19-06-2026, 04:32 AM
Mizuki se quedó mirando en silencio al muchacho que propuso una apuesta de lo más extraña ante ella, por un par de segundos se mantuvo en silencio antes responder con un -Como quieras.- corto y simple a diferencia de otros momentos donde la mujer tiburón abriera la boca para hablar. Luego de ver que ambos parecían estar de acuerdo y no necesitaban decir nada más la rubia pudo empezar a caminar esperando a que el peliblanco la siguiera rumbo a una de las salas de entrenamiento disponibles en aquellas enormes instalaciones que había en la isla que fungía como base central de la armada revolucionaria.
La mujer de dos metros treinta y cinco caminaba con seguridad y tranquilidad en la fortaleza, segura de estar rodeada por camaradas y compañeros que incluso si le eran desconocidos eran también gente que tenía valores admirables en general, haciéndola sentir segura mientras apreciaba aquella comunidad que dentro de un par de días volvería a dispersarse para intentar encender la llama de la revolución. Caminar mientras veía los rostros de los otros revolucionarios le hizo pensar en la identidad de los mismos, sus historias y como habían llegado allí, también le hizo dar cuenta que no había intercambiado nombres con el muchacho de cabello blanquecino -Por cierto, creo que olvide presentarme anteriormente, disculpa por eso chico, soy Mizuki, una Soldado que se encuentra actualmente con el grupo conocido como Corriente Libre ¿Tu cómo te llamas?- preguntó antes de entrar en la sala de entrenamiento Número Cinco.
Aquella sala de entrenamiento era similar en dimensiones a otras tantas, una sala rectangular con un techo a unos treinta metros de altura para encapotar la sala de ochenta metros de ancho y unos cien metros de largo, que tenía diversas esterillas de distintos tamaños en el suelo formando diferentes cuadriláteros que delimitaban zonas de entrenamiento para sparring entre distintos miembros de la armada, había varias personas entrenando también allí así que no podrían simplemente ir a tomar la mejor sección del área para ellos, sin embargo la tercera más grande estaba disponible, un cuadrilátero dibujado con tiza en el suelo rocoso de veinticinco metros de ancho por otros veinticinco de largo. Apoyados en las paredes había blancos para entrenamientos, sogas, distintas alfombras, ladrillos e instrumentos que podían servir para entrenar o alterar la disposición de las “áreas” de entrenamiento dispuestas en la sala, con naturalidad Mizuki saludo al encargado para avisar que usarían aquel cuadrilátero.
La Gyojin arrastró con facilidad un maniquí para ponerlo junto al cuadrilátero y del mismo colgaría su Rifle así como su espadón, los guanteletes que llevaba en sus manos e incluso se tomaría el tiempo para quitarse las punteras dejando sus pies sentir el suelo del lugar antes de colgar también del maniquí una pistola que llevaba oculta entre su ropa, ya con su equipamiento principal fuera de la ecuación iría al centro del cuadrilátero -Vamos a ver cómo va esta esté entrenamiento… Te lo advierto, según como lo veo yo el más importante de todos es el primer golpe, es tú primera y tal vez única oportunidad de tomar desprevenido a un oponente o de afectarlo notablemente antes de que se ponga en guardia o pueda adaptarse para luchar contigo en plena forma.- explico la mujer de ojos azules mientras que acomodaba en su cinturón visible un cargador de munición y sacaba una bala del mismo para jugar con ella en lo que esperaba el ataque de su rival provocándolo de forma obvia.
La mujer de dos metros treinta y cinco caminaba con seguridad y tranquilidad en la fortaleza, segura de estar rodeada por camaradas y compañeros que incluso si le eran desconocidos eran también gente que tenía valores admirables en general, haciéndola sentir segura mientras apreciaba aquella comunidad que dentro de un par de días volvería a dispersarse para intentar encender la llama de la revolución. Caminar mientras veía los rostros de los otros revolucionarios le hizo pensar en la identidad de los mismos, sus historias y como habían llegado allí, también le hizo dar cuenta que no había intercambiado nombres con el muchacho de cabello blanquecino -Por cierto, creo que olvide presentarme anteriormente, disculpa por eso chico, soy Mizuki, una Soldado que se encuentra actualmente con el grupo conocido como Corriente Libre ¿Tu cómo te llamas?- preguntó antes de entrar en la sala de entrenamiento Número Cinco.
Aquella sala de entrenamiento era similar en dimensiones a otras tantas, una sala rectangular con un techo a unos treinta metros de altura para encapotar la sala de ochenta metros de ancho y unos cien metros de largo, que tenía diversas esterillas de distintos tamaños en el suelo formando diferentes cuadriláteros que delimitaban zonas de entrenamiento para sparring entre distintos miembros de la armada, había varias personas entrenando también allí así que no podrían simplemente ir a tomar la mejor sección del área para ellos, sin embargo la tercera más grande estaba disponible, un cuadrilátero dibujado con tiza en el suelo rocoso de veinticinco metros de ancho por otros veinticinco de largo. Apoyados en las paredes había blancos para entrenamientos, sogas, distintas alfombras, ladrillos e instrumentos que podían servir para entrenar o alterar la disposición de las “áreas” de entrenamiento dispuestas en la sala, con naturalidad Mizuki saludo al encargado para avisar que usarían aquel cuadrilátero.
La Gyojin arrastró con facilidad un maniquí para ponerlo junto al cuadrilátero y del mismo colgaría su Rifle así como su espadón, los guanteletes que llevaba en sus manos e incluso se tomaría el tiempo para quitarse las punteras dejando sus pies sentir el suelo del lugar antes de colgar también del maniquí una pistola que llevaba oculta entre su ropa, ya con su equipamiento principal fuera de la ecuación iría al centro del cuadrilátero -Vamos a ver cómo va esta esté entrenamiento… Te lo advierto, según como lo veo yo el más importante de todos es el primer golpe, es tú primera y tal vez única oportunidad de tomar desprevenido a un oponente o de afectarlo notablemente antes de que se ponga en guardia o pueda adaptarse para luchar contigo en plena forma.- explico la mujer de ojos azules mientras que acomodaba en su cinturón visible un cargador de munición y sacaba una bala del mismo para jugar con ella en lo que esperaba el ataque de su rival provocándolo de forma obvia.
Jump the shark
-Voz femenina- ||-Voz masculina- ||-Piensa-
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