[Presente Relativo - Entrenamiento armadura medio] Me pongo negro con Kisuke
#1
Día 7 de invierno
10:27 am
Año 14

El viaje comenzó como una historia que podría ser propia de los sueños. El barco entero se sumergió bajo el agua y comenzó a descender hacia el fondo marino en un viaje cuya duración bien podría ser eterna. La finísima película de burbuja que separaba a los habitantes de aquel navío de una muerte segura (la mayoría eran usuarios de fruta) soportaba la creciente presión submarina con una entereza propia de la Revolución. Don Bambú la contemplaba hipnotizado desde la cubierta del barco. Últimamente se dedicaba a eso en sus ratos libres, a mirar algo que nunca pensó que pudiera llegar a ver en su vida, mucho menos después de consumir la Oshi Oshi no mi. Toda clase de peces nadaban alrededor del barco. Al principio eran peces claritos, más bien tropicales, pero conforme descendían más y más se fueron transformando en peces más grandes propios de áreas más oceánicas. El panda se tomó su tiempo para dibujar algunos en su cuaderno y realizar anotaciones sobre su comportamiento. Anotaciones que tal vez nunca más podría hacer de nuevo dado lo puntual de aquella situación. Cuando terminó su sexto dibujo, sin embargo, apartó el cuaderno y el lápiz y suspiró. El deber le llamaba, como siempre, y por mucho que le apeteciese quedarse todo el día admirando las maravillas del fondo del mar tenía que ayudar a sus camaradas a prepararse.

Hoy le tocaba a Kisuke.

Se levantó y guardó sus cosas en la bandolera que habitualmente llevaba encima. Se introdujo en la sala de estar del pequeño barco (cada vez más pequeño) que tenían y dejó la bandolera colgada en la puerta de su habitación. Necesitaban algo de espacio para que Kisuke se moviera con soltura, de modo que tenían que subir a cubierta sí o sí. Esperaba no molestar demasiado a Comi, ya que el enorme marrano tenía que vivir en alguna parte y dentro no cabía. Llamó a la puerta de su compañero capitán y esperó pacientemente su respuesta -o mejor, su presencia- para anunciar el propósito de su visita. —Ha llegado el día, Kisuke. —Dijo con un tono medio divertido. Para una vez que le igualaba en rango podía permitirse algo de informalidad. —Es hora de que te transmita mis conocimientos del Busoushoku. El haki armadura. Aquello que ahora sabemos que Nokia usaba contra nosotros. —Le dio más dramatismo del que era necesario e incluso se animó a gesticular con sus manos para acompañar la comedia del asunto. —Venga, no es muy difícil, lo pillarás rápido. Honhonhonhon —Dijo ahora más en serio pero con alegría y se dirigió a la cubierta del barco. Puso distancia con Comi para no molestarle con lo que iban a hacer y esperó pacientemente la llegada de su camarada mientras repasaba mentalmente cómo había sido su entrenamiento con el maestro de Sabaody. Definitivamente intentaría ser menos agresivo. Aquella tarde le costó volver al barco caminando y estuvo tirado en cama tres días enteros. Además Kisuke era muy listo y tenía buena afinidad con el haki armadura. Seguro que lo pillaría rápido.

Y si no pues le pegaba, que tampoco pasa nada.

Datos
#2
Kisuke abrió los ojos despacio y soltó un gruñido de fastidio. Había dormido como un tronco tras los acontecimientos previos a su partida en Sabaody y el entrenamiento con Zorak, que se alargó en la noche, por lo que, a pesar de haber dormido profundamente, fueron pocas horas. Un ligero latigazo en los puntos que le cerraban la herida que había recibido por parte del Almirante Dimípalo, que le producían aquella molestia ante la tensión a la que estaba sometida su piel y su carne en el costado izquierdo entre la cadera izquierda y las costillas de ese lado. Se levantó del catre, se vistió con ropa limpia, y, tras lavarse la cara y mojarse el pelo, se fue a comprobar que el curso del barco seguía estable y en el rumbo correcto.

Al parecer durante las pocas horas que había dormido, el curso se había desviado un tanto hacia el norte, por lo que tuvo que corregir ese desfase en su rumbo jugando con el timón y con la vela menor del barco, hasta situarlo en el punto óptimo. Volvió de nuevo a su camarote dispuesto a cabecear un poco más, cuando la voz de Panda le reclamó. Quería comenzar a entrenar el haki de armamento, por lo que sin llegar a tumbarse salió del camarote.

