Shabadaba Shabadaba :: Privado :: Pasado
#1
Narrador / María Merlot

MUSIQUITA




Primavera (79).
Año 16.
09:19 a.m.
En algún lugar de Isla Karate, South Blue.


Si algo aprendió de Gomita, es que hasta lo más sencillo puede ser conocido a un nivel intelectual inimaginable. Con ese pensamiento había estado dando vueltas por el barco, todos continuaban haciendo sus cosas, ella ni siquiera sabía que debía hacer más que quedarse tranquila en su celda sin molestar a nadie, porque si los molestaba podrían tirarla por la borda. Aunque ese pensamiento se fue desvaneciendo con los días, la Tripulación de Fantasma la trataba como una nakama más, ellos no buscaban nada de ella, la dejaban ser… la dejaban experimentar como un ciervo recién nacido los colores del mundo, la miel de la libertad.

Como siempre se levantó temprano, y salió a la cubierta dónde se lanzo al mar. Le encantaba sentir el agua sobre cada centímetro de su cuerpo. Nado un rato sin alejarse demasiado del navío, porque con su terrible desorientación podría terminar perdida y siempre le costaba encontrar el camino de regreso, aunque lo hacia inevitablemente. Cuando regreso al barco desayuno algo que Odeth le dio: ensalada de frutas. La Oni la trataba muy bien y entendía sus deseos de no comer nada que hubiese podido estar vivo o que viniera de algo vivo, María respetaba la vida porque entendía lo que significa ser la presa del más fuerte.

Luego de vestirse adecuadamente: Una camisa larga que mostraba los hombros, con escote recto y que caía como capa ligera color verde agua, un short de jean y zapatos negros. Emprendió el rumbo hacia el pueblo mas cercano, ese día comenzaba con una misión importante: Conocer más sobre la Isla del Karate, y en especial de sus arrozales, hizo una promesa y la cumpliría, aunque posiblemente no volviera a ver a Gomita en su vida. ¿Cuántas personas había conocido hasta ahora? Muchas. ¿Cuántas había vuelto a ver? Ninguna: Ni su Kami, ni al Tomate, ni a su hermana Helena y a Paavo. Los caminos de todos se escurrían de sus manos como agua, solo esperaba en su corazón que estuvieran bien… y fueran felices como lo era ahora ella, que iba poco a poco tanteando la libertad que le brindo Fantasma.

Thrym le hizo el favor de llevarla hasta la orilla para no mojarse. El Gigante Pelirrojo era el mejor navegante y contador de historias sobre estrellas del mundo, aunque María no pudo pasar por alto esa pizca de preocupación en su mirada cuando ella se alejaba mucho, él la trataba como una hija. Se quedo tranquilo cuando le dijo que Maki la acompañaría, que se verían en una tienda de libros. ¿Cuál? La que encontrara primero. María fiel a su naturaleza alegre y sin orientación, se perdió varias veces en el camino. Hasta que una pareja de mediana edad la encontró intentando tomar una fruta rara de un árbol y le advirtió que era venenosa, ella les sonrió y se gano inmediatamente sus corazones. Así fue como la dejaron frente a a una tienda sin clientes: la librería. En el trayecto, y como siempre, la joven celeste robaba sin proponérselo miradas, sonrojos, suspiros… ella simplemente exudaba encanto y una belleza etérea heredara de su lado sirenezco.

Los ojos de María se abrieron desprendiendo destellos de la emoción. ¡Un Templo “Moderno” del conocimiento! ¿Qué mejor lugar para conocer sobre muchos temas? La información era valiosa, la comunicación más… y al final del día todo eso se traducía en chismes… ¡SI! Chismes porque era la historia contada a través de alguien hacia otro alguien de algo de alguien. Sin esperar más entro, y la recibieron estanterías llenas de libros, aunque el lugar estaba vacío al parecer nadie en esa isla quería saber de libros. La amable vendedora, amante del saber, la dejo a sus anchas, con su sintonía natural era difícil decirle que no a la hermosa mujer de cabellera celeste.

María termino, al final de unos de los pasillos, sentada con las piernas cruzadas en el suelo leyendo "El Cultivo del Arroz: Un pantano sano". 




README
Karma Fanático: Hyakinthos. 
[Imagen: mmocheja.png]
  Responder
#2
El camino de la justicia no es uno que se debería llevar a rajatabla en la vida en el sentido de que siempre deben existir aquellos momentos que alimenten el alma y el corazón, pocas eran las veces que el descanso permitía a los marines actuar como civiles y para el gigante este día era el caso.

Avanzaba por Karate con algunos de sus compañeros de escuadra, era claro que, al no poder entablar conversación con el muchacho, entre mas avanzaban por la isla mas y mas se dispersaban hasta dejarlo solitario… no era nuevo, entendía el hecho y mas que sentirse mal, tomaba esto como algo bueno, lo único malo era que la dificultad para poder relacionarse con alguien aumentaba hasta unos excesos tan enormes como el mismo muchacho.

