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Steel in our bones [Entrenamiento - Busoshoku] [Presente Relativo]
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27-08-2026, 08:19 AM
(Última modificación: 27-08-2026, 08:23 AM por Hyákinthos.)
Año 18
Día 7 de primavera
6:40 p.m.
Skypea
Concentración.
Desde que entendió como concentrar energía en un punto específico de su cuerpo para mejorar sus golpes, empezó a practicar la concentración. Una tarea difícil para alguien con una mente tan dispersa como la suya; sin embargo, ahí estaba, en medio del patio de la residencia que habitaban los Valar mientras estuvieran en el cielo, entrenando, meditando, ejercitando los músculos que había dejado de ejercitar, continuamente, hacía un par de estaciones atrás.
¿Por qué se esmeraba tanto?
Hasta ahora le había ido bien en la vida, tenía un buen trabajo, un lugar al cual pertenecer y berries, muchos berries, aunque nunca estaba de más tener muchos más, pero no era suficiente, no…mucho menos desde que fue consciente de su nombre en el periódico, escrito sobre un cartel de recompensa junto con una foto suya, justo como una sentencia de muerte: Se busca: Vivo o Muerto… ¡MUERTO!
Sí, muerto estaría si seguía confiándose y creyendo que las cosas serían como cuando estaba en el South Blue, pues a pesar de su ignorancia en temas políticos, geográficos e históricos, sabía muy bien que el Grand Line era conocido por ser un cementerio de piratas y cualquier descuido podía significar que su tumba sería el fondo del océano. Poético para alguien que se ha forjado la vida en el mar, pero trágico si ese alguien aún sentía que tenía mucho más por disfrutar.
Ya no podía depender de Maki…no siempre al menos, por eso ahora debía seguir puliendo esa habilidad que había aprendido recientemente, pero… ¿Cómo podía dar más?
Se la había pasado casi toda la tarde intentando pulir sus técnicas, pero por algún motivo sentía que no avanzaba. Era más fácil cuando entrenaba con un compañero, al menos con Majid a su lado podía medir si sus ejercicios estaban dando frutos o no, pues el skypeano tuvo que aguantarse más que un par de golpes del “habitante del mar azul”, así como este quedó con marcas moradas en sus brazos producto de los golpes del skypeano.
Pensó en llamarlo, a fin de cuentas, siendo un local seguramente no le costaría mucho llegar a su residencia si le daba unas cuantas pistas de su localización, así que, soltando un suspiro pesado, el médico de los Valar se movió hasta la cocina de “su casa”, buscó un vaso de agua y pensó en interrumpir la cena de su den den mushi, quien se encontraba sobre una mesa comiendo, apaciblemente, unos trozos de lechuga.
El pobre animalito habría tenido la desgracia de verse interrumpido, de no ser porque la presencia de alguien más en aquella cocina hizo que el médico volteara, casi asustado y alterado para que, simplemente, se encontrara con su capitana.
—Ah, eres tu —. Habló con desanimo, pero no porque esperara algo más, solamente estaba cansado; sin embargo, en medio de aquel cansancio una pequeña luz se iluminó en su cerebro: Maki D. Zen’in era una excelente combatiente… ¿Por qué llamar a alguien más si podía entrenar con ella? Aunque… ¿Ella sabría usar ese haki? Si le preguntara ahora ¿Tendría idea de que hablaba? Solo había una manera de comprobarlo.
—Maki —. El médico se acercó a la calva mujer, aunque sin invadir su espacio personal, pues el hombre terminó apoyando sus codos en el borde del desayunador; sin embargo, a pesar de su pose tan casual, sus ojos estaban ensombrecidos y la expresión de su rostro era más seria que de costumbre. —¿Qué sabes sobre el haki? Es decir…Estuve entrenando en estos días ¿Sabes? —Se lo dijo solo por si la mujer no se había dado cuenta de que el médico estuvo ausente durante tres días seguidos. —Aprendí algo interesante… ¿Recuerdas el combate del buccaneer enorme y el marine luminoso? Él fue capaz de sostener la luz y yo…quise aprender a hacer algo similar, pero… ¡Agh! —No era capaz de decirle que se sentía estancado en su entrenamiento, así que se limitó a morderse el labio con la fuerza suficiente para hacerse sangrar. Cuando sintió el sabor metálico de la sangre espabiló y decidió seguir con la conversación.
