[PR] Asadito de chill en Skypiea
#11
—¡Termino medio, super dorado en el exterior y con un toque de especias, gracias! — Dije antes de regresar a la conversación de la mesa, escuchando que aquel tirador estrella parecía llamar mi atención: Alcé la ceja con una ligera sospecha, tomando un sorbo de mi copa, no era raro que no lo quisiera oír, entiendo que una persona en la posición de Jin podría tener algunos enemigos escondidos en las sombras pero ¿Quitarle los pantalones? ¿Era alguna especie de venganza sexual? Runin robó las palabras de mis labios simplemente asintiendo.
 
Me quité la copa de los labios para responderle. —Tranquila, linda, conozco algo que resulta mejor que la venganza… ¿Barald? No lo he visto desde que llegamos ¿Me entiendes? — Encogí los hombros dejando la copa sobre la mesa cuando la explicación del capitán involucrado no se hizo esperar. —Ja ¿Yo preocuparme? Para nada. Confío en la fuerza de cada uno y ese hombre no es la excepción— No pude evitar soltar una pequeña risa, cubriendo mi boca con la palma de mi mano. —Aunque… quitarle el pantalón, eso debió ser divertido… Me aseguraré de comentarlo cuando lo vea. — Solo esperaba que se diera la oportunidad en algún momento, me gustaría ver la expresión en su rostro, para ese momento no solo Barald finalmente había llegado, por lo que al notar que se sentaba a lado mío acerqué una copa de agua, devolviéndole el guiño con una sonrisa coqueta. —Finalmente el ganador nos honra con su presencia. —
 
Finalmente, la entrada de la noche había llegado ¿Qué era mejor que un par de historias? El primero en hablar fue el capitán, aunque llevábamos mucho tiempo navegando siempre podías aprender algo nuevo de las personas. Le sonreí, sobretodo en la última parte ¿Tan afortunado por tener esas? Cada quien podía hacer su fortuna de las cosas y yo sería quien llenaría de fortuna sus bolsillos, pronto, Barald no podía ser que el único en traer dinero a esta casa, alcé mi copa para apoyar a la de mi capitán y como un pretexto para darle otro sorbo a esta. —Me toca. Yo no estoy tan segura de donde nací pero orgullosamente soy de Torino, igual que mi capi del south blue… Me pregunto si alguna vez te vi antes de conocernos ¿Tal vez era destino, capi capi? En fin, la situación es…— Me detuve de golpe pues una nueva y no invitada figura había aparecido en nuestro patio, la tenía al frente, rápidamente reconociéndola de aquel momento con Cariños Carlos y el préstamo. —¿Huh? ¿Tu otra vez, perro del gobierno? No te veo desde que besaste a mi novio… Aunque debo decir que Cariños Carlos se lució contigo ¡Aunque se lució más conmigo! ¿Me entiendes? — Aún así había arrugado la nariz ¿Qué hacia un perro del gobierno ahí pidiendo comida? ¿Iban a venir más?
 
 Simplemente me acomodé el cabello intentando restarle importancia, con el tratado de no agresión en esas tierras no tendría que ponerme a la defensiva, tan pronto. Además, tenía que remediar el más grave pecado que cometió: No dejar que termine de hablar. —Me interrumpes, perro del gobierno ¿En que estaba? Ah, claro, Cuando nací mi padre se fue, mi madre dijo que es un marine… un cipher pol, algo así, un perro del gobierno en resumen. Cuando me quedé solo… sola, un viejo cazarrecompensas me adoptó así que crecí entre tabernas, negocios y mañas, super genial ¿Verdad? Ese viejo me enseñó todo lo que sé de comerciar pero la verdad siempre ha gustado el mar: Es mi guía, mi estrella así que hice de todo hasta que finalmente zarpé, entre mis trabajos fue que me encontré con esos dos ¿Se acuerdan? El festival con el fuego y el oso, Liora estaba aterrada. —Dije señalando a Ryota y Runin para pasar a señalar a Barald quien estaba a lado mío. —Luego se nos unió este… Y antes de pasar la voz a otra persona debo pedirles algo: Si llegan a saber algo sobre un hombre llamado Cihua Norova, háganmelo saber… Por favor ¡Esto también va para ti, perro del gobierno! — Regresé al mirada a nuestra nueva invitada, finalmente callándome para acabarme la copa.
 
 
Stats y estados
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#12
Mientras se encargaba de vigilar la carne, escuchando a cada persona mencionar u punto favorito para esta e identificando mentalmente trozos diferentes para cada uno, así podría sacar cada uno a tiempo, Varo se acercó. - Estaba dormida aún. Le preparé una habitación y la dejé descansar, incluso le dejé una nota en caso de que despierte antes de que yo vuelva, así que no debería haber problemas -. Mientras hablaba, se encargó de hacer espacio en la parrilla improvisada para que el mink pueda poner su preparación al fuego también. - Si, no hay de que preocuparse... -. Colocó su mano entre Cardan y las llamas, solo por si acaso, pero tampoco se inmutó si el animal trató de trepar por su brazo o morderlo.

Con una tabla de madera, comenzó a sacar los trozos de carne que parecían estar al punto adecuado pedido por cada miembro de la fiesta. Fue Eros quien propuso que todos contaran sus historias, luego de ser molestado por Kiyoshi sobre su relación con Onizuka. Parecía interesante compartir sus relatos entre ellos, pero una parte de Uker seguía sin confiar lo suficiente en esos tipos como para contar cosas que su propia tripulación apenas sabía. - ¿Necesitas ayuda con algo, Varo? -. Preguntó, para luego terminar de sacar la carne y colocarla toda en la tabla de madera para avanzar hacia la mesa donde se encontraba el gentío. - El simple hecho de ser vencedor en algo no significa que tus obligaciones se terminen -. Respondió ante los dichos del otro espadachín, justo a tiempo para llegar junto a su capitán y poner la parte asignada para él en su plato. - Esto para ti… esto para ti… -.

Mientras ellos contaban sus historias de origen, fue uno por uno dejando en sus platos el trozo de carne en el punto exacto en el que lo pidieron. Escuchó lo contado por los demás, sin saber muy bien si hablar sobre sí mismo o que partes de todo eso ocultar, pero tampoco pudo pensar mucho más antes de la llegada de una invitada sorpresa.

