26-07-2026, 04:01 PM (Última modificación: 26-07-2026, 09:15 PM por Heras.)
Sientes eso, como el frío comienza a ser completamente vencido. Los rayos aun no llegan y la temperatura va cambiando. Debe estar cerca, debe no faltar mucho. Aquella ventana se abre poco a poco por la brisa que sopla, no tiene seguro, tampoco están en el mejor estado. Se escucha su bisagra rechinar. Todo esta negro pues tengo mis ojos cerrados, pero estoy consiente de mi alrededor. Siento la buena tela de la sabana, es fresca, es cómoda. Me gusta bastante pues durante la noche mantuvo el frío lejos de mi y ahora que se siente el calor acercarse no se siente que se acumule en la cama.
Mi cuerpo no se mueve, no es que no quiera, es que no puedo. Siento su piel, no es el tacto usual, es distinto, con relieve, admito que me gusta mucho y por ello agradezco que no me deja moverme. Siento su respiración, es profunda, aún debe seguir en sueño. Mi cabello está suelto, esto no me gusta, bueno no se puede tener todo todo el tiempo. Siento el movimiento y tengo de cierta manera el temor de haberle despertado. Espero que no, aunque ciertamente, no me molestaría que se despertara por su cuenta ya siento mi brazo un poco entumecido después de estar ya tanto tiempo entrelazados como dos serpientes anidadas en una cama que se nota no estaba hecha para dos personas de nuestras dimensiones.
El sol entra por la ventana luego de un rato, creo que me dormí, si, estoy seguro de que me quedé dormido un rato pues el reflejo incomoda mis ojos. Arrugó la cara pues no quería abrir los ojos y lentamente me vi obligado. Una habitación rústica, de piedra, sin muchos adornos, ni muchos muebles adentro. Es funcional pues nos mantiene protegidos de las arenas. La verdad no recuerdo del todo como llegamos, creo que el ron se me subió a la sangre y llegamos volando hasta aquí. Hablando de sangre creo que la sangre está fluyendo, no es que tenga una herida, pero si hubieran visto lo mismo que yo, quizá entenderían.
Mi mano, la del brazo entumecido acarició su espalda, aplicando la de la mano muerta, no la de la tripulación que después convirtió en valars, hablo de la técnica ancestral y mítica para hacer cercano a alguien que quieres cortejar. Mi clara intención de incentivar el contacto entre nosotros y sentir un poco la simulación del afecto. Acurrucarse con otra persona y compartir por un rato el calor corporal. Nadie tenía que saber que en ese momento me dejé llevar por la ilusión y me engañé para creer que este momento era un momento compartido.
Igual la realidad siempre es otra, aunque no la recuerdo bien del todo. Los ruidos en el exterior comenzaron, mercantes, comercio, gente agitada. Demonios tan bonito que lo estaba pasando hasta ahora. En mi cabeza se sentía como si me hubieran dado un golpe, creo que el licor está haciendo las consecuencias.
Escucho y noto como en la proximidad tu también estás despierta. — Buenos dias~~ — Musité, solo para tus oidos, que bueno, tienes esas escamas donde se supone parece que irían tus orejas, entonces yo pienso que por allí es que tu escuchas. Quiero disimular, pero alguien no quiere quedarse bajo la sábana y hace un relieve sobre la sabana. Parece que anoche no tuve suficiente.
Con el otro brazo acaricio tu rostro, seguido del cuello, sonrío y me mantengo paciente y busco pensar en témpanos de hielo para que no te lleves una impresión de mí ante… hey pero como es que… Abro los ojos sorprendido, miró a la habitación y veo toda nuestra ropa por la habitación y nuestras mal arrimadas en la única silla que tenemos. Bueno, si dos más dos son igual a pez entonces todo apunta que quizá nos alocamos un poco ayer. En mi mente las imágenes borrosas del patrón de escamas atigrado.
¿Sería cierto? Mientras le acariciaba moví un poco la sábana que mi compañera tenía hasta los hombros. La agarré con la punta de los dedos queriendo ver y estar seguro, digo, algo recuerdo, pero no está de más echar una miradita, para recordar bien. ¿Cierto?
Era la mañana siguiente a la llegada del ferry que había partido desde el south blue hasta cruzar los cabos y llevar a decenas de personas hasta la isla conocida como Sabakun, aquella mañana era agradable en muchos sentidos para cierta Gyojin que podía comenzar a sentir el frio de la noche desértica abandonando aquella habitación donde había pasado la noche junto a cierto Lunarian tras haberse reunido por la noche para platicar, compartir información, beber y divertirse de formas que ciertamente serían aptas para los débiles de espalda… o caderas.