-Pues ha llegado el momento de hacerse más fuerte.

No estaba seguro de si la pelea con el Almirante había tenido algo que ver, pero por las pruebas que había hecho en su camarote, parecía que ya era capaz de controlar, al menos parcialmente, su fruta del diablo, porque podía, de manera consciente, transformar partes de su cuerpo en hollín y moverlas a voluntad. Por el momento era un gran progreso y quería centrarse de nuevo en el haki. Llegar al nivel que le había enseñado Kihira era clave para no perder comba con los poderosos. El mink le dijo que no le resultaría muy difícil mientras se reía con su peculiar risa. Kisuke le sonrió también.

-Como en los viejos tiempos, una vez más me tienes que adiestrar en el arte del haki, compañero... No tengo dudas de que conseguirás que alcance ese nivel, aunque me tengas que dejar como un trapo... kuhahahaha.

Se colocaron en la cubierta a una distancia prudencial de Comi, no fuese a ser que el pobre marrano pillase sin buscar un buen cate, aunque no dejaba de ser divertido imaginar al pobre cerdo gigante llevándose un placaje de Panda imbuido en haki de armamento. Descartó aquella imagen en seguida, porque supondría la muerte del cerdo casi con toda seguridad, puesto que salvo el propio Comi, el resto eran usuarios y no podrían ayudarle si caía al mar. No estaba seguro de qué tenía que hacer, si desenvainar o no sus katanas puesto que Panda combatía cuerpo a cuerpo, por lo que miró a su compañero mientras sacaba un cigarro y lo prendía.

-¿Entonces saco las katanas o no? Tu mandas... El haki lo voy activando ya... kuhahahaha.

Apoyó la mano derecha en la empuñadura de Onikiba, sujetándola con fuerza, esperando la indicación de su maestro, una vez del haki de armamento. Estaba deseando empezar y poder alcanzar el nivel de haki que ponía negro azabache las partes del cuerpo... y, en su caso, volviese negras las hojas de las katanas.

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#3
—No te preocupes, que no te voy a dejar como ningún trapo, honhonhonhon... Creo, vamos. —Afirmó el panda, quizás no con toda la seguridad con la que lo debería haber afirmado. Se aseguró junto con Kisuke de que la distancia con el marrano enormérrimo era prudencial. También se aseguró de que no se ponían demasiado cerca de la barandilla del barco, porque uno tenía que tener mucho cuidado con cómo se movía. Golpear la burbuja que protegía el navío supondría el inmediato fallecimiento del trío revolucionario. Ante la duda de Kisuke el oso panda asintió sin darle mayor importancia. —Sí, creo que te será más fácil si usas tus espadas como catalizador. Con que uses la parte que no tiene filo ya llega. —Una vez todo estuvo en orden y la duda fue aclarada, Don Bambú le dedicó unos segundos a meditar cómo iba a explicarle el haki a su compañero. —A ver. —Empezó. Las palabras hacían fila en su cabeza y él las ordenaba de la mejor manera posible. Kisuke era listo y él también y sabía hasta dónde podía llegar con sus explicaciones. —La mejor manera de desarrollar esta versión avanzada del haki armadura es la de concentrar toda tu atención en un sólo punto. Digamos tu espada favorita de esas dos. No es otra cosa que una forma más refinada y concentrada de su forma básica. Si el nivel que tienes tú ahora mismo es un vino tinto, en su siguiente forma es un vaso de aguardiente. Evidentemente esto también supone un gasto mayor de energía. Te darás cuenta en seguida de que mantener una espada con la cobertura negra que empleaba la marine gorila aquella no es difícil, pero luego le sumas la otra espada y luego quieres cubrirte el vientre porque te están atacando mucho ahí... Poco el esfuerzo espiritual va sumando hasta que te quedas sin fuelle. Creo que eso es lo que le pasó a aquella mujer, que agotó su energía espiritual al emplear sin mesura alguna su armadura. —Una vez su largo discurso llegó a su fin, levantó su brazo derecho para hacer una pequeña demostración. Éste se tornó completamente negro en seguida. —Vamos, que esto es fácil. Y esto... —Rápidamente, la negrura que envolvía el brazo del panda se expandió por todo su cuerpo. El hombre animal pareció crecer en tamaño y su musculatura se expandió como si acabase de inflarla como un globo. No quedaba un ápice de blanco en aquella criatura y cualquier cosa que chocase contra él tendría que traspasar la poderosa barrera que acababa de crear. —...es más difícil. Pero es un malgasto de energía de todas formas. Así me lo explicó mi maestro. —Dicho lo cual deshizo su transformación y se cruzó de brazos mirando a su camarada.