—¡Entrenemos! —Bueno, no era la manera más normal de seguir con una conversación, pero era mejor que confesar su desespero. —Quiero saber si lo que aprendí durante estos tres días ha valido la pena y tu…tu tienes una habilidad rara otorgada por una de esas frutas del diablo, así que, serás mejor compañera para entrenar que quien tenía en mente y… ¿Dónde está Merlot? Podría acompañarnos o…Quizá alguien más, no quisiera que alguien terminara hundido en el mar de nuevo, bueno…Las nubes. Si sabes de lo que hablo —. Soltó una risita burlesca al recordar el incidente vivido antes de llegar a Drum, aunque su expresión volvió a tornarse seria casi enseguida. —Entonces… ¿Qué dices? ¿Me ayudas? Quizá hasta tu misma puedas aprender algo de mí, aunque lo dudo mucho, seguro ya sabes como atrapar la luz o el fuego —. Se encogió de hombros, no por burla ni por desinterés si no porque, para él, su capitana era fuerte y podía estar casi segura que ya conocía de antemano aquello que él apenas descubría, aunque…quizá se llevaría una sorpresa.
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27-08-2026, 08:56 AM
(Última modificación: 27-08-2026, 08:59 AM por Maki D. Zen'in.)
Las noches en Skypea eran especiales, revitalizantes y llenas de vida, mucha gente parecía ir de un lado a otro sin un rumbo y Maki era una de ellas. Sin nadie que le controlase. Caminaba casi todas las noches hasta entrada la hora. Ella la llamaba como en la antigüedad, la hora del lobo una de las horas más peligrosas donde no abundaban ojos perezosos, pero si las dagas escondidas en el velo de la oscuridad.
Masticaba algo de chicle y se disponía a ver a Cherry quien le mostraría algo, algo parecido a una nueva técnica. Y según lo que le había dicho podría ser la misma técnica que había usado El sandwichero contra el bombillo fundido. Aquel tarado que había sin quererlo enamorado a la sardina. Llevaba las manos en el bolsillo experimentando un inexplicable frio tratando de recordar el sentimiento ese que le provoco el entrenamiento con Kaelith. Ciertamente en esta ciudad del cielo, mas bien en esta isla, parecía que había guerreros increíbles. Había bebido un poco y fumado algo de pasto de la risa, aunque hace rato. Ya había visto a cierta persona y se sentía juguetona. Por lo que tarareando una suave tonada regreso al lugar donde se estaban quedando. No solía preocuparse por muchas cosas. La menor de ellas era el futuro pues era poco previsora, mas reactiva que activa y consideraba que preocuparse por las posibilidades era algo sin sentido practico y solo limitaba el crecimiento de una misma. Ahora mismo solo le preocupaba quitarse el aroma a hombre y tabaco de encima. Entro en sigilo. Como si fuera una falta llegar tan tarde a casa y su madre le regañaría… antes de entrar toco la puerta con la yema de sus dedos y quiso probar la técnica esa extraña. Expandiendo su aura para sentir o ver aquello que se ocultaba entre sombras… aguzo el oído y… no necesitaba ver nada. el medico era tremendamente ruidoso en todo lo que hacía. Abrió la puerta en silencio y ahí estaba… demoro unos segundos en darse cuenta de su presencia pero sin querer patero una de las sillas cercanas. —Pues claro bobo quien mas seria sino yo… … … que? Dime…— Respondió a su nombre —Del Haki? Te refieres a esas cosas fffuuusss dcchuuuummm… ttssss que ahce que ggguuguguguaaaaaa a los que tienen elementos locos como el Oficinista o el Bombillo?... … … mmm…. Déjame pensar… pues… nada… absolutamente nada nothing never ever…— Se encogió de hombros y bebió agua de una botella de dos litros. Pero antes de terminar… —Entre… nar?... … … esto es una broma Punk? Nunca me habías pedido algo así… es que tienes algún arte secreto para sorprenderme?— Dijo sin mencionar que ella también había aprendido algo novedoso pero con lo distraído era seguro que le seria tremendamente difícil aprender. La emoción comenzó a fluir por la mente de Maki… hace poco había disfrutado de una enorme compañía y que mejor que soltar el cuerpo con n pequeño combate de entrenamiento o seria de esos donde te paras sobre un palo y das patadas sin perder el equilibrio. —Jajajaja como que atrapar el fuego… mírame el culo bobo… el fuego y yo tenemos una relación tormentosa. Y la luz… prefiero estar apartado de ella. Por ahora.— Se carcajeo al inicio por la ocurrencia del doctor caramelo. Como se le ocurría que atraparía la luz.
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27-08-2026, 07:09 PM
La estadía en Skypiea había sido de lo más productiva, tanto por todo lo que había explorado y conocido como por aquello que había aprendido sobre su cultura y sus habilidades, todo era tan distinto a la vida en la tierra.
