Música y Libertad | Aventura Tier 2 | P.A.
#1
Día 5 Verano, Año 18
Hora: 18:00 pm, Clima: Caluroso
Puerto en Isla Kárate
Isla Kárate, South Blue



Isla Karate es conocida por su fuerte ambientación tradicional, en el centro de la isla se alzan enormes montañas que por su forma y tamaño pueden llegar a asemejarse a imponentes volcanes, a lo largo de sus cordilleras se encuentran numerosos dojos dedicados a distintas artes marciales, entre las que destacan el Okama Kenpo, el Hasshoken y el Gyojin Karate, y cada disciplina siguen métodos de entrenamiento y normas propias, cuya práctica se encuentra estrictamente regulada bajo la aprobación del soberano de esas tierras, el rey del kárate.

La isla se encuentra completamente cubierta por una abundante vegetación la cual proporciona gran parte de los recursos necesarios para el sustento diario de sus habitantes, entre sus paisajes destacan enormes bonsáis que crecen a lo largo del territorio, otorgándole una apariencia tradicional y característica de su fauna. En las faldas de las montañas se extienden amplios campos de agua destinados al cultivo del arroz, convirtiendo a la Isla Karate en una de las principales productoras de este alimento, la pesca también representa una actividad fundamental en especial en las zonas cercanas al puerto, incluso algunos de los dojos participan directamente en el mantenimiento y recolección de los arrozales y pescadería para las labores dentro de su entrenamientos como una forma de fortalecer resistencia y musculatura de sus discípulos.

En el área comercial distintos puntos del muelle concentran una gran variedad de negocios destinados tanto a los habitantes como a los navegantes que llegan a la isla, pueden encontrarse pescaderías, utensilios de navegación, telas, alfarería, semillas de todo tipo y provisiones variadas para continuar cualquier travesía, la zona comercial también cuenta con diversos establecimientos de entretenimiento como restaurantes, hoteles, plazas y tabernas, estas últimas especialmente frecuentadas por los viajeros que buscan descansar y saciar la sed después de un largo viaje, es por eso que esa zona del muelle suele ser la más concurrida de la isla, reflejando el carácter hospitalario y tradicional de la llamada tierra de la disciplina.

En la plaza del mercado, las farolas, paredes, establecimientos y tablones se encontraban cubiertos de afiches que anunciaban una oportunidad de trabajo en el bar “El Canto de Sirena”, al parecer este establecimiento buscaba artistas dispuestos a brindar entretenimiento durante una celebración privada, desde músicos hasta bailarines, quienes estuvieran interesados debían presentarse hoy mismo en el local para ofrecer sus servicios.

Para cualquier amante del arte, o simplemente para quien necesitara conseguir unas monedas extra, parecía una oportunidad sencilla de aprovechar, después de todo, ¿qué podría salir mal en una noche de música y celebración?

Afiche



Off Narrador
#2
Caminaba por los pasillos extensos y conglomerados del mercado junto a mi nakama Tor, la zona de comida era una mezcla entre una muchedumbre de placeres olfativos y sonoros a lo largo y ancho del sector, los marines, los civiles, algunos piratas mal encarados caminaban, comían y disfrutaban de la oferta gastronómica de la isla, hasta eso habíamos tenido suerte y los okamas nos habían alimentado y brindado parte de su vino, sin embargo a lo largo de la caminata una duda saltaba latente e mi cabeza... (DEBEMOS CONSEGUIR UN BARCO).
Así que comencé la conversación con mi compañera para nada discreta con sus 10 metros de altura, por lo que tomé su mano y comencé a preguntarle:
-Oye torcita de mis ojos, no has pensado en que deberíamos ir consiguiendo dinero para comprar un barco? Digo, sé que somos piratas, pero a ver nosotros somos un poco honrados, vivimos del amor al arte y a las palmas de nuestro público por las noches en las fiestas de los Okama, no está mal, no me mal interpretes, pero siento que deberíamos hacer algo para poder tener un barco propio y conseguir un navío digno de nuestro peso y envergadura... Espera... no te vayas a antojar con eso último...-
-En fin... podríamos no sé, quizás...//digo en voz baja//... estafar... robar... mentir... aunque tu eres mejor en eso que yo... sabes que soy un pésimo mentiroso, pero soy un gran maestro del disfraz... //regreso al tono normal de mi voz// -Deberíamos encontrar una forma en que sea viable buscar un sustento o al menos algunos aditamentos para nosotros mismos... O apoco no te gustaría poder comprarte ropita "chulis chulis", eres demasiado grandota reina y desafortunadamente el dojo okama por más que sea una fortaleza para los artistas y okamas descarriados... dirian en lutharia, "El muerto y el quedado apesta a los 3 días, así que... //Digo poniéndome de pie sobre las astas de Tor en forma heroica, mientras grito enardecido y emocionado// -¡¡Nyejejejeje, Debemos retribuir a nuestras amigas y amigos okamas de la manera en que ellos nos han ayudado!!-
Instantes después pensé (Aunque... ¿cómo lo haremos?)
Fue así que Tor al ver un letrero con afiches decidió bajarme para inspeccionar en alguna clase de oferta laboral, mientras veo a Tor quien no estaba del todo convencida de tener un empleo formal, aunque estaba fascinada con poderse ver DIVA INDOMABLE POTRA Y DOMINANTE, mientras explico rápidamente -Sí, piratas y todo, pero sobre todo artistas y los artista viviremos del aplauso, pero no comemos del aplauso, sino preguntome yo, en cuanto está la taza de cambio berri-aplauso hoy en día, el mercado es sumamente volátil e inflacionario para nosotros los artistas... Además, mira... aquí está-
//Digo mientras señalo al cartel//
-Unos incautos enriquecidos buscan artistas y tú y yo somos artistas, aunque para guardar las apariencias y pasar desapercibidos... Bueno... tú no sé si puedas, pero... ¿te parece si cantamos? Así sirve que puedo usar el vestido que me regalaron tus amigas okama y hacemos el ballet folclórico "Luthariokama", así al ellos pensar en que dos bellas y jóvenes okamas desamparadas y necesitadas de apoyo quizás nos puedan brindar más dinero... o si nó...- //muestro mi kanabo escondido detrás de mi pierna entre la misma y mi gabardina de cuero// -Los agarramos a macanazos y salimos corriendo con todo el dinero, joyas y lo que veamos de valor que tengan... Y así podríamos repartir un poco con los okama del dojo... No sé tú pero yo lo veo como un plan maravilloso y redondo... Ahora... segundo tema... ¿sabes por dónde esta el bar este?-
Espero a que Tor se ubique, mientras pongo ojitos de huevo intentando dar ternura para que me guíe porque sino me pierdo... (Sí, tendré buenos sentidos, pero justo el de la orientación está de sabático dulzura) 
-¡ESTO SERÁ UN PLAN MARAVILLOSO!-



