Different Beast [P.A] [T.6] [Mizuki]
#1
Isla Báltigo
Día 60 de Verano, Año 18
01:22 AM

Isla Báltigo, sede de la primera reunión oficial de la Armada Revolucionaria, cuna de aquellos que buscan cambiar el mundo con sus acciones y derrocar a aquellos tiranos que oprimen al pueblo con el yugo que lleva atosigando a todas las personas de este mundo desde hace demasiados siglos como para ser contados. Varias semanas han transcurrido tras los hermosos y memorables juegos de Skypiea, y sin embargo, centenares de personajes aventurados a superar las líneas del Grand Line han aprovechado la oportunidad de subir hasta la isla de los cielos para superar el cordón impuesto por el Gobierno mundial, entre las quintas y las séptimas islas de cada una de las siete corrientes del paraíso. Todos ellos se aventuraron a tomar rutas distintas entre sí, pero ninguno de ellos tenía en claro por donde iban a conseguir acabar, y entre aquellos que consiguieron bajar sin numerosas perdidas, se encontraban esos más avezados con el peligro, dispuestos a abordar una isla considerada desierta para desaparecer de los ojos del gobierno. Criminales de toda índole que solo buscaban superar un reto, hacerse ricos a cualquier costa, o sencillamente divertirse con las vidas de aquellos que eran más débiles que ellos para sentirse poderosos, y gozar su gloria por pura avaricia y deseos de placer.

Esa isla, no es el territorio apropiado para personas como ellos.

Y desde luego que cualquier revolucionario que se precie, no dejaría que así fuese.

Investigando acerca de este hecho, has terminado encontrando pistas sobre una mina completamente abandonada, que ahora un grupo de estos indeseables han decidido utilizar como base de operaciones. Tú, por el contrario, has tomado la iniciativa para evitar que los tuyos gasten recursos en gente que consideras, como mínimo, que puedes llegar a hacerte cargo sin mayores complicaciones. Ir a la luz del día es demasiado peligroso, pues parece que su número es extremadamente elevado durante esas horas, pero terminan replegados durante las horas que llegan durante la noche, algunos disfrutando de la bebida, y otros, sencillamente, a la búsqueda de cualquier recurso que pudieran encontrar en la isla, para poder seguir adelante un día más. 

En plena noche, con una luna menguante que protege la visión de tu acercamiento, consigues ubicar la entrada a la mina. La luz tenue que procede de su entrada deja en claro que ya no está tan abandonada como en otros tiempos, y que ahora, adentrarte en ese lugar debe de ser como entrar en la boca del lobo, y la única carta a favor que a simple vista pareces poseer, es el factor sorpresa, pues nadie te conoce allí de ninguna forma, y tampoco esperan tu llegada.

Te encuentras a 50 metros de la entrada principal. A tu alrededor solo hay dunas desérticas áridas e infértiles, y lo único distinto que llegas a lograr percibir es la roca sedimentaria que se abre frente a ti. Aquel supuesto valle de más de trescientos metros de alto, en el que no se ve el final del mismo hacia ninguno de los dos lados, oscurecido por completo en plena noche, no te permite ver nada por encima de los treinta metros hacia arriba, incapaz de distinguir nada más que la propia roca sin pulir, con formas completamente irregulares y picos en la roca cercanos entre sí que lo conforma.  Es gracias a tu agudizado olfato que notas la presencia de gente en la entrada, pero para ti es imposible distinguir entre toda esa carga de olor cuantas personas puede haber. Lo único de lo que puedes estar segura, es que su número no es reducido. 

La base enemiga se encuentra frente a ti, y es ahora cuando debes decidir como querrás proceder frente a ella, asaltarla, investigarla, o renunciar a esa lucha, si una idea semejante pudiera llegar hasta el interior de tus cabales.

Misión
[Imagen: jGxJg3p.png]
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#2
Mizuki era una mujer de muchas palabras, violenta, amante de los combates, orgullosa, juguetona y codiciosa, pero también una mujer que conocía el límite de sus capacidades así como ser precavida, así que en el momento que se le llegó tan siquiera el olor de que había un grupo de malvivientes instalándose en la isla, decidió hacer lo único que era razonable para ella, ir a investigar para evitar que la armada revolucionaria desperdiciara recursos mientras que ella misma aprovechaba para lucirse con sus camaradas y con algo de suerte sacarle algo de diversión a toda la situación, además de una recompensa por su desempeño e iniciativa por supuesto.

