07-12-2025, 10:45 PM
—Mmm... bueno tendré que creerte-gachett —Murmuró el agente Lugio ante las palabras de Berry. Si verdaderamente no era ese tipo delincuente puede que cometiera otra clase de crímenes para ganarse el precio por su cabeza. Decidió no darle muchas vueltas, porque de hacerlo tal vez tendría que reconsiderar el curso de sus acciones y lo cierto es que la mink le venía muy bien. Se cruzó de brazos ante la mención de la mala memoria de la zorra. —¿Mala memoria? ¿Tan mala como para no...? Bueno, es igual, te pondré al día en cuanto averigüe cosas, no te preocupes-gachett. —El tema no le preocupaba demasiado porque Berry tenía un den den mushi a mano para poder mantener comunicaciones. Lo malo es que era de los normales, cuyas señales son fáciles de interferir con un den den mushi negro. Tendría que valer, sin embargo. —Es muy sencillo. Dejamos que se miren un rato y se conectarán mentalmente. Son unos bichos muy fascinantes-gachett. —Lugio dejó que su caracol blanco mirase con expresión vacía el caracol de Berry, que tenía una expresión vacía similar. Sin ninguna señal aparente, Lugio pareció satisfecho con el proceso y retiró el caracolófono. —Listo. Con esto bastará. —Se lo guardó en el bolsillo del que lo sacó y suspiró ante la despreocupada afirmación de la mink. —Pareces muy confiada, eso desde luego-gachett. —Su entusiasmo era contagioso, sin embargo. Lugio se sentía más cerca que nunca de conseguir superar aquella dura prueba.
El callejón había permanecido solitario durante bastante tiempo, pero era cuestión de tiempo que los transeúntes habituales de la ciudad terminasen de comer y pasasen por allí para atajar hacia sus destinos. —No, será mejor que vayamos cada uno por su lado. No te lo tomes a mal, pero destacas bastante y prefiero pasar desapercibido. —Ciertamente era difícil no mirar a la mink de arriba abajo y después desde abajo arriba. Caminar con ella por una calle transitada y que la reconocieran como una criminal crearía muchísimos problemas. —Intenta mantener un perfil bajo, Berry. Iré a por esas empanadillas de las que hablas. —Y con las mismas, Lugio se despidió de la muchacha para salir corriendo del callejón en la dirección señalada por la mink. No tardaría demasiado en perderse entre el gentío, cambiar de ropa y proseguir con sus investigaciones. No sería la última vez que Berry, nuestra joven investigadora privada, se encontraría con este bravo aspirante a agente del gobierno.
El callejón había permanecido solitario durante bastante tiempo, pero era cuestión de tiempo que los transeúntes habituales de la ciudad terminasen de comer y pasasen por allí para atajar hacia sus destinos. —No, será mejor que vayamos cada uno por su lado. No te lo tomes a mal, pero destacas bastante y prefiero pasar desapercibido. —Ciertamente era difícil no mirar a la mink de arriba abajo y después desde abajo arriba. Caminar con ella por una calle transitada y que la reconocieran como una criminal crearía muchísimos problemas. —Intenta mantener un perfil bajo, Berry. Iré a por esas empanadillas de las que hablas. —Y con las mismas, Lugio se despidió de la muchacha para salir corriendo del callejón en la dirección señalada por la mink. No tardaría demasiado en perderse entre el gentío, cambiar de ropa y proseguir con sus investigaciones. No sería la última vez que Berry, nuestra joven investigadora privada, se encontraría con este bravo aspirante a agente del gobierno.
Clic
Lejos de allí, en el reservado de uno de los restaurantes más lujosos de Water Seven, un den den mushi blanco establecía comunicaciones con otro. —¿Qué sabemos del asunto, agente Adelo? —El caracol hablaba con seriedad profesional propia de la altura de su estatus. Una humareda precedió a la respuesta a aquella pregunta. El den den mushi tosió ligeramente. —Artie me ha informado de todo el asunto, jefe. Es posible que tengamos una operación internacional entre manos. Sospecha que la banda que nos daba dolores de cabeza en Arabasta podría estar implicada. ¡Y dice que se las ha ingeniado para aprovecharse de una delincuente famosa que le hará el trabajo sucio! —Adelo, sin embargo, hablaba con una cierta jovialidad. —¿Una delincuente? Desde luego este chaval está hecho un botarate... ¿Qué opina usted, Adelo? —
—¡Yo me fiaría menos de esa mujer que de sus productos capilares, jefe! Pero Artie tiene que ganarse el aprobado como sea. Allá él. —Comentó entre risas Adelo.
—¡No me busque las cosquillas, alcornoque! —El den den mushi enrojeció de golpe.
—Juejuejue vamos jefe no se enfade, que lleva usted sus dos pelos con una dignidad envidiable. —
—Puede que tengamos que intervenir. —El caracol fue perdiendo poco a poco el tono rojizo, evidenciando que la voz detrás del mismo estaba intentando calmarse e ignorar las palabras de Adelo.
—¿Cómo? ¿Va a venir de visita, agente Lemon? —Adelo ya no se reía. Su boca estaba ligeramente abierta de la sorpresa.
—Qué remedio. Si se enteran los de arriba que dejamos que el nuevo lidie con esto sin supervisión nos va a crecer el pelo de nuevo para que se nos caiga otra vez. —
—Con usted aquí esto se resolverá en un santiamén, ya verá jefe. Juejuejue. —
—Ya veremos, Adelo. Corto comunicaciones. —
—¡Yo me fiaría menos de esa mujer que de sus productos capilares, jefe! Pero Artie tiene que ganarse el aprobado como sea. Allá él. —Comentó entre risas Adelo.
—¡No me busque las cosquillas, alcornoque! —El den den mushi enrojeció de golpe.
—Juejuejue vamos jefe no se enfade, que lleva usted sus dos pelos con una dignidad envidiable. —
—Puede que tengamos que intervenir. —El caracol fue perdiendo poco a poco el tono rojizo, evidenciando que la voz detrás del mismo estaba intentando calmarse e ignorar las palabras de Adelo.
—¿Cómo? ¿Va a venir de visita, agente Lemon? —Adelo ya no se reía. Su boca estaba ligeramente abierta de la sorpresa.
—Qué remedio. Si se enteran los de arriba que dejamos que el nuevo lidie con esto sin supervisión nos va a crecer el pelo de nuevo para que se nos caiga otra vez. —
—Con usted aquí esto se resolverá en un santiamén, ya verá jefe. Juejuejue. —
—Ya veremos, Adelo. Corto comunicaciones. —
Clic
—Juejuejue. Esto se pone interesante. —El agente Adelo introdujo su den den mushi de vuelta en un compartimento secreto dentro de su zapato derecho y dio un largo trago al whisky con hielo que había sobre la mesa, justo al lado del cartel de Se Busca de Berry.
Datos
