvió a enfermarse.


Ryota toma la batuta después de las conversaciones y de escuchar la historia de la rubia. El instrumento hace acto de presencia. La melodía rellena el espacio que, por momentos, se vuelve silencioso; la voz del castaño emerge, sonsacando una sonrisa relajada en la amazona. ¿Si se levanta y relaja el cuerpo se sentirá mejor? No lo sabe. Quizá vaya a peor. Aun así, se pone de pie y empieza a bailar con movimientos suaves, guiados por la melodía y la letra entonada por su capitán. No es una experta, pero lo intenta. Sus hombros siguen el ritmo; su cadera baja y sube con gestos sutiles, dejándose llevar.

Los brazos se sienten ligeros, incluso el malestar le parece irrelevante. Le hace un gesto con el índice derecho a Tezca, como si la llamase a la pista improvisada de viaje. La canción culmina en algún momento y con ello Varo no demora en halagar al artista. —Fufu ¿No se rinden con esa apuesta? Aman perder dinero ¿No es así?. —La fémina parece burlarse aunque es más una muestra de estar pasándola bien.



—¿Tocas otra, cariño? Quiero bailar más.

Le insta, guiñando hacia Ryota.


BOLSA DE ESTRELLITAS
[Imagen: MQT49Lq.png]
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#22
La acogida fue más agria que dulce, por parte de Tezca claro, pensé que al ser compañera de cambio de sexo sentiría un poquito más de empatía, además que era parte de los matata, y me habían hablado bien de ellos... Pero bueno. La envidia, supongo—. No te culpo, no te preocupes, si fuera tu, también me hubiera gustado ser tan guapa como yo... Y lo besé porque me dejo dinero y soy pobre —respondí sin preocuparme en mantener mucho una buena imagen. A fin de cuentas decir la verdad era algo que supuraba por cada poro de mi piel—. Y perro del gobierno no... Pero si quieres tu perrita, corazón —terminé de dirigirme a Tezca lanzándole un beso y un guiño de ojo, por mucho que le gustara insultarme, algo de simpatía seguro que tenía hacia mi, estaba más que convencida.

Lo siguiente fue aquel tipo de mechón blanco, que se negó a darme de cenar y recalcó bastante el malestar que le generábamos los que trabajábamos con el uniforme blanco y azul. Sin duda, era un entorno un tanto hostil. Esta gente no tenía por qué preocuparse si eran buenas personas, a fin de cuentas, mi mejor amigo también decía que era un pirata y iba por ahí haciendo el bien y ayudando a la gente—. A mi también me secuestraron marines e intentaron matarme, pero eso también lo hacen los piratas, todos representamos a la sociedad, supongo... ¿Es peor llevando uniforme? Pude ser, porque debemos representar otra cosa... Pero sigue estando igual de mal, da igual la bandera que defiendas... Y ahora mismo tu no le estás dando de comer a un perrito hambriento, como decís vosotros, ¿eso te hace malo? Por que a mis ojos, estás matando de hambre a una persona, y matar está mal —sentencié mientras olisqueaba la comida y se me caía la baba con los ojos entrecerrados. Con lo mal que yo solía oler, esto era como encontrar una mina de diamantes. Juan estaba aprendiendo a cocinar, y me había llegado que Nyra también, pero es que este tipo tan resentido cocinaba que daba gusto.

—¡¿Pero qué os pasa a todos?! ¡Ya vale de insultarme, que no os he hecho nada! —me sobresalté un poco ante las palabras del tirador que ganó la prueba—. No vengo con información de nada, ni a sacaros información de nada, vengo por comida, porque me da pereza hacerme la cena, estaba paseando y lo he olido, que pesados sois —y empecé a toser un poco, justo después de las palabras de aquel panda de genero dudoso que casi sube al podio en la misma prueba a la que me enfrenté contra él.

