18-04-2026, 11:27 PM
Narrador / María Merlot
MUSIQUITA
Primavera (79).
Año 16.
09:19 a.m.
En algún lugar de Isla Karate, South Blue.
Año 16.
09:19 a.m.
En algún lugar de Isla Karate, South Blue.
Si algo aprendió de Gomita, es que hasta lo más sencillo puede ser conocido a un nivel intelectual inimaginable. Con ese pensamiento había estado dando vueltas por el barco, todos continuaban haciendo sus cosas, ella ni siquiera sabía que debía hacer más que quedarse tranquila en su celda sin molestar a nadie, porque si los molestaba podrían tirarla por la borda. Aunque ese pensamiento se fue desvaneciendo con los días, la Tripulación de Fantasma la trataba como una nakama más, ellos no buscaban nada de ella, la dejaban ser… la dejaban experimentar como un ciervo recién nacido los colores del mundo, la miel de la libertad.
Como siempre se levantó temprano, y salió a la cubierta dónde se lanzo al mar. Le encantaba sentir el agua sobre cada centímetro de su cuerpo. Nado un rato sin alejarse demasiado del navío, porque con su terrible desorientación podría terminar perdida y siempre le costaba encontrar el camino de regreso, aunque lo hacia inevitablemente. Cuando regreso al barco desayuno algo que Odeth le dio: ensalada de frutas. La Oni la trataba muy bien y entendía sus deseos de no comer nada que hubiese podido estar vivo o que viniera de algo vivo, María respetaba la vida porque entendía lo que significa ser la presa del más fuerte.
Luego de vestirse adecuadamente: Una camisa larga que mostraba los hombros, con escote recto y que caía como capa ligera color verde agua, un short de jean y zapatos negros. Emprendió el rumbo hacia el pueblo mas cercano, ese día comenzaba con una misión importante: Conocer más sobre la Isla del Karate, y en especial de sus arrozales, hizo una promesa y la cumpliría, aunque posiblemente no volviera a ver a Gomita en su vida. ¿Cuántas personas había conocido hasta ahora? Muchas. ¿Cuántas había vuelto a ver? Ninguna: Ni su Kami, ni al Tomate, ni a su hermana Helena y a Paavo. Los caminos de todos se escurrían de sus manos como agua, solo esperaba en su corazón que estuvieran bien… y fueran felices como lo era ahora ella, que iba poco a poco tanteando la libertad que le brindo Fantasma.
Thrym le hizo el favor de llevarla hasta la orilla para no mojarse. El Gigante Pelirrojo era el mejor navegante y contador de historias sobre estrellas del mundo, aunque María no pudo pasar por alto esa pizca de preocupación en su mirada cuando ella se alejaba mucho, él la trataba como una hija. Se quedo tranquilo cuando le dijo que Maki la acompañaría, que se verían en una tienda de libros. ¿Cuál? La que encontrara primero. María fiel a su naturaleza alegre y sin orientación, se perdió varias veces en el camino. Hasta que una pareja de mediana edad la encontró intentando tomar una fruta rara de un árbol y le advirtió que era venenosa, ella les sonrió y se gano inmediatamente sus corazones. Así fue como la dejaron frente a a una tienda sin clientes: la librería. En el trayecto, y como siempre, la joven celeste robaba sin proponérselo miradas, sonrojos, suspiros… ella simplemente exudaba encanto y una belleza etérea heredara de su lado sirenezco.
Los ojos de María se abrieron desprendiendo destellos de la emoción. ¡Un Templo “Moderno” del conocimiento! ¿Qué mejor lugar para conocer sobre muchos temas? La información era valiosa, la comunicación más… y al final del día todo eso se traducía en chismes… ¡SI! Chismes porque era la historia contada a través de alguien hacia otro alguien de algo de alguien. Sin esperar más entro, y la recibieron estanterías llenas de libros, aunque el lugar estaba vacío al parecer nadie en esa isla quería saber de libros. La amable vendedora, amante del saber, la dejo a sus anchas, con su sintonía natural era difícil decirle que no a la hermosa mujer de cabellera celeste.
