El pequeño morral que todo lo esconde, todo protege y todo contiene se ha convertido en su compañero inseparable durante el viaje en Skypiea. Rebusca un poco entre su contenido, solo para comprobar que las frutas no se hayan arruinado a lo largo del recorrido; de paso, aprovecha para sacar su petaca y darle el último trago de vino antes de verla acabada. Inaudito. Al llegar, buscará un poco más del elixir de los dioses para rellenarla. No puede ir por la vida explorando zonas nuevas sin disfrutar de la mora, la uva y el arándano fermentados que tanto aligeran su cabeza y sonsacan sonrisas.
Respira con profundidad y cierra los orbes un momento para concentrarse al llegar a la casa que el emperador les ha prestado durante su estadía en la isla del cielo. ¿Dónde están sus amigos? Utiliza lo recién aprendido para buscar la presencia de sus compañeros. Tocho Morocho, con esa indomable aura oscura, parece pastar en la parte posterior de la vivienda; Cardan, con su sutil tono rosáceo, repta hacia la entrada para darle la bienvenida a su mejor amiga. Tezca y Barald no parecen estar cerca. ¿Y Ryota? Él se encuentra en su habitación.
Runin estira los brazos para atrapar al pegajoso Cardan. Percibe esa alegría inocente propia de él, cosa que genera cierto grado de ternura en la morena.
—Lo siento, cariño, la próxima te llevo conmigo.
Responde a sus insistentes siseos; parece querer contarle muchas cosas. ¿Tanto han hecho en los dos días que estuvo ocupada fuera? La serpiente la guía, aunque no exista necesidad. Ella deja su morral sobre una mesa y Cardan se distrae sacándolo todo, en especial las frutas, que empieza a olfatear. La amazona estira su cuerpo. Podría darse un buen baño, relajarse un poco antes de comprobar si han dejado algo de comida que no incluya fibra o frutas; en vez de eso, sale al patio trasero para saludar a Tocho Morocho con una caricia sobre su nariz.
—¿Cardan y tú cuidaron bien de la tripulación estos dos días? —Cuestiona con una sonrisa en los labios. Escucha ruido en una habitación cercana: la del castaño. Podría buscar la puerta, pero no; sigue el sendero de atrás hasta dar con la ventana de él. Al estar en un primer piso, no demora en abrirla; no tiene seguro. La cortina estorba, así que la mueve a un costado. Es ahí cuando logra observarlo de buena cuenta, vistiéndose.
—Querido, con recibimientos así prometo volver todo el tiempo contigo, fufu.
Bromea, indecorosa. —Percibir presencias nunca será más divertido que verlas por mi misma. —Le guiña. Da un ligero salto para tomar impulso e ingresa con cierta gracia suntuosa por la ventana. Descarada se sienta sobre la cama de él, con las piernas cruzadas, mirando el espectáculo. Relame sus labios con parsimonia.
—¿Me extrañaste estos dos días, cariño? Vine aprendiendo algo nuevo.
Menciona, degustando no solo la escena, sino también sonriendo al notar que el color de Ryota se ha acentuado más. Con cada segundo que transcurre siente que lo hace mejor que antes.
✨Llega a la casita, saluda a Cardan y a Tocho Morocho; se mete al cuarto de Ryota mientras se cambia de ropa.
Técnica
Kenbunshoku Haki (Base)
Kenbunshoku Haki
Especial
2 huecos
Información
Requisitos: Nivel 16 • Kenbunshoku experiencia 500
Daño: Ninguno.
Coste: 1 de Espíritu por cada metro de expansión.
Efecto:
Permite percibir la presencia, poder y emociones de seres vivos a un metro de diámetro por cada 1 punto de Atributo de Kenbunshoku Haki, formando una esfera que abarca en todas direcciones.
Enfriamiento:
Ninguno.
Permite proyectar tu Kenbunshoku para detectar el aura o presencia de cualquier ser vivo a tu alrededor. También te permite identificar de manera vaga cómo de poderosos o sus intenciones más superficiales.
Código: kenbunshoku001
Inventario
Especificado en mi perfil
Karmas
Belleza
Seductora Olorosa (Perfume)
Ruidosa.
Valor sentimental (Brazalete)
Muletilla (Cariño)
Charlatán.
Risa Extravagante (Fufu)
Tic (Relamer sus labios)
Vicio (Vino)
Varios días habían transcurrido desde el torneo en Skypia, ofreciendo descanso al cuerpo de los Hanu Mahana. Todos ellos tomaron en serio las palabras dadas por el soberano al final de la celebración, tomándose aquella estadía como unas verdaderas vacaciones.
