[EVENTO CAMBIO ZONA] A la caza de los sueños; Parte 2 (Grupo 2)
#21
Su ofensiva había sido efectiva, certera. Ahora no tenía tiempo que perder pues todo se podía dar en una fracción de segundo. Aun en el aire a medida que el cuerpo de su rival avanzaba por los aires, Road ya se movilizaba volando de un aleteo unos dos metros posando los pies contra la pared sur de la caverna contrayendo las piernas mientras sus músculos se cargaban de tensión, contemplando a su rival que parecía ahora envolverse en una suerte de armadura de burbujas. Algo planeaba, quizás una ofensiva cuerpo a cuerpo sería una mala idea pero la mujer en terlipes parecía más que dispuesta a ello. El hombre habló y las palabras resonaron en su interior cómo si fuese una suerte de eco, todo se dio fugazmente no pasando más que un instante.

“¿acaso siempre buscan señalar el físico de otros?”

[Imagen: z0jsOYE.jpeg]

El mundo era un lugar injusto, el bien lo sabía. Un lunarian más pequeño que los demás, un niño huérfano, un niño pobre. Resultaba casi irónico que alguien que había sufrido tanta desdicha ahora esgrimiese su belleza física como un arma en contra de todos los demás que carecían de esa misma belleza ¿O no era acaso sensato? En ese instante volvió a ser un niño que sufría la desigualdad, volvió a ser un adolescente que solo tenía a sus preciados amigos.

[Imagen: am9xvI5.png]

"Algún día se lo demostraremos Puchero... Tu y yo saldremos de ésta, porque estamos juntos, porque nadie nos podrá detener. Aprenderemos a sonreír de lado a lado, y nos reiremos de todos los que se han reído de nosotros. Seremos libres, libres."

Debía luchar por ellos, debía luchar por sus amigos.

Se impulsó volando rápidamente, su cuerpo parecía una saeta mucho más ligera que su vuelo previo convirtiéndose ésta vez en un meteoro. Pegó un salto horizontal por la naturaleza inicial de su impulso quedando directamente sobre su oponente a unos 34 metros de distancia, aleteó nuevamente ésta vez hacia abajo tanto cómo pudo y fue entonces cuando sus alas detuvieron ese aleteo para dejar que la inercia misma de la caída lo dejase suspenderse desde unos 30 metros de altura cayendo en picado.

[Imagen: bz1JXCK.jpeg]

Sus manos aplaudieron nuevamente, dos veces, galletas se formaron alrededor de sus brazos tensados hacia atrás dispuesto a lanzar dos puñetazos en caída.

La mujer dinosaurio lo levantó, el punto de impacto se daría cuando el oponente estuviese a unos 14 metros en el aire con sus brazos al unísono esgrimidos para impactar contra el mismo en dos rápidos puñetazos que, aun si el oponente no se veía afectado por la técnica de la colorada, aun así caerían sobre la posición del mismo y su capullo de burbujas buscando firmar su sentencia de muerte. Si querían salir de ahí, debían cooperar. No se conocían, quizás no se volverían a ver, pero algo estaba claro.

Serían libres.

¡Dame unas palmas!
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[Imagen: UkCA4h0.jpeg]
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#22
El salto arrancó polvo tras de sí, viajó como la bala de un cañón hacia su contrincante y para cuando se quiso dar cuenta, vociferaba mientras agarraba el mismo aire. Aquel capullo de pelo rosa y cuernos lo había esquivado, aunque el luchador callejero no se había dado cuenta de ello, era lo suficientemente rápido para lograrlo. - ¿Qué cojones? ¿Dónde estás monster high? - Separó los brazos, liberando el abrazo de oso sobre la nada, miró hacia los costados pero no lo vio, entonces se giró cuando las palabras de el divo se dieron. No creyó sus palabras, por lo que se había dado anteriormente, tampoco su ofrecimiento a colaborar, era evidente que los estaba intentando mentir en la cara, o al menos evidente para el peliblanco, quien ya jugaba con las tretas desde que era aun más niño.

