[EVENTO CAMBIO ZONA] A la caza de los sueños; Parte 1
#11
¿Una convención de piratas?

— ¡CUENTEN CON LOS HIJOS DE LA LIBERTAD HIJOS DE PUTA! NYE HE HE HE HE

Hacía un par de semanas que los Hijos de la Libertad habían llegado a Kutsukku consolidándose como una de las potencias del mar cardinal del sur. Aunque ellos aún no lo sabían, pues para Road todo había sido cuestión de parar la oreja y escuchar las novedades de la ciudad. No era difícil para alguien chismoso como él, y capaz de pasar desapercibido. Normalmente se encargaba del reconocimiento de los lugares a los que iban, en ese caso en particular al tener medianamente una noción de dónde iban era cuestión de seguir el sendero y, para no llamar tanto la atención aun, decidió no separarse del grupo de su capitana mientras la seguía de cerca a través del sendero elegido como su sombra. Por lo negro.

— ¡Oye feita! ¿¡Dice algo de mi!? ¿¡Dice algo de mi!?

Gritaba en respuesta a las palabras de su amiga sobre el periodico que les había llegado, él ante todo era un analfabeta y cómo tal veia su foto ahí con mucho númeritos que no podía sumar con los dedos. Nunca había necesitado contar más allá de cuarenta por ejemplo, Puchero en su magnificencia había conseguido una de las copias del periodico y ante la que Road no podía leer comenzó a zarandear el wanted de su amigo contento mientras saltaba enseñandoselo a Vesper y Hanma, quizás por ser los que no conocía del todo aún. Quizás porque entendía que él tenia el segundo wanted más alto del grupo, siempre por detrás de

— CHE ¡PUCCA TU WANTED TIENE UN 7 Y EL MIO UN 6, FEITA! YA ME VOY A VENGAR

El ruidoso ángel oscuro tiró su flequillo hacia atrás antes de llevar la mirada hacia quien lo eclipsaba, eclipsaba inclusive a Hanma y a Mika. Sorprendido rascó su mentón antes de volar alrededor de Hanma y su capitana como si estuviese analizandolos.

— Obviamente en un segundo es suficiente, soy un tipo bárbaro, no lo dudes… Es más, yo diría que Hanma se lo come crudo ¿Verdad que sí, cornudito? Al lorito de mierda de Vesper mejor ni lo cuento, que a él si se le sienta encima el que no la cuenta será él ¡Pero tienes mi voto para rey de los piratas! Yo ni en pedo agarraría responsabilidad alguna más que ser panita de Puchero, y ser tan fachero. Si acaso yo me postulo para ser el piratas mas hermoso del mundo.

Bromeó socarrón tomándose su tiempo para molestar a todos en la tripulación por igual, excepto a Eele pues a él si lo respetaba, era su hermano a la hora de las palizas y un tipo serio.

Entonces finalmente estuvieron frente a la cueva. Prestando particular atención a su gente, no por ignorar a los demás si no por mantenerse como un bastión protector para ellos, mantuvo sus alas extendidas aleteando con gallardía antes de con sus cadenas bien firmes alrededor de sus antebrazos tapados por su chaqueta de cuero, dar una palmada con una sonrisa amplia de lado a lado del rostro.

— ¡Bien, manga de bobis! Vamos a demostrarles que los Hijos de la Libertad no somos puro pico. A ver que nos tiene preparado el “futuro rey de los piratas”

Exclamaba finalmente manteniéndose a tres metros detrás de su capitana, volando a dos metros del suelo para quedar a su altura.

¡Dame unas palmas!
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#12
Magnus caminaba con una chica sentada en cada hombro, sujetándolas con una mano por las piernas. Claramente hacía esto para que fueran cómodas y no perdieran el equilibrio. Estas eran Fjora y Agnes, las gemelas de piel roja que Taito le había mencionado semanas atrás. Parecían haberle pillado el gusto al olor de Magnus, una mezcla muy reconocible de tabaco y una colonia muy potente.