No se sobresaltó al escucharla, simplemente giró el rostro para verla y se preguntó quién podía ser tan sinvergüenza para presentarse a un lugar sin ser invitado y más encima exigir cosas. ¿Acaso era otra integrante de la tripulación contraria? Claramente no era de los Sepultura, en ese barco solo había hombres.

Pero entonces la otra rubia mencionó esas palabras prohibidas. “Perro del gobierno”, podía significar muchas cosas, pero en el mundo de la piratería y estando en una isla tan repleta de marines ahora… - ¿Una marine? -. Tomó con fuerza el cuchillo que había usado para cortar la carne, tentado a apuntar con este a la recién llegada. No podía creer que uno de esos imbéciles se presentara así como así, su sangre hervía de pronto y para todos era evidente el odio que emanaba del cocinero en dirección a la mujer. - No sirvo a marines -. Lo dijo con desprecio, dejando el último trozo de carne en su propio plato antes de retirarse de nuevo hacia la parrilla, poniendo una segunda tanda de comida solo por si acaso.

Si se trataba de una marine, pues bien podría considerar no acercarse a él. Si no era el caso y Tezca se refería a otra cosa, pues bien podría decirlo y simplemente hacerle entender que no tenía porque guardarle rencor.

- Bueno, lo mío no es tan impresionante -. Dijo tras que Norova contara su historia. - Mi familia fue asesinada, por marines, un hombre me adoptó y me entrenó, fue asesinado, por un marine también. 10 años después una mujer me invitó a formar parte de una tripulación, y entre problemas con cazadores y con otros marines… -. Enfatizó esas últimas palabras, observando por un momento a la recién llegada al soltarlas. - Pues, la abandoné y me uní con estos 3 para formar una tripulación, y poder cargarles mis problemas y yo solucionar los suyos -. Mientras hablaba, se había estado sirviendo un poco del vino que él mismo trajo en uno de los vasos.

Le dio un trago a la bebida en cuanto terminó de hablar, notando que el sabor era bueno, pero que podía mejorar. - Existen otras cosas que pasaron, pero entrar en detalles sería aburrirlos -. Al fin y al cabo, su tripulación ya conocía la historia, los mahana no iban a estar muy interesados y tampoco iba a develar mucho más teniendo a una posible marine presente.

Tampoco es como que todo sea super interesante. ¿Qué podría contar alguien reconocido por tener el mayor wanted en la historia de los Blues?

Libro de recetas
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#13
Si tenía varios motivos para no coincidir en una cena con esta tripulación, uno en concreto era la presencia de esa persona. El solo hecho de escucha su voz provoca que se le pongan los pelos de punta. Realmente son como perros y gatos, cada uno extremadamente diferente al otro. — ¿Significa que eres tan tonta como para que no te extrañe que tu capitán regrese y cuelgue sobre el mástil los pantalones de otra persona? No dejas de decepcionarme cada vez más. — Responde quedándose cruzado de brazos y mirando hacia el frente, negándose a girar el cuello para que sus ojos se encuentren con ella. No conforme con esta distancia que el médico busca implementar, la muchacha se le acerca con una amenaza evidente de ensuciarlo. Kiyoshi realiza un gran esfuerzo para no reaccionar negativamente, fingiendo tener el control de la situación y no moviéndose ningún centímetro. — Si me ensucia… — Afortunadamente, perro que ladra no muerde. La derrotada por Uker no se atrevió a hacer nada indebido.

— No te confundas, no vine aquí a relacionarme con ustedes. Solo me aseguro de que una mujer de tu calaña no le haga cosas raras a mis compañeros. Ya lo intentaste con el guardia, y sigo sin ver que te laves las manos. — Sin duda, el verla intentar seducir al custodio en su llegada a Shandora sería una escena que jamás olvidará. Su perfecta memoria se lo impide. La única forma de que esto cambie es la muchacha de piel morena le demuestre que tiene una idea equivocada de su persona. Por ahora, está muy lejos de ello.

Entre tanto, Varo aceptó cocinar su caldito, lo que le causa que surja un poco de buen humor en Kiyoshi. Barald aparece desde la retaguardia, mas no le teme ni le tiene recelo. Demostró en las gradas ser un tipo de fiar. Aun así, Kiyoshi no baja la guardia. Por el mismo motivo es que no anda con ropa ligera como sus compañeros, especialmente Eros. Para él, esto sigue siendo parte de su trabajo como pirata. Esta carrera que sigue no se la toma con tanta libertad como Ryota, quien segundos después cuenta su historia y cómo él ve la vida que decidió seguir. Sin embargo, es imposible para Kiyoshi hacer oídos sordos. Después de todo, lo que menciona es muy similar a lo que le convenció a zarpar por primera vez en Isla Karate. En aquel entonces, la mujer lagarta compartió una visión muy similar a la del capitán de los Hanu Mahana.

— ¿Tú no eras también de Baterilla, Eros? Quizás ese tonto era tu vecino y ni te acuerdas. Tiene pinta de haber sido de esos vándalos que orinaban en jardines ajenos. ¿No contaste que una vez te pasó? — Parece que la conversación poco a poco fluye de mejor manera entre ambas tripulaciones. Eros y Ryota, como capitanes, demuestran hacer un buen trabajo para que sus compañeros se relajen un poco y hagan trabajar la lengua sin tanta acidez. Aunque el más venenoso, por no decir antisocial, hasta el momento, ha sido Kiyoshi.

Esto podría seguir así de no ser por la apariencia de una nueva individua. En primera instancia, Kiyoshi asume que se trata de otra compañera de Ryota y los suyos, teniendo tres mujeres ya. No es que le importe, pero es curioso que ellos solo tengan hombres a bordo. ¿Será que los traten de machista por eso? Una funa por algo así sin duda afectaría a la reputación que tienen. — Quizás falten personas del sexo opuesto en nuestro grupo, Eros. Aún sigo con la idea de buscarle novia a Uker.

