Todas las herramientas que estén a nuestro alcance [P.R]
#11
No llegó a plantearse ni siquiera en las posibilidades. Su cabeza solo entró en preocupación al verse fuera de cualquier uso de sus propias libertades. Si no lo hubiera lanzado por los aires, si tan solo hubiese tardado unos cuantos segundos más en liberarlo...quizás su compañero de división hubiese recibido un tiro en la cabeza. No quería hacerle daño, y sin duda sabía que aguantaría cualquier cosa que le disparase, pero al mismo tiempo llegó incluso a considerar que lo que el comandante cangrejo tortuga buscaba era que usase sus capacidades para liberarse de su agarre. Evidentemente no quería mostrar todas sus cartas tan rápido al resto de sus compañeros, pero si ello le servía para entrenar...¿Quién era él para juzgar los designios de su ahora maestro?

Chocó contra un árbol. Lo que años atrás hubiese sido un verdadero dolor de columna vertebral...en aquel momento no llegó a dolerle prácticamente ni lo más mínimo. Tal vez la tortuga no le había lanzado con todas sus fuerzas, o puede que, en el fondo, su entrenamiento de resistencia sí que fuera mucho más notorio de lo que él había pensado.

—¿Meditar? Mmm, me recuerda al entrenamiento del Busoshoku.—No sabe ni como ha sido capaz de pronunciar ese nombre sin trabarse.—De acuerdo, tengo algo de experiencia en ello. Creo que saldrá bien mientras me guíes para saber en qué debo concentrarme.

¿Cuántas energías distintas puede uno encontrar dentro de su propio cuerpo? La energía de los mantras, la energía del agua, la de los elementos de una akuma no mi...Honestamente, aquellos que manejan los puestos de élite en el mundo, debían haber masterizado todas esas artes a la perfección, y él no sabía como algo así era posible.

Pero eso no le iba a hacer rendirse.

Se sentó apoyando la espalda recta frente al árbol, colocándose en una postura firme para mantener toda su concentración en su cuerpo, esperando la guía de su maestro para saber en que debía concentrarse en concreto. Mientras él decidía la lección, comenzó a centrarse, de nuevo, en el sonido del mar frente a ellos para intentar entender aún más el flujo del agua.

Tal vez no era lo que estaba buscando, pero sin duda...nada lo haría rendirse, ni siquiera con un estilo de combate de una raza distinta a la suya.
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#12
Por lo visto, Kael también había aprendido Busosokoku… Bushochuku… Por lo visto, Kael también había aprendido sobre el Mantra en Skypiea. No era algo que me extrañase, un joven tan correcto como él, evidentemente, iba a buscar cualquier medio a su alcance para mejorar aunque fuese un poco. Una sonrisa se esbozó en mi rostro al ver cómo mi querido alumno adoptaba una postura de meditación.

A veces las comparaciones eran odiosas, pero durante el entrenamiento podía observar una evidente diferencia de disciplina entre ambos. Durante mi entrenamiento del B… Mantra, Jalindra tuvo que llegar al extremo de cansarme hasta el límite para que pudiese meditar de forma eficaz. En cambio, Kael parecía ser capaz de llegar a ese estado de calma de forma mucho más natural, casi como si fuese algo que hiciese casi por reflejo. Me pidió que le guiase, por lo que trataría de hacerlo mientras él se encargaba de su meditación.

—Muy bien, primero quiero que te concentres en lo que te dije antes, siente las olas, escucha cómo rompen una y otra vez. Siente como si rompieran en tu interior.—Seguramente era algo que parecía absurdo al mirarlo desde fuera, pero tenía que llegar a entender el concepto. Yo lo hice llenando y vaciando cubos hasta vaciar un estanque, al menos la tarea de Kael era menos sacrificada. Tras pocos minutos en los que esperaba que Kael pudiera empezar a sentir algo, seguí con las instrucciones. —Ahora quiero que dirijas esas olas, tu cuerpo es un océano, tú diriges la corriente. —Mientras hablaba, observaba cómo las gotas de sudor por el minicombate de sumo se deslizaban por su piel. —Extiende la mano con la palma hacia arriba y trata de encauzar esa corriente hasta la palma de tu mano.