Le había dado una pereza considerable ponerse en marcha. Estaba convencido de que subirse al barco y tirar en línea recta hacia cualquier sitio era mejor que acudir a la llamada de vete tú a saber quién. Pero había terminado ofreciéndose a llevarlas y ahora, evidentemente, caminaba bien erguido. Un hombre de su calibre no iba a estropearles el paseo con una mala postura.
Giró ligeramente la cabeza hacia una de ellas y acarició con el pulgar la pierna que sujetaba.
—El pelirrojo tenía razón. Qué piel más suave. Da gusto encontrarse con un hombre que no te miente en las cosas importantes. ¡Gurororo!

Por delante, Taito seguía caminando como si le pagasen por ello. Magnus no entendía de dónde sacaba tanta energía, pues el tío había reclutado a ciento y pico de personas y, de alguna manera, todavía le quedaban ganas para animarlas.

Intentó ordenar sus pensamientos sobre esta reunión. Un hombre quería convertirse en Rey de los Piratas y había reunido a toda aquella gente para explicarles cómo. A ver qué cojones se contaba. Magnus había venido desde Karate para escucharlo y más valía que-
Una palmada sonó detrás de su cabeza.
Luego otra.
Había venido desde Karate para-

— ♪ ¡¡YAAAVECEES SEMEOOOLVIDAAAAAA!! ♬

Rindiéndose en lo que Magnus llamaba "El noble arte de pensar", que en su opinión estaba bien pero no había que abusar, decidió unirse a las palmas y bailotear un poco, no sin antes ayudar a las señoritas a bajarse de sus hombros.

Con las manos libres, Magnus se encendió un cigarro y volvió a las palmas, sujetándo el cigarro entre los labios.

Mientras bailoteaba volvió la vista al frente, donde se encontraba Vixen caminando unos pasos por delante.
"No me acostumbro a ese trasero tan violento", pensó. 

Permaneció unos segundos contemplándolo con el respeto que merecía una obra bien hecha. Vaya contoneo. Qué tamaño. Qué forma. 

Antes de que se diera cuenta, llegaron a la cueva.

Al entrar en la cueva levantó la mirada, sorprendiéndose de que aquel techo se mantuviera a cierta distancia aún con él de pie. Había barcos, muchos desconocidos y un gigante difícil de pasar por alto. También había una interesante cantidad de señoritas de altísima calidad. Mucha gente esperando a alguien que, de existir, todavía no había llegado.

Al menos todos habían elegido estar allí. Eso le gustaba. Incluso los que habían elegido hacerlo tocándole las palmas en la nuca.

Cuando Taito levantó la mano para pedir atención y se dispuso a escuchar. Diez minutos para curiosear. Bien. Tal vez ahora…
— ¡Pero por el amor de una madre! ¡Tocaos otra primos!


—Estos niños de mierda van a matarme de un disgusto —refunfuñó Magnus. 

La punta de su bota ya estaba marcando el compás otra vez. Tocaban bien los cabrones. 
Como artista consagrado que se consideraba, tenía la obligación de reconocer el talento ajeno.

Se giró hacia los músicos y empezó a acompañarlos con unas palmadas absolutamente desproporcionadas. Sacó pecho, tomó aire y berreó: 
—¡Y A VECES SE ME OLVIDAAAA! —Seguía sin saberse el resto, pero estaba convencido de estar mejorando mucho la canción