Fue normal para el castaño despertar aquel día en su habitación en la primera planta y no escuchar el sonido de nadie dentro de la casa. “Seguramente se fueron a alguna parte, Runin lleva un par de noches sin venir y los bros ni noticias…” Dijo, abandonando las suaves sábanas de seda blanca sobre su cama.
Su cuerpo magullado por el entrenamiento del Busoshoku Haki aún le ofrecía algunas resistencias al hacer movimientos tan sutiles como sentarse sobre la cama, pero los moretones ya habían menguado lo suficiente para no despertar ninguna alarma en aquellos que vieran su torso desnudo.
Sin saber la hora, pero sabiendo que era de mañana por el sol brillando en su ventana. Ryota fue a la ducha para refrescar el cuerpo, abriendo la perilla cuando estuvo debajo del grifo.
Allí sintió la dulce caricia del agua recorrer su cuerpo, mientras lavaba sus cabellos, peinándolos finamente hacia atrás, sintiendo cómo el agua alejaba el cansancio del interior de su cuerpo y daba una sensación más fría a la cadena en su cuello. El sonido del agua cayendo sobre el suelo camufló la llegada de la señorita de piel morena. Permitiendo que Ryota finalizara su baño sin contratiempos.
Salió de la ducha para secar su cuerpo e ir desnudo en el recorrido del baño a su cuarto, donde tomó unos interiores de su equipaje para comenzar a colocárselos habiendo dejado la toalla húmeda en el suelo.
Fue en ese momento que la suave voz de Runin apareció por la ventana, apreciando el entrenado cuerpo de Ryota en una pose bastante indecorosa y pasional.
IMAGEN +18 SUBIDA DE TONO
—Querido, con recibimientos así prometo volver todo el tiempo contigo, fufu.-
La broma rompió el silencio, generando una sonrisa en los labios del capitán, que reconoció la voz al instante. “Kekeke, de haberte escuchado antes, no me habría vestido.” Agrego a la broma, terminando de ponerse los interiores para voltearse a ver a la señorita de hebras oscuras sobre su cama.
“Bueno, si me das a elegir, soy más de los que les gusta ver, aunque ¿percibir? ¿hablas de vendarse los ojos y atar a tu pareja?”
Al mismo tiempo que tomaba la ropa que se colocaría, contestó respecto a las palabras de Runin. No le molestaba experimentar, menos con ella. “Claro que te extrañé, las noches son frías sin…” se detuvo analizando el último diálogo de la mujer, volteándose tras colocarse la bermuda negras hasta la altura de sus rodillas.
“¿Cómo que aprendiste algo nuevo? Quedamos en que sería algo de ambos, estaría bueno que me informaras de esas cosas, Runin, yo sé que tengo mis días o que hay muchos peces en el agua, pero no voy por el mundo atando a nadie más…”
Ryota despierta en la casa que les dio el emperador en su estadia y al no escuchar a nadie decide meterse a bañar, tras regresar se esta vistiendo y aparece Runin, sorprendiendolo y reacciona a ella, molestandose por malentender sus palabras.
Karmas
* Charlatan.
* Muletilla. (Bro)
* Tic. (Peinarse)
* Valor sentimental.(Colgante)
* Gran mascota (Tocho Morocho)
* Risa Exentrica (KEKEKE)
Runin no puede hacer más que observar al castaño de arriba hacia abajo, asintiendo con cierto grado de orgullo poco disimulado. La voz del ajeno no demora en hacer acto de presencia. ¡Hey! ¿Por qué se ha puesto la ropa interior estando de espalda? “Las faltas de respeto abundan, sin duda alguna.” Ante el divertido pensamiento la fémina continúa desvariando en frases que el artista no logra entender, cosa que solo hace el asunto mucho más divertido de lo que es.
—Fufufufu ¡No hablo de nada de eso, cariño!
Una almohada vuela hacia el rostro del castaño, la amazona no puede evitar reír a carcajadas, tanto que se acuesta sobre la cómoda cama para girar un poco. —Fufufufufu, ay, querido, hasta me duele el estómago, ¡no hablo de eso! —Respira profundo intentando tranquilizarse. Observa a Ryota aún estando recostada, jocosa, una sonrisa abordando sus expresiones. —Aunque suena a una buena idea, hay que conseguir algunas cuerdas, si vamos a atarnos, hay que hacerlo bien. —Guiña el ojo volviendo a sentarse, relajada. Las palabras le parecen tan divertidas como adorables.