El cabello largo del muchacho ondeaba al andar, camisa que era bastante larga blanca e igual el pantalón, eran realmente cómodos y parecían correctas para el clima de la isla… lo primero y único que haca el gigante es que su corazón, pero sobre todo su nariz le guiase a donde debía estar… no sirvió.

El ambiente siempre era tenso alrededor del chico, su avance siempre iba acompañado de pequeñas vibraciones de espacio, la realidad era que el joven era tan grande y pesado, que su andar simplemente no podía ser sigiloso.

Sería fácil detectar cerca al chico, pero quizá, por tener varios lugares cerca de las calles y así se lo hacían saber los transeúntes o personas que salían por sus pórticos alarmados, algunos le miraban con miedo, otros con enojo y algunos otros con tranquilidad… ¿Por qué habría regresado tan rápido? Cuando en realidad era un sentimiento de haberlo visto antes y en realidad era la primera vez que pasaba por el espacio.

Un bonito edificio se vería a la cercanía, el chico no entendía bien el mensaje o nombre en el alto de aquel lugar, pero se veía divertido… paso tras paso daba su avance hacia ese lugar, los temblores seguramente alarmarían a los que estaban dentro, los vidrios vibrarían y seguramente algo mas se caería.

Llegaría entonces al lugar y mediante ponerse de cuclillas vería por la ventana ¡que!... un lugar de libros ¿Cómo era que se llamaba? No lo recordaba…era un idioma diferente y por ello suspiraría… entrar a ese espacio era casi imposible para el joven, lo que decidió hacer seria dejarse caer de glúteos… temblor… y pensar sentado que es lo que podría decidir en ese momento.




A poco necesitamos esto?
  Responder
#3
Las flores estaban creciendo, debe ser primavera
¿Qué día? Que importa
Año: Dos después del desastre
Hora, da igual no es esclava del tiempo
Isla Karate, South Blue

Maki después de la separación de tripulaciones se embarcó con Owen, Uker y Jensen, todos hábiles guerreros. como siempre se levantó temprano. Se levanto como siempre a las 5 de la mañana, su rutina era sagrada, ejercitarse, ducharse prolijamente, inspeccionar su propio cuerpo para ver cambios físicos de cualquier tipo. La fruta consumida le había dotado de poderes increíbles y no se acostumbraba bien a volverse una criatura bendecida con escamas marfil y dientes… frente al espejo abrió la boca y con el dedo índice se abrió la boca para ver su molar más lejano… quería ver si sus dientes crecían como colmillos… o si su lengua poco a poco se convertía en el de un reptil… nada significativo.

Respiro aliviada y se termino de vestir… cada surco en su piel le recordaba el amor por su hermana, Mai… desaparecida en las cruentas llamas que ella misma había provocado. Aquellas llamas que le había dejado estos recuerdos en su piel, recuerdos capaces de mostrarle lo malvada e imbécil que había sido. Cuando estuvo lista salió por el desayuno. Había pasado tanto tiempo en Karate que conocía cada barco cada persona, cada recoveco en la tierra. En el camino practicaba la vocalización, el cantar era lo suyo, no era una guerrera, no tenía absolutamente ningún talento para la guerra. O eso creía con fervor.

La tranquilidad y la paz dominaba su corazón, deseaba cantar mil canciones de amor y de horizontes por LA CONCHA DE TU PUTA MADRE LA MALDITA MERLOT!!!  Maki sintió que el cerebro se le fundía, que el corazón le saltaba por la boca… maldición había olvidado que tenia que ir a buscarla a la muy tonta que se perdía incluso dentro de su propio barco sus pasos se convirtieron en trote y el trote se convirtió en carrera… —La puta… me olvide que los atunes no saben moverse en tierra— La carrera se convirtió en saltos alocados de un lugar a otro… si se perdía no se lo perdonaría. Era demasiado hermosa, un alma pura que deleitaba con su caminar… un caminar que se perdía como si tuviera algo mal en la cabeza.

La biblioteca era el objetivo… salto corriendo por el callejón mientras maldecía y de pronto al girar impulsada por su propia tontería se encontró con… demonios… no pudo frenar… el golpe fue potente… su guitarra salto lejos, sus espadas cayeron desencajándose de su cinto, su correa rota y cayo de espaldas azotándose la cabeza contra el suelo. —Un gigante?... que mier… da…— Sus ojos entrecerrados, perdían la visión clara de… de… maldic.. ion… es un… tonto… como…  Thrym.. estúpidos… gigant… tes.

Maki con el golpe perdió la consciencia, no era común que le pasara, pero debido a la sorpresa y el apuro no pudo hacer mas que caer de espaldas y comenzar a sangrar de la cabeza. Ahí inconsciente o casi inconsciente. Balbuceando tonterías respecto a un Atún… sirena. Azul… muchas palabras que apenas se comprendían.

