09-06-2026, 12:57 AM
El joven arquero de la división marine se encuentra en Drum junto al resto de sus compañeros, cada uno dedicando el tiempo a algo que considera importante, bien entrenando, estudiando o llevando a cabo cualquier actividad que cree puede ayudarlos a ellos y a los habitantes de la isla. Por momentos el joven pelirrojo dedica parte de su tiempo a estudiar herrería, diseñar objetos e investigar diferentes métodos de forjado y fabricación para mejorar sus productos, sobre todo investigando posibilidades para hacer que sus arcos sean más portables y tengan un mayor alcance entre otras cosas. A diferencia de las islas del South Blue y el West Blue, donde los climas no suelen ser extremos ni tampoco las corrientes una amenaza constante, el Grand Line es un lugar lleno de misterios y peligros, repleto de desafíos tanto naturales como por parte de los habitantes y criminales que plagan la zona. Precisamente la dureza de las corrientes, los climas y, en mayor medida, los criminales al poseer más poder y fuerza, es que los reinos y ciudades del Grand Line que dependen de su propio poder para defenderse es que muchas veces la población sufre. Muchas veces no tienen los medios para lidiar con desastres naturales por muy acostumbrados que estén al hecho por conocer el clima de su isla, otras no poseen la fuerza militar para expulsar a invasores o piratas, y eso es uno de los mayores problemas de la Marina en esas corrientes a la hora de proteger a la gente.
Drum es una de esas islas donde la defensa y el control recae en su gente, concretamente en los soldados del rey pues a pesar de estar afiliados al Gobierno Mundial, no cuentan con una base marine en la isla, haciendo que la presencia de la organización encargada del orden y la justicia en el mundo sea menor que en otras zonas dónde sí cuentan con una base militar. Para fortuna de la gente de Drum en esta ocasión tienen suerte, la división 60, tras un tormentoso paso por la isla anclada en el pasado ha atracado en la isla y se encuentra en la isla, adaptándose al clima, estudiando, entrenando y ayudando a la gente, cada miembro aporta su grano de arena al bienestar de los habitantes y a mantener el orden, siendo que todos se han unido a la marina por sus ideales de proteger a los inocentes, puede que difieran en métodos y en algunos detalles, pero todos ellos valoran el bienestar de los civiles. De entre esos miembros, uno de ellos se encuentra ahora mismo en una habitación, preparándose para lo que se aproxima, teniendo en cuenta la climatología de la isla y el hecho que hace no mucho el lugar se vio azotado por una terrible tormenta que provocó que los habitantes de la isla se recogieran en sus casas hasta que cesó y recién se encuentran saliendo a apartar la nieve acumulada, ataviados con gruesos abrigos fabricados específicamente para lidiar con ese tipo de frío y evitar el entumecimiento que provoca el frío en el cuerpo.
El marine se halla en la habitación, limpiando y comprobando el estado de su arco, contando las municiones de las que dispone y manteniendo todo su equipo en buenas condiciones, inclusive sus herramientas por si decidía ponerse a construir o reparar algo. Está terminando de dejar su arco sobre la mesa con un cuidado extremo, siendo que es su forma de pelear y defenderse a sí mismo y a los inocentes cuando de pronto escucha unos suaves golpes en la puerta, con calma y tranquilidad sin ninguna hostilidad aparente. El pelirrojo se ajusta la coleta para estar listo para la misión que parece va a iniciar y escucha con calma lo que dice una voz grave y robusta, cargada de calma y tranquilidad, transmitiendo paciencia a pesar del hecho imposible de ignorar que si ha venido a por mi en estas circunstancias es por algo serio. Por lo que el hombre menciona es el que se encargará de llevar al arquero al pueblo Bighorn, y por lo que puede escuchar el joven marine necesitan ayuda urgente o perecerán de hambre. Al parecer el carromato que lo llevaría al pueblo no pudo llegar por las ventiscas y solo pueden viajar a pie, aunque bueno eso es para la mayoría, pero el arquero tiene una forma de moverse por la isla sin depender de carromatos. El hombre parece realmente apenado por las circunstancias, por lo que Bertram se rasca tras la cabeza y dice
-Descuide señor Krain, no pienso culparlos de que una ventisca impida la llegada del carromato, igualmente tengo medios de agilizar el viaje, espéreme abajo y en un momento me reúno con usted, sir.-
Tras esas palabras el marine se dispone a prepararse para la marcha, teniendo en cuenta que no conoce los peligros que enfrentará ni tampoco lo que va a necesitar además del hecho de acostumbrar a moverse siempre armado, incluso antes de hacerse un soldado cuando era un simple cazador, toma su arco y lo cuelga de un hombro, manteniendo el carcaj colgado en su cintura en una posición donde el tomar una flecha es más veloz que si lo carga en la espalda, además de colocarse sus guantes y sus gafas, habiéndose asegurado de vestir su traje hecho de piel de oso específicamente para afrontar climas bastante fríos, esperando que sea lo suficiente para lidiar con la temperatura de la isla. Mientras termina de prepararse escucha la voz del hombre explicar las condiciones y lo que les puede esperar antes de escuchar sus pasos alejarse de la puerta, encaminándose hacia la entrada.