—Oh, querido, todo lo que quiera aprender lo haré contigo.
Se levanta sin mucho esfuerzo, caminando hacia él, incluso se abraza a su cuello. —¿Recuerdas lo que dijo el emperador en el evento? ¿Cómo detuvo el último combate? —Su nariz roza la del castaño, Ryota huele bien, a jabón frutal. —Kenbunshoku no haki. Eso fui a aprender, bobo, fufufu. —Un ligero roce entre sus labios antes de volver a separarse de él.
—¿Puedes creerlo? Dos días y aprendí eso del haki de observación. Uno va al mercado y termina con una nueva técnica, sale muy a cuenta, fufu. —Bromea, estirando un poco su cuerpo. —Al menos lo básico, claro. —La mirada brilla con esa intensidad de quien se emociona al hablar de algo. ¿Le parecerá al castaño un tema interesante? —No me hace falta tener buen oído ahora. ¿Puedes creerlo? Te "vi" al llegar a casa, mucho antes de asomarme a tu ventana. —Asiente con cierto deje de altivez.
✨Runin se ríe por las palabras de Ryota. Le comenta lo que aprendió esos dos días.
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Técnica
Kenbunshoku Haki (Base)
Kenbunshoku Haki
Especial
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Requisitos: Nivel 16 • Kenbunshoku experiencia 500
Daño: Ninguno.
Coste: 1 de Espíritu por cada metro de expansión.
Efecto:
Permite percibir la presencia, poder y emociones de seres vivos a un metro de diámetro por cada 1 punto de Atributo de Kenbunshoku Haki, formando una esfera que abarca en todas direcciones.
Enfriamiento:
Ninguno.
Permite proyectar tu Kenbunshoku para detectar el aura o presencia de cualquier ser vivo a tu alrededor. También te permite identificar de manera vaga cómo de poderosos o sus intenciones más superficiales.
Tras la dulce risa que escapa en respuesta a cómo él había tomado las palabras antes dichas. Una expresión de estupefacción invade su rostro. ¿Acaso malentendió todo? Llegó a pensar al escuchar los vocablos emitidos, mientras la morena se divertía con la escena.
Tal es la alegría que una almohada es lanzada al rostro del castaño, dando de lleno sin ocasionar ningún daño mas allá de la suave presión de las plumas. “¿Ah no?” Preguntó una vez que el suave objeto cayó al suelo. Y pronto, la respuesta llegó junto a la invitación futura para aventurarse en aquellas prácticas tan íntimas.
Ella siempre ha sabido qué decir, incluso en esos momentos en los que no ha logrado comprender del todo a qué se refiere, siempre ha conseguido llamar su atención de la manera más simple, y es tras acercarse hacia él que puede explicarse rodeándole con los brazos.
El intenso aroma que emana de su cuerpo le rodea mientras hace lo mismo con sus brazos en la cintura ajena. “¿Haki?” Pregunta sorprendido cuando sus narices se rozan en un genuino gesto de cariño.
—Kenbunshoku no haki. Eso fui a aprender, bobo, fufufu. —
Ambos rostros se reúnen en un breve momento, recordando de manera fugaz el suave tacto que tanto han añorado en su reencuentro y tan pronto como llega, se atenúa por la lejanía de quien domina el corazón propio.
“¿Dos días? ¿En serio aprendiste una de los ramas del Haki?”
La sorpresa invade sus facciones al entenderla, Runin no se refería con un extraño juego de palabras a practicas en pareja, tan solo estaba expresándolo forma literal.“Pero, ¿a qué te refieres con ver? Es decir, ¿me ves telepáticamente o cómo? ¿puedes leer mi mente?” Pregunta lleno de dudas. “Es increíble, es decir, tú eres dinamita, nena, pero esto es genial…” Los ojos de Ryota se iluminan con luz de orgullo e intenciones personales.
“Verás, yo también aprendí Haki, fue al segundo dia tras la fiesta con los Sepultura, aunque…” Recordó el método de entrenamiento que usó Kaelith con él y de inmediato avanzó hacia Runin para rodearla mientras la analizaba con la mirada. Incluso levanta su blusa, palpo su trasero, piernas, y acerco el rostro a la piel ajena, hasta que determino por si mismo que no habia rastro alguno de heridas. “¿Por qué no estás llena de moretones?” Inflo las mejillas, confundido. “A mí los bros lunarians cagaron a golpes cuando aprendí Busoshoku Haki.”