offrol
CONTINUARÁ...


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Vesper_Nero
#3
Hace muy poquis tiempo decidí unirme y formar una tripulación con el buenazo de Vesper. Ese hombre es todooo un personaje jijiji Es músico, artista y romántico empedernido como yo, aunque está un poquito loco, y eso me en-can-ta. O sea, se que el viaje no será aburrido mientras este con él. Mis amiguis del dojo están partidas como galletas con este hombre y se volvieron locas cuando se enteraron que yo había aceptado irme con él a la primera. Pero piénsalo bien marica ¿Quien va a decirle que no a un hombre que te lo pide como si de una propuesta de matrimonio se tratase? ¿Cómo voy a decirle que no y a romperle su corazoncito? Además, era la oportunidad perfecta para conocer el mundo que me fue negado durante tantos años. Al fin podré salir de este clóset llamado Isla del Kárate.

Luego de caminar un rato me encontré con unos afiches y me detuve frente a ellos para leerlos bien. Casi me da un patatus al ver lo que ponían esa publicidad. O sea, estaban buscando artistas, y nosotros SOMOS ARTISTAS. No pude evitar imaginarme distintas maneras de presentarme y hacer un Show.

"¿Será qué hago la danza del vientre? ¿O bailo en el tubo? No, eso no. ¿Ballet? No, tampoco." me detuve a pensar mientras seguía viendo el afiche y Vesper seguía hablando aunque la verdad yo no lo estaba escuchando mucho. "La presentación de Madame Trompalarga, si eso es. Está decidido".

"Oye, corazon. Mira estos afiches. Baja de allí y dime qué opinas al respecto. No sé si sea una oportunidad del destino, o sea, nos veríamos DI-VI-NOS pero no sé si es algo valga la pena. Todavía necesito tiempo antes de aprender a navegar así que quizá deberíamos ganar dinero de una forma más legal como esta. Antes de hacer cualquier alboroto" le dije a Vespercito que estaba sobre mi cabeza.

Mientras Vesper los veía yo ya estaba terminando de concentrar todas mis fuerzas para cambiar mi apariencia. No quería que vieran a Torsten el Gran Mink del circo, quería que vieran a Madame Trompalarga, la nueva diva cantante de la isla. Pero todavía me toma algo de tiempo cambiar de forma. Pero había que tener paciencia, como eso que dicen por allí del elefante y la hormiga.

"Se por donde queda pero dame un poquis más de tiempo bombón. Necesito concentrarme" le dije mientras tenía mis ojos cerrados y todas mis energías puestas en manifestar mi nuevo poder.

cositas de okama alce
#4
Un delicioso aroma a comida y especias se extendía por todo el muelle, despertando el apetito de cualquiera que tuviera que pasar entre negocios y restaurantes, con la noche anunciandose, cada antorcha fue alumbrando el camino de aquella zona comercial.

Nuestros artistas protagonistas tendrán que atravesar el muelle siguiendo la zona de los puestos ambulantes, sorteando borrachos, trabajadores que aún cumplían con sus labores, y niños que correteaban alrededor de sus madres, más de uno volvió la mirada con evidente asombro al encontrarse con aquella peculiar imagen de un enorme Mink de diez metros que por alguna extraña razón parecía haber adoptado una apariencia perteneciente a otra especie, una mezcla que no dejaba claro que era exactamente, sin duda, consiguió acaparar más de una mirada curiosa aunque ninguno se atrevió a articular palabra, probablemente por temor a despertar su furia.

Finalmente, frente a ellos apareció “El Canto de la Sirena”, se trataba de un establecimiento de estructura tradicional de la isla, inspirado en el estilo de Wano, desde la distancia podía apreciarse que era un edificio considerablemente grande, de al menos tres pisos cuyos tejados estaban cubiertos por láminas de barro teñidas de azul marino. Una enorme inscripción con el nombre del local adornaba la fachada mientras que sus puertas corredizas estaban hechas de papel templado de contextura gruesa, permanecían abiertas para recibir a la clientela nocturna, y del tejado colgaban numerosos faroles de fuego rojizo que iluminaban la entrada con una cálida tonalidad. Desde el interior escapaba el exquisito aroma de un banquete que se encontraba a plena preparación, a un costado del establecimiento, varios hombres musculosos y sin camisa cargaban pesados barriles de licor hacia el interior, mientras una mujer de despampanante belleza supervisaba atentamente el trabajo de los obreros.

