11-08-2025, 01:55 AM
¿Disfrutaba de una buena caza? Sí, por supuesto. Incluso disfrutaría aunque la presa se me acabara escapando o la tuviera que soltar al atraparla. La emoción de la persecución era lo más importante de todo. – Estás hablando con un lobo. No diré que soy el mejor cazador del mundo, pero puedo rastrear a una presa hasta el fin del mundo si es necesario. – Me di un par de golpecitos en el hocico con el índice mientras decía eso, dejando al humano saber que me refería a rastrear presas por su olor. Lo mejor era cuando huían con el pánico en la sangre. Liberaban un olor que me resultaba más embriagador que cualquier bebida alcohólica. Era el olor del miedo, un exquisito aroma reservado sólo para los que teníamos un olfato privilegiado.
Y yo me había hecho ilusiones con ese humano. Por algún motivo pensé que habría venido hasta Centaurea en un barco propio, pero parecía ser que había llegado abordo de uno comercial o mercante. Una pequeña decepción. Pequeña porque al menos planeaba tener un barco y me estaba contando como parte de la tripulación para poder gobernarlo. Estreché la mano de Zack sellando así un pacto verbal entre nosotros. – Me parece que el señor Owe estará encantado de donarnos su barco. Debe mucho dinero a media ciudad pese a nadar en billetes. Una pequeña obra de caridad le ayudará a limpiar su imagen. – Comenté, riendo levemente al final.
- Tú sácame de esta isla y cazaré a quién quieras. – Podía notar el ansia creciendo en mí. Ahora que estaba tan cerca de liberarme de las ataduras de la sociedad era como si estuviera más impaciente que nunca por dar caza a cualquier cosa. Pero precisamente usé ese hecho para calmarme de nuevo. Faltaba poco y si había esperado tanto tiempo, podía esperar unos días más.
Y yo me había hecho ilusiones con ese humano. Por algún motivo pensé que habría venido hasta Centaurea en un barco propio, pero parecía ser que había llegado abordo de uno comercial o mercante. Una pequeña decepción. Pequeña porque al menos planeaba tener un barco y me estaba contando como parte de la tripulación para poder gobernarlo. Estreché la mano de Zack sellando así un pacto verbal entre nosotros. – Me parece que el señor Owe estará encantado de donarnos su barco. Debe mucho dinero a media ciudad pese a nadar en billetes. Una pequeña obra de caridad le ayudará a limpiar su imagen. – Comenté, riendo levemente al final.
- Tú sácame de esta isla y cazaré a quién quieras. – Podía notar el ansia creciendo en mí. Ahora que estaba tan cerca de liberarme de las ataduras de la sociedad era como si estuviera más impaciente que nunca por dar caza a cualquier cosa. Pero precisamente usé ese hecho para calmarme de nuevo. Faltaba poco y si había esperado tanto tiempo, podía esperar unos días más.