Tras el reencuentro con Runin, Ryota queda sorprendido al enterarse que ella ha dominado el uso basico del Kenbum Shoku Haki y le pide le explique de que se trata ese poder para luego examinar su cuerpo para terminar preguntandose por la que chica no tiene ningun moreton como le hicieron a el cuando aprendio Busoshoku Haki.
Karmas
* Charlatan.
* Muletilla. (Bro)
* Valor sentimental.(Colgante)
La adorable sorpresa reflejada en el rostro ajeno genera una nueva sonrisa en los labios de la amazona, quien, con cierto deje de satisfacción, infla el pecho y eleva el mentón mientras asiente una, dos, tres veces. Claro que sí. Lo ha logrado en menos de dos días. Las cuestiones venideras, por otra parte, provocan que aquella pose orgullosa se desplome de manera divertida, siendo opacada y sustituida por la curiosidad que ambos tienden a compartir.
—Fufu, no, cariño, no tienes que temer; prometo no entrar en tu mente y escudriñar hasta tu último pensamiento. —Menciona, pensando en una forma de explicar el modo en la que puede llegar a “ver” sin utilizar el sentido de la vista. Indaga en su mente, recordando las palabras de Jalindra, a fin de cuentas Runin suele ser una persona que se deja llevar por acciones, quizá por eso en un principio se le dificulta integrarse con ese tipo de habilidad nueva. —No es leer la mente, es algo más de percepción, un sexto sentido, por así decirlo. Jalindra lo llamó “la voz”.
De repente el hombre la observa con preocupación, indaga sobre sus facciones, su vestimenta, su piel. Cuando lo ve alzando su blusa se imagina más de un escenario que no tiene que ver con el haki o con las preguntas que hacen, ni se diga al sentir las palmas contra su retaguardia.
—¿Cariño? Yo también te extrañé.
Emite, al menos hasta que el castaño se aleja, con las mejillas infladas. ¿Está haciendo pucheros? Por un momento se ha ilusionado, está bien, puede esperar a más noche. —Fufufu ¿Qué? ¡Ah! ¿También aprendiste haki? Nosotros de verdad amamos ocupar nuestro tiempo. —La mirada brillante, llena de emoción ilumina todo a su paso.
—Me hago una idea por lo que tuviste que pasar, querido, pero mi entrenamiento fue de pura concentración, no sabes las veces que casi me quedo dormida entrenando. —Bromea, o no, cuando vuelve a sentarse sobre la cama. —El Kenbun no es sobre fuerza, es sobre percibir lo que está a nuestro alrededor, los seres vivos. Es algo de intuición, de sentir y “ver” auras, emociones.
Un momento, si Ryota habla de moretones es porque su cuerpo debe estar magullado por algún entrenamiento de esfuerzo, algo más acorde a ella… Si ese es el otro tipo de haki y Jalindra no quiso enseñarlo al principio…
Creo que hay uno que podría beneficiarte.
”Lo que necesito, no lo que quiero.”
Piensa en una ligera risa que quizá el castaño no comprenda.
—¿Quieres que te enseñe, cariño? Podría ser divertido.
✨Runin le comenta por encima sobre el Kenbun, preguntando si quiere aprenderlo.
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Técnica
Kenbunshoku Haki (Base)
Kenbunshoku Haki
Especial
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Permite percibir la presencia, poder y emociones de seres vivos a un metro de diámetro por cada 1 punto de Atributo de Kenbunshoku Haki, formando una esfera que abarca en todas direcciones.
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Permite proyectar tu Kenbunshoku para detectar el aura o presencia de cualquier ser vivo a tu alrededor. También te permite identificar de manera vaga cómo de poderosos o sus intenciones más superficiales.
Escucharla asegurar que no puede leer las mentes, lo tranquiliza. No porque tenga algo que ocultar, tan solo conoce muy bien a la morena y se conoce a sí mismo. “Kekeke, sé que no harías eso.” Lo duda, pues sabe bien que, de poder, la dueña de esos hermosos ojos chocolate analizaría cada rincón de su mente en busca de cualquier información que pudiera usar en su contra.
“Más como un sexto sentido… entiendo.”
Fue como Runin lo describió antes de que la preocupación se apoderara de la situación y el castaño terminara enviándole mensajes erróneos. Aunque, de haberlo entendido, lo más probable habría sido que prefiriese dejar el Haki de lado para centrarse en asuntos más importantes y retomar la conversación después.