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#13
A ratos solo se escuchaban pasos detras de Krave. Estaba caminando detras de Taito cuidando de su culo, incluso de si mismo. La Banda Wanga entraba en escena y Krave solo pensaba en quien puñetas habría allí. Le era indiferente, solo tenía ganas de navegar
y saborear el mar nuevamente. El sitio al que dirigian le resultaba algo familiar pues alguna vez había pasado algo cerca, sin reparar en el gran agujero que allí se agolpaba. Krave escuchaba las conversaciones detras de el. Normalmente no les hacía especial caso salvo que le molestasen, en ese caso no ten´´ia reparo en hacerselo saber a quien le molestase.
Había adoptado un rol protector para con Taito quien era la pieza angular de esa banda de descerebrados. Aunque Taito era el más descerebrado de todos por algo le querían y era su capitán y por ello mientras Krave estuviera allí si alguien quería hacerle daño pobrecito de el. Krave notaba muchas miradas en su espalda pues la mayoría de la banda caminaba detrás de el. Por suerte el sitio al que estaban llegando era bastante amplio aunque fuera un hueco en la roca no iba a tener problemas de espacio como en otros lugares más hechos para razas más pequeñas.
Krave se aliso el bigote usando el pulgar y el dedo indice de su mano derecha.En ese momento el capitán se puso a hablar con Grigori, su cuervo. Krave a veces pensaba que era el que estaba realmente al mando. Poco después un periódico cayo en las manos de Taito quien empezó a ojearlo. Poco después se lo paso a Krave y pregunto si había algo interesante que sus ojos pasaron por alto, pues este no sabe leer.
Krave leyó durante unos minutos mientras iba resumiendo las noticias que iba encontrando en el periódico.

-Para empezar la marina a elegido un nuevo Vice-almirante, un tal "GUFUWU" Dice que sus votos subieron como un globo aunque estuvo reñido.-Dijo Krave mientras leía el siguiente articulo del periódico.
-Ha fallecido una señora que a la gente le da mucha pena, una tal señora "NEM RACISTAM" parecia una anciana amable ¡Aham!.
-Murió un héroe de la marina, el héroe de los cabos gemelos "JODE JODEESTAR" Un viejo con un infarto algo normal.- continuó Krave
-Parece que el banco mundial cambia de manos, ahora lo maneja un tipo llamado "SOTO ASA", más de uno estara en ascuas con esta noticia.Un día tengo que ir allí.

-La búsqueda del trono del rey de los piratas... Una banda ha sido eliminada por la división 30 de la marina, el comodoro "SAN EDGY  EVANGELION " Y "STORNUDO NANCY". 

-Aquí habla de nosotros como banda pirata formada en el sur y aquí sales tu como nuestro líder. Tambien salen unos llamados "HIJOS DE LA LITURGIA". Hizo una pausa para mirar las fotos.

-Se busca fotógrafo, unos cangrejos gigantes raros y un culo muy bonito en última pagina. y por aquí hay un poema Firmado por un tal MG. Krave se giro para mirar a Magnus.
Despues estuvo viendo los wanteds y comprobó que salia su propia cara, ya tenía precio su cabeza.Los humanos no dejaban de sorprenderle.

Krave intento disimular mientras arrancaba la ultima noticia para guardársela.
Al terminar ofreció el periódico a los demás que caminaban por detrás de él. Krave siguió caminando detrás de Taito y atento a su alrededor. Por un momento no paramos hacia la mitad de aquel lugar y los chatarreros comenzaron a cantar de nuevo por orden de Taito.

Off
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#14
Fecha: 39 de Otoño, año 18

Varios días habían pasado ya desde de mi llegada a Kutsukku…creo que una semana exactamente, los cuales no había pasado en balde (bueno, salvo la estancia…no distaba de estar en las afueras, hasta el hospedaje era acorde a la situación de la isla misma), pues de hecho había conseguido enterarme de la fecha y del lugar en el que se juntarían todos los atraídos por este rumor que tanto había dado que hablar y que pensar…bastante en vano, todavía no había nada claro sobre el motivo detrás de dicha reunión, incluso algunos parecían desistir de su asistencia a la misma a raíz del secretismo. Un motivo válido para irse…pero también para continuar para aquellos que fueron vencidos por su curiosidad, siendo mi caso un ejemplo perfecto.