Su mirada estaba fija en aquel hombre de pelo rosa cuando, tras un parpadeo lo volvió a perder de vista, por la distancia a la que estaban pudo reubicarlo de nuevo, pero ahora estaba en el aire y bajo este había una columna en cuya punta había una especie de puño. Alguno había hecho aquello, pero no sabía ni quien ni cómo. En ese instante, en el que volaba como un majestuoso ave que se había estampado contra un cristal, sus burbujas cubrieron toda la cueva, se dio cuenta cuando ya estaban posadas en todos lados, incluido a los pies del peliblanco, lo que le dejó las zapatillas y punteras relucientes, así como una sensación un tanto extraña a la que no haría mucho caso. Quizás era la rabia por no haberlo podido agarrar, quién sabe. - Me falta, me falta velocidad, porque ir a lo maldito, solo lo puede hacer uno con Dopamine - Se llevó la zurda rápidamente al pecho, sujetando Beatsavior y alzándolo ligeramente mientras metía la boca de nuevo bajo el cuello de su ropa.

Antes no lo había hecho bien, el pum iba después del ka sin dejar ningún tss olvidado, de fondo sus cuerdas vocales se estrechaban para dejar pasar el aire justo para que se produjese un sonido en flujo que iba subiendo su tono a medida que sus labios convertidos en percusión aumentaban la cadencia.

En el aire, la diva se envolvería en un capullo de burbujas que caería hasta el suelo, como si nada. Aquellas burbujas no le dejaban ver claramente el interior. ¿Qué estaba tramando aquel pelirrosa? Fuese lo que fuese había que aprovechar para reventarle la cabeza, y si la primera no le había entrado, lo haría la segunda y si no la tercera.

Llegó al suelo, habló desde dentro de aquel extraño capullo, solo escuchaba lloros y Kai no escuchaba lloros, burbujeante que lo recubría, fue cuando detuvo su ritmo y se acercó corriendo unos cinco metros antes de volverlo a ver desaparecer y, entonces, la dino borracha, parecía algo mareada, ocupaba el lugar del cumpleañero. - ¿Qué haces borracha? - Era la pregunta, aunque en realidad quería decir: ''¿Dónde coño está el subnormal ese?''. Chasqueó la lengua y sus ojos se concentraron, o los obligó. ¿Eso se podía hacer? Se preparó corporalmente, primero soltando su micrófono oculto y después flexionó ligeramente las rodillas levantando ambas manos, porque en cuanto aquel hombre detuviese su movimiento, lo tendría que hacer en algún momento para coger resuello, se lanzaría a lo maldito a por él. - Voy a por ti caperucita - Mentó.



Tras su ascenso meteórico impulsado por la dino pelirroja y su descenso apoteósico, provocado por el moreno de alas negras, algo que Kai era imposible que viese pues sus ojos no estaban entrenados para tal tarea, llegaría el momento en el que su contrincante aterrizaría, sería entonces, cuando lo vería claramente, que arremetería contra él únicamente. - ¡Atrás! - Exclamó en el instante que inició su carrera en salto y, en cuanto lo tuviese a tiro de palma, lo golpearía con ambas para mandarlo a volar en diagonal ascendente hacia la dirección contraria.

cositas V2
Leyenda de una Leyenda
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Abreme
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#23
Burbujas, eso era curioso. Más de alguno en ese lugar seguro necesitaba un buen baño, difícil asegurarlo con el olfato tan malo de la pelirroja, pero no podía esperar otra cosa de un grupo de piratas.

No podía saber de qué estaban hechas, ni cuál era su función, pero claramente no eran algo natural, por lo que podía al menos suponer fuertemente que se trataba de una habilidad de alguno de los presentes. Ninguno de los que se encontraban en la cueva parecían hacerse cargo, ni regocijarse de haber atrapado al enemigo, por lo que lo más seguro era que se tratara de un poder de ese cornudo. Además, estaba rodeado de estas y no parecía importarle, o era su habilidad o era lo suficientemente fuerte/estúpido como para que no le importe.

