Devon Drakkar
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C. de Haki
C. de Akuma
Al escuchar su negativa, la cazadora hizo una media sonrisa mientras ladeaba la cabeza levemente hacia la derecha. ¿Realmente no la quería cerca? No, no creía que ese fuese el caso, seguramente lo decía porque había algo más. El tema era, ¿Qué era eso? Observó la manera en la que tomaba cerveza de forma algo más irregular a como solía hacerlo. ¿Por qué? ¿Estaba nerviosa? En cuanto nombró que podía atraparla, una gran sonrisa se dibujó en su rostro al punto que sus dientes se asomaron por unos breves momentos, fruto de la gracia y gusto que le estaba siendo verla así.
¿Sabes Vex? Lo único que me gustaría atrapar es algo que es imposible de conseguir. Cuando siento que estoy cerca, huye y cuando estoy lejos, se acerca. Es como una atracción que cambia de dirección sin que lo pida y sin que lo haga de forma consciente pero, debo admitir también que es un poco mi culpa por no atreverme a tirar la red cuando está lo suficientemente cerca - comentó para luego beber un largo trago de cerveza - Por ahí si me vuelvo pirata, terminaré atrapando eso que tanto deseo pero no me atrevo al mismo tiempo a restringirle la libertad. Por ahí y tal vez por eso, es que no puedo… “Tenerlo” - hizo las comillas y todo.
Estaba hablando seguramente de un objeto, ¿No? Pues no. Tampoco trataba a esa persona como un objeto, simplemente era una idea que sabía que no iba a ocurrir, algo que podía llegar a pasar en otro mundo paralelo pero no en este. Aquí, ya por su posición, difícilmente pueda conseguir siquiera un beso de la persona que tenía a su frente. Notó como la serpiente, Furia, volvía hacia su dueña luego de recibir unos cuantos mimos de parte de la grandulona.
La escena le causó gracia, haciendo que Devon se riera un poco fuerte pero tampoco le importaba. Estaban al aire libre, tomando cerveza y disfrutando de la comida y la vista. Con su mano empezó a agarrar algo de comida y luego usó el tenedor para usarla en algunos platos, no es que era salvaje pero no pensaba pinchar pan con un tenedor.
Siendo honesta, te diría que formemos un grupo - no le iba a confesar nada, pero tampoco quería dejarla sola - Así podríamos viajar a dónde quisiéramos sin ningún idiota que nos diga que hacer. ¿Crees que voy a estar en un barco con algún imbécil diciéndome que hacer? O diciéndote a ti. Vamos Vex, sabes que no me voy a quedar en el molde si corres peligro. Para mi la tripulación se puede ir a la mierda si llegasen a querer dejarte atrás o incluso lastimarte - movió los hombros restándole importancia al asunto - A ti te conozco hace años, a los demás, bueno, como ves, me importan tres carajos y medio lo que les ocurra. El dinero no puede comprar una relación honesta - levantó la ceja izquierda como diciendo “y sé que tengo razón en ello”.
Suspiró un poco y terminó hasta la mitad la cerveza antes de tomar otro poco de comida y llenar un poco el estómago.
Vex, ¿Estaría muy mal si te digo que hoy quiero quedarme a dormir contigo? - la miró con ese ojo pero con esa mirada tan particular de “si te vas a ir, al menos déjame besarte” pero no podía decirlo.
Vex
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- ¿Algo imposible? – Dije según la escuchaba mientras fruncía levemente el ceño al no comprenderla pero si completamente curiosa por lo que parecía desear atrapar. En mi cabeza comencé sin siquiera planteármelo a tomármelo como una clase de adivinanza, pero por más que pensara no caía en que podía ser lo que estaba buscando – Me recuerda casi al libro ese de la ballena mmm… ¿Cómo se llamaba? –pensaba en voz alta- ¿Moby Dick? –Pregunte mirándola como si buscara una confirmación aunque no espere una respuesta realmente - ¿Quieres pescar a uno de los reyes marinos? Sabes que eso es una temeridad y acabaras en el fondo del mar antes siquiera de que te des cuenta o pretendas lanzarle la red esa que quieres –Una suave mueca se dibujo en mis labios- Debería ser una red realmente grande para un bicho así, aunque bueno, tienes mucha fuerza, seguro que podrías pescarlo – Dije mientras dejaba escapar una suave risa ante la imagen de aquella idea en mi cabeza.