“Ya me conoces, no puedo quedarme quieto, aunque fue cuestión de suerte.”
Por desgracia, no percibió el aire íntimo que se formó entre ambos cuando escudriñó su cuerpo buscando alguna herida.“¿Concentración? ¿En serio solo eso? Qué envidia… ojalá tu maestra me hubiera enseñado a mí… en comparación, el maestro con el que los bros lunarians me llevaron, fue un demonio...” Se quejó ante el recuerdo de Kaelith, el lunarian que lo entrenó sin ninguna pizca de amabilidad.
La morena volvió a sentarse en la cama a medida que la conversación avanzó y Ryota regresó en sus pasos para retomar la importante actividad de vestirse. Ya que ir en interiores terminaría dándole algún resfriado.
“El Kenbun suena como algo jodidamente útil, en serio…”Acompañó las palabras de Runin, poniéndose la camiseta oversize para continuar con la bermuda que usaría.“Con algo como eso, no tendrías que preocuparte de no percibir con los sentidos al contrincante; siempre sabrías dónde está.” Tras ponerse la prenda, se sentó al borde de la cama, buscando sus zapatos en el suelo y alcanzándolos con la mano.
“—¿Quieres que te enseñe, cariño? Podría ser divertido.-“
Las palabras emergen de la morena detrás de él cuando se está poniendo los tenis blancos. “¿Uh?” Giro el torso para verla; en principio, la imagina como una sexi profesora, con minifalda, medias veladas, gran escote y el cabello recogido. Sin embargo, deja de lado sus pensamientos más personales para mostrarle una sonrisa emocionada. “¿Enserio? Es decir, si no te molesta, claro, me encantaría.” Cualquier poder que pudiera ayudarle a proteger los sueños de todos sus nakamas, incluidos los propios, era uno que Ryota deseaba aprender.
“¿Quieres que te llame Maestra a partir de ahora? No sabía que te gustaran los juegos de roles kekeke”
Bromea y se levanta de la cama, para extenderle la mano con el fin de ayudarla a levantarse. “¿Imagino que necesitaremos ir al patio o un lugar abierto, no?” Pregunta, esperando a que ella acepte su invitación para ayudarla a levantarse de la cama.
Es en ese momento que Tocho Morocho aparece en la ventana, observando a la pareja, junto a Cardan. ¿Serían útiles ambos animales?
Gracias a las palabras de Runin, Ryota consigue entender mas o menos de que se trata el Kembun Shoku Haki y acepta con emocion el ofrecimiento de la morena para enseñarselo.
Karmas
* Charlatán.
* Muletilla. (Bro)
* Valor sentimental.(Colgante)
* Gran mascota (Tocho)
* Risa excéntrica (Kekeke)
Suerte. ¿Qué es la suerte? Un concepto plagado de coincidencias, circunstancias y probabilidades. Así como Runin pudo haber elegido ignorar una conversación incómoda con un vendedor de fruta, Ryota pudo haber continuado su camino de largo, sin que la oportunidad pudiera siquiera llegar a tocar a su puerta. Aun así, ya fuera por razones del azar, por curiosidad o por decisiones tomadas, el par de piratas ha terminado por aprender habilidades que, en su momento, no hacían más que obviar, presas de la más profunda ignorancia.
El maestro de Ryota suena a una persona complicada, incluso repara en el cuerpo del ajeno, en las magulladuras y moretones. Ella ha tenido un par de días de internalización, él parece haber logrado sobrevivir, sin más.
No tendrías que preocuparte de no percibir con los sentidos al contrincante.
Runin asiente. ¡Ryota lo comprende! Es básicamente lo que ha dicho Jalindra, aunque con más sencillez y yendo al punto en vez de darle vuelta tras vuelta, todas complejas.
—¿Molestarme? Tendré la oportunidad de ser tu maestra, y si no lo logras siempre puedo sacar una regla y castigarte hasta que lo entiendas, cariño, fufufu. —Bromea. ¿Sabe algo sobre educar? En lo absoluto. ¿Sabe por dónde comenzar? Quizá, de manera superflua. ¿Podrá hacerlo tan bien como Jalinda? Para nada, pero lo hará, a su manera lo logrará.