—Centrémonos pues en la primera espada. Has de concentrar tanto tu haki sobre ella que se vuelva completamente negra. Luego ya veremos cómo vamos haciendo con la otra espada y diversas partes del cuerpo.

Datos
Cambios en estadísticas
Vitalidad: 6845 + 0 = 6845
Energia: 4210 + 0 = 4210
Espiritu: 1776 - 300 = 1476
#4
Kisuke escuchó la respuesta afirmativa del mink al uso de las katanas, aunque tras una primera explicación sencilla, quedó claro que empezarían solo con una. Al parecer había que reforzar la concentración en el sitio en el que querías desarrollar esa armadura negra, por lo que, como era lógico y tal y como le explico su peludo compañero, el gasto de energía sería bastante mayor para cubrir solo una zona en concreto. Evidentemente un poder tan grande tenía sus contraprestaciones, por lo que había que ser muy hábil para cambiar la zona de recubrimiento durante el combate.

"Aunque claro, imagino que el estilo de combate también influirá en como utilizar ese haki"

Kisuke desenvainó a Onikiba, pues desde que había conseguido someter a esa katana, se había convertido en su mejor arma, aunque su mente pensó por un instante en la escenita que le volvería montar Sode no shirayuki cuando volviese a conectar con ella. Se deshizo de esos pensamientos rápidamente, prestando toda su atención a lo que seguía explicando Panda, poniendo como ejemplo la batalla contra Nokia, aunque él no llegó a verla al completo puesto que se marchó a buscar a los otros marines, pero entendió a lo que se refería el mink puesto que hizo una breve demostración, primero en su brazo, y posteriormente en su cuerpo entero. Aquella forma del úrsido, era sin duda muy intimidante.

-Una cosa, Panda, ¿el poder ese que acojona a todo el mundo es algún tipo de haki? Porque, aunque canse mucho esa forma negra entera, combinada con ese poder podría matar del susto a cualquiera... kuhahahaha.

La verdad le intrigaba mucho aquel poder que podía aplastar la voluntad y la mente de los demás de aquella manera tan apabullante; la había visto ya varias veces y estaba claro que era un poder muy abrumador. Pero de momento tenía que centrarse en el busoshoku haki, alcanzar el poder que aumentaría su resistencia y causaría más daño cuando atacase, sin contar con el bonus intrínseco de este haki de poder herir a los usuarios del tipo logia. Al fin Panda le dio una instrucción, simple pero precisa, tenía que concentrar todo su haki de armamento en Onikiba hasta que lograse tornarse completamente negra.

-Pues manos a la obra, entonces.

Hacía mucho que no necesitaba concentrarse profundamente para activar su busoshoku, pero sabía que ahora tendría que hacerlo. Y no se equivocaba, puesto que cuando dirigió todo su haki hacia su mano y este recubrió la hoja de su espada, no ocurrió nada. La cantidad debía de ser una de las claves por lo que trató de extraer más energía y dirigirla hacia la katana. Pero no lo logró.

-Ufff... requiere bastante energía esto...

Lo dijo en voz alta pero era simplemente un pensamiento peregrino; claro que iba a consumir más energía que su haki habitual. Volvió a concentrarse, con la frente ya perlada de sudor por el esfuerzo, sintiendo como la energía recorría su cuerpo y recorría sus brazos para recubrir la hoja de su katana, que sujetaba con ambas manos. Seguía sin ocurrir nada reseñable, y estaba a punto de parar, cuando, en un último intento, la hoja se torno negra por un instante, pero su concentración se rompió al haberlo logrado momentáneamente y la armadura azabache de la hoja de Onikiba se disipó.

-Ah... ah... parece que lo he logrado, pero resulta complicado emitir tanto haki de una vez y, ni que decir tiene mantener la concentración para sostenerlo ahí... pero lo lograré.

Dijo esto resoplando por el esfuerzo, pero con una sonrisa. Ciertamente, por su cuenta había tratado de hacer algo similar durante su entrenamiento pero la clave, al menos para iniciarse en este haki, era concentrarse en un punto a recubrir con el haki de armamento. Estaba cerca de conseguir subir el primer peldaño en el camino para dominar ese busoshoku.

