24-05-2025, 03:07 PM
Leyenda
Al llegar a la cubierta, la escena que me recibí fue, por decir poco, surrealista. Todos estaban reunidos, pero algo en ellos había cambiado. El capitán Ashura “El humitos” parecía estar en shok, de su cabeza emanaba una gran cantidad de humo, como si esta estuviese apunto de explotar. Korg "El Timonel" parecía más inquieto de lo habitual y tanto Gaeru "La Rana" como Rapax Gin “El peliblanco azulado” hablaban a gritos con ¿Quetzalli Jr...? bueno, Quetzalli ahora tenía la apariencia de un caballo, al menos su parte inferior del cuerpo.
“¿Qué narices?” pensé, completamente anonadado al ver la extraña transformación del enmascarado, ahora una criatura equina. Su torso y cabeza seguía manteniendo las características de Quetzalli Jr, pero su piernas y movimientos eran inequívocamente los de un caballo. "¿Esto será culpa de la fruta que se comió?" Especulé mientras avanzaba hacia ellos con cautela.
- ¿Qué pasa aquí? ¿Ese es Quetzalli Jr? - Pregunté en voz alta, rompiendo la tensión palpable en el aire. Todos se voltearon hacia mí, algunos con sorpresa, otros con alivio, pero en sus rostros se veía una mezcla de inquietud y determinación. Antes de que alguien pudiera responder, decidí mirar a mi alrededor buscando respuestas y fue entonces cuando ocurrió: mis pensamientos quedaron eclipsados por lo que mis ojos empezaban a captar.
El cielo, o lo que debería ser el cielo, era ahora un espectáculo imposible. - ¿Qué coño? ¿Dónde narices estamos? ¿Y que narices a pasado? - Exclamé, mi mente luchando por procesar lo que veía. El barco, el Niebla de Guerra, estaba navegando no sobre el mar, sino dentro de él. Alrededor nuestro, el agua se extendía en todas direcciones, peces de colores nadaban tranquilamente junto a nosotros, moviéndose como si fuéramos parte de su mundo. El barco parecía protegido por una gigantesca burbuja que nos permitía respirar y movernos en este reino submarino, un milagro de ingeniería o magia que no entendía pero que agradecía en ese instante.
Miré hacia arriba y, a lo lejos, el sol aún era visible a través del agua, su luz refractada creando patrones danzantes que iluminaban nuestro entorno. Era un espectáculo hermoso y aterrador a partes iguales. “¿Estamos navegando por dentro del agua?” Pensé, tratando de encontrar lógica en lo que mis ojos percibían.
Mis ojos se posaron nuevamente en mis compañeros, en sus heridas, sus transformaciones y sus rostros cargados de emociones. Había preguntas que necesitaban respuestas.
Off