Era una doncella de cabello celeste en una tonalidad vibrante sedoso, ojos de color ámbar y piel nívea, su enorme estatura estaba cerca de los cuatro metros, hacía que incluso aquellos hombres parecieran pequeños a su lado. Vestía un elegante kimono de tonalidades púrpuras cuyos pliegues inferiores estaban decorados con patrones de líneas triangulares, alrededor de su cintura llevaba enrolladas dos pequeñas pitones de color rosa, entrelazadas entre sí mientras las dos se movían de un lado a otro, parecían inofensivas, y era evidente que se trataban de mascotas encariñadas de su dueña.

De entre su cabello celeste sobresalían dos pequeños cuernos negros en la parte superior de su cabeza, al parecer, aquella mujer pertenecía a la raza de los Semi- Oni, una raza descendiente de los antiguos Oni, conocidos por ser mucho más amables y abiertos al comunicarse con otras especies a diferencia de la raza original que es mucho más hostil. 

— Por favor, si pueden ser un poco más rápidos, pronto llegarán los invitados y el señor Ozu parece estar más nervioso de lo normal, chun chun… — murmuró la mujer con una voz suave y coqueta, provocando que los hombres asintieran con la cabeza seguidamente apresuraron la descarga de la mercancía proveniente de la flota cercana.

— ¡Señorita Okky! — exclamó de pronto una joven considerablemente más pequeña que la Semi-Oni, en su mirada había angustia, preocupada por cosas internas del bar — ¡Aún no tenemos músicos para el entretenimiento! ¡El señor Ozu está rechazando a todos lo que llegan! ¡¿Qué haremos?! ¡Los clientes están a punto de llegar!

— ¡¿Otra vez?! — exclamó Okky, llevándose una mano a la frente mientras soltaba un suspiro cargado de fastidio, giró entonces la mirada hacia el cielo nocturno… como si esperara encontrar allí una solución al problema. — Mira la hora que es… ¿Dónde vamos a encontrar músicos a estas horas?, Chun Chun...


La Cajita Pandora
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Cita Diálogo / Habla / *Piensa*
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#5
"Ya estoy listo mi corazón de melocotón. ¿Qué te parece este cuerpezote? ¿Crees que será suficiente para atraer la mirada de algún príncipe azul? Uy no marica, que emoción vayamos a presentarnos ya mismo” le dije a Vespercito mientras el tamaño de mi cuerpo pasaba de diez metros a diecisiete metros y medio, y no solo eso sino que ahora tenia dos trompitas, una arriba y la otra ya sabes donde jijiji No sabría decir cual de las dos era mas larga pero tampoco es momento de medirnos las proporciones.

Mis manos fueron reemplazadas por dos pezuñas, mis piernas y pies cambiaron por completo su anatomia, orejas grandes, dos colmillos acompañando a la nueva trompa. Probablemente ahora si pudieran llamarme un monstruo, pero este precioso monstruo no es nada mas y nada menos que Madame Trompalarga.

Sin esperar mucho más, luego de transformarme en forma hibrida, tomé a Vespercito con la trompa (la de arriba) y salí corriendo en dirección al bar a toda velocidad. Esta noche seria nuestro maravilloso debut.

“Alli es Vespercito. Ese es El Canto de la Sirena. ¿No crees que es un lugar majestuoso y a nuestra altura?” dije emocionado mientras terminé de acercarme con mi bello capi aún en la trompa.

Cuando estaba casi en la entrada ví a una joven de cabellos celestes, preciosa, aunque obviooo no competía con mi belleza, parecía tener cuernos, algo bastante raro en los humanos. Pero parecía estar coordinando la descarga de cajas para el local.

“¡¡¡¡Hellouuuuuu!!!!” saludé enérgicamente a la chica “¿Por casualidad trabajas aquí? Mi nombre es Madame Trompalarga y aquí en mi trompa traigo a mi coleguish. Venimos por el anuncio. Somos músicos y queremos participar en el evento.” continué hablando ansioso y sin pausa para luego bajar a Vespercito para que se presentara con su maravilloso “disfraz” de okama.

cositas de okama alce
Cambios en estadísticas
Vitalidad: 1189 + 0 = 1189
Energia: 1009 - 25 = 984
Espiritu: 105 + 0 = 105
#6
Una vez me terminé de colocar el precioso vestido verde que ahora me quedaba más adoc a la situación (y ceñido, sea todo dicho y con un escotazo que dejaba ver hasta antes de la raja del culo, todo una diva yo, pero en fin...), tras percatarme que todo estuviera en orden (Refiriéndome a nuestro plan de escape, ósea, el kanabo escondido hábilmente debajo de las faldas del vestido verde).

Pero algo no me cuadraba... todo se había encogido o yo que estaba sobre la cabeza de Tors estaba hecho un gigante, el palacio y el letrero que tenía enfrente decía "El canto de la sirena", supongo que ya legamos, sin embargo algo seguía sin cuadrarme, fue hasta que sentí un tacto áspero, que se enrollaba a mi cintura como si de una vibora se tratará que caí en cuenta... aunque debía de mantener mi papel de dama okama respetable... (Aunque por favor todos lo pensaríamos si estuviéramos en mi situación, aunque debía mantener la calma) 

//Dicho de una forma un tanto aseñorada e intentando sonar discreta, sin embargo con la gallardía en la voz más cercana al alarido de un albañil como los que cargaban los barriles// -Torsito!!!! corazoncito mío, que haces con esa trompota, y esos colmillos... ¿Qué no eras un renito cariño mío? de cuando acá te gusta jugar a ser un trasn...especie...-

Tras casi morir del susto y seguir sin comprender del todo la nueva transformación de Torcito, me dispuse a continuar con mi actitud sosegada como si de una señora matrona okama se tratara (digo el teatro se estará cayendo a pedazos, pero el show debe continuar... ¿Creo?... ¿Debería?...Eso supongo al menos...). Aunque mi actitud sosegada y matronil casi se ve doblegada ante la aparición tan angelical que nos recibió en la puerta de aquel bar...