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#5
La pregunta sobre el haoshoku le pilló desprevenido, pero no se podía decir que no entendiera de dónde venía. Era un poder impresionante. Una facultad que inspiraba temor en aquellos que no lo poseían y respeto en los que sí. Era una forma de terminar las peleas antes siquiera de que empezasen, pero también de imponerse sobre otros. La propia naturaleza del Haoshoku disgustaba en parte a Don Bambú, que odiaba de todo corazón la idea de ser alguna clase de elegido por poseer aquella facultad tan poderosa. Sin embargo, las cosas eran así y él no se podía quejar, ya que el Haoshoku le había resultado muy útil desde que lo había desarrollado. —Se llama Haoshoku. El haki del conquistador. Aprendí sobre él en el Archipiélago porque entrené bajo la tutela del maestro Tetsujin, que me enseñó a dominarlo y emplearlo con más fuerza todavía. Sin embargo, si te preguntas si puedo enseñártelo... —Hizo una breve pausa. La verdad es que no quería decepcionar a su amigo, pero la verdad tenía que decirse tarde o temprano. —...la verdad es que no puedo. Me parece que el Haoshoku tiene que manifestarse naturalmente antes de que alguien pueda aprender a controlarlo. —Le hubiera gustado poder enseñárselo a su camarada, aunque sólo fuera para poder resistir su aterradora influencia, pero no había nada que hacer.

Lo que sí podía hacer, sin embargo, era enseñarle todo lo que sabía acerca del Busoshoku. Observó en silencio cómo Kisuke se concentraba en su espada. El haki en su versión básica era invisible, sólo perceptible quizás por el propio usuario o por algún erudito del más alto nivel capaz de ver más allá de la aparente ausencia de poder. Hubo un breve instante, sin embargo, en el que la hoja de Kisuke se coloreó claramente de negro. —Ah, fantástico. Mucho más rápido de lo que imaginaba de hecho. —Hizo un ademán para quitarle importancia al hecho de que no duró demasiado. —No te preocupes ni un poco. Al menos ya sabes que tienes lo que hay que tener para manifestarlo. Venga, inténtalo de nuevo e intenta mantenerlo lo suficiente como para golpearme en el brazo. —Acto seguido, elevó su brazo izquierdo y lo recubrió de la particular armadura negra del haki en su versión más avanzada. En aquella forma seguramente sería capaz de resistir sin demasiado esfuerzo cualquier ataque sencillo de su camarada. —Con la parte sin filo, por favor. —Pidió con una sonrisa y medio en broma, ya que sabía de sobra que Kisuke no usaría el filo de su espada contra él.

Datos
Cambios en estadísticas
Vitalidad: 6845 + 0 = 6845
Energia: 4210 + 0 = 4210
Espiritu: 1476 + 34 = 1510
#6
Kisuke frunció el ceño ante la respuesta de Panda sobre su abrumador poder. Haoshoku haki, lo había llamado, haki del Conquistador. Parecía un poder para imponer su mente o su voluntad sobre los demás, aplastándolas quizá por una férrea convicción. No podía saberlo, y realmente, lo que le frustraba, era que su compañero no podría enseñárselo si el propio Kisuke no hacia gala de tener ese poder. Por lo tanto, era inútil tratar de hacer algo con eso, mientras no se diese aquella condición.

"Lo mejor será que me centre en el busoshoku."

Panda parecía satisfecho con lo que había mostrado Kisuke en su intento, de hecho parecía sorprendido de que hubiese podido manifestar la armadura negra de primeras. Aunque, como es lógico había durado un suspiro, ni siquiera le había dado tiempo a asimilarlo. Aquella forma del haki de armamento era mucho más costosa a nivel de desgaste que el busoshoku que había estado utilizando hasta ahora. Sonrió siniestramente ante aquel pensamiento; así tenía que ser, una habilidad tan magnífica estaba claro que iba a necesitar de mucho control y disciplina mental para poder utilizarlo en combate. El mink ahora le pedía que lo mantuviese todo lo posible para ver si era capaz de atacarlo, usando evidentemente el lomo de la katana.

-Tranqui, Peluchito... no he preparado nunca sashimi de oso y no quiero ponerme a ello ahora... kuhahahaha.