— Veamos… creo que era por aquí … — susurré para mí misma mientras deambulaba por la zona residencial de Shandora, en la zona destinada a sus visitantes terrestres. Caminaba tranquilamente por las calles nocturnas, observando de puerta en puerta en busca de algún miembro de las Valar. Actualmente vestía de manera cómoda con una camisa de tirantes blanca, un conjunto de sudadera y short en color rosa pastel, medias blancas altas hasta debajo de los muslos y unos tenis muy cómodas de color azul cielo, y mi peinado estaba recogido en una coleta alta que se balanceaba suavemente con cada paso. Días atrás había recibido una llamada de María, aquella hermosa sirena de cabello celeste que ahora lucía en tono rosado, ella me había invitado a pasar el rato en la residencia de su tripulación, y por supuesto que deseaba volver a verles, por eso mismo llevaba conmigo una deliciosa merienda, un pastel de piña adornado por rodajas de piña, mermelada y cerezas, y también traía una jarra de leche para compartir. Finalmente después de varios minutos de deambular, distinguí a lo lejos la vivienda con el número correspondiente, justo entonces reconocí a una figura extravagante que caminaba hacia ella.. —¡Ah! – murmuré al reconocerla.. — Es Maki… Era la guitarrista que había compartido el escenario conmigo durante el evento de los juegos, en cuanto confirmé que se trataba de ella apresuré el paso para no perder de vista la casa donde se hospedaban pero lamentablemente no conseguí alcanzarla antes de que cerrara la puerta. Me detuve frente a la entrada y acomodé entre mis brazos el pastel y el tarro de leche antes de levantar una mano y dar tres pequeños golpes para anunciar mi visita. —- B-buenas noches, soy Miyori… — dije tras unos segundos de silencio, aguardando para que me pudiese abrir — soy… ¿melones?, ¿naranjita?... ¿Vivi?
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28-08-2026, 04:38 AM
—¿Flussshhh gua…what? ¿De qué hablas? ¿Qué oficinista? ¿Y qué tiene que ver un bombillo en esto? ¡Ah! Olvídalo, no te entiendo, aunque parece que tu tampoco a mi —. Alzó una ceja y se cruzó de brazos… ¿De verdad no lo sabía? Consideraba a su capitana como una gran conocedora en cualquier tipo de técnica marcial, aunque… ¿Qué decía? Era obvio que la chica no podía saberlo, todo, era humana, a fin de cuentas. —Pensé que algo sabrías sobre el haki, parece un tema bastante comentado en esta isla o, al menos, entre los habitantes de aquí…hasta tienen escuelas para aprender a usarlo.
Suspiró y metió su mano en uno de sus bolsillos para buscar un frasco con esencia de menta y después inhalar un poco de aquel mentolado perfume, todo mientras escuchaba a Maki dudar de su propuesta de entrenamiento. —¿Tan raro te parece que quiera entrenar un rato? Vamos, no soy tan vago, de otro modo no tendría este bello cuerpo para presumir —. Y sí, se sabía hermoso y no iba a ocultarlo, incluso pasó su mano por su torso al hablar, aunque pronto la broma se convirtió en seriedad de nuevo. ¿Tenía algo nuevo para sorprender a la chica?
—Jmmmm… ¿Sorprenderte? No, no lo creo, aunque acabas de decir que no sabes sobre el haki, así que supongo que tal vez si tenga alguno que otro as bajo la manga para usar en nuestro entrenamiento y no, no voy a ver tu cu… ¡Oh! Cierto…El fuego y tu no tienen la mejor relación, lo había olvidado por completo —. Dejó escapar una risa nerviosa en cuanto su capitana le hizo notar la ironía en sus propias palabras…Domar el fuego, pfff…como si fuera posible. Si hubiera estado tomando algo seguro que se había atragantado por la vergüenza ¿Cómo es que se le escapaba algo tan notorio como las quemaduras de la chica iguana? Debió elegir mejor sus palabras. —Elegiré mejor mis palabras para la próxima vez, pero ¡Agh! No importa, nos desviamos del tema…Deberíamos ir a entrenar, te explicaré lo que es el haki y luego tu me dirás si estoy…
Toc.
Toc.
Toc.
Tres golpes en la puerta detuvieron sus palabras y su mente, fácil de distraer, perdió el hilo de sus palabras, haciendo que el médico chasqueara la lengua y terminara caminando hasta la entrada de la cocina para abrir la puerta sin siquiera revisar quien estaba afuera, a fin de cuentas, en una zona neutral y de tregua como lo era Skypea, no tenía que preocuparse por algún tipo de disputa absurda ni por marines que pudieran intentar arrestarlo, de hecho, considerando que estaban en una residencia casi exclusiva para los Valar, creyó que la persona en la puerta sería Merlot, pero, cuando la madera se abrió de par en par, frente a él encontró a una menuda chica cuyos cabellos eran como una cascada bañada por el sol del atardecer.