Enseguida la voz de Runin me sacó un poco de ese bucle de malas energías en el que me estaban intentando hundir el resto de sus compañeros, casi meandose de la risa y llorando por mi nueva apariencia y, por suerte, intentando tranquilizar al resto, lo que también hizo que a mi se me saltaran las lágrimas de alegría y empezara a agradecerle que por lo menos, uno de los allí presentes, me recibiera con los brazos abiertos. Así que le hice caso cuando me abrió paso y me hizo sentarme a su lado—. ¡¡Gracias amiga, tenía hambre, y esta gente quería matarme de hambre, teniendo comida de sobra!! —respondí alegremente mientras le daba un abrazo bastante efusivo agradeciéndole el gesto—. ¿Veis como también hay piratas buenos aunque por lo general todos seáis malos? —dije llorando mientras seguía abrazando a Runin, para que los que me habían llamado perro del gobierno intentaran empatizar un poco. Lo siguiente fue seguir escuchando sus historias y terminar con un brindis al que me uní sin pensármelo. No era bien recibida en aquella mesa, lo sabía, pero Runin tenía razón, por un día encontrar venganzas o que sanen los corazones.

El brindis lo acompañó Ryota, que tras una broma, con poco de broma, y una sonrisa, terminó por ponerse a cantar—. No tío... Somos amigos, ¿no? En plan, hemos estado en el mismo equipo en los putísimos Juegos del Soberano... Y tanquilos todos... Si no hacéis nada malo no vamos a ir a por vosotros, por mucho wanted que tengáis... Somos marines, pero no tontos como dice este —sentencié señalando a Kiyoshi. Lo siguiente fue empezar a escuchar la música, que mezclaba la electrónica con un ritmo relajante que te hacía evadirte por completo, consiguiendo así el capitán de los matata calmar el ambiente.

Y pronto el capitán de los Sepultura puso un poco de orden entre los suyos animándolos a disfrutar de la tregua de Skypiea—. No amigo topo, en mi división estamos para hacer el bien y solo el bien —y lo siguiente fue animarme con el resto a contar mi historia en el momento en el que Eros me preguntó directamente—. ¿Mi historia? Tchakikikiyah, pues a ver, en mi casa estaban cansados que no diera un palo al agua y mi madre me dijo que me metiera a la marina, que tenía que hacer algo con mi vida, y así veo mundo gratis —respondí entre risas. Tampoco había mucho más, tenía casi 30 años y no hubiera ni estudiado ni trabajado de no ser por enrolarme en el cuerpo—. He tenido la suerte de caer en una división con gente increíble y me lo paso muy bien, lo que más me gusta es perseguir a traficantes, de hecho en Kyodaina intenté desarticular una red de trata de animales que iban matando a las pobres criaturas para vender sus pieles... Conseguí atrapar a una de los suyos y sé que se mueven por la corriente Akai, así que cuando bajemos, si alguno cae ahí... Me gustaría pediros el favor de que los matéis a todos y cada uno de ellos. El cabecilla se llama Kiloc, y su mano derecha... Su mano derecha... ¡¡TCHAKIKIKIYAH, SE LLAMA RUFINO, TCHAKIKIKIYAH!! —no pude evitar reírme al volver a acordarme de aquel nombre y todas sus variantes: Rufino langostino, Rufino babuino, Rufino filipino, Rufino pingüino... Qué bueno...

—Ay, no... Perdona em... ¿Bar...? Ah sí, Barald. ¿Sabes? Me gusta llamarte el ojitos de rana... ¡Pero no me malinterpretes, tienes los ojos bonitos! —expresé intentando corregir mis palabras. La primera vez que vi su cartel de wanted, lo primero que se me vino a la cabeza fue eso, pero no de manera despectiva, los ojos rojos que tenía eran bastantes llamativos, muy bonitos a mi parecer... Pero eso no quitaba que tuviera recompensa por su cabeza y tuviera que hacerle ver al resto de mi grupo que era alguien peligroso. Tampoco le conocía en este momento, así que no podía fiarme como de Runin o Ryo—. No puedo fingir mi muerte, me cargo a mi madre y a mi abuela... —respondí a su propuesta de cambiar al corderito lechal por unas ¿costillas? Creo que entendí mal... ¿Se refería a un famoso asador de un pueblo de Toledo?

—Sinceramente, no se que era... Tenía muchos tentáculos negros, así que pensad lo que queráis tchakikikiyah —respondí a Varo sin darle muchas vueltas, pero es que realmente, no sabía que era, podía ser Cariños o podía ser Carlos—. Con Barbie puedes ser lo que quieras ser.