Me estaba explicando lo mejor que podía para algo que era tan difícil de poner en palabras. Pero si Kael había sido capaz de lograr sentir la energía espiritual de su propio cuerpo, esto no debería ser tan difícil para él. De algo estaba seguro, si alguien como él, tan disciplinado como tenaz, no era capaz de aprender esto, era probable que fuese una habilidad reservada para los dones de los gyojin.

Cajita de tortuga
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#13
Tal y como se había imaginado, su compañero y maestro de las artes del Kárate Gyojin buscaba que con aquella postura siguiera intentando concentrarse en el flujo del agua. Era una intención curiosa, un método de entrenamiento que compartía fundamentos con principios como los del Haki. Aprender Haki de Armamento, y empezar a entender las bases del Haki de Observación con Stroud le habían dejado en claro que la serenidad era una de las herramientas más importantes para desarrollar habilidades importantes para la batalla. Dejarse ganar por la cólera, el miedo, la ira o el exceso de confianza eran errores que podrían llegar a generar un efecto mortal en uno mismo si no se controlaban adecuadamente

El sonido del mar tranquilizaba y purificaba el alma. Kael se dejó llevar por él mientras busca la forma de dejar caer las pequeñas gotas de sudor que se formaban sobre su frente, fruto del cansancio y el calor húmedo de la costa, para impulsarlas hasta su mano, que esta tomase forma de gota por todo el recorrido, y si tenía a bien la capacidad...dispararla con toda la potencia que pudiera. Era un trabajo complicado, pero al menos con ese primer movimiento...consideró que tenía algo más aprendido este ejercicio.

Era un desplazamiento, un vaivén en conexión con el agua, una gota que se balanceaba en la corriente de su cuerpo. No solo se concentró en el sonido del mar, sino en el tacto de aquel líquido recorriendo la piel de su cuello, pasando por la clavícula y bajando por los hombros hasta su brazo. Poco a poco, la gota estaba tomando forma, y él, en un movimiento sereno, dejaba que esta tomase el camino hasta la palma de su mano...y conectase finalmente con sus dedos. El recorrido estaba hecho, la conexión parecía haberla entendido. Ahora...

¿Cómo conseguía liberar toda esa potencia en un disparo que hiciera un agujero en un árbol?

—Creo que lo he entendido, pero aún así...¿Cómo consigo que la gota se libere con una potencia cinética asombrosa, maestro Juan?
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#14
La meditación de Kael empezó a dar frutos, las gotas que, en cualquier situación, se deslizarían hasta caer en el suelo, esta vez encontraban un rumbo nuevo, un camino directo hacia la palma del soldado de cabellos azabaches. Kael no solo parecía capaz de lograrlo a pesar de no ser un gyojin, la realidad era que estaba progresando muchísimo más rápido de lo que lo hice yo en su momento.

—¡Tienes talento, Kael! —le dije en cuanto terminó de agrupar el agua en su mano. —Yo estuve varios días vaciando un estanque para comprender mejor el flujo del agua… El maestro Batch Kalao era… Duro… —Era un gran avance por parte de mi querido alumno, lo cual me hacía que se me inflase el pecho de orgullo. Parecía que no era tan mal maestro después de todo.

El siguiente paso… ¿Cuál era el siguiente paso? La verdad era que me había quedado ensimismado mirando cómo Kael movía las gotas hacia su palma y no terminé de pensar en nada. —Buena pregunta… —Admití mientras me rascaba la barbilla. A Kael le faltaba poder transmitir energía a la hora de lanzar. Él tenía la fuerza, por lo que debería ser capaz de imprimir potencia en sus lanzamientos. Eso dejaba una posibilidad abierta, si tiene el poder, le falta la técnica.

—Muy bien, compañero. Ahora lo que te falta es una buena técnica de lanzamiento. —

Tras decir eso, asenté bien los pies en la arena y giré notablemente la cadera, agrupando energía potencial como si de un jugador de béisbol se tratase. —Haces así y… —Dije antes de lanzar con toda mi fuerza una gota de agua que acababa de acumular en mi brazo. El cuerpo de agua veloz cortando el viento, terminando de partir en dos el árbol que impacté en la primera demostración.