La noche había caído hacía ya varias horas mientras que la mujer tiburón tigre de dos metros treinta y cinco mantenía una vigilancia silenciosa y a larga distancia del lugar que aquellos supuestos malvivientes habían decidido convertir en guarida. La luchadora se dio el lujo de comer algunas raciones y tomar una siesta entre que veía a lo lejos los movimientos de la gente que se veía como hormigas desde donde ella los vigilaba, hasta que finalmente llegaron las 110 horas, entonces Mizuki empezaría a moverse bajo la protección del manto de la noche profunda, con confianza en sus habilidades presentes comparadas con las del pasado, la joven acaricio los grilletes sin cadenas que llevaba en las muñecas, un recordatorio de sus fallos pasado y cuanto había mejorado desde entonces.

Para las 122 la mujer de ojos azules y escleróticas negras ya estaba a unos cincuenta (50) metros de la entrada de aquellos sujetos, era el momento de decidir el enfoque inicial para aquella operación -Voy a acercarme silenciosamente por los laterales evitando la luz de la entrada para intentar escuchar primero cuantos son y en que estado se encuentran, desde más cerca de la entrada tal vez también pueda encontrar alguna saliente de la pared a la cual saltar para tener la ventaja de la altura y el ángulo inesperado.- pensó para sí misma la mujer de piel ocre y patrón atigrado mientras se agachaba y empezaba a ir formando una diagonal a la derecha de la entrada.

Mizuki avanzaba revisando por última vez tener todo su equipo bien ajustado para que nada causara ruido innecesario mientras mantenía la vista buscando siluetas que pudieran corresponderse personas apoyadas contra las paredes o paradas cerca de la entrada en el área no iluminada, confiando en sus ojos bendecidos para cazar en las profundidades marinas con poca o nula iluminación. Cada paso que daba era seguido por un movimiento de cola para barrer las huellas que pudieran quedar en el suelo y delatarla en caso de que alguien saliera a explorar por escuchar algún ruido o simplemente se alejase de la seguridad de la mina no tan abandonada y pudiera toparse con el rastro de pisadas de la Gyojin.

Jump the shark
-Voz femenina- ||-Voz masculina- ||-Piensa-
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#3
Te acercas sigilosamente hacia la entrada, borrando las huellas que ofrecen tus pasos tan rápidos como se adentran en la arena hasta el valle gracias al movimiento de tu cola. En primera instancia, parece que todo va a la perfección; nadie te detecta llegar hasta el lado derecho, sin llegar a acercarte demasiado para poder investigar desde ese lado, pues nada parece haber cambiado en tu patrón de sigilo mientras terminas lo suficientemente cerca, intentando comprobar poco a poco cuantos enemigos tienes en aquella entrada que, sin lugar a dudas tiene que estar plagada por la luz que desprende ese foco, con capacidad suficiente como para iluminar toda la entrada de aquella cueva por sí sola, situándose a varios metros en el interior del propio techo de roca.

Conforme te vas acercando, empiezas a oír voces desde el interior, dejándote en claro que su número es definitivamente grande.

—No sé por qué cojones el jefe quiere que nos quedemos en esta puta isla llena de absolutamente nada.—Dijo un hombre de voz grave, con un aparente gran tamaño por el tipo de voz que se gasta.

—Sí, esto es un desierto. Aquí nos vamos a morir del asco en cuanto se acabe la bebida. ¿O es que no pensáis lo mismo? ¡Ese hombre tiene que estar mal de la cacerola!—Contestó otro, posiblemente del mismo porte.

No quedaban en claro los sonidos de las personas ni su número en general. El ruido de sus pisadas en el suelo revolucionados -pero no como os gustaría, pillines- te confunde. Piensas que son cuatro, pero el sonido se mezcla, creyendo que son más. ¿Tal vez ocho?

Pero al final, absolutamente nada de eso importa.

A tus pies encuentras un pequeño ratoncito, una criatura que de alguna forma consigue sobrevivir en este inmundo desierto y, conforme avanzas hacia él, corre asustado hacia el interior de la cueva, chillando hasta perderse en el interior.