—¿Melones? ¿Naranjas? —Habría cerrado la puerta de golpe de no ser porque la presentación hizo que la mente del médico se quedara procesando la información, una que no incluía solo las palabras, si no la apariencia de la chica y los accesorios que traía consigo, resaltando de entre todos una cesta en la que parecía haber un dulce de…no, no podía distinguir el sabor desde su lugar.
—Dulces…frutas… ¿Eres…? ¿Eres la hija de la señora de la frutería? —Ladeó su cabeza hacia la izquierda mientras mordía su propio labio con fuerza, intentando pensar de donde conocía a aquella muchacha, pues algo en ella se le hacía, vagamente, familiar; sin embargo, luego de un par de segundos se rindió y terminó volteando para mirar a Maki. —¡Oe, Maki! ¿Hiciste algún pedido de dulces, melones y naranjas? —Esperó que la ex peliverde respondiera, aunque, de todos modos, se hizo a un lado para hacer pasar a la chica que esperaba frente a la puerta.
—No sé si sea un error, pero creo que llegaste en pésimo momento…no íbamos a comer, íbamos a entrenar un poco ¿Sabes? Algo llamado haki o una cosa así…Se supone que permite tocar a los usuarios de frutas logia, elementales o eso fue lo que dijo el maestro que me enseñó hace unos días —. Se encogió de hombros, restándole importancia a la valiosa información que acababa de soltar. —¡Ah! Pero ya que estas aquí, chica de las frutas, ¿Conoces algo sobre el haki? Yo apenas he aprendido a usar el de armamento o creo que así se llama…aparentemente hay más de un tipo, pero… ¡Pfff! Da igual el resto, lo único que tengo para defenderme son mis puños, así que es el que he decidido aprender —. Si ella ya estaba ahí, aprovecharía de preguntarle, pues si Maki no sabía de que hablaba, alguien tenía que saberlo ¿No? No podía ser el único que se enterara de la existencia de esto en una isla en donde parece que el llamado “haki” era de conocimiento público.
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28-08-2026, 05:59 AM
Hyak parecía que sabía también de los maestros, famosos, aunque secretos a voces. Señores de las artes marciales más secretas del mundo y no se ocultaban ni rechazaban estudiantes. Era extraño y paradójico pero entonces recordó que para llegar aquí había que pasar por una prueba de resistencia y claro que había peligro de muerte… se rasco la barbilla y la sien pensando en eso. —Ho si… el fuego…— Dijo mientras se miro el dorso de la mano… quemada y chamuscada, se paso la mano por el hombro y el rostro finalmente. A su propio tacto no sentía los surcos blandos de carene ya curada quemada. Y después miro a Cherry… puso su mano sobre el hombro. —El fuego… aunque sea paradójico ya no puede hacerme nada en absoluto. Ya me lo arrebato todo. No queda nada por que llorar ni sufrir amigo mío.— Menciono palmeándole un poco el hombro con una amena sonrisa. A Maki no le molestaba que sus Nakamas le dijeran lo que sea, pero otros.
Sono la puerta y estaba en la puerta, Maki miro a la niña ahí parada, claro que la reconocía, era la artista esa del violín azul, que se paseó entre las fauces muchos piratas crueles. Maki juro que, si uno de ellos o si algunos d esos apestosos Marines se acercaba a ella, Merlot o Cherry, lucharía sin preguntar ni si habían almorzado para un combate justo. Claro que la reconocía… su nombre era… Rimoyi, Yimori o algo así, da igual cuando ella dijo Melones… claaaaarrro… ahí si la reconoció. Melones… estaba claro. Tenia tetas para alimentar a todo skypea. Maki se arrebujo en sus propios pechos pequeños, tristes y en comparación. Miserables. —Emmm… tu la conoces Cherry?... por que yo no. Y tiene pinta de carterista.— Menciono mirando a Cherry con las manos en los bolsillos. Le encantaba cuando el doc intentaba adivinar de donde conocía a la gente. De hecho, ella misma tuvo muchas dificultades al inicio… no pudo aguantar la risa de la tontería sin querer del Caramelo. Se acerco para socorrer a la muchacha mas que al doctor… abrió mas la puerta y le dejo pasar. Miro al doctor y le ayudo con la leche y el pastel. —Meloncitos, llegaste justo, el doc dice que me enseñara algo nuevo, tu le cres? La ultima vez que me dijo eso casi me mato… espero que esta vez se controle.— La acompaño hasta el exterior de la casa para que Caramelo les enseñase.