Se trataba de una mujer fuertota como me gustan, alta, diría casi tanto como Tor, pero ella con una carita con caramelos de dulce de miel como ojos y unos labios azules que me invitaban a querer descubrir... (No, reacciona Vesper, no debes de caer...Por más que sea hecha a la medida como te lo han dicho, recuerda, necesitamos dinero... esa es la misión... necesitamos dinero... Espera Torcito dijo algo de Madame trompalarga, ese es su verdadero nombre, concentrate, la misión es el dinero, el barco, el halago de los okama y si hay tiempo... nos llevamos a la altota... digo, no, espera, vamos di algo que sino se darán cuenta que estás en babia...Vamos... 3-2, espera, ¿por qué tiene dos víboras la bella dama? Concéntrate papi, no puedo decepcionar a Torcito, ella necesita sus botines nuevos... Venga 1-2-3).

Tras el lapsus vi que Torcito se había presentado, la chica aun no se había presentado, pero escuché que uno de los macuarros esos gritaba -¡El señor Ozu está rechazando a todos lo que llegan! ¡¿Qué haremos?! ¡Los clientes están a punto de llegar!-  

Así que rápidamente reaccioné y en el mejor tono aseñorado que me pude inventar exclamé...

//En tono aseñorado y sosegado, pero siendo escandaloso y con un poco de toque heroico en la declamación// 

-Señorita, así es como escuchó, las famosas Madams del canto y del encantó, han llegado a solucionar sus problemas, Madame Trompalarga... y Madame Nerina, dos señoras okamas de la más alta calidad artística y que le puedo apostar que una vez al escucharnos cantar no querrán que nos retiremos de su honorable restaurante-bar, ¿algo que debamos saber antes de comenzar? ¿Con quién debemos de hablar para presentarnos? Obvio sabemos que usted seguramente lo que tiene de bella y buena moza lo tendrá de una estupenda trabajadora, así que supongo es la subdirectora considerando que existe un Señor Ozu o cómo es que este palacio se mantiene en tan buenas condiciones y sobre todo con un show de espectáculos tan buenos como el nuestro...- 

Me quedé callado tras sentir un leve pellizco de la trompa de Torcito a mi costado y me quedé esperando la respuesta de la bella dama peli azul.

Paranoias de Vesper
CONTINUARÁ...


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Vesper_Nero
#7
Para suerte de nuestra anfitriona de cabellos celestes, la solución a sus aflicciones finalmente había llegado, sus ojos ambarinos se desviaron hacia el origen de aquellas dos voces de timbres seductores, cuya apariencia hacía imposible determinar con claridad su género. El asombro se apoderó de ella cuando, poco a poco, sus labios se entreabrieron ante la visión de aquel ser cuya naturaleza y especie resultaban imposibles de identificar a simple vista.

Madame Trompalarga era el nombre de aquella abominación, y la doncella del cabaret la recorrió de pies a cabeza con evidente incredulidad, tratando de asimilar la peculiar apariencia de quien se hacía llamar Madame, seguidamente, la presentación continuó con su acompañante, quien, al parecer también era una okama que vestía de prendas verdes, este segundo personaje poseía una apariencia mucho más femenina, y a simple vista, considerablemente más “normal” que del otro que tenía una trompa por nariz. Nerina supo desenvolverse con naturalidad al entablar conversación con quien parecía ser la coordinadora del establecimiento, y la semi-oni sonrió complacida al escuchar que llamaban “bella” y “buena moza”, inflando ligeramente el pecho con orgullo mientras recibía cada uno de aquellos halagos provenientes del okama de piel morena.

— Ohz Ohz Ohz.. — rió de manera cantarina mientras sus serpientes se deslizaban cariñosamente por sus mejillas, como si compartieran el afecto de su dueña, acto seguido, sus manos adornadas con largas uñas esmaltadas de negro, acariciaban con delicadeza las cabezas de sus mascotas sin perder de vista a las dos debutantes al trabajo — ¡Qué magnífica presentación, chun chun! — exclamó con una voz aterciopelada y melodiosa, acompañando sus palabras con un elegante además que hacía la gracia y el aura distinguida que la caracterizaban como una cortesana de gran renombre en toda la Isla de Karate, o al menos con eso aspiraba ser.

— ¡Son perfectas!, Si de verdad tienen la capacidad de cantar, tocar música y bailar… — especificó con entusiasmo, girándose hacia el interior del bar y extendiendo uno de sus brazos con teatral elegancia – ¡Síganme! La gran Okky les da la bienvenida a la joya de Isla Kárate… ¡El Canto de la Sirena! ¡Chun, chun!



Dentro del bar, pronto notarían que el establecimiento se distribuía en tres niveles claramente diferenciados, el primero correspondía al área de recepción con una amplía zona del bar, un lugar grande con ambiente fiestero y animado, todo característico de un bar cualquiera. En el segundo piso se encontraba el área de entretenimiento privado, reservado para aquellos clientes que buscaban un ambiente más exclusivo y tranquilo, y el último nivel del edificio de madera se hallaba un espacio aún más selecto, al que normalmente sólo tenían acceso los grandes magnates y personas cuyos negocios resultaban especialmente convenientes para el dueño, en ese tercer nivel se resguardaba las ganancias financieras del negocio de entrenamientos nocturnos.