Sujetando a Onikiba al revés de lo habitual, para no cortar a su amigo con su katana, cerró los ojos un instante para concentrarse y amplificar su haki, dirigiéndolo por los brazos hacia su katana. Podía sentir como la hoja de Onikiba absorbía su haki con avidez, como un extraviado en el desierto que llega a un oasis y comienza a beber hasta que le duele el estómago. Podía sentir como la hoja drenaba la energía de su haki y se iba oscureciendo, tornándose completamente negra azabache.

"¡Ahora!"

Al notar como se completaba el recubrimiento, sin ningún atisbo de duda en su mente, lanzó la katana a golpear el brazo recubierto por haki de su úrsido compañero, pero, a pesar de que la velocidad de ataque de Kisuke era altísima por su destreza con la espada, antes de contactar con la extremidad del mink, la armadura se desvaneció y golpeó con la hoja normal, sin ningún tipo de haki. Quizá el impulso para atacar había conseguido romper su concentración y perder el haki, no estaba seguro, pero lo que si tenía claro era que la concentración en el haki también tendría que ser más alta si quería utilizarlo. Una vez más estaba respirando fuertemente y tenía ya el cuello y las axilas de la camiseta empapadas de sudor. Iba a ser un duro entrenamiento.

-Por lo que he comprobado en mis propias carnes, este haki requiere de una mayor cantidad de "energía" y concentrarla en el punto que quieres recubrir. ¿Hay algún truco o algo que pueda ayudar a mantener la concentración en esa armadura?

Haciendo gala de su impaciencia habitual, Kisuke lanzó esta pregunta a Panda para ver si podía aumentar su tiempo manteniendo la armadura negra, a fin de cuentas, era necesario poder sostenerla durante periodos más o menos prolongados para que fuese de utilidad tanto en ataque como en defensa.

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#7
—Encontrarías la carne de este peluche difícil de trabajar honhonhon —Don Bambú esperó pacientemente a que Kisuke reuniera la fuerza necesaria para canalizar de nuevo el haki armadura y observó con ojo crítico cómo el espadachín intentaba golpearle con el reverso de la hoja sin éxito en su empresa de mantener endurecida su energía espiritual. La espada rebotó contra el brazo del panda como si estuviera hecho de bakumetal. Don Bambú casi ni sintió el impacto, aunque la fuerza de Kisuke no era nada desdeñable. ¿Se había vuelto más fuerte? En el último día había mantenido apagada la radio del Kenbunshoku con la intención de descansar de los acontecimientos en el Archipiélago, pero estaba seguro de que un rápido vistazo a la energía del espadachín le confirmaría sus sospechas. Además, no parecía tener ya tantos problemas con la fruta del diablo tipo logia que había consumido. La fruta de Enma, el más callado y tranquilo de su antiguo escuadrón revolucionario. Un muchacho que buscaba evitar el conflicto a toda costa y justicia social para todos. Kovashi había confirmado que Enma ya no vivía, pero Kisuke era una evidencia viviente e irrebatible de su muerte. ¿Se encontraría también con gente usuaria de la fruta de Nadja o de Khruner? Sólo el tiempo lo diría.

Tras el pequeño fracaso de Kisuke, aunque Don Bambú no lo veía para nada como un fracaso, éste decidió indagar sobre la existencia de algún "truco" que le ayudase a desarrollar con mayor facilidad aquel haki. El oso le dedicó unos segundos a aquel pensamiento, pero lo cierto es que no se le ocurría una forma de facilitarle el trabajo a su camarada. —No. Lo cierto es que no se me ocurre nada. Cuando yo lo entrené trabajé constantemente hasta que lo que ahora te cuesta dejó de costarme tanto. Si sigues así pronto te darás cuenta de que eres capaz de mantener tu espada ennegrecida sin problemas. A partir de ahí será cuestión de que logres mantenerla mientras ennegreces otras herramientas o partes de tu cuerpo. —Explicó sin mayores rodeos. —El mejor "truco" que puedo ofrecerte es que visualices la energía espiritual que pretendes concentrar en un punto concreto y la mantengas encerrada todo el tiempo posible ahí donde la quieres. —Dicho aquello, adelantó de nuevo su brazo izquierdo todavía recubierto con aquella armadura completamente negra. —No te preocupes. Te acabará resultando tan fácil que ni siquiera pensarás en ello. Venga, vuelve a intentarlo.

