P.R | Entrenamiento | El ganador de la lotería
#1
88 de Verano - Año 18 
Zona Comercial del Reino Kamabakka -02:00PM





Las placidas calles del reino Kamabakka eran un reflejo de su gente, llamativas, extravagantes y agradables. Entre ellas destacaba la zona comercial, una extensa calle que albergaba un sinfín de negocios, ofreciendo toda clase de servicios y bienes.

“¡Pasen! ¡Pasen! ¡Este delineador jamás se quita! ¡Resiste el agua y los impactos de tus enemigos!”

“¡La mejor base que sus ojos han visto! ¡No pierdan la oportunidad de buscar la suya!”

“¡Los mejores conjuntos traídos desde tierras lejanas! ¡arabasta! ¡ilusia! ¡drum! ¡Pregunta y seguro que cambiaremos tu estilo!”

Aquellos eran tan solo algunos de los anuncios que llamaban la atención de los transeúntes, atrayendo con su estrategia a diferentes clientes en el lugar.

Si bien, todos esos productos podrían sonar fascinantes para los lugareños o algunos piratas recientemente convertidos en chicas, fue otro local el que llamó la atención de más personas por el lugar.

“¡La gran lotería Okama! ¡Pase! ¡Pruebe su suerte y gánese desde 50 millones de berries hasta la edición limitada del perfume Vinusha, catalogado como la mayor exquisitez que su olfato podría percibir y con un precio de 60 millones en el mercado!”

Un Okama con un singular sombrero de copa negro y adornos florales se encontraba llamando la atención de la gente frente a su local. Dicho personaje poseía un elegante gaban abierto en v de color dorado con arreglos negros y mostraba su velludo torso al público con elegancia. “¡Vamos, usted, hermosa señorita!” Dijo al interesado más cercano, con un bigote abundante, lápiz labial y ojos bien maquillados. “No se preocupe, aunque no gane el premio mayor, por la módica suma de mil berrys, podrá aspirar a más de 200 premios interesantes.” El Okama del bigote sonrió avergonzado por los elogios y, con apuro, sacó los berries de su cartera. “Ya me decía mi sexto sentido que las bonitas son las más atrevidas.” Guiñó su ojo el dueño del negocio y tras tomar el dinero, se dirigió a su máquina.

Se trataba de una máquina de gachapon rudimentaria hecha con metal y madera, que poseía diferentes arreglos, los cuales enseñaban los más de 200 premios que el participante podría ganar; desde prendas de ropa hasta figuras coleccionables de personajes célebres en el mundo.

“¡Tan solo tiene que bajar la palanca y veremos cuál será su premio!”  Invito el anfitrión al Okama con bigote y este último no dudó en bajar la palanca, para que un extraño sonido comenzara a emerger de la máquina hasta que una esfera de color blanco cayó por un compartimento en la base de la máquina, al cual cada aspirante tenía fácil acceso.

“¡Ohhh, qué será, qué será!” La voz del de sombrero lleno de expectativa a la muchedumbre que se habia formado y cuando el Okama de bigote abrio la esfera, se encontró con una figura coleccionable de la mismísima Reina Okama Aspros. “¡Felicidades! ¡una figura coleccionable de la reina!”





“Tezca, dame mil berries, necesito apostar en esa maquina…”

Entre las personas formadas frente a aquel establecimiento, se encontraban Tezca Norova y Ryota Miyamoto. Quienes habrían salido para comprar víveres para el barco. “Vamos Bro, deje mi billetera en el barco y eres tú quien lleva el dinero para las compras.” Porque, de lo contrario, era seguro que el capitán los gastaría por completo en esa u otras apuestas.

Detrás de ellos se encontraba Tocho Morocho, que junto a Ryota cargaban las bolsas de los víveres para llevar al barco en dos grandes costales a sus espaldas. El equino no parecía tan entusiasmado como el de ojos ámbar. De hecho, su expresión era de puro escepticismo, como si les dijera. “Tan solo es una tetra para atrapar tontos.” Suspirando por ver la cara de su amigo tan emocionada. “Meru meru meru…” dijo en su idioma caballo con desgano.

