[FIC] - Juguete roto.
#1
Water 7
Isla Chatarra
Hace 17 años.


Aquel lugar era el único patio de recreo de Erika. El único sitio donde podía sentirse una niña pequeña y divertirse. Quizás no eran juguetes, quizás no había más niños de su edad para jugar, pero eso a ella le daba igual. Con tan solo sentarse en algún sitio de aquel destrozado sitio, coger 2 cosas metálicas, Erika soltaba rienda suelta a su imaginación. Y ahora encima, iba a poder hacerlo todo el tiempo que ella quisiese, puesto que decidió abandonar su hogar, dejando atrás a su madre, la cual tenía una botella de alcohol siempre en la mano y no prestaba atención a su hija. Y también su padre, el cual, directamente, no sabía nada de él. El poco conocimiento que retenía en su mente es que es un ladrón. Erika no era consciente de lo que estaba haciendo, pero para ella era algo normal.

Simplemente, abandonó su sitio porque no le proporcionaba nada. No conocía el amor, no conocía el cariño, no conocía el calor humano. Solo conocía él estar sentada en una esquina de una casa sin hacer nada, salir alguna vez que otra a la calle, sin supervisión adulta, solo salir, rebuscar en la basura y poco más. Así 10 años. Toda su niñez así. Erika no sabía lo que hacía ni a donde iba, pero le daba igual. No conocía el peligro real de la vida, lo que suponía que una niña de su edad andara por ahí sola, ni el tipo de gente que había en el mundo. Le daba todo igual.

Con una camiseta con un rayo estampado en el pecho, pantalones negros de chándal y unas zapatillas rosas, pero destrozadas, también dejando ver en su cara y brazos, manchas de suciedad, y su pelo totalmente revuelto y despeinado, teniendo un azul muy poco saturado, llegando incluso al tono cercano del gris, Erika llegó a isla Chatarra sola. El sol estaba escondiéndose en el horizonte del océano, haciendo que toda la zona adquiriera un tono anaranjado brillante debido a todos los metales y herramientas que cubrían todo el suelo. No había nadie por allí, tan solo Erika estaba estática de pie, contemplando el sol, puesto a que nunca había visto algo igual de bonito. Agachaba la cabeza lentamente para mirar alrededor suyo, estaba rodeada de basura y chatarra. Se agachó despacito, y cogió dos trozos, los cuales parecían que habían sido arrancados de algún tipo de maquinaria, literalmente, tan solo eran dos placas metálicas rotas. Pero para Erika, aquello era un mundo. Cogiendo una en cada mano, estiró los brazos y los colocó horizontalmente para empezar a correr. Erika hacía ruidos muy raros, difíciles de acertar, para saber que es lo que estaba imitando. Pero lo que sí hacía era agitar ambos brazos, de arriba a abajo y viceversa. Estaba imitando el vuelo de un pájaro. Solo corría en círculos mientras hacía aquellos ruidos extraños, ella sola. Lo más curioso de esto, es que Erika estaba sonriendo mientras lo hacía. Sabía que los pájaros vuelan debido a que los veía a través de una de las ventanas de su casa, y, de milagro, su madre le contó algo de ellos. Le fascinaba que un pájaro pudiera ir por el cielo sin limitaciones. Quizás, al irse de casa y estar allí, pudiera que se sintiera de la misma manera. Se sentía libre.

