Mordisco, mordisco, humanitos ¿Quién está mordisqueando mi casa? :: T4 :: PR
#1
Musiquita - Uptown Girl


Narrador / Gretel H. Griim / Jhon / Jhun



Otoño (27).
Año 18.
08:57 a. m.
Sitio Random del Bosque Utsukushi, Isla Chisi.

Gretel era una aventurera en toda la palabra y una amante de la comida en general. A sus 28 años había recorrido muchas islas buscando el mejor sabor, el mejor sazón, la mejor comida. Lamentablemente, y aunque amará comer y lo disfrutará como nadie más en el mundo, no tenía capacidad vocacional para ejercer tan noble arte por eso se dedicaba a probar, degustar y evaluar. ¡Como experta culinaria había escrito ya dos libros! Se vendían en su pueblo natal, no los había visto más allá pero era cuestión de tiempo porque cuando se hacía lo que se amaba el éxito llegaba solo.

Un mes antes, en una feria se tropezó con una bruja quien le leyó las cartas, las manos, las estrellas y hasta el cuero cabelludo, y todos pronosticaban algo maravilloso ¡Encontraría un festín sin fin! La cúspide de lo gourmet, el tesoro más importante del mundo… o así la sedujo con sus palabras para venderle un costoso, MUY COSTOSO, mapa de una isla llamada Chisi dónde encontraría al mejor cocinero de todos los tiempos y le haría “el banquete de su vida”. Solo imaginarlo se le aguo la boca y pagó una exorbitante cantidad de dinero por un pedazo de papel.

Así fue como a bordo del Culinario Go Go, su barco, llegó junto a su tripulación a una isla incivilizada… ¡JUSTO COMO DIJO LA BRUJA! Claro, cualquier navegante también sabría como llegar a cualquier isla con una cartografía decente. Desembarcó junto a sus dos leales compañeros, los gemelos Jhon y Jhun quienes no aprobaban para nada todo ese sinsentido.

— Aquí… Hmmm — saltó del botecito que los llevó hasta la playa — … conoceremos el umami... Hmmm — sentenció intentando caer con elegancia sobre la arena pero sus zapatos de tacón alto se clavaron entre los granos haciéndola tambalearse. Como pudo mantuvo el equilibrio, llevo las manos a su cintura — Lo siento en mis papilas gustativas, pececitos, será una experiencia gastronómica sin igual — camino tan regia como la arena se lo permitía con su largo cabello rojizo anaranjado balanceándose a su espalda.

— Gretel… — suspiro Jhon saltando detrás de ella.

— ¿Experiencia Gastronomía? Si solo veo hojas aquí. Esa bruja te timo, te lo dijimos. Lo máximo que obtendremos será sarampión, dengue, chikungunya, fiebre amarilla, la peste del pollo, la blanca, la negra, la azul… — refunfuño Jhun recitando varias enfermedades, algunas otras quizás ni existían pero él estaba seguro que las obtendrían ahí. 

— ¡PECECITO! — se giró para verlo, en sus dos metros de altura conformado en parte por sus largas y perfectas piernas. La mujer era hermosa, saco un par de suspiro de los gemelos — ¿Por qué eres taaaaaaaan negativo? — le cuestionó volteando los ojos para luego acercarse a él — Jhon… no atraigas enfermedades con tu boquita de pez… — llevó su mano a los labios del hombre — … aprende a Jhun… — señaló al otro gemelo con la cabeza.

— Gretel, soy Jhun, él es Jhon… y no atraigo nada. Además, pudiste ponerte zapatos bajos, te vas a romper un tobillo. Y estamos en la boca de un bosque virgen, no hables fuerte, podrían venir a comernos… los mosquitos gigantes que vivan aquí — refunfuño de nuevo ganándose una mirada de fastidio de la mujer.