Moví mi mano hacia Furia acariciándola suavemente pues parecía que se había quedado tranquila y eso me gustaba, al menos así no molestaría de momento. Desvié mi mirada a la jarra vacía y al poco llego la mesera con nueva bebida como si diera por sentado que íbamos a pasar allí la tarde entre cervezas. La mire un momento dudando pero aun así la tome para acercarla a mi hasta que Devon volvió a hablar y la mire. Era raro, no sabía que la pasaba pero definitivamente fuera lo que fuera aquello era raro - ¿un grupo de una pirata y una cazadora? Eso es muy raro –De mis labios escapo una pequeña risa nerviosa al imaginarlo y tome la cerveza nueva dándole un pequeño trago
- Yo no me fio de nadie, ninguno de los barcos en los que he montado tenia a alguien que realmente deseara seguir, todos acababan pecando de prepotentes o cualquier cosa que no me interesaba realmente, por eso siempre los dejo –Sonreí suavemente y di otro trago – Pero… -deje la jarra sobre la mesa y la mire – Tengo que admitir que tu eres la única a la que seguiría si decidieras montar algo y te cubriría las espaldas siempre –Dije sonriendo y de nuevo una suave risa de felicidad escapo de mis labios- Y si, las relaciones honestas no se compran con dinero, son algo que se gana con el tiempo – apreté suavemente mis labios volviendo mi mirada a la cerveza y luego se desvió a la comida
Tome un poco de comida con la otra mano y justo cuando la mordí escuche su pregunta provocando que mi mirada se desviara hacia ella - ¿Dormir conmigo? – Pregunte tras acabar de morder con la boca llena. Quizás estaba ya con la cabeza demasiado ebria para reaccionar o para saber a qué se refería realmente - ¿No has conseguido una habitación en la posada? – Pregunte sin pensar demasiado pues en aquel momento me pareció lo único lógico por lo que podría desear dormir conmigo y pedírmelo así – No es algo que este mal ¿no? –ladee levemente mi cabeza – Pero deberías ser mas previsora y buscar una posada nada más llegar a la isla. La habitación que tengo no es algo maravilloso pero entramos las dos sin problema así que si, puedes dormir conmigo – Sonreí ampliamente mostrando un poco mis dientes y continúe comiendo – Aunque puede que tengas que llevarme a la posada tu misma, no me está sentando demasiado bien las cervezas y estoy comenzando a marearme un poco. Creo… –Hice una pequeña pausa – creo que me está subiendo esto demasiado –solté la comida un momento dejándola al lado de la cerveza- Debería tomar esta y parar antes de meterte en algún problema que ni siquiera tienes que resolver realmente, pero dudo que te estés quieta ¿no? – Sonrió mirándola – Entonces ¿vamos a montar una tripulación? ¿Te tengo que decir capitana? –Bromee mientras la miraba dando otro trago a la cerveza.
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¿Otras prioridades? Podía ser pero Devon era demasiado idiota en algunas cosas y en este momento, no podía evitar pensar en estar haciéndolo por toda la cama con Vex. ¿Y si luego no la veía más? ¿Y si llegaba a odiarla por no recordar la noche de pasión? Y peor aún, ¿Qué tal si un día la traicionaba por ser pirata? Sus dudas empezaron a tomar un poco de fuerza en su cabeza, y entonces, recordó aquel cerdo que hacía unos días la estaba siguiendo y parecía ser su mascota nueva.
Por supuesto que no lo había traído al bar y tampoco podía dejarlo sólo mucho tiempo. Suspiró levemente por la nariz mientras terminaba su cerveza y luego dejó las monedas de oro correspondiente para pagar por ambas.
¿Sabes Vex? - dijo mientras de su bolso quitaba una tela particular, de esas que parecen para envolver comida para algunos viajes y empezó a guardar bastantes cosas de la comida - Creo que sería bueno que veas algo - sonrió suavemente y agarró la cerveza ajena para dejarla a un costado y siguió guardando comida - Te daré un poco de esto más tarde o iremos a comer luego pero necesito que veas algo - y sin decir más, estiró la mano para empujarla un poco hacia arriba, como queriendo que se levante de la silla y luego salió caminando mientras la soltaba, a ver si la seguía.
