Jadeando por culpa de un Buccaner: ¡Más despacio, que duele! Ten Piedad Haa... [PR]
#1
Exclamation 
ROPITA MM



MUSIQUITA



Narrador / María Merlot



Día 36, Año 18.
Verano.
Hora: 6:01 a.m.
Explanada Subterránea, Cueva con salida al mar.
 Isla de Chika.
Con Cariño Basuropolis.

Un tesoro.
Entre la basura.
La más reciente.
Edición del Periódico.

¿Cómo llegó a sus manos? Bueno, la basura traía consigo oportunidades si se sabían aprovechar. Un poco mojado, tal vez ilegible en algunos artículos pero la información se podía leer. Representaba algo nuevo, entender su estructura, analizar el entrelineado. Odiaba con todas sus fuerzas ese diario de circulación mundial, porque solo mentía sobre su tripulación y ponía cifras a la cabeza de sus nakamas absurdas. ¿Cómo Algodón de Azúcar iba a valer 140.000.000 de Berrys? ¡El valor de SU Algodón de Azúcar era incalculable! Esa gentecita algún día iba a pagar tal ofensa, lo dijo en el muelle de su última isla en el mar azul, hace más de dos años, encontraría al que escribía esas calumnias y se las iba a hacer tragar. Se imaginó haciendo pelotas de papel con cada hoja y metiéndoselas en la boca, obligándolo a masticar y luego a tragar. Si, podía ser “malvada”, y más si ofendían a su amado medico y objeto de fanatismo.

— ¿ImpelDown? ¡Qué clase de desalmados atacan el Resort 10 Estrellas de los Marines! ¿Tucrow? ¿Dónde leí su nombre antes? — medito inclinando la cabeza algunos grados a la derecha, se encontraba sentada en el mascaron con forma de Cara Melo, le gustaba mucho ese lugar — … en mis notas debe estar, sé que lo conozco pero no recuerdo de qué. Ese nombre, lentes… si, alguien guapo. Una lástima… ¿Por qué los piratas serán tan malos? Seguro eran como los… — musito con pesar, cualquier vida era importante. Su diatriba personal se vio interrumpida porque estuvo a punto de nombrar a los… “hombres del saco” de su pasado. Ellos eran bestias asquerosas, repulsivas y malvadas. Siguió ojeando el periódico y vio la cara del tipo del aviso cancelado, ese que tenia pegado en la pared de wanteds de su habitación.

¡El Héroe Comunista Revolucionario iría a un consejo de guerra!

— ¿Se puede “granjear” más “presencia” que usted, Señor Héroe? — le pregunto levantando el papel y sonriéndole al pelipuntiagudo, a los otros cuatros los ignoro. Siguió ojeando aquí y allá — ¿Bertram Gaufrid? Mi esposo de mentiras sale en el periódico. ¡Qué guapo y perfecto se ve! ¿Y este a su lado quién es? Parece un cadáver — bromeo para regresar su atención a aquel que obligo a casarse con ella, por un momento delineo con su dedo índice el contorno de su fotografía — … conseguiré otro de estos, lo recortaré y te pondré en la pared de la fama de mi habitación, entre Algodón de Azúcar y el Peluche — le dijo con cariño, como si estuviera escuchándola. Un tipo ofreciendo den den sex, eso le pareció repulsivo pero siendo ella alguien que una vez fue obligada a prostituirse… la hizo pensar en que… ¿Necesitaría ayuda? ¿Debería llamar y preguntarle si quería ser rescatado? Se lo pensaría.

Luego de una hora, regresó a su habitación y guardó su tesoro. Por ahora, y considerando que debía comer más, y entrenar también, se puso ropa cómoda y bajo con sus armas a la explanada. Un poco de ejercicio matutino, unos espadazos al aire, le serviría para seguir cultivando su inútil poder bélico.



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Karma Fanático: Hyakinthos. 
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#2
Día 36 de Verano, Año 18
Hora: 5:30 a.m.
Explanada Subterránea, Cueva con salida al Mar.
Isla de Chika.

-Aaaaaaahh- Bostecé mientras estiraba mis brazos, primero hacía el cielo y luego hacía los lados. Luego lleve mis puños hacía mi cara y me toque los ojos con mis dedos, quitándome las legañas que notaba en ellos. "¿Que hora debe ser-don?" Me pregunté curioso, ya que era la primera vez que no me despertaba por la luz del astro solar. Él cual no llegaba allí abajo, pero lo que me hizo pensar que aún no había salido era que en la entrada marina de la cueva no se veía entrar aún rayos solares.

Sin darle muchas más vueltas me puse en pie, como desde el primer día que me había subido a aquel barco, me encontraba en cubierta, la cual se había vuelto mi camarote. "Bueno... da igual la hora que sea... ya que me he despertado aprovecharé y empezaré a entrenar un poco-don" Me dije mientras estiraba las piernas un poco, las cuales las notaba algo agarrotadas de dormir sentado toda la noche, con ellas dobladas.

Con cuidado, puesto que no sabía si los demás seguían durmiendo o no, baje a tierra firme, lugar donde estaba todo bastante vacío, la verdad que aquella entrada era muy buena para gente que quería pasar desapercibida, ya que no había nadie y si alguien venía se podía ver desde lejos, gracias a las luces de gas, colocadas en las paredes cada ciertos metros, iluminando el camino.