“Vamos, solo una tirada, creo que este es mi día de suerte Keke.” Menciono al mismo tiempo que inflaba una bomba de chicle esperando a la respuesta de la rubia.


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#2
La forma animada de la ciudad era increíble pero no fue hasta que vine con el capitán que me di cuenta de una cosa: Era increíblemente tentadora; Ofertas aquí, allá, productos y mucha mucha publicidad con el que muchos vendedores de los blues se quedarían perplejos ¿Había caido en algo de esto? Por supuesto que no, la gran Tezca Norova tiene una fortaleza mental increíble, había pensando con una sonrisa mientras miraba el nuevo delineador que había comprado a prueba de agua, golpes, fuego y muerte ¡Que buen producto!  Por supuesto y si tenía suerte, el capitán ni siquiera se había dado cuenta en el momento que me había escabullido y regresado. Tal vez Tocho Morocho fuera más astuto pero desde hace días lo había sobornado con zanahorias, yo confiaba.
 
Parecía ser que a ambos piratas nos había llamado la atención el mismo stand, deteniéndonos frente a este para mirar la maquina y el muy optimista y escurridizo vendedor que estaba al mando. Olía raro y no era la combinación de perfume y sudor, me refería a que regalar 50 millones de berries por una apuesta de mil era extraño: No pude evitar arrugar la nariz en desconfianza, alzando la ceja mientras bajaba la palanca hasta que de esta salió una pequeña figura de la reina. Siendo honesta, era una figura muy bonita, recordándome lo tentadora que era la suerte y sobretodo esta tierra rosa.
 
La voz del capitán me sacó de mis más consumistas pensamientos y claro, me atrajo a los suyos aunque parecía que no sabía la obvia respuesta que iba a darle.

 
—Imposible, no te voy a dar ni medio berry ¿Me entiendes? Este dinero es para nuestra supervivencia y esta cosa tiene pinta de estafa, debe estar truqueado ¿Sabes cuanto queda en el cofre? A Barald le van a dar tres infartos cuando lo vea. — No había ni una mentira en mis palabras, negando con la cabeza. —También es mi día de suerte, todos mis días son de suerte y la suerte dice que no te preste nada. La única forma en la que dejaría que apuestes es si me arrancas el dinero de la mano ¡Andando! Vamos, Tocho… ¿Qué nos falta? ¿Ya agarramos las naranjas?— Y aún así había decidido por esconder algo de dinero en mis bolsillos por si algún carterista lograba pasarse de listo.
 
 La fila continuaba avanzando, podía escuchar de fondo el canto de la sirena que lograba atraer a cualquiera o en este caso, cada vez que alguien jalaba la palanca obteniendo un premio. Intenté callarlo, tomando una de las pequeñas bolsas de dinero para lanzarla y atraparla sobre la palma mientras caminábamos.
 

 
Contrato confidencial: Tezca Norova
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#3
- Ost -



“Tacaña…”

Fue la respuesta del de cabello castaño ante las negativas de su amiga. “Solo son mil berrys. Barald ni siquiera lo notaría… además, ¿Qué podríamos comprar con eso? ¿Cinco naranjas? ¿cuatro?” La pregunta era sincera, pues él no comprendía realmente el valor de los berries en momorio, ya que los precios podían variar según la isla o el reino que visitaban.

En parámetros reales, seria como un gringo estuviera visitando Venezuela o, un colombiano visitando Europa, no tenía ni idea si lo que el consideraba costoso lo era, o lo que consideraba barato en realidad era costoso, por eso es que el rubio siempre se encargaba de hacer las compras.

“Y la suerte no habla con nadie… mentirosa…” Refunfuño entre dientes, acompañando el caminar que la rubia iniciaba entre la muchedumbre.