El arquero no deja de pensar en lo que sabe de la isla, recuerda claramente la ventisca y, debido a su tiempo en Roshawn, sabe que una ventisca puede cubrir los caminos de tanta nieve que los carros no pueden moverse. El joven, que además del abrigo y los guantes que cubren sus manos y dedos, lleva un gorro de lana bastante cálido llega a la entrada y ve al hombre bien abrigado, se nota que conoce perfectamente el clima y al igual que el marine se ha vestido apropiadamente, incluso mejorando el calzado pues el del marine solo está hecho para aislar el interior de las botas tanto del frío como de la filtración de humedad, agua o nieve, protegiendo sus pies de las inclemencias del tiempo. Una vez salen a la calle, el hombre cargando un enorme martillo, Bertram da un silbido suave haciendo que Rasmussen aparezca frente a ellos listo para llevarlos, Bertram monta en su fiel compañero y extendiendo la mano a Krain le invita a subir diciendo
-Súbase, mientras esté yo aquí no pasará nada y a lomos de mi fiel compañero seguramente acortaremos el tiempo de viaje, y por lo que dijo el tiempo es algo que corre en nuestra contra ahora mismo.-
Los rojizos ojos del marine se centran en el hombre avizores y atentos a cualquier detalle, su mente analizando cualquier señal de engaño u omisión de información aprovechando su alta percepción y su facilidad para detectar esos detalles. Si el hombre subía ambos marcharían a lomos del Walie Blanco hacia el pueblo Bighorn, siendo que Bertram llevaría las riendas y seguiría las indicaciones del hombre, en caso contrario el arquero iría solo sobre su montura siguiendo al hombre a un paso calmado, evitando adelantarlo y manteniéndose siempre cerca y la vista atenta a su espalda, aunque por costumbre se fija en todos los detalles que le rodean, tanto con la vista como con los oídos, cualquier detalle que indique peligro o amenaza será procesado rápidamente por el arquero.
Drum es una de esas islas donde la defensa y el control recae en su gente, concretamente en los soldados del rey pues a pesar de estar afiliados al Gobierno Mundial, no cuentan con una base marine en la isla, haciendo que la presencia de la organización encargada del orden y la justicia en el mundo sea menor que en otras zonas dónde sí cuentan con una base militar. Para fortuna de la gente de Drum en esta ocasión tienen suerte, la división 60, tras un tormentoso paso por la isla anclada en el pasado ha atracado en la isla y se encuentra en la isla, adaptándose al clima, estudiando, entrenando y ayudando a la gente, cada miembro aporta su grano de arena al bienestar de los habitantes y a mantener el orden, siendo que todos se han unido a la marina por sus ideales de proteger a los inocentes, puede que difieran en métodos y en algunos detalles, pero todos ellos valoran el bienestar de los civiles. De entre esos miembros, uno de ellos se encuentra ahora mismo en una habitación, preparándose para lo que se aproxima, teniendo en cuenta la climatología de la isla y el hecho que hace no mucho el lugar se vio azotado por una terrible tormenta que provocó que los habitantes de la isla se recogieran en sus casas hasta que cesó y recién se encuentran saliendo a apartar la nieve acumulada, ataviados con gruesos abrigos fabricados específicamente para lidiar con ese tipo de frío y evitar el entumecimiento que provoca el frío en el cuerpo.
