[Social][Presente relativo] La aguja en un pajar
#3
Eoghan se encontraba anonadado. La visión que se presentaba en frente suyo se asemejaba a un sueño febril y se encontraba a una hebra de perder su cordura. En un arrebato de magnanimidad se forzó a caer en lo absurdo, a dejarse llevar por una metafórica corriente que le empujaba hacia los cuatro puntos cardinales a la vez. Una vez algo más sereno dirigió su vista a los ojos de Sardinuca quien le deleitaba con su egrégea ensembla, escamas que parecían haberse deslizado por mares enteros brillando de forma iridiscente a lo largo de su cuerpo, culminando en esos belfos hinchados y ojos saltones. Pecaba de biólogo, o al menos de creer serlo debido a su historia pasada con su padre. ¿Su indudable singularidad le permitía a sus agallas tragar aire puro? Y, aún más, ¿entonar vocablos? ¿Era la cualidad de este pez poseer pliegues vocales? Todo parecía una chanza (como diría el "bienvenido" al "barco") premeditada, designio de un mar en el que yacen innumerables secretos. Secretos que el animal no dudaría en revelar, pues, era acertado que un "Recaudador" no pediría limosna, desde luego. Los, ¿azules? de Sardinuca conectaron con la furtiva de Eoghan, vistazo unilateral debido a la fisionomía del peje, quién entrecerró ese mismo ocelo específicamente con intencionalidad. La última punta que acabaría con el aparentar del pirata, una erupción ardiente cabalgó a lo largo de la glotis buscando la liberación, remitida desde lo más profundo del esófago. Todas las barreras posibles para cubrir dicho acto se levantaron: primero, un rechinar de los incisivos para bloquear el escape; después, un explotar de los bezos que apretaban con fuerza, y por último llevó el puño con el fin de ahogar lo que surgía en sí mismo en el espacio tenar, sin éxito alguno. Casi el respolar de un caballo se le escapó por poco menos de un instante, el ruido audible para ambos.

—¡Kpft!

Como si se tratara de intentar ignorar el monzón que arreciaría torrentes insondables, el silencio luego del ruido marcaría el compás de un estruendo anunciado. Lo que estarían por presenciar los integrantes a bordo del bote se consideraría un enigma, una confidencia delimitada por los confines de todo el fuste que les aislaba del peligro. Era plenamente consciente que Shirel le había propuesto a una sardina el bote como obsequio y ya se preparaba para no darse a ceder ya que significaría naufragar de nuevo en otra isla, contraasiento en el extremo de su lengua si no fuera debido a que una fuerza mayor lo había subyugado. El retropróximo intento precediría una maldita carcajada fruto del desdén, de la inverosimilidad de la situación y de la reacción de su compañero corsario.

—¡Kek!

Sabía que iba a partirse en dos, incluso de forma no metafórica, de la hilarante situación. Trajo ambas manos hacia su estómago, que ya empezaba a doler ya no sólo de hambre sino de algo, de un sentimiento que llevaba décadas sin experimentar. Abalanzó el cuerpo hacia atrás dejándose caer en la alta quilla de la embarcación, continuando con el graznido que supuestamente resultaba ser su risa junto a la discernencia de lágrimas recorriendo lo lárgo de sus pómulos. Definitivamente, era una situación que atesoraría. No haría más de un par de jornadas que le habría dicho a Shirel, en caso de conocerlo en ese momento, que es un escornacabras, un estólido y que ni un jurel, mucho menos una sardina necesitaría de material dado a las innumerables embarcaciones tanto piratas como marines que se hunden a diario. Sin embargo, se limitó a reír. Rió para enterrar ese veneno en lo profundo de su ser, porque entendía que en el fondo su capitán hacía el bien sin pensar las cosas dos veces.

—¡Kekkekkekkekkekkekkek!

Sí, logró relajarse y recomponerse. Junto a un suspiro y una abdominal se levantó y volvió a mirar a ambos, plenamente consciente del hecho de que había se había roto en carcajadas justo después de que el pez expusiera su vulnerabilidad. De lado a lado su vista rebotó a ambos y se encogió de hombros por un momento.

—Kek, ah... A mí me da igual. Haced lo que queráis. Mientras lleguemos a Centaurea primero...

Tras comprobar la brújula que llevaba consigo mismo, reveló de la misma forma su característica petaca que siempre llevaría apoyada contra su pectoral desde un bolsillo dentro de su vestimenta. De normal la sustancia alcohólica le servía para evadir malos momentos aunque su costumbre lo llevó a la adicción. Ahora, bebía por el buen momento de camaradería, de bienhacer que estaban experimentando. El sabor del ron en alta mar junto al vaivén de la embarcación y el olor salino del agua le hizo recordar en cómo, en su antigua tripulación, un bribón capturó a uno de los susodichos "tiburones con pelo de cobaya" para comérselo, abriéndolo y revelando así a... Aquellos similares a Sardinuco, con zapatillas incluídas. El líquido ardiente atragantó a Eoghan al hacer la relación entre los hechos y lo explicado por el ser acuático pues podía corroborar que estaba en lo cierto y que la naturaleza, la cadena alimentícia era cruel. Pese a todo esto decidió callarlo y seguir bebiendo tras toser incluso su alma. Quería ver si realmente su capitán tenía buen corazón o si todo era palabrería.
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RE: [Social][Presente relativo] La aguja en un pajar - por Eoghan - 14-12-2025, 11:48 AM

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