Llegó el tan mencionado día, la hora ya se aproximaba, y quería adelantarme un poco (de cara a evitar ir acompañado…no me convenía agotarme por mantener mi guardia de más), por lo que, sin mucho más en lo que pensar, ni de qué prepararme, me dirigí hacia el puntos de reunión que mencionan los interesados: quedaba en una costa lejana, pero se trataba de una especie de cueva costera o fondeadero bastante apartado de las cuatro regiones ‘’habitables’’ principales. Vamos, era un lugar bien pensado como escondite…aunque bien dejaría de serlo como consecuencia de esta reunión.

A pesar de lo temprano de mi salida, acabaría llegando a la hora punta debido a lo tosco del recorrido, en especial los malogrados caminos que se debían tomar (habiendo recorrido en mi caso el derecho) para descender por el rocoso acantilado.*Como esto sea ya una criba…más de uno se la pega por aquí seguro.* Pensaba para mí mientras continuaba con mi bajada, pendiente de cada paso y de mi propio equilibrio. Unos minutos después ya pude vislumbrar la cueva…y cerca de la misma unos variopinta agrupación de barcos, de los cuales estaban desembarcando una cantidad considerable de gente, ingresando en la gruta sin mayor inconveniente.* Algún día…* Tanto que había trillado los libros de navegación que había obtenido, y todavía no había obtenido un barco…mejor pensar en planes a futuro a tener envidia a los que llegaron al fondeadero en ellos…que descendiese a mis manos un periódico de parte de una gaviota repartidora ayudó en ello, sería mi lectura para cuando llegase abajo

Por fin había conseguido llegar a la entrada de la caverna, y decir que era inmensa era quedarse corto…pero también estaba inmensamente vacía, a excepción de las personas ya presentes, y unas cajas tan desgastadas que difícilmente se podrían considerar aún a efectos prácticos como tal, no había nada más, ni velas, ni nada por el estilo que siquiera evocase a una supuesta reunión. No habiendo nada más interesante que la gente en si, mi atención se dirigió a los que habíamos llegado, y mi oído se dirigió hacia una voz que me sonaba de algo…y pude reconocer a Vesper, quien por lo visto estaba en grupo con otros, por lo que no avancé hacia este con tal de no interrumpirles (en especial viendo a ese ‘’gigante’’, el cual parecía estar memorizando los rostros de los presentes), y por la la acústica de la cueva, poco necesitaba acercarme para escuchar a los demás. Entré un par de metros en la caverna, quedándome un poco apartado del resto, y procedí a leer el periódico recientemente adquirido…sumergiéndome en sus páginas, debía confesar que era la primera vez que leía uno.*Un nuevo almirante…defunciones…economía…por aquí también dieron bola al rumor…’’Piratas sin corazón’’, me da que pecan de sensacionalistas…Con que esos son sus capitanes…Cazadores en horas bajas…Vale, eso dio repelús…Un artista de gira…La rebelión de los crustáceos…y la marina tiene sus escándalos también…*Pensé a modo de resumen lo leído, o al menos lo que captó mi atención

En el periódico se aclaró bastante el rumor, y las voces de los presentes lo confirmaban, se hablaba de que un autoproclamado’’ rey de los piratas’’ iba a estar aquí, y se decía que iba a estar buscando gente para que le siguieran para su causa, ese era el motivo principal de esta congregación de masas…y la tensión empezaba a subir, pues no parecía haber nadie que afirmara ser dicha persona. - A ver si es que nos la han colado y hemos picado.- Un pensamiento que se acabó escapando de mis labios, un posible intento de despejar mis pensamientos, y una segunda vez volví a dirigir mi mirada a los presentes y a quienes fuesen llegando de ahora en adelante…Para mi sorpresa fue más interesante de lo que me habría esperado.