Si alguien abre la boca de la manera correcta, o incorrecta, según el lado de la vereda en que estés, es Tezca. Tratar de “perro del gobierno” a la recién llegada causa que los ojos de Kiyoshi se abran más de la cuenta y apunten hacia Akira. Rápidamente, la mano diestra se mete dentro de su vestón, bajando hasta el costado izquierdo de su cadera en donde tiene una pistola enfundada. No la enseña, pero amenaza con sacarla. — ¿Cómo que un tonto perro del gobierno? — Su voz adopta un tono más grave. — Tu gente, tonta del culo, traicionó y mató a mis padres. ¿Es que acaso has venido para que te saque información al respecto? — Pues no parecía ser su turno aún de contar su historia, pero la revela así, de sopetón. Curiosamente, Tezca comparte ciertas aristas de historia con él. Uker no está tan alejado tampoco, aunque su asunto es más con marines. Y claro, Kiyoshi desconoce que Akira sea una marina. Solo sabe lo que Tezca ha dicho.

— Eso, rubia tonta. Dile a esa tonta perra del gobierno que comience a hablar. Estoy de acuerdo contigo. — Pues, de alguna forma, Kiyoshi parece estar armando una especie de alianza con Tezca Norova en contra de Akira. No realiza una acción de agresión ni nada por el estilo, pues sigue sentado y tiene en mente las palabras dichas por el Shichibukai horas antes, pero qué tanto pueda seguir con el trasero en la silla dependerá de lo que diga o cómo reaccione la recién llegada. Si Tezca no la hubiese delatado, nada de esto habría pasado.

Aun así, internamente, está agradecido de la novia de Onizuka Jin, aunque odie pensar en ello, por haber revelado semejante dato.

Karmas
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Hablo | Pienso
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#14
Sentí algo de alivio al saber que la señorita Miyori estaba bien. Quizá fuera por ser la primera artista que me cruzaba o tal vez fuera por el hecho de que me había parecido una buena persona. Seguro que aquella canción había tenido algo que ver. Era algo raro en mi preocuparme por el bienestar de los desconocidos, pero si aquella mujer resultaba ser familia de mi compañero, en parte, ya no podía considerarla una extraña.

Sentí más alivio aún al ver qué Uker sabía cómo tratar con aquella serpiente. Lejos de asustarse, el cocinero se preocupó por mantenerla a salvo de las ascuas. Me alegraba saber que compartía hogar con esa clase de personas. Alguien que se preocupaba por los animales, trataría aún mejor a sus familiares y amigos.

Solté el cucharón contra el borde de la olla. El sonido del metal chocando retumbó desde mis oídos rebotando contra cada pared de mi cráneo. Sentí una punzada intensa en las sienes. Cerré los ojos, incliné la cabeza hacia detrás y apliqué una pinza con dos de mis dedos en mi tabique, justo al lado de los ojos.

—¿Con la comida? Gracias, Uker, pero ya está todo en la olla. Eso sí, si tuvieses algo para el dolor de cabeza...

Ese día se había forjado una promesa; no volvería a beber. Solo faltaba ver si mi palabra se iba a mantener, o como le solía pasar a los arrepentidos tras la celebración, ese juramento duraría tan solo hasta la siguiente fiesta. Vi que Uker tomaba la carne de la parrilla. Miré mi caldo. Aún le faltaría bastante para tener un buen sabor. Tomé algo con una cuchara. Insípido. Agregué algo de sal y unas cuantas hierbas aromáticas y decidí que ya era suficiente. Mi cuerpo pedía a gritos que me tomase algo caliente y me sentase a descansar. Agarré el asa de la olla con un paño y seguí al cocinero.

Dejé la olla sobre la mesa y lo servi en cuencos para cada uno de los presentes. Los reparti por la mesa y me senté en mi sitio, justo frente a Kiyoshi —Tomad antes de que se enfríe —. Pensé que la temperatura ayudaría a enmascarar la falta de sabor.Agarré uno de los cuencos y di un sorbo. Dos de los Hanu Mahana contaron sus historias. Me sorprendió ver que provenían del mismo mar de donde provenían mis amigos y en el que yo había pasado la mitad de mi vida. Di un nuevo sorbo y en el momento que bajé el cuenco la vi. Una mujer miraba desde el otro lado de la valla. Sugirió una serie de pedidos de carne. No supe bien si era parte de la otra tripulación hasta que los demás comenzaron a hablar. Las pistas estaban claras. "Perra del gobierno" el énfasis de Uker al mencionar su mal pasado con los marines... No sé trataba de ninguna pirata.

Puse una mano sobre la mesa. Llevé la otra a mi espalda wn un gesto instintivo en busca de mi rifle, el cual yacía en el suelo de mi habitación. Mi cuerpo se tensó. Me agaché tras la mesa y dejé fluir los poderes de mi akuma. Me preparaba para la ofensiva manteniendo mi cuerpo oculto, pero sin dejar de ver al posible enemigo. Sin embargo, me contuve de atacar. Mis compañeros parecían tranquilos. Aquella mujer no tenía una actitud hostil, más allá de querer agenciarse parte de nuestras raciones de carne. Además, estaba en clara inferioridad numérica. Me asomé despacio. Carraspeé. Me arrepentí al instante de haber afectado con mi fruta a los allí presentes, pero mi estado de aquel momento me hacía sentir vulnerable.

—E-Eso... Habla, perro del gobierno —tosí de manera forzada. Intentaba desviar la atención del hecho de haber infectado a todos, como si el hecho de cambiar de tema les fuese a hacer olvidar su malestar —. Di-dinos que tramas.

Mi experiencia con gente del gobierno no era muy amplia. Mis interacciones con marines tampoco. Se podían resumir en el pelirrojo de los juegos del soberano, el pelirrojo de los cabos gemelos y Da Silva. Uno había intentado atacarme, otro luchó conmigo contra aquel monstruo y el otro me había arrestado y luego liberado. Si lo analizaba, solo me quedaban un par de cosas claras. Nunca sabías por donde iba a salir un marine y que en la marina había muchos pelirrojos. Tal vez, se trataba de algún tipo de bonificación en su acceso.

Tomé un cuenco de sopa y lo acerqué a Kiyoshi. Temía si reacción, pero esperaba que al menos mi caldo le ayudase a recuperarse. Debía aprender a controlar mis reacciones, más cuando mis amigos estuviesen cerca.

—To-toma... Kiyoshi. Bebe antes de que se enfríe —empujé suave con el cuenco en el brazo del doctor mientras ahuecaba el cuello de mi camisa —. Todos, tomaos pronto el caldo.

Parecía que la noche iba a ir diferente a como lo habíamos planeado.