La gente alrededor se acercó rápidamente causando algún clamor, un clamor impropio en las cercanías, seguro quien estuviera leyendo dentro se molestaría. Los gritos al ver la sangre, nadie quería mover a la accidentada. Menos aun al ver las espadas que portaba, una tanto y una espada más larga, una guitarra también. Seguro era pirata. Pero nadie podría asegurarlo. Maki pensaba en su desvanecimiento… con su último aliento… —YO TE MALDITO MALDITA MERLOT….— Cada que se reunía con la hibrida resultaba quemada, golpeada, explotada, cortada apuñalada o envenenada. Sera cosa del destino?. Maki no lo sabía y le temía.
[Imagen: Maki_NNM.gif]
[Imagen: mikiocheja.png]
  Responder
#4
Narrador / María Merlot



Sentada al final de aquel pasillo, la mestiza devoraba el libro que tenía en las manos. Una interesa investigación científica que colocaba a los arrozales como un “Pulmón Hídrico”, y eso la hacia pensar que entonces Isla del Karate era más que Karate, sino que tenía toda una biodiversidad enriquecida con su producción de arroz, la que movía al comercio local y la economía del lugar. Por un momento recordó la conversación con Gomita, y ahora todo cobraba más sentido que nunca, por eso investiga los arrozales, porque había más que simple plantas verdes naciendo y produciendo granos blancos que terminaban en todas las comidas de esa región.

Dejando ese libro, enseguida comenzó otro. La dinámica del pantano y la floración, los peces y técnicas de rotación, el control del agua para evitar que se estancara y “pudriera”, por eso, aunque había agua y pantano, nunca percibió un hedor provenir del cultivo. ¡Jamás pensó que el arroz pudiese ser tan interesante! ¿Qué otra cosa sabría Gomita que hiciera latir su corazón de esa forma? ¿Debería intentar buscarlo en esa isla? ¿Regresar al arrozal para contarle todo lo que estaba aprendiendo? ¡No! No debería acercarse a él, ella, por su condición de pirata, lo incomodaba.

Y eso la hizo preguntarse algo más importante ¿Cuánto más tardaría su Unnie en llegar? María levanto la vista de las hojas del libro, le gustaba salir con ella porque siempre pasaban cosas divertidas. Sabía que una vez llegara la peliverde seguro la haría irse a otro sitio, así que había apartado un par de libros que compraría para su colección. Entre las hojas del conocimiento mundano de cereales, el ensimismamiento de María Merlot fue roto por… el suave vaivén del suelo. Levanto la mirada ámbar al techo, luego a los estantes que vibraban, los libros en el suelo también bailaban al “son” del movimiento telúrico.

Parpadeo.
Vibración.
Parpadeo.
Vibración.

Los labios de la celeste formaron una sonrisa, solo quedaba una cosa por hacer… ¿Qué cosa? Bailar también. Así que sentada, como estaba con las piernas cruzadas, empezó a tambalearse de un lado a otro, cerrando los ojos y dejando que el suelo fuera su compañero de danza más inesperado. Cerro el libro y lo uso como un improvisado hombre —… un, dos, tres, un, dos, tres — susurraba al compás del sismo mientras como estrellas fugaces los libros de las estanterías caían a su alrededor y las ventanas actuaban de banda sonora a la estampa de la despreocupación y ensoñación absoluta de la hermosa mestiza.

Con un último temblor, que la hizo saltar unos centímetros del piso, la voz de la dependienta la despertó de su divertido vals — ¿qué es eso? — la vena cotilla de María tomo el control, eso significaba chisme puro y duro. Se levanto de dónde se encontraba, tomando los dos libros que iba a comprar y fue al encuentro del misterio, claro, pasando por encima del desastre que el sismo ocasiono.

La puerta era de cristal también, así que era fácil ver una especie de rodilla multiplicada por veinticinco. Los ojos de la joven se abrieron reconociendo esa extremidad… era de un gigante. ¿Thrym-sama había venido por ella? Esa idea la hizo sonreír, el pelirrojo siempre estaba preocupado como todo un buen hombre de familia. María sin tardar más, metió la diestra en su bolsillo, pago por los libros y salió, antes la mujer le dio una bolsa de tela para que los guardara, aunque estaba en shock por la presencia del abismal hombre, no se le olvidaba su función de vendedora.

María abrió la puerta, esperando encontrarse con Thrym, pero lo primero que vio, cuando alzo la vista al cielo, fue un oscuro cabello azulado, largo y lacio, distinto al de su gigante. ¡No era Thrym-sama! ¿Cuántos más habían como él en Isla del Karate? Ella pensaba que solo vivían en ese sitio cuyo nombre no recordaba. ¿Albania? ¿Elíseos? ¿Batiportar?

YO TE MALDITO MALDITA MERLOT….