—Algo así sería. No basta solo con lanzar el agua y ya. Para lograr un buen lanzamiento, tienes que acompañar el movimiento con todo tu cuerpo. Prueba a hacerlo usando el agua de tu cuerpo en el movimiento. —El diligente soldado estaba muy cerca de lograrlo, tenía que seguir con su constancia y podríamos dar su entrenamiento por terminado.


Cajita de tortuga
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#15
Kael casi perdió la concentración al oír las palabras del cangrejo. ¿Vaciar un estanco era un entrenamiento necesario para aprender a utilizar la técnica de la gota de agua? Era demasiado absurdo, muy exagerado, y sin duda su maestro se había excedido. El soldado raso de cabello azabache estaba entendiendo el procedimiento con aquella concentración, y lo unico que necesitaba para terminar de entenderlo era comprender cómo lanzaría aquel ataque con la fuerza para partir un árbol, algo que sin duda no llegaría a lograr por vaciar un estanco.

[color=#000080]”¿cuantos días me tomaría a mí hacer esa barbaridad?” Era mejor dejar de pensar en esa idea tan absurda.

No quería perder la concentración, aunque gracias al pelirrojo sabía que podía hablar incluso estando concentración los ojos cerrados y canalizando su energía. Esperaba que al arquero y capitán de la nueva división 50 le estuviera yendo bien. Rassmussen aun llevaba días deprimido por despedirse de su maestro, pero supuso que poco a poco conseguiría obtener la confianza en el que ahora sería su nuevo amigo.

Tiempo al tiempo, supongo.

Juan le empezó a hablar dando a entender que tenía que abrir los ojos. Para cuando lo hizo, vio como volvió a realizar aquella tecnica. Debia tratar de comprender y copiar su movimiento, asegurando con ello que el agua de su cuerpo, no solo el externo, viajase en total dirección junto con el agua, pudiendo lanzar la gota con la fuerza necesaria, y la tecnica requerida, de la que conseguiría lograr lanzar finalmente el Uchimizu.

Y en ese momento, comprendió lo que necesitaba.

No se trataba unicamente del movimiento. Lo que él veía no era toda la realidad de esa tecnica. Habian algunas cosas ocultas, cosas que solo se comprendían desde el interior de uno mismo, y que de forma externa no se pueden ver. Es por eso que las leyendas hablan de como el Karate Gyojin era solo comprendido perfectamente por esas criaturas. Sus cuerpos son diferentes, con anatomías distintas, y por ello eran tecnicas que solo los cuerpos de esa raza acuática podian lograr a la perfección.

A menos que un dia su cuerpo llegase a cambiar artificialmente, nunca lograría esa ventaja genética. Aún así, nunca rechazaría ningún recurso que pudiese necesitar en un futuro. Uno nunca sabia cuando iba a poder requerir un poder así, si es que verdaderamente podría serle util. El entreno nunca es algo sobrado.

—De acuerdo. Probaré a hacerlo así—Aun no sabe que es lo que necesita en su interior, pero poco a poco…lograría sacar la clave para poder lanzarlo de sobra—Veamos que tal a…

Por supuesto, no le salió, pero…parecía que la técnica estaba terminando de comprenderla.
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#16
El primer intento de Kael fue más o menos como esperaba, obviamente, no iba a lograrlo a la primera. Tardase lo que tardase en aprenderlo, a mí no me importaba, no era su gran talento la cualidad que más me gustaba ver en un marine, era su tenacidad y perseverancia a la hora de intentar algo. Después de todo, el soldado había comenzado este entrenamiento incluso sin saber si era verdaderamente posible.

Había pasado un buen rato desde que empezamos el entrenamiento, pero el cielo azul aún flotaba sobre nuestras cabezas. Fue tras dar una mirada al mismo que se me ocurrió una idea, después de que Kael hubiese realizado varios lanzamientos infructuosos contra el árbol, tomé una distancia de unos 5 metros con él.

