[P. Absoluto] Berry, investigadora privada [Aventura T6]
#1
9:30 am
Día 75 de otoño
Año 16

Recién comienza la mañana en las calles de Water Seven. El trajín de sus gentes se superpone sólo ligeramente al rumor del agua que constantemente circula por sus lustrosos canales. Los negocios empiezan a funcionar, algunos ya desde hace unas horas, otros abriendo sus puertas justamente en ese momento. Panaderos, artesanos, hosteleros... todos ellos prosperan sin problema en esta ciudad donde el Gobierno Mundial ejerce su control, aunque ningún otro tanto como sus famosos carpinteros. Water Seven es la cuna de los barcos. En esta isla nacen los navíos más bravos de todo el Paraíso y, quizás también del Nuevo Mundo. La riqueza llega a raudales gracias a estos increíbles artistas navales y sus impuestos que tan a regañadientes pagan por el bienestar de la isla en general. El habitante medio puede permitirse una casa, una familia y emprender, si así lo desea, con algún negocio que considere innovador. Este día promete ser idílico, como todos los demás, si no fuera por un pequeño detalle...

En una plazoleta de la ciudad adornada con una bellísima fuente ornamentada justo en el centro, dos ancianos discuten sobre acontecimientos recientes. Uno de ellos, el más bajito y más desdentado, está contándole a todo volumen (cómo son los viejos) a su camarada de cotilleos todo lo que sabe sobre un delito reciente.

—Disque robáronle al Ergé. —Severino Lisonjero se regodea contando cotilleos recientes, su viejo amigo es un buen público.
—¿Lo qué? —Principalmente porque Manolo está sordo y a Severino le gusta repetirse.
—Al Ergé, robáronle Manolo.
—¿El qué me rozaron?
—¡Robaron Manolo!
—¿¡Que me han robado!?
—¡No, no, no, que robáronle al Ergé!
—¡Qué me dices!
—Sí, sí e también al librero.
—¿Quién está ligero?
—Al librero, Manolo, robáronle también.
—¿¡También!?
—Síi. —Las voces de Manolo, que sordo como estaba por la edad no controlaba el volumen de su potente voz ya habían atraído a un público decente. Severino estaba en su salsa. —Y también te digo una cosa, los dos robos acontecieron la misma noche.
—¡En el mismo coche!
—La noche Manolo, la noche, ¡anteayer!
—¿Antes de ayer?
—Nooo Man- ah bueno sí. —Este repentino ataque de entendimiento por parte de su compañero le desequilibró el discurso, pero Severino se reponía rápido. Con un hábil gesto se colocó la mano delante de la boca, pero no disminuyó el volumen de su voz para que todo el mundo pudiera escuchar cuánto sabía del tema. —Dicen que ha venido alguien de arriba a investigarlo.
—¿El vecino de arriba?
—No tonto, ¡del Gobierno Mundial!
—¡Un tonto del Gobierno Mundial!
—¡Manolo! —Esta reprimenda por la barbaridad que acababa de decir fue recibida por carcajadas por parte de la multitud, que empezaba a dispersarse ante la evidencia de que todos estos rumores eran sencillamente payasadas.

Sólo un par de personas se quedaron mirando a los ancianos, aunque quizás por motivos muy distintos. Una de ellas era un turista. Vestía pantalón corto y chanclas en pleno otoño, en temporada de lluvias, y llevaba calcetines con las chanclas para acentuar su mal gusto. Parecía estar escuchando atentamente a los ancianos más por deleite de escuchar hablar a los locales que por interés en lo que estaban diciendo. La otra persona era una mink. Una revolucionaria de lo más particular que gustaba de irse de aventuras por el mundo y que no tenía la menor consciencia de lo que era ser revolucionario ni de que ella lo fuera. Había podido escuchar toda la conversación de los ancianos, la considerase verídica o no, y sin duda estaría sacando sus conclusiones en esos instantes.

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[P. Absoluto] Berry, investigadora privada [Aventura T6] - por Max D. Bambú - 07-11-2025, 11:46 PM

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