— Jamás emprendería la aventura culinaria de mi vida con zapatos bajos. ¿Estas loco? Antes muerta que sencilla — se volteó golpeándolo con su larga cabellera, y alejándose 20 metros de los gemelos, que solo suspiraron ante su capitana — Y NO VENDRÁ NADIE A COMERNOS, NO SEAS COBARDE PECECITO. HOOOOOOOOOLA MONSTRUOS VENGAN POR MI. AH, NO, NO VENDRÁN PORQUE ESTÁN EN LA IMAGINACIÓN DE UN PECECITO SIN SENTIDO DE LA MODA — gritó para probar su punto y como por arte de magia algo rugió desde las entrañas de la selva pero ella no se amedrento — ¡QUE TIMING TAN MARAV! — gritó de nuevo pero esta vez fue callada por una sombra que descendió del cielo, una polilla de colores psicodélicos y que le duplicaba el tamaño, la tomó en una de sus garras y se la llevó…

— ¡Gretel! — balbuceó Jhon.

— ¡Nunca escucha! — refunfuñó Jhun.

— ¿Se la va a comer? — preguntó a nadie Jhon.

— Le dará indigestión si lo hace — responde Jhun.

— ¿Deberíamos ir por ella? — cuestionó sentándose en la arena de la playa disfrutando del sonido de su amado mar.

— Si... deberíamos — se sentó a su lado y comenzó a hacer una torre con la arena del lugar.


— ¡Bájame horrible intento de mariposa! — exigía… su voz era audible para cualquiera que estuviera en el lugar y momento correcto. La polilla la ignoró durante el trayecto, se metió entre los arboles y la lanzó sobre un nido, si justo como el de un ave. Habían tres huevos ahí — No soy comida… yo como comida pero no soy comida… ¿Eres un insecto tonto? — intentó dialogar con está pero volvió a alzar el vuelo, dejando a la mujer sola entre la paja. Gretel se levantó, limpio su vestimenta, se acerco a las paredes del nido (por su altura le llega a la mitad) y notó que estaba sobre un árbol alto — ¿Holaaaaaaaaaa? ¿Alguieeeeeeeeeeeeeen? Aquí una damisela en peligro… alguien ayúdeme... — primero su voz sonó muy segura, luego un poco vulnerable.



¡FEE, FI, FO, FUM!
Karma Fanático: Hyakinthos. 
[Imagen: mmocheja.png]
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#2
La isla de Chisi se mantiene serena y calmada como lleva siendo costumbre en los últimos días, o al menos en lo que ha experimentado el arquero eléctrico de la marina desde su fatídica llegada a la isla. Ciertamente la llegada de su división al lugar fue nefasta, y algo que el joven no desea a nadie, pues por mucho que desprecie a los piratas prefiere arrestarlos y que tengan tiempo de recapacitar estando presos, y un naufragio de ese estilo es una condena de muerte casi segura, siendo un auténtico milagro que los propios marines no hayan muerto en el mismo. El joven arquero durante esa tragedia estuvo realmente cerca de la muerte, pues uno de los trozos resultantes del impacto estuvo al borde de atravesarle el corazón, dejándole una grave herida en su pecho, la cual le causa molestias en caso de que se golpee con algo sobre ella. Afortunadamente su fiel montura se quedó al cuidado de un compañero que confiaba lo iba a cuidar bien, además de que también tiene una compañera que está al tanto de los cuidados requeridos por el hipopótamo y sus gustos. Confía en la responsabilidad del compañero, quien demostró ser alguien serio y responsable, pero también en lo que deduce de la personalidad de la joven mapache para que esté también al tanto de su compañero y ayude en su cuidado.
 