En cualquier caso, era peligroso.

El pelirosa habló, asegurando que les faltaba “aura” que solo sabían cómo combatir y hablar del físico de otros. - Bueno, podemos estar de acuerdo en dos cosas al menos -. En cuanto terminó de decir eso, se incorporó y observó el lugar, todo pasaba demasiado rápido como para que ella pudiera verlo. No era una luchadora, se consideraba sobreviviente, inteligente, perspicaz, pero no una fuerza capaz de doblegar a otros. Esos eran Road, Mika, Eele, incluso Hanma y Vesper, pero no ella.

Al menos hasta que las cosas se tornaban a su favor, y esa situación era muy favorable. - Y por eso yo siempre saldré con la victoria -. Porque no era como esas bestias que solo pensaban en pelear.

Suspiró, de su boca no salió aire, tampoco el tan habitual humo del cigarro, sino que uno de un color más bonito, violáceo para ser específicos. De sus brazos, sus uñas, sus ojos, incluso su cabello, ese elemento extraño comenzó a ser expulsado, comenzando a llenar la caverna a una velocidad mayor de la que la gran mentirosa había demostrado hasta ahora. Podía sentirlo en sus poros, la sensación única de usar sus habilidades, de no ocultarlas. Demostrar todas tus capacidades a un enemigo era una sentencia de muerte, pero estos trucos bajo la manga podían darle una ventaja clara. - Lo siento, a todos, pero este terreno es perfecto para mí -. Una caverna no tan grande, espacio suficiente para que el escape sea complicado ante una situación así. El destino le sonreía una vez más.

No podía lograr golpes impresionantes, ni velocidades de vértigo, pero si podía jugar con lo que tenía disponible. Levantó su mano y apuntó en la dirección de su oponente, sonriendo a la par. - Dime, cuernitos… ¿por qué no respiras un poco y te relajas? -. Road estaría bien, podía volar más rápido que eso y alzarse fuera de su rango, y él era el único que realmente le importaba en esa situación. El resto podían caer tan presos de sus habilidades como ese estúpido burbujitas.

Intuición
[Imagen: 1smYL6U.png]

* - Dialogo Pucca - *
* "Pensamiento Pucca" *
* - Dialogo Shiroi - *
* "Pensamiento Shiroi" *
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#24
El tiempo en aquella caverna era Relativo. En el tiempo que Krave había saltado y dado 3 zancadas habían pasado demasiadas cosas como para que el Wotan fuera del todo consciente. Después de que el medio oni recibiera varios ataques como un cabezazo de la mujer/lagarta de poca ropa y un super puñetazo del moreno alado vino el colofón final con una amenaza en forma verbal que Krave escucho desde su espalda hacia "sus 4".
-Dime, cuernitos… ¿por qué no respiras un poco y te relajas? -Escucho Krave quien precisamente no estaba respirando. Por lo que pensando en lo peor se alejo en la dirección diametralmente opuesta porque actualmente estaba siendo más un estorbo en aquel combate que una ayuda. Por eso el navegante salto en diagonal y dio varias zancadas alejándose lo más posible de la chica pelirroja sin preocuparse demasiado por Wheke pues hasta ese momento no había visto que lo necesitase. Krave entonces se volvió para ver la escena y comprobar que estaba haciendo cada uno, viendo el área de efecto que estaba afectando la pelirroja. Viendo aquella situación Krave comenzó a analizar a todos los que estaban allí, oculto tras el escudo y viendo cada una de las técnicas y formas de ataque de cada uno. Ahora mismo no creo que sea el momento de hacer nada. Veremos si en algún momento la situación se presta a necesitar un contendiente más que apoye a la situación y pueda aportar algo al combate, cosas que hasta el momento no había podido hacer.
-Está gente es muy aburrida, Aham.-Pensaba el Grandullón. También le dio por pensar en qué tenía hambre y que estarían haciendo todos y cada uno de los miembros de su banda. Taito, estaría bien? Que sería de Magnus y de Vixen, así como de Fumi? También se preguntaba que estarían haciendo los basureros que aunque le sacarán de quicio se habían ganado un sitio en el corazoncito de Krave. También tenía muchas ganas de comerse un pastelito de limón, algo que seguramente sería más fructífero que lo que estaba haciendo en aquella cueva que era absolutamente nada en absoluto. Krave se preguntaba también si aquel hombre de galleta se podría comer a su mismo y si aquello sería en esencia canibalismo. También pensaba en que hacía aquel hombre gordo en aquel lugar. Por poco no entraba en la gruta pero parecía muy majo al final. Krave también pensaba que historia habría detrás de cada uno de aquellos seres que estaban atrapados en la cueva junto a el. Cómo habrían conseguido aquellos poderes y que les había llevado a ser unos piratas como Krave. Quién sabe la cantidad de historias que estarían por contarle. Pero de momento lo importante era sobrevivir a aquel combate.