[Imagen: Chat-GPT-Image-23-ago-2026-12-59-30-p-m-1.jpg]

La señorita Okky avanzaba con elegancia y absoluto dominio del lugar, a su paso la servidumbre inclinaba respetuosamente la cabeza o se apartaba de inmediato como si su presencia bastara para despejarle el camino, parecía una auténtica celebridad recorriendo su propio escenario, nadie era capaz de interrumpir su marcha, por los momentos su travesía era el primer piso donde tuvieron que hacerse camino entre mesas, camareros y algunos clientes ya bastante ebrios, nuestros artistas no tardarían demasiado en percatarse del ambiente festivo que reinaba alrededor, las mesas estaban ocupados por clientes que conversaban, reían y brindaban entre ellos, mientras las meseras cortesanas recorrían el salón con sus elegantes kimonos de sedas con estampados florales, y su rostros era evidente el uso de maquillajes elaborados, procurando mantener una apariencia impecable ante quienes solicitaban su compañía, sin embargo, detrás de aquellas sonrisas cuidadosamente ensayadas podía percibirse el cansancio propio de quienes llevaban horas trabajando, atendiendo a clientes que acudían al establecimiento en busca de bebidas junto la oportunidad de meter mano bajo la tela de una bella dama como aquellas jovencitas de piel porcelana y juventud eterna.

El Canto de la Sirena era perfecto para tal deseos mundanos de cualquier pirata, navegante, comerciante, obrero, y porque no… soldados marines perdidos en la corrupción de su mismo poder, siempre sentados a la ala del fondo del bar para no ser descubiertos por algún otro colega.

— Esta es la zona del bar, normalmente encontrarán que es bastante ruidosa, aquí suelen venir clientes de recursos más modestos que buscan disfrutar de nuestros licores importados de alta calidad proveniente de las mejores islas de west blues, además, cada cliente tiene a su disposición una cortesana que se encarga de acompañarlos y procurar su estancia más agradable, ¿no les parece una idea exquisita?, ¿divina?, chun chun… — preguntó la dama de cuatro metros mientras continuaba avanzando hacia el extremo de las escaleras, ella comenzó a subir los escalones con paso pausado, esperando que sus dos nuevas adquisiciones la siguieran. — Aunque, las cortesanas de mayor categoría, como yo, jamás tuvimos que comenzar en un lugar como este, chun chun.

Al llegar al segundo piso pronto aquella algarabía de risas y festividad quedó atrás, puesto un extenso pasillo de puertas corredizas tradicionales se extendían ante ellos, todas cerradas a excepción de la última de al fondo, mientras tras cada una de aquellas puertas cerradas se filtraban murmullos apagados y conversaciones imposibles de comprender con claridad, salvo para alguien dotado de un oído excepcional.

Contenido Oculto


[Imagen: Chat-GPT-Image-23-ago-2026-12-59-30-p-m-2.jpg]

— Este es el segundo piso de este lugar, reservado para aquellos clientes capaces de permitirse un entretenimiento mucho más exclusivo, chun chun… — explicó Okky sin molestarse en voltear a verles, continuaba caminando delante de ellos con absoluta seguridad, dando por hecho que sus nuevos acompañantes la seguían obedientemente. — Hoy tenemos un invitado especial, el señor Gouki, un respetable señor de los mares que visita nuestro establecimiento de vez en cuando, para disfrutar del mejor entretenimiento de toda la Isla Kárate, chun chun… — La semi-oni hablaba con evidente orgullo mientras sus serpientes se deslizaban lentamente, ascendiendo y descendiendo alrededor de sus hombros, cada tanto tiempo las serpientes dirigían sus miradas de reojo hacia los dos okamas detrás de su dueña. — El señor Gouki es un hombre poderoso y algo gruñón, quizás por su naturaleza de ogro… pero aprecia la buena música y, sobre todo, a los artistas capaces de ofrecer un espectáculo digno de su categoría.

La joven de cabellos celestes se detuvo ahora frente a la última sala, en el interior se extendía una tarima de tamaño moderado, claramente destinada al músico de la velada, rodeada por distintos accesorios para el espectáculo, aros, abanicos, listones, campanillas y otros objetos de danza. En el centro de la sala había una amplia mesa tradicional, de patas bajas y casi pegadas al suelo, rodeada por pequeñas almohadillas que servían como asientos. Dos mujeres vestidas con yukatas de tonalidades verde jade terminaban de disponer sobre la mesa una variedad de platillos extravagantes, ambas jovencitas mantenían expresiones sombrías, nostálgicas, contrastando con el cuidado y elegancia con la belleza del local.

[Imagen: Chat-GPT-Image-23-ago-2026-12-59-30-p-m-3.jpg]

— Pueden esperar aquí, por favor, pónganse cómodos en la tarima mientras voy a buscar acompañantes para la ocasión, en unos minutos llegará el señor Gouki junto al dueño y señor de este lugar, el señor Ozu, chun chun… — expresó la dama con una sonrisa dirigida a ambos, una sonrisa encantadora — no tardaré demasiado, no salgan de la sala por ningún motivo.

Eso último lo dijo con voz de advertencia mientras cerraba la puerta corrediza, ¿Que harán ahora nuestros artistas piratas?