—¡Callaos, ratas inmundas!—Ordenó de un potente grito una voz femenina, alguien con un porte mucho mayor al que tenía el resto.—Parece que tenemos compañía. ¿Acaso alguien se ha creído que puede venir a nuestra base sin presentarse? 

— UAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAH.

Todos los hombres gritan al unísono. Sabes que van hacia ti, y pronto te das cuenta de la realidad de la situación. Lo que parecía ser un número algo más reducido se presenta frente a tus ojos como nada menos que 25 Buccaneers que corren a tropel en tu dirección, tratando de rodearte para ver quién es la persona que ha decidido ir a husmear.

—¡BUFFFF! ¡PERO MENUDO BELLEZÓN NOS HA TOCADO!—exclamó uno de ellos, uno de piel más morena y cabello similar al de los lunarian.

—Tú tienes el gusto en el culo, cabrón. A mí no me van los peces.—Comentó otro que bien podría ser su gemelo si no te fijabas lo suficiente.

—¡Jefa, es una mujer! ¡Déjenos divertirnos con ella, por favor! ¡Llevamos meses en época de guerra y así no hay quién aguante con la puta Inma!—Uno de piel más blanca, bastante más descarado y asqueroso habló en ese momento, dirigiéndose a la mujer tras ellos.

—¡Eso, eso! ¡Verás como me pone con esos dientazos!

—Callaos, pedazo de humandriles.—Respondió la mujer que, por simple y pura apariencia llameante, era la que tenía el control de la situación sobre esos hombres.— Para eso tendréis que quitarle la voluntad de pelear, ¿no os parece? Al menos así podréis comeros algo, que mirad si sois pesados.—Te mira sonriendo con malicia, creyendo que tienes todas las de perder para tu pobre destino.— Dudo mucho que una mujer cualquiera haya llegado hasta aquí simplemente porque se ha perdido. —Ana rosa toma su enorme martillo a dos manos, preparándose para lo que claramente intuye como un combate.—¡¿Verdad, rubia?! 

Contenido Oculto


No parece que después de esas palabras estén muy dispuestos al diálogo, pero sin duda, es un error subestimar a una persona que viene sola a un lugar infestado de enemigos. 26 Buccaneers contra un Gyojin. ¿Quién terminaría alzándose con la victoria en aquel enfrentamiento? ¿Por qué pelear siempre tenía que terminar siendo la única opción viable?

decisiones, decisiones
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#4
El proceso de infiltración o acercamiento sigiloso parecía ser razonable, todo parecía ir de acuerdo a las expectativas de la mujer tiburón tigre, estaba pudiendo comenzar a escuchar a los hombres quejarse ante la idea de quedarse en aquella arenosa roca que era Báltigo, una queja totalmente razonable para quienes no fueran parte de la Armada Revolucionaria y tuviera motivos más férreos que simplemente asentarse en cualquier lugar para estar allí.

Por las voces y pisadas la mujer de ojos azules y esclerótica negra comenzó a intentar calcular cuantas personas eran las que estarían cerca de la entrada, deseando llegar a una conclusión aproximada de menos de una decena de personas, considerando que al menos uno o dos de aquellos individuos no invitados a la isla debería ser menos ruidoso que sus compañeros de grupo y estaría bebiendo callado dentro de la entrada, nada era seguro pero por regla general la luchadora prefería esperar encontrar más enemigos de los calculados para no tener que hacer de nuevo las especulaciones del combate en caso de que fallara su percepción.

Tal vez la rubia no tuviera oídos agudos o especiales, pero hasta a ella le molestó cuando todas las voces del interior gritaron al unísono luego de que una mujer les ordenase prepararse para el combate, aquel ruido era suficiente para matar a alguien que tuviera resaca o buen oído, por suerte para la Gyojin ninguna de las dos situaciones era su caso, así que puso sus manos en guardia preparándose para entre ocho y diez oponentes, para acabar viendo al doble o triple de individuos de gran tamaño intentando rodear a la belleza marina.

