03-08-2025, 09:18 PM
Zack escuchó lo que mencionó el joven Mink y sintió lo mismo que él. Hizo un gesto con la cara de "pobre criatura" porque, para él, realmente le estaba pareciendo pesado hacer eso todos los días por tres años. Quizás él tenía la culpa por el hecho de ser un noble; no hacía lo mismo ni durante dos meses, ¿por qué haría eso durante tanto tiempo? Se apenó por el joven, pero no lo dejó ver. Simplemente, una sonrisa se dejó ver en su rostro, ya que el joven parecía tener algo para transportar esas cajas. Después de todo, no creía que las llevara en sus lomos, en un cajón, ni siquiera en una bolsa mágica. Lo dudaba. Por lo tanto, se alegró de eso; solamente que solo le quedara un envío más causó un poco de decepción en él, pero asintió levemente. Dejó la mesa y se encaminó hacia el lobo.
—Déjame acompañarte en tu siguiente entrega, ¿dónde será?
Él tenía más interés en acompañar al joven que en que este lo acompañara a él, ya que Zack no contaba realmente con un lugar adonde ir. Actualmente, el mejor guía era el locatario, pero claramente que no dudaría en aceptar si el joven demostraba tener lo que se necesitaba para acompañarlo. Necesitaba gente así, con deseos como los que tenía ese lobo. No lo conocía de nada, pero en cómo reaccionó y cómo hablaba, se notaba que no estaba conforme con su vida. En su vida había conocido gente que se entregaba a su destino, obedeciendo a lo que les había tocado ser: esclavos, mayordomos, empleados, comerciantes. Aunque no les gustara, no eran capaces de enfrentar su destino, sino que se sometían a ello y dejaban de desafiarlo. Cuando se encaminó hacia la puerta para salir, tomó unas monedas y las arrojó hacia la barra de la dueña.
—Gracias por todo, espero que disfrute de su leche, señora. En algún momento vendré por otro bocado, ¡realmente delicioso!
Aquello lo decía con una sonrisa y alzando la mano para despedirse de la mujer para luego centrar toda la atención en el lobo y en el carro que tenía para moverse, ya que estaba afuera. Finalmente se presentó.
—Soy Zack, un gusto. Quisiera conocer la isla mejor y me puedes ayudar en eso. Podría contarte mis aventuras por el mundo, vengo de muy lejos.
Miraría en dirección hacia donde estaba la Reverse Mountain. Él venía desde muy lejos, había visto muchas cosas. Eso hacía que todos los días amara el mar y conocer el poder del mundo para acabar con la maldición de su familia.
—Déjame acompañarte en tu siguiente entrega, ¿dónde será?
Él tenía más interés en acompañar al joven que en que este lo acompañara a él, ya que Zack no contaba realmente con un lugar adonde ir. Actualmente, el mejor guía era el locatario, pero claramente que no dudaría en aceptar si el joven demostraba tener lo que se necesitaba para acompañarlo. Necesitaba gente así, con deseos como los que tenía ese lobo. No lo conocía de nada, pero en cómo reaccionó y cómo hablaba, se notaba que no estaba conforme con su vida. En su vida había conocido gente que se entregaba a su destino, obedeciendo a lo que les había tocado ser: esclavos, mayordomos, empleados, comerciantes. Aunque no les gustara, no eran capaces de enfrentar su destino, sino que se sometían a ello y dejaban de desafiarlo. Cuando se encaminó hacia la puerta para salir, tomó unas monedas y las arrojó hacia la barra de la dueña.
—Gracias por todo, espero que disfrute de su leche, señora. En algún momento vendré por otro bocado, ¡realmente delicioso!
Aquello lo decía con una sonrisa y alzando la mano para despedirse de la mujer para luego centrar toda la atención en el lobo y en el carro que tenía para moverse, ya que estaba afuera. Finalmente se presentó.
—Soy Zack, un gusto. Quisiera conocer la isla mejor y me puedes ayudar en eso. Podría contarte mis aventuras por el mundo, vengo de muy lejos.
Miraría en dirección hacia donde estaba la Reverse Mountain. Él venía desde muy lejos, había visto muchas cosas. Eso hacía que todos los días amara el mar y conocer el poder del mundo para acabar con la maldición de su familia.