La Cajita Pandora
#8
Entramos al bar y lo primero que nos sorprendió al llegar fue un sin fin de mesas entre las cuales el público era completamente variado y repleto de lo que diré eran macuarros (Osea, entre que nos querían meter mano a nosotras...digo..a nosotros...digo...a Torsent y a mí)A lo cual solo //respondí con un leve manotazo y una risa con la boca tapada como señorita de sociedad// (Que sí soy...señorita...señorito de sociedad)

-Nyejejejejeje no sean frescos, al rato si todo sale bien les adremos show chicuelos...-

Obviamente no quería codearme con marines, pero qué podría hacer en esos momentos... En fin, continuamos siguiendo a la señorita Okky por el primer piso, pero algo altero un poco mis sentidos... unos marines ya pasados de copas intentaron y con aura de machitos opresores y pseudo galanes de cuarta meterle mano a unas muchachitas que estaban sirviendo mesas y no tenían cara de estar teniendo el mejor día de sus vidas, se veían cansadas (Aquí me pregunté ¿Qué hubiera hecho Charlo en mi lugar? La respuesta era obvia y confusa porque les hubiera pedido mínimamente permiso de meterles mano, pero mínimo les pide permiso...En fin)... //Me aguanté las ganas de levantar la voz, y solamente tuve la oportunidad de volver a dar un manotazo seco aunque disimulado entre que aireaba mi falda y dije//

-Se mira pero no se toca cariño mío- //Guiñando y tapándome la boca como señorita de sociedad, mientras apuraba el paso para continuar siguiendo a la señorita Okky//

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Continuando con el recorrido y la visita guiada nos llevo por los pasillos y nos advirtió del comportamiento juguetón de los comensales a lo cual respondí diciendo la verdad... 

-Son medio borrachito, queridos y lindos, aunque no les vendrían mal un poquito de modales...Pero entendemos de estas cosas...- //sentí otro pellizco de Torsent advirtiéndome de callarme// -Ash babosa me asustaste pensé que había sido un fancito por ahí de nosotras o mío, que nos habían reconocido, como somos super famosas y super talentosas...- //Dije con un tono señorial aunque claramente afeminado, solo para volver a ser pellizcado por torsent//  (Mendigo elefantalce me las vas a pagar, este si me dolió...) pensé por un momento.

Subimos la escaleras solo para toparnos con una zona más civilizada y que francamente me inquietó, todo a diferencia de la primera zona que era un descontrol de alcohol y borrachos, aquí el silencio era casi absoluto, salvo por el pequeñísimo detalle de que afortunadamente pude escuchar detrás de las puertas gracias a mi oído entrenado por Charlo y años componiendo bellas melodías (¡MALDITO VIEJO SABIO COMO LO EXTRAÑO!) pensé por un momento, mientras me percataba de lo que se decía en ese piso y quedaba asombrado y mientras Torcito me empujaba con la trompa para continuar el camino a la última aula que estaba abierta.


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Entremos sin mucho problema, era una habitación muy bien ordenada y llena de instrumentos y abanicos para adornarnos y emperifollarnos para el espectáculo... Sin embargo de nuevo una duda vino a mi mente, dos bellas cortesanas (Aunque no tanto como nosotras... digo... Nosotros... ¡Torcito y yo!) tenían una mirada nostálgica y una expresión cansada, los cuatro entendimos las ordenes de la señorita Okky mientras esta con una advertencia un tanto lúgubre aunque (¿amigable?) nos dejaba cerrando la puerta jurando que no tardaba, el tiempo corría... el plan estaba en marcha estábamos dentro y nuestro objetivo era llegar a la parte de arriba, así que con cuidado comencé a buscar abanicos y más aditamentos para el espectáculo..., pero esas jóvenes... (¿quién soy yo sino un fiel amante de lo bello, del amor, pero claro no debía descubrirnos...) Así que usando un sofisticado enguaje codificado le comencé a explicar a Torcito el plan.

//Dicho en tono heróico, aseñorado y afeminado// 

-¡¡Madame trompalarga!!, ¿no crees que nuestro espectáculo deba de alegrar a todo el mundo en este edificio?, ¿incluso a estas bellísimas cortesanas? Deberíamos de pensar en un espectáculo digno de las dos madams del espctáculo... tengo una cancioncilla en mente, pero necesitamos otra al menos para poder hacer feliz a todo el mundo... ¿se te ocurre algo? Tengo una coreografía planeada, pero debemos ser meticulosas en cuanto a la ejecución... si te digo izquierda ve a la derecha, porque soy medio bizca y me puedo llegar a confundir, saber lo olvidadiza que soy, disculpen señoritas, soy medio bruta a veces, NYEJEJEJEJEJE, pero el chiste es que necesitamos algo que genere un impacto... ¿Si me entiendes Trompita querida? Quizás, si estas bellas damitas nos digan información sea más sencillo para nosotras cautivar a los empresarios y los magnates tan guapísimos de este barcito querido...-

//Así que esta vez bajando la voz me dirigí a una de las señoritas y le pregunté directamente//

-Querida mía, que ocurre alegra la cara estas bellas damitas del espectáculo y del amor vendrán a salvarlas del aburrimiento también, solo díganme... ejemmm... díganos que debemos hacer...Estamos para apoyar a este bar con nuestro espectáculo y liberarlas del terror del desdén de su vida cotidiana y del aburrimiento...- //Guiño un ojo al final//

Tras eso y esperando una respuesta me dirigí a Torcito y comenzamos a emperifollarnos con el fin de comenzar con nuestro espectáculo mientras esperaba a que mi mensaje fuera entendido por las mozas de yukata verde... (que igual por cierto estaba bonito, pero igual no tanto como el mío, nyeejejejejejeje)




Paranoias de Vesper
CONTINUARÁ...


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Vesper_Nero
#9
"¡Hellou, Cariñoooos mios! ¡Ya llegó por quién lloraban! ¡Madame Trompalarga está aquí!" grité quizá siendo un poquititito imprudente, mientras saludaba y tiraba besitos a diestra y siniestra. El grito hizo vibrar un poco los farolitos que estaban en la entrada, y probablemente causaría que algunos machos se ahogaran en su cerveza.