Datos
Cambios en estadísticas
Vitalidad: 6845 + 0 = 6845
Energia: 4210 + 0 = 4210
Espiritu: 1510 + 34 = 1544
#8
El antiguo pescador suspiró con cierta decepción, esperaba aquella respuesta y esta era algo decepcionante, pero al menos lo había intentado. Al final siempre era así, no importaba el talento innato que se tuviese en cualquier disciplina, el esfuerzo no es negociable si se quiere alcanzar el éxito y la excelencia, por lo que tendría que poner todo lo que tenía en aquel entrenamiento y no guardarse nada para conseguir ese nivel de haki.

"Concentrar el haki en un punto y mantenerlo encerrado..."

No tenía muy claro como podía encerrar algo intangible como el "espíritu" pero parecía que era cuestión de voluntad. Voluntad... al final con el haki todo se reducía a eso, no en vano era la manifestación de la voluntad de su usuario. Eso era algo que había ido aprendiendo en todos sus entrenamientos desde que Panda les habló de aquel poder por primera vez en Báltigo. Lo que sí tenía bien claro era que el trabajo incansable y la perseverancia en el entrenamiento era el camino a seguir para mejorar... como siempre había sido para él. Trabajando con constancia, había desarrollado su nitoryuu, había despertado y controlado el nivel básico tanto del busoshoku como del kenbunshoku, y, más recientemente, había conseguido empezar a dominar su recién adquirida habilidad de akuma no mi.

-Comprendo, Panda... No queda otra que agarrar la pala y doblar el lomo... kuhahahaha.

Una vez más cerró los ojos un instante para concentrar lo máximo posible la energía de su haki, pero esta vez, decidió sostenerla antes de dirigirla, tratando de concentrarla, extrayendo todo lo posible. Cuando ya no podía soportar más esa energía, la dirigió hacia su espada, que, una vez más, comenzó a absorber esa energía ávidamente, tornándose de color negro, ahora con mayor velocidad que antes. Tratando con toda su mente de retener en la katana esa energía del haki, notó que ya estaba completamente recubierta, por lo que sin perder el tiempo lanzó un tajo vertical, con la parte del lomo de Onikiba, hacia el brazo del mink, que seguía recubierto con el haki de armamento. Esta vez consiguió conectar el golpe mientras el haki seguía recubriendo la hoja, pero en el instante después del golpe la armadura se disipó de nuevo, ya que el impacto había provocado una pequeña grieta en la concentración de Kisuke y el haki se desvaneció aprovechando aquel mínimo fallo de concentración.

-Aaah, aaaah... Parece que esta vez si conseguí golpearte con el haki, pero todavía no consigo mantenerlo constante, se me "escapa de entre las manos" por así decirlo...

Su impaciencia natural le hacía sentir un puntito de decepción, pero era plenamente consciente de que estaba progresando, aunque no fuese a la velocidad que el deseara. Tenía que aprender a controlar eso de sí mismo puesto que cada vez iba a ser más difícil y complejo hacerse más fuerte, por lo que tendría que armarse de paciencia si quería lograr mejorar.

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#9
La decepción que provocaron las palabras del panda en su camarada era evidente. Le entendía bien. Quería progresar cuanto antes para lograr sus objetivos más rápido. No tenía tiempo que perder y cada día que no lograse dominar el haki sería un día más que tendría a sus espaldas sin haber llegado a la altura de sus grandes enemigos. Ashura, Sohem, Kovashi... Tres entidades abominables ante las cuales cualquiera perecería de no estar perfectamente preparado. Ni siquiera una preparación absoluta era garante de supervivencia, sólo abría la posibilidad de lograrlo. La lista de enemigos se ensanchaba con cada nueva aventura. Un almirante, un enano pirata en apariencia inofensivo... ¿Quién podría imaginar qué les deparaba la Isla Gyojin? Los problemas habían perseguido al trío revolucionario a lo largo del último año y aunque la presencia de Comilón era un soplo de aire fresco no podían bajar la guardia ni por un instante.

Kisuke regresó al ejercicio espiritual siguiendo las instrucciones del panda. Observó en silencio cómo acumulaba su energía espiritual y cómo, de nuevo, su espada se volvía negra. Sintió en el aire una cierta electricidad, como si la frecuencia espiritual fuese más adecuada que en otras ocasiones, y se preparó para recibir un impacto considerable. Endureció con fuerza los músculos de su brazo izquierdo y recibió el espadazo del samurái con expectación. El suelo bajo los pies de Don Bambú se tambaleó ante la fuerza del impacto, pero su haki armadura proporcionaba una defensa excelente. Estaba orgulloso de su progreso con el mismo y era perfectamente consciente de que se había convertido en un maestro en aquel arte. Desconocía si había todavía espacio para la mejora en su control del haki, pero no desdeñaría la posibilidad de llevar el mismo a su forma final de una vez por todas. La espada rebotó contra su brazo, pero emitió un sonido estridente y agudo. El choque había sido brutal y ni siquiera se trataba de lo mejor que podía hacer Kisuke. A penas era lo más débil, de hecho.

