39 de otoño, año 18
El disparo de Seraphim había terminado estrellándose contra ese pecho de hombre de aquel maldito pelirrosa sin causarle daño alguno. ¡SIN DAÑO! ¡QUÉ HUMILLANTE!
Al comprobar que ni siquiera había conseguido dejarle una marca, sus ojos se entrecierran con el ceño fruncido y sus labios se torcieron en una mueca de absoluto fastidio haciendo un “Tsk”. ¿¡Pero de donde coño ha salido esa maricona mala y de qué coño está hecho su cuerpazo serrano!? ¡Le ha disparado una vez y parecía que sus balas fueran simples chinitas!
Apretó los dientes visiblemente cabreada, mientras bajaba ligeramente el arma para recargar entonces e intentar darle una segunda vez apuntando mejor hacia la cabeza o algún lugar vital. Debía de tener su arma lista y preparada para la siguiente que le fuera a dar porque eso si que iba a ser el golpe de gracia. No pensaba permitir que aquel individuo siguiera riéndose de ella.
Al ver que Kagura se encontraba ya cerca de Finale, Seraphim avanzó cuatro pasos en su dirección, procurando mantener el arma bien sujeta entre sus manos. La escena de todos esos malditos piratas, sobre todo por la actitud tan extravagante de su capitana, le resultaba poco elegante; por no hablar del maldito olor a pis que antes ese maldito grandullón generó. Qué asco le dan todos; algunos más que otros, pero LOS ODIABA A TODOS.
No obstante estaba viendo que todos luchaban con hermandad para deshacerse de ese tipo y… la verdad es que Seraphim nunca había tenido amigos que se preocupe por ella.
Jamás se había sentido tan acompañada como hasta ahora; solamente cuando estaba con Jesse… pero eso es otra historia diferente.
¿Tal vez esto es lo que le hace falta a su división: ser amigos?
Cuando escuchó a Kagura dar esa autodeclaración de apodo a ella misma, una pequeña risita traviesa apareció en su rostro adorable. Si Kagura iba a ponerse semejante título, ella tampoco pensaba quedarse atrás en ese bullicio que tenian que hacer:
— ¡EH! ¡¿Cómo que el Bombón Asesino, capi?! ¡Entonces yo soy el ángel de los malditos piratas! —exclamó, alzando la voz con todo el orgullo que pudo reunir, mientras ponía una pose de lo más IDOL que pudo.
Acto seguido, volvió a dirigir la mirada hacia Finale, todavía molesta por no haber conseguido hacerle ni un rasguño. Aprovechó aquel instante para dedicar su turno a recargar el arma con cuidado metiendo balas normales que llevaba en su pequeño zurrón del cinturón, preparando la siguiente bala y asegurándose de que quedara bien colocada. Esta vez no iba a desperdiciar el disparo.
—¡Y vosotros debilitadlo y después dejadme a mí darle el golpe de gracia! ¡Si lo hacen, les dejaré venir a mi concierto de gratis! ¡Kukukuku~!—gritó hacia los demás, levantando ligeramente la pistola hacia él con una valentía que contrasta bastante con su habitual cobardía.
¡Las idols tienen que brillar más que los bailarines de su alrededor!
Isla Kutsukku
Por el medio/dia
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El disparo de Seraphim había terminado estrellándose contra ese pecho de hombre de aquel maldito pelirrosa sin causarle daño alguno. ¡SIN DAÑO! ¡QUÉ HUMILLANTE!
Al comprobar que ni siquiera había conseguido dejarle una marca, sus ojos se entrecierran con el ceño fruncido y sus labios se torcieron en una mueca de absoluto fastidio haciendo un “Tsk”. ¿¡Pero de donde coño ha salido esa maricona mala y de qué coño está hecho su cuerpazo serrano!? ¡Le ha disparado una vez y parecía que sus balas fueran simples chinitas!
Apretó los dientes visiblemente cabreada, mientras bajaba ligeramente el arma para recargar entonces e intentar darle una segunda vez apuntando mejor hacia la cabeza o algún lugar vital. Debía de tener su arma lista y preparada para la siguiente que le fuera a dar porque eso si que iba a ser el golpe de gracia. No pensaba permitir que aquel individuo siguiera riéndose de ella.
Al ver que Kagura se encontraba ya cerca de Finale, Seraphim avanzó cuatro pasos en su dirección, procurando mantener el arma bien sujeta entre sus manos. La escena de todos esos malditos piratas, sobre todo por la actitud tan extravagante de su capitana, le resultaba poco elegante; por no hablar del maldito olor a pis que antes ese maldito grandullón generó. Qué asco le dan todos; algunos más que otros, pero LOS ODIABA A TODOS.
No obstante estaba viendo que todos luchaban con hermandad para deshacerse de ese tipo y… la verdad es que Seraphim nunca había tenido amigos que se preocupe por ella.
Jamás se había sentido tan acompañada como hasta ahora; solamente cuando estaba con Jesse… pero eso es otra historia diferente.
¿Tal vez esto es lo que le hace falta a su división: ser amigos?
Cuando escuchó a Kagura dar esa autodeclaración de apodo a ella misma, una pequeña risita traviesa apareció en su rostro adorable. Si Kagura iba a ponerse semejante título, ella tampoco pensaba quedarse atrás en ese bullicio que tenian que hacer:
— ¡EH! ¡¿Cómo que el Bombón Asesino, capi?! ¡Entonces yo soy el ángel de los malditos piratas! —exclamó, alzando la voz con todo el orgullo que pudo reunir, mientras ponía una pose de lo más IDOL que pudo.
![[Imagen: adb1acb1-9b5f-468f-a83b-1ec578228486.png]](https://i.ibb.co/yFYRH341/adb1acb1-9b5f-468f-a83b-1ec578228486.png)
Acto seguido, volvió a dirigir la mirada hacia Finale, todavía molesta por no haber conseguido hacerle ni un rasguño. Aprovechó aquel instante para dedicar su turno a recargar el arma con cuidado metiendo balas normales que llevaba en su pequeño zurrón del cinturón, preparando la siguiente bala y asegurándose de que quedara bien colocada. Esta vez no iba a desperdiciar el disparo.
—¡Y vosotros debilitadlo y después dejadme a mí darle el golpe de gracia! ¡Si lo hacen, les dejaré venir a mi concierto de gratis! ¡Kukukuku~!—gritó hacia los demás, levantando ligeramente la pistola hacia él con una valentía que contrasta bastante con su habitual cobardía.
¡Las idols tienen que brillar más que los bailarines de su alrededor!
Una diva es valiente poderosaaaa~
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![[Imagen: rVchtSO.png]](https://i.imgur.com/rVchtSO.png)
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Hablo ❥ Narro ❥ Pienso

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