23-05-2025, 12:20 PM
(Última modificación: 23-05-2025, 12:21 PM por Max D. Bambú.)
Don Bambú sonrió ante la invitación de su camarada a darlo todo. A quién iba a mentir, pensaba darlo todo igualmente, pero sin emplear técnica ofensiva alguna, eso sí. Todavía no tenía ganas de morir. —En ese caso me preparo. —Anunció mientras se concentraba, esta vez adoptando una expresión algo más seria, en extraer la energía latente en el interior de su cuerpo. Las chispas no tardaron en surgir por todo su cuerpo, anunciando con un torrente de pequeños restallidos eléctricos que la cosa se acababa de poner más o menos seria. —Electro. —Con aquella palabra la electricidad se estabilizó y creó un curso por el sistema nervioso del panda que aumentaba y agudizaba sus sentidos hasta su máximo potencial. Con aquella energía sería capaz de poner a Kisuke en un aprieto para asegurarse de que realmente dominaba el Busoshoku como un verdadero maestro. El samurái hizo lo propio y, recubriendo sus brazos y sus espadas, adoptó una postura defensiva con la clara intención de bloquear lo que fuera que le lanzase el panda. Sin mayor ceremonia, Don Bambú adelantó su pie derecho y lanzó hacia las espadas de su contrincante un potente puñetazo cargado con haki armadura. Y a este puñetazo le sucedió otro, y luego otro. Los golpes empezaron a llover sobre el samurái sin a penas un instante de pausa entre cada uno de ellos y todos llevaban consigo toda la potencia que el panda era capaz de imprimir en el momento. Al impactar carne contra espada y haki contra haki se producía un sonido agudo, como si el choque fuera más bien de energías y no de dos elementos materiales. Cuando el panda ya llevaba una buena decena de ataques seguidos se detuvo, muy a su pesar, para comprobar el estado del haki de Kisuke. No tenía mucho sentido seguir golpeándole si la armadura había cedido de alguna forma, después de todo.
—¿Cómo lo llevas? ¿Crees que podrías extenderlo por todo tu cuerpo al mismo tiempo? —No detuvo todavía el flujo eléctrico que recorría su cuerpo ante la posibilidad de tener que mantener aquel ritmo frenético, ya que tardaría un buen rato en poder volver a emplear aquella habilidad.
—¿Cómo lo llevas? ¿Crees que podrías extenderlo por todo tu cuerpo al mismo tiempo? —No detuvo todavía el flujo eléctrico que recorría su cuerpo ante la posibilidad de tener que mantener aquel ritmo frenético, ya que tardaría un buen rato en poder volver a emplear aquella habilidad.
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