Ryota entonces, desvió la mirada de nuevo hacia la máquina de lotería, donde otros más probaron suerte, sacando desde premios inútiles como más figuritas de la reina hasta toallitas de mano o incluso un reloj de plata. “Ese pude ser yo… tendríamos un reloj de plata” Dijo con desgano, escuchando el tintineo de las monedas.


No pudo evitar volver sus ojos hacia el origen del sonido, notando la bolsa de monedas que Tezca revoloteaba en su mano con aparente descaro. “Pinshi tacaña… seguro se le pego del banquero ese…” Pensó sin perder la vista del dinero. “Barald pierde todo su dinero en malas inversiones y ahora es culpa mía porque hago pequeñas apuestas de vez en cuando…” Las quejas fueron aflorando conforme avanzaban entre la muchedumbre, pues Ryota no podía dejar de sentir que vivía una especie de injusticia.

“Sí, puede que a veces pierda algo de dinero en los casinos, invite licor a gente que ni siquiera conozco, pero al menos resisto la tentación de llevarme todo el cofre, eso no lo valoran, claro…” Minimizo sus acciones, aparentando ser la verdadera víctima de las circunstancias. “Y ahora es mi culpa, porque de repente hay menos dinero… ¿pero alguien dice algo cuando Runin compra ropa de diseñador? ¿o cuando el Bro gasta dinero en conchas? ¿O de ti mandándote a poner chichis? No claro que no, mejor apuntemos al pobre Ryota porque me pidio mil berries.” Inflo sus mejillas con una expresión indignada.

Ryota fácilmente podía robarle el dinero de las manos a Tezca, sin embargo, era su amiga y jamás le robaría dinero a uno de sus nakamas. Prefería hartarlos con quejas mientras avanzaban hasta que decidieran por sí mismos prestarle el dinero para que pudiera cumplir su capricho de jugar a las apuestas.

“Meru, meru, meru…” expresó Tocho, en compañía de Tezca. Nadie entendía al caballo, pero por alguna razón podria entenderse como si estuviese de acuerdo con él, de ojos color ámbar.

Aunque solo respondía a Tezca sobre las naranjas, diciendo que ya las tenían, una lástima que nadie hablara caballo.


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#4
Nunca me había gustado lidiar con niños.
 
Menos con esos que no dejan de hablar durante todo el camino, por mala suerte o una jugarreta del destino, no tenía opción con el hombre a mi lado que había adoptado una postura infantil probablemente solo para desesperarme. Por mala suerte para el pirata yo soy increíblemente perfecta en todos los aspectos. Incluso en la paciencia. —Se te olvida que no te verás satisfecho con mil berries ¿Me entiendes? ¡Te estoy haciendo un favor! Es hora que dejes de apostar tanto, un dia apostarás nuestras vidas. — Sostenía la bola con fuerza al pasar entre la multitud mientras volteaba para asegurarme de que Tocho Morocho siguiera con nosotros.
 
Y el capi seguía y seguía; Si pusiera toda esa energía en ganar dinero en lugar de gastarlo, Barald no tendría que ser el que traiga en pan a esta familia tripulación. Me detuve abruptamente cuando escuché la mención a mi persona, volteándome para mirarlo con ofensa: Mi rostro se deformó en una linda mueca de molestia, apuntándolo con el índice. —De mis chichis no vas a estar hablando, Ryota, déjalas en paz ¿Qué no sabías que los millones vienen de mil en mil, Apostador de pacotilla? — Juraba que la próxima vez que me pidiera dinero le iba a dar un saco lleno de piedras.
 
Miré a Tocho Morocho aún con molestia, terminando por soltar un suspiro. —y tu ni te metas, con uno tengo suficiente. — Ni idea, no hablaba caballo pero por si se le ocurría defender a Ryota, ya sabía.
 