Tras el escudo
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#25
39 de otoño, año 18
Isla Kutsukku
Por la mañana



♔

Todas las cosas pasando a la vez había dejado a Seraphim completamente desorientada; como una niña fresita en un colegio de frikis. Entre las burbujitas no tan simpáticas que cubrían la caverna, los movimientos bruscos de esos putos piratas y todo el puto caos que comenzaba apoderarse del ambiente… ella apenas conseguía comprender qué estaba sucediendo. Sus ojos rojos buscaron desesperadamente a Kagura, a quien había visto lanzarse contra aquel extravagante cazador con una fuerza que jamás habría esperado de ella. Ahora entendía porque es que era la capitana, y no otra persona. ¡Menuda envidia!

Y cuando ya estaba admirándola fue cuando… Plof. Se desploma.

“Menuda tonta imprudente”, pensó cuando se percató de que su compañera había terminado sentada sobre el suelo mareada por el esfuerzo de su transformación. Seraphim rodó los ojos, pero también sintió algo de miedo porque si ella no había podido nadie podría. Sera no era precisamente una luchadora valiente y, desde luego, aquella situación estaba superando con creces sus expectativas.

Fue entonces cuando distinguió aquella sustancia violácea extendiéndose por la caverna un poco antes de que empezara a ser una amenaza, por reflejo sabiendo que puede ser peligrosa. ¡Si es que estos tipos son todos peligrosos! Al principio no comprendió de qué se trataba, pero entonces vio que salía de una de las piratas que estaba allí. ¡Esa maldita pelirroja ahora está jodiendo a los demás! ¡Piratas asquerosos!

— COF COF COF.... ¡¡¡ARRRGH!!!

Seraphim perdió su tranquilidad viendo a los demás pelear (si, pensaba quedarse ahi sin hacer nada) y, casi por reflejo, se llevó ambas manos a la boca y la nariz intentando protegerse de aquel gas. Sabía perfectamente que aquel gesto probablemente serviría de poco, pero quedarse quieta tampoco parecía una alternativa demasiado inteligente.

Su objetivo estaba claro: Kagura.

Sin perder más tiempo, Seraphim comenzó a avanzar todo lo rápido que sus finas piernas le permitían, recorriendo aproximadamente cuatro metros en dirección a su compañera. El suelo cubierto de espuma dificultaba sus movimientos, obligándola a mantener el equilibrio mientras intentaba no perder de vista a Kagura por culpa de la niebla que dejaba el gas y las malditas burbujas. Mientras caminaba, levantó la mano que tenía libre y comenzó a hacerle gestos insistentes para llamar su atención y señalando después hacia una zona alejada de aquella nube tóxica. Sus movimientos torpes y algo nerviosos (o esquizofrenicos por el miedo). Mientras tanto, mantenía la otra mano firmemente sobre su boca, conteniendo la respiración todo lo que sus pulmones le permitían.

