[P. Absoluto] Berry, investigadora privada [Aventura T6]
#7
La puerta, que estaba delicadamente decorada al igual que la casa en general, crujió ligeramente al abrirse del todo por el empuje de la mink. Unas pequeñas campanitas situadas por encima de su dintel tintinearon, alertando al dueño de la tienda de la llegada de lo que habitualmente sería una clienta, pero no esta vez. La tienda en cuestión se trataba de una joyería. Nada más entrar en la tienda, franqueando la estancia principal, dos hileras de estanterías de cristal con bordes de metal dorado se alzaban majestuosas. En su interior reposaban delicados cojines de vibrantes colores que hacían a su vez de cama para las bellas joyas artesanales de Ergé. El mostrador de la tienda no era menos suntuoso que las estanterías que lo acompañaban. Su cuerpo de cristal, probablemente reforzado, albergaba las piezas más caras de la colección, a juzgar por las etiquetas dispuestas. Sentado detrás de este mostrador estaba Fabrizio Ergé. En cada una de sus manos tenía unas largas pinzas de metal y en uno de sus ojos un extraño aparato que debía de aumentar su vista específicamente para trabajar con objetos minúsculos. Sujeto por una de las pinzas había un anillo de lo que parecía ser oro y, en la otra, un rubí de tamaño considerable. Fabrizio ni siquiera levantó la mirada cuando Berry entró en la estancia y no fue hasta que terminó el anillo con un fugaz y rápido movimiento que se quitó de encima la aparatosa lente y se fijó en su clienta, que no era otra cosa que una mink. Ergé era extremadamente joven. A penas debía de tener cumplidos los 16 años y, a pesar de todo, ya regentaba una joyería. Sus cabellos rubios y sus ojos azules eran capaces de deslumbrar a todo aquel que los miraba, pero mucho más llamativo era el cinturón que siempre llevaba puesto, en el cual tenía engarzado un zafiro del tamaño de un puño que debía de valer una fortuna. Al escuchar el motivo de la visita de Berry, su expresión pasó de un neutro de pura concentración a una de la mayor tristeza. Sus ojos empezaron a lagrimear ante el recuerdo de la desgracia sucedida y su voz, chillona como era, emitió un quejido agudo que no reventó los cristales de la tienda de milagro, aunque sí los hizo temblar un poco.

¡OOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOH POR FIN LA ASISTENCIA QUE TANTO NECESITABA!

Rápidamente, el muchacho se acercó a la mink y la animó a adentrarse de todo en la tienda para, acto seguido, cerrar puerta de un portazo después de cambiar el cartel de la entrada a CERRADO. —¡Usted debe ser sin lugar a dudas la investigadora del gobierno que me dijeron que mandarían! ¡Qué alegría! ¡Qué desastre! ¡Qué tornado de emociones! —El joven joyero sacó de su bolsillo un exquisito pañuelo de tela rosa con el que se secó las lágrimas y se sonó estridentemente la nariz. —Ay, pero dónde están mis modales... Supongo que ya me conoce de sobra, pero mi nombre es Pietr Charles Fabrizio Ergé, aunque a la gente le cuesta pronunciar todo eso, así que me llaman Ergé a secas, jueririririri. —El muchacho le tendió la mano con la palma hacia arriba, esperando que la mink le entregase la suya para besarla como mandaban las costumbres de su lejana tierra natal. —¿A quién tengo el placer de dirigirme, joven dama? Primero presentaciones y luego trabajo, sí, así debe ser, jueririri. —Dijo el joven con su curiosa risa.

Datos


Aspecto
  Responder


Mensajes en este tema
RE: [P. Absoluto] Berry, investigadora privada [Aventura T6] - por Max D. Bambú - 11-11-2025, 02:52 PM

Salto de foro:


Usuarios navegando en este tema: 1 invitado(s)