Día 88 de invierno, año 17
La isla de Baterilla apenas ocupaba un pequeño punto sobre la inmensidad del mar, pero cualquiera que hubiese navegado por aquellas aguas la reconocería de inmediato. Las blancas fachadas de Baquella reflejaban la luz del sol con intensidad, mientras los tejados de color anaranjado parecían fundirse con el enorme faro que dominaba el acantilado más próximo a la costa. A sus espaldas, elevándose muy por encima de las copas de las palmeras que cubrían el interior de la isla, el viejo volcán permanecía inmóvil desde hacía siglos, convertido en un silencioso guardián que vigilaba el devenir de un pueblo cuya vida dependía casi por completo del mar.
Sin embargo, la tranquilidad que aparentaba el lugar distaba mucho de la realidad. Desde hacía algunos días, los pescadores de Baquella vivían sometidos a las constantes visitas de un conocido bandido que había convertido la isla en una parada habitual de sus fechorías. Su nombre era Baldur Puertas, un imponente Wotan cuya sola presencia bastaba para sembrar el silencio en el puerto. Cada varios días desembarcaba acompañado, en ocasiones, por un reducido grupo de hombres, recorría el pueblo exigiendo parte de las capturas del día, provisiones y cualquier objeto de valor que pudiera cargar antes de volver a hacerse a la mar. Nadie se había atrevido a plantarle cara; quienes lo habían intentado terminaron malheridos o muertos, alimentando la fama de un delincuente que parecía actuar con total impunidad.
La pequeña guarnición de la Marina destinada en Baterilla aún no había tenido oportunidad de detener aquella situación. En más de una ocasión habían organizado patrullas para interceptarlo, pero Baldur siempre desaparecía antes de que pudieran reaccionar, como si conociera de antemano cada uno de sus movimientos, o simplemente tenía demasiada suerte.
Aquella mañana, no obstante, surgió una oportunidad que no estaban dispuestos a desaprovechar. Un pescador que regresaba de faenar aseguró haber divisado una embarcación escondida en una pequeña cala al otro lado de la isla. Desde la distancia pudo reconocer sin ninguna duda la enorme silueta de Baldur descargando varios barriles junto a un par de hombres, una imagen que solo podía significar una cosa: el Wotan había regresado y, con casi total seguridad, volvería al pueblo al amanecer siguiente para reclamar su habitual tributo.
La información fue enviada de inmediato por los canales oficiales de la Marina, dando lugar a una orden sencilla pero prioritaria.
BUSQUEDA Y CAPTURA
Tras una breve revisión del expediente, la orden fue asignada a Alex Arceo. La misión era sencilla sobre el papel: desplazarse inmediatamente hasta el puerto de Baterilla y realizar la captura de Baldur Puertas antes de que abandonara la isla una vez más. El objetivo prioritario consistía en arrestarlo con vida y poner fin a la cadena de extorsiones que venía sufriendo la población desde hacía días.
INFO
![[Imagen: ksMOGZu.png]](https://i.imgur.com/ksMOGZu.png)

![[Imagen: BmqW2Im.jpeg]](https://i.imgur.com/BmqW2Im.jpeg)
![[Imagen: YZt2UI7.jpeg]](https://i.imgur.com/YZt2UI7.jpeg)