Off
Emme's Codes

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#15
OST



—Celossss

Canturrea ignorando olímpicamente el insulto del azabache. ¿Por qué resulta tan divertido hacerlo enfadar? Quizá por la misma razón que usan en ocasiones sus compañeros de tripulación: poner a prueba, a propósito, la paciencia de quienes apenas cuentan con ella puede llegar a ser extrañamente refrescante. —Me acabo de bañar, para tu información, cariño. Estoy más que limpia. —Guiña, podría continuar replicando de no ser por el acercamiento de Cardan hacia los cocineros.

Varo parece alerta, Uker le resta importancia entendiendo que la serpiente no es más que una mascota amistosa, claro, a menos de que le hagan algo a su dueña. Cardan parece encandilado con las llamas hasta que el cocinero decide protegerlo de sus instintos de nula supervivencia. —Deja que cocinen, cariño. —La amazona le habla con amabilidad, él parece entender aunque no se aleja demasiado, atento a cualquier pedazo de comida que pueda robar.

¿Oh? ¿Ese es Barald? ¿El mismo Barald que conoce? ¡¿Mirando a Tezca con cara de embobado?! Las palabras del azabache provocan que una gran sonrisa aparezca en los labios de la fémina, trata de esconderla tras una de sus manos, una mirada hacia Ryota le hace entender que él está pensando lo mismo que ella. Asiente intentando no reventar en alguna carcajada, incluso busca enfocar su mente en otra cosa, busca una nueva forma de entretenimiento cuando su mirada termina por desviarse hacia el capitán de los sepulturas.

¿Sus historias? Runin parece pensar un poco la situación, es Ryota quien da inicio, tan suelto como siempre, en confianza. Una expresión amena la lleva a recordar las playas de Baterilla, la calidez que emite el hogar del castaño, su timbre de voz.

Tengo bebida, amigos, amor y estoy por comerme tremendo bisquet..."

Runin ríe sin burla alguna, levanta su copa y bebe de ella ante el brindis de su capitán, Eros y Barald. Todo parece ir en buenos términos, la siguiente es Tezca, dispuesta a contar su historia de origen, al menos es así que un grito rompe el ambiente. ¿Eh? ¿Quién puede haberse colado a una reunión entre piratas? Runin se gira, muestra una ceja elevada y… “perro del gobierno”. La mujer no le parece conocida del todo aunque algo se remueve en la mente de la amazona. Rubia, ojos claros, bonitos pendientes que le parecen familiares.

Tezca ignora a la recién llegada, o al menos eso aparenta cuando la historia florece entre sus labios. La amazona sonríe al recordar su primer encuentro, allá cuando tuvieron que enfrentar a un enorme oso que acabó con la agradable fiesta del pueblo y terminó por unirlos como tripulación. Claro que Tezca no es el único ofendido ante la llegada de la aparente marine. No. Uker es el siguiente en hablar, con la voz cargada de odio y resentimiento, haciendo énfasis en una historia desgarradora de pérdida a manos de aquella misma institución. De repente el estómago de la amazona duele. ¿Qué? ¿Otra vez?
Pendientes, rubia, marine.

Tezca sabe quién es… ruidosa…

Kiyoshi no se queda atrás. La animadversión mostrada con antelación le hace entender que las historias en las que la Marina ha destrozado familias son más de las que podría contar con los dedos de una mano. La kuja no siente un odio especial hacia ellos; al único al que realmente ha querido patearle el trasero ya está muerto: Landon. Gente trastornada hay en todas partes; eso no significa que todo el mundo lo esté, ¿no? Ha conocido a un par de marines a lo largo de su vida y ninguno ha alzado sus armas contra ella, no por el momento.

Como, por ejemplo, Akira.

Akira.

¡AH! ¡EL TORNEO!

Lo recuerda, no solo Tezca se atrevió a hacer ese tipo de cambios, Akira también es parte de ello. De repente una risa florece desde el fondo de su garganta.



—FUFUFUFUFUFU ¡¿AKIRA?! ¿De verdad eres tú? Mira, cariño, es Akira.

Menciona lo último hacia Ryota, sin perder tiempo se pone de pie, dejando la sopa de lado porque intuye que después de eso se ha vuelto a enfermar del estómago, ya no más, gracias, esperará la carne.

—Fufufufu, tranquilos, tranquilos, solo viene por un poco de carne. ¿No es así, cariño? Es un marine que conocí hace tiempo, bueno, ahora parece que es una marine que conocí hace tiempo. Combatí junto a Akira contra Landon. —Le menciona a sus compañeros. —Aunque se desmayó un buen rato, pobre, fufufufu.

Sin pensarlo demasiado la amazona le abre paso para que se acerque a los demás. —Dale carne, Uker, por favor. El mar es inclemente, uno nunca sabe qué sucederá después. —Menciona sin ahondar demasiado en ello, incluso le sirve de su comida a la rubia. —Siéntate junto a mi, cariño, pero cuidado con el gruñón de la esquina. —Bromea haciendo un gesto infantil hacia Kiyoshi.

—Comentábamos nuestras historias, cuidado con ir de chismosa, ¿si? Nací en Amazon Lily, en un mar al que no puedo acceder aún, mi madre me sacó de mi isla porque se enamoró de un pirata. —Guarda silencio un momento como si quisiera saber cómo continuar. —Me crié en Isla Samba. Rhiannon, mi madre, solo vivía por y para ese hombre. Él nos abandonó, mi hermano menor murió, mi madre se suicidó. —A pesar de sus palabras una sonrisa apareció en su rostro. Solo Ryota sabe la realidad de su historia, aunque ha sido honesta en términos generales.



—El amor me aterraba, ahora ya no tanto, fufu...

Se sienta junto al castaño y la rubia marine. —Brindo porque un día encontremos nuestras venganzas o muestros corazones sanen, pero no hoy, no contra alguien que no nos hizo ni nos ha hecho nada. —Guiña hacia Akira, pasándole también su sopa para que ella se la termine, quien sabe, tiene pinta de aguantar toda clase de comidas.

Karmas
[Imagen: MQT49Lq.png]
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#16
La sorpresa de Eros a medida que hablaban contando sus historias. Ahora todo tiene sentido, no solo eran una tripulación oriunda de los mares del sur sino que también se trataba de una tripulación capitaneada por alguien de Baterilla como él.

