[FIC] El futuro esta en el aire
#1
Tras varios meses haciendo recados en la marina Kald, si iba acostumbrando al ritmo de ir en barco entre las pequeñas islas, solucionar conflictos locales y ayudar a la población.

Muchas de estas personas solían ser bastante agradecidas y las que no lo eran se lo callaban al ver a un ser de 4 metros con alas enormes y uniformados, no sabían si daba miedo o solo inspiraba a los demás pero siempre estaba cerca de algún problema para intentar solucionarlo.

De estos meses destaca una pequeña pelea de bar, algo rutinario pero que marco mucho a Kald, un grupo de navegantes se enfrentaron a una pareja de ancianos con la mala suerte de que uno de ellos le asestó un pequeño corte, otro mas para su gran colección, a Kald el cual sin apenas darse cuenta cogió a ese pequeño delincuente por la pechera y le golpeo contra la pared, sin darse cuenta de su gran tamaño y fuerza hizo que se rompieran un par de planchas de madera de la pared del bar, cuando le quito la capucha se dio cuenta que apenas tendría la edad necesaria si quiera para beber, pero eso no evito que casi esa persona le arrebatara la vida.

Una vez fue el grupo procesado por el sargento de su grupo, descubrieron que era una pequeña célula de rebeldes que habían estado planeando un ataque contra la base local de la marina para matar a los miembros y acabar con el control de la Marina en esta isla.

A Kald le dieron un par de días libres por sus esfuerzos y los decidió emplear en descubrir que hacía esa extraña fruta que ahora mismo le impedía nadar y disfrutar del tacto del mar contra su piel.

Estuvo experimentando y al final logro averiguar lo que hacia su poder, podía generar una especie de liquido inflamable, pero al rellenar varias botellas se acababa cansando tanto que necesitaba descansar varias horas, y para su sorpresa cuando se despertó de su descanso vio que las botellas estaban vacías, lo cuál podía ser que el liquido tuviera una duración determinada o que no fuera suficientemente fuerte aún como para hacer algo permanente.

Al acabar los 2 días de descanso, volvió a la base y a su rutina habitual, la cuál cada día le parecía mas entretenida y consistía en preparar la comida para sus compañeros, rellenar papeles de se busca y ponerlos por zonas visibles del pueblo para que los aldeanos pudieran avisar de estos avistamientos y así ser recompensados, y por último empezó a desarrollar habilidades con un arma, que se fabricó el mismo con unos trozos de madera de barriles de vino y unas fuertes lianas de los arboles cercanos, se hizo un arco que siempre tenía un ligero olor a vino, lo cual le llevaba a que sus compañeros se mofaran de el y empezara a ganarse una fama de borracho, la cual no se correspondía con sus preferencias ya que el no tomaba ningún tipo de bebida espirituosa por que hacia que se le nublaran los sentidos y acabara cortándose al cocinar.

Y con eso pasaron los días, las semanas y los meses, con una rutina de aprender a usar esa nueva habilidad.
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