Antes de siquiera poder decirle algo al muy muy muy grande sujeto, aquella voz y esa maldición llego hasta ella, no sabía de dónde exactamente porque el gigante tapaba toda la visión que tuviera, pero ella podría reconocer esa manera de expresarse con los ojos cerrados: Su Unnie. ¿Acaso el gigante la estaba aplastando? ¿Se sentó encima de Maki D. Zennin? — OYE TUUUUUU, GIGANTON — su voz, aunque suave e hipnótica como la sirena que era, salió a gritos, ella solía hablar así con los gigantes, el idioma lo denominaba en su cabeza “GIGANTEZ”. La bolsa con los libros cayó al suelo mientras ella lo señalaba con su dedo índice de manera acusatoria — LA ESTAS APLASTANDO, LEVÁNTATE, POR FAVOR. LE VAS A ESPICHAR TODOS SUS ÓRGANOS Y LUEGO ALGODÓN DE AZÚCAR SE VA A ENOJAR PORQUE NO LE GUSTA QUE SALGAMOS HERIDOS. ¿Y ENTONCES QUE SE SUPONE QUE HAREMOS CON UNA MAKI PLANA COMO UN CARTÓN? ¿PEGARLA EN LA PARED? ¿POR QUÉ LA VIDA ES TAN CRUEL CON ELLA? ¿NO ES SUFICIENTE CASTIGO YA QUE NO TENGA SENOS GRANDES? — empezó pidiéndole al gigante, mientras lo señalaba con el índice, que dejara de aplastar a su unnie, y luego se desvió del tema, de forma aleatoria y sin sentido tan típico de ella, haciendo un gesto con las manos sobre sus propios senos cuando comento ese punto  — … ¿POR QUÉ ERES MALO? MALO MALO MALO — se lanzo contra su pie, enorme por cierto, con las manos estiradas intentando moverlo, cuando vio que no funcionaba uso el hombro, luego se puso de espaldas e intento empujarlo así, y nada pasaba, era imposible de mover — … POR… FAVOR… LEVANTATE… — pidió sin aire por todo el esfuerzo que hizo en pocos segundos, luego se apoyó en el pie, pidiéndole un minuto para recuperarse, es decir, una seña con la mano y la palma abierta que buscaba decir por ella "Ya va, ya va".

Seguro la pequeña, y hermosa mujer, con aquella camisa que asemejaba una capa, parecía una mariposa intentando mover una montaña. Por la diferencia de tamaño no podía hacer nada, pero liberaría a su hermana del trasero de ese gigante. Si tan solo, la mestiza lo hubiera rodeado, se fuese encontrado con la dama peliverde al borde de la inconsciencia por su propio despiste. Pasas que cosas, por una pequeña confusión.
Karma Fanático: Hyakinthos. 
[Imagen: mmocheja.png]
  Responder
#5
La calma invadía al sujeto mientras pensaba para sus adentros, no sabia si era la calma que podrían ofrecer los libros, el aroma a papel almacenado o el ambiente que ofrecía el aura de una biblioteca, el chico sabia el valor de esos objetos, pero también comprendía que no tenia ninguna forma de entender nada de lo que estuviera en ellos… siempre había envidiado a los que podían descifrar el contenido de aquellos objetos ¿Qué era de lo que se perdía el gigante?

Aquel sentimiento de paz seria bruscamente fragmentado por la aparición de alguien que parecía le protagonista de una historia mal contada… ya fuera por que el chico alcanzo a percatarse o no pero esta dama fue directo a impactarse contra su humanidad, el gigante no tuvo tiempo de reaccionar mas haya de los sentimientos en su piel cuando le advertían que había algo incorrecto, esta chica se dio de lleno contra el gigante, lo cual hubiera sido algo gracioso si no fuera por que parecía que al ir totalmente distraída, se habría impactado con toda la fuerza e inercia que podía alguien generar.

Los ojos del gigante se abrieron como platos, claramente era culpa de la chica, pero la justicia que el corazón de Alex guardaba no seguían esa lógica tan cuadrada, definitivamente se preocupaba.
Se acercaría mediante estirar su cuerpo, pero al notar que la gente comenzaría a reunirse lanzaría la palma para detenerlos, primero con la palma al frente como “alto” y luego… otra chica con el mismo ímpetu aparecería de la nada…

Los ojos se entrecerraron un poco… era un claro signo de frustración ¿y ahora qué? Pensaría el joven mientras miraba que otra joven de muy buen ver se violentaba contra el y luego contra su pie… ¿su pie? La chica empezó a gritar muchas cosas y pareciera como poco a poco perdía toda energía, todo ánimo y de repente lo que pedía era aire… ¿había sido quizá demasiado?

Regreso a la que parecía desmayada y un golpe al pecho fue directo a él, ¡sangraba! No era cualquier cosa de verdad era algo grabe, el chico postro la palma que usaba para detener a la muchedumbre para posicionarla como cama, con la otra de la manera que solo la marina le había enseñado, lograría levantar a la que perdió su guitarra y la posicionaría de manera segura, tomaría además la guitarra…

¿la otra? Bueno… al estar en su lecho de muerte ósea mientras trataba de tomar aire, el joven la tomaría de la ropa y pliegues del cuello/espalda, como que si se tratara de un pequeño minino y de la manera mas amable, no era la primera vez que el gigante hacia este gesto… la levantaría y movería a su palma, donde la otra se encontraría “descansando”, pero no era lo único que haría…

Préparez-vous... nous allons à l'hôpital !RYU ! – diria mientras el joven se erguia y se levantaba, quiza para la chica que buscaba aire seria movido el trayeco, pero para la otra en calidad de verdura, esto no seria un problema.