Estaba satisfecho con el resultado.

—Fantástico camarada honhonhon. —Agitó su brazo izquierdo como si intentase deshacerse de una sensación desagradable. Sentía un ligero hormigueo recorriendo sus músculos, pero no era de dolor, sino de emoción. Su cuerpo le pedía acción, pero no estaba ahí para pelearse con su amigo, sino para ayudarle. Además, una pelea entre dos personas de tal poder sólo podría desenlazar en el hundimiento irremediable del barco. La pompa no soportaría un combate entre Kisuke y Don Bambú por amistoso que fuera. —¿Puedes seguir? Inténtalo una vez más, a ver si lo mantienes después del ataque y después haremos una pequeña pausa para comer. Te vendrá bien, ya verás. —Siempre que había entrenado el haki de forma intensiva sus maestros le ofrecieron comida entre entrenos. Y la comida siempre le ayudaba a restablecer su espíritu y renovar sus fuerzas. Era impresionante lo que podían hacerle un par de bocados a una persona agotada espiritualmente.

Datos
Cambios en estadísticas
Vitalidad: 6845 + 0 = 6845
Energia: 4210 + 0 = 4210
Espiritu: 1544 + 34 = 1578
#10
Panda parecía satisfecho ante los progresos que estaba haciendo Kisuke, a pesar de que al parecer no había recibido ningún daño con el ataque del espadachín. Eso le causó un instante de rabia a Kisuke, pero luego, pensándolo bien, tenía sentido puesto que Panda había hecho uso de su propio haki, y él era un usuario más experto en esas lides que él. Si con un ataque simple con haki de armamento, aunque estuviese en pañales ese haki, no había conseguido hacerle nada al mink, se hacía más imprescindible aún aprenderlo para poder hacer algo contra enemigos poderosos que tuviesen este tipo de haki.

-Entiendo que el dominio sobre este haki es clave para golpear o defender más efectivamente...

En ese momento, Panda le propuso un intento más antes de hacer un descanso para comer algo. Kisuke asintió con un gesto de su cabeza. Sin lugar a dudas aquel extenuante ejercicio de haki de armamento había derivado en un hambre aguda que necesitaría saciar en breve. Seguramente también necesitaría una ducha y ropa limpia, que estaba empapada de sudor la camiseta que llevaba, pero era algo absurdo si iban a continuar después de comer.

-Me parece bien... Una vez más, por favor...

Puso su katana en vertical delante de él, sujeta con ambas manos y cerró los ojos un instante de nuevo para concentrar su haki, antes de dirigirlo hacia sus brazos para transmitirlo finalmente a su katana y recubrir la hoja de la misma. En esta ocasión, a pesar de la avidez con la que Onikiba succionaba y drenaba su haki, pudo concentrar más energía y ligeramente más rápido, volviendo el filo y el lomo de su espada negros como una noche sin estrellas. Otra vez más su mente estaba lista por lo que en cuanto sintió su haki recubriendo por completo la hoja negra, lanzó un golpe vertical buscando el brazo de Panda.

Como la vez anterior, el lomo de la katana golpeo el brazo del mink, soltando una nota aguda, como cuando chocan dos metales y un ligero chisporroteo. Y, lo mejor de todo, en esta ocasión no se disipó el haki y pudo retroceder un par de pasos con la guardia alta y la hoja de la katana seguía recubierta de esa armadura negro azabache. Sonrió satisfecho una vez más antes de anular su haki y que este devolviese la hoja de su espada a su color habitual. Una vez más el cansancio le sobrevino de golpe al disipar su energía del haki. Se sentó sobre el suelo de la cubierta y sacó un cigarrillo ofreciéndole uno a Panda.

-Bueno, ahora si he podido dar un golpe y mantenerlo... kuhahaha. Te apuesto cinco mil berries a que me como kilo y medio de cecina antes de volver al entrenamiento... kuhahahaha

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