Comí velozmente, ya que el hambre rugía y tras eso y beberme un par de copas de vino, seguí la conversación de los piratas desde la distancia tras responder al mink y viendo como Runin se levantaba para empezar a bailar al ritmo de Ryo—. Me gusta ese instrumento, nunca había visto uno igual y ahora voy a querer que suene siempre en mi barco... —le dije a Ryo al tiempo que me levantaba y me acercaba para ver de cerca como tocaba aquella guitarra-piano—. Aunque seamos "enemigos" ahí abajo, en el Mar Azul... La próxima vez que nos veamos me gustaría que lo tocaras de nuevo —lo siguiente que hice fue acercarme a Runin para intentar imitar sus pasos de baile, ignorando el gesto que le hizo a Tezca para que se levantase a bailar con ella. Era una persona bastante arrítmica y sin duda las mujeres bailaban diferente a los hombres, que normalmente solo daban pasito pa' un lao', pasito pal otro. Tenía que aprender—. Te imito, enséñame los prohibidos —le sonreí a la kuja para luego mirar de reojo a la rubia que también se cambió de sexo conmigo y le sonreí intentando limar asperezas... Algo que seguramente no conseguiría, pero por lo menos aquí, en Skypiea, quería poder disfrutar de una noche que seguramente no se volverá a poder repetir nunca más...



Info.
—Hablo —. ”Pienso”
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#23
Escuchaba las historias de todos, incluso las cosas que no podía saber del todo de mi tripulación y sin embargo no le quitaba la mirada al perro del gobierno al final del día varias de esas historias dejaban mucho peor a la facción de la que era parte: quería saber como reaccionaba a cada uno de esas, por suerte el conocido peso del pelinegro en mi hombro me mantenía tranquila como un pequeño recordatorio en el que había mejores cosas en las que concentrarme que en esa mujer. —Lo siento mucho pero hoy estoy del lado de los piratas de la sepultura, ustedes tres son muy suaves con el enemigo ¿Me entiendes? — Fue mi único comentario, arrugando la nariz. —No, no jodan, no entran marines en el Aloha Kai, dejen mi santuario libre de plagas. Mínimo. — Suficiente ya hacían fraternizando con los perros.
 
La traición.
 
La traición me enfermaba tanto que comenzaba a sentirme como en los juegos; tosiendo y congestionada, intentando disimularlo lo mejor que podía dándole otro trago a mi copa. Aquello que me hizo sonreír fue la actitud coqueta de la mujer marine ¿Qué carajos? ¿Se estaba vendiendo sola? No, solo era una provocación y no iba a caer en ella así que simplemente desvié la mirada soportando el coraje, no era una mala anfitriona aunque la mujer tampoco era mi invitada. —Te secuestraron los marines y aún así te vendiste a los mismos… Te vendiste al uniforme que intentó hacerte daño ¡Y luego me dicen que los marines no son perros! Pero un plato de comida no se le niega a nadie…— Mascullé lo último, carraspeando con la esperanza que tal vez nadie lo hubiera escuchado.
 
Aunque no nos hubiera hecho nada eso no podía asegurar que no lo haría en el futuro, al final del día aquellos con el uniforme solo eran leales a los caprichos de sus superiores y detrás de esa bondad solo se encontraba un egoísmo que podría superar el mío, la verdad me sentía tensa, como si esperaba el momento en que desenfundara su arma y atacara a los presentes. —He conocido a parte de los tuyos al igual que mi compañero— Comenté señalando a Barald a mi lado. —Uno de los tuyos… me ayudó en un momento de urgencia. Su presencia en los juegos y el del tipo de la luz potente removió ese recuerdo… Se llama Kael ¿no?— Y ese era el único respeto que iba a obtener de mí. Iba a hacer algo, cuando Runin me dirigió una seña, provocando que me levantara poco a poco acomodándome el vestido. —Dame un segundo, Baralchi— Comenté con suavidad, cuando la otra rubia me ROBÓ VILMENTE a Runin. Obviamente estaba ofendida ¡Si la invitación era para mi! Aún así no me quedaría de brazos cruzados con tan buena música.
 