¡Aguanta… hay que aguantar…!


Una diva es valiente poderosaaaa~
___________

[Imagen: rVchtSO.png]

___ ♛♚ ___

Hablo ❥ Narro ❥ Pienso
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#26
Todo paso tan rapido que ni siquiera mis ojos cefalopodos pudieran asimilar lo que estaba pasando. Despues del golpe que recibio el trajeado de rosa que le levanto del suelo, todas las nubes que habia alrededor nuestra se empezaron a convertir en burbujas que desprendian un olor que me costaba poder identificar ya que mi olfato habia sido siempre nefasto, pero de un resplandor y colores que jamas habia podido observar en unas burbujas creadas de manera natural. Todas las piedras tambien empezaron a parecer mas suaves y brillantes, y en un momento, algunas de ellas empezaron a juntarse al que interprete que eran su origen para ayudarlo a descender sin ningun tipo de daño y envolverlo por completo. Tambien senti como las que conseguian tocarme me hacian sentir algo extraño pero no quise darle mucha importancia por el momento.

—Asique tu eras el causante de todo esto PURU— dije mirando sin dejar de quitar el ojo a aquel momento—. Quiza seas tu de la persona que menos tengo que confiar en este momento.

Momentos despues, sin volver a poder realmente observar con detalle, la chica que anteriormente se habia transformado en un reptil lo levanto hacia arriba, para despues de nuevo el moreno con alas mandarle hacia debajo y a continuacion, esta vez creo con mas exito que el anterior intento, el que habia sido adoptado por nuestra compañera, saltar para golpearlo de manera diagonal.

Fue entonces cuando pude observar como mi compañero Krave se habia percatado de algo que yo por estar intentando prestarle atencion a aquellos golpes, quiza por estar cerca de ella habia podido escuchar algo que yo no, pero de la mujer que portaba el bate de repente empezo a salir una niebla de color que no podia identificar con claridad que se propago en todas direcciones atrapando a gran parte de los presentes en aquella cueva. Mi hermano avanzo lo mas rapido que pudo para ponerse a cubierto de aquella nube y se acerco lo mas proximo a mi que le pudieron las piernas. Al ver su reaccion me asusto, y por tanto yo tambien me reposicione, moviendome cinco metros al este de la cueva y nueve hacia el norte, quedando en la parte mas noroeste de la caverna y por tanto en diagonal al epicentro de lo que estaba acercandose.

—¡KRAVE CHOOM!¿Puedes explicarme que cojones esta pasando?—dije gritando hacia mi compañero.

No voy a negar que me estaba preocupando por el, aunque sabia que era lo suficientemente fuerte como para poder salir del paso, pero si habia reaccionado asi era porque algo no estaba bien.

Ante esa situacion y sintiendome totalmente indefenso, tanto por no poder ayudar a mi amigo como por no poder parar lo que estaba sucediendo, mi cerebro de calamar solo pudo pensar en una cosa.

—¡ALEJAOS DE MI Y MI AMIGO COSOS DEL AVERNO!— comence a gritar para acto seguido coger todo el aire que cabia en mis pulmones y empezar a soplar lo mas fuerte que pude y comenzar a hacer molinos de viento con mis ocho brazos tentaculo para intentar retrasar el avance de lo que poco a poco se nos iba acercando mas.

[Imagen: mTp2QH8.png]

No se si seria la solucion a nuestros problemas, pero al menos queria intentar hacer lo que estaba en mi mano por ayudar.


Whakawai Riri
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#27
El colchón de espuma y burbujas no paraba de subir desde el suelo de grava. Estaba todavía medio agachado sobre las piedras cuando sentí la marea de burbujas tornasoladas trepándome por las canillas flacas, tapándome las rodillas y pasando de largo el elástico estirado de mi zunga hasta llegar peligrosamente unos centímetros mas arriba de mi ombligo. Miré hacia abajo entre la montaña de espuma brillante y no pude evitar pensar para mis adentros: Se podría decir... que ando mas Soft and Wet que la mierda con tantas burbujas ?️?.