Precisamente llegué a reconocer precisamente a los dos capitanes de las dos nuevas tripulaciones mencionadas en el artículo, al igual que varios de los wanteds anunciados…* Hasta los nuevos pesos pesados del South blue…* Si lo que contaban en el periódico y en los carteles de ‘’se busca’’, se habían ganado ese precio por su cabeza a pulso…Yo, aun siendo pirata, no había realizado ningún crimen considerable, ni siquiera destacado, pero tampoco era algo que me carcomiera demasiado, me había dado mucha libertad el hecho de no tener una diana a mi espalda por ello, acabaría teniéndola en un futuro, claramente, pero mientras tanto, las ventajas del anonimato no se podían negar. Al final, entre que algunos se pusieron a cantar, y cada vez iban llegando personas de lo más peculiares, entre ellas un gigante imponente enmascarado con un intimidante tatuaje de una calavera, que cargaba a sus colegas a sus hombros, literalmente, y el grupo de ‘’los hijos de la libertad’’ reaccionando a las noticias… La energía que varios de los presentes transmitía, al final se me contagió un poco de esa euforia. - Xexexexexe…- Al punto de escaparse de mi la peculiar risa que tenía, entre el susurro y el silbido, entre el sigilo que buscaba mantener…y la atención que procuraba evitar. Aparecería o no un ‘’futuro rey de los piratas’’, pero ya por lo peculiar de esta reunión ya estaba siendo prometedora…o incluso aterradora, de llegar a torcerse.
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#15
La caminata hacia el sitio, del cual habiamos recibido informacion de que algo interesante o quiza de mucha importancia para algunos de nosotros nos esperaba, se estaba haciendo bastante divertida por el jaleo que llevabamos encima. El grupo que habia montado el loco de Taito era digno de presenciar, todos cantando juntos mientras nuestro capitan se esforzaba por dar el do de pecho y tocar las palmas a la vez, algo que me asombraba ya que al tener tantos brazos me costaba mucho de asimilar como podia conseguirlo con tanta alegria. Eso parecia mas una celebracion que la llegada a un lugar desconocido, aunque he de decir que habernos juntado a todos, para mi era algo digno de celebrar.

—¡BURUBURUBURUBURU!¡Mas alto chooms!¡Que nos escuchen hasta la otra punta de la isla— anime a los presentes mientras reia a carcajadas, intentando que mi voz se sumase al escandalo general—. ¡Como sigamos asi, no van a necesitar buscarnos para saber que hemos llegado!

A medida que nos acercabamos a aquella cueva, pude apreciar con mucha mejor exactitud las dimensiones del lugar. Si el peliblanco poeta que tenia detras mia, que por cierto, habia conseguido reclutar a dos muchachas a sus hombros y el bueno de mi hermano Krave podian entrar ahi sin tener que agachar la cabeza es que, sin duda, ese sitio era alto de cojones. Y en cuanto a la amplitud, por la cantidad de barcos y de gente que podiamos estar reunidos ahi, era un sitio con la bastante distancia como para poder reunir a una cantidad ingente de personas. ¿Que trataria de hacer la persona que nos informaron que vendria a contarnos algo?

—¡MENUDO AGUJERO PURU!— comente, alzando la mirada hacia la boveda rocosa—. ¡Aqui podriamos montar una buena fiesta y todavia nos sobraria sitio! Aunque, conociendo a nuestro capitan, seguramente acabaria llenando este sitio de personas de todos los lugares que ha conocido BURUBURUBURUBURU.

Continue andando junto a mis nuevas compañeras con las cuales no habia hablado mucho aun, pero que esperaba conocer mas proximamente para saber si quiza en algun momento podria descargar algo de mi inspiracion creativa con ellas en alguna marca en sus cuerpos. Aunque quiza la chica del casco era demasiado pequeña para tener uno, no queria jugarmela a asegurar su edad pero tampoco queria problemas en un futuro. Delante mia llevaba a Krave, que con su tamaño casi no me dejaba ver todo el sitio con claridad, pero no tapaba lo suficiente como para no escuchar a Taito gritar:

—¡¡Y AAAAAAA VECEEEEEEES SE ME OOOOOLVIDAAAAAAAAAAA!!