El joven arquero se encuentra en un campamento improvisado encontrado por su compañero de división y cocinero de la misma, estaba durmiendo tranquilamente casi al borde del barranco, donde de caer terminaría muerto no solo por la altura, sino porque al final se encuentra el mar, y debido a la extraña fruta que comió, es incapaz de nadar, convirtiéndose en un ancla en el mar. Junto a él se encuentra todo lo que pudo rescatar del naufragio, siendo que por fortuna solo perdió el dinero y pudo mantener los equipos, herramientas, y los anillos, tanto los que él mismo fabricó como el que le regaló la joven pirata que tantos dilemas le causa. El joven se despertó de pronto, alrededor de las 6:30am en el momento en el que los pájaros de la zona empiezan a cantar y los primeros rayos de sol iluminan su rostro provocando que se despierte de una manera en la que está totalmente acostumbrado y que en cierto modo añoraba. Despertarse con el solo y los pájaros es como solía despertarse el arquero antes de perder a toda su familia, una forma natural de empezar el día y que siempre le dejaba lleno de energía, algo que hacía tiempo el joven marine con alma de cazador no recordaba vivir, siendo que siempre andaba en barcos, misiones o entrenamientos, con breves momentos de descanso, e incluso en esos momentos se encontraba lejos de un entorno natural como esa isla.
 
El joven se levanta con calma, y empieza a estirar su cuerpo y ejercitarse, preparándose para una de sus costumbre más arraigadas en su cuerpo desde pequeño, una sesión de entrenamiento matutina para activar el cuerpo y hacer que tenga energía y el ánimo esté completo. El joven estira los músculos, prepara las articulaciones y mantiene la calma, respirando y meditando conforme calienta el cuerpo antes de tomar sus cosas, ajustarse bien la trenza y salir del lugar a caminar por la isla, o más bien correr adaptándose al bosque buscando aprender o recuperar el conocimiento que tenía de moverse por el mismo en busca de poder desempeñarse mejor en sus avances por los bosques cuando caza o busca materiales para sus creaciones, además de que según recuerda, una de las especialidades de su abuelo era la preparación de sustancias que ayudaban a la cacería sin afectar a la carne, por lo que supone que con el tiempo si estudia lo suficiente podrá preparar ese mismo tipo de sustancias para usarlas en sus flechas.
 
El joven empieza a correr a la media hora de despertarse, primero se prepara un pequeño desayuno, o más bien se toma sobras de la cena preparada por Kibai y deja una nota a sus compañeros avisando de donde estará y les indica que si necesitan algo lo contacten por den den mushi, y que estén atentos a los suyos por si el comodoro necesita su ayuda poder partir raudo a ayudarlo. El joven se mueve con naturalidad, manteniéndose corriendo por una zona que ya conoce de las veces anteriores que se adentró en el bosque y lo poco que le queda de sus conocimientos de cómo adentrarse en el bosque, que es lo básico de memorizar puntos de referencia, observar bien el entorno y no bajar la guardia. Como cada vez que salió al bosque, el joven mantiene su haki activo en un área de unos 85 metros, atento a cualquier señal de peligro poder reaccionar a tiempo.
 
El tiempo va pasando, el sol va subiendo y el bosque se va animando y llenando de vida, pero nada preparó al joven marine para lo que pronto escucha, una voz pidiendo ayuda, primero llena de seguridad, pero  luego más asustada y vulnerable, por lo que el joven arquero se detiene, y con sus orbes rojizos examina toda la zona, usando su haki para buscar la presencia de alguien y el sonido para delimitar mínimamente la posición de la dueña de la voz. De pronto el joven alza la vista y ve a lo alto, en lo que parece ser un nido, una joven agitando los brazos buscando ayuda, momento en el que el arquero se rasca tras la cabeza pensando en cómo la muchacha llegó hasta allá, siendo que probablemente algún animal la haya tomado por comida, mientras tanto carraspea para preparar la voz y grita
 
-Señorita, ¿se encuentra bien sir?¿Cómo llegó allá arriba?¿Necesita ayuda?-
 
Mientras decía eso sus ojos y su haki atienden al entorno, buscando señal de peligro o de la llegada de lo que sea que la llevó a lo alto de ese árbol, o alguna otra amenaza.

Carcaj Eléctrico de Bertram
berchanpandared



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