"¡Venga! Vamos al lío... que me apetece entrenar un rato solo-don" Me dije mientras seguía realizando algunos movimientos articulares de tobillos, rodillas, caderas, torso, brazos y finalmente cuello. Cada ejercicio de movimiento articular lo realizaba tres veces durante unos diez segundos cada uno, o al menos eso creía, ya que los iba contando mentalmente.

Al finalizar los movimientos articulares, empecé con los ejercicios de fuerza, al no tener en ese barco mis pesas y tampoco había tenido tiempo para crearme unas, cosa que me apunté mentalmente en ese momento, para hacer más tarde. Realicé mis ejercicios con mi propio peso. Como con los ejercicios de movilidad, los ejercicios de fuerza también los realizaré en tres series, pero esta vez no por tiempo sino por repeticiones, haciendo 20 repeticiones en cada serie.

Empecé con unas sentadillas, realizando las tres series tranquilamente, dejando más o menos lo que para mi mente parecía un minuto de descanso entre serie y serie. "Necesito hacerme más y más fuerte... No me puede volver a pasar lo del día de la final-don" Me decía durante cada uno de los descansos entre serie y serie. "Fui demasiado despreocupado... tengo que ser menos despreocupado... tengo que trabajar mi concentración-don" Me seguía diciendo incluso cuando ya había cambiado de ejercicio.

Después de las sentadillas hice zancadas laterales, sentadillas de sumo, zancadas rectas, sentadillas con salto, sentadillas unilaterales, flexiones, flexiones en rombo, etc. El entreno más o menos duro una hora y media, acabándolo con unas abdominales de elevación de piernas.

Me encontraba realizando mi meditación protocolaria de después de cada entreno cuando escuche movimiento en el barco. Abrí los ojos y pude ver como Maria bajaba del barco armada con sus espadas. -Buenos días María. ¿Qué haces ya despierta? es muy pronto aún-don.- Le dije saludándola con la mano y luego mirando hacía la entrada de la cueva que daba al mar, donde ahora si ya se empezaban a ver los primeros rayos de sol reflejados en el agua.

MushokuOff
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#3
Narrador / María Merlot



La mestiza iba blandiendo su espada a dos manos, estaba lista para entrenar esa mañana… ¿Era de mañana verdad? Bueno, estar en una cueva la hacia perder la noción del día y la noche, pobres personas de Basuropolis que tenían que vivir así. Por eso estaba muy decidida a limpiar el lugar, tenía un plan en mente que iniciaba consiguiendo miembros para su ONG Saneadora, luego fondos y después ese sitio quedaría tan impoluto como el noble corazón de Hyakinthos, como las enormes nalgas de su Unnie, como el maravilloso color de cabello naturalmente rosado de Vivi, y por supuesto, como cada musculo macizo de EL MACHO.

Con su conjunto de ejercicio rosado, y el cabello atado en una cola alta, llegó a la explanada, dónde un invitado no invitado ya se encontraba. Al verlo... los ojos de la mestiza brillaron. Él era tan grande, tan fuerte, tan MACHO, que resultaba perfecto para entrenar… un hombre de esas dimensiones, le permitiría evaluar sus propias fortalezas y debilidades. Nunca se había enfrentado realmente a nadie, siempre tuvo a un nakama a su lado para defenderla pero desde hacia un buen tiempo… estuvo dedicando ciertas horas al día a fortalecer su cuerpo y el dominio de las armas de filo, como esa espada a dos manos que llevaba siempre consigo, y claro está, de las pequeñas dagas y siempre confiables tantos.

Buenos días María. ¿Qué haces ya despierta? es muy pronto aún-don.

La voz del masculino resonó por la explanada, ella le sonrió con su encantadora sonrisa mientras iba a su encuentro — Buenos días, Bartolomiau — correspondió el saludo, agitando la espada para que la viera bien, se sentía muy pequeña a su lado, la verdad — … me gusta aprovechar el día, es más, me cuesta mucho dormir ¿Sabes? Ojalá pudiera despertarme a las dos de la tarde como Algodón de Azúcar — recitó con su hipnótica voz, contando su manía por madrugar e invertir su tiempo en hacer… “cosas” — … ¿Qué haces? ¿Vas a entrenar? Esos músculos seguro no se mantienen solos. También vine a eso, aunque no tengo músculos como tu… pero creo que pego fuerte — bromeo levantando uno de sus brazos y flexionando el bíceps pero su ropa holgada no permitió ver si se formaba la “bolita” — ¿Te parece si entrenamos juntos? — la joven mestiza corrió siete punto cinco metros en diagonal hacia la derecha del hombre, y dejo su espada a dos manos en el suelo con cuidado, luego se alejo de ahí, para quedar a quince metros del buccaner — … esa espada pega fuerte, usare mi tanto — comento sacando la especie de daga de su cintura, y tomando una posición defensiva mientras estiraba su brazo izquierdo y le hacia un gesto al hombre para que viniera por ella — Ven. Si gano me dejarás pintar tu cabello de rosado Hyakinthos — propuso con una sonrisa llegando a sus ojos y aumentando su belleza y sintonía natural.

Al decir eso, se paró firme para defenderse sosteniendo el tanto muy fuerte y mirando al Bucanner directamente.



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