[Presente Absoluto - Aventura T6] Berry detective privada parte 2
#25
El disparo surgió efecto, claro que sí, y demoledor además. La mink manaba sangre por su área abdominal como si de una terrible fuente se tratara. Podría sangrar más, eso desde luego, y Don Bravo se encargaría de que así fuera. O eso creía él, que de algún modo no se esperaba que la mink tuviese a bien inmovilizarle los brazos también. Las piernas de la mink continuaban asfixiándole el cuello. Sus manos abandonaron la boca de Don Bravo para aferrarse a los brazos del criminal en una extraña postura que no por extraña era menos efectiva. La fuerza de la mink demostró ser demasiado para el delincuente, que se vio inutilizado como combatiente a larga distancia. Un par de disparos más se sucedieron, pero dado que no podía apuntar correctamente con su brazo derecho, estos se hundieron en el suelo de madera del despacho sin causarle daño a nadie. Don Bravo, en un estado de frenetismo provocado por la falta de aire, buscaba con la mirada una salida a aquella situación y sólo una se le venía a la cabeza, aunque era una locura.

Por su parte, el dueño del astillero no era un combatiente de ningún tipo. Su dinero era tan abundante como su cobardía, pero sí que era cierto que su enemigo estaba ahí de pie con la mink colgándole del cuello y agarrándole los brazos en una postura extraña. Berry le animaba a tomar represalias y por unos instantes el destello del fuego de la venganza apareció en la mirada de Gakashima. Sin embargo, una mirada a la locura en la mirada de Don Bravo le quitó cualquier idea de rebelión de la cabeza. Lo que le había pasado era una tragedia y las autoridades se encargarían de lidiar con ese delincuente. Después de todo, él no era un guerrero, sino un empresario.

Por su parte, el agente Lugio estaba luchando en estos momentos por su vida. Respiraba, sí, pero con severa dificultad. Un examen minucioso de su cuerpo desvelaría la múltiples heridas que acarreaba en esos momentos, todas ellas pequeños cortes que le fueron aplicados no con la intención de matar, sino de divertirse. También tenía un disparo en la pierna, seguramente propinado por el mismo Don Bravo en el momento en el que el detective hizo su aparición antes de que el espadachín le alcanzase. La pelea contra los dos delincuentes al mismo tiempo fue una muy mala idea que casi le cuesta la vida, que todavía podría costársela de hecho. Las palabras de Berry le llegaban desde la lejanía y por unos momentos casi parecía que su brazo se estaba moviendo, pero muy lentamente.

—¿Matarme, eh? No, me parece que no te dejaré, zorra asquerosa. Si acaso ya me mato yo... ¡CONTIGO! —De repente, en un acto de absoluta locura por pagar su sufrimiento con Berry, Don Bravo empezó a correr hacia las ventanas que daban al astillero, por donde estaba la luz lunar, y se lanzó por ellas cabeza por delante con Berry encima. Tenía la intención de caerse al área del astillero por dos motivos: el primero, para ver si la mink moría del impacto. El segundo, por si ese inútil estaba todavía por los astilleros para ayudarle.

Paralelamente a todo esto, Jack Hunter, mercenario solitario del Grand Line, paseaba por el astillero con la espada en su mano derecha buscando una presa. A sus espaldas, a unos quince metros de altura, las ventanas que daban al despacho dejaban ver cómo Don Bravo era apresado por las piernas de una bella mink y efectuaba tres disparos en total. Hunter ni siquiera se giró para ver qué cojones le pasaba al jefe, ya que asumió que sencillamente se estaba encargando del gordo y del detective debilucho para poder irse en el barco ya. Su objetivo todavía estaba claro: ir al navío para asegurarse de que no había ninguna zorra entrometida en él que pudiera joderles los planes. Después de todo, si el trabajo no se terminaba, él no iba a cobrar. Y eso era lo importante para Jack Hunter: cobrar. Primero la pasta y luego el parné. O viceversa, si se sentía spicy. De repente, el sonido de una cristalera rompiéndose le hizo darse la vuelta, por lo menos para comprobar que todo estaba bien. Pero las cosas no estaban bien. Don Bravo tenía a una mink atada al cuello como si fuera una boa constrictor y se acababa de precipitar al vacío.

Bélico


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RE: [Presente Absoluto - Aventura T6] Berry detective privada parte 2 - por Max D. Bambú - 14-02-2026, 04:18 PM

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