Totalmente intrigado por aquella espuma, deslicé la manaza derecha cargada de anillos directo a la raja de la zunga, como hago siempre para verificar el estado de las cosas ahi abajo. Me pegué una buena rascada de ojete bien profunda, saqué los dedos y me los llevé abajo de la nariz para pegarles su correspondiente olfateada. Pestañee tres veces detrás de los diminutos anteojitos negros, completamente desconcertado.

—¡¡CHE ESTO NO HUELE COMO MI ANO, LA PUTA MADRE QUE LO RE MIL PARIO!!—

Sin tiempo para preocupar de mis olores perdidos, arranqué a correr a los piques hacia adelante unos seis metros, chapoteando entre la espuma jabonosa que hacía patinar las piedras sueltas del suelo. Cuando agarré suficiente envión con las patitas, pegué un salto de quince metros en diagonal hacia mi izquierda, volando por encima del piso resbaladizo para alejarme del facha del pelo rosa.

Pero en pleno vuelo me vi absorbido por una cortina densa de gas que flotaba suspendida a media altura. Di vuelta mi cabeza y vi a la edgy de pelos rojos (Tremenda mufa si me preguntan, lanzar aquel humo de su cuerpo. Mierda, eso no debe ser bueno. Al toque cerré el pico, apreté los dientes y aguanté la respiración a fondo, inflé el pecho y llené los cachetes de aire como un sapo gigante para que ninguna porquería más me entrara al sistema. Caí pesadamente sobre la grava patinando dos metros con la panza inflada hasta clavar los frenos donde me dirigía; la pared lateral de roca caliza me quedaba a escasos nueve metros a mi derecha y, por suerte, a un metro o dos hacia el frente se alcanzaba a ver con total claridad el límite donde esa nube de gas mugriento se cortaba en seco.

—Me cago en todo, a este punto me mataran antes estos monos que el papucho rosado.— Pensé para mis adentros.

Puto el q lo lea
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#28
La belleza, cariños, también sabe defenderse en silencio… aunque a mí el silencio nunca me ha sentado tan bien como el escándalo.
 
Dentro de mi capullo de jabón el mundo era tibio, blanco y espeso, el spa más exclusivo de toda la cueva, con una única pega: no veía absolutamente nada. Así que me limité a sentir, que para eso tengo la piel más sensible de todos los mares. Sentí un golpe que llegó por la espalda, duro y redondo, con un peso considerable detrás. Hizo vibrar cada una de mis burbujas hasta el último rincón y a mí no me movió ni un centímetro, porque mi postura estaba tan bien plantada que ni un terremoto me la habría desarmado. Justo después se coló a través de la espuma una voz de mujer, arrastrada y algo mareada, en un idioma del cual no entendí ni una palabra, pero sonaba tan fancy que por un segundo casi le perdoné el golpe a quien fuera. Pero enseguida dos impactos cayeron sobre mí desde arriba, a la vez, y aun así mi caparazón de espuma aguantó, igual que aguanta una buena cera para el pelo un día de tormenta. Seguidamente la voz del mocoso de la guardia chueca, esa que ya me había llamado vela de cumpleaños, retumbó de frente y otras dos palmadas se estrellaron contra mi parte delantera con mucha más rabia que resultado. Cinco golpes, guapetones, y ni uno solo había conseguido atravesar algo tan bien hecho como yo. La única desventaja de mi perfecta defensa es que nadie podía apreciar mi perfecto cuerpo envuelto de un espeso y blanco jabón lechoso que me hacia recordar mis noches con Polvo Nocturno.
 