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29-08-2026, 01:37 AM
En el umbral de la puerta me quedé observando a Hyák y Maki, quienes discutían sobre quién era yo, al parecer ninguno de los apodos que habían mencionado lograba despertar algún recuerdo en ellos, y aquello comenzó a preocuparme, pensé que al menos con aquellos nombres que ellos mismos me habían dado sería suficiente para que pudieran reconocerme — Ehh… — me llevé una mano cerca del pecho, buscando las palabras adecuadas para hacer que me puedan recordar de alguna manera.
— Soy Miyo… la del violín… — murmuré algo insegura, no era la primera vez que veía a Hyák, de hecho, esta era la tercera ocasión en la que nuestros caminos se cruzaban, así que pensé que quizás él podría reconocerme aunque fuera por el sobre nombre de naranjita… — ¿No recuerdas nuestro recorrido por el mercado? compramos mermeladas de naranja… Sin embargo mi preocupación aumentó cuando escuché a la joven de ojos ámbar y con ausencia de cabello, mencionar que yo tenía toda la apariencia de ser una carterista, nuegué rápidamente con la cabeza, casi entrando en pánico ante aquella acusación… — P-pero… no… Solo cuando escuché su risa comprendí que todo aquello había sido una broma por lo qué dejé escapar un pequeño suspiro de alivio antes de aceptar finalmente el paso que Maki me estaba dando para entrar, le entregué el tarro de leche y el pastel de piña, y les seguí el paso hacia el exterior de la casa, en el patio. — ¿Enseñar sobre Haki? — pregunté con cierta duda, mientras caminaba detrás de ellos, intenté ordenar mis recuerdos, ya me habían hablado anteriormente sobre aquel poder, el mink hurón me habían mencionado algunas cosas y, además, también recordé la explicación del joven sepulturero, solo tenía conceptos ambiguos. — Me lo habían mencionado antes… pero entiendo que es algo parecido a uso de energías, ¿no? Por lo que Hyák explicaba parecía existir más de un tipo de Haki, sólo que él había aprendido específicamente uno relacionado con el físico, aquello sin duda despertó más mi curiosidad, por qué había comprendido que el haki era para ver cosas que no pueden ser vistas… ¿no? — ¿Qué es exactamente el haki de armamento? — pregunté mirándolos a ambos con atención — ¿Y qué se tiene que hacer para aprenderlo?
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29-08-2026, 05:27 AM
Rodó los ojos al escuchar la acusación de Maki… ¿Por qué? Simple, algo en su tono de voz relató cierto sarcasmo, era claro que le estaba tomando el pelo y que quizá si conocían a la chica naranja, algo que le quedó más que claro cuando su capitana se acercó a la puerta para ayudarla con el dulce y la leche.
—¿Mermelada de…? ¡Ah! ¡Eras tú! Por supuesto que te recuerdo —. No era una mentira, solo una verdad a medias, pues recordaba el momento y, ciertamente, había cierta familiaridad en la chica que podía reconocer, pero no podía ver con exactitud el rostro de quien lo acompañaba en el recorrido por el mercado, pero si podía recordar la sensación de comodidad que le produjo caminar con esa persona a su lado. —Gracias por la leche y los dulces, supongo que podemos comerlos luego, de todos modos, síguenos y no le hagas caso a Maki, no fui yo quien casi la mata, esa fue Merlot…yo era un mero espectador —. Se encogió de hombros mientras caminaba detrás de Maki, esperando que la chica de cabellos naranjas los siguiera hasta el patio trasero de la residencia.
El patio tenía una vista como ninguna, no porque el jardín en si tuviera algo en especial, pues solo era pasto y flores de la isla, hermoso, sí, pero nada que no hubieran visto antes; sin embargo, si algo lo hacía distinto era su vista hacia el horizonte y las nubes bajas que envolvían los tallos más altos, haciendo que la vista desde el lugar le robara el aliento a cualquier curioso que pisara esas tierras altas por primera vez y más en esta hora en donde el día se confunde con la noche y los rayos del sol, escasos, se cuelan con timidez entre las blancas nubes y las hojas de las plantas. Era mágico.
El médico admiró el paisaje por un par de segundos, centrándose en la puesta de sol que ahora mismo ocurría frente a sus ojos. Verlo desde esa isla era algo completamente distinto. —¿Uh? —El problema es que el espectáculo de la naturaleza lo distraía de lo que el resto pudiera decirle, por eso, la voz de la chica de pelos naranjas apenas y llegó a sus oídos, aunque alcanzó a espabilar a tiempo para escuchar el comentario sobre las energías.
La miró por un segundo… ¿Esa era una forma de expresarlo? Podía decir que sí, así fue como se lo enseñó el maestro Kaelith, pero hasta ahora, él mismo no se había visto en la necesidad de ponerlo en palabras… ¿Cuál sería la mejor manera de explicarlo?