— No, lo que paso una vuelta fue que defecaron en mi jardín... Espero que no haya sido él

Explicó el mismo sin mucha vergüenza a la vez que Uker le dejaba la carne. Respondió al gesto con una sonrisa en agradecimiento, más no dijo nada en pos de no interrumpir a quienes estaban compartiendo un poco de sus historias, de qué los había traído hasta aquí. Si bien todos tenían tragedias en sus haberes, eran él y el otro capitán quienes parecían tener al menos unos objetivos que no implicaban venganzas, al menos en su caso, porque ya lo había conseguido.

Había conceptos que no entendía del todo como Cipher Pol, o el amor, pero entendía que no debían ser tan relevantes para la trama. No obstante, lo que sí llamó rápidamente su atención fue algo en lo que no había reparado y era la llegada de la mujer de la marina. Sin importar cuantas veces Eros inspiraba, y exhalaba, no podía dejar de pensar que era un componente para el caos. No obstante, él ya había dicho que fuesen amables con todos hasta con las serpientes ¿No?

— Respetemos la tregua durante nuestra estadía en Skypiea. Creo que... ¿Tontaperra delgobierno? Lo siento creo que no retuve tu nombre... En fin, creo que ésta persona puede quedarse si de momento ha sido inocente de todos los crímenes contra nuestra felicidad que hemos declarado. Así que, te pregunto ¿Has sido culpable de algo que hayamos comentado?

El capitán parecía dispuesto a abogar por la diplomacia, pero no tardó en volver la atención a su plato para seguir cortando la carne. Entonces le dio un bocado, y en su tez inexpresiva una sonrisa satisfecha apareció por una fracción de segundo. No importaba lo que hiciese Uker, podía decir con vehemencia que nunca había comido nada tan rico.

— Además vivimos peleando, matando, huyendo de la justicia, haciendo que la justicia huya... Ahora solo quiero comer, beber y disfrutar. Creo que nos lo hemos ganado Sepultura, entiendo nuestro resentimiento, pero también entiendo lo necesario que es que sepamos disfrutar en los momentos de paz, de alegría. No nos olvidemos como ser felices.

Irónico viniendo del sujeto que parecía un muerto en vida. Entonces devolvió su mirada hacia Akira, no confiaba en ella, pero al mismo tiempo entendía que si era lo suficientemente confiada para adentrarse a una reunión entre piratas estaba dispuesta a poner su vida en riesgo... O verdaderamente tenía mucha hambre. Cortó la mitad de la carne de su plato, poniéndola en su boca para entonces levantarse caminando hasta Akira y dejando la mitad de lo suyo junto con el plato para ella. Uker podía haberse negado a alimentarla, pero como capitán que era, y por su maldita generosidad, simplemente no podía dejar que la gente pasase hambre.

— ¿Cuál es tu historia Marine?

Exclamó mientras procuraba entender por qué se sentía de golpe afiebrado, adolorido. Conocía la sintomatología, su mirada casi fortuitamente se movió hacia Varo y elevó la ceja derecha ¿Acaso había usado su akuma? Decidió no decir nada al respecto, cruzando las piernas por debajo de la mesa para intentar mermar el dolor estomacal del malestar.

Karmas
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#17
Dejo que su cabeza y su cuerpo se relajaran cómodo en la silla echándose hacia atrás en señal de expandir sus dominios, incluso abrió de más sus piernas para expandirse un poco mostrando su total conformidad en esa silla, acababa de salir de la ducha. Su rol como subcomandante de los matatas era de hacer de asesino edgy y hacerse el piola, aunque no lo fuera y ahora que estaban así de tranquilos y relajados disfrutanding del asadito con los panas de chill en la isla donde a cristo se le perdió el mechero, su objetivo a corto plazo sería mostrarle a los presentes a través de la comunicación no verbal que el no pensaba ayudar en una mierda porque se sentía el papa de los papas; colocó ambas manos detrás de su cabeza y encendió uno de sus cigarrillos el cual dejó en su boca. Notó como si dos miradas de pronto se clavaran sobre el, aun sin el poder que obtendría más adelante claro esta, pudo sentir esa mierda, no me digas como.

El bastardo de su amiwito Slam cum intercambiaba miradas con Runin tras su aparición, Barald tan solo los miró percatándose de por qué se miraban entre sonrisitas y entendió todo a la perfección, conocía a Runin de más para saber que pasaba por su cabeza.- Tanta risita que pasóooooo ¿ya se conocen tanto que se cuentan secretitos o no llegasteis a esa fase todavía? - Les sonrió de vuelta a ellos también mientras se apoyaba en el hombro de Tezca y prestaba atención al resto. Uker era un tipo peculiar, parecía no importarse ponerse al servicio del resto y eso, era una cualidad muy escasa por el arraigado ego de todo el mundo, hasta sus palabras para dirigirse a el fueron de lo más correctas y humildes a la manera de entenderlo del azabache - Bien bien, me alegra saber que hoy por fin comeré carne - La verdad es que sobrevivir con los matatas en el aloha kai sin un cocinero no era apto para todos los públicos. ¿Afortunado? ¿Eso dijo? Barald sonrió de nuevo esta vez mostrando la sonrisa más mentirosa de toda su historia.

[Imagen: dasdsadasfasfasfda.jpg]
- Es normal que te sientas alegre bro, no paras de fundirte mi puta pasta tremendo hijo de la gran puta cualquier día te mato -

¿Colaría su falsa sonrisa? quien sabe. Escucharía las historias de los presentes, agradeciendo que ambos cocinillas del asado repartieran la comida mientras bebía vino, cuando fue su turno habló. - ¿Mi historia? nací en Roshwann, no se los hermanos que tendré porque perdí la cuenta quizá en este momento haya nacido uno mientras cenamos - Dejó su copa de vino solo para hacerse el interesanting sobre la mesa. - Pero yo no tengo nada que ver con ellos, quieren exterminarme y pueden venir a pelármela cuando quieran, si es que llegan tan lejos como yo claro dahahahahahahahahaha -   Pensó en mencionar su historia con la bandida y a su hija Aurald pero decidió obviar esa parte, no quería que nadie le relacionara con ella, era un padre deplorable, pirata, asesino y estafador, lo mejor que podía hacer era desvincularse. - Y el resto ... no tendría noche para contaros -  Luego, en medio de la historia de Tezca una cara apareció tras la verja que tenía justo delante, era una mujer.

