Suministros para el Dragon [Aventura P.R.][Kibai] T3
#14
Aunque parecía en un inicio todo aquella gente eran una panda de cobardes que solo cazaban a presas indefensas del modo más deshonroso posible,  sus golpes escocían igual.

Sangrando por sus multiples heridas, Kibai desviaba con Raimei golpes a izquierda y derecha, aunque recibía más a medida que los quince hombres del Dragón se le continuaban abalanzando encima, en una mezcla de deseo de venganza por su líder caído y envalentonamiento por saber que el mink estaba grandemente debilitado por el combate sostenido contra Malkovich y el disparo por la espalda de Tom que había iniciado todo aquel desastre.

Por el rabillo del ojo, el mink captó como el anciano, que había caído de rodillas al ver a su hijo morir, se ponía en pie y se dirgía hacia él. Tras hacer retroceder a varios de los rufianes con un amplio barrido de Raimei, Kibai dio un salto hacia atrás, colocándose a unos cuatro metros de Tom, resollando profundamente de tal modo que grandes volutas de vaho se alzaban hacia un cielo ya deprovisto de nubes, pues el sol estaba alcanzando su cenit en el mediodía. El calor del astro bañó la piel tirante por las quemaduras de Kibai, provocándole un leve picor, pero también envolviéndolo en una suave luz que contrastaba con las sombras que aún persistían en el bosque circundante.

— Ahora pagaras por lo que hiciste maldito pedazo de abrigo con PATAS!!!—

La furia en la voz de Tom estaba mezclada con algo más, algo que Kibai conocía muy bien: el dolor por un ser querido al que no volvería a ver sonreír. El mink lanzó una mirada de comprensión hacia el anciano, que seguía caminado a su encuentro cargando una nueva ronda de munición en la recámara de su arma. Con la mano libre, y sin quitarle los ojos de encima al anciano, Kibai accedió a su Den Den Mushi, activándolo y dejandolo descolgado para que transmitiese todo lo que dijese a continuación en la frecuencia que usaba la División 60.

— Tu hijo ha sido el rival más duro al que me he enfrentado en un duelo, Tom, eso te lo aseguro. No mancilles su memoria continuando con lo que estás haciendo.

Ante la pulla final de uno de los hombres del Dragón, el mink ni siquiera apartó los ojos de Tom, que seguía rifle en mano. Con Raimei frente a sus ojos, listo para desviar cualquier disparo que viniese en su dirección, Kibai continuó hablando.

—  Mi nombre es Kibai, y aunque no era para nada lo que esperaba cuando caí al mar muy lejos de aquí, mi camino me ha conducido a lo que soy: un soldado de la Marina y un fiel servidor de la Justicia. Como lo fuiste tú una vez Tom! Ahora, por alguna razón que desconozco, la vida te ha llevado a esta senda de crimen y muerte. Y a buen seguro pensabas que sería una vida mejor, más facil, y más adinerada. Pero mira a tu espalda. Esta vida ha acabado por arrancarte lo único realmente importante que tenías. Pregúntate esto: Realmente ha merecido la pena todo lo que has hecho? Ha merecido la pena toda la miseria, todo el hambre, toda la muerte que has traído a esta isla, solo para acabar haciendo lo peor que puede pasarle a un padre? Enterrando a su hijo?

Un pequeño nudo se alojó en la garganta de Kibai, que tomó aliento y alzó el tono hasta convertirse en un rugido.

— QUE LO MIRES, TOM!! SI TU HIJO HUBIESE TENIDO UN PADRE QUE LE INFUDIESE VALORES CORRECTOS DE RECTITUD Y MORAL, HOY SERÍA UN MARINE DEL QUE PODRÍAS PRESUMIR DESDE AQUÍ A LA RED LINE!! QUIEN SABE A DÓNDE HABRÍA LLEGADO! PERO POR TU MAL JUICIO, AHORA ESTÁ MUERTO!

Subitamente embargado por la emoción, Kibai adoptó una nueva postura de guardia con Raimei, con la muñeca en una posición suelta y la punta casi rozando el suelo cubierto de nieve machada de sangre.

— Me diste de comer, me diste un techo, compartimos un desayuno estupendo, Tom. No me obligues a combatir contra ti también, no quiero hacerlo, pero tampoco voy a dejar que me mates, ni que sigáis con vuestros asesinatos a sangre fria. La Marina ya está al tanto de lo que hacéis, ahora es cuestión de si quieréis enderezar la vida o acabarla aquí mismo...

Trazando una línea con la punta de Raimei en la nieve, Kibai clavó la mirada en los ojos de Tom con gran intensidad, cmo si quisiese inculcar aquella idea directamente a su cerebro.

— La decisión, como suele decirse en estos casos, es solo tuya. Rendíos, y os prometo no solo un juicio justo, sino que se tendrá en cuenta que os habéis entregado como algo en vuestro favor cuando se dicte la sentencia. Todo aquel que deje sus armas y cruce al otro lado de esta línea, podrá optar, con el tiempo, por una nueva vida más justa, y os aseguro que mucho más plena.

La Caja de Pandora
[Imagen: gvCFAP2.png]


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RE: Suministros para el Dragon [Aventura P.R.][Kibai] T3 - por Kibai - 05-05-2026, 08:45 PM

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