—Energía…sí…eso me dijo el lunarian que me entrenó, que se trata de una energía que debes esforzarte en sentir en tu cuerpo para luego concentrarla en una zona en específico, se supone que requiere enfoque y esas cosas, pero…es algo confuso de explicar, es como si viniera de alguna fuerza oculta en tu cuerpo… ¿La voluntad? ¿El espíritu? No estoy seguro de como explicarlo de manera correcta sin parecer un loco —. En ese momento el médico se alejó del borde de la puerta para caminar al borde del jardín, en una zona en donde varias nubes se aglomeraban como algodones de azúcar flotantes. —Así que sí…supongo que tu definición es correcta, Marmalade Girl.
Se vio obligado a callar cuando las otras preguntas llegaron, no porque no supiera la respuesta, si no porque buscaba en su desordenada mente la mejor manera de expresar aquello que había aprendido en el dojo del maestro Kaelith.
Acarició las nubes o eso quiso hacer y estas se deshicieron en sus dedos; sin embargo, luego de concentrar esa “energía” llamada haki en la punta de sus dedos, fue capaz de sostener esos mismos trozos de nube como si fueran algodón de azúcar, algo que tanto Maki como Miyori podrían notar si se acercaban rápido, pues después de un par de segundos, el médico deshizo la energía y las nubes volvieron a pasar entre sus manos como era lo “normal”.
—El haki de armamento es…bueno…Aquel lunarian del dojo me dijo que sirve para concentrar energía en tu cuerpo o incluso en tus armas, aunque eso último no he aprendido a hacerlo, se supone que te dota de más resistencia, es como si al golpear tu piel fuera de hierro o tus huesos de acero, al golpear es como tener una armadura invisible cubriéndote todo el tiempo ¿Sabes? —Volvió a concentrar energía en sus manos y dio un golpe suave a las nubes, se escuchó un ruido, como si golpeara una pared, aunque en verdad frente a él no había nada de eso. —Ah…también sirve para golpear a usuarios de frutas del diablo elementales… ¿Cómo era el nombre? Logias…sí…eso…Ya saben, como el chico marine de luz que peleó en los juegos o como Jin, que ahora creo que tienen una de esas habilidades extrañas ¿Lo vieron? Creo que era lodo o chocolate o barro…no estoy seguro, pero algo así —. Ni siquiera estaba seguro de si ellas conocían a Jin, pero si estuvieron en los juegos seguro podían ubicar de quien hablaba.
—Se supone que no podemos tocarlos en condiciones normales, pero con esto si…y lo creo…si puedo tocar una nube como si fuera un objeto sólido, debería poder defenderme de alguien como ellos ¿No? Al menos es lógico en mi mente, pero… ¿Cómo aprenderlo? La verdad no lo sé, el lunarian me dijo que meditara, que intentara sentir la energía de mi cuerpo y que centrara mi mente en un solo punto, que eso me llevaría a despertar esta habilidad —. Se giró sobre sus talones para encarar a ambas chicas y poder mirarlas desde arriba. —También dijo que en cada persona sería distinto, pero…al menos puedo describirles que se siente al despertar, es como…un calambre o un cosquilleo recorriendo tu piel. Se siente más…fuerte, resistente, supongo que lo sabrán cuando lo noten…Jmmm…
Miró de reojo las nubes a sus espaldas, si bien es cierto que él quería entrenar para aprender más sobre el uso de aquel haki, no le servía de mucho realizar ese entrenamiento con alguien que no supiera manejarlo. Suspiró, tal vez si debió llamar a Majid, aquel skypeano que se convirtió en su compañero de entrenamiento por tres días, pues al menos él estaba a su nivel, pero ahora…si quería entrenar con Maki y con la chica nueva, tendría que enseñarles de cero y él…no era el mejor maestro.
—Mmm… ¿Por qué no intentan golpear estas nubes bajas? Tal vez así puedan ir despertando esa energía, pero… ¡Ah! No lo hagan con tanta fuerza o terminarán cayendo de cara al suelo —. No diría en voz alta que lo decía por experiencia. —Y la verdad es que no tengo ganas de gastar insumos médicos en accidentes estúpidos.
Abrió el paso para que las chicas pudieran pasar al frente y encarar las nubes, con suerte podrían asimilar algo de lo que intentó explicarles, aunque…bien sabía que aquello podía tomar algo de tiempo.