—Es porque aún debes aprender de mí, querido, pero tranquilo, tenemos todo el tiempo del mundo. —Acepta la mano del castaño, levantándose de la cama sin soltarlo. —Hoy me llamarás maestra Runin, prometo dar buenas recompensas si haces todos tus ejercicios bien. —Guiña acercándose al rostro del castaño, en realidad podrían divertirse un poco antes de comenzar con la primera lección. Su mano suelta la del ajeno tan sólo para recorrer su pecho, sobre la camisa, podría volver a quitársela, hace el ademán de bajar más y más hasta rozar el borde de las bermudas y…
¡¿Es que el mundo no quiere dejarlos disfrutar un momento?!
”Está bien, ¡Está bien! Maldita suerte…”
El corcel relincha en evidentes risas, la serpiente sisea en claras burlas hacia su persona. La morena les dedica una mirada que se podría interpretar como ”Los mataré tres veces antes de que toquen el piso.” Runin bufa soltando la ropa del castaño, busca algo en su short, una liga para el cabello. No demora en hacerse una cola alta, su cerquillo cae con gracilidad.
—Bueno, cariño, ya que la vida no tiene ganas de vernos jugar en la cama, me veo en la obligación de empezar con nuestro entrenamiento. Puedes llamarme maestra Runin. —Menciona, se acerca a la ventana antes de salir por ella, empujando al par de mascotas. —No hace falta estar en un lugar abierto, pero eso ayuda mucho a no fatigarse. ¡Ven! Este par de idiotas nos ayudarán! —Eso no parece gustarles a Tocho y a Cardan, pero ya se han burlado demasiado, tampoco hay que tentar a la madre muerte.
Percibe las presencias a su alrededor, no desea aislarlo por completo, necesita que esté en contacto con la realidad aún estando inmerso en el entrenamiento; es por ello que tan solo se sienta en el patio, con las piernas cruzadas, le hace un ademán para que se siente con él. —Primero quiero que dejes tu mente vacía, cariño, que te desprendas de tus sentidos; puedes verlo como una forma de meditación. Quiero que dejes de oír por muy bueno que seas con ello, que dejes de oler, de ver, de sentir o de degustar. —Runin cierra los ojos, respira profundo.
—Que te vuelvas más consciente de tí mismo y de quienes te rodean, que intentes percibir lo que está a tu alrededor sin usar tus sentidos. —Incluso ella trata de concentrarse. —¿Sabes que incluso Cardan y Tocho tienen su propia “voz”? Su aura, su color. Vamos a intentar identificarlos, cariño. Quiero que los veas sin ver.
BOLSA DE ESTRELLITAS
Resumen
✨Runin se emociona ante la idea de ser su maestra. Cardan y Tocho los interrumpen, comienza el entrenamiento en el patio de la casa.
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Kenbunshoku Haki
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Permite percibir la presencia, poder y emociones de seres vivos a un metro de diámetro por cada 1 punto de Atributo de Kenbunshoku Haki, formando una esfera que abarca en todas direcciones.
Enfriamiento:
Ninguno.
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Nunca antes la idea de un castigo le había parecido tan estimulante como la de la morena corrigiéndole de manera autoritaria con la regla en la mano. “Interesante, Kinky nuevo desbloqueado.” Pensó risueño, tomando el suave tacto de Runin para ayudarle a levantarse y llevarla consigo.
Una vez de pie, el suave roce del aliento cálido acompañó a la descendente caricia que surcó su torso con ímpetu, hasta el borde de sus prendas inferiores.
“Maestra Runin…”
Un tono emocionado se escucha en sus palabras, deseando continuar con aquello que han iniciado y ver hasta dónde los lleva. No obstante, la cruel realidad llama a la ventana, rompiendo la magia que sus deseos habían iniciado.
Ryota maldice el momento en que deja de sentir el suave toque sobre su prenda. Tan cerca y a la vez tan lejos, todo por culpa de aquellas inocentes criaturas que ríen ante la lujuria humana al ser libres de todo pecado.
“Estuve tan cerca…”
Se lamentó con añoranza de poder llegar a experimentar aquellas recompensas que le han prometido y, una vez observa salir a la morena, la sigue saltando por la ventana para ir tras ella.
La nueva coleta que adorna el cabello femenino le parece tan llamativa como maravillosa, pues dota a Runin de un aire más serio que va perfecto con su nueva faceta como maestra. “Kekeke, se ve hermosa el día de hoy maestra, una lástima que los bros nos interrumpieran.” Coquetea una vez atraviesa el ventanal, siguiendo los pasos tras la morena.