- ¿uh? - Su rostro de repente cambió, ni si quiera se fijo en que llevaba el uniforme de marine. Cariños Carlos hacia unos trabajos del mejor de los cirujanos plásticos de la tierra de Yuuki. - A cualquiera se la cuela, dahahahahaha - Dejo que los sepultura empezaran a rechazarla debido a su enemistad con los marines y todo eso - Ah claro, por eso sois todo hombres, ya entiendo todo -   Bueno, si Runin daba el visto bueno no tuvo no tendría problema, ahí fue cuando Barald vio una oportunidad y quedo pensando hasta que decidió abrir la boca, solo pasó 1 segundo. - Si los sepultura entraron en mi jardín de siete dias y siete noches tu tienes un asiento en la mesa, cordero de lechal no tenemos esto no es el asador castilla noblejas pero creo que no se ... va Uker mi pana dala algo de cenar ¿no ves que tiene hambre? si hace un movimiento raro te prometo que la secuestramos dahhahaha oye por cierto, ¿como era su nombre? - Dio una breve pausa mirando a Tezca para que le dijera su nombre.

[Imagen: dadsadsadasd.jpg]
- Ah si, eso, Akira ¿quieres fingir tu muerte y vivir la vida que siempre mereciste?-

Cofre del tesoro

[Imagen: FIRMA.jpg]
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#18

Ambas tripulaciones se unieron a la mesa en medio de rencillas, bromas, sarcasmos, comida servida y risas. Todos ellos, uno a uno, dieron un poco de sí mismos para, después de tanto tiempo, compartir como algo más que piratas, personas.

“¿De la misma isla? Kekeke qué pequeño es el mar, bro.” Se sorprendió al enterarse que compartía lugar de origen con Eros y aún más cuando supo del incidente en el jardín. “¿En serio alguien hizo eso? Kekeke nah, nah, hice locuras de adolescente, pero nada como eso.” Camufló su mentira entre risas, pues no llegaba a recordar todas las estupideces que llegó a hacer cuando descubrió el alcohol, prefiriendo centrar su atención en los alimentos que Uker y Varo habrían puesto delante suyo con tanto mimo. “Gracias, chicos, se ve increíble.”

El siguiente en contar su historia fue Barald, muy a su manera. Ryota lo escucho al mismo tiempo en que cortaba la deliciosa carne, que se deshacía con apenas presionar el cubierto.

El chico de cabellos negros solía ser alguien reservado con sus asuntos, pero confiaba ciegamente en él, tanto que sus palabras no le provocaron conmoción alguna. Sabía que, si algún día los hermanos de Barald aparecían, su deber sería cuidar de los suyos como él ya lo hacía constantemente. “Kekeke creo que la tendran difícil para venir aquí bro.” Bromeó Ryota recordando los miles de metros que se encontraban sobre el nivel del mar.

Fue el momento de Tezca para tomar la palabra, y los ojos del castaño se desviaron hacia la rubia para prestarle atención. Nunca antes visitó la isla Torino, pero estaba seguro de que no habría olvidado a alguien como ella, pues desde el primer momento en que cruzaron palabras, logro sorprenderle por su confianza y energía. “Seg…”

—¡¡¡Chicos, para mi serán un par de choripanes y unas cuatro o cinco chuletitas de cordero lechal!!! —

Un estridente tono de voz alerto a todos en la mesa, las miradas se desviaron en dirección al sonido y pudieron ver como una hermosa joven de cabellos rubios les saludaba desde el otro lado de la cerca.
Ryota no pudo reconocerle en primera instancia, era una mujer guapa, mas no entendía por qué lo observaba de esa manera a él o a la morena.

Fue hasta que Tezca y la misma Runin le identificaron como el agradable marine que pudo atar cabos, al recordar ese momento en el coliseo cuando Akira aun siendo varón, avanzó en medio de la arena para cambiar su género con cariños Carlos.



“¡¿Akira?! ¡¿Es Akira?!”

Le pregunto a Runin a su lado, pues no podía creer el impresionante trabajo que Cariños Carlos había hecho con él, convirtiéndolo de un varonil guerrero del mar en toda una reina con la que muchos desearían estar. “Bro… qué buenas lolas.” Dio un aplauso aprobando el cambio del marine.

No obstante, todos en la mesa no pensaban como él. Kiyoshi tomó la palabra después de Tezca, dejando en evidencia un obvio rechazo hacia la rubia, revelando en el proceso su corta pero impactante historia.

“— Tu gente, tonta del culo, traicionó y mató a mis padres.-”

Uker se aferró al cuchillo en su mano, observando detenidamente a Akira para después hablarle con claro resentimiento. “- No sirvo a marines -”

—E-Eso... Habla, perro del gobierno —

Incluso Varo Gachin se mostraba reacio a la recién llegada.



“A su madre, este parche se calento…”

Creyó que todo estaría por explotar, pero tanto Runin, Barald y Eros, llamaron al orden y buscaron por medio del dialogo abrirle las puertas con una hospitalidad que jamás tendrían los marines. Incluso el capitán de los Sepultura se vio interesado por el motivo de que estuviese allí.

Tezca entonces pudo al fin retomar su historia; una crianza dura pareció haberlo marcado y su incansable búsqueda por un nombre llegó a oídos de todos.



“Ten pot segudo que do encontademos…”

Los mocos en su nariz impidieron que las palabras sonaran como debían, de nuevo, la rara enfermedad que los habría atacado en la arena volvía para cobrar venganza. “Ay, ya me dio el chiflon…” Terminó sorbiendo sus mocos, para beber del cuenco de sopa frente a él.

El delicioso sabor del pollo inundó con gentileza el paladar, mientras Uker era el próximo desde la parrilla en compartirles sus vivencias.


No existían palabras para describir la agónica vida de ese pobre desgraciado, incluso el castaño llegó a sentirse mal por haber querido golpearlo, ya que todo lo que contó era pérdida, dolor y agonía.  Ryota tan solo guardó silencio mientras continuaba tomando su sopita.

La lugubre historia de Uker, fue precedida por Runin cuyo pasado no sonó mejor en absoluto. Ella también era un alma marcada por la desgracia, que, al parecer, encontró en su viaje un motivo para poder avanzar hacia un mejor destino. “Brindo por lo mismo, que las venganzas se cumplan, que los sueños se consigan y que los corazones se fortalezcan. Y si Akira o los suyos llega a ir por uno de nosotros…” Miro a la rubia frunciendo el seño… mas luego lo relajo con una sonrisa.