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29-08-2026, 06:58 PM
Maki se hacia la tonta, disfrutaba tanto esto de que el doctor no recordara ni pija quien era quien, de hecho, cada que se cambiaba de cabello Maki o Merlot era media tarde para convencerle que eran la misma persona. Era jocoso. Pero ya era demasiado, casi que podía ver a la muchacha medio contrariada e incómoda… era un deleite ese punto de incomodidad para Maki que era una hija de puta que disfrutaba de las situaciones límite. —Supongo que si, aunque el maestro con el que entrene dijo que tenía que ver más con el espíritu que la energía. De lo que menciona Cherry, solo tengo suposiciones vagas. Solo lo he visto en la pelea del Sandwichero gigante y el chico de luz que Merlot desea depredar.— Menciono mirando la leche. Hace mucho tiempo que no tomaba un buen trago, desde que tenía… 6 años. —Genial… Leche…— Busco en el refrigerador un par de cervezas antes de salir al patio. —Para aprenderlo cariño?... creo que necesitaremos imaginación… con Hyak nunca estoy segura… ya sabes… esta medio cucu…— Giro el dedo sobre su cabeza haciendo el gesto de locura. Aunque… mirando a Mandarinotas podía intuir que si venia con ellos, le daría un cáncer de rosa en los ojos, estaba harta del color.
Bebió casi la mitad de una de las cervezas, mientras admiraba el hermoso paisaje del patio de la casa donde estaban. Una cerveza dorada y brillante, elaborada con cebada cultivada en los valles entre las nubes seguro, el tono a miel mmm…. mmm… seguro recolectada de flores de algún campo con luz intensa. Al beberla, su espuma desprende un aroma cálido y dulce, y mientras lo hacía, los ojos de Maki se cerraban casi solos, recordando amaneceres hermosos de su natal Marine Fort. Su sabor comenzó suave, con delicadas notas de miel silvestre y un gusto como a pan recién horneado, para luego revelar matices de caramelo, frutos secos y especias, tenía un cuerpo bastante ligero y agradable, dejando una especie de dulce resplandor en el paladar. Seguro se llevaría unas cajas una vez bajar de Skypea… dios… cuanto deseaba recorrer esta mágica isla celeste. —Vamos vamos… explícanos que me hago vieja.— Bebió otro poco… —Espíritu… Kaelith me lo dio a entender como espíritu.— Trato de aclarar ante la confusión del doctor. Pero cuando vio… eso… mierda… Agarro una porción de nube, su mano parecía igual que siempre a sus ojos. pero claramente el hizo algo para cambiar su… densidad?... eso… podría explicarse de esa forma? Claro. Pero como. Dejo la cerveza en la mesa con solo un sorbo por terminar mientras abría bien los ojos y miraba su propia mano chamuscada por las decisiones del pasado. Para ser Hyakinthos el doctor lunático de la muerte su explicación fue bastante clara. Explico todo con una claridad absurda. Y su golpe, demonios, tenia fuerza suficiente para partir a Maki en dos, pero pegarle a una nube. Si que era descabellado. —HOOO ya veo, no se quien putas es Jin, pero si recuerdo al Gigantón, entiendo la idea. Con esto… esto lo cambia todo.— Su emoción era evidente. Aprender cosas nuevas era lo suyo… y experimentarlas también. —sisi yo primero vamos vamos VAMOS CARAJO— Se quito la chaqueta y la tiro al suelo quedando solo con su camiseta blanca. Y parándose frente a esas nubes comenzo a lanzar puñetazos a las nubes sin efecto alguno sin apenas sentir algo… cada golpe quedaba en nada y la nada se burlaba de ella y la temperatura en su mente comenzó a aumentar… —TOMEN TOMEN NUBES DE MIERDA AGUA EVAPORADA DE LOS MIL COJONES LAS HARE PAPILLA JAJAJAJAJA MUERAN MUERAN!!! HIJAS DE PUTA!!!— Grito medio desencajada de la mente con cada golpe que daba. Solo tres minutos después. Se dio cuenta que estaba haciendo el ridículo. No había entendido nada. Cayo de rodillas y miro a Miyori la Mandarinotas. —ARfff… ha ha ha… demonios… tu turno cariño, ya las tengo blandas para ti… pégales… hagggg haggg, ya casi las siento… vamos… aaaaa…ggg….— bajo la cabeza algo triste pero atenta a lo que quizás ella había entendido.
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29-08-2026, 10:31 PM
Mis ojos se llenaban de asombro cada vez que observaba al joven de ojos ámbar y cabello rosado sostener las nubes entre sus palmas, manipulándolas como si fueran algodón de azúcar o simple algodón, mientras tanto lo escuchaba explicar, desde su perspectiva, qué era el Haki de armamento y cuál era su funcionalidad, incluso haciendo referencias al combate entre Shin y Barto durante la final de los juegos.