No se que clase de cancion era esa, pero estaba mas que seguro que animaba hasta al mas muerto.
Al empezar a explorar mas con profundidad a las personas que habia alli me di cuenta de que alli habia todo tipo de gente: un guitarrista, un chico palido con una especie de mascara en la cabeza, una chica pelinaranja que se encontraba debajo de un gigante, que por cierto, dicho gigante me llamo mucho la atencion; mi mirada se quedo prendida del dibujo ya que era algo que estaba bastante llamativo y, como costumbre, al ponerme tan concentrado uno de mis tentaculos no pudo evitar agitarse para golpear sin querer una de las cajas que habia cerca. Aunque he de decir, que despues de observarlo por unos instantes, ladee la cabeza con cierta desconfianza. Un momento, quiza sea por la distancia pero ese tatuaje o no esta muy bien curado o es un poco raro. No queria darle mucha importancia por el momento, ya iria a preguntarle quiza mas tarde y segui dando vueltas con los ojos para seguir observando al resto de personas que habia.

—En fin,¡veamos que nos depara este lugar! Ya que hemos venido habra que sacar algo interesante de todo esto, y sino al menos algo de inspiracion para el futuro PURU— conclui con una sonrisa, dispuesto a descubrir que clase de aventura nos esperaria alli y mientra me animaba a cantar - que no usar mis tentaculos para palmear porque obviamente, no podria-. — ¡¡Y A VEEEEEECES SE MEEEE OLVIIDDDDDAAAAAA!!

No conocia la cancion, pero joder, que pegadiza era.


Whakawai Riri
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#16
Evento: A la caza de los sueños
Isla Kutsukku
Fecha: 39 de otoño, año 18
Hora: 6:30 PM


Ciento cincuenta y un mamarrachos, con sus gargantas desafinando al unísono: eso eran los Piratas Wanga.

Vixen había aguantado de todo en su vida, pero aquello —aquello— era un terremoto de guitarras y voces, con ciento cincuenta y un cabrones empeñados en hacer temblar el mundo. Y ella estaba encantada de estar allí y ser parte de ello. El ritmo le entraba en el cuerpo y no pensaba quejarse ni un poquito.


Caminaba en el segundo pelotón, usando la espalda azul de Krave como punto de rumbo —si el mundo entero ardía, esa montaña con bigote de morsa estreñida seguiría caminando igual, y eso la tranquilizaba más que cualquier mapa—. A su lado iba Wheke, que estaba más pintado que un crucigrama y parecía un puto faro, con brazos de sobra para compensar cualquier otra carencia; al otro, Centella. Para algunos, la loca enmascarada que asaltaba mercados con más entusiasmo que criterio; para Vi, Casquito, una tía de lo más divertida que siempre conseguía llamar su atención con una sonrisa que le daba ganas de averiguar, qué otras fechorías podía cometer a puerta cerrada. Detrás, pisándole los talones, iba Magnus. O al menos eso le parecía a Vixen, que llevaba un rato sintiendo una mirada clavada en las nalgas con la persistencia de una mosca en verano. No se giró a comprobarlo. Si al cochi… ejem, al caballero le apetecía recrearse con las vistas, que aprovechara mientras pudiera.

— ♪ ¡¡YAAVECEES SEMEOOOLVIDAAAAAA!! ♬ —

La canción de los chatarreros le entraba por las botas y le subía por las piernas como una corriente, y aunque ella no cantaba, tarareaba, y sus dedos marcaban el compás contra el muslo, secos y exactos.

El olor de Kutsukku les llevaba la delantera desde hacía rato: hierro quemado y esa humedad ácida de las ciudades que son un caos. Pero cuando la comitiva torció hacia la costa y el fondeadero se abrió ante ellos el aire cambió de registro. Salitre viejo. Moho de madera muerta. Y debajo, un tufo metálico y remojo en agua estancada.

A Vixen se le disparó la nariz. Tres tironcitos rápidos, el tic de siempre, como si tuviera una abejita haciendo zumba en la punta. Se rascó la nariz con el dorso del índice, disimulando el gesto como quien se quita una picazón, y refunfuñó una maldición sin voz. — Pinga… tú y yo vamos a tener un serio problema algún día — le advirtió a su propia nariz, entre dientes. La cueva era más grande de lo que los rumores habían escupido, y eso ya era decir mucho.