“No te lo pondremos fácil… soy bastante bueno para correr kekeke”

Bromeo como era costumbre.

UNA VEZ QUE LA CHICA DE CABELLO RUBIO SE HUBIESE EXPLICADO Y AVENTURADO A CONTAR SU HISTORIA, Ryota tomaría el instrumento a su lado apoyado contra su asiento. “Bueno, en agradecimiento a nuestros increíbles cocineros y AMIG…¿no? ¿demasiado pronto? Okey, mala mia” Pareció entablar una fugaz conversación con Eros en el transcurso de ese diálogo. “E increíbles invitados los sepultura y Akira, voy a tocar una de mis canciones.” Expreso para levantarse de la mesa ya habiendo terminado su comida y tras mover la silla dio unos tres pasos hacia atrás.

Ambas manos tomaron el instrumento parecido a una guitarra, que en realidad era un teclado, y con los dedos sobre las teclas, comenzó a tocar una melodía que solo un tecladista experto podía interpretar.

Canción (Click para escuchar)

“I said, Ooh-ooh… Come on, baby… turn the lights off… Ooh-ooh… cause it's getting late”

El relajante sonido, busco animar el ambiente entre todos, limar las asperezas y darles un momento agradable que pocas veces pudiesen llegar a tener.

No solo en ese lugar pudieron escuchar la música, quizás en casas aledañas, o quienes estuvieran próximo, disfrutarían del sonido, iniciando lo que podría convertirse en una fiesta.


Off Rol

Karmas
[Imagen: ELRAliP.png]
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#19
El ambiente se había tensado con la aparición de aquella mujer. Sobre todo por parte de mi tripulación. Tanto yo como Kiyoshi y Uker nos habíamos puesto en alerta por su presencia. Pero, ¿cómo no iba a ser así? Éramos piratas y ella, cito textualmente, un perro del gobierno. Éramos enemigos destinados a odiadarse. Ella buscaría atraparnos, o como poco sería una de las encargadas de poner esos precios sobre nuestras cabezas. Nosotros, con nuestra vida dedicada al pillaje y la clandestinidad.

Sin embargo, la tripulación vecina no parecía opinar de la misma manera. La chica rubia se había mostrado amigable con ella desde el primer momento. Incluso la mujer obscena y el espadachín me sorprendieron. De ellos hubiese esperado una reacción mucho más beligerante, basado en las actitudes que había visto de ellos. No obstante, ambos tuvieron una respuesta conciliadora, llegando incluso a parecer que la conocían. Akira. Su nombre me resultaba familiar, pero no había duda de que no había visto su rostro nunca antes. De cualquier manera, hubo algo que hizo que la calma volviese a mí. Eros.

El capitán se unió a la conversación con palabras que llamaban a la continuidad de la tregua que se había instalado en Skypiea. Aquello había sido norma durante los juegos y parecía que debía extenderse durante nuestra estancia en la isla. Nada de hostilidades. Ni entre bandas piratas, ni entre estas y los marines. El carpintero tenía razón. Vivíamos siempre en estado de alerta, o bien siendo perseguidos o bien causando alboroto. Estaba bien poder tomarse unos días de tranquilidad. Al fin y al cabo, estábamos en una isla en el cielo. Ya volvería todo a su cauce cuando volviésemos a la tierra y el mar azul.

Algunos de los allí presentes habían contado sus historias. Historias llenas de dificultades, de aventuras. Con vivencias de todo tipo. Incluso la mujer rubia había revelado un nombre al que debía estar buscando. Me pregunté si sería alguien de su pasado, un familiar quizá, y el objetivo detrás de su búsqueda. ¿Acaso estaría en busca de sus padres al igual que yo? Mis pensamientos y sus revelaciones me hicieron plantearme si sería mi turno también, si debía contar mi historia. Pero me contuve. No quería exponerme delante de desconocidos. Además, la presión que sentía al pensar que me tocaría contar qué me había llevado hasta allí se alivió al ver que algunos de los presentes instaban a Akira a contar su historia. Por ese motivo, escuché con atención la historia que iría a contarnos aquella mujer, sentado en mi sitio apurando mi cuenco de caldo.

Ryota, el capitán de los Hanu Mahana, cogió un peculiar instrumento y comenzó a regalarnos una canción. Yo me removía inquieto en mi asiento. No por la música. Está era una melodía que, aunque peculiar, me resultaba agradable, festiva e incluso llamaba a celebrar, aunque no fuese un estilo al que estaba acostumbrado. Mi incomodidad tenía una raíz distinta. Una que se extendía por varias razones. Una de ellas a mí izquierda. Estar tan cerca de alguien a quién el resto trataba de marine no me hacía sentir del todo cómodo, por mucho que el ambiente fuera distendido. La otra, la que más me preocupaba, a mí derecha. Kiyoshi, al igual que el resto, habría comenzado a sentir los efectos de mi habilidad. Temía si reacción. En realidad, temía haber causado el mal a cualquiera de mis amigos. Ahuequé el cuello de mi camisa, nervioso. Me incliné hacia Kiyoshi

—¿Te sabe bien la comida? Yo creo que algo no anda del todo bien. No le está sentando muy allá.

Llevé la mano a mi barriga e intenté poner cara de malestar. Tal vez mi gesto se vio ayudado por el estado de resaca en el que me encontraba, pero nunca se me había dado bien mentir. Siempre era honesto, por lo que sería fácil para cualquiera ver qué mi actitud era falsa.

La canción terminó. Yo quise desviar la atención una vez más hacia otros. Si la gente estaba centrada en la historia de Akira o la interpretación de Ryota, tal vez pasasen por alto lo que había hecho. 

—Oh magnífico. Bravo —me levanté aplaudiendo de una manera exagerada y alentando al resto a hacer lo mismo—. Ha sido una grandísima actuación. ¿Dónde aprendió un pescador a tocar ese... —le di vueltas a la mano en dirección a su instrumento— lo que sea? Tiene usted una gran destreza musical. Pero creo que no tanto ojo con las apuestas. Estoy convencido de que Cariños Carlos debía ser un hombre. 