El chico observo a sus alrededores, sabia donde estaba solo era cuestion de ubicar el hospital... ahi estaba, el chico de manera que las damas no pudiesen objetar, las habias habia hipoteticamente raptado


Off
  Responder
#6
El golpe le había tomado por sorpresa, siempre corriendo, siempre descuidada, era habitual que se golpeara, que se resbalase, que se volviera un amasijo de manos golpeadas, quemadas o cortadas ante sus apresuradas carreras por callejones y otros lugares estrechos. Esta vez el apremio era mucho mayor pues a quien creía que había perdido era a maría merlot, la casi mascota de la tripulación de las manos muertas.

¿Qué tontería… una biblioteca? Para que, no creía que la gente pudiera aprender de leer cosas que pasaron hace eones. En cambio, Maki era de la gente que aprendía mucho mejor de las acciones concretas y físicas. Una erudita de campo se podría decir. Pero. Sabia que era una gran moda en auge la compra y venta de libros en todo el mundo. Desde recetas de cocina hasta hechizos de fantasía de reencarnación en un cuerpo que no les pertenece en mundos alternos. Esta vez solo deseaba llegar, encontrada Merlot o la mayor parte de su humanidad y continuar con su rutina diaria

En su inconciencia soñaba con viajar por todos los mares, por todos los países e islas, en su gran sueño. Un grandioso y poderoso navío de guerra. Con una gran plataforma central donde podían luchar a gusto incluso dos gigantes. Una arena de combate especializada, también con pasillos en su interior, recorría aquellos pasillos, unos pasillos oscuros, otrora luminosos, algunos otros con trampas simples y paredes que se cerraban para atraparla. Casi como una especie de prueba de aptitud que se lanzaba contra los aspirantes a gladiadores. Una arena de combate tan grande y poderosa y ella… alta… dorada… esmeralda… sobre un gran trono. Sentada observando como todos luchaban para ganarse un puesto en una especie de salón de la fama de la muerte.

De pronto los recuerdos de un futuro se le mezclaron con un pasado borroso con una voz… con un aullido de dolor… aplastar. Si, sintió que le ¿Aplastaban? No, que gritaban que la aplastaban. Que pasaba maldición la habían matado mientras dormía. O mientras peleaba en la arena que quería construir… espera, aun no estaba construida, como era eso posible que le mataran en su arena si aun no mandaba a crear el titánico barco —Te…tras…et…. Tetas grandes… sirenas de mie… mier… mierda… Siren a de mier.. da si— Dijo en su inconciencia al aire… escuchando en la lejanía a la desgraciada hablando de sus propios atributos o era al revés? No… seguro que se jactaba de sus enormes tetas de vaca marina.

Maki sintió como poco a poco podía sentirse entre nubes, entre el bullicio. La gente alrededor comenzó a ser repelida por acciones del gigante. Detuvieron los balbuceos mientras seguía flotando y volando en una especie de alfombra maravillosa. O de las nubes que parecían caramelo rosa y gigantesco. En su sueño perdido en el tiempo Maki se sentía feliz, pero algo de dolor comenzaba a crearse en el aire. Ella comenzó a correr por los pasillos mientras el dolor se hacía más intenso.

Maki entonces abrió los ojos… se incorporo con dolor en la mano del gigante… y no fue capaz… —Pero que cojo… dios… quién eres… que paso? Alguien anoto la patente de ese bote a remos con potencia nuclear.?— Menciono mientras se tocó la cabeza, pero cada movimiento se sentía como si le sacarán el cerebro y selo volvieran a meter por las narices. Con ambas manos intento ubicar la herida, pero tenía mucha sangre. Los mareos y la altura casi hacían que quisiera en una especie de reflejo loco, lanzarse al vacío.

Algo vio por ahí revoloteando, o podía enfocar bien la vista… que era? Una especie de mariposa fea?... no, parece que era… la jodida sirena. Casi le grito algo, pero un dolor agudo en la cabeza le hizo volver a medio recostarse en la mano del gigante.
[Imagen: Maki_NNM.gif]
[Imagen: mikiocheja.png]
  Responder
#7
Narrador / María Merlot



Inhala. 
Para adentro.
Exhala. 
Para afuera.
¿Cómo se le ganaba a un gigante?
He ahí el dilema.

María luego de intentar moverlo con todas sus fuerzas no lo logro, su indefensa y aplanada hermana continuaba bajo aquella enorme mole de carne y huesos. ¿Por qué no se movía? ¿Por qué quería dejarla huérfana de iguana? Cuando terminará de tomar todo el aire que perdió, en su cruzada contra la enorme cosa de largo cabello negro azulado, volvería a intentar salvar a la Valkiria Besada por El Sol.

En esos segundos escucho los murmullos de los curiosos, de las personas que se apelmazaban para ver la curiosa escena del arrollamiento de la mujer quemada por un espécimen difícil de ver por esos lados: Un Gigante. Cuando dejaban de lado la impresión de mirar al hombretón... destinaban sus miradas a la hermosa mujer de cabellera celeste, normal en María Merlot atraer la atención por su divina apariencia y más aun cuando parecía una pobre damisela en peligroso luchando contra un macho agresor de más de 25 metros de altura.