De pronto una idea se me vino a la mente, claro, esta chica era un perro del gobierno, a ella podría devolverle los botiquines que le debía a ese otro perro, aunque el mismo había dicho que no yo conocía a esta gente y era mejor no quedar con deudas pendientes. Corrí rápidamente al interior de la casa para sacar dos botiquines: Uno pequeño y uno grande, regresando con ambos directamente a la pista de baile. —¡Rubia! — La interrumpí para extenderle ambos botiquines con un rostro serio, mirándola a los ojos. —Los perros del gobierno se reúnen en manadas ¿no? Ten. Con esto saldo mi deuda con Kael, cuando te lo encuentres dale estos botiquines y dile que Tezca Norova siempre salda sus deudas. — Esperé que los aceptara para finalmente dejarla bailar con Runin, solo esperaba que no se les hiciera costumbre.
 
¿En que estaba? Por supuesto, la música, aquello que no pretendía desaprovechar de las hábiles notas de mi capitán. Miré alrededor de la sala, aquel cocinero no había dejado de trabajar ¿verdad? Tal vez era momento de que se divirtiera un poco. Me acerqué con una coqueta sonrisa en el rostro, guiñándole antes de extenderle la palma. —¿Bailamos? Me parece que mereces divertirte un poco después de cocinar tanto, campeón. — Esperando su mano o al menos su aceptación mi vista se desvió a Barald, moviendo la cabeza a un costado para señalar la pista de baile, esperando que tambien se animara. 
 
Notas importantes

 
Stats y estados
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#24
Eros se mantuvo en un silencio imperturbable pues, mientras todos hablaban contando sus historias como él mismo había propuesto él se limitó a comer y beber escuchando como alguien se sabía mucho mejor oyente que vocal. Si bien no todos los Mahana parecían tener historias que los hiciesen portar resentimiento con la misma magnitud que ellos, Tezca parecía tener una opinión tan severa como la de Uker y Kiyoshi al respecto. No los podía culpar, tomando otro trago de su vino mientras observaba el devenir de los acontecimientos.

Finalmente el capitán de los Mahana fue quien dispuso aligerar un poco el ambiente con un poco de cordialidad y buena música, la marine no parecía ser de mal corazón por la simpleza de sus palabras, solo un tonto honesto como Kiyoshi asumió. Sin decir mucho más, el capitán de los Sepultura se levantó dispuesto a despedirse. Si bien el motivo era festivo, ahora que el torneo había acabado no tenían tiempo que perder si pensaban aprender sobre el poder de ver sin ver y hacer trampas antes de salir hacia el siguiente objetivo de su aventura.

Comenzó a mover los labios, pero por supuesto, la música era un poco más alta que su voz por lo que nadie podría escuchar lo que dijo. Tras unos instantes notó que nadie lo había notado... Estaba comenzando a sentir un atisbo de sueño, pero no quería retirarse sin despedirse y agradecer por la invitación. Esperó unos segundos, cinco para hacer exactos hasta que finalmente se le ocurrió cómo llamar la atención de todos.

Tomó la botella de vino en su diestra y la detonó contra el suelo. Entonces palmeó su frente reprimente de lo que acababa de hacer, pero ya era tarde para revertirlo.

— Disculpas por el exabrupto. Me retiro, ha sido un placer poder compartir un momento con ustedes... Si alguien necesita contactarme mi número de Den Den Mushi es... 777...

Lo dijo completo por supuesto, pero justo en ese momento se escuchó un estornudo desde otra casa tan pronunciado que solo aquellos en el asado podrían haber escuchado ese número de contacto por encima de la música que sonaba. Que cosas.

— Eso también aplica para ustedes, marina armada. Los Sepultura no nos escondemos y estamos dispuestos a tomar la llamada cuando sea necesario.

Era incierto si el capitán estaba siendo poético, ofreciéndoles diplomacia o desafiándolos pues su inexpresiva fachada hacía complejo leer su tono. Lo que siguió fue una reverencia hacia los Mahana y el marine, finalmente levantando la diestra en dirección a sus compañeros de tripulación.

— Me voy a trabajar al barco, hoy no dormiré. Si me necesitan llámenme.

Así fue como el tímido capitán de los piratas de la Sepultura se retiró del asadito despidiéndose de sus nuevos amiguitos, y nuevos adversarios.