El marine se halla en la habitación, limpiando y comprobando el estado de su arco, contando las municiones de las que dispone y manteniendo todo su equipo en buenas condiciones, inclusive sus herramientas por si decidía ponerse a construir o reparar algo. Está terminando de dejar su arco sobre la mesa con un cuidado extremo, siendo que es su forma de pelear y defenderse a sí mismo y a los inocentes cuando de pronto escucha unos suaves golpes en la puerta, con calma y tranquilidad sin ninguna hostilidad aparente. El pelirrojo se ajusta la coleta para estar listo para la misión que parece va a iniciar y escucha con calma lo que dice una voz grave y robusta, cargada de calma y tranquilidad, transmitiendo paciencia a pesar del hecho imposible de ignorar que si ha venido a por mi en estas circunstancias es por algo serio. Por lo que el hombre menciona es el que se encargará de llevar al arquero al pueblo Bighorn, y por lo que puede escuchar el joven marine necesitan ayuda urgente o perecerán de hambre. Al parecer el carromato que lo llevaría al pueblo no pudo llegar por las ventiscas y solo pueden viajar a pie, aunque bueno eso es para la mayoría, pero el arquero tiene una forma de moverse por la isla sin depender de carromatos. El hombre parece realmente apenado por las circunstancias, por lo que Bertram se rasca tras la cabeza y dice
-Descuide señor Krain, no pienso culparlos de que una ventisca impida la llegada del carromato, igualmente tengo medios de agilizar el viaje, espéreme abajo y en un momento me reúno con usted, sir.-
Tras esas palabras el marine se dispone a prepararse para la marcha, teniendo en cuenta que no conoce los peligros que enfrentará ni tampoco lo que va a necesitar además del hecho de acostumbrar a moverse siempre armado, incluso antes de hacerse un soldado cuando era un simple cazador, toma su arco y lo cuelga de un hombro, manteniendo el carcaj colgado en su cintura en una posición donde el tomar una flecha es más veloz que si lo carga en la espalda, además de colocarse sus guantes y sus gafas, habiéndose asegurado de vestir su traje hecho de piel de oso específicamente para afrontar climas bastante fríos, esperando que sea lo suficiente para lidiar con la temperatura de la isla. Mientras termina de prepararse escucha la voz del hombre explicar las condiciones y lo que les puede esperar antes de escuchar sus pasos alejarse de la puerta, encaminándose hacia la entrada.
El arquero no deja de pensar en lo que sabe de la isla, recuerda claramente la ventisca y, debido a su tiempo en Roshawn, sabe que una ventisca puede cubrir los caminos de tanta nieve que los carros no pueden moverse. El joven, que además del abrigo y los guantes que cubren sus manos y dedos, lleva un gorro de lana bastante cálido llega a la entrada y ve al hombre bien abrigado, se nota que conoce perfectamente el clima y al igual que el marine se ha vestido apropiadamente, incluso mejorando el calzado pues el del marine solo está hecho para aislar el interior de las botas tanto del frío como de la filtración de humedad, agua o nieve, protegiendo sus pies de las inclemencias del tiempo. Una vez salen a la calle, el hombre cargando un enorme martillo, Bertram da un silbido suave haciendo que Rasmussen aparezca frente a ellos listo para llevarlos, Bertram monta en su fiel compañero y extendiendo la mano a Krain le invita a subir diciendo
-Súbase, mientras esté yo aquí no pasará nada y a lomos de mi fiel compañero seguramente acortaremos el tiempo de viaje, y por lo que dijo el tiempo es algo que corre en nuestra contra ahora mismo.-
Los rojizos ojos del marine se centran en el hombre avizores y atentos a cualquier detalle, su mente analizando cualquier señal de engaño u omisión de información aprovechando su alta percepción y su facilidad para detectar esos detalles. Si el hombre subía ambos marcharían a lomos del Walie Blanco hacia el pueblo Bighorn, siendo que Bertram llevaría las riendas y seguiría las indicaciones del hombre, en caso contrario el arquero iría solo sobre su montura siguiendo al hombre a un paso calmado, evitando adelantarlo y manteniéndose siempre cerca y la vista atenta a su espalda, aunque por costumbre se fija en todos los detalles que le rodean, tanto con la vista como con los oídos, cualquier detalle que indique peligro o amenaza será procesado rápidamente por el arquero.
Carcaj de Bertram