María termino, al final de unos de los pasillos, sentada con las piernas cruzadas en el suelo leyendo "El Cultivo del Arroz: Un pantano sano".
Como siempre se levantó temprano, y salió a la cubierta dónde se lanzo al mar. Le encantaba sentir el agua sobre cada centímetro de su cuerpo. Nado un rato sin alejarse demasiado del navío, porque con su terrible desorientación podría terminar perdida y siempre le costaba encontrar el camino de regreso, aunque lo hacia inevitablemente. Cuando regreso al barco desayuno algo que Odeth le dio: ensalada de frutas. La Oni la trataba muy bien y entendía sus deseos de no comer nada que hubiese podido estar vivo o que viniera de algo vivo, María respetaba la vida porque entendía lo que significa ser la presa del más fuerte.
Luego de vestirse adecuadamente: Una camisa larga que mostraba los hombros, con escote recto y que caía como capa ligera color verde agua, un short de jean y zapatos negros. Emprendió el rumbo hacia el pueblo mas cercano, ese día comenzaba con una misión importante: Conocer más sobre la Isla del Karate, y en especial de sus arrozales, hizo una promesa y la cumpliría, aunque posiblemente no volviera a ver a Gomita en su vida. ¿Cuántas personas había conocido hasta ahora? Muchas. ¿Cuántas había vuelto a ver? Ninguna: Ni su Kami, ni al Tomate, ni a su hermana Helena y a Paavo. Los caminos de todos se escurrían de sus manos como agua, solo esperaba en su corazón que estuvieran bien… y fueran felices como lo era ahora ella, que iba poco a poco tanteando la libertad que le brindo Fantasma.
Thrym le hizo el favor de llevarla hasta la orilla para no mojarse. El Gigante Pelirrojo era el mejor navegante y contador de historias sobre estrellas del mundo, aunque María no pudo pasar por alto esa pizca de preocupación en su mirada cuando ella se alejaba mucho, él la trataba como una hija. Se quedo tranquilo cuando le dijo que Maki la acompañaría, que se verían en una tienda de libros. ¿Cuál? La que encontrara primero. María fiel a su naturaleza alegre y sin orientación, se perdió varias veces en el camino. Hasta que una pareja de mediana edad la encontró intentando tomar una fruta rara de un árbol y le advirtió que era venenosa, ella les sonrió y se gano inmediatamente sus corazones. Así fue como la dejaron frente a a una tienda sin clientes: la librería. En el trayecto, y como siempre, la joven celeste robaba sin proponérselo miradas, sonrojos, suspiros… ella simplemente exudaba encanto y una belleza etérea heredara de su lado sirenezco.
Los ojos de María se abrieron desprendiendo destellos de la emoción. ¡Un Templo “Moderno” del conocimiento! ¿Qué mejor lugar para conocer sobre muchos temas? La información era valiosa, la comunicación más… y al final del día todo eso se traducía en chismes… ¡SI! Chismes porque era la historia contada a través de alguien hacia otro alguien de algo de alguien. Sin esperar más entro, y la recibieron estanterías llenas de libros, aunque el lugar estaba vacío al parecer nadie en esa isla quería saber de libros. La amable vendedora, amante del saber, la dejo a sus anchas, con su sintonía natural era difícil decirle que no a la hermosa mujer de cabellera celeste.
María termino, al final de unos de los pasillos, sentada con las piernas cruzadas en el suelo leyendo "El Cultivo del Arroz: Un pantano sano".
README
Karma Fanático: Hyakinthos.
![[Imagen: mmocheja.png]](https://i.ibb.co/WNPnSwH9/mmocheja.png)
![[Imagen: mmocheja.png]](https://i.ibb.co/WNPnSwH9/mmocheja.png)