Entonces, desde algún punto a mi izquierda, otra voz de mujer, esta vez afilada y burlona hablo y lo que ninguna de esas manos había logrado, lo logró… ¿la nada? Algo se coló entre burbuja y burbuja sin pedir permiso, me raspó la garganta, me encendió los pulmones y me arrancó de un tirón el hilo de concentración que había vuelto a tejer en la oscuridad. Abrí la boca para decirle exactamente lo que pensaba de alguien que señala el cuerpo de otro justo después de que yo les pidiera que dejaran de hacerlo, pero no salió nada. Cada palabra me habría costado un trago más de aquella porquería, así que apreté mis perfectos labios y contuve el aliento con los pulmones ardiendo y la rabia subiéndome por el cuello hasta la punta de los cuernos. Eso ya no era una batalla de aura, era una declaración de guerra. Disolví el capullo y la espuma se abrió a mi alrededor, la penumbra regresó teñida de una neblina violeta de pésimo gusto, y mis piernas siguieron clavadas en la grava, tan quietas como las había dejado. Alcé los brazos y dejé que mi piel hablara por mí: una segunda oleada de burbujas, más densa, más brillante y con muchísimo más glow que la primera, brotó de mi pecho, de mis hombros y de mis manos, y se derramó en todas direcciones hasta cubrir cuarenta metros a mi alrededor, encima de las nubes que ya estaban ahí. Era tanto jabón que me escocieron los ojos y se me llenaron de lágrimas hasta volverlo todo borroso, aunque distinguí lo suficiente. Mis burbujas siguieron su camino sobre todos ellos, drenándoles la energía allí donde los tocaban y dejándolos relucientemente limpios, que falta les hacía.
 
Sin aire en los pulmones, mis mejillas se hundieron solas, la mandíbula se me marcó hasta cortar el aire y mis pómulos quedaron más afilados que nunca, el rostro más snatched que he tenido en mi vida, ¡y gratis! Si la diva no puede hablar, que hable el cuerpo. Deslicé dos dedos a lo largo de mi mandíbula, de la oreja al mentón, giré la muñeca hacia fuera y extendí el índice, despacio, hacia la pelirroja de quien parecía había provenido el insulto juzgando por la dirección del mismo que recordé con mi perfecta memoria. Después me llevé ese mismo dedo a los labios en un silencioso shhh.
 
Que nadie diga que una diva no sabe quitarle el aliento a su público.
 

 
Resumen

Sobre el turno anterior

Bélico

Gastos

Posicionamiento

Karmas usados

Turno
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#29
Ante las sospechas del ángel moreno, la confirmación no tardó en hacerse presente pues las burbujas resultaron ser una defensa capaz de amortiguar el impacto de sus ataques ¿Acaso era tan débil? A un paso de distancia del hombre sentado, se incorporó al caer con un batir de sus alas ubicado a un paso a la espalda del hombre sentado sobre la mujer en el suelo. A su lado estaba el muchacho que previamente había arremetido con todo como él ¿Es que los estaba subestimando? Nuevamente palmeó las manos cubriendo uno de sus puños de una de las galletas. El gas impedía que hablase, pero no necesitaba decir nada para ser el más fachero de ese grupo.

Aún no sabía de la tragedia que tras los escombros había acontecido, y quizás gracias a ésto es que aún tenía la determinación para seguir luchando. El puño de galleta mucho más grande que los anteriores impactaría con la nuca del cazador de recompensas cuando éste viró su atención hacia Pucca, pues nunca debía quitarle los ojos de encima a sus rivales aunque sea por una batalla de egos.