Honestamente, no sé si puedo volverme pirata, ya sabes… - hizo una pausa - Mi historia no es de las que podría permitírselo pero creo que bajo ciertas circunstancias extremas, puede que lo haga - movió los hombros mientras terminaba de guardar la comida en su bolso - Pero lo más importante en esta vida, es que no estés ligada a nadie. Tu debes de tener siempre tu libertad, sin importar quién tengas enfrente - sonrió - Así que si un día me vuelvo pirata, no vengas conmigo - y lo decía porque no podía protegerla de todos, incluso de sus propios “amigos”.
Tras decir eso, continuó caminando en silencio, sólo escuchando algunas gaviotas a lo lejos. El paisaje cambió a uno mucho más despoblado, las partes del borde del puerto donde por lo general había algunos establos, casas medio abandonadas y del estilo. Fue entonces que giró en una esquina y tras pasar la segunda casa abandonada, se metió a lo que parecía ser el patio delantero de una.
Hola dormilón - se rio al ver al cerdo y sacó la mitad de la comida de la bolsa para dejárselo en el suelo - Te traje esto, aunque no tengo ni idea de porqué me sigues hace unos días - acarició el costado de la bestia - Ella es Vex, y es una amiga, ¿Si? Trátala bien - amenazó levantando el índice y el cerdo largó un par de ronquidos por la nariz, casi como aprobando el trueque entre “comida” y “portarse bien” - No muerde, creo que está acostumbrado a la gente y creo que le gusto porque lo ando tratando bien… Aunque come más que yo - se ríe y le sigue acariciando el costado - Ven, acércate, no muerde, deja que te huela - la invitó a acercarse, estirando su mano hacia Vex.
Vex
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La idea de que Devon se volviera pirata me resultaba extraña y a su vez me agradaba aunque no sabía porque. Quizás mis pensamientos estaban demasiado lentos en aquel momento como para ser consciente del todo de lo que eso implicaría, por lo que cuando dijo que quería que viera algo solo la seguí con la mirada notando al poco como su mano me obligaba a levantarme y de golpe sentí como todo el alcohol de mi cuerpo se movía provocando que me mareara mucho perdiendo por un momento levemente el equilibrio para luego comenzar a seguirla.
La escuche como decía que no sabía si podía volverse pirata y por algún extraño motivo que no acababa de entender sentí una punzada en el pecho. Si, conocía su historia, sabía que había sido marine y su odio a los revolucionarios pero aunque cazara piratas bueno… ¿Por qué motivo no iba a poder volverse una conmigo?. Lo cierto es que la idea de poder viajar con ella me daba mucha más calidez en el pecho que sentir que éramos enemigas y algún día nos tendríamos que enfrentar realmente – Me dices que debo tener siempre mi libertad y aun con esas ¿me ordenas que no vaya contigo? – Una suave risa escapo de mis labios – Eres demasiado incoherente – Negué levemente con la cabeza mientras continuaba caminando con ella.
Lo cierto es que no sabía porque, pero una parte de mi sentía que si no la seguía a ella no sería capaz de seguir nadie y ante ese pensamiento me vi sorprendiéndome a mi misma pues quizás sí, había tomado demasiado alcohol “¿Se puede saber qué te pasa?” pensé para mis adentros. Había salido de mi isla con la idea de recorrer mundo y nada más, ahora en cambio me encontraba planteándome a quien seguir y como… pero sobre todo dándome cuenta hasta que punto todo mi ser se había enlazado a ella de una forma que nunca me había ocurrido con nadie.
Cuando llegamos simplemente me quede paralizada, aquel bicho era enorme y por unos segundos dude de si era provocado por el alcohol de mi cuerpo o realmente estaba allí – U-un… ¿¡Un cerdo!? – Me exalte sin poder evitarlo casi como si necesitara confirmar lo que veía. Bueno, era cierto que aunque fuera enorme de por si tampoco había tanta diferencia con Devon pero quizás por la falta de reflejos ahora mismo solo podía pensar que yo era casi un aperitivo si quisiera comerme. Aunque esa sensación acabo desapareciendo al poco al ver lo “dócil” que parecía así que en cuando la escuche me acerque.