Reflexioné un instante, buscando una vía para poder aclarar nuestra discrepancia. En unos primeros instantes pensé en volver a la arena o incluso ir al palacio en su busca, pero supe que aquello no sería de agrado. Tal vez preguntando a alguien de aquella ciudad, alguien que hubiese conocido de cerca a aquella persona... Entonces caí en la cuenta. La mujer rubia de los Mahana había dicho algo acerca de él (o ella. No, estaba seguro que debía de ser él). Tal vez aquella mujer o la otra, la marine podrían ayudarnos.

—Lo tengo. Su tripulante conoce a Cariños Carlos, ¿no es así? Tal vez ella nos pueda sacar de dudas. ¿O qué hay de ti, Akira? Quizá tú puedas confirmar que Cariños Carlos era un hombre. Estoy seguro de ello, vamos.

La suerte me sonreía de nuevo. Una nueva apuesta, una nueva victoria. Un poco más de dinero para nuestros intereses. Tarde o temprano, ganaría una apuesta que me permitiría viajar por todo el mundo sin problemas.



karmas
Emme's Codes

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#20
La situación es rara. Algunos están cómodos con la aparición de la marina. Otros, no. Kiyoshi no deja de verla con desconfianza. Por mucho que Eros intente abogar por su presencia, al médico no le convence del todo. Si bien es un tipo que confía en las decisiones de su capitán, también, de los tripulantes, es quien más suele cuestionarle. Por ahora, guarda silencio y prefiere centrarse en la excelente sopa de pollo que le sirve Varo, sentado a su costado. Cuando sujeta la cuchara con la diestra, toma un poco del caldo y se anima llevárselo a la boca, algo lo detiene en seco. — No otra vez… — Solo él escucha, debido al ruido ambiente por estar fuera de casa y por las voces de todos, el estruendo que genera su estómago. — Esto es… — Gira el cuello para clavar la mirada en Varo Ganchin. El mink luce nervioso, pero Kiyoshi es incapaz de descifrar el motivo. ¿Será por la presencia enemiga, o por haber vuelto a hacer de las suyas? Como sea, no puede seguir en esta silla mucho tiempo más. Ya luego se encargará de regañar al culpable de todo esto.

No alcanza a escuchar la historia de Barald, tampoco la de Runnin —aunque esta última poco y nada le importa—, pues se pone de pie sin mencionar palabra alguna y se retira. Ingresa al interior de la residencia de los Hanu Mahana. Obviamente, no pidió permiso ni nada. Eso habría requerido que explica el motivo de esto, y darles a saber que debe liberar desechos de su cuerpo justo en medio de la comida no es lo más educado que puede hacer.

— Veamos… ¿dónde puede estar el baño? — En apariencia, es similar a la casa de la que provienen ellos. Sin embargo, Kiyoshi no se tomó el tiempo suficiente para explorarla y hacerse conocedor de lo que hay detrás de cada una de las puertas. Como si estuviese en su hogar, abrió cuanta puerta encontró sin ningún tipo de reparo. Por descarte, algún día daría con lo que quiere. Eso sí, ojalá sea rápido, o más que ensuciar el escusado, será la ropa interior que porta. Tomemos en cuenta que para cambiarse debería regresar al barco y el viaje es extremadamente largo… Mejor ahorrarse el mayor problema de su vida.

La cocina. Un cuarto. Otro cuarto. Una nueva habitación, pero con ropa en el suelo. También dio con algunas cosas que es mejor no comentar para mantener la sanidad mental de niños que puedan estar leyendo esto.

Finalmente, da con lo que busca. El baño principal —pues tampoco es tan metiche como para entrar a baños privados, hay límites—. Uno pensaría que sonreiría debajo de su mascarilla y suspiraría de alivio al poder al fin sentarse y dejar que todo fluya. Pero siempre ocurren inesperadas, mas cuando los Hanu Mahana están involucrados. Kiyoshi solo se queda de pie bajo el marco de la puerta, sin atreverse a dar siquiera un paso más allá. Sus ojos están tan afilados que parecen estar a punto de cerrarse. Realmente no sabe cómo reaccionar. Qué decir, qué hacer. ¿Si quiera lo que está frente a él entenderá su lenguaje?


— Lo siento. Debí tocar primero. — Cierra la puerta y se va. Así, sin más.

¿No que debía hacer sus necesidades? Se le fueron las ganas. Parece que su estómago jamás sintió un malestar que lo obligase a buscar un baño.

Con el mismo silencio con el que se fue de la mesa, regresó. Esto justo antes de que Ryota comience con su música, por lo que, si la marine contó su historia, tampoco la escuchó. — Si alguien quiere ocupar el baño, está ocupado. — Ya está sentado al pronunciar tal aviso, comenzando a beber de la sopa que preparó su compañero. Aquí es cuando Varo le pregunta su opinión sobre la preparación, pero, aunque esté comiendo, no está muy al tanto. Básicamente, está funcionando bajo piloto automático. — Ah, sí, muy buena. Bien hecho, Varo.

Parece un muerto en vida. Ni siquiera la música de Ryota consigue sacarlo de ese trance.

Y es que, dentro de su mente, surgen muchas interrogantes. ¿Cómo se limpiará el caballo? ¿Será que un Hanu Mahan irá luego a ayudarle? Quizás Runnin con lo sucia que es. O tal vez la de pelo rosa que misteriosamente hoy no está presente… ¡Ah! ¡Claro! No está aquí comiendo con todos porque debe estar atenta esperando a que el caballo esté listo. Ahora todo tiene sentido.

Termina de beber la sopa y, tras alejar el plato, ve el que contiene carne. Debido a la pregunta que está a punto de hacer, decide retractarse y no probar el asado hecho por Uker. Por lo mismo, empuja la porción hacia el frente en donde no hay nadie sentado.

Se gira un poco hacia su costado izquierdo, en donde está Varo, para jalar sutilmente su manga y así llamar su atención. — Oye, tonto, tengo una pregunta. — Usa un tono de voz bajo puesto que no desea que el resto lo escuche. Normalmente no haría esta clase de preguntas, pero lo está matando la curiosidad por dentro. — Tú que eres mink, y es algo similar, capaz sabes. ¿Los animales pueden cagar sentados? ¿Un tonto caballo tal vez? — No entrega contexto. Quizás si le explicase que acaba de ver a un caballo en un WC, Varo entendería un poco. Pero, en cambio, le acaba de preguntar algo totalmente random y justo en medio de la comida.

Cosas que pasan, supongo.

Karmas

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