Por un momento la joven de escamas color ocre guarda silencio ante el tremendo fallo en su especulación sobre la cantidad de enemigos que debería enfrentar en aquella ocasión haciéndola temblar visiblemente antes de abrir la boca -Sha sha sha sha sha- estalló de risa la mujer tiburón al saberse rodeada de grandes hombres a los cuales enfrentaría -Esto es genial, no importa en la dirección en que mire, por todos lados hay enemigos, esto es genial para probar esta maldición que ahora porto contra enemigos.- pensó mientras seguía riendo ampliamente alzando ambas manos.

-Hola queridos viajeros que han llegado a la rocosa Báltigo en tan buen momento del año, soy Mizuki una usuaria de Akuma no Mi así que tiemble y arrodillense antes de que les dé una paliza a todos- bramo felizmente sin realmente intentar que se rindieran o negociar, más bien disfrutando el momento mientras comenzaba materializar visiblemente cadenas desde las palmas de sus manos para que todos vieran que no era broma lo de la fruta del diablo. -Ya le haré yo el interrogatorio luego señora, no se preocupe por mi.- agregó descartando o dando por innecesario responder más a las palabras de aquella mujer cuyo nombre desconocía.

La mujer tiburón comenzó a girar como una peonza con ambas manos extendidas mientras las cadenas salías y se extendían más desde las palmas abiertas girando con fuerza antes de gritar -CHAIN STORM- mientras avanzaba girando alejándose de la pared para acercarse a sus enemigos, realmente no había desarrollado aún una técnica como esa, pero a Mizuki le encantaba gritar nombres de movimientos estrafalarios mientras luchaba.



Jump the shark
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Cambios en estadísticas
Vitalidad: 6190 + 0 = 6190
Energia: 5805 - 2505 = 3300
Espiritu: 1846 + 0 = 1846
#5
Apenas conseguiste desplegar tus cadenas, ves como un sonoro y fuerte golpe de martillo cae sobre tu cabeza, impactándote en el momento que decides alzarte entre tus enemigos para derribarlos a todos ellos con el poder de tu Akuma No Mi. Ese golpe, aunque doloroso, no es lo suficientemente destructor como Ana Rosa pudo llegar a pensar.

—¡¿Cómo?!—Cuando quiso darse cuenta, uno de los buccaneers ya había sido atacado por tus cadenas, quedando completamente derribado en el suelo.

—¡BWAHG!—Otro de ellos, recibiendo un muy fuerte golpe en el estómago, vomita algo de sangre antes de quedar inconsciente en el suelo.

Gran cantidad de ellos quedan rendidos incluso antes de darse cuenta de lo que les estaba pasando. Una bala amarilla, mucho más fuerte de lo que jamás habían visto, o al menos, eso parecía.

Ana rosa aún no había tenido tiempo de procesar lo que había ocurrido y es que, en apenas un instante, todos y cada uno de los bucaneers bajo su mando habían quedado reducidos en el suelo, y tú habías dejado de estar supuestamente aplastada debajo de su poderoso martillo para situarse a su lado derecho, a diez metros de distancia. 

Parecía dispuesta a enfurecerse contigo, buscando con locura a aquella gyojin que había desbaratado su plan para librarse de la lujuria de sus hombres con tal de tener algo con lo que desfogar todas y cada una de sus penas y tormentos por mantenerse tanto tiempo rodeado de otros hombres en el desierto.

—¡¿Pero cómo te atreves, ingrata!? ¡Esos eran mis hombres!—Grita con fuerza, aunque en su voz no muestra una verdadera hostilidad hacia ti.—¡Ja, ja, ja! Así que has decidido ir primero a por ellos para demostrar el poder de tu Akuma, ¿eh? ¡Pues no pienses que a mí eso puede intimidarme!

En un intento por alcanzarte, comienza a recorrer la distancia que os separa, acercándose hasta cortar siete metros de pura arena con la dificultad que moverse en ese terreno le corresponde para, con su brazo y la envergadura de su martillo, finalmente responder y olvidar los últimos tres metros que le quedan para enviarte volando de un único golpe, un silbido en el viento que resuena con lo que espera ser la fiereza de un volcán y que, en su cabeza, te enviaría a volar si golpeaba fuerte tu pecho hasta la estratosfera, como una bateadora profesional contra una pelota perfecta para su arma, en lo que es una figura interesante, pero que se convertiría en un desperdicio de huesos que jamás volvería a ver, pues ya no había pitcher que fuera a agarrar la bola.