— ¿Enfocar energía en una parte específica? — murmuré para mí misma mientras observaba mis manos, no sabía realmente cómo se suponía que debía hacer aquello pero ante mis ojos estaba la prueba de que era posible. Hyák podía manipular las nubes de forma tangible, haciendo que algo que debería ser intocable se comportara como si tuviera consistencia propia, parecía un sueño hecho realidad. La primera en realizar los ejercicios fue la artista de piel cicatrizada que comenzó a lanzar varios golpes contra las acumulaciones de nubes que estaban dispersas por todo el patio, la observé con mucha atención, notando cómo sus puños atravesaban todo a su paso sin mostrar señales de conseguir tocarles, parecía concentrada y diligente en sus movimientos hasta que comenzó a gritarle a las nubes con amenazas — E-espera, Maki… — quise decirle, intentando recordarle que no debía olvidar concentrar energía en sus puños pero creo que, al final, ella simplemente hizo lo suyo. — ¿Es necesario golpear? — Le consulté al médico de las Valar mientras avanzaba al campo de nubes y comenzaba a golpear sin determinación, golpes flojos y temerosos pues jamás en mi vida había usado de la fuerza para golpear cosas, y al igual que Maki… mis puños atravesaban la capa de vapor condensada, y pronto me vi cansada por el esfuerzo de intentarlo, minutos después caí sentada, completamente rendida. — ¡ESTO ES IMPOSIBLE! —No, no lo era, Hyák lo había conseguido.
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29-08-2026, 11:09 PM
(Última modificación: 29-08-2026, 11:10 PM por Hyákinthos.)
El entusiasmo de Maki siempre se le hacía único, esa era una de las razones por la que desistió de llamar al skypeano que lo acompañó a entrenar días antes y se decidió a entrenar junto a ella; sin embargo, cuando escuchó los insultos hacia las nubes que se le escapaban de los dedos y se deshacían en formas imposibles de alcanzar, el médico no pudo hacer más que quedarse quieto, con la boca entreabierta, sus brazos cruzados y una de sus manos a punto de darse una palmada en la cara, lo que no hizo solo para no generar una marca roja en su hermoso rostro, pero eso sí, lo que no pudo controlar fue que uno de sus ojos empezara a tiritar repentinamente…¿Cómo se supone que iba a concentrar su energía, espíritu o lo que fuera si hacía tanto ruido? Eso no era meditar…no precisamente.
—Maki…eso no…
Suspiró y se dejó caer al suelo, justo a un lado de donde la chica se había arrodillado, porque la consternación que le provocó la escena pronto se transformó en gracia…La imagen de la chica golpeando las nubes y diciéndose a la pelinaranja que las había ablandado solo para ella, era algo surreal.
Tuvo que evitar soltar una carcajada, lo que logró al morderse su labio con fuerza, pero, de todos modos, la mueca de la media sonrisa se dibujaba en una parte de su rostro, menos mal que la voz de la chica nueva, Marmalade Girl, llegó a él a tiempo para aliviar la tensión que sentía por la carcajada que evitaba soltar.
—¿Uh? Pues…creo que golpear sería lo más fácil, no sé cómo más lograrlo porque así fue como aprendí a canalizar esa energía o espíritu o lo que sea ¿Sabes como tirar un puñetazo sin lastimarte? —No pudo hacer nada antes de que la chica ya estuviera golpeteando las nubes de una manera que el médico consideró algo torpe… ¿Podía culparla? No, él era torpe para otras cosas, como dar un buen tiro con una pistola, a pesar de que otros antes habían querido enseñarle; sin embargo, al verla esforzarse no la detuvo, dejó que fluyera a su manera hasta que, al igual que Maki, cayó al suelo, cansada por el esfuerzo repentino.
—Jmmm, no es imposible, yo lo logré y eso que soy un poquito distraído…aunque, lo cierto es que lo primero que hice en mi entrenamiento no fue golpear las nubes —. Tal vez es algo que debió decirles antes. —De hecho, si recapitulo esos días de entrenamiento, el lunarian dijo que debía meditar ¿Quieren intentarlo así? Yo me disocié, no pude lograr estar con los ojos cerrados en posición de loto por mucho tiempo sin que los sonidos de la naturaleza empezaran a distraerme, pero quizá a ustedes les funcione —. En el mismo sitio en donde estaba, el médico se cruzó de piernas y colocó sus manos sobre sus rodillas, como si en verdad fuera a meditar.
—Sí, el primer paso fue meditar, luego...eh…—Luego el lunarian le dio un solo golpe que lo dejó en el suelo sin aire, podía omitir esa parte. —…Luego pasé a un entrenamiento más físico, pero, ¡Pfff!…eso puede esperar si meditar no les funciona. Ahora siéntense, cierren los ojos y sientan su espíritu, energía o lo que sea…no soy experto en meditaciones.
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