Continué caminando por aquellas calles menos transitadas, alejándonos, por suerte, de aquella tentadora maquina de azar: A este punto, el cúmulo de gente parecía haberse reducido mientras buscaba con la mirada la tienda de especias y hierbas que me había recomendado esa okama la noche anterior pero lo que llamó mi atención fue un campo abierto, una especie de terreno donde solo había pasto y algunos arboles a su alrededor, perfecto para descansar. —Esos arboles se ven frescos… Necesito relajarme, escuchar tus quejas hace el camino 3 veces más largo. — Caminé debajo de la copa de uno de los árboles, señalando el espacio a mi lado, no importaba que tanto pudiera quejarse, aquel hombre seguía siendo mi compañero.
 
Esperé el silencio, la calma, el momento se prestaba a aquello ¿no? Mientras miraba de reojo que Tocho Morocho no se comiera las zanahorias. —A ver… Lavar la espalda del cerdo ese de la marina que aparece en los periódicos o… aguantar los golpes de Runin por tres meses, uno diario. No, espera un segundo, ese estuvo muy fácil, olvidaba que eres un masoquista. —
 
Contrato confidencial: Tezca Norova
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#5
Ryota Miyamoto, joven novicio que se lanzó al mar desde la apacible isla de Baterilla, jamás había sido bueno con las normas… desde pequeño quebró todas las que pudo:

¿No puedes dormir con el perro porque se te subirán las pulgas? Dormía con el perro. ¿No puedes ir a los termas del volcán a espiar chicas? Espió a chicas en los baños termales. ¡No vas a tirar caca en la casa de los vecinos! También lo hizo. ¡Tienes que ir a trabajar para buscarte una vida! Escapaba para ir a surfear. ¡Cásate con esa chica o verás! Se largó de la isla en una balsa para seguir conquistando morritas…

En resumen, Ryota Miyamoto no era bueno obedeciendo las reglas que iban en contra de sus propios deseos.
Y en el presente, Tezca Norova se proclamaba como una figura de autoridad que le imponía, con buenos argumentos, no gastar dinero en la gacha del mercado.

 
Por lo que no fue raro que la mente del castaño, maquinara una idea que le facilitaría lograr su cometido.

 


Con el sigilo de un gato negro, Ryota abandonó su caminata aún con las bolsas que cargaba, desapareciendo entre la muchedumbre y cuando Tezca se diera cuenta de que su capitán no se encontraba con ella, o el caballo soplón también lo hiciera, les sería fácil imaginar dónde estaba.

Justo frente a la máquina de la gacha, ofreciendo las bolsas de los víveres que cargaba como método de pago para poder hacer su tirada.

 

“Tranqui bro, te dejare esto como empeño, son víveres bastante buenos, maquillaje, productos de limpieza y uno que otro vestido de la mejor calidad, ¿Cuántas tiradas serian?”

Las palabras de Ryota dibujaron una sonrisa en el anfitrión de la máquina, pues todas esas cosas, valían mucho mas que los mil que pedía y si el muchacho llegaba a ausentarse tan siquiera un poco, le bastaría con decir que no admitía devoluciones. “Claro, corazón, tira, te regalaré 2 tiradas por esta mercancía, claro, luego vuelves con el dinero.” Agregó con malicia.

 

“Kekeke, ¡bien, hora del gambling! ¡Deséenme suerte!”

Quizás no había robado de la mano de Tezca, pero no tuvo ningún problema con intercambiar sus cosas, para costear su capricho y sin ningún remordimiento, bajo la palanca con fuerza, esperando a descubrir su premio.

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#6
Atributos Personaje

 
Que raro. Aunque el ambiente era de relajación no escuchaba la voz del capitán o su respiración, de hecho ni siquiera escuchaba movimiento alguno, con sospeche volteé para encontrarme con Tocho Morocho y ya, nadie a la deriva y sobretodo, las bolsas faltantes de las compras. —…— Parecía que iba a decir algo pero sentía que no tenía sentido: Me iba a guardar los insultos para después. —Vamos, Tocho, tenemos que ir por un idiota. — Aunque tenía una sonrisa en el rostro el ceño fruncido era notorio, sin más y con cierta prisa me levanté para caminar hacia el caballo, indicándole el camino.
 