Sonidos desde el interior de la cueva comienzan a hacerse presentes mientras el eco de vuestra batalla se pierde en aquel cielo nocturno, donde solo el manto de las estrellas parece ser vuestro único testigo. La batalla apenas acaba de comenzar, y desgraciadamente, Ana Rosa ni siquiera es consciente de la diferencia de potencial que hay entre ella, y la enemiga que ahora estaba enfrentando. ¿Pero acaso eso le impediría seguir adelante? Si tenía que demostrar su empoderamiento como líder de su grupo Bucaneer, sin duda, no iba a echarse hacia atrás solo porque un enemigo pudiese presentarse más fuerte que ella, y con la fuerza que las habilidades de las frutas del diablo pudieran llegar a otorgarle.



No se subestima a Ana Rosa
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#6
Un nada desdeñable golpe llegó a impactar en la cabeza de la luchadora revolucionaria antes de que pudiera acabar con la mayor parte de los buccaner allí presentes, aquella mujer de enorme tamaño y desagradable actitud había logrado conectar un golpe bastante desagradable para Mizuki, sin embargo no era suficiente para impedir que realizara su “gran movimiento estrella” con aquellas cadenas recientemente creadas para aquel combate. Tras ver la escena que la oji azul había montado, dejando solo a una enemigo a su izquierda la mujer tiburón tigre sonrió ampliamente, casi burlándose de Ana Rosa con aquellas hileras de dientes afilados visibles bajo la luz de la luna.

Al ver a su rival prepararse para o más bien abalanzándose en dirección a la luchadora, Mizuki disipo la cadena que empuñaba en un su mano derecha y busco rápidamente un objeto de su bolsillo mientras mantenía la mirada firme en la enorme mujer de flamígero ánimo lista para alzar su antebrazo izquierdo e interponerlo ante el golpe de aquella pesada arma.  El golpe enemigo llegó antes de que la Gyojin pudiera terminar de desenfundar un arma que llevaba oculta, un shuriken que lanzaría directamente a la cara de su contrincante para distraerla aún desde debajo del arma enemiga antes de empujar la misma con fuerza y acortar la distancia entre las combatientes.

-Sha sha sha sha- comenzó a reír enérgicamente la rubia mientras se acercaba por debajo de Ana Rosa para lanzar un golpe ascendente dirigido a la mandibula de la Buccaner al grito de -Verdadero Golpe de las Cien Tejas- con toda la fuerza a intensidad que su puño derecho podía acumular para lanzar a la líder Buccaner cuanto menos un media docena de metros en el aire a pesar de su enorme tamaño antes de que la propia mujer tiburón saltase con su rostro por delante para morder el brazo derecho de la Buccaner al grito de -Mordida sangrienta- antes de intentar desgarrar la carne mientras su propio cuerpo seguía en movimiento otros dos metros de altura.

A unos nueve metros de altura la gyojin giró su cuerpo para que la cabeza descendiera primero, una vez más yendo con el cráneo en dirección a su enemigo, aquella mujer que de momento parecía no haberse roto bajo los impactos y mordidas de la escamosa de color ocre. -Aguanta esto por favor, sería muy aburrido que gritaras tanto y no puedas soportar algo así Sha sha sha sha. Cabeza Militar- gritó mientras concentraba la reverberación de vibraciones en su cabeza para realizar el movimiento de Hasshoken, un poderoso cabezazo dirigido una vez más al brazo derecho de la persona de nombre desconocido antes de descender y girar en el suelo para levantarse un metro a la derecha de aquella mujer.

Con una gran sonrisa en el rostro Mizuki infló el pecho, regocijándose en el fragor de la batalla mientras exigía, girándose para ver cara a cara a su rival -Yo ya te di el gusto de presentarme, ahora dime quien eres para que pueda recordar nuestra batalla y tu futura derrota de forma adecuada mujer de gran tamaño.- con una voz claramente emocionada por la confrontación que estaba teniendo al ver que aquella mujer había podido aguantar mucho más que el resto de sus subordinados.

Jump the shark
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Cambios en estadísticas
Vitalidad: 6190 - 1356 = 4834
Energia: 3300 - 352 = 2948
Espiritu: 1846 + 0 = 1846


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