15-08-2025, 03:34 PM
Ahora ya estaba hecho. Un acuerdo con aquel completo desconocido. Sólo podía esperar que él cumpliera su parte del trato una vez estuviéramos listos para zarpar. Una vez en otra isla no me importaba demasiado si decidía romper el pacto y no darme objetivos para cazar. Al fin y al cabo ya no estaría en mi hogar, así que podría cazar a quien me diera la gana e ir por libre. Sólo de pensarlo se me hacía la boca agua y mi cuerpo se estremecía, erizándome el pelaje de la espalda y la cola. Pero tenía que centrarme. - ¿Para qué quieres saber dónde está su casa si el barco está en el puerto? – Pregunté, ya que me parecía un detalle absurdo. Era posible que Zack estuviera de broma, continuando con la metáfora de la donación de una forma demasiado profunda y alargada en el tiempo.
- El tema del agua y la comida es fácil. Hay varias tiendas para abastecerse y un pozo para llenar los barriles que quieras. – Habría que comprar los barriles, eso sí. Comencé a guiarle hacia las tiendas. Lo mejor sería comprar los toneles para el agua primero y llenarlos, la carne y otras comidas debían permanecer frescas el máximo tiempo posible. La primera parada pues fue la tienda del tonelero, adquiriendo cuatro barriles para agua a buen precio. Luego el pozo. Llenar los barriles no nos llevó mucho tiempo ya que estos tenían unas argollas para atar cuerdas y quitamos los enganches del cubo del pozo para bajar el barril y subirlo ya lleno con agua, aunque la gente que nos miraba no aprobaba ese método por completo. De la carne me encargué yo. No iba a permitir que un humano sin sentido del gusto eligiera la carne que íbamos a comer en lo que durara la travesía por el mar. Haciendo uso de mi olfato y mi conocimiento general de las carnes elegí la mejor y más fresca de todas, así que lo que habíamos ahorrado en los barriles por pillarlos de segunda mano, lo gastamos en carne. Pero yo no me iba a conformar con nada menos. Como si tenía que gastarme mis ahorros. – Nos quedaría adquirir fruta y verdura. La frutería está doblando esa esquina.
- El tema del agua y la comida es fácil. Hay varias tiendas para abastecerse y un pozo para llenar los barriles que quieras. – Habría que comprar los barriles, eso sí. Comencé a guiarle hacia las tiendas. Lo mejor sería comprar los toneles para el agua primero y llenarlos, la carne y otras comidas debían permanecer frescas el máximo tiempo posible. La primera parada pues fue la tienda del tonelero, adquiriendo cuatro barriles para agua a buen precio. Luego el pozo. Llenar los barriles no nos llevó mucho tiempo ya que estos tenían unas argollas para atar cuerdas y quitamos los enganches del cubo del pozo para bajar el barril y subirlo ya lleno con agua, aunque la gente que nos miraba no aprobaba ese método por completo. De la carne me encargué yo. No iba a permitir que un humano sin sentido del gusto eligiera la carne que íbamos a comer en lo que durara la travesía por el mar. Haciendo uso de mi olfato y mi conocimiento general de las carnes elegí la mejor y más fresca de todas, así que lo que habíamos ahorrado en los barriles por pillarlos de segunda mano, lo gastamos en carne. Pero yo no me iba a conformar con nada menos. Como si tenía que gastarme mis ahorros. – Nos quedaría adquirir fruta y verdura. La frutería está doblando esa esquina.