Resumen & Karmas
[Imagen: xNGUFie.png]
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#25
El destino a veces es irracional así como la reunión de estos varipintos surcadores del mar, incluso habían sido invadidos por una marine la cual había acabado sentada con ellos cenando. Aun con su brazo sobre el hombro de Tezca, echaba su cabeza hacia atrás exhalando una gran bocanada de humo hacia arriba para no molestar a los presentes mientras seguían contando sus historias. El único triple que no se mete es el que no se lanza; pueden preguntarle a Stephen Curry que anoto más de 4200 pero si algún día te lo encuentras por la calle y le preguntas ¿cómo es que anotaste tantos? te dirá que para meter tantos solo hay que lanzar otros muchos que nunca entrarían por el aro. Un mago oportunista nunca desvela sus trucos, ni sus mejores cartas; solo los valientes y atrevidos consiguen aquello que otros solo sueñan y no se atreven a hacer por miedo a perderlo todo, el espadachín nunca sería de esos, fuera vivo o muerto, sus convicciones prevalecerían en el tiempo.

Todo cuanto hacía el azabache era premeditado, desde repartir sus armas como un psicótico por todo el lugar hasta llevar su diestra a la nariz de Tezca cuando mostraba su negación por la invitación a la chica marine que se mostraba ante ellos con unas intenciones no tan claras para el. La acarició la nariz de manera sútil porque le pareció gracioso verla cambiar su rostro a lo que incidió con aquel gesto para tranquilizarla, nadie le iba a robar su camarote del Aloha Kai - Solo la ponía a prueba Tezca, quería ver hasta donde sería capaz de llegar, pero ya vi todo cuanto tenía que ver. -Y es que desde que había llegado Barald la analizaba, al igual que al resto de personas que se encontraba en aquel lugar, no le hubiera importado tener algún plan genial con Akira si esta hubiera querido cambiar de vida; los marines siempre eran útiles si sabías como usarlos, no obstante, aquello se esfumó, hay trenes que pasan una vez en la vida, solo una y tu decides si subirte a ellos o dejarlos pasar, quien sabe si hubiera sido una buena idea o tan solo un triple fallido más, nunca lo sabrían. Lo que si sabía a ciencia cierta es que ver a su amiga Runin reír tanto le producía algo en su interior, el realmente disfrutaba de verlos a todos tan contentos. - ¿Que tesoro Runin? si aquellas piedras al final solo eran baratijas dahahahahhahaha - Eludió por completo aquel tesoro del que hablaba la carpintera a su manera, riendo incluso, aunque si que la guiño el ojo  cuando nadie miraba. 

- No mujer, no des disgustos a tu abuela, si fuera por mi culpa jamás me lo perdonaría. -  Entre la ironía y la mentira, el azabache manejaba sus tiempos dejando que ahora Tezca hablara con Akira, sin interferir demasiado en su conversación. -  Los marines de Kutsukku... -  Claro que los recordaba, especialmente a uno. - Ah si, lo que vivi allí fue un antes y un después en mi vida, menos mal que Tezca me salvo - Ahí fue cuando una sonrisa maléfica salió de su rostro, aunque solo sería por un momento. Barald mantuvo su historieta apoyando la versión de Tezca de lo que sucedió aquel día cuando lo contó en las gradas con su novio Onizuka Jin presente. La música y el abandono del capitán topo del lugar partiendo una botella de vino sin motivo alguno precedieron la historia, los bailes y demás. Barald nunca bebía, realmente estaba borracho, dio un último trago a su copa y anotó el numero del topo en su cabeza y vio como se marchaba, también escuchó la conversación que Kiyoshi tenía con Varo a lo que deecidió interferir.. - El caballo aprendió a cagar sentado si, es inteligente ¿o creen que alguno de nosotros recogeremos sus cagadas con bolsas gigantescas? creo que pronto aprenderá a leer el periodico y conquistara el mundo, no me sorprendería. - Creo que el azabache fue el único a parte de Kiyoshi y Varo en escuchar esa conversación. Agarró la katana del seto y la llevo hasta su hombro, miro a su capitán haciéndole un saludo militar con el dedo en la frente de despedida y agradecimiento al mismo tiempo por la música. - Dale bro, divertíos. Tengo cosas que hacer, avísame si sucede algo -  Fue entonces cuando vio a Tezca mirarle, el le clavo la mirada y la hizo un gesto, parecía decirle algo, aunque ella capaz no le entendiera. Y es que estos dos todavía no habían hablado pero tenían trabajo pendiente, dejaría que se divirtiera, otro momento sería el suyo. 

Cofre del tesoro
[Imagen: FIRMA.jpg]
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