—Vamos a hacer una cosa, Kael —le dije justo antes de volver a mi forma crustácea, abandonando las escamas que protegían mi cuerpo para dar recibimiento una vez más a mi coraza que brillaba bajo el cálido sol del verano. —¿Alguna vez jugaste de pequeño a pasarte la pelota con alguien? —le pregunté al mismo tiempo que le mostraba cómo una gota de agua empezaba a formarse en mi dedo índice. La pregunta era algo dolorosa para mí mismo, después de todo, solo llegué a jugar a ello con mis padres, ya que el resto de muchachos de Samba no parecían muy entusiasmados con la idea de jugar con el niño centollo. —Haremos algo del estilo, yo te paso la gota, tú me la devuelves, iremos aumentando la distancia mientras hablamos.

Lo último podría parecer un detalle absurdo, pero era en realidad algo fundamental. Para considerar que has dominado algo, debes ser capaz de lograrlo como si fuese una acción cotidiana, algo del día a día. Kael debía ser capaz de lanzar agua con poder destructivo como quien abre los ojos cuando despierta, del mismo modo que una persona pone un pie delante del otro cuando se dispone a andar.

—¡Prepárate, que voy! —anuncié justo antes de repetir la postura con la que le hice una demostración de la técnica. —¡Tuya! —fue lo que pudo escuchar antes de ver cómo una gota de agua se dirigía a gran velocidad hacia él. Obviamente, no lancé con la fuerza como para hacer daño, tampoco le impregné a la gota toda la velocidad que era capaz en un lanzamiento, acribillar a mi alumno no era mi intención con este entrenamiento. La idea era crear una repetición, que fuese capaz de empaparse de la sensación de los lanzamientos sin que se sintiese frustrado por fallar en impactar con fuerza contra el árbol.

Tras ver cómo el soldado interceptaba mi lanzamiento, empecé a hablar, tenía la intención de distraerle, pero ya que estaba, pensé que podría aprovechar la oportunidad para conocer a mi nuevo compañero un poco mejor. —Kael, cuéntame, ¿qué te hizo alistarte en la Marina? No es un camino que recorra alguien porque sí.—

Cajita de tortuga
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#17
—...hora

El impacto de la gota en su mano no produjo más que un sonido sordo y apenas perceptible. Kael había reaccionado por puro instinto, extendiendo la palma para dispararla tal y como había considerado. La diferencia con sus intentos anteriores era evidente, pues ya no estaba pensando en la trayectoria, en la postura o en la cantidad de fuerza que debía emplear. Por un instante, simplemente había respondido, dejando que fluyera por su cuerpo como una gota del mar entre todo el oleaje que llegaba hasta la costa.

Sus ojos descendieron ligeramente, quedando pensativo mientras analizaba lo que acababa de ocurrir. No estuvo especialmente mal, pero aún no conseguía el click que necesitaba.

—Pues claro. Jugué con Shin durante varias ocasiones, aunque tampoco puedo decir que hayan sido en exceso. No teníamos mucho tiempo para ese tipo de cosas.—Respondió con naturalidad, sin saber que hasta el momento no le había dicho a ninguno de sus nuevos compañeros que conocía al comandante desde pequeño.

Kael flexionó ligeramente los dedos. La gota volvió a elevarse sobre su mano, queriendo probar un nuevo intento una vez más antes de que se dispusieran a hacer algo distinto...viendo que tendría peor resultado que esta anterior.

—Vale...me queda más de lo que estaba pensando.—Pero aún así, no se iba a echar atrás con el intento.

Su brazo se desplazó hacia atrás. Esta vez no hubo una preparación tan evidente como en sus primeros intentos. No buscó reproducir de manera consciente todos los movimientos que Juan le había mostrado. Su cuerpo empezaba a comprenderlos, o eso creía él, pues de alguna forma, como humano, su cuerpo no parecía estar preparado a la perfección para realizar movimientos como ese.