El accionar del ángel negro no se quedo ahi, saltando inmediatamente despues de conectar su ataque con toda la fuerza de sus piernas para finalmente batir la alas lo suficiente para salir del radio del gas de Pucca quedando a 31 metros de su posición inicial, finalmente tomando una bocanada de aire profusa que le permitiese toser por unos segundos analizando la situación desde la altura. Las habilidades de Pucca eran un peligro para todos los que se quedan en rango, el contaba con sus alas, pero quizás no todos contaban con esa misma suerte

Solo después del combate podría saberlo, de momento, se limitaba a sacudirse ligeramente con cada movimiento de sus alas buscando sacarse esas burbujas que pese a reluciente e inmaculado por lo bello lo iban dejando cada vez más y más cansado como si fuesen de plomo. Analizaba las distancias, las posiciones ¿Cuánto necesitaba recuperar el aliento para poder volver a arremeter con sus mejores ataques? Su repertorio se agotaba, su energía también, pero Pucca seguía ahí, y esos pobres ilusos que estaban poniendo la vida en juego con él… Debía buscar la manera de protegerles.

Esto es por tí, Puchero
[Imagen: A0pepkq.png]

[Imagen: UkCA4h0.jpeg]
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#30
Los golpes del peliblanco retumbaron contra las burbujas y no sabía el porqué, si porque las púas de sus guantes estallaron las burbujas o si aquel producto de DenDenGram lo había decidido así, pero aquel capullo que lo envolvía se había disuelto. Parecía intacto, fresco, icónico, en cambio el pequeño y delgaducho cuerpo de Kai comenzaba a resentirse por el cansancio, todavía no flaqueaba, pero desde luego que nunca había llegado hasta ese punto. Estaba empezando a hacer mella sobre él. - ¿Qué coño le pasa a este tío? - Dijo sin decir, fue en ese momento que la adrenalina y las burbujas le dejaban sentir algo y es que le faltaba el aire. No podía hablar, tampoco respirar. ¿Sería producto de las burbujas?

Otra oleada de aquellas extrañas burbujas inundó la escena, todo aquello que estaba dentro de su campo visual estaba lleno de burbujas. Le hubiese gustado insultarlo, pero las palabras no salían ni aunque quisieran. ¿Sería acaso producto de aquellas malditas burbujas? Tenía que salir de ahí a como diese lugar, tenía poco sentido aplastarle la cabeza a un perro del gobierno si no lo podía insultar a gusto.

El impacto del moreno, que estaba del otro lado del champín, resonó sobre el cuerpo ajeno y Kai quería dejar su regalo también antes de salir de la escena. El luchador callejero dio dos rápidos puñetazos buscando el estómago de su contrincante, el segundo se clavó con seguridad y agarró las ropas con seguridad, no quería retenerlo ni moverlo, solo asegurar su siguiente movimiento. Aquella mujer, mitad dinosaurio, que parecía borracha, si la dejaba ahí probablemente comería más burbujas que nadie y Kai era bruto, pero entendía que los números eran importantes en una pelea. Más valía apalizar en corrillo que uno contra uno, la experiencia de la universidad de la calle se lo había enseñado. - Espabila - Gritó ahogado, sujetando con su zurda la escamosa cola de la mujer. Ahogado porque seguía sin emitir sonido, solo sus labios se movían.

Con su fuerza inhumana, para ser un carajito de setenta kilos y un metro setenta, movió la mujer ligeramente mientras sujetaba de la ropa del burbujoso en la otra dirección, pues estaba sentado sobre ella, tras eso el peliblanco flexionando sus dos piernas al mismo tiempo, salió disparado de un salto, soltando previamente al guaperas, en dirección a donde estaba antes, incluso un poco más lejos, con su nueva compañera, un velociraptor. Ahora le separaban veinticinco metros de su objetivo.

En ese instante no pudo evitar toser al sentir de nuevo el oxígeno inundando sus pulmones, era ahí prácticamente desde donde había saltado y aun pudo respirar. - Joder, ese tío está duro de cojones. ¿De dónde *BUUUURP* coño sale? - Farfulló soltando de la cola a la mujer para dejar la cola descansar sobre el suelo, eso sí, con nulo cuidado. Necesitaba un respiro, pero eso no significaba que perdiese de vista a aquel perro, que otros trabajasen un rato. Kai lo miraría de frente, con mucho odio y mucho asco, pero cansado.
cositas V2
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