 Aunque ese era el problema ¿A dónde había ido? Me detuve para pensar un poco ¿En que momento nos habíamos separado? ¿Había sido tan amable de comprar lo que faltaba? No, claro que no, nunca. Simplemente debía apagar todas mis neuronas y pensar como Ryota… —Oye, Tocho ¿A dónde crees que fue el imbécil Ryota? — El caballo parecía mirarme como si la respuesta fuera lo más obvio del mundo, como si fuera más inteligente que yo.  “Meru meru meru…” dijo en su idioma caballo y yo seguía sin entenderle.
 
Aún así, tal vez en una conexión telepática, había llegado a una conclusión: Se había ido a apostar, obviamente. Di media vuelta de regreso por el camino que habíamos marcado ¿Cómo pude ser tan ingenua creyendo que el tema se había dado por zanjado? Entre el camino observaba las tiendas mientras sentía la ira comenzar a molestarme mientras más lo pensaba, en cuanto vendiera las cosas por conseguir dinero iba a conocer a una tesorera muy enojada.
 
Sentí la arcilla de mi cuerpo endurecerse al verlo frente a aquella tienda de apuestas, feliz, como si no hubiera hecho nada malo. —Este imbécil viene a joder en mi dominio… fatal, maldito imbecil...—Me colé entre la gente, acercándome al hombre rápidamente mientras, terminando a su costado alcé el puño, transformando el brazo en arcilla mientras este cambiaba, se expandía con violencia que lograba doler un poco, motivada por mi propia molestia, hasta alcanzar los 5 metros de diámetro y de esa forma pegarle un puñetazo al rostro. —¡MI MAGNIFICENCIA! ¡IDIOTA! ¿A DONDE CREES QUE VAS CON EL DINERO DE LOS VIVERES? ¿PERDISTE LA CABEZA? ¿ME ENTIENDES?—  
 
 
Contrato confidencial: Tezca Norova
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Cambios en estadísticas
Vitalidad: 4564 + 0 = 4564
Energia: 5210 - 613 = 4597
Espiritu: 1402 + 0 = 1402
#7
-Ost-



“Vamos, premio gordo, ven con papá…”

Los ojos de color ámbar mantuvieron completa atención sobre la máquina, cuyos sonidos y efectos rimbombantes parecían no tener fin. “Vamos… vamos…” Expresó con ansias el dueño de aquella mirada, que con sus dedos cruzados esperaba el mejor resultado posible.

Finalmente, la máquina liberó una esfera de un brillante color dorado que vislumbró al castaño y pareció inundar de asombro la expresión del maestro de ceremonias. ¿Sería posible? ¿La suerte por fin había llegado?

No…

—¡MI MAGNIFICENCIA! ¡IDIOTA! ¿A DONDE CREES QUE VAS CON EL DINERO DE LOS VIVERES? ¿PERDISTE LA CABEZA? ¿ME ENTIENDES? —

En tan solo instantes, los escaparates de dos tiendas diferentes fueron destruidos producto de una abominable extremidad de arcilla que conoció su objetivo en el cuerpo entero del castaño. El fuerte impacto estalló de frente junto con la máquina, desatando una oleada de dolor, que lo obligó a dar un par de pasos hacia atrás, desplazándose dos metros mientras se resentía del golpe y movía la mirada con el fin de entender lo que acababa de ocurrir.

La maquina desecha, la gente gritando y la maldita Tezca de pie tras golpearle con su brazo derecho convertido en una gigantesca extremidad de arcilla que comenzaba a deshacerse.



“¡Era el puto premio gordo Tezca! ¡El puto premio gordo!”

Movido por el enojo de haber perdido aquel golpe de suerte, Ryota se abalanzó en dirección a la rubia mientras daba una extraña voltereta que lo puso pies arriba y convirtió en una peonza humana cuya cabeza giraba sobre el suelo. “¡Buto Kaiten Ranbu!” Gritó habiendo recorrido los dos metros que le separaban de su objetivo, embistiendo de lleno sobre el estómago de la mujer utilizando su Busoshoku haki en brazos, piernas y torso para propinar un doloroso golpe con todo su cuerpo.