Antes de recuperarse por completo, paso por alto como el hombre recogía un bulto lleno de cicatrices del suelo y lo posicionaba con delicadeza en la palma de una de sus manos. En su estado desprevenido no vio venir la otra mano, que la sujeto por la parte de atrás de su vestimenta, haciéndola levantarse del suelo.

Sorpresa.
Ojos abiertos.
Volar.
Sonrisa.

— ¡Wiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiii! — olvidándose por completo de todo... empezó a decir entre risas encantadoras mientras sujetaba la larga capa semitransparente de su camisa como si fueran alas de hermosas mariposas — A los lados, más alto… ¡Se que puedo volarrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrr!  — recito rebosante de alegría ante un pequeño sueño que siempre tuvo, surcar las nubes, tocar el cielo, aunque claro, nada de eso era igual pero aceptaría lo que la vida le estaba dando.

Préparez-vous... nous allons à l'hôpital !RYU

La vocesota del gigante la hizo prestarle toda la atención mientras la dejaba en la palma abierta de la mano. Abajo la conmoción empezaba a reburbujear; algunos aldeanos susurraban “Secuestro a la hermosa chica” “¿Los gigantes comen bellas doncellas?” “Llamemos a los marines” — ¿QUÉ DIJISTE? NO ENTENDÍ NADA, PREPAREZ-VOUS NOUS ALLONS À L'HÔPITAL SERAS TU. ¿QUÉ CLASE DE GIGANTE ERES? NUESTRO THRYM-SAMA JAMAS SE EXPRESARÍA DE ESA MANERA TAN VULGAR, BUSCARÉ UN CEPILLOTE DE DIENTES Y TE LAVARE LA BOCA CON AGUA Y JABÓN, SALDRÁ ESPUMA Y BURBUJAS… DIVERTIDO Y DIDÁCTICO. ¿OYE? PUEDES ALZARME DE NUEVO… QUIEROOOOOO VOLARRRRRRRRRR — la joven alzo la voz y eso no le quito dulzura a la misma, en su inocencia pensaba que así se comunicaban los gigantes. Comenzó regañándolo como una madre por lo que dijo, asumiendo que eran vulgaridades, luego se desvió pensando en las burbujas y por último le pidió que la hiciera volar de nuevo, todo un abanico aleatorio de peticiones, así eran los grillos en su cabeza.

De pronto un movimiento en la palma de la mano la hizo desviar la atención. Vestimenta negra, una guitarra, cicatrices… ¡MAKI! María acorto la distancia arrodillándose a su lado mientras en su cara se reflejaba la preocupación genuina por su Unnie de Corazón — ¡Sigues siendo tridimensional! — le dijo pasando una mano por el cuello de la mujer y con la otra a su espalda para presionarla contra su muy bien dotado pecho, literalmente metió la cara de la valkiria entre ambos senos — ¡Debemos llevarte con Algodón de Azúcar, estas sangrando! Y no por la abertura correcta de los días del mes específicos… — despego la cara de su cuerpo colocando una mano en cada hombro para zarandearla con fuerza, en su histeria no procesaba que eso podía hacerle más daño a la peliverde — Estaremos bien, Unnie... ¡RÁPIDO LLÉVANOS HACIA ALGODÓN DE AZÚCAR! MUÉVETE, SE VA A MORIR DESANGRADA. NO PODRE SER TÍAAAAAAAAAAAAAA — volteo a ver al gigante sin dejar de zarandear a Maki. Estaba preocupada, y eso la llevaba a acciones y palabras sin sentido… ¿o siempre era así? Algo curioso que agregar es que a pesar de los gritos, su voz no perdía ese encanto natural de su lado sirenezco.
Karma Fanático: Hyakinthos. 
[Imagen: mmocheja.png]
  Responder
#8
La situación era caótica, curiosa y hasta de cierta manera… graciosa, pero no con un estilo de comedia clásico, era realmente una explosión de sensaciones minuto a minuto, era como un guion con un tempo tan caótico, que la probabilidad había sido tan amable de otorgar a cada tiro de dado, un veinte natural.

La que sangraba y curiosamente ya venía bastante demacrada antes de toda esta odisea parecía poco a poco recuperarse, era de cierta manera cuestionable, hasta es momento la duda atravesaría al gigante… era como que si en un mundo de NPCs, estas dos fueran la protagonista… era sobre todo llamativo, pero de entre todo aquello lo que más parecía brillar, como estrella en el cielo que cegaba dependiendo la perspectiva… era aquella mariposa extraña que de un momento a otro, paso del odio a la pasión y eso, genuinamente llenaría el alma del gigante.

Como si un pulmón fuera a ser escupido por la boca de Alex, una risa tan fuerte y áspera, tan fuerte como los temblores que sus pisadas lanzaban, saldría disparada de su ronco pecho – HUEHUEHUEHUEHUE – su fuerza sónica era descomunal y debía ser así, que sería del honor de un gigante si no era de esa manera la forma en la que se comportaba.

