04-08-2025, 11:39 PM
(Última modificación: 04-08-2025, 11:43 PM por Zack Gremory.)
"Kuroshi… interesante nombre", pensó el albino escuchando las palabras del joven lobo, que estaba entusiasmado. Eso se podía notar con el movimiento de su cuerpo lobuno, lo que esbozó una sonrisa en los labios del joven. Llevando sus manos a los bolsillos, luego de comer el último pan dulce que le quedaba, decidió seguirlo. Era un restaurante cercano, algo que no le daba mucha información de la ciudad, pero que resultaba ser interesante. Sonrió levemente, escuchando lo que él mencionaba para seguir avanzando tranquilamente por las calles, mientras miraba de reojo al lobo que venia empujando el carro para movilizar.
—Vengo de lo que ustedes conocen como la Grand Line, existen rivales de todo tipo y tamaño, seguro que ese instinto de lucha tuyo lo pasaría genial.
Diría el joven albino con una sonrisa en sus labios, sobre todo porque había notado algunos comportamientos físicos que denotaban el gusto del mink. Se encaminó hasta entrar al restaurante con una leve sonrisa, mirando todo con detalle, cada cosa que tenía el restaurante, sonriendo levemente por los detalles para luego hacer sonar su cuello tranquilamente. Luego miró al dueño de dicho lugar, que parecía de pocos amigos, que tenía unos tatuajes en su cuerpo, aunque él no sabía si era el dueño o uno de los dos empleados que se notaba que tenía una mala leche. Y Zack aprovecharía ello para cuando el hombre estuviera distraído, desde atrás de Kuroshi, arrojarle una pequeña piedra de tal forma que provocara que se molestara con el lechero.
- Veamos de que estas hecho Kuroshi, jejeje.
Quería provocar caos en el lugar para ver cómo el lobo salía de esa pelea. Precisaba ver ese instinto animal en funcionamiento, se alejó unos centímetros para luego esperar a ver qué iba a pasar en unos instantes.
—Vengo de lo que ustedes conocen como la Grand Line, existen rivales de todo tipo y tamaño, seguro que ese instinto de lucha tuyo lo pasaría genial.
Diría el joven albino con una sonrisa en sus labios, sobre todo porque había notado algunos comportamientos físicos que denotaban el gusto del mink. Se encaminó hasta entrar al restaurante con una leve sonrisa, mirando todo con detalle, cada cosa que tenía el restaurante, sonriendo levemente por los detalles para luego hacer sonar su cuello tranquilamente. Luego miró al dueño de dicho lugar, que parecía de pocos amigos, que tenía unos tatuajes en su cuerpo, aunque él no sabía si era el dueño o uno de los dos empleados que se notaba que tenía una mala leche. Y Zack aprovecharía ello para cuando el hombre estuviera distraído, desde atrás de Kuroshi, arrojarle una pequeña piedra de tal forma que provocara que se molestara con el lechero.
- Veamos de que estas hecho Kuroshi, jejeje.
Quería provocar caos en el lugar para ver cómo el lobo salía de esa pelea. Precisaba ver ese instinto animal en funcionamiento, se alejó unos centímetros para luego esperar a ver qué iba a pasar en unos instantes.