Tras atacarla, dejó de girar para impulsarse hacia atrás con sus brazos, dando un salto invertido, el cual aprovechó para caer de pie a una distancia de cinco metros con su mirada puesta en Tezca. 



“¡Vamos a arreglar esto como piratas, bro! ¡Uno a uno como homb… como piratas!”

La ira de la rubia le había costado su premio gordo y ahora, un conflicto entre piratas habría iniciado justo en medio de aquella zona comercial con ciudadanos corriendo en direcciones opuestas a la pelea para buscar resguardo de la contienda. Entre estos, se encontraba el anfitrión de la lotería que no sabía si sentirse agradecido o molesto por las acciones de la chica de ojos azules.

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Cambios en estadísticas
Vitalidad: 5931 - 1118 = 4813
Energia: 5724 - 239 = 5485
Espiritu: 1468 - 150 = 1318
#8
Atributos Personaje

¿Qué importaba si era el premio gordo? Gorda la cantidad de problemas que va a tener si sigue apostando tan irresponsablemente, no podía ver el desastre que había causado con un solo golpe y la verdad es que me importaba nada, sentía el coraje hervir en la sangre ¿Cómo se atrevía a ir a mis espaldas? Más allá que fuera el capitán ¡Si se gastaba las cosas iba a ser mi culpa! ¿Y si nos quedábamos sin dinero? A diferencia de como llegamos a esa ciudad en las nubes el dinero se había esfumado como papel ¿Y en momoiro? Temía que se pusiera mucho peor. Todavía teníamos que guardar por el aquel majestuoso barco decidía un dia rendirse ¡No podíamos quedarnos sin medio de transporte! Y yo no me iba a quedar sin lujos, primero muerta antes de terminar en pobreza.
 
Ni siquiera pude verlo acercarse cuando era demasiado tarde, solo sintiendo el pesado dolor en el estómago que provocó que diera un par de pasos atrás casi trastabillando y dejara de concentrarme. —¡Auch! Hijo de…— Apenas podía recuperar el aliento, mirándolo con enojo ¡El fue el que hizo mal y todavía me regresa el golpe! Escuché sus palabras con una sonrisa maliciosa en el rostro, bien, si eso era lo que quería… podía dárselo ¿Quién era parra negarle una buena lección a mi capitán? —¡Luego no vengas a llorar, capitán! ¿Me entiendes? ¡Al parecer solo aprendes a golpes! ¡Arriba, súbditos! —Desde el suelo salieron dos figuras de 1,50 mts, humanoides y robustas: Unos golems de arcilla con los “ojos” concentrados en Ryota que comenzaron a avanzar 5 metros dejando a su paso plastas de arcilla hasta la nueva posición del hombre para que ambos golpearan: El de la derecha tomó la iniciativa, pegando un puñetazo al estomago del hombre con su derecha y le siguió el de la izquierda contra el hombro con simpleza, al final del dia era golems no es como que pudieran hacer tanto.
 
Contenido Oculto

 
 
Contrato confidencial: Tezca Norova
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Cambios en estadísticas
Vitalidad: 4564 - 914 = 3650
Energia: 4597 - 552 = 4045
Espiritu: 1402 + 0 = 1402
#9

La revuelta pirata había comenzado en medio de aquel sector comercial, desatando el caos entre los transeúntes que, asustados, buscaron alejarse de los estragos causados por la mujer de hebras doradas.

—¡Luego no vengas a llorar, capitán! ¿Me entiendes? –

Fueron sus palabras antes de volver a desatar los impresionantes poderes de su akuma no mi.



“Bro... puede invocar mayor domos con sus poderes… cuanta maldita suerte debe tener...”