Cuando las gaviotas alzaron el vuelo en medio del tumulto y soltaron los periódicos, Vixen vio a Taito atrapar uno al vuelo, hojearlo con cara de erudito y rematar la faena con la sentencia del año: —¡No sé leer!. La risa le subió a Vixen por el esternón antes de que pudiera contenerla. Se le escapó entre los dientes, seca y corta, mientras se tapaba a medias la boca con los nudillos. —Kishishishi... El futuro Rey de los Piratas, señoras y señores. Analfabeto y sin el más mínimo complejo por ello.

Antes de que Krave decidiera por dónde empezar, Vixen ya se había colado entre su brazo y el papel, echando el cuello como tortuga chismosa que no pensaba perderse el cotilleo aunque tuviera que meter la cabeza dentro del periódico. No es que fuera una rata de biblioteca. Leía lo justo, pero los wanted eran el idioma universal del brete en los mares, y Vixen no pensaba perderse los chismes de primera mano. Y para su sorpresa, entre tanta cara de edgys, encontró una que conocía de sobra.

—Pero si es nuestra Casquito —canturreó Vixen, clavando el dedo en el papel sin pedirle permiso a nadie—. Mira qué bien sales, que perra. «Heroína local» entregada por sus propios vecinos. Los mismos a los que había salvado se habían presentado en masa ante los Marines para señalarla con el dedo y rogar, entre lágrimas, que sacaran a «esa demonio» de sus vidas. Vixen lo leyó dos veces. O dos veces y media, porque la primera se le nubló la vista de la risa.

— Kishishishi... — La gratitud, Casquito. Caduca antes que la leche. — Vixen le devolvió el periódico a Krave con una palmadita en el brazo, saboreando la ironía como si fuera el último trozo del postre—. Les salvas el culo y te lo devuelven cosido a una recompensa. Menuda panda de cabrones.

Vixen soltó una risa por la nariz y siguió andando, metiendo la mano en el bolsillo interior de la chaqueta hasta dar con lo que buscaba. Sacó una zanahoria y le pegó un mordisco sin dejar de caminar, disfrutando de su merienda tan tranquila, como si no tuviera a un montón de gente apretujándose a su alrededor.

Porque había mucho que mirar.

El primero en entrar en su catálogo fue el gigante, porque era imposible no verlo: menuda montaña con patas, el cabrón. Y, por si no bastara con semejante torre de control, llevaba a una pelinaranja instalada en el hombro. Vixen la divisó al instante y enseguida reparó en el detalle verdaderamente importante: qué melones portaba la susodicha. Vixen se quedó un par de segundos con la zanahoria olvidada a medio camino de la boca. Si aquella noche acababa en peleas, que doña mamacita melones le hiciese lo que le gustase, que ella se dejaba... y sin rechistar.

El resto del catálogo tampoco estaba nada mal: un zumbao con cara de coyote en pleno viaje de drogas, cantando a grito pelao mientras le daba a la guitarra—no sabía uno si aplaudir o llamar a un médico—, un peliblanco con aspecto un poco distrófico, de esos que se rompen si los miras muy fuerte, un tipo con cuernos que le causaba repelús, una pechugona pelirosa y para más flipados por ahí, mejor ir mirando de dos en dos, porque la cueva prometía. Ninguno de ellos había cruzado medio South Blue por turismo. En aquella cueva se respiraba hambre, y no del que se quita con zanahorias: hambre de trono, de nombre, de sitio en el mundo. Vixen lo reconoció al vuelo, porque ella llevaba años durmiendo con ese apetito.

— Daos una vuelta si os apetece, a ver qué sacáis. Si os movéis nos vemos aquí en diez minutos. — dijo Taito a lo bajito.