Es cierto que tenía la opción de pasar desapercibido, pero ay no, la vida es mejor con azúcar y sabooor y a mí corazón no se le puede poner riendas amorsh. Apenas al entrar al bar mi detector interno de bellezas hegemónicas masculinas se puso en marcha. Mis grandes ojos de alce recorrieron el local de izquierda a derecha. Hombres de mar, marines, algún que otro con cara de estreñido... Pero no vi a ningún hombre grande y musculoso últimamente había sequía de machos en la isla.

Con el corazoncito arrugado al no encontrar a nadie de mi interés mi atención quedó centrada en la señorita Okky y en el descuidado de mi capitancito.

Okky era súper hermosa, lástima que en el mundo solo pudiera existir una única y exclusiva belleza exótica, y obviamente ese era yo.

“¡Que divinidad de mujer nos ha recibido chun, chun! Espero que te comportes" le susurré al oído a Vesper bromeando mientras imitaba a Okky y movía mis caderas de manera exagerada detrás de ella.

Poco a poco, la mujer con cuernos nos empezó a guiar por todo el lugar. Si ella no era la encargada tenía que ser alguien importante para el negocio, porque a donde íbamos la servidumbre se inclinaba respetuosamente o se apartaba de inmediato.
El bar ciertamente estaba repleto, las mesas estaban llenas por personas que parecían de estrados sociales variados. Las mesas eran atendidas por cortesanas en kimono con maquillaje de lo más interesante. Pero para este bombón, quién alguna vez fue explotado, era evidente que sus sonrisas eran fingidas, una vida triste, pero habían elegido ese trabajo.

Vi de reojo cómo Vesper daba manotazos a algunos que intentaban propasarse. Fue inevitable soltar una carcajada al ver a Vesper tan metido en el papel  actuando como señorita de sociedad.

Madame Okky luego nos llevo hacia las escaleras explicándonos que las cortesanas de su categoría jamás tuvieron que empezar en un lugar tan corriente como la planta baja, y comenzó a subir los escalones con paso pausado. Tanto Vespercito como yo la seguimos de cerca hasta el segundo piso. En el segundo piso, no existía la algarabía del primero sino que era un pasillo con ¿Habitaciones privadas? Eran como cubículos con puertas corredizas, todas cerradas menos la del fondo.
Gracias a mí buen oído alcistico pude escuchar algunas cosas que se filtraban de esos cubículos, probablemente no eran cosas que debía escuchar.

Al llegar hasta la habitación de fondo, nuestra guía nos comentó del invitado especial de la noche: el señor Gouki. El interior de la habitación destacaba por tener una tarima llena de diversos implementos artistisricos, y por una mesa de patas bajas en el centro.

En la habitación también habían dos jóvenes vestidas de yukaras amarillos (sorry tengo daltonismo) colocando platillos extravagantes en la mesa, pero sus rostros partieron mi corazoncito se veían tristes, agotadas, o eso me pareció a mi.
Cuando Okky se fue y aprovechando que estábamos a solas mi capincito aprovecho para hablar con aquellas mujeres y ofrecerles liberarlas del aburrimiento.

Yo también traté de tener un gesto amable con aquellas chicas, así que me acerque. "Quiten esa cara larga bombones, que la vida es una y hay que disfrutarla. Y justo hemos venido a ponerle color este lugar. Espero que estén cerquita para nuestro show” les dije mientras halaba a Vesper a un lado con mi trompa para hablarle en privado.

“Este lugar parece ser un poquis particular cariño. Quizás no deberíamos involucrarnos tan a lleno si lo que queremos es ganar dinero. Aunque no niego que no me gusta ver a estas pobres chicas con esas caritas, hagamos nuestro trabajo y ganemos algunos berries” le dije a Vesper. “Por cierto, no es que sea tan chismoso pero ¿oíste las cosas del pasillo? Y además, me hizo alguish de ruido que esa mujer con cuernos prohibiera salir de este lugar con ese tono de amenaza ¿lo notaste?. O bueno, quizá sean cosas mías”

cositas de okama alce
Cambios en estadísticas
Vitalidad: 1189 + 0 = 1189
Energia: 984 + 5 = 989
Espiritu: 105 + 0 = 105
#10
Tras la retirada de la señorita Okky, el silencio se hizo presente nuevamente en la habitación, un silencio que duró varios minutos hasta que finalmente en medio de aquella tranquilidad, las pobres mucamas, visiblemente nerviosas, terminaron sus labores tan pronto como pudieron, sin embargo, se detuvieron justo cuando estaban a punto de retirarse puesto que ambos okamas de la diversión, intentaron disuadir la fúnebre expresión que había quedado plasmada en los rostros de las dos jovencitas. Ellas se miraron mutuamente, parecía que compartían el mismo pensamiento, un hilo de entendimiento silencioso que no necesitaba palabras, finalmente, ambas coordinaron una mirada y, al mismo tiempo, negaron con la cabeza.

— Debemos irnos, con su permiso… — diría una de las damas de yukatas jade mientras se marchaban con la cabeza gacha en el suelo, procedieron a salir de la sala dejando a ambos artistas para pensar y tomar decisiones.