Lanzó. La pequeña masa de agua salió disparada hacia la masa de resistencia que era Juan, sabiendo que incluso con una impresionante y milagrosa potencia, no le haría ningún daño si lo lograba. Sus ojos siguieron el recorrido de la gota, pero su mente estaba centrada en Juan. Por algún motivo, parecía que iba a sacarle algo más de rendimiento hablando.

Cuando quiso darse cuenta, Juan decidió pasarle una pelota mientras él lanzaba aquella gota de agua, y tuvo que responder tan buenamente como pudo para poder devolvérsela, a pesar de mandarla un poco desviada por la poca capacidad de reflejos que posee el soldado.

Un par de turnos más tarde, la pelota consiguió volver a su curso, y su compañero, tan interesado en conocer a Kael, decidió preguntarle sobre sus orígenes.

Una pregunta con demasiado significado como para ser respondida durante un simple juego.

—Hay varias razones para eso, Juan, pero...—No sabía bien que debía contestar en ese momento.—Siento que en la marina voy a poder lograr ayudar en este mundo más que en ningún otro lugar. Si no formase parte no podría llegar a todos los rincones de este mundo, y no podría verdaderamente intentar conseguir que el mundo sea, de alguna forma, un lugar mejor. 

Era lo mejor que le podía dar en ese momento. Una respuesta sincera en sus palabras, mas no en el contenido que otorgan las mismas.

—Tengo yo también curiosidad por saber que le ha llevado a un gyojin como tú a unirse a la marina y consumir una fruta del diablo. ¿No se supone que los gyojin son personas de mar?
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#18
Me sorprendió saber que Kael y Shin se conocían desde hace tanto tiempo. Tenía que ser algo bonito, crecer con amigos compartiendo sueños y metas, era algo que me daba una envidia sana. Pero, si me paraba a pensarlo, también había algo bonito al ir encontrando nuevos amigos, cada uno con sus peculiaridades y metas mientras avanzaba por mi camino para ser un gran héroe.

Kael parecía estar adaptándose a los lanzamientos de las gotas de agua de forma muy eficiente. Mientras pasábamos el cuerpo de agua de un lado a otro, podía notar cómo su puntería se iba afinando y cómo se empezaba a sentir mayor intención en la fuerza de los lanzamientos.

—Ayudar… —Susurré con una sonrisa satisfecha ante la respuesta de mi compañero. Era el ideal que esperaba de un noble marine, de un caballero de la justicia que luchaba contra el mal para proteger a los inocentes. —¡Es una buena respuesta! —le respondí, ahora de forma más enérgica al tiempo que aumentaba la fuerza de mis pases.

Ante la pregunta del soldado sobre mi naturaleza de tortuga, no pude evitar soltar una carcajada. —Jajaja, ¿a que es raro? Lo de la fruta fue por error, tenía hambre, me la comí y bueno… Era una tortuga antes de que pudiese procesar lo que me había pasado. —Mi voz entonces tomó un aire algo más nostálgico, como si mi mente se perdiese en recuerdos pasados mientras hablaba. —Es cierto que se extraña el poder vivir en las profundidades… Pero no me arrepiento de nada, ser una tortuga me ayudará a proteger a los civiles y a mis compañeros, es bastante conveniente, jejeje.

Después de centrarme en mis capacidades fisiológicas, paramos con los pases de gotas. —Eso ha sido divertido —dije de forma juguetona, estirando mis brazos con alegría. —Respecto a lo de ser marine, quiero que la gente me vea como un héroe… No, ¡quiero ser un héroe! Alguien que pueda transmitir paz en los corazones de las personas necesitadas solo con su presencia, un símbolo bajo el que la gente se pueda refugiar ante los males de este mundo. —Tras estirar un poco más, me dirigí a mi compañero y le señalé con el dedo.

—Deberías estar listo, Kael, quiero que uses tu Uchimizu contra mí. —Ante mi atrevida propuesta, no se podía observar un atisbo de duda en mi rostro. Como maestro, si quería verificar que mi pupilo estaba preparado, debía asegurarme de que el poder del golpe era suficiente como para ser considerado un éxito.

Cajita de tortuga
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