Tras unas cuantas vueltas, paró lentamente, y tiró las dos placas al suelo. Volvió a buscar alrededor suya, dando pasitos pequeños y girando la cabeza de lado a lado, con una expresión muy neutra en su rostro. Se fijó en una pieza que tenía una forma muy particular. De nuevo, parecía que la habían arrancado de algún sitio, era peligroso, tenía zonas afiladas. La forma que tenía a primera vista era extraña, pero a lo que más se asemejaba era... una pistola. Esto Erika lo reconoció enseguida. De las pocas veces que veía a su padre pasar por casa, este llevaba encima una especie de revolver oxidado y feo, que dejaba encima de la mesa sin cuidado alguno, el cual usaba para amenazar a su esposa delante de Erika, pero ella solo veía como ese hombre empuñaba el arma y como la usaba a veces para disparar al techo o la casa en general. Esa era la imagen que tenía en su cabeza. Así que cogió aquel trozo de metal e hizo lo mismo que su padre, solo que ayudada de las dos manos. Comenzó a correr lentamente y con cuidado, puesto a que la pieza era pesada para ella, pero eso no frenó sus ganas de "jugar" con aquello. En aquel sitio no se escuchaba nada más que el sonido del océano de fondo y la pequeña de voz de Erika - ... pam ... pum ... - mientras jadeaba de cansancio, pero por algún motivo, no quería parar. De repente, en un movimiento algo más brusco de lo normal, se hizo un corte en la palma de la mano izquierda, la cual usaba para sujetar "la culata" de la placa metálica. Inmediatamente, la soltó - auch... - dijo mientras miraba sangrar la herida poco a poco.

Por alguna razón, Erika se quedó estática mirándola. Su rostro era el mismo que hasta ahora, con una expresión neutra, la cual no podía decir nada, no reflejaba ningún tipo de sentimiento. Bajó el brazo sin mucho miramiento y prosiguió su búsqueda. Pero ahora, no estaba buscando ningún trozo de metal para jugar. Los ignoraba completamente. Estaba buscando otra cosa. No fue hasta unos metros más adelanté, que vio algo - ¡...ah...! - Exclamó muy bajito y salió corriendo de una manera muy débil. Encontró lo que parecía una caja, con unas telas rotas, las cuales estaban totalmente manchadas y llenas de suciedad. Rebuscó bien con su mano derecha, sacándolas lentamente afuera con su mano derecha, descartando las telas más grandes, hasta que dio con una que más o menos le convenció, del tamaño de un trapo de cocina. Lo usó para limpiarse la sangre de la herida de su mano izquierda. Empezó apretando de manera flojita, unas cuantas veces, hasta que vio toda su mano ensangrentada totalmente debido al trapo. A continuación, rodeó con el trapo toda la mano para tapar así la herida. No sabía hacerse un nudo, así que simplemente apretó cerrando su pequeño puño. Con una mano menos, Erika ya no podía jugar como ella quería - jo... - suspiró. Cogió una de las telas grandes con la mano derecha y avanzó unos cuantos metros arrastrándola, muy despacito, evitando tropezarse con toda la chatarra de allí, hasta que vio una gran caja metálica, era una caja fuerte que estaba abandonada y con la puerta abierta, la cual miraba hacia el mar. En su interior, más metales y basura. Una a una, Erika comenzó a quitar todo de allí dentro para dejar hueco, para finalizar con un débil soplido, en un intento de quitar el polvo y basura diminuta que quedaba por allí. Erika se metió dentro de ella, era demasiado grande y ella muy pequeña, cabía perfectamente en aquel hueco. Se tumbó como buenamente pudo, tapándose con aquella tela sucia, arrugada y rota, mirando de nuevo al sol, el cual estaba ya prácticamente escondiéndose en el horizonte del océano.

Erika, una vez más, con una expresión neutra, solo contemplaba aquella bella vista que estaba teniendo. Seguía sin entender nada, sin entender la gravedad de la situación en la que se encontraba. Estaba sola, en un sitio para nada, poco peligroso, sin compañía de nadie, y entrando la noche. Apretando el pañuelo de la mano izquierda, la cual tenía la herida, y acurrucándose como mejor podía, tenía pensado totalmente pasar la noche allí.

- ... Frío ... - Dijo.
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[FIC] - Juguete roto. - por Erika Storm - 28-11-2023, 01:24 AM
RE: [FIC] - Juguete roto. - por Erika Storm - 20-12-2023, 01:39 AM
RE: [FIC] - Juguete roto. - por Erika Storm - 23-12-2023, 03:36 PM
RE: [FIC] - Juguete roto. - por Erika Storm - 29-12-2023, 11:59 AM

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