Dijo el castaño lleno de envidia mientras veía nacer del suelo a dos golems de arcilla, quienes no tardaron en abalanzarse hacia su dirección. “¡Ni lo pienses!” No era la primera vez que los veía. En la final de Skypiea, la rubia los uso como asientos y gracias a ello, pudo darse una idea de cómo le servirían en ese momento. Así que lejos de detenerse a lidiar con ellos, enfocaría su visión a la domadora de golems mientras estos avanzaban y dio un poderoso salto hacia adelante, trazando una parábola cuya altura máxima fue de seis metros a mitad del recorrido para luego. “¡Buto!” Precipitarse en picado con un poderoso cabezazo imbuido de busoshoku haki mientras terminaba por recorrer los cinco metros de distancia que los separaban a ambos.

Ryota impactó de lleno sobre la frente de la rubia, dando un contundente cabezazo que le provocaría los mismos síntomas del impacto anterior y, con algo de suerte, le impediría mantener su concentración en aquellos esbirros que se encontraban a su espalda. Sin embargo, lejos de detenerse, una vez que sus pies tocaron el suelo frente a Tezca, arremetió contra ella, adelantando la pierna izquierda, para dar un poderoso golpe directo de derecha contra el estómago de su compañera utilizando nuevamente su aura y regresar luego de impactar su puño a una guardia ortodoxa de boxeo, dando un paso hacia atrás.



“Luego no vengas a llorar, comerciante tacaña.”

El combate entre piratas habia comenzado, no importaban las razones o formas, eran dos guerreros del mar que liderados por sus deseos y emociones, ahora librarían una encarnizada batalla por demostrarle al contrario quien tenia la razón, la tacaña de Tezca o el apostador compulsivo de Ryota.

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Cambios en estadísticas
Vitalidad: 4813 + 50 = 4863
Energia: 5485 - 35 = 5450
Espiritu: 1318 - 100 = 1218
#10
Atributos Personaje

—¡Escu… — Apenas pude pronunciar dos sílabas cuando su ataque había venido más rápido de lo que tan siquiera mi cerebro podía comprender y un fuerte golpe que logró que perdiera la concentración, los golems parecieron deshacerse al instante y sin embargo no se quedó ahí, en los segundos de extrañeza y el posible inicio de una migraña un nuevo golpe llegó con fuerza, esta vez contra mi estómago, sacándome el aire y casi haciéndome trastabillar una vez más.
 
Maldito capitán. Siendo honesta creo que era la primera vez desde que nos consolidamos como tripulación que lo veía pelear tan cerca, el hombre era como un acróbata y con esa velocidad supe que era mejor alejarme y pensar. El mundo alrededor se había reducido a esta batalla, los edificios y la poca gente que quedaba eran simplemente daño colateral, su culpa por meterse en nuestro camino ¿Quién les había mandado a compartir el mismo espacio que nosotros?
 
No pude evitar toser, dando un rápido salto hacia la derecha. Necesitaba cambiar la estrategia, ya llevaba demasiados golpes y si lograba romperme los lentes iba a matarlo ¿Debería esconderme hasta que baje la guardia? Nunca, menos frente a este hombre. Sabía que podía derrotarlo, simplemente comenzaba a complicarme la situación. —Ah… Ese dolió ¿No tienes piedad por una linda chica como yo? ¿Me entiendes? — No fue más que una burla acompañada de una sorda risa, mientras podía sentir como la arcilla comenzaba a acumularse en mis pies a la tierra, estirando el brazo como si fuera a invocar de forma muy convincente algo. —Si yo fuera tu, no me movería, no sé que puede estar acechando… ¿Sabes? Desde que comí esa fruta he sentido que la tierra es mi nuevo mar, como si en cualquier momento pudiera hundirme. — Fruncí el ceño mientras sentía algunos cimientos en la cercanía de mi posición moverse apenas, me concentré, comenzando a ver aquella aura azul, tan lire como el aire alrededor de mi contrincante. 
 

 
 
Contrato confidencial: Tezca Norova
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Cambios en estadísticas
Vitalidad: 3650 - 1046 = 2604
Energia: 4045 - 140 = 3905
Espiritu: 1402 - 40 = 1362


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