¿Qué harían con la información que ahora conocían sobre El Canto de la Sirena?, gracias a sus sentidos aumentados habían logrado escuchar con claridad la conversación de ciertas señoritas tras los cubículos, lo que al principio podían haber considerado simples rumores terminó revelándose como algo mucho más grave, aquel establecimiento era la fachada perfecta para una red clandestina dedicada a la venta de mujeres esclavizadas, lo peor de todo, que al brindar sus servicios gratuitamente a cierta unidad de la Marina, habían conseguido “protección” desviar las investigaciones, era perfecto para mover toda clase de negocios ilícitos bajo la apariencia de un establecimiento respetable, hasta el momento nadie parecía haber conseguido ponerles un alto. Hoy tenían la visita de un pez gordo, el señor Gouki, un señor despiadado que frecuenta el local con tal de conseguir mujeres hermosas para vender en los suburbios lejanos de isla Kárate, ni siquiera el dueño de ese bar conocía el paradero de todas esas muchachas que contrata, engaña, y vende.



Al cabo de unos cuarenta minutos, la puerta de la sala se abrió de par en par. Era la señorita Okky quien regresaba acompañada por una hilera de quince bellas damas, todas lucían impecables con sus rostros cuidadosamente maquillados, y vestían elegantes con kimonos de seda adornados con distintos estampados florales, sin embargo, bajo aquella apariencia serena se percibían una tristeza cuidadosamente disimulada. Todas ingresaron en fila, con una marcha grácial y silenciosa, hasta llegar a un lateral de la sala donde una a una fueron sentándose sobre sus propias piernas, permaneciendo quietas y en silencio.

—- ¿Dónde está Himari? — preguntó la semi-oni mientras dirigía su mirada hacia una de las jovencitas, la voz de Okky continuaba siendo amable y encantadora, sin dejar entrever la más mínima señal de maldad en sus intenciones — Akane, ¿sabes algo de esto?, chun chun…

— No, señorita Okky… — expresó la doncella de kimono azul mientras sus manos parecían tener un tic de nerviosismo, o quizás era temor.

— Ya veo, iré a buscarla, chun chun… — Ahora la semi oni dirigía su atención a los artistas que parecían estar listos para la presentación —- Pueden comenzar a tocar música mis queridos tesoros, el escenario es suyo, en cuanto el señor Gouki comience con el banquete pueden hacer su maravilloso espectáculo, chun chun

Y nuevamente, el silencio en la sala perduró, pero ahora nuestros artistas podrían darle rostro a aquellas voces y sollozos que habían escuchado en el pasillo.



Y tal como había indicado la cortesana de cabello celeste, los minutos fueron contados uno a uno en la mente de nuestras muchachas vendidas hasta que finalmente por el umbral de aquella puerta corrediza hicieron su aparición dos figuras tan esperadas como indeseadas, esperadas por nuestros artistas pero temidas por nuestras doncellas de labios rojos.

— Espero que sea de su agrado la sala del Sol Naciente, mi lord… – dijo un hombre ataviado con una yukata azul y un cinturón gris, mientras sostenía un abanico dorado entre sus manos, era un humano de piel clara aunque varias cicatrices podían distinguirse sobre su torso, su estatura era aproximadamente dos metros y llevaba el cabello semilargo recogido en una coleta alta. — Hemos preparado para usted y su gente, un banquete, acompañado de un entretenimiento digno de su presencia.

— hmp. — bufó con grave voz el protagonista de aquel nombre que tanto habían mencionado durante toda la noche, el señor Gouki.

Un ogro en todo su esplendor, su piel era oscura y sus ojos, de un carmesí brillante que destacaba bajo la luz de la sala, su cabello era albino, contrastaba con los dos enormes cuernos negros que se alzaban sobre su cabeza, por todo su cuerpo se extendían tatuajes tribales dibujados con tinta blanca. Vestían una yukata roja adornada con patrones de hojas otoñales y calzaba sandalias de madera rojiza, y sujetado a su cinturón portaba un enorme kanabo de madera aparentemente tan resistente como pesado. Su estatura era sencillamente descomunal, ocho metros de altura, incluso sus enormes cuernos se aproximaban peligrosamente al techo de madera de aquella sala.

La expresión del señor Oni cambió por completo al ver a Madame Trompalarga, lo que antes parecía serenidad se transformó en una evidente molestia — ¡¿Quiénes son ustedes?! ¡¿Dónde están los artistas fabulosos que mencionó Okky?! — cuestionó con evidente enojo, dirigiéndose a las cortesanas quienes no supieron cómo responder ante su jefe. — E-esto no es lo que teníamos planeado para usted… d-d-disculpe… — balbuceó el señor Oni, completamente temeroso por la reacción del ogro, sabiendo muy bien que aquella raza es de mecha corta.

— Eso me da igual… — Dijo Gouki mientras avanzaba por la sala, caminando hacia donde estaban las novias vestidas de seda, incluso tomando a una por el cuello hasta suspenderla en el aire frente a sus ojos  — Solo espero que por esta insolencia… — viendo con asco a ambos artistas, más a quien tenía un físico completamente mutado para después descansar su mirada sobre el dueño de ese establecimiento —- Reciba un buen descuento.

— P-p-pero mi lord… el precio que le he dado es el más bajo que puedo ofrecerle… no pued — No alcanzó a terminar, de pronto aquel gigante de ocho metros descargó con furia su kanabo contra la mesa del banquete, haciendo que la madera se hiciera añicos junto con los platos y alimentos, toda la sala quedó estropeada con rastros de manchas y comida.

— No te estoy preguntando, te pagaré la mitad de lo acordado.

Y acto seguido, y sin dejar de sostener del cuello a la joven de kimono azul, Akane, lanzó una bolsa llena de berries, quizás el Oni ya tenía contemplado exigir una reducción del pago puesto que dentro de esa bolsa estaba la cantidad que esperaba pagar por las dieciséis mujeres.


La Cajita Pandora
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