A diferencia de ella, Ryota no siente ningún recelo hacia Cardan y Morocho, pues no guarda el más mínimo pudor frente a los animales. ¿Quién no se ha dejado llevar por su pasión frente a un gato o un perro? ¿Quién no ha sufrido de los gruñidos ahogados de un cachorro viendo a su ama ser reducida a la pasión? Como el joven de cabellos castaños lo ve, los animales corrieron con suerte de que Runin decidiera frenar, o esa noche dormirían traumatizados.
Unos cuantos pasos lo llevaron hasta ubicarse frente a la morena, tras sentarse, cruzó las piernas al igual que ella y se mantuvo expectante a las indicaciones que pudieran llegar.
Vaciar la mente le sonaba difícil tras lo que estuvo a punto de pasar segundos antes, pero Ryota optó por intentarlo, cerrando sus ojos y centrando su mente.
El mundo a su exterior se apagó, tan solo quedaron los sonidos que siempre habían estado presentes en su vida. El aire soplando contra las hojas, los siseos de Cardan, las aves sobrevolando el cielo e incluso las mismas palabras de Runin.“¿Dejar de oír?” Se pregunta, sin llegar a entender si eso es tan siquiera posible.
Abandonar sus sentidos es algo que le genera conflicto, ha confiado en ellos toda su vida y, en ese momento, apagarlos es algo que no entiende cómo pueda funcionar. “Vacía tu mente… vacía tu mente… olvida tus sentidos… sin distracciones… sin contratiempos… solo ver sin ver… ” Comenzó a repetirse en su interior tras enderezar la espalda y tratar de percibir algo… lo más mínimo, lo que fuera.
“Céntrate en ti mismo, en lo que te rodea, percibe el mundo a tu alrededor…” Se esfuerza, pese a no conseguirlo con los primeros intentos, se mantiene en la misma posición meditando, buscando encontrar aquello que Runin ha descubierto… no obstante, es más difícil de lo que parece, pues su mundo es solo negro mientras cada vez mas se esfuerza por hacer lo que ella le explica.
“Nope, no veo una chota…”
Exclamo, abriendo un ojo, para poder ver siquiera si la señorita sigue enfrente.
Tras un intento fallido de dejarse llevar por la situacion, el entrenamiento comienza con Ryota buscando seguir las palabras de Runin, vaciar su mente, olvidar sus sentidos, centrarse en el y en su entorno, buscando encontrar eso que Runin conoce, aun asi el primer intento es dificil y termina abriendo su ojo para ver al menos una pista, sin saber si eso pueda llegar a molestarla.
Karmas
* Charlatán.
* Muletilla. (Bro)
* Valor sentimental.(Colgante)
* Gran mascota (Tocho)
* Risa excéntrica (Kekeke)
Ha de admitir que escuchar la palabra “maestra” de parte de Ryota resonando en sus oídos y en su mente enciende cierta chispa de satisfacción a la que podría acostumbrarse. ¿Qué había dicho antes? Roles. Lo anota en su mente para futuras diferencias en privado, lejos de los molestos animales que en la actualidad descansan observando al par de piratas, enfocados en su actual “misión”, en esa necesidad de aprender algo nuevo, de meditar lo suficiente como para llegar a un grado de concentración que les permita acceder no solo a su espíritu sino al de los demás.
—Fufufufu, es normal en un principio, cariño.
Menciona, incluso a ella nunca le quedó claro cómo empezar a hacerlo; pasó horas entre sueños, incomodidad y frustración para lograr “ver” el más mínimo destello de su maestra y lograr dar con ella, en un juego de las escondidas que, al final, pudo superar. En el caso del castaño, cree que lo mejor es mantenerlo cerca, al menos en un principio; si hace lo mismo, el hombre tranquilamente podría encontrarla gracias a su sentido del oído, demasiado acostumbrado a sus constantes ruidos.
—Es como ver colores, por ejemplo, tu aura es de un bonito color azul que tienden a fluctuar en ligeros morados.
Explica con parsimonia, como pocas veces se puede ver a Runin Kitay quien tiende a ser ruidosa y exagerada. —Quiero que logres ver nuestras “auras”, es lo más importante, después de eso lo demás es como comer sandía en un día soleado, rápido y sencillo —Abre ambos ojos, le mira directamente. —Las personas estamos acostumbradas a “sacar” cosas de nuestro interior. Dejar fluir la fuerza, generar energía diferente con nuestras habilidades, un largo etc. —Sonríe con ligereza.