Apenas estaba entrando el reflejo del cambio de iluminación por el amanecer cuando Mizuki comenzó a despertarse, podía sentir debajo de ella el calor de otra persona, el hombre con quien había pasado la noche, la rubia se acomodó en la cama envolviendo un poco más su cola en una de las piernas del hombre de cabellos platinados antes de cambiar de postura para no aplastarle el brazo, no quería que dejarlo lisiado simplemente por ella querer quedarse más cómoda de lo necesario. Poder sentir el calor del moreno contra las escamas de la oji azul la hacía recordar los aspectos positivos de la vida, le permitía olvidar las cosas difíciles que habían tenido que aguantar durante ese viaje de múltiples semanas sin descanso.
Aquella sensación relajante hizo sonreír a la mujer tiburón tigre que acarició sus muñecas dándose cuenta que realmente se había desprendido de todo para aquella noche de pasión, tanto la ropa como los accesorios de la gyojin estaban ausentes, por un momento se preocupó, pero al verlos sobre su ropa en el suelo tras girar la cabeza un poco, volvió a relajarse, abrazándose al fornido cuerpo de su compañero de velada, sintió su aroma y recordó cuanto se habían divertido la noche anterior, tenía su memoria intacta pero había una molesta punzada en su nuca por culpa de la bebida, sin deseos de abandonar la compañía ni la limitada comodidad de esa cama Mizuki volvió a cerrar los ojos antes de recostarse apoyando su cabeza en el hombro del que había sido su amante por al menos una noche.
El tiempo pasó, el dolor mermo, pero la gyojin no pudo volver a dormirse, sin embargo pudo permanecer relajada gracias a escuchar la respiración tranquila de Heras a su lado, al menos hasta que cambió de ritmo, probablemente habiendo despertado por el ruido del exterior, el mundo se estaba levantando junto al sol y el tiempo había pasado por más de que la mujer de escamas ocre hubiera deseado que se detuviera mientras ella mantenía sus ojos cerrados. Él había despertado habiéndola saludado ya no podían simplemente seguir con ese papel de serpiente envolviendo a su presa -Buenos días bombón.- saludo dejando salir algo de esa energía que estaba conteniendo por simplemente aparentar estar durmiendo.
El hecho de ver al gran lunarian de dos metros y medio mirar entre las sabanas, como dudando de lo ocurrido con cierta mezcla de inocencia y picardía hizo que la mujer tiburón acabase estallando de risa por un momento -Sha sha sha… Sí, ayer pasó lo que crees que paso querido y no sé tú, pero al menos yo tengo que decir que nunca había estado con alguien tan… dotado en este sentido vamos a decir, me asustaste por un momento y todo Sha sha sha- bromeo la revolucionaria mientras removía la tela que cubría sus cuerpos antes de levantarse enérgicamente de la cama antes de volver a usar la tela para cubrir al peli platinado que seguía momentáneamente recostado.
-Y parece que incluso ahora estás de humor para más.- agregó haciendo un gesto con su cabeza, riendo de forma picara antes de empezar de caminar desnuda hasta la mesa ratona donde había una jarra de agua con un par de vasos, sirviendo en ambos una buena cantidad del líquido dador de vida antes de tomarse de un solo trago el propio y extender el otro a su compañero de cuarto, sin vergüenza alguna por que la viera como vino al mundo o incluso si alguien llegaba a mirar por la ventana entreabierta, Mizuki estaba recién levantada y rebozaba sonrisas así como energía a partes iguales.
Rayos, mi movimiento fue demasiado, la hice que terminará por despertar. Mis dedos sintieron el relieve de su piel moverse con determinación. Su patron de tigre en su piel, el reflejo que hace con el sol, su postura, si todo aquello muy sugerente, motivador. La sangre comenzaba a fluir pues mi mente rebuscó en ese corto segundo en las memorias, recrear las imagenes de aquello que pasó, diablos, hay imagenes y hay video pero es borroso y mientras más, veo más pienso y más imagino.
Entonces tu risa descarrila el tren de perversidad que estaba acelerando en mi cabeza y tus movimientos me toman por sorpresa. Atrapado, pero no con vergüenza de ello. Sonrio. — Tampoco tienes que exagerar. HAJAHAS — Claro solo me queda reirme y admirar su silueta mientras toma agua. Tomo una postura relajada, pues ha saltado del a cama despojandome de la sabana que me protegía de la energía que hay allí afuerta. Su energía me relaja, me hace que mi atención se enfoque en ella, aunque ver su cola y su trasero no me ayuda, lo cierto es que ya no estoy pensando en ello.
Recosté mi cara sobre mi mano en forma de puño, el codo del mismo en la cama y me posaba de lado mientras la veía toda cargada de energía. La luz que entra realza y brilla de vuelta a mis ojos. Ojos que ven con atención y dibujan una sonrisa relajada. Bueno en definitiva a noche no lo pasó mal, aunque me bromee con eso y eso era suficiente, mientras no se regara un rumor negativo sobre mi entre sus amigas gyojins, todo excelente.