La chica terminaría su vuelo y se abrazaría a su compañera o bueno… eso se detectaba, quizá solo era sensible y apreciaba la vida… sinceramente sin contexto era complejo adivinar, pero era efímero, el vuelo no era algo que Alex haría para satisfacer un fetiche, era para facilitar el transporte de la chica que estaba lastimada…un rayo atravesó de lado a lado su mente, claramente era una idea y la idea era - ¿Estaba respirando? – sus ojos se abrieron como platos, realmente no hizo las validaciones de primero auxilios, el camino era corto al mata sanos…

……. La mirada de Alex se clavo con intriga cuando pareciera que la mariposa de barrio había aterrizado cerca de “su amiga”, por el momento así las consideraba, de un momento a otro… como si hubiera soltado a un animal depravado y con un ansia sexual enorme, esa chica clavaria la cara en sus senos… ¿Qué demonios? El gigante no podría dejar que pasara esto, era como permitir una violación y no era justo.

Un disparo de una exhalación fuerte saldría de las fosas del gigante, el equivalente a un gran tren que había calentado y ahora estaba hirviendo, el tener aquel rostro en las grandes chichotas de la chica que sangraba fue el preciso momento para tomarla distraída… ¿Cómo se defendería si no iba a poder defenderse? Procedió a dar avance a sus dedos de “pinza”, la chica ahora paso a batir de una forma inconsciente a la otra, ¡la lastimara! ¿Qué era lo que pensaba?... la pinza habría llegado a su ser, de nuevo con firmeza pero delicadeza la chica había sido apresada como minino, estaban cerca del matasanos, quizá 10 o 20 edificios, cosa que a la velocidad de Alex era nada… la chica se elevaría y seria extraída de la que esta lastimada, Alex observaría rápidamente, avanzaba con firmeza entre la gente y por la calle, a los lados la típica visión de edificios, algunos más altos que otros… Alex seguiría avanzando mientras al estirar la mano y mover con cierta brusquedad a la sirena… la abandonaría en el techo mas alto que se observara, realmente no sería apropósito, el techo mas “alto” seguramente seria el mas eficiente a su visión para abandonar.

Ahora debería poder realizar primeros auxilios, aunque realmente estarían a nada de llegar al matasanos, realmente ¿valdría la pena? No era momento de pensarlo, simplemente actuaria, el índice elevado, se posicionaría sobre el pecho, donde se supone que el corazón se encontraba… dos cosas saldrían de ese movimiento ¿seguía viva? ¿seguía respirando? Era básicamente información necesaria.
  Responder
#9
Maki estaba certeramente nockeada pensando en pescados voladores, dulces de algodón de azúcar bailarines con ojos, orejas de gato y relinchando como caballos, una verdadera locura. La sangre poco a poco comenzó a estancarse. Era una verdadera criatura imbuida en la fuerza de su fruta. Una criatura salvaje que si se le daba el tiempo necesario podría sin duda recuperarse completamente, pero, el transeúnte no lo sabía claro. La respiración poco a poco comenzó a normalizarse, su corazón a latir de manera normal. Y poco a poco a recuperar su tino y acciones.

La confusión de Merlot estaba totalmente justificada con ella en el suelo, sangrando casi inconsciente, desvariando y danzando con las luces imaginarias cegadoras de los cielos innumerables. Como un cachorrito perdido el gigante agarro a su… HO que coincidencia ambas compañeras de la vida raptadas por un gigante. Escucho la diversión de una chica. Una voz hermosa en cuerpo hermoso. En una actitud hermosa. Pero cuando medio abrió los ojos en medio de su dolor. Vio que era ella… —Que… haces aquí en la isla del cielo Merlot… cuando llegaste?— Se medio incorporaba, pero no lo logra.

El murmullo incesante de Merlot le calaba hondo, siempre cuando no estaban juntas esperaba cada segundo para verla otra vez. para sentirse útil para cuidarla y cumplir sus deseos. Consideraba a esta no como una hermana, sino como a una princesa. Una que le complacía dormir en su celda como una verdadera prisionera. Pero. Cuando estaban juntas solo quería amordazarla y lanzarla a una zanja… mentira. La amaba, pero no podía dejar que ella lo descubriera o seria presa de una espiral interminable de locuras sin sentido y siendo arrastrada a ello no tendría más opción de… morir seguro por alguna tontería como una picadura de avispa en el ojo o resbalándose con una cascara de banana. No quería convertirse en el alivio cómico en la película de su vida.


El zarandeo incesante y descontrolado provocaba que la herida se le abriera otra vez y Maki comenzaba a lanzar espuma por la boca… quería meterle una de sus técnicas dobles con extralimite y potenciadas por un ultimate entre las tetas pero sus fuerzas poco a poco le abandonaban la sangre parecía una cascada y le manchaba su camiseta favorita.