— Recibido, capitán — respondió Vixen con la zanahoria a medio morder, alzando dos dedos a modo de saludo. Buena idea, la verdad; diez minutos daban para mucho en una cueva con semejante escaparate.


Vixen se guardó lo que quedaba de zanahoria en el bolsillo, se estiró el cuello como quien se prepara para echar a andar... en cuanto decidiera hacia dónde, claro.



Bolsillo Táctico
[Imagen: HC5Abkg.png]
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#17
39 de otoño, año 18
Isla Kutsukku
Por la mañana



♔


— Bah, periódicos… mucho texto pero NADA HABLA DE LA MEJOR DIVISIÓN DE TODAS: NOSOTROS. — Espeta Seraphim entre dientes cuando por fin puede ver ese papel con muchas letras que les ha llegado a su poder.

Seraphim detesta los periódicos tanto que apenas se molesta en leerlos. Lo único que quiere ver en esas páginas son cosas de la marina o futuras noticias que puedan decir de ella como alguien destacable en la marina o como cantante. Por eso es que ella dice que no le hace falta saber nada porque ya le preguntará a los demás, puesto que los demás de su equipo deben de informarla porque ella es la privilegiada. Cosas de Seraphim, supongo. Por lo menos sabe que donde irán va a estar lleno de esas personas que estaban en el wanted, así como otras personas más peligrosas que, aunque no salgan en sus carteles, puede ser todo un reto.

Como es una misión de sigilo deben de mantener el perfil bajo para no llamar la atención. Todo el grupo se preparó a conciencia para ello, pero a Seraphim no le hizo falta los consejos de Nyssa porque ella ya tenía un modelito de los suyos que pudo hacer pasar como uno de los piratas. Aunque ya le hubieran preparado un traje, ella prefirió ir más escotada e insinuar más con su apariencia para no pasar desapercibida.

— Cuanto más llame la atención, menos se percatarán de mí porque a los piratas les gusta llamar la atención y ser egocéntricos, ara ara~ —Diría Seraphim para convencer a los demás que su traje es mucho mejor de lo que aparentaba a primera vista por ser tan llamativo e insinuar tanto.

Siguió a su grupo después de haber dejado las cosas importantes en su barco, así como hacer que su propio navío aparentara ser uno más. Obvio que a quien se enganchó no fue a Alex —pues el gigante aún le daba respeto— sino que hizo que Jesse le agarrase, abrazando el brazo de Jesse cuando se mueven con el gigante Alex hacia la isla. Le daba bastante vértigo, pero al ser tan ligera ella podía agarrarse bien sin molestar mucho a Jesse.

Al llegar, no se separa del pelirrojo y de su grupo, del cual pasa un poco porque al gigante no entiende y las dos chicas parecen distraidas. Entonces Seraphim mira de reojo a los demás. No le gusta que no le presten atención pero no va a decirlo nunca a viva voz, sino demostrarlo con acciones. Aunque Kagura haya dicho que deben de mantenerse con vida y juntos, ella no podía evitar ir a curiosear en dirección hacia donde estaban cantando esos piratas. Obvio que ella era una de las razones por ser el centro de miradas por su belleza destacada, y eso que lo disfrutaba ella porque miraba a quienes le miraban con esa sonrisa encantadora; esas que pones cuando sabes que estas siendo mirada con deseo y te gusta.
Solamente miró a ese grupo de "cantores" desde su posición, pero se mantiene al lado de su grupo, mientras dice:

— Oooooh mooooh~, ¿en serio tenemos que estar aquí de tranqui? Me apetecía tanto ir a comprar o cantar. ¡Yo cantaría mejor que esos tipos! ¿Verdad que sí, Barbarroja? —Primero grita eso en un tono de voz media, como si estuviera enfadada o picada con su grupo por no poder moverse mucho. Después pregunta al chico de rojo porque le encantaba que le halagaran. Aun así sigue portándose bien antes de que pudiera liarse más… por ahora.


Una diva es valiente poderosaaaa~
___________

[Imagen: rVchtSO.png]

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