Su sonrisa atiburonada, sus gestos. — No soy el unico con energía por lo que veo. Pero está bien, con el calor que hace no puedes gastarte todas las energías durante la noche. — Pasé a sentarme en el copete de la cama para extender mi mano hacia ella, ambas manos, pero no para coger el vaso solamente si no tambien a sumano y ayudarme de esta para ponerde de pie. La diferencia para beber el agua fue distinta, siendo la mía algo lenta. compara con la suya.
— El clima aquí tiene toda la pinta que no es facil. No quiero salir, pero no mejorará con las horas.— Me acerqué hasta ella para abrazarla, pero por la espalda. No quería que el momento terminara, sentir su piel en coontacto con la mía era una sensación vigorizante. Quería saber si había una diferencia de relieve en sus escamas perso sentir su piel me erizaba llevaba mis manos curiosas a su abdomen y la atraia hacía mi.
—Dime que tus cumpañeros no te van a buscar hoy, así podemos salir a explorar, mas tarde, creo que el ron de ayer me pegó fuerte y no puedo quedarme solo en este estado. ¿Quíen cuidaría de mi? — Le hacia pucheros y hacia una voz quebradiza para mostrarme fragil por un corto instante. Esos pucheros besaron su cuello a los pocos segundos y aunque podríamos ser vistos por la ventana, lo cierto es que no la cerraría era la unica ventilación de la habitación.
Claro que la sugerencia tenía que verse con intenciones de que mis deseos eran carnales, que quería compartir su compañia tanto como lo habíamos hecho anoche. —Tiene que ser alguien fuerte, dedicada, atenta, con un patron de escamas ocre. — Digo antes de soltar una risilla y detenerme tras aquellos besitos. Mis ojos se cerraron un momento inhalé aire fuerte mente y exhalé muy lento. En ese momento de detenerme pensé cosas, cosas que no quería pensar y me tomé el momento para que todo fluyera de mi mente como las olas fluyen en el mar.
— Así me acompañas y buscamos algo para recuperar energías. No es como que pueda decir que yo invito, lo que si puedo si podemos es buscar algo de fruta. — Miré por la ventana hacia afuera, no es como esperase que hay gente mirando hacia nosotros y si lo hacian no me percaté. Sentí el olor de Mizuki. No había un olor a pescado, era lo que percibía, eso me gustó, no me había imaginado que esto terminaría así cuando la conocí en el barco. Miré con atención a la mujer. Acomodé mi cabeza sobre su hombro y si bien podría parecer que yo quería seguir acaramelado, que si me gustaría, mis manos acariciaban su piel, podría verse que deseaba convencerlas con cariños y exceso de comportamiento meloso. La verdad es que me gustaba mucho la sensación de sus escamas, no me raspaban las manos y bueno si habíamos pasado la noche juntos y no me había visto herdia la piel hasta que sentí una punzada en mi deltoide izquierdo.
—Mizuki, anoche con la pasión y la emoción, ¿me mordiste cierto? — No quería revisarme por que seguro luego de su respuesta lo inmediato sería vestirnos y salir, pero la punzada me molestaba un poco. Cuando vi habían unas marcas como puntos. Rayos creo que esto será dificil de ocultar.
30-07-2026, 07:16 AM (Última modificación: 30-07-2026, 04:29 PM por Mizuki.)
Atributos Personaje
Estadísticas de Mizuki:
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112 RES
36 DES
92 PRE
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Vitalidad: 2189 / 2189
Energía: 2260 / 2260
Espirítu: 363 / 363
Nivel: 12
Media mañana del Día 46 de Verano, Año 17
La Gyojin de ojos azules puede sentir la leve brisa cálida que entra por aquella ventana de bisagras rechinantes sobre su piel compuesta de un sinfín de pequeñas escamas que daban a su roce aquella característica textura mientras observaba con sus orbes oscuros al peli blanco que compartía no solo la habitación sino también el recuerdo de la noche previa con ella. El agudo sentido de Mizuki le daba la libertad de notar los aromas provenientes del exterior, su propia fragancia y especialmente el aroma de Heras, de su piel, su cabello y sus plumas, esos olores se volvieron más fuertes y presentes cuando el masculino se levantó para recibir el agua.
Tras ayudar al moreno de ojos café Mizuki agregó sobre el clima -El clima de este lugar será horrible a lo largo del día, pero tolerable por suerte, al menos eso es lo que creo por lo que sufrimos durante el día de ayer, al menos hasta que llegó la noche para darnos un respiro bastante agradable.- comentó denotando las últimas palabras sonriendo relajadamente pero con otras cosas entre su mente. Sin miramientos ni dudas la mujer de dos metros treinta y cinco acepto el abrazo y acercamiento de parte del hombre que era aproximadamente quince centímetros más alto que ella, acerco su hocico al cuello del oji café mientras sentía las manos del prójimo acariciando el abdomen propio de la Gyojin, era una sensación agradable.