—Bueno, el kenbun es un poco al revés. No se trata de lo que generas desde tu interior, se trata de recibir. Notar el flujo de energía de quienes te rodean, el espíritu de los seres vivos puede darte una variedad insana de información, no solo dónde están. —Estira un brazo apuntando a Cardan. —Imagínalo como robar un tesoro, solo lo tomas, no esperas que te lo den. Es lo mismo, fufufu. —Cardan se acerca, ella le susurra una indicación que seguramente Ryota escuchará, después la serpiente desaparece entre los jardines, lista para ser el segundo paso de su entrenamiento. Puede que a ella la encuentre pronto si está cerca, pero con él podría complicarse un poco más.
—Está bien si no logras vaciar tu mente, no creo que sea una variante importante, lo que sí necesitas es buscar eso que quieres robar. Busca el aura de Tocho Morocho que está a tu lado, roba esa información.
✨Trata de darle otro enfoque al entrenamiento para que Ryota lo intente.
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Efecto:
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Enfriamiento:
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Código: kenbunshoku001
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Muletilla (Cariño)
Charlatán.
La empatía que Ryota recibe por parte de la morena provoca una sonrisa en sus labios. La faceta de maestra que tiene la fortuna de apreciar se revela en ella de forma natural, pues sus vocablos son tan dulces, y su voz transmite tal seguridad que es capaz de ahogar cualquier frustración en cuestión de instantes.
¿De verdad había ocultado una faceta tan maternal de su personalidad todo ese tiempo? Darse cuenta de eso le hace sentirse agradecido; no deja de conocerla cada vez más, incluso en un momento como ese puede darse cuenta de lo especial que es y siempre ha sido.
Antes de que Ryota lo vuelva a intentar, la explicación de los colores del aura le ayuda a saber más de aquello que debe buscar. “¿Azul y morado? Me gusta cómo suena.” La curvatura de sus labios se forma animada al mismo tiempo en que mantiene su mirada sobre el rostro opuesto. “Me da curiosidad saber cómo es la tuya.” Ubica sus manos sobre sus muslos y nota cómo los tonos chocolate de sus ojos vuelven a revelarse cuando abre los ojos.
Runin le habla sobre lo que es el Kembun, la diferencia entre los conceptos de sacar, recibir, sentir el flujo de energía de toda forma de vida que lo rodea llamada espíritu y finaliza apuntando uno de sus dedos en dirección a la serpiente de piel blanca, que se acerca seseante hacia ellos tras el llamada de su dueña. “¿Robar un tesoro?” Atiende a la particular forma de verlo, quizás esa es una forma en que pueda entenderlo de mejor manera, Al menos para alguien como él, suena mejor.
“Buscar eso que deseo robar, entiendo…”
Cierra sus ojos al inicio de sus palabras y decide poner en practica todo lo que Runin le ha tratado de enseñar de forma diligente. Primero, aparta su mente de todo pensamiento, le cuesta en un principio pero decide tan solo olvida cualquier rastro de presión, o exigencia personal, tan solo se concentra en aquello que desea obtener. Colores, es lo que Runin le aconsejó buscar, ¿no? No, más allá de los colores, debe dar con lo que desea robar y solo puede conseguirlo si comienza a recibir aquel flujo de energía. “Roba esa información… el aura de Tocho…” Niega con la cabeza, pues esa no es la información que desea robar, centrándose aún más en lo que sí desea.
Una figura aparece en su mente, cabello negro, piel canela, ojos chocolate, aroma a perfume de vainilla… una minifalda, camiseta blanca, medias veladas, anteojos, cabello recogido…
“Ryota… ¿hiciste tu tarea?”
“¡Lo vi! ¡Runin lo vi! ¡lo vi! ¡te juro que lo vi!”
Con el rostro estupefacto, rompe el silencio en gran sorpresa, sus mejillas se tornan rojizas debido a lo que cree que ha visto. “No vi al Bro, pero te vi a ti vestida de maestra sexy, ¿eso es el Haki? ¿tu aura tiene forma de maestra?” Noh, claro que no, el tonto tan solo dejó volar su imaginación pervertida, lo que quiso creyendo que de eso se trataba el Haki.
Despues de las amables explicaciones de Runin, Ryota vuelve a intentar utilizar el Kenbun, sin embargo se deja llevar por sus propios deseos, imaginando un aura sexi de la mujer que tiene en frente vestida de maestra estrica y abre los ojos sorprendido por creer que lo haga conseguido.
Karmas
* Charlatán.
* Muletilla. (Bro)
* Valor sentimental.(Colgante)
* Gran mascota (Tocho)