—Qu ienes…. Di osco mod uele… qui enes es te tont o Mer…— Balbuceo con la lengua medio enredada sobándose lenta, muy lentamente la cabeza —No no no… médicos no… con Cherry si puedes… mira!! al sur!! AL SUR!!!,— pero parecía que no se entendían pues vio como el gigante dejo a merlot despegándola del restregar de doble pecho, aunque se sintió más aliviada por ello quería que le dejara, pero el gigante era tremendamente fuerte. —No no… déjame… gigante tonto al sur… al sur… ay mi cabeza… DEJA… ME…— Reclamó mientras el gigante con su enorme fuerza comenzó a examinarla. Donde estaba su guitarra. Su espada… demonios… por que le pasaban estas tonterías.
[Imagen: Maki_NNM.gif]
[Imagen: mikiocheja.png]
  Responder
#10
Narrador / María Merlot



HUEHUEHUEHUEHUE

La risota del hombre resonó como un trueno en una tormenta seca en el medio de la nada. María no pudo evitar voltear a verlo, detallando como aquella boca se abría y reburbujeaba de esta una manera muy estrambótica… lo que genero en la mestiza automáticamente una risa, se contagió de aquellas carcajadas pero las suyas eran más delicadas, etéreas y encantadoras.

Que… haces aquí en la isla del cielo Merlot… cuando llegaste?

La voz de Maki, a quien estuvo zarandeando la hizo dejar de reír tontamente y fijarse en su estado. La sangre brotaba de su herida pero estaba recuperando la conciencia… aunque no muy lucida, por lo que percibía en la pregunta — … estamos alto, no se si sea el cielo pero arriba estamos, si el gigante sube un poco más la mano tocaremos las nubes y ahí si será el cielo pero habla con la garganta así que creo que tiene la lengua defectuosa… ¿Algodón de Azúcar sabrá reparar lenguas? — empezó a divagar con diversión y aliviada por ver a su hermana despierta, sabia que no era nada, ella era la mujer más fuerte que había conocido, un pinche gigante misógino no iba a derrotarla.

Qu ienes…. Di osco mod uele… qui enes es te tont o Mer…

Ahí estaba, la Valkiria besada por El Sol, siendo ella hasta en su poca lucidez mental. La preocupación de María descendió pero no dejo de moverla, esta vez solo para bromear con ella. Lo que no espero es que en ese momento de descuido la mano del gigante volvió a sujetarla como una muñeca, la levanto... lo que causo que el suave agarre que tenia con la mujer se rompiera — ¿OYE QUE HACES? YA NO QUIERO VOLAR POR MUY DIVERTIDO QUE SEA. BÁJAME, MI UNNIE ME NECESITA — le exigió señalándolo con reproche mientras agitaba sus brazos y piernas buscando zafarse, aunque en el fondo le gustaba mucho eso de estar levitando pero no era el momento, tenía que ayudar a la peliverde.

Lo próximo que supo es que era depositada en un techo mientras veía a la mole de buen cuerpo y sedoso cabello llevarse a Maki… — ¿QUÉ ESTAS HACIENDO? ¡REGRESA AHORA MISMO! TRAE TU ENORME TRASERO GIGANTE ACÁ Y DAME A MI UNNIE — grito corriendo al borde del techo y usando sus manos para formar un megáfono alrededor de su boca. ¡Estaba indignada, muy indignada! — SECUESTRADOR… — lo etiqueto apretando los puños frustrada y mirando hacia todos lados buscando una salida, hasta que vio que el edificio de al lado era más bajo y daba a una tienda con parasol de tela. Sin pensarlo mucho, tomo impulso, salto al techo continuo, rodeo por el efecto de la caída, se levanto y salto hacia la tela que la recibió como un amante cariñoso, luego se dejo caer al suelo haciendo una pose de gimnasta firme con los brazos arriba y recibiendo un par de aplausos de los espectadores — Gracias, gracias, amables ciudadanos promedio de Karate — sonrió y saludo como una reina con su preciosa sonrisa causando sonrojos y suspiros en quien la veía. Entonces fue cuando se dio cuenta que la tienda a su espalda vendía manzanas acarameladas y el vendedor le ofreció una — … ¡me encantan, que amable señor! — dijo abriendo el envoltorio y mordiendo el dulce — rhiquhisimha pehro somos thres — comento llevando una mano a la boca mientras hablaba para que no fuera de mala educación. Eso hizo que el vendedor le regalará dos mas en una bolsa que ella puso en su muñeca…

¿Eran tres?
Si.
Ella…
Maki…
Y el gigante secuestrador…

¡El secuestro y su hermana!

María miro en todas las direcciones, su brújula interna estaba defectuosa de nacimiento. ¿Ahora como encontraría a su hermana? En su preocupación iba mordiendo la manzana y saboreando el dulce caramelo — ¿Alguien vio hacia donde se fue un gigante peliazul? — pregunto a su publico enamorado, quienes señalaron una dirección… sin dudarlo fue corriendo por donde indicaron… encontraría a su hermana, le daría su manzana de caramelo, al gigante también y luego lo patearía por golpear, casi matar y secuestrar a la reptiliana.
Karma Fanático: Hyakinthos. 
[Imagen: mmocheja.png]
  Responder


Salto de foro:


Usuarios navegando en este tema: 3 invitado(s)