Eleve mi mano y deje que me oliera aunque no acababa de entenderlo muy bien - ¿Seguirte?... ¿Crees que es de alguien o lo dejaron aquí? – Dije mientras mi mente comenzaba a pensar aunque la cantidad de preguntas que solía hacerme en aquel momento venían de forma muy muy lenta a mi cabeza. Eleve mi otra mano y acaricie suavemente su hocico mientras me olía y escuchaba como pronunciaba algún ronquido que me arrebato una pequeña sonrisa. Me gustaba la fauna y quizás esa sonrisa sincera fruto del alcohol hizo que al asomarse Furia de debajo de mi ropa y ver la escena se molestara y me mordiera la zona del hombro -¡Auch! – Di un pequeño grito separándome del cerdo y girándome buscando a la causante de aquel mordisco aunque ya se había vuelto a ocultar.
- Sera desgraciada – Dije llevando la mano a la pequeña mordida, no era grande, su mordedura no dejaba de ser como pequeñas agujas clavándose pero si era algo escandalosa pues sangraba mucho más de lo esperado así que suspire – Debo ir a mi habitación a curarme esto… es una maldita celosa – Proteste para querer girarme mientras tapaba la herida con la mano contraria pero al hacerlo sentí como si todo me diera vueltas provocando que perdiera el equilibrio y cayera hacia atrás si no hubiera sido por el cerdo que uso su hocico para detenerme – Gracias – Dije mirándole de reojo y suspire para volver mi mirada a Devon. Por unos escasos segundos dude mientras apretaba los labios por esa misma duda – Devi… ¿Me llevarías? No creo ser capaz de llegar sola y bueno… -Hice una pequeña pausa dudosa – Tras curarme podrías quedarte conmigo esta noche –Desvié levemente la mirada algo avergonzada, ya no sabía si era fruto del alcohol o qué, pero aquello estaba provocando que comenzara a sobre pensar demasiado.
Devon Drakkar
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¿Incoherente? Si. ¿Idiota? También. ¿Irresponsable? Mucho. La verdad es que Devon podía ser muchas cosas. Leal, divertida, buena enseñando, buena bebedora, entre otras cosas más pero si había algo que no podía evitar, era ser una romántica empedernida cuando se trataba de Vex. ¿Por qué? Simplemente porque se había enamorado de ella hacía mucho tiempo, sólo que ahora mismo, no sentía que le fuese a dar pie con bola, como se dice.
No creo que lo hayan dejado aquí, simplemente… No lo sé, sólo vino - acarició el costado del animal y luego sonrió al ver la interacción entre este y Vex.
Cuando Furia se asomó, lo primero que pensó fue que iba morderlo pero no fue así. La sorpresa fue porque justamente mordió a su dueña, a quién había vivido prácticamente toda su vida: Velvet. Las cejas de la grandulona salieron hacia arriba en un claro signo de sorpresa para luego mirar como el cerdo se iba levemente hacia atrás, no porque le tenía miedo, sino porque no quería que lo muerdan.
Es demasiado territorial… - rio al final y luego pensó “Si yo me acerco así para comérmela, ¿También se pondrá celosa?” - Si, yo te llevo, tranquila… - le dio unas palmaditas al cerdo y este entendió que se iría de nuevo, así que se fue al costado de su pequeña casita abandonada para luego esconderse bien.
Se acercó a Vex, la rodeó con su brazo por el costado, casi como envolviéndola de la cintura por la diferencia de tamaño y luego se agachó para pasar el otro por detrás de las rodillas. La levantó contra su pecho y empezó a caminar hacia dónde le decía. Conocía el lugar como la palma de su mano.
Y si, por un lado, quería apurarse porque no sabía que tan mal podía afectar la mordida de Furia pero por otro, tenerla así, le resultaba de lo más hermoso. Tenerla entre sus brazos, protegida, dándole calor, cargándola contra su pecho, mirando ese rostro tan hermoso, esos ojos hipnotizantes. No podía no amarla pero se esforzaba por no mostrarlo. Así que si, jamás sería capitán porque eso pondría en riesgo a Vex, por eso también, es que no sabía si volverse pirata o no. Por ahí lo mejor era mantener los caminos por separado, por su seguridad, la de ella, no la propia.
Tras unos cuantos minutos, llegó a la posada y pasó a su habitación para luego dejarla en la cama y mientras veía a Furia salir algo avergonzada, tímida y acomodarse a un costado de la cama, aprovechó para ver la herida y empezar a curarla como le había enseñado en su momento. Una vez parchada, le acarició la mejilla con el dorso del índice mientras la veía dormir y se marchó sin decir una palabra.
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