Escuchar la voz “suplicante” de Heras hizo que por un momento Mizuki se paralizara, se giró para mirarle a los ojos y apreciar la expresión que portaba en aquellos momentos, con el cuello un poco inclinado para levantar la cabeza al mujer tiburón tigre se quedó quieta por un momento, tomo una profunda inhalación para controlarse y no arrojar al hombre de regreso a la cama antes de exhalar -Encantada seré la guardaespaldas que resguardara a tan importante individuo y maravilloso compañero de veladas, lo último que necesita este mundo es que te pierdas o peor aún, otras me arrebaten este maravilloso compañero de juegos que he encontrado.- afirmo pícaramente dejando salir un pequeño suspiro, casi un ronroneo entre medio de que recibía los pequeños besitos dados por el Lunarian.
-No creo que se preocupen mis compañeros, avise que no volvería pronto. Además no parece que sea la clase de isla donde uno vaya a recolectar las abundantes frutas que el bosque nos pueda proveer… Pero sí disfrutaré sacarte a pasear y comprarte algunas cosas, entre ellas cosas para recuperar energía por supuesto Heras- Afirmo con una enorme sonrisa predatoria mientras que con su cola envolvía la cadera del peli blanco y lo presionaba contra ella misma -¿Yo? ¿Morderte? Para nada, eso ha sido más parecido a un beso de mi parte… aunque parece que con el alcohol de por medio te di un beso un poco más apasionado que otros.- supuso mientras que dedicaba una mirada a escanear de nuevo el cuerpo del moreno para acabar viendo que específicamente en uno de los hombros había marcas bastante evidentes de que ella había pasado por allí.
Por un momento observo las marcas de sus propios dientes en la piel del oji café y contemplo la posibilidad de emparejarlas con una segunda mordida para que quedase simétrico simplemente por marcarlo aún más, pero aún no estaba tan apegada a él como para realizar un acto tan descaradamente meloso por su parte -Qué dices… ¿Vamos ahora de paseo? ¿O prefieres… hacer un poco de ejercicio antes de salir para buscar comida con más hambre y menos energía?- preguntó de forma traviesa mientras se apartaba para ir a cerrar de una vez la bendita ventana cuyo chirrido estaba empezando a molestar.
Atrapado por la situación con aquella mujer no parece para nada una tortura y tras acurrucarnos tanto rato tras jugar tanto rato. Ella es muy juguetona, sus palabras y sus gestos me encantan. Que sea coqueta siempre me motiva y me deja claro que siempre se puede compartir con ella un poco de diversión. Lo que sí es cierto era que me había dejado un par de cosas claras y que yo antes no había llegado a considerar.
— Que bendición estar bajo tu protección, con tu compañía. Me encanta que me regales estos momentos. Te prometo que no desperdiciaré ningún minuto. — Ella en su agenda que hiciera tiempo para mí tiene un valor y le sigo la broma con risas sutiles.
Uno, que esta mujer me clavó los dientes en el cuerpo, lo suficiente como para dejarme doliendo el músculo, eso quiere decir que ella es más fuerte de lo que yo esperaba. Acaricié su rostro al notar su mirada sobre mi, esta atención puesta en mi cuerpo. Sin lugar a dudas es algo que enciende mi fuego interior. Comencé a sentir ese fuego quiere salir y de la misma manera sentí que la sangre comenzaba a fluir en una misma dirección.
Dos, que si nos quedamos aquí jugando seguramente luego saldríamos agotados, de tarde o de noche y seguramente sin fuerzas para afrontar esa calle. Cómo alguien que ha dedicado su vida y su cuerpo a ese oficio sabe con detalle lo desagradable que se siente eso, no me gustaba eso. Yo prefería la complacencia, disfrutar cada momento y una vez que inicie que no se corte. Suspiré, luchando, disfrutando como ella me tienta con sus propuestas. Me relamí los labios y me puse frente a ella acercando nuestras caras, miré con total atención, expectante, buscando que su mirada azul se cruzara. Acariciando su espalda la atraje hacia mí, para estar cuerpo con cuerpo.
Tres, que a los dos nos gusta la tentación. Sintiendo su piel contra la mia, el juego de escamas de tigre color ocre, contra aquella piel oscura y con tatuajes aun más negros. El contacto completo al punto que siento percibo que mi respiración llega hasta ella. Mi diestra subió por su cuello notando. Subiendo por su cabello suelto, firme un agarre sobre sus greñas rubias, firme, pero que no le impide su movilidad, quiero sostener la mirada y veo fuego o tal vez solo es el reflejo de mio.
— Lo tengo muy claro, no lo tienes que dudar. — Tomé aire sintiendo proximo aquella sonrisa dentada, me da un poco de temor tan cerca pero en partes iguales me emociona y se me hace agua a la boca. La fricción contra mi piel abdominal, ese roce que deja ver que mis ánimos están centrados en una parte de mi cuerpo, que si bien no están firmes, podrías ver como se acumularon de manera viril al punto que podrías con las dos manos si quisieras. Me muevo hacia ti, empujando ligeramente con la zona de los oblicuos y lo gozo al punto que el fuego lunarian se hace visible en mi espalda.
— Si, busquemos algo de comer, la próxima vez solo uno podrá pararse de la cama. — Dejando abierta la oportunidad, no como una competencia, sino como una oportunidad para explorar más adelante. Me separé dejando la tentación allí, que mantenga nuestro calor y comencé a buscar nuestras ropas que por la habitación estaban, bueno no se donde estaban, tocó revisar la habitación hasta dar con todas ellas.
Quizá ya habíamos dado suficiente espectáculo a fisgones de ventanas y volver a la ropa de calle sería lo mejor. Admito que mi mirada café no se podía desvincular de ella, hasta encontrarme con las prendas. La calle nos esperaba con una sociedad que bien estaba acostumbrada a su clima caluroso, que a mi me encantaba pero no dejaba depensar que podría ser dificil para mi amiga gyojin.
Atributos Personaje
Estadísticas de Heras:
126 FUE
121 RES
36 DES
42 PRE
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170 REF
37 INT
121 VOL
16 CH
25 CA
Incluso si Heras no respondía de forma rápida ni directa lo que había sido preguntado por la mujer tiburón en un primer momento, sus caricias y la forma en que la acercaba en un abrazo cálido se sentía a su vez como una clase de respuesta, una respuesta que indicaba lo que él deseaba mientras tomaba del pelo a la rubia en un gesto que la hizo sonreír ampliamente mientras veía los ojos café enfocados en los orbes oscuros de la mujer tiburón. Podía sentir los latidos del corazón del tatuado por el contacto físico que tenían en aquel momento, eran latidos llenos de pasión, al menos suficientes para que por un momento un fuego se manifestara en la espalda del susodicho.
Que el peli platinado eligiera separarse hablaba bastante bien de él en la mente de la mujer tiburón con escleróticas negras, al menos de momento demostraba tener autocontrol cuando no se trataba de alcohol -Tsk- chasqueo sonoramente su lengua antes de hablar -Por cómo me tomaste del cabello creí que seguiríamos ahora… ten cuidado con esas señales contradictorias Heras.- comentó antes de dejar salir un suspiro y comenzar a buscar ella también su propia ropa para comenzar a vestirse acorde a lo que había visto por el momento en la isla, haría un par de cambios en su atuendo antes de salir para sobresalir un poco menos.
La mujer con escamas grises solo apreciables en su abdomen lentamente comenzó a vestirse sin dejar de hablar -Pero tienes razón en la decisión que tomaste, es lo más lógico… especialmente después de esa última afirmación ¿Uno de nosotros no podrá levantarse de la cama? Me encanta cuando me amenazas con un buen rato Heras Sha sha sha- dijo terminando en una carcajada alegre aquella broma, dedicando un momento a mirar la ventana y decidiendo como la ataría esa noche para que nadie interrumpiera lo que parecía ser una excelente velada prometida entre ambos navegantes.
Una vez que hubiera terminado de vestirse la rubia hizo arreglos con su atuendo, cambiando un poco como llevaba la tela, agregando una capa más por sobre su cabeza para resguardar su cabeza del sol y evitar exponerse directamente a la inclemencia del clima a cuerpo completo antes de acabar de arreglarse revisando como le quedaba la ropa dando una vuelta en el lugar y volviendo a ponerse aquellos grilletes sin cadenas, aquellos recordatorios de un pasado apenas y separado por menos de dos años del presente. Cuando estuvo satisfecha con su atuendo, los cambios hechos a su ropa y dejar el resto de cosas en su mochila finalmente la oji azul hizo una vuelta para que su compañero de aventura pudiera comentar si es que tenía algo que decir.
Una vez que estuvieran ambos vestidos y presentables Mizuki comenzó a hacer internamente una lista de ingredientes, productos secados para viajes largos y telas para cambiar su atuendo un poco más, todo mentalmente antes de ir a tomar de la mano y brazo a su compañero de velada -¿Sabes a donde iremos a pasear primero?, por mi parte tengo pensadas compras que hacer para preparar el viaje y desentonar un poco menos en la isla, pero quizás tu tengas alguna idea más divertida.- comentó dejando que fuera una pregunta tacita, dando al lunarian la oportunidad de responder como quisiera -Por cierto ¿Qué fue todo eso del fuego? ¿Me explicas un poco por favor? Se veía interesante cuanto menos.-
14-08-2026, 02:52 AM (Última modificación: 20-08-2026, 03:50 AM por Heras.)
Un mordido Heras hizo sus mejores arreglos posibles. Atarse el cabello de manera presentable, usar un poco de agua para arreglarse de manera correcta. Aún nos quedaba un poco de agua que usaría para limpiarme la cara, no se podía ver que recién despiertan, había que estar activo de cualquier manera ya que si vamos al comercio de seguro hay gente con mucha chispa para los negocios esperando sacarnos el dinero fácil. — Ciertamente no. Es parte de la aventura de hoy, aunque creo recordar que el desierto afuera no tiene mucho que ofrecer. Así que debemos ir avispados—
Se tomó la molestía de arreglar la cama, notó en ella que habían marcas de arañazos. Era una cama vieja que estaba algo desgastada por el tiempo. Sonreí. — Para cuando regresemo que nos reciba bien ordenada. — Haciendo un gesto tranquilo. Salir de aquella estructura de roca solida que fue nuestra morada y encontrarnos con un sol abrasador. Acompañado de una paleta de colores entre amarillas, entre brillantes y opacas, siendo aquellas impactadas por el sol las que se ven obligadas a resaltar y las sombras los pequeños puntos de alivio.
—Vamos — Indiqué extendiendo la mano hacia la revolucionaria sin temor alguno. Notaba que ella había cambiado su indumentaria, ocultándose, precavida, por mi parte, yo no lo era tanto. Aun cuando sé que el sol y el calor pueden hacer un daño a mi piel. No me oculto, dejo que mi torso hermoso sea visible por completo. A pesar de los tatuajes que son marcas que representan su servicio ya se ha cansado hace mucho tiempo de llevarlos con vergüenza y ahora no teme que sean vistos.
Agarrando la mano de la mujer avanzó con ella siendo un dúo opuesto, uno que no teme mostrar sus plumas y alguien que realmente no quiere ser vista y usa su capucha dejando un aura misteriosa. Con una sonrisa que deja ver unos dientes bien cuidados, una seguridad en sus pasos, sintiendo el calor natural y disfrutando cada segundo de ella. Sus alas abiertas que no son del todo necesarias pero lo hace para darle algo de sombra extra a Mizuki. No espera gracias por ello, ni tampoco que se note, lo hace con gusto. Se pueden ver las calles llenas de buhoneros, vendedores informales que se ponen en cualquier sombra. Montan cuatro palos y una tela arriba que les haga de techo. Me causan intriga pues ta ponen su negocio buscando una sombra y aun así ponen un techo.
Parece que todos aquí sufren con el calor que yo parezco disfrutar. Veo herramientas, artilugios de confección no demasiado elaborados. No armas, si no más bien como baratijas, moños para el cabello, una especie de elaborado asiento para montar dromedarios. Confecciones de cuero que llaman mi atención así mismo como las sandalias. Me llaman la atención pues tiene un estilo que sube hasta las pantorrillas y parecen ser para viajes sumamente largos. Yo no soy mucho de necesitar calzado pues el vuelo siempre me acorta las horas de camino. Estás llaman especialmente mi atención. — ¿Qué te parecen?— Consulte a mi compañera de manera genuina al momento de cerrar mis alas cuando nos encontramos en la sombra.
Conforme los toldos sobreponen sus techos unos sobre otros terminas pasando por una vía que tiene muchas telas y el sol para por las fisuras de lo desigual y poco organizado que están los techos. — Tu has visto la de cantidad de Berries que cobran y casi todo es de cuero muy resistente. — Aunque pareceía una queja y en parte lo es puesto que con este calor secar el cuero no cuesta tanto. —¿A quien se le ocurre? Estan bien de precio, pero no es como que la materia prima les costará mucho. — Intenta hacer este cuero bajo la lluvia para que tu veas. Igual y lo que se es por lo aprendido de la misma calle, cuando tienes que vivir por tu cuenta no quieres gastar en ropa que se te puede destruir en una o dos estaciones.
Más adelante avancé pues vi joyería, llamó por completo mi atención pues parecen ese tipo de imitaciones que te hacen reflexionar si son reales. Claro, como hombre de mala vida yo estoy al tanto que todas son baratijas hasta que se demuestre lo contrario. Vi con atención los collares y los brazaletes, parecidos a los que lleva Mizuki, me hizo reflexionar. Aquellos son unos grilletes de verdad y estos son un adorno. Ella los lleva a pesar de unos grilletes no es algo que le puedas cambiar el concepto a libre voluntad.
— No debería vender baratijas así, sin saber que significan. — Le reproché con un tono de voz que no es bajo, pero no es el mío habitual para conversar. Es más suave, como inseguro.
—EEEH que mierda hablas. —De detrás del mostrador salió un tipo que podría ser tres veces yo de lo macizo y a pesar de no estar musculado no necesita decir más nada para señalarme para revelarme que no le gusto lo que dije. — Por que no metes tu nariz en tus propios asuntos. Maldito negrata. — Enseñando una navaja y habilidades para hacer bailar el mismo entre sus dedos,estaba más que claro que iba a defender su postura como quien defiende una investigación, con sangre y filo.
— No, tampoco hay que ponerse así. —
— No tu, amigo, aqui tienes que aclarar cosas ahora. —
La mujer tiburón tigre suspiró al entender que su compañero de noche y mañana no respondería al asunto de las llamas que le había consultado, por el momento la joven eligió respetar el deseo del Lunarian por no decir nada al respecto y en su lugar se enfocó en apreciar el paseo entre los puestos y vendedores. Cuando el peli blanco pregunto sobre cierto calzado, Mizuki sonrió y le dedico una buena mirada antes de decir nada -Por lo que puedo entender, parece estar bien curtido para el clima de aquí, así que debería ser resistente y acompañarte por mucho tiempo si lo cuidas, aun así me parece algo caro, pero dudo que haya muchos proveedores de materia prima por aquí para fabricar en masa algo así.- comentó tras pensar detenidamente todo lo que sabía respecto al producto en cuestión y la isla donde se encontraban.
El siguiente objetivo del paseo parecía ser un puesto lleno de bisutería, el arte de hacer adornos e imitaciones de joyería sin utilizar materiales preciosos, seguían viéndose bonitos, Mizuki se acerco con mucha emoción por ver las “cositas brillantes” que podían tener en aquel puesto, después de todo siempre le gustó mucho la joyería y en la bisutería encontraba la diversión de la joyería pero en mayores cantidades, podía comprar muchas piezas de bisutería sin gastar un cuarto de lo que costaría una pieza de joyería. -Cuantas piezas tan interesantes.- comentó en voz baja mientras contemplaba lentamente todo el repertorio de baratijas disponibles en el puesto antes de enfocarse en las mejores piezas.
A Mizuki le pareció escuchar un comentario un poco irrespetuoso de parte de su moreno compañero sin embargo estaba obnubilada por las piezas del puesto como para que interferir más allá de escuchar como empezaba a hablar de mala manera con el dueño del puesto comenzando una medición de miembros con el susodicho, o al menos así lo percibía la mujer tiburón. El asunto no era con ella, normalmente hubiera dejado que el que se metió en el conflicto lo resolviera, pero si se peleaban con el dueño del puesto tal vez no podría comprar las cosas que ella quería o estaba interesada, por no mencionar que atraerían atención no deseada.
La Gyojin dio un golpe sonoro con su cola en el suelo mientras se acomodaba a un paso de ambos individuos -Venga hombre, que no ha sido para tanto ¿Te vale la pena sacar la navaja cuando tenemos intenciones de comprar? Mejor guarda eso y saca un abaco que quiero comprar.- Dijo en un tono autoritario antes de dirigir un tono aún más grave al alado -Tu explícate y discúlpate.- exigió cortando la oportunidad de que el conflicto escalara entre los dos masivos hombres, o al menos esa era la intención, si alguno de los dos se pasaba de listo era propenso a llevarse un par de costillas rotas cortesía de una gyojin frustrada por no poder comprar… Aunque tal vez podría robar si el conflicto escalaba, un pensamiento fugas que entro en la mente de la luchadora que desvió su mirada de nuevo a ver todas las cosas tan bonitas que había en el puesto.
No juegues conmigo, la situación no necesita escalar en absoluto. Las amenazas con navajas era una muy clara amenaza directa a mi y a una persona que valora mucho la paz. Hasta que quieren acabar con mi paz. Estar con mi Gyojin, comprar cosas bonitas, comer algo, son las cosas que me darían felicidad, pero ese arma punzante me cortaba el mojo. No me atrevía a decirle nada al momento ya que me parecía que cualquier cosa podía desencadenar una situación que no resolveré con palabras.
Mis ojos seguían el movimiento de la navaja con total agilidad, aun cuando él hizo diversos movimientos de prestidigitación para engañar a mis reflejos. El pleito aún no había dado inicio pero la tensión comenzó a acumularse conforme el baile de la hoja iba acelerando. Mis dedos bailaban como lo hacen los de un pistolero que ve inminente un duelo de velocidad. Miradas sostenidas y palabras que eran claramente ofensivas.
Un fuerte coletazo rompió la tensión que los dos hicieron ese movimiento felino en modo espejo al ser tomados por sorpresa. miradas que soslayan sobre la mujer de escamas ocre y diseño atigrado. Utilizando sus cualidades poner las cartas sobre la mesa. Parece que la posibilidad de atender clientes con actitud es suficiente para resolver este asunto. La navaja bailó en giros entre sus dedos hasta que fue enfundada. Como quien hace trucos para engañar, que no vean venir su siguiente movimiento.
Su bemba hace gestos y son gestos que no me encantan. Lo observó con total cautela. Está esperando a que yo acceda y soy muy orgulloso para hacerlo de buena manera, mi mirada se mantiene desafiante. Luego me muestra su sonrisa con dientes dorados pero de joyería que ha puesto en ellos y es de aquellas que usaría un harlequin para prestar burla.
Una voz en mi cabeza, me recuerda que estas acciones no tienen que derribar mi manera de actuar hay maneras. Es una voz que nunca se rompe, melodiosa, tranquila, me susurra al oído como una consejera. Lo pensé y alce mi mirada, aunque me supera en altura, mi esto es tranquilo y mi mirada es similar a la que ella daba a otros.
— Le explicaba, que esos brazaletes no son los que se quieren llevar, son unos grilletes. Le decía que no los tuviera a la vista, es mejor reservarlos para una cliente más peculiar, es todo.— No iba a dejar que me pudiera sentir erosionado, no era un debate sobre la razón, era yo educando a un vendedor de poca monta. — Lamento que malentendido tuviste. — No lo desafiaba, no frontal, pero era claro que no era la disculpa que él buscaba. No retracté mis palabras, no lo estaba ofendiendo pero si lo ponía en una línea clara.
Cambié de su cara malhumorada, que arruga su nariz para señalar que mis disculpas no le encantaron. De hecho eran una victoria como un dulce de limón, es lo que quieres pero no sabes cómo esperas por la acidez del fondo. Mi atención cambiada a la Gyojin a la cual veo con una sonrisa y me acerco para tomar su mano cómo mi pareja. — Gracias, casi se prende un problema. ¿Hay alguna que te guste? — Mi mirada puesta con atención, a la bisutería y entre los adornos veo una tiara, no es una corona o un cintillo, me gustó porque tenía ese aspecto como si colgara y dejaba una piedra brillante en forma de rombo en el medio de la frente.
La tomé y de inmediato la puse en su frente. Para ello tuve que mostrarle ligeramente su rostro sobre la capucha, tenía que ver- — Toda una preciosura. — Yo se que ella no necesita que yo le compre que si me lo permitía lo haría sin dudar. Medí mis palabras pues recordaba que ella no es de lo que les gusten los reyes o esos sistemas de gobernantes.
Mizuki dedicó un momento a observar la forma en que los dos hombres interactuaban tanto el vendedor de mal carácter como el orgulloso Lunarian seguían sin haber quedado en buenos términos, pero cuanto menos reconocían la interferencia de la mujer tiburón como suficiente para no hacer escalar más el asunto -Ves, ya se disculpó, además de que solo te daba consejos de que productos tener en venta para el público a simple vista basado en su opinión, todos tenemos opiniones, no hace falta enojarse por algo así.- agregó intentando mejorar un poco la posición de su acompañante, incluso cuando estaba siendo un poco cabeza duro respecto a la disculpa.
La gyojin se quitó la capucha para que tanto el peli platinado como el vendedor vieran como le quedaba la tiara que tan agradablemente había sido puesta sobre la cabeza de la mujer tiburón tigre -Dependo de su juicio para saber que tanto me hace resaltar, así que supongo que si la vez bien y te parece que me queda, me la llevaré.- comentó tranquilamente la mujer ante la recomendación dada por el oji café.
Los ojos azules de la joven dedicaron un giño picarón a su compañero de paseo antes de que la mirada de esclerótica negra regresara a los productos del puesto y con su mano libre del agarre del musculoso moreno, empezó a señalar un par de anillos, una cadenas para colgantes, un juego de grilletes dorados baratos, con cada producto que elegía la goyjin tomaba más confianza y en lugar de simplemente señalar lo que se llevaría lo sujetaba para revisarlo o se lo daba al vendedor para que los separase entre todo lo que llevaría para contabilizar bien las cosas.
Entre gestos, pases de productos y movimientos de manos por costumbre involuntaria e incontrolable Mizuki sujetó de forma oculta un anillo de acero o falsa plata en la palma antes de trasladarlo a su bolsillo en el mismo gesto que usaba para sacar el dinero para pagar, sin contar con la tiara que tal vez invitase Heras, la navegante había seleccionado cuanto menos una docena de miles de berries en diversos productos de bisutería barata, dejando al vendedor mucho más contento y satisfecho de lo que hubiera quedado si hubiera seguido el camino de la violencia.
-Creo que es hora de que vayamos marchando a buscar algo para ti, tal vez algo más elaborado o simplemente algo de ropa que sea de tu talla ¿O prefieres que vayamos a comer antes?-
Jump the shark
karmas relevantes
Belleza
Karmas
positivo
1 punto
Descripción: Recibes un trato más favorable por parte de los NPCs, a no ser que hagas algo que perjudique la buena impresión que tendrán de ti [Incompatible con Feo y Difícil de mirar]
Código: belleza001
Carterista
Karmas
positivo
2 puntos
Descripción: Puedes esconder un objeto que tengas en la mano en tu bolsillo u otro lugar de tu ropa, de la vista de todo el mundo. Una vez por tema.
Código: carterista001
Cleptómano
Karmas
negativo
1 punto
Descripción: Sientes la necesidad de robar cualquier cosa, por poco valor que tenga